Berta se encontraba llorando muy angustiada en su escritorio. Sofía le pregunta inmediatamente a su amiga que qué le ocurre.
“Ay, Sofía, es que yo creo que mi gordito me está pegando los cachos.”
“¿Cómo así, Berta? ¿Por qué dice usted eso?”
“Ya van tres noches corridas que llega tarde a la casa dizque porque tiene unas reuniones muy importantes con sus socios.”
“¿Socios? Será con unas ‘sucias’. Ese mismo cuento me lo hacía es desgraciado de Efraín.”
“Ay, Sofía no sé que voy a hacer. ¡Mi gordito tiene una amante!” exclama Berta, desconsolada, mientras abre su cuarta bolsa de chicharroncitos.
En ese momento sale Gutiérrez de su oficina hablando en su comunicador muy enojado.
“¿Pepín, dónde está el papel sanitario que le ordené hace dos horas? Conteste, Pepín o lo sanciono. My God, dónde está Blanco cuando lo necesito.”
“¿Necesita que lo ayude en algo, doctor?” dice Berta sin ganas.
“Not right now, Berta,” dice Gutiérrez y nota la tristeza de su secretaria. “¿Qué le pasa, Berta?”
“Es que ella no se siente muy bien, doctor,” contesta Sofía, ayudando a su amiga a evadir el tema.
“Eso le pasa por estar comiendo tantas porquerías,” dice Gutiérrez. “Haga como yo que tengo una dieta balanceada de carrots, tomats y lechugs. Es que tengo que mantener mi body.”
“Claro, claro, doctor,” afirma Berta mirando lo feito que es su jefe de arriba abajo.
Gutiérrez siguió su camino gritándole a Pepín por todo el corredor. Mientras tanto, a Sofía se le ocurre un plan para que Berta se vengue de su esposo.
“Oiga, Berta, qué le parece si yo le consigo una cita para esta noche. Así que cuando su marido llegue esta noche tarde, se va a morir de los celos cuando vea que la casa está vacía.”
“Pero, Sofía. ¿Cómo se le ocurre? Primero que nada, ¿con quién voy a salir? Y segundo, ¿con quién dejo a la niña? Ay, no mejor dejémoslo así.”
“No se preocupe que la niña se la cuido yo y también le consigo un papasote que la lleve esta noche al Le Noir.”
Pasa por el corredor Mr. Johnson.
“Vea a mí me gustan así como Mr. Johnson. Alto, guapo, extranjero, rico...”
“O sea, todo lo que Efraín y su gordito no son.”
“Exacto.”
“Ay Berta, usted como que me la puso un poco difícil.”
“No, pues si no me consigue uno así pues olvídelo. Mejor me quedo en mi casa sola con mi niña.”
“Ni se le ocurra. Además, creo que se como lograr que el doctor Johnson acepte salir con usted.”
Horas más tarde, Sofía está en su escritorio escribiendo una nota. Su bote de basura está repleto de pedazos de papel. Frustrada, rompe el papel en el que escribe y lo tira al bote.
“¿Qué le escribo al doctor Johnson para que quiera salir con Berta?"
Pasan el doctor Gutiérrez y el doctor Johnson y Sofía escucha su conversación.
“You speak very good English, doctor Gutiérrez,” dice Kenneth.
“Si, es que desde pequeño me gustaba leer mucho las comicas de Batman en inglés y de ahí pasé a estudiar las obras de Chaquespir.”
“Pardon?”
“Chaquespir.”
“Shakespeare?”
“Ese también.”
“Eh, pues estoy muy impresionado con su inglés doctor Gutiérrez.”
“Muchas thanks, my doctor.”
“Aquí en Colombia no hay muchos que hablen inglés y de verdad me gustaría conseguirme una novia que supiera hablarlo. Si alguna chica me lo pidiera de seguro que le enseñaría.”
“Of course, doctor. ¿Y ya se va?”
“Si, ya me voy para mi casa.”
“Pues lo llevo al elevador.”
“Thank you, Gutiérrez.”
Sofía escucha esto y rápido escribe la nota dirigida a Mr. Johnson.
Doctor Papito,
Desde hace tiempo que yo quiero hablar inglés, y como usted es un experto en ese lenguaje, me gustaría que me enseñara. Lo estaré esperando esta noche a las nueve en el Le Noir.
Atentamente,
Su EstudianteLlega Freddy y Sofía lo agarra por la manga de su chaqueta.
“Freddy, déle esta nota al doctor y corra que ya se va para su casa. Dígale que usted no sabe de quién es. Y no se atreva a leerla usted porque eso es asunto privado.”
“Oiga, ¿como que mucho secreteo, no? Perdóneme pero discúlpeme, mi queridísima y pequeñísima liliputiense, pero como que parece que a usted le está gustando el doctorcito.”
“Déjese de bobadas y apúrese, Freddy, que se va.”
