Experiencias y Relatos

Contacto Interdimensional

Corría el mes de Diciembre de l991 y comiencé a recibir señales de conexión telepática... Esto ya me había ocurrido antes:

  • Ciertos sumbidos en un tono muy especial para mí.

  • Sueños con imágenes nítidas de determinados lugares.

  • Una extraña sensación mezcla de inquietud con angustia.

  • Necesidad imperante de meditar cada vez más como camino a la conexiópn interna.

  • Un estado de alerta casi permanente.

 Por aquellos tiempos estaba radicado en la ciudad de La Falda (Córdoba -Argentina) y la cercanía y belleza del paisaje serrano eran una invitación permanente para contactarse con la naturaleza y el insondable milagro del la vida.

Sabía que estaban "sintonizándome"... Intuía que estaba por llegar un llamado de los Hermanos Mayores... Instintivamente comencé a prepararme física,psíquica y emocionalmente para el caso de que llegara la convocatoria a una cita, cosa que finalmente ocurrió. Fuí llamado para la Semana Santa de 1992 a una zona contigua a las Sierras de Nono, en el Valle de Traslasierra... No era lejos pero tampoco muy cerca de mi residencia así que comencé a alistar mi equipo de campamento... Apenas un mes antes de la cita comenzaron a resonar en mi cabeza algunos nombres de personas de mi conocimiento que estarían en condiciones de participar de esta experiencia de contacto... Como de costumbre decidí esperar y también como de costumbre por un motivo u otro, comenzaron a llamarme o a visitarme con cualquier pretexto... Yo simplemente me mantenía atento y trataba de que a través de nuestra conversación fueran ellos los que me dijeran el verdadero motivo de su llamada o presencia.

La decisión de aceptar el llamado o no es estrictamente personal y yo no quería infuenciar de ninguna manera... Abreviando diré que para el día de nuestro contacto habían confirmado su presencia (además de mí) unas 7 personas entre hombres y mujeres. Algunos llegarían desde Bs.As; otros desde Córdoba capital y yo desde La Falda.

Por diferentes motivos, que oportunamente me fueron explicando personalmente, ninguna de esas personas asistió al punto de encuentro en el camino de acceso a la ciudad de Nono...O SEA: ¡Me dejaron solo! Lo tragicómico es que todo lo habíamos planificado de manera tal que unos traerían alimentos, otros los elementos de "camping", otros las carpas, etc. Me encontraba entonces solamente con mi mochilita conteniendo algunos elementos básicos:jarrito,cuchillo,algo de abrigo,frutas secas,papel higiénico,linterna y muy poquitas cosas más.

Antes de convencerme de que nadie vendría, esperé durante horas en la ruta la llegada de los demás "citados". ¡En fín! "A lo hecho pecho",pensé y me dirigí enérgico y decidido al lugar donde la percepción me llevaba. Terminé casi al pié de las sierras que dan nombre al lugar.

En este punto es oportuno aclarar que la palabra Nono es una voz indígena que significa "mama" o "teta" y hace alusión precisamente a la particular forma de las sierras que semejan un par de mamas femeninas.

Tenía cerca el río y me dispuse a hacer un reconocimiento del lugar mientras evaluaba la conveniencia de acampar en un lugar al "aire libre" y practicamente sin equipo alguno. Me encontraba en esos trámites cuando reparé en la presencia de una mujer de mediana estatura, largos cabellos color ambar y de contextura robusta...

Ella caminaba siguiendo el curso del río como absorta en sus cavilaciones. Estaba descalza y cantaba con una voz muy afinada y dulce. De pronto levantó la mirada y me observó, mientras comenzaba a acercarse.

Cuando estuvo frente a mí, me dijo: 

 - ¡Hola Hijo de la Luz! ¿A vos también te llamaron???

 - ¿¿¿??? ¿¿Qué?? ¿Quién sos? Le dije mientras la observaba directamente a los ojos... Noté que eran de un azul profundo...

