Vacaciones en Cartagena
Por: Mary Tenorio

"Buenos días don Hugo. Aquí tiene su correspondencia," dice Freddy.

"Por fin. Ahora va a nacer un nuevo Hugo," dice éste.

"¿Cómo dice don Hugo? ¿En ese sobre viene algo para hacer bebés?” pregunta Freddy.

"Ay Freddy, que poco inteligente es usted. En este sobre está el título de propiedad de mi casa en Cartagena. Una casa bombi, de ututui, a orillas del mar. Es un lugar ideal para vacacionar. Para estar uno relajado, sin estrés."

"¡Qué bueno don Hugo! Así que ya tenemos en donde pasar las vacaciones."

"¿Tenemos? ¿Usted está loco? Jamás dejaré que la plebe de Ecomoda visite ese lugar."

"¿Cómo así don Hugo? Por si las moscas, le recuerdo que yo soy el estilista por excelencia de Bárbara Chesai."

"Ay, es verdad. Pues mire que lo voy a necesitar. Allá con el viento que hace, voy a necesitar a una persona que se encargue de tenerle su hermoso pelo impecable."

"Entones, ¿puedo ir con usted allá?"

"Sí claro, pero no se le ocurra invitar a nadie más. ¿Me escuchó?"

"Don Hugo, puede confiar en mí. Jamás haré nada que lo haga enojar a usted."

"Espero que así sea."

"Es más don Hugo, usted, Barb y yo, vamos a ser como los tri amigos, pum, pum," dice Freddy haciendo ruido de pistola que se dispara.

"Ya. Váyase de acá, que tengo que dejar todo listo para irme."

"¿Y cuando es la partida hacia nuevos horizontes?"

"No, si no digo yo. ¿Usted es tonto o qué? No escuchó que le dije que voy a dejar todo arreglado para irme"

"¿Usted se va ya mismo? Es que mis vacaciones empiezan mañana. Usted sabe que en esta empresa se oprime al trabajador y no me van a dar la tarde libre."

"Pues allá usted. Yo me voy hoy. Necesito desde ya empezar a relajarme."

"Bien, con permisito. Voy a ver lo que puedo hacer."

Freddy va a donde Armando y le dice:

"Don Armando, vengo a pedirle un favor urgente y con carácter irrevocable."

"¿Qué quiere Freddy?" pregunta Armando con su habitual mal humor.

"Necesito que me permita cesar mis funciones laborales por el día de hoy."

"Verá Freddy, eso no va a poder ser. Tengo unos envíos muy urgentes para hoy."

"Pero doctor, es que es urgente."

"Pues dígame, ¿cuál es la urgencia?"

"Es que no le puedo decir doctor."

"Pues yo lo siento Freddy, pero no puedo darle la tarde libre. Hasta mañana no llega el que lo va a sustituir en sus vacaciones."

"Usurero," dice Freddy en voz baja.

"¿Cómo dice Freddy?"

"Que hasta luego, doctor."

Freddy va a donde Hugo y le dice que al otro día lo ve en Cartagena y le pide la dirección de la casa de playa. Luego se va pensando cómo llegará hasta allá y ve a Mariana y se le ocurre una idea.

"Buenas, buenas. ¿Cómo estamos de estrés hoy?"

"Ay Freddy. Ya no aguanto más este estrés. Necesito unas vacaciones, pero ya," dice Mariana.

"¿Y qué le parecería unas vacaciones en Cartagena, en una casa de playa, a orillas del mar."

"Muy bonito sueño Freddy."

"No, si no es un sueño, es realidad y lo podemos lograr juntos."

"Freddy no sea fresco. Porque Aura María lo dejó a usted por resbaladizo, no quiere decir que yo no la respete. Jamás tendría nada con usted."

"Perdóneme, pero discúlpeme. Aquí parece que hay un malentendido. Lo que quiero decirle es que me acompañe como amigos. Como compañeros laborales."

"Pero Freddy, ¿de cuando acá usted puede pagar una casa en playa?"

"No, verá, lo que pasa es que mi amigo Hugo tiene una casa en la playa y como yo soy el estilista profesional de Barb, él me pidió que lo acompañara durante sus vacaciones."

"Uy Freddy, no me diga que después que usted y Aura María terminaron, a usted le ha dado con andar con don Hugo."

"Un momentito. Yo no tengo nada que ver con ese mal ejemplo de la raza masculina. Lo que pasa es que yo le resuelvo el problema de visión de su perra y él me da alojamiento en su casa."

"¿Qué problema de visión tiene Barb?"

