CONÓCENOS

Fr. Santos

Que la Gracia y la paz de Jesucristo redentor, Hermano y Señor nuestro, estén con todo ustedes:

Queridos Hermanos reciban un cordial y afectuoso saludo de su servidor.
Deseo compartir con todos ustedes mi experiencia de fe, la cual me mantiene con convicción en este camino de consagración, deseando les guste y ayude de algo en su vida.
Yo nací en cd. Victoria, Tamaulipas el 7 de abril de 1977. Recuerdo que estando en la secundaria hice mi primera comunión y la verdad es que casi nunca me acercaba a la iglesia, aunque no niego que siempre tuve una relación de diálogo con Dios, aunque a mi manera, gracias a lo cual considero que estoy en donde me encuentro. Así pues, al pasar un tiempo decidí tener una experiencia vocacional que me ayudara a discernir mi camino como joven cristiano, y después de un largo tiempo de reflexión acepté el llamado de Dios.
Debido a ello entré a esta comunidad el 8 de enero de 1998, apoyado por los padres de mi parroquia: el P.Fr. José Ortiz y P.Fr. Heriberto Martínez Jiménez. Desde entonces he conseguido de parte de Dios la perseverancia. Pasé medio año de prenoviciado, uno de noviciado, llevo actualmente más de año y medio de profeso. Para mí ha sido muy importante mi consagración.
He realizado diversas funciones en la comunidad, pero la que más me gusta es la parte litúrgica, es decir, todo lo relacionado con la preparación de celebraciones como Ordenaciones Sacerdotales, y toda clase de fiestas importantes de nuestra Orden. La verdad es un servicio que me encanta brindar porque cada vez aprendo algo nuevo.
Entre otras cosas que me gustan están el fut-bol, la música, y sobre todo convivir con mis hermanos de comunidad en los eventos comunitarios.
Para finalizar quiero decirles que estoy muy contento de haber sido llamado por Dios, aunque todavía me falta un gran camino por recorrer, y el cual con la ayuda de Él lograré terminar. Sin más por el momento aprovecho para agradecer a todas las personas que me han apoyado en todo este camino recorrido, a mi Familia, mis amigos, Hermanos de comunidad, y sobre todo al Dios que nos da la vida y nos la conserva.
Por su atención muchas gracias, y sigan visitando esta página dedicada a brindar esperanza de libertad. Dios los bendiga a todos. Hasta pronto.

Fr. Ricardo

Me llamo Fr. Ricardo Peña Beltrán, nací en Carrillo Puerto, en el hermoso estado de Veracruz, el día 3 de abril de 1972. Ocupo el lugar número 5 de nueve que somos en total en mi familia sanguínea, seis hermanas y tres hermanos. Cursé mis estudios de primaria, secundaria y preparatoria en el Puerto de Coatzacoalcos, Ver.

Antes de dar el sí a Dios, en la vida religiosa mercedaria, trabajaba en la industria y a la vez, terminaba mi preparatoria, mi vida era normal a la de cualquier otro joven. Mi experiencia vocacional se dio cuando participaba en un coro parroquial, aquí fue donde aprendí a tocar un poco la guitarra y a realizar ejercicios de vocalización, entre otras actividades propias de un grupo de la Iglesia; hacer misiones, representaciones, tales como pastorelas, la pasión muerte y resurrección de Jesús en las cárceles, ventas para obtener fondos y comprar instrumentos musicales, etc.

Fue en una misión en el estado de Guanajuato donde sentí por vez primera, la inquietud de responder a Dios con un sí. En 1993 empecé a compartir esta inquietud con el P. Fr Octavio Escobar R. él, en ese tiempo era el promotor vocacional de la provincia y me ayudó a clarificar mi vocación. En Abril de este mismo año, ingresé al prenoviciado en la ciudad de Puebla, en agosto, da inició mi año canónico de noviciado. En agosto del año siguiente, 1994, realicé mi profesión religiosa.

Actualmente, he concluido mis estudios de filosofía, y en este momento, me encuentro en el último semestre de teología. En marzo de 2000, hice mi compromiso definitivo de consagración en esta familia religiosa de la Merced con la Profesión Solemne. Ante este recorrido experiencial, tanto académica como religiosamente, me preparo para recibir un hermoso regalo de parte de Dios; me refiero al ministerio del diaconado; será, Dios mediante, en julio de este año 2001.

Quiero compartir esta alegría con todos mis amigos (as) y con todos los jóvenes y señoritas que sienten el deseo de consagrar sus vidas al Dios que nos la ha regalado. En verdad, es una experiencia maravillosa el realizar nuestra vida de un modo particular y específico, a la manera de Jesús pobre, casto y obediente. Aquí radica el mayor amor, en compartir, gastar y desgastar nuestra vida por los que Jesús, en su momento tuvo especial predilección. La vida de Jesús es una vida digna de vivirse; así como también, la de san Pedro Nolasco, que en su momento supo responder a Dios, viendo a Jesús en los presos y encarcelados.

Aprovecho este medio para agradecer a todas las personas que han participado en mi proceso de formación; mis padres, mis hermanos, mis formadores y de manera especial a Dios que me dio la vida, me la sigue conservando y que continua favoreciéndome con toda clase de bienes, espirituales y materiales; que él sea , el que me conceda perseverar hasta el último día de mi vida, siempre con la especial protección de Nuestra Santísima Madre de la Me
rced a quien tanto amo. Amén.



 


Anterior Principal Siguiente


Hosted by www.Geocities.ws

1