¿Operar a corto o a largo plazo?


          ¿Que te parecería comprar hoy a 2 € y vender a 14€ (un 600% más caro) 3,5 años después con una ganancia media del 170% anual? Pues justo esto fue lo que ganaron los que invirtieron a largo plazo en Banco de Vasconia desde finales de 1994 hasta principios de 1998. ¿Crees que esto es una casualidad?. Pues este mismo valor, a finales del 2001, y tras acabar su ciclo de vacas flacas, valía 6,50 €. Mientras que cuando escribo este artículo, en noviembre del 2006, mientras aún no ha acabado su nuevo ciclo de vacas gordas (con lo cual aún le queda subida), Banco de Vasconia vale 20,00 €; es decir, una revalorización del 207%. Y teniendo en cuenta que han transcurrido unos 4,5 años, esto supone una rentabilidad anual del 46%.

          ¿Crees que el caso del banco de Vasconia es excepcional? ¿Crees que esto ocurre porque B. Vasconia es un chicharro? Pues ahí tienes a Telefónica, por ejemplo. En 1995 valía 2,25 y en el año 2000 valía 25,65 (en estos precios están descontados los dividendos, sino la subida sería bastante mayor); es decir, una revalorización del 1.040%. Lo cual supone una ganancia anual del 208%; es decir ¡subió mucho más que un chicharro como el Banco de Vasconia! ¿Tienes dudas aún? ¿Crees que estos son casos aislados? Pues no tienes mas que mirar la revalorización del Íbex para que quedes plenamente convencido de que estos casos no son aislados sino que son lo común entre los valores del mercado. En 1995 el Ibex estaba a 2.844 puntos, mientras que en el 2000, cuando acabó el ciclo de vacas gordas, subió hasta 12.969; es decir una revalorización del 356% que implica una ganancia anual del 71%. Y, siguiendo con el Íbex, desde que ha empezado el nuevo ciclo de vacas gordas en el año 2003 y hasta la fecha actual, 17 de noviembre del 2006, el Íbex ha pasado de los 5.447 hasta los 14.170; es decir, una revalorizadción del 160% en 3 años, lo cual supone una ganancia anual del 53%.

          Así pues, la pregunta que hay que hacerse es: ¿alguien da más? ¿Alguien, operando a corto plazo, es capaz de obtener unas rentabilidades medias del 50% anual? La respuesta es que sí. Se puede. Pero la realidad es que muy pocos operadores alcanzan esa cifra de éxito operando a corto plazo. Por esto, si al igual que la gran mayoría de inversores no eres un experto en bolsa, sino haces un seguimiento de ella en tiempo real, te recomiendo que inviertas sólo a largo plazo y que te olvides de opertar a medio y a corto plazo. Deja esto para los expertos. No te metas por caminos que no conoces.

          Pero ¿qué significa invertir a largo plazo? Pues, simplemente, significa operar aprovechando los ciclos económicos. Y cada ciclo tiene 2 fases: la fase de vacas gordas y la fase de vacas flacas. Cada una de ellas viene durando unos 4-5 años aproximadamente. O sea, operar a largo plazo no significa comprar hoy y vender dentro de 10 años, significa comprar hoy y vender en uno 4 años que es lo que durará la fase de vacas gordas.

          Esta es la estrategia que siguen los ganadores (apréndetela de memoria): el objetivo es comprar acciones en las primeras etapas de la fase de vacas gordas (o sea, poner la mayor parte de tu dinero en la renta variable), para venderlas en las primeras etapas de la fase de vacas flacas. A continuación, el dinero que hayamos sacado lo invertimos en Bonos del Estado (es decir, lo sacamos de la renta variable para llevarlo a la renta fija) durante la primera etapa de la fase de las vacas flacas, para vender los bonos en la primera etapa de la fase de vacas gordas y con dicho dinero comprar acciones ( es decir, volver de nuevo a la renta variable). Y vuelta a empezar con un nuevo ciclo.

          Pero ¿cómo adivinar el comienzo y el fin de las fases de vacas gordas y flacas? ¡Ésta es la verdadera madre del cordero! Para conocer la respuesta deberías pasar varios años estudiando bolsa y aún así tendrías tus dudas cuando llegase el momento. Sin embargo hay una herramienta muy simple pero muy útil, pues funciona muy bien, para conocer a grosso modo cuáles son los inicios y los finales de las fases alcistas y bajistas. Se trata de usar una media móvil.

          La media móvil se usa de esta forma: si el mercado es bajista, o sea si está en la fase de vacas flacas, usa una media móvil simple de 50 semanas. El truco está en seguir dos sencillas reglas: jamás comprar un valor mientras no rompa esa media al alza y, aunque la rompa, jamás comprar si la media de 50 semanas sigue bajista. Cuando un valor rompa al alza dicha media móvil y, además, si ésta es alcista entonces sí se puede comprar. Después, cuando el mercado esté alcista, cuando esté en fase de vacas gordas, debes usar una media móvil algo distinta. Esta vez usa una media poderada y de 40 semanas. Esta media se va a pegar más al gráfico al ser ponderada y te hará vender no muy lejos del techo. Y el truco que debes utilizar es el mismo que cuando compraste sólo que ahora a la inversa. Es decir, debes vender cuando se cumplan estas dos condiciones: que el valor rompa a la baja la media de 40 semanas y que ésta no esté alcista. Si está alcista no hay que vender. Sólo se vende si la media móvil es bajista. Ya ves que es muy simple, más sencillo es imposible, pero os puedo garantizar que funciona.

          Para redondear el sistema puedes añadir otra herramienta más: el MACD mensual. Él es una de las mejores herramientas técnicas de las que disponemos para averigüar en forma objetiva cuçal es el inicio y el fin de los ciclos económicos (vacas gordas y flacas). Úsalo como el tercer criterio del sistema. Aplícalo a los gráficos mensuales de aquellos valores que estudies y úsalo como el tercer criterio que deben cumplir tus compras o ventas. Para usarlo no siglas la regla de esperar a que rompa al alza o a la baja la línea 0. Utilizalo así: cuando el MACD corte al alza a su media movil es señal de compra. Cuando el MACD corte a la baja su media móvil es señal de venta.
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