"No mi bombón de chocolate. Es que como la perra tiene tanto pelo en la cara, hay que cortárselo para que pueda ver."

"Ahhhh, bueno. Ahora entiendo. ¿Y yo qué tengo que ver en todo esto?"

"El problema es que don Hugo se va hoy para su casa de playa y el dictador de don Armando no quiere darme la tarde libre."

"¿Y?"

"Pues que yo quería que usted me acompañara y de una vez así yo estrenaba su auto nuevo. Está muy bonito el auto suyo. Así que nos vamos los dos mañana y le damos la sorpresa de su presencia a don Hugo."

"¿Y usted cree que don Hugo no se moleste si yo voy?"

"No, que va. Si él me dijo que yo podía llevar a quien quisiera."

"Bueno, yo comienzo mis vacaciones mañana. Si usted cree que está bien con don Hugo el que yo vaya, pues voy con usted. Pero se tiene que comportar con cordura. No quiero problemas."

"¿Cuándo yo he causado problemas? No, mejor no diga."

"Ok Freddy, entonces, mañana paso por su casa a recogerlo."

"Gracias, muchas gracias. Ya verá que no se va a arrepentir. La alegría que le va a dar a don Hugo cuando la vea llegar," dice Freddy pensando en el lío que se va a formar cuando la vea.

Al otro día en casa de Freddy:

"Freddy, ya apúrese, vamos," grita Mariana.

"No haga bulla. Ya estoy listo," dice Freddy.

Salen hacia Cartagena y Freddy va pensando en lo que Hugo va a hacer cuando vea a Mariana. Está tan nervioso que no para de hablar.

"Freddy, por favor, ya cállese. ¡Qué estrés!" dice Mariana.

"Es la alegría Marianita. Y la alegría que le va a dar a don Hugo cuando la vea," dice Freddy riendo nervioso.

Al llegar a Cartagena Freddy es el primero en bajar y va a donde Hugo y le dice en voz baja:

"Don Hugo, no me la pude quitar de encima. Me dijo que si no la traía, me iba a hacer un hechizo. A mí eso no me importó, pero luego me dijo, que si usted no la aceptaba aquí, iba a hacerle un hechizo a Barb. Eso sí que no lo pude soportar don Hugo, por eso la traje."

"¿A mi Barb? ¿Pero que monstruosidad es esa? No, no, que se quede la bruja, pero que no le haga daño a Barb," dice Hugo.

Freddy va a donde Mariana que no se ha atrevido a entrar y le dice:

"¿Qué le dije Mariana? Don Hugo está encantado de tenerla acá. Él mismo me lo acaba de decir."

"Ay, ¿de veras Freddy?"

"Sí Mariana. Yo le dije a usted que él es muy comprensivo."

Mariana entra a la casa y Hugo, que está con Barb, la esconde detrás de él. Como él es tan raro, a Mariana no le extraña.

"Buenas don Hugo. Su casa está muy bonita. ¿En dónde puedo colocar mis cosas?" pregunta Mariana.

"En la habitación del fondo,"dice Hugo.

Mariana se va a guardar sus cosas y Freddy le pregunta a Hugo:

"¿Don Hugo, y en dónde están mis aposentos?" pregunta Freddy.

"Aquí en la sala. ¿Usted cree que esto es un hotel? Por eso yo le dije que no le dijera nada a nadie. Sólo tengo dos habitaciones. A menos que quiera dormir conmigo."

"Vamos por partes. Yo no le dije nada a Mariana de que venía para acá, es que ella sabe las cosas. Recuerde, ella ve el futuro. En segundo lugar, la sala me parece perfecta para dormir. Gracias don Hugo."

Luego de acomodar sus pertenencias, Freddy y Mariana deciden ir a dar una vuelta. Hugo se queda con Barb y la encierra en el baño y le dice:

"Mi reina, te portas bien y no te muevas mucho que se te enreda el pelo. Pagué bastante plata para que te dieran ese shampoo que te deja el pelo tan sedoso."

Luego Hugo sale y se va a caminar por la playa. Pero Freddy tuvo que regresar porque le dio deseos de ir al baño. Buscó la llave debajo de la alfombra y entró, dejando la puerta abierta. Cuando abre la puerta del baño, Barb sale corriendo.

"Barb, ¿a dónde vas? Regresa," grita Freddy mientras ve como la cola de Barb desaparece por la puerta de entrada."No puedo ir por la perra, tengo muchos deseos de ir al baño."

Tan pronto Freddy termina, sale. Pero ya no hay rastro de Barb. La busca, sin dar con ella. Se va en busca de Mariana y la encuentra en la barra que hay en la playa. Freddy comienza a tomar y Mariana le dice:

"Freddy, con calma, que se va a ahogar."

