EL �RBOL DE LA ETERNIDAD*
����������� El 11 de febrero de 1985, Al� Primera se encontraba en la ciudad de Maracaibo atendiendo una convocatoria, que por el D�a de la Juventud, tendr�a lugar en la Plaza de La Victoria. Fue un acto auspiciado y organizado por el Vicerrectorado Acad�mico de la Universidad del Zulia. En el marco de esta actividad se dirige al pueblo zuliano, y a la juventud en particular, por el programa "Rese�a Revista Radial 13.90", de Radio Selecta. Transcribo, textualmente sus palabras:
����������� "Yo me considero joven. Pienso que me puede dar reumatismo en los huesos, pero en el esp�ritu, no. Y considero joven a Luis Beltr�n Prieto Figueroa. Consider� joven siempre� a Aquiles (Nazoa), a C�sar (Rengifo). Considero joven siempre a todo hombre que sue�a y lucha por hacer posible sus sue�os, que lucha por ser siempre creativo, por ser siempre f�rtil en este mundo.
����������� Ser joven es un compromiso con esa condici�n de joven y con el significado que tiene para cualquier pa�s su juventud, y para el mundo la juventud entera. Yo no quiero decir eso nada m�s que para halagar a los j�venes -porque no es un problema de venir a halagarlos y de hacerles una canci�n para que se solacen como j�venes- no. Yo vengo a llamarlos a comprometerse, a que asistan a las cosas por principio, no por curiosidad.
����������� Yo vi un programa de un canal, que yo lo digo y lo dir� siempre que pueda, un canal que es detestable. Que es la principal arma del desarraigo de la juventud venezolana, que es el Canal 4 (Venevisi�n), y cuya programaci�n es 98% norteamericana, hasta los programas deportivos. Y realiz� en la Universidad de M�rida un acto el s�bado pasado (S�bado Sensacional) donde dec�an, por ejemplo, que M�rida era la ciudad de la juventud y hab�a una cancioncita, de esas canciones babosas que escriben manipulando, tratando de halagar al joven para en esa misma forma mediatizarlo, donde dec�an " los j�venes que sue�an con el ma�ana, trabajan y estudian en un ambiente de paz y libertad"  y el 2% de los muchachos- m�s nadie, porque la plaza estaba abarrotada, estaba llena- eran los que mov�an las manos y aplaud�an. Es decir, fue m�s o menos un 80% a curiosear.� Pero, de todas maneras llenaron la plaza y eso es lo terrible. Llenaron la plaza para ser manipulados en la imagen de un programa que es terriblemente evasivo de la realidad, evasivo con la realidad, y por supuesto, adormecedor.
����������� Yo traigo a colaci�n esto porque quiero repetir que para hablar de paz, para hablar de fe, hay que hablar de hechos concretos. La paz no puede hablarse nada m�s cuando hay ausencia de guerra. La paz tiene otro significado: la paz espiritual del hombre cuyos ojos no ven todos los d�as im�genes terribles en la sordidez, en la miseria de los ni�os, de ind�genas.
����������� Nuestro pueblo tiene un inmenso porcentaje de desnutridos, de analfabetos, de marginados terribles. Una marginalidad que aumenta. No pude hablarse de paz ni de libertad porque la libertad del hombre no es nada m�s que me dejen decir estas cosas, no. La libertad del hombre tiene una relaci�n con su cultura, una relaci�n con su salud, una relaci�n con su trabajo, una relaci�n con la educaci�n, una relaci�n con su espacio vital, con su ambiente, con su entorno. Porque no es nada m�s que viva fuera de las rejas. La libertad del hombre debe pasar m�s all� de la mera libertad individual, donde nos quieren encerrar a nosotros. El hombre que viva nada m�s en su libertad individual, es un hombre preso. Un hombre preso porque su espiritualidad, su solidaridad, no se ha expandido. Y un hombre que no tenga espiritualidad ni solidaridad con los dem�s,� es un hombre preso. Para m�, es un hombre preso, para mi concepci�n del hombre.
����������� Y de eso hay que hablarle a la juventud y retarla, es decir: no se puede dejar nada m�s que el gobierno hable sobre el futuro del pa�s. Nosotros tenemos el compromiso de hablar con mucho m�s derecho y de luchar por ese derecho y por ese porvenir. Es el compromiso. No hablar nada m�s y festejar a Jos� F�lix Ribas y a los estudiantes que fueron con �l a pelear, a dar una cuota de sangre por la independencia venezolana. No podemos seguir viviendo del recuerdo de los h�roes, tenemos que tratar de limpiar la estatua de Bol�var con dignidad. Limpiar nuestra presencia o el espacio que existe entre nosotros y la estatua de Bol�var. Y m�s a�n: entre lo que pensamos nosotros y lo que pens� Bol�var.