“Estoy a sus servicios, por que si trata de alcanzarlo usted misma, pues con esas piernas tan cortitas no llega nunca,” dice Freddy riéndose, y antes de que Sofía le pegue, sale corriendo a alcanzar al doctor.
Sofía corre hacia el baño de damas y se encuentra con Berta quién esta muy feliz mirándose al espejo.
“¿Ya se está poniendo lista para su cita de esta noche? Le conseguí al doctor Johnson, ¿cómo le parece?”
“¿Al quién? ¿Qué?"
“No me diga que ya se le olvidó que hace horas habíamos quedado en hacerle una cita para su venganza contra al desgraciado de su marido.”
“Con mucho respeto, ¿oyó? A mi gordito no le diga desgraciado.”
“Pero y no que le estaba pegando los cachos.”
“Fíjate que me llamó hace rato, muy tristón el pobre, y me dijo que esta noche también llegaba tarde, y como sabía que yo me iba a molestar me confesó que en realidad lo que hacía era salir con sus amigos a jugar cartas. Me dijo que de ahora en adelante, si yo quería, que los invitaba mejor a la casa. Y por supuesto que accedí, después que no hagan mucho ruido porque se despierta la niña.”
“Pero Berta, ¿entonces qué hago yo con la cita el doctor Johnson?
“Pues vaya usted.”
* * *
Esa noche una moto se estaciona frente al Le Noir.
“Oiga, Sofía, ya se puede soltar. Digo, ¿qué va a pensar la gente?”
Sofía se baja de la moto, se quita el casco y le pega con él.
“Usted es un animal, Freddy. ¿A cuantos kilómetros iba usted? Por poco me da un infarto. Del susto se me olvidó juntar la piernas y todo Bogotá vio el espectáculo.”
“Como que esa faldita esta chiquita no. Digo, hasta para usted.”
“Cállese que esto es lo mejor que tengo para un sitio tan elegante como es el Le Noir.”
Sofía miró que todo su vestido estuviera en buenas condiciones y cuando mira sus pies se da cuenta que perdió una de sus sandalias en el camino.
“Freddy mire lo que me pasó por su culpa,” dice Sofía enojada. “Si mi carro no se hubiese averiado yo jamás, escúcheme bien, jamás me montaría en su moto.”
“Oiga, pero no me grite. Si mis servicios motorísticos no están acorde con sus satisfacciones pues pague un taxi.”
“Es que no me da la plata.”
“Pues no se queje.”
“Y se queda aquí hasta que yo termine mi cita, ¿oyó?”
“¿Y no me va a contar que quiere usted aquí, en tan prestigioso restaurante?”
“Tengo una cita con el doctor. ¿Recuerda la nota que le di esta tarde?”
“¿O sea que usted y...?”
“Pues si, ¿y qué?”
“No, pues nada. Oiga, usted tiene los gustitos como medio raros, ¿no?”
“No sea tan envidioso que el doctor Johnson es un hombre guapísimo.”
“¿Cómo dijo?”
Sofía mira su reloj y se da cuenta que son las casi las nueve así que corre al Le Noir, con solo una sandalia.
Al entrar, lo primero que ve es a Gutiérrez sentado en una mesa. Está sucio y golpeado.
“Doctor Gutiérrez, ¿qué le sucedió? Por que tiene esos moretones en la cara.”
“Este no ha si mi día. My God! Primero Pepín nunca me trajo el papel sanitario que necesitaba y don Armando me gritó frente a todo el personal de producción. Luego, durante el camino hacia aquí, una moto que parecía conducida por un loco pasa por mi lado y de la nada una sandalia pequeñita me pega justo en el ojo. Ciego y lleno de susto, choco mi carro contra un bus lleno de drag queens. Aún ciego, comencé a maldecir a todas las sandalias del mundo cuando las drag queens se acercan a mi carro. Me sacaron a las fuerzas y me persiguieron por todo Bogotá tirándome con sus zapatos y sus coronas. ¿Qué iba yo a saber que las drag queens eran tan sensitivas hacia la moda? My God! Me agarraron y me hicieron comer el ramo de flores que le traía a mi cita esta noche.”
“¿C-cita?”
“Si, justo esta tarde, Freddy Stewart me dio una nota que indicaba que una dama quiere que yo le enseñe English. Está maravillada con my talent. Me pregunto cuándo llegará...”
“¿Que Freddy le dio a usted qué? Con permiso.”
Sofía sale corriendo fuera del Le Noir. Lo único que ve es a una moto en la distancia y un mensajero que mira hacia atrás con carra de gran susto.
“Freddy me las va a pagar. Ahora me toca cenar con Gutiérrez porque necesito quien me lleve a mi casa.”
De pronto un señor sale corriendo del Le Noir y grita: “¡Llamen a la policía! Acaba de entrar un grupo de drag queens enfurecidas y están golpeando a un señor.”
F I N
Reto al Estilo Ecomoda #41:
- Personajes: Kenneth, Berta, Gutierrez
- Objetos/Situaciones: sandalias, ramo de flores, Le Noir, drag queen