Experiencias y Relatos

Colchaquí

Contacto de Gaby y otros en el Cerro Colchaquí. (Los nombres de los "otros" han sido cambiados con toda la intención de respetar o preservar sus identidades).

Era el verano de 1989,yo formaba parte de un numeroso grupo de gente de todas las edades que se encontraba de campamento en la Quebrada de Luna (aproximádamente a 17 Kms de Capilla del Monte- Córdoba- Argentina).

Vía telepático recibo intrucciones para un contacto programado en la cumbre del cerro Colchaquí con el grupo Aguila que conformábamos solo los jóvenes.

La cita también fué receptuada por un adulto amigo y conocido contactado y sirvió de confirmación a mi recepción.

Debíamos partir con mochilas y elementos de camping al hombro hacia la cima del mencionado Cerro a pasar varios días allí, cuidarnos con las comidas, meditar y rezar y estar muy atentos a señales la noche del jueves cerca de las 21hs.

Previo permiso del dueño de los campos, comenzamos la caminata y las subidas a los cerros previos. Debo confesar que me costó mucho, ya que un dolor agudo en el diafragma me doblaba en dos y por momentos me obligaba a detener la marcha. Esto provocó la división del grupo en dos: los que querían continuar la marcha "porque yo los retrasaba, o porque se enfriaban parando a cada rato" y los que decidieron acompañarme y ayudarme.

Hasta uno de los amigos que me acompañaban me pidió que recapacitara y pensara si realmente estaba en condiciones de continuar con la aventura y se ofreció a acompañarme de vuelta al campamento base. Yo decidí entrar en meditación y consultar "arriba" si continuar o no.

La respuesta fué sencilla y precisa: "Con ahínco lo lograrás"..."Sube con ahínco". Puse mi mayor empeño y a pesar del dolor lo logré. Ya para el último tramo no sentía mas dolor. Mas tarde me enteraría de que se me había provocado una hernia hiatal.

El tramo final es muy empinado y se sube prácticamente sin saber dónde se pisa ya que el terreno está cubierto de unos pastos tan altos que llegan casi hasta nuestros hombros.

Esos mismos pastos o hebras fuertes son los que nos permiten el ascenso porque los usamos como cuerdas para tirar de ellos y darnos el impulso para subir. Una vez arriba se llega a una especie de cueva de boca alta y enorme pero de poca profundidad que sirve de alero para que aniden las golondrinas y armen carpas los pocos que se llegan hasta ahí.

Eramos catorce y armamos tres carpas. Como ya mencioné antes el grupo se había dividido, no solo por mis dolores y retraso sino porque la mitad del grupo no aceptaba mis recepciones telepáticas y me creía algo chiflada.

A pesar de ello la pasamos muy bien y nos divertimos bastante. A mi humilde entender toda situación que se presentaba era prueba y aprendizaje para crecer en el camino de la espiritualidad.

Es en esas situaciones extremas donde aparecen los miedos, la solidaridad, los egos mal resueltos y todo lo que en circunstancias mas cómodas y rutinarias no logramos ver en nosotros.

Debíamos racionar la comida y sobre todo el agua ya que allí arriba no había ni una gota del preciado líquido y se debía bajar todo el cerro para asearse o cargar los bidones en un arroyo que pasaba por la base.

De común acuerdo,otra cueva mas lejana y pequeña fué habilitada como baño. Vimos unas puestas de sol y amaneceres espectaculares sobre los cerros y zona de Ongamira.

Tomamos fotos hermosas y divertidas. El racionamiento y el ayuno sugerido para el día clave fue acatado y comprendido por unos y violado por otros pero cada uno debe ser comprendido en sus diferentes ritmos de aprendizaje y de todos modos de "arriba" observan y escuchan todo. Una tardecita nos encontrábamos en la carpa grande sentados juntitos leyendo la Biblia.

Las lonas de la puerta de entrada estabam levantadas y atadas de modo de poder ver el paisaje de los cerros de enfrente que, cuando comenzaba a bajar el sol, se veían como cubiertos de terciopelo verde claro o dorado.

Alguien estaba leyéndonos cuando de repente todos pudimos observar una luz pequeña como una estrellita que se elevó por encima del cerro de enfrente y volvió a esconderse detrás del mismo varias veces.

Lo tomamos como una señal de apoyo por estar leyendo textos Bíblicos. Otro día mas o menos a la misma hora, nos encontrábamos igualmente sentados dentro de la carpa grande con las lonas en igual posición, rezando un Rosario.

Sin proponérnoslo, todos estábamos con los ojos cerrados y bien ensimismados en la oración cuando súbitamente, siento que TENGO que abrir los ojos porque teníamos compañía. Efectivamente parado delante de la carpa, agachando la cabeza como queriendo entrar o ver el interior de la misma, había un ser delgado con forma humana, luminoso y transparente. Decidí que no tenía que decir nada para evitar interrumpir el Rosario.

El Ser permaneció allí parado mucho rato hasta que cerré los ojos para terminar las oraciones. Cuando hubimos finalizado todos abrieron los ojos y yo pregunté si alguien había visto algo. Un chico (hijo de un actor famoso que estaba en el campamento base) que era la primera vez que se unía al grupo dijo que sí.

