La crisis del capitalismo en M�xico
Gregorio Vidal Profesor-Investigador, Jefe del
�rea de Econom�a Pol�tica en el Departamento de Econom�a de la UAM-Iztapalapa.
Introducci�n
Aquella imagen del pa�s que el Gobierno se empe�� en difundir
y que todav�a parec�a real en 1981, se ha venido desvaneciendo durante los
�ltimos 7 u 8 meses. Diversos acontecimientos se han sucedido uno tras otro, de
forma tal que la situaci�n econ�mica y pol�tica conoce cambios que no nos
permiten pensar en proponer una explicaci�n del cuadro social que aislara los
hechos ocurridos hasta el 31 de agosto, de los que se desatan a partir del
primero de septiembre, sosteniendo que estuvieran resueltos y s�lo restara
proceder a su interpretaci�n.
En febrero el Gobierno reconoc�a que el tipo de cambio no se pod�a sostener con
el nivel de deslizamiento adoptado; posteriormente plantea que en realidad
estamos frente a una crisis financiera. Los empresarios y voceros del capital
monopolista comenzar�n a aceptar que la crisis existe.
Aquel pa�s digno de la confianza de la banca transnacional que ocupaba los
primeros lugares por sus condiciones econ�micas y pol�ticas en el euromercado
empieza a desaparecer. Todo indicaba tambi�n que el auge petrolero hab�a quedado
atr�s sin lograr la famosa independencia financiera y, como se ver� claramente
meses despu�s, sin permitir el crecimiento sostenido de largo plazo para la
econom�a.
Posteriormente, se inician los anuncios de despidos de obreros en las empresas y
del recorte del presupuesto federal; la inflaci�n avanza aceleradamente y los
problemas financieros del pa�s parecen ser m�s dif�ciles.
El gobierno acepta que en lo que resta del presente a�o, y probablemente durante
el siguiente, tendremos recesi�n.
En agosto el peso sufre un nuevo descalabro y surge la doble paridad.
D�as m�s tarde se cierra el mercado de la divisa y se anuncia la existencia de
tres paridades. A la vez crecen los problemas para el pago de los intereses de
la deuda p�blica externa y la deuda de corto plazo. En abril y mayo se hab�a
negociado un cr�dito con la banca transnacional de 2,500 millones de d�lares;
despu�s, en agosto, se logra obtener recursos adelantados del gobierno
norteamericano por la venta de m�s petr�leo, mientras que diversos bancos
centrales de pa�ses imperialistas acuden en apoyo de M�xico encabezados por el
Sistema de la Reserva Federal de Norteam�rica.
Por fin, a las doce horas del primero de septiembre, la situaci�n parece haber
sufrido un vuelco total, pues adem�s de las medidas que hoy todos conocemos, se
anuncia qui�nes son los culpables de la crisis econ�mica. En adelante, tanto
desde el Estado como desde diversas organizaciones pol�ticas y sociales
(sindicatos, colegios profesionales, etc.) se afirma nuevamente que se han
creado las condiciones para enfrentar la crisis.
En medio de estos acontecimientos ha quedado la campa�a presidencial, la
elecci�n misma, el triunfo del PRI y -lo que es m�s importante- de la "gran
acci�n ciudadana". Inmediatamente se desata la ola de rumores: las campa�as de
la derecha y el deterioro pol�tico se presentan aceleradamente.
Explicar toda esta cambiante situaci�n es la tarea que se enfrenta cuando hay
que opinar sobre la crisis actual del capitalismo en M�xico. Por supuesto, se
trata de un an�lisis que est� mucho m�s all� del plano de la econom�a, pues la
crisis misma es global. Por ejemplo: �c�mo explicar la nacionalizaci�n sin tomar
en cuenta las condiciones pol�ticas que se ven�an desarrollando d�as antes, como
el deterioro del sistema de dominaci�n, causado en primer lugar por la
acentuaci�n de las contradicciones interburguesas?; �c�mo olvidar ante este
hecho que, en determinadas circunstancias puede m�s como agente que disuelve el
sistema de dominaci�n burgu�s una crisis monetaria que 50 � 100 huelgas?
En el espacio de la econom�a, explicar la crisis significa enfrentar preguntas
como las siguientes: cu�l es la relaci�n entre los presentes desequilibrios
financieros y el paro o la interrupci�n de la actividad productiva; qu�
contradicciones prosperan en el movimiento del mercado de capitales y, por
consiguiente, c�mo se est� afectando a las distintas fracciones del capital;
c�mo influyen en el curso presente de la crisis la situaci�n de la propia crisis
del capitalismo en su conjunto, teniendo en cuenta por lo menos aspectos como el
comportamiento del mercado petrolero y en general de las materias primas
industriales, el de los mercados internacionales de dinero y capital y la propia
re ordenaci�n de los procesos de reproducci�n del capital en los pa�ses
imperialistas; por qu� el capitalismo en M�xico ha atravesado en el curso de los
�ltimos doce a�os por tres claros momentos de crisis c�clica (70 - 71, 75 - 77,
y 81 - ?); por qu� es que dichas crisis c�clicas se presentan en forma m�s
aguda, y si acaso existen en todas ellas elementos comunes que incluso se
prolongan a lo largo de las �pocas de crecimiento y auge; por qu� es que la
crisis c�clica no logra crear condiciones para una recuperaci�n sostenida y de
largo alcance.
Estamos ante una situaci�n en la que todos aquellos aspectos que garantizan la
reproducci�n de largo alcance, a pesar y aun a causa de la existencia de las
contradicciones del r�gimen capitalista, est�n en crisis; es decir, se trata de
una crisis de los mecanismos de regulaci�n -que para el capitalismo mexicano
ser�an de regulaci�n monop�lico-estatales- que se articula a crisis c�clicas m�s
agudas. Es esto lo que est� explicando la permanencia de la crisis y las
recomposiciones tan profundas del capital que estamos presenciando. Por
supuesto, agotar el conjunto de problemas que estamos planteando a prop�sito de
la crisis econ�mica en un art�culo como el presente no es s�lo pretencioso, sino
una ilusi�n, mucho mayor si tomamos en cuenta -como debe ser- el curso de los
acontecimientos pol�ticos.� As�, lo que deseamos que
el lector encuentre en las p�ginas siguientes es la problematizaci�n de algunas
de las preguntas hechas anteriormente, pero de cara a los acontecimientos, vale
decir, tomando en cuenta el M�xico de septiembre. Finalmente, sostenemos que la
crisis est� obligando a una profunda recomposici�n del capital; que dicha
recomposici�n involucra en primer lugar aquella fracci�n que es la m�s poderosa,
la del capital monopolista de Estado, y que es esta misma, como eje de la
acumulaci�n del capital, la fuerza econ�mica principal que determina -en su
complejo proceso de permanencia y reconstrucci�n- el curso de la crisis. Y la
crisis est� significando para el pueblo de M�xico, para los millones de obreros
del campo y de la ciudad, para miles de campesinos, de peque�o burgueses urbanos
y de propietarios peque�os, que sus condiciones de vida empeoren. Ante esta
situaci�n es que se impone la responsabilidad de abordar los hechos y buscar por
lo menos encontrar resultados que nos permitan entenderlos.
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