����������� Ese encuentro con el pensamiento bolivariano es necesario para nosotros ir ideando algo que ser� siempre joven: el sue�o de un profundo combate transformador, en su totalidad, de algo que se est� enquistando en Venezuela y que se est� quedando.
����������� Hablar en Venezuela de democracia parece ya que fuera un clich�, un lugar com�n. Pero hay que definir realmente el significado de democracia para poder descubrir hasta d�nde ha llegado la democracia que tenemos actualmente. Hasta cu�ndo ha sido un mero formalismo. Hasta cu�ndo ha sido nada m�s algunas libertades. Hasta cu�ndo ha sido nada m�s algunas tolerancias. Y descubriendo reci�n esto, nosotros podemos como j�venes inscribirnos, nosotros podemos como j�venes participar colectivamente, m�s all� de cualquier ideolog�a. Nosotros tenemos algo porque unirnos, todos los j�venes, los j�venes de cualquier edad.
����������� La juventud de la alta sociedad es manipulada por los padres con un tremendo carro y con viajes a Miami para que se salga de cualquier posible influencia "nociva" de una juventud que busca beligerancia, de una juventud que busca participar.
Los j�venes de las clases despose�das no solo son manipulados por el Estado mismos, por los medios mismos y por los instrumentos que utiliza, sino tambi�n golpeados por carencias, por carencia de sitios para el trabajo, por carencia de espacios deportivos, de espacios culturales. No es posible, que nosotros, por ejemplo, vayamos a cantar, a realizar un evento cultural de cierta magnitud, de 18 grupos, �y tengamos que hacerlo en estadios siempre, siempre en estadios. �Y eso no puede ser!
����������� Debe haber sitios donde el joven pueda desarrollarse culturalmente, no solo esparci�ndose, viendo un grupo cultural, sino desarrollando su propia creatividad cultural. Y es muy importante que nosotros lo hagamos notar, no como una promesa, sino que el joven se inscriba en una lucha por conseguir esos espacios, que es conseguir precisamente, el espacio para que su juventud se desarrolle con dignidad."
����������� En estos t�rminos se dirigi� Al� Primera a la juventud, aqu�l 11 de Febrero de 1985. Nadie imaginaba el invierno de llanto y tristeza que nos aguardaba. Desprevenidos, inocentes, nos atrap� en su oscuridad la madrugada del 16 de Febrero de 1985.
����������� De pronto, y por obra y gracia de la muerte, las emisoras de radio transmit�an a� Al� Primera cantando, con "groser�as" y� todo... �No puede ser, algo grave sucedi�! �No puede ser! Era el grito de negaci�n del pueblo venezolano.
����������� Al� Primera hab�a muerto en un "accidente": el mayor triunfo de los que quer�an acallarlo hab�a ocurrido. Los due�os de los medios permitieron que el pueblo escuchara el canto irreverente y libre de Al� Primera, sin censura, s�lo un d�a: el d�a de su muerte.
����������� Pero, una frescura de �rbol gigante comenz� a abrir sus ramajes sobre el llanto m�s largo que he visto llorar a mi pueblo. Desde entonces Al� es el �rbol de la Eternidad del Canto de los Pueblos, y cubre con su ternura, a todos aquellos que por amor combaten al lado de los oprimidos del mundo...
����������� "A quienes han tratado de amedrentarme durante tanto tiempo. No bastan allanamientos, disparos a los vidrios del� carro, persecuciones en las carreteras, etc., para silenciarme. Mi arma es la canci�n que elevo con profundo amor por el ser humano y por mi pueblo, mi arma es la esperanza, mi arma es mi deseo de ser �til siempre a mi pa�s. Dejar de hacer lo que hago es como dejarse morir de una muerte distinta de miedo.� No tengo vocaci�n de h�roe, pero como tampoco tengo vocaci�n de desertor, prefiero arriesgarme a usar "mis armas" as� tenga que enfrentarme con las de ustedes.
No tendr� peso pol�tico para tumbar gobiernos, pero carajo, a mi nadie me quita el p�lpito de que aqu� el pueblo alguna vez ser� gobierno".(Al� Primera. Remitido: "No solo de vida vive el Hombre")
*Tomado de "AL� PRIMERA: CUANDO CANTA LA DIGNIDAD"
�� Autora: LA CHICHE MANAURE (pr�ximo a publicarse)�
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