El dijo que habíamos tenido compañía durante el rezo y ambos les contamos a los demás lo que nos había pasado... Habíamos percibido cuándo abrir los ojos, ambos habíamos pensado en no interrumpir, ni decir nada hasta el final y ambos habíamos sentido que debíamos cerrar los ojos al cabo de un lapso hasta terminar.

Otra vez lo tomamos como una señal de apoyo y acompañamiento (del Rosario en este caso). La noche del día señalado, subimos por un costado para ubicarnos en la verdadera cúspide del cerro a pocos metros arriba por encima de las carpas. Para que se dén una idea nos ubicamos sobre lo que viene a ser el techo del alero de la gran cueva. Después de respirar, pedir protección invocando una cúpula de energías Crísticas y cantar algunos mantras, nos encontrábamos bajo un cielo oscuro perlado de estrellas relajados y mansos.

A la hora señalada (21Hs.) vemos una luz anaranjada redonda grande como el faro de un camión zurcando el cielo de izquierda a derecha que se detiene, se enciende y apaga varias veces, cambia de naranja a color blanco y luego se retira alejándose por donde había venido.

Para la mayoría del grupo eso era todo y decidieron bajar contentos por el contacto programado del que habían sido testigos. Comieron algo y se fueron a dormir en las carpas...

Para cuatro de nosotros los sentimientos eran distintos y nos quisimos quedar. Era la noche perfecta, no había viento, no hacía frío... Nos acomodamos mejor eligiendo las rocas donde apostarnos o despatarrarnos y disfrutar del paisaje y de la noche.

Quedamos en la cumbre tres muchachos y yo (la única representante femenina). Allí estábamos Alberto, Juancito, Martín y yo "lo mas panchos", cuando nos empezó a dar sueño a los cuatro al mismo tiempo. Juancito decidió ir a dormir cómodo a la carpa y nos abandonó. Martín cambió de posición y se sentó muy cerca nuestro, dándonos la espalda y con sus largas piernas colgando de una gran roca. Alberto y yo nos quedamos dormidos estirados sobre las rocas. No sé cuanto tiempo dormimos pero me despertó un tono o sonido muy fuerte dentro de mi cabeza y al mismo tiempo nos sentamos ambos como autómatas mientras Martín se daba vuelta bruscamente haciendo lo propio.

Comentamos haber oído los tres el mismo tono. Estabamos entonces mirando en la misma dirección sin saber por qué y en estado de alerta cuando repentinamente aparece una luz como la avistada anteriormente y en el mismo sector de cielo, pero esta vez blanca brillante.

La nave comienza a acercarse y agrandarse y vemos desde el mismo punto del cielo surgir otra igual que también se agranda y se acerca.

Las dos luces-naves blancas y grandotas se detienen un instante y luego a gran velocidad comienzan a jugar haciendo piruetas varias y terminan maniobrando en el cielo nocturno formando una cruz de lados iguales.

Esta figura duró un ratito y luego una de las naves se alejó mientras que la otra se ubicó al frente, pero casi encima y quieta.

Los tres estábamos eufóricos de alegría así que comenzamos a respirar para calmarnos y aquietarnos.

Decidimos probar comunicación por medio de luces y formularles alguna pregunta como nos había enseñado el amigo contactado (ese con el que confirmamos recepciones mutuas muchas veces).

Sabiendo que nos escuchan y/o leen la mente, establecimos en voz alta el siguiente código básico: dos Guiños=SI y tres Guiños=NO.

Dijimos SI y la nave hizo dos guiños, dijimos No y la nave hizo tres guiños, pero al mismo tiempo Martín y yo recibimos telepáticamente que debíamos efectuar las preguntas utilizando esa vía y no hablando.

Ahora había que preguntar pero de los nervios o la emoción no se nos ocurrió mas que preguntarles si pertenecían a las huestes de la Luz Crística y de Jesús y si estábamos (nosotros) en el buen camino.

 Lo acordamos en voz alta entre los tres y lo transmitimos telepáticamente. Ambas respuestas fueron afirmativas.

Entonces a mi se me ocurrió pedirles si se podían mostrar o acercarse mas. Lo transmití a mis compañeros y los tres lo pedimos mentalmente. La respuesta fué NO.

Les preguntamos si el motivo era que no estábamos listos aún... Respondieron afirmativamente. Yo decidí insistir (de cabeza dura nomás) y propuse hacer ejercicios de relajación y respiración para aumentar "la vibra" para ver si se podía dar un contacto mas cercano. La respuesta fué terminante: se apagaron totalmente!!!!!! Les pedimos disculpas por la insistencia, les rogamos que no se enojaran y que no se fueran aún. Entonces la nave apareció brillante de nuevo ante nuestros ojos. No se nos ocurrió nada mas que pedir y les agradecimos por la cita y por todo. La nave respondió con un bailoteo y se despidió alejándose lentamente.

Esa noche "llamativamente" a ninguno se le ocurrió subir la o las cámaras de fotos a la cima. A los catorce participantes del contacto solo nos quedan los recuerdos de lo vivido y aprendido.

En lo personal, como ya sabrán se me pidió difusion de los mensajes canalizados y de las diversas experiencias de Contacto o avistamientos.

Espero sinceramente haber compartido y haberles hecho sentir en parte todo lo felices que nos sentimos los participantes de esta hermosa experiencia. Gaby.

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