Es el día de la mujer. Armando quiere darle una sorpresa a Betty en su día. Al salir de Ecomoda se encuentra con Freddy.
“Freddy, como usted sabe hoy es el día de la mujer y quiero darle una sorpresa a Betty. Pero no sé que regalarle.”
“Don Armando, déjeme eso a mí. Yo sé lo que le gusta a las damas. Para eso soy un experto en mujeres.”
“A ver, Freddy, ¿qué se le ocurre?"
“Yo creo que lo mejor para regalarle a su esposa es un buen perfume.”
“Freddy, usted es un genio. A Betty le encantan los perfumes.”
“Pues no se diga mas, mi querido doctor. Cómprele un buen perfume y asunto resuelto. Ahora, con su permiso que yo también voy a comprarle un regalo a Aura María. Mi grillita se merece lo mejor.”
“A ver, Freddy, ¿y qué le va a regalar a Aura María?”
“Pues a la verdad, doctor, no sé qué regalarle. Es que ella es tan difícil de complacer.”
“Freddy haga como yo; regálele un perfume.”
“Pues mire que sí, doctor. No sé cómo no se me ocurrió. Usted sí que es un genio en eso de las féminas.”
“Cállese, Freddy, que Betty lo puede oír.”
“Doctor, ¿y sería que usted me puede llevar a comprarlo? Lo que pasa es que una vez le compré a mi grillita un regalo cuando lo traía en la motora, pues parece que se cayó y no me di cuenta. Cuando llegué a donde Aura María y le entregué la bolsa vacía, estuvo una semana sin hablarme. No quiero que eso me ocurra otra vez.”
“Bien, Freddy, pero vamos rápido que se nos hace tarde.”
Cuando van hacia el estacionamiento encuentran a Gutiérrez y éste le pregunta a Freddy que a donde va.
“Pues, con el doctor a comprarle los regalos a nuestras jefas.”
“¡Freddy!” le grita Armando.
“Perdón, quise decir, a comprar el regalo del día de la mujer a la doctora Betty y a Aura María.”
“Doctor y ¿usted podría llevarme a mi también? Es que mi esposa es tan difícil de complacer y no sé que comprarle,” dice Gutiérrez.
“Pues cómprele un perfume,” le dicen Armando y Freddy a la vez.
“Very good. Ustedes son unos genios. A ella le fascinan los perfumes.”
Los tres se van a la perfumería y una vez allí se quedan pensativos. Ven tanto perfume diferente que no saben cual escoger.
“Oh, my God. ¿Cuál le gustará a Maruja,” dice Gutiérrez.
“No se cuál de estas exquisitas fragancias le gustará a mi grillita,” dice Freddy.
“A Betty le dan alergia algunos perfumes,” dice Armando.
Los tres se dirigen a un mostrador diferente.
“Holla. Usted se ve que es un hombre que sabe como halagar a una mujer,: le dice la muchacha del mostrador a Gutiérrez.
“Yes, my dear lady. Yo soy un experto en esto de los perfumes. A mi me gusta primero olerlos y luego escoger.
“ ¿Qué le parece éste?” le pregunta la muchacha. Gutiérrez va de uno en uno oliendo los perfumes que ella se va poniendo en la piel. Al cabo de un rato escoge uno y la empleada se lo envuelve. El está muy entusiasmado con la joven empleada y toma el perfume sin esperar que ella se lo eche en una bolsa.
Mientras tanto Armando está con otra joven empleada que le coquetea descaradamente.
“Prueba este,” le dice mientras le da a oler el perfume que se pone en su muñeca.
Así va uno a uno hasta que Armando se da cuenta que por estar pendiente a la muchacha que le coquetea no se acaba de decidir. Entonces se decide por uno que le gusta y la empleada se lo envuelve y al igual que Gutiérrez se va sin esperar la bolsa.
Freddy está coqueteando con otra empleada en otro mostrador.
“Mi bella joven, usted debe tener ya un gran conocimiento en cuanto a fragancias exquisitas se refiere. Confío en usted para que escoja un buen perfume para mi madre. Ella es anciana, pero coqueta,” dice Freddy ocultando que es para su novia.
“Este es bueno para señoras de edad aunque no es un perfume en sí,” dice la empleada a Freddy, pero éste no lo escucha por estar coqueteando con ella.
“Sí como no, envuélvalo,” dice Freddy.
Cuando la empleada lo envuelve Freddy tampoco espera por la bolsa porque ve que Armando y Gutiérrez ya terminaron y esperan por él.
Se van al carro cada uno pone perfume en el asiento trasero y se van. Llegan a Ecomoda y se bajan del carro de Armando para Gutiérrez irse en su carro y Freddy en su motora. Cuando van a buscar el perfume en el asiento trasero se dan cuenta que los tres se ven exactamente iguales y no tienen nombre ni nada.
“Oh, my God. No sé cual es el de mi esposa,” dice Gutiérrez.
“Mi grillita me mata si no le llevo el que le gusta,” dice Freddy.
“Yo creo que Betty no es exigente; con ella no hay problema,” dice Armando.
“Bueno, dejándonos llevar por nuestra instrucción masculina y nuestra vasta experiencia con las mujeres, esperemos no confundirnos,” dice Freddy escogiendo uno de los perfumes.
“Very good, Freddy. Yo escojo este. Yo nunca tengo problemas con Maruja,” dice Gutiérrez rezando porque ese sea el que le gusta a su mujer.
“Bueno, pues gracias a los dos, que no tuve que escoger. Me llevo el que dejaron,” dice armando no muy convencido de que sea lo correcto.
Gutiérrez llega a su casa, le da un beso a su esposa y le dice: “Sorpresa,” dándole su regalo.
Freddy llega a donde Aura María, le da un beso y le dice: “Sorpresa” y le da su regalo.
Armando llega a su casa, le da un beso a Betty y le dice:
“Sorpresa, mi amor,” y le da el regalo.
“¿Qué es esto?” grita la esposa de Gutiérrez.
“No puede ser,” dice Aura María.
“Armando Mendoza, ¿esta es otra de tus bromas?” grita Betty.
Resulta ser que cada uno escogió el perfume equivocado: a Maruja le tocó “Gata Salvaje” que Armando le compró a Betty, a Aura María le tocó “Mansa Paloma” que es el favorito de Maruja y a Betty le tocó el agua de florida que la empleada envolvió para la “madre” de Freddy
F I N
Reto al Estilo Ecomoda #9:
- Personajes: Armando, Freddy, Gutierrez
- Objetos/Situaciones: esposa, perfume, beso, sorpresa