"No, es que necesito fuerzas para lo que me espera."

"No entiendo, pero mejor no pregunto," dice Mariana.

Pasan las horas y Freddy sigue tomando. Mariana le dice:

"Freddy, yo creo que es hora de irnos. Don Hugo debe de estar preocupado."

"Pero Mariana, ¿cuál es la prisa? Esto está muy alegre aquí. ¿Para que ir a entristecernos?"

"Pues quédese usted que yo me voy."

Freddy decide irse. Cuando llegan a la casa encuentran a Hugo como loco.

"Ay Freddy, mi Barb. Yo creo que me la secuestraron," dice Hugo.

"¿Por qué dice eso?" pregunta Freddy disimulando.

"Verá, yo llegué hace unos minutos y cuando fui a buscarla, no la encontré."

"Don Hugo, recuerde que la niña es inquieta. A lo mejor se fue a pernoctar por ahí con algún noviecito."

"No Freddy. Ella sabe que no me puede dar otro disgusto. Me muero si me hace algo así."

"Don Hugo, es mejor que se vaya a dormir," dice Mariana.

"¿Dormir? ¿Usted cree que yo puedo dormir sin saber lo que le pasa a mi Barb? Ella no puede haber salido sola. Yo la dejé encerrada en el baño antes de salir, además la casa estaba cerrada. Ella es inteligente, pero no sabe abrir puertas."

Mariana mira a Freddy, pero éste le hace señas de que no lo descubra.

"Yo creo que su perra sabe abrir puertas y usted no se ha enterado," dice Freddy.

"Freddy, no sea tonto. Yo sé que la secuestraron. A menos que alguna bruja la haya desaparecido," dice Hugo mirando a Mariana.

"Don Hugo, no se preocupe, que yo voy al rescate de su dama," dice Freddy cambiando el tema.

"Gracias Freddy. Por lo menos usted está aquí para ayudarme, porque yo no tengo fuerzas para salir. También quiero estar, por si los secuestradores llaman pidiendo plata para el rescate."

Cuando Freddy sale, Mariana va a la cocina y le trae un helado a Hugo.

"Don Hugo, cómase este helado, que hace mucho calor. Usted necesita estar relajado y fresco para cuando aparezca su perra."

"Gracias," dice Hugo y piensa, "Yo creo que ésta hechizó a Barb y ahora me quiere hechizar a mí."

Pero, como hace tanta calor, termina comiéndose el helado. Al cabo de un rato, llega Freddy y dice:

"Don Hugo, Barb apareció. Y como le dije, estaba con su novio. ¡Que siga la dama!"

Cuando Hugo ve a Barb, está irreconocible. El pelo sucio y enredado, imposible de peinar. Hugo se desmaya.

"Don Hugo," grita Mariana y se dobla a tratar de volverlo en sí.

Freddy decide arreglar a Barb y se la lleva al baño. Cuando Hugo despierta, Freddy muy contento le dice:

"Don Hugo, aquí está Barb con su nuevo look."

"¡Noooooo!" grita Hugo antes de volver a desmayarse.

Mariana vuelve a tratar de reanimarlo mientras le dice a Freddy:

"Freddy, ¿cómo se le ocurre pasarle la rasuradora a la perra?"

"Era la única forma de que se viera bien. El pelo no tenía remedio. No se podía peinar. Además así se ve linda y no hay que preocuparse de que se le enrede el pelo."

Hugo despierta y casi no puede hablar de tan débil que se siente y le dice a Freddy:

"Freddy, a la verdad que no se podía hacer otra cosa con Barb, pero me impresioné mucho cuando la vi rasurada."

"Don Hugo, recuerde que yo, como su estilista que soy, sé lo que más le conviene a Barb."

"Sí, lo sé. Freddy, por favor, tráigame una toalla rosa que está en el baño. Es que quiero cubrir a Barb. Está temblando del frío."

"¿Una toalla rosa?"

"Sí, la que está en el baño," dice Hugo.

"Verá, don Hugo, es que esa toalla a mi se me cayó dentro del inodoro y tuve que botarla," dice Freddy.

"No puede ser. Cuando yo encerré a Barb en el baño, antes de salir, la vi allí colgada."

'Sí, pero es que después yo volví para usar el baño y... ayyyyyyy," dice Freddy mientras desaparece por la puerta principal.

F I N

    Reto Estilo Ecomoda #34
  • Personajes: Hugo, Mariana, Freddy
  • Objetos/Situaciones: rescate, disgusto, dormir, helado, pernoctar, nuevo look

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