 - AHHH... me dijo.- ¿No sabés quien soy? En cambio yo sé quién sos vos.

Acto seguido y sin que mediara interrupción alguna pasó a narrarme con lujo de detalles toda mi vida hasta llegar a aquel mismo momento...Me dió detalles sobre lo que llamó "mi misión" y finalmente me confesó que ella también había sido citada a aquel lugar pero no entendía muy bien para qué.

Luego al ver que mi perplejidad continuaba me contó que era "medio vidente" y que seguramente si nos habíamos encontrado era por alguna razón y que si yo no tenía inconvenientes podría pasar la noche en su carpa.

- "La noche va a ser fría" dijo... ¡Y le creí! Por eso también acepté a esta compañera que Dios, o el destino, o lo que fuere, me había enviado para que no estuviera tan solo. En verdad y a pesar de contar ya con alguna experiencia en estas cosas, estaba un poco dolido y decepcionado por el "abandono" de los que iban a ser mis compañeros de contacto.

Con mi misteriosa compañera armamos la carpa, nos abrigamos y casi a las 20hs. compartimos una frugal cena que consistió en frutas secas y frescas y un rico té de hierbas para entrar en calor y favorecer la digestión...

Se me había indicado que a la medianoche debería estar atento y relajado, esperando el contacto. Mi compañera me dijo que ella no tenía instrucciones al respecto, así que simplemente haría algo de oración y se iría a dormir temprano. Alrededor de las 22hs. nos metimos en la carpa...

La noche tal lo predicho por S.. comenzaba a ponerse fría. Encendí mi linterna y me puse a leer los evangelios apócrifos. A los pocos minutos S.. dormía plácidamente. No sé en que momento me habré dormido, pero lo cierto es que de pronto me despertó la voz de mi compañera que me decía: "apagá la linterna que ya es tarde y dormí". Al intentar cumplimentar lo ordenado noté que la linterna estaba apagada y que una extraña e intensa claridad invadía toda la carpa...

Instintivamente miré mi reloj pulsera: Marcaba las 23.30hs. Comencé a despabilarme y a respirar para obtener relajación mental...

La claridad dentro de la carpa continuaba, era como una fosforescencia que brotaba de todos los objetos (incluso de nuestra propia ropa).

Al salir de la bolsa de dormir de S.. (era la única que poseíamos y habíamos decidido compartirla) tomé conciencia de la baja temperatura ambiente. Continué respirando y mantralizando hasta que una necesidad fisiológica me reclamó de manera impostergable. Un poco a regañadientes salí para orinar...

Me alejé unos treinta metros de la carpa y una vez satisfechos los instintos me dispuse a regresar. ¡Realmente hacía mucho frío! Mientras caminaba, me dí cuenta que "la claridad" también invadía todo el entorno. Miré hacia arriba..

No había luna. Comprendí entonces que estaba muy cerca de producirse el "contacto" Aún reflexionando sobre el tema sentí como un golpazo en la espalda que me lanzó de bruces contra el suelo.

Me encontraba en la costa del río, de rodillas sobre la arena y tratando de entender qué estaría pasando y porqué me habían abandonado las fuerzas por completo... Mentalmente comencé a orar y a pedir protección en nombre de Cristo-Jesús...

Pude levantar la vista y observé a no más de diez metros a un ser altísimo (calculé entre 3 y 4 metros) que vestía un atuendo monopieza, color gris plomo, muy similar a los utilizados por nuestros hombres-rana.

El ser me observaba fijamente con ojos de mirada bondadosa pero a través de algo muy parecido a una escafandra. En todo su contorno se observaba una intensa luminosidad blanco-azulada. Era como que la irradiaba su propio cuerpo...

De pronto comencé a tranquilizarme y mientras respiraba concientemente traté de transmitirle mentalmente amor, paz y fraternidad. En este punto quiero hacer un alto en el relato para hacer notar el cuadro de situación:

  1. Me encontraba solo, sin humanos cerca que pudieran ayudarme.

  2. Mi compañera ni se había enterado de lo que ocurría y aparentemente dormía placidamente.

  3. Era la primera vez que estaba en presencia de un ser tan grande y realmente no concordaba con ninguno de los parámetros de los extraterrestres que había observado hasta aquel momento.

  4. Por alguna razón (¿miedo?) había perdido las fuerzas por completo...

Conciente de todas estas razones, decidí comunicarme telepáticamente con aquel "gigante" y transmitirle mucho amor... A poco de comenzar el intento, una mirada suya me llenó de paz y sentí cómo recobraba mis fuerzas. Interrogué mentalmente su procedencia planetaria y me contestó que "era terrestre".

Repetí aquella pregunta 3 veces más, seguro de no estar captando bien la respuesta... Entonces la contestación fue "Soy terrestre pero de otra dimensión de vida". Lo que siguió después es practicamente inenarrable.

Todo su cuerpo se iluminó y su mirada se hizo tan penetrante y dulce que me erguí y hasta creo que levité unos centímetros producto de la inmensa felicidad que sentía...

Aquél ser comenzó luego a advertirme sobre algunos acontecimientos nada gratos que viviría en un futuro cercano.

Fueron cuestiones personales y por eso no las comentaré, pero sí puedo decirles que entre los conceptos que recibí estuvieron los de la existencia de un contacto "atemporal e interdimensional" que también se está dando y que forma parte del "Plan de Ayuda" para la raza humana y su evolución espiritual...

Luego de este encuentro he dado conferencias explicando la naturaleza de este tipo de contacto que nos involucra con TERRESTRES DE OTRA DIMENSIÓN DE VIDA.

Al cabo de toda la experiencia, que habrá durado no mas de 15 minutos, el ser giró sobre sí mismo y se dirigió hacia el río. Al tomar contacto con el agua, comenzó a desvanecerse tal como lo hacen las pompas de jabón antes de desaparecer...

Yo quedé en un estado de éxtasis, completamente relajado y felíz...

No tenía intención alguna de moverme de aquel lugar. No obstante, luego de transcurridos algunos minutos, volví a sentir el frío y decidí regresar a la carpa. A pesar de comportarme bastante torpemente y dar unas cuantas vueltas antes de acostarme, mi compañera siguió "durmiendo como un lirón".

Agradecí a Dios por aquella experiencia tan intensa y gratificante y me dispuse yo también a dormir...

La mañana siguiente, ya cerca del mediodía, fueron los gritos de S.. los que me despertaron:

 - ¡Hey! Hey Claudio!!! ¡Vení! ¡Vení!! ¡Vení!!! ¡Mirá!!! ¡¡¡Por acá anduvo algo grande!!! Un boby!????

Salí de la carpa y corrí hacia el río... Lo que ví era impresionante... De casi un metro de largo, destacándose notoriamente entre las huellas de vacunos y las de otros animalitos de la fauna serrana, se distinguían las de "mi amigo" similares a las de una pata de rana gigante.

Mi compañera dejó de gritar... Me miró... Me abrazó... Lloramos juntos... Sin palabras nos sentamos a meditar y agradecer a Dios, y a todos los hermanos en La luz por aquel momento inolvidable.

Mucho tiempo después, fruto de mis investigaciones, me enteré que en el antiguo Japón existían unos seres llamados KAPPAS cuya descripción coincide en un 99% con la de "mi amigo interdimensional". En aquellos tiempos se los trataba como divinidades relacionadas con la agricultura porque solían ser vistos en los campos sembrados de arroz. ¡En fín! Para qué seguir narrando...

A esta altura querido lector ya estarás "sintiendo" tus conclusiones. Para mí fue inolvidable... Espero que sientas y que entiendas que tenemos muchos y muy buenos amigos Y QUE SIEMPRE ESTÁN CON Y JUNTO A NOSOTROS...

 

Claudio.

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