Armando y Betty cumplen años de casados. Armando quiere hacer algo especial para su aniversario. Quiere algo diferente a lo que hacen los demás. Por eso decide pedirle consejo a Gutiérrez. El es un experto en conquistar mujeres y él quiere conquistar otra vez a su Betty. Entra al despacho de Gutiérrez y le dice:
“Hola, Gutiérrez. Quiero pedirle un favor. Mañana es mi aniversario y quiero darle un regalo especial a Betty. ¿Qué me aconseja que le regale?”
“My, God, don Armando? Yo no sé. It’s very difficult. Doña Betty es tan seria que no se me ocurre nada.”
“Por favor, Guti-gut, cuento con usted. Usted es el artista en la conquista de mujeres. Ayúdeme.”
“Bien. Pero tengo que pensarlo. Déme un poco de tiempo en lo que organizo my ideas.”
“Muy bien. Pero recuerde que necesito la respuesta hoy.”
“Very good, don Armando. I see you later.”
Armando se va a su oficina. De pronto entra Wilson y le dice:
“Don Armando venía a decirle que si puedo irme hoy un poco más temprano. Lo que pasa es que mi hermano menor cumple años y voy a llevarlo a ver una banda de rock que toca hoy en el Gato Negro.”
“ ¿Qué?
“Don Armando, mi hermanito me pidió ese regalo y no se lo pude negar. Pero si no se puede, yo trato de explicárselo a él.”
“No, no, si no es eso a lo que me refiero. Usted dice que va a tocar una banda de rock en el Gato Negro. ¡Gracias, Wilson, gracias!”
“ ¿Por qué, don Armando? No entiendo.”
Armando sólo le dice que lo ve a la noche en el gato Negro y se va, dejando a Wilson confundido. Armando se dirige a donde Gutiérrez y le dice:
“A ver, Gutiérrez, dígame qué ideas tiene.”
“Don Armando, no se me ocurre nada.” Es que doña Betty es tan seria que hasta le tengo un poco de miedo.”
“La verdad es que no lo culpo, porque hasta a mí me da miedo a veces, o mejor dicho, casi siempre. Pero ya tengo una idea. Necesito que usted me acompañe esta noche al Gato Negro. Wilson me dijo que ahí toca una banda de rock esta noche y quiero ver cómo tocan.”
“Very good, don Armando. Yo voy con usted a ver la banda. A mi me gusta mucho la music.”
“Bien, pues nos vemos después.”
Llega la noche. Gutiérrez y Armando se van al Gato Negro. Le costo mucho trabajo convencer a Betty para que los dejara ir, pero al fin lo logró. Cuando llegan se encuentran con Wilson. Los tres se sientan juntos ya que el hermano de Wilson está con sus amigos. Armando está impaciente.
“Wilson, yo creo que usted me ha salvado la vida. Por fin sé que sorpresa darle a Betty para nuestro aniversario.”
“No entiendo, don Armando,” dice Wilson.
“Don Armando, I don’t understand. ¿Cuál es el regalo que le va a dar a Betty?” pregunta Gutiérrez.
“Ya verán, ya verán.”
La banda comienza a tocar y Armando está muy atento observándola. Está tan absorto que no vuelve a hablar con nadie en toda la noche. Cuando termina el espectáculo cada uno se va a su casa. Armando llega a su apartamento y ya Betty está durmiendo. Este se dirige al estudio y se encierra allí. Al otro día se van juntos a Ecomoda. Betty está molesta porque él no ha mencionado el aniversario para nada. Ya en Ecomoda le dice:
“Amor, no te sentí llegar anoche.”
“No. Mi amor, si cuando llegué ya tu estabas dormidita, mi mounstris.”
“Ay, mounstris, ¿y por qué no me despertaste?”
“ ¿para qué, mi amor? ¿O es que querías estar juguetona, mounstris?”
“Juguetona ¿yo? Si el juguetón eres tú, mounstris.”
“Ya, ya, mi amor, vamos a trabajar que tu sabes cómo son los empleados aquí, que si no ven a uno se pasan perdiendo el tiempo en chismes.”
“Ok, mi amor, nos vemos después.”
Betty se va, pero no puede disimular su desencanto porque Armando parece no recordar su aniversario. Armando lo nota y se rie para sus adentros pensando en la sorpresa que le tiene preparada a Betty. Llega la hora del receso y Wilson se dirige con Gutiérrez a donde Armando. Están deseosos por saber cuál es la sorpresa que le tiene preparada a Betty.
“Don Armando, lo estábamos buscando. Queremos saber cuál es la sorpresa que le tiene a Betty para hoy. Por favor, díganos,” pide Wilson.
“Les voy a decir porque ustedes me ayudaron al ir conmigo anoche al concierto, pero les ruego, les suplico: no le digan nada a nadie. Que las del Cuartel no se enteren porque lo arruinan todo. Ellas son than chismosas que sé que se lo van a contar todo a Betty.”
“ ¿Cómo cree, don Armando? Yo soy una timba,” dice Wilson.
“I am a tomb,” dice Gutiérrez.
“Ok, se los voy a decir. Recuerden que anoche estuve escuchando atentamente la banda de rock pues resulta que…”
Armando le cuenta todo lo que tiene planificado para en la hora de almuerzo darle su regalo de aniversario a Betty. Ellos prometen no decirle nada a nadie. Pero como Wilson no es muy inteligente, no se puede confiar en él.
Llega la hora del almuerzo y Betty y Armando salen de sus oficinas.
“Hola, mounstris, ¿a dónde vas?” pregunta Armando.
“Pues a almorzar. ¿A dónde va a ser? Aunque no veo a las muchachas. No sé a dónde se habrán metido. Quedamos en almorzar juntas, pero no las veo.”
Betty sigue molesta porque Armando no ha mencionado el aniversario. Mientras tanto, para Armando es muy divertido ver a Betty molesta porque sabe la gran sorpresa que le tiene.
“Mi amor, vamos un momento a la sala de juntas. Parece que todo el mundo está ocupado porque esto está desierto,” dice Armando.
“Pero, mi amor, ¿a qué vamos a la sala de juntas? No me digas que estás juguetón…”
“Si, mi amor, estoy juguetón. ¿Vamos?”
“OK. Pero, ¿si llega alguien de pronto?”
“Vamos rápido.”
Llegan a la sala de juntas y Armando se ve muy contento.
“Mi amor, pero ¿qué te pasa que te estás riendo solo?”
“Verás, ¿tú creías que yo me había olvidado de muestro aniversario ¿verdad? Pues no, y verás la sorpresa que te tengo.”
Armando se dirige a una esquina de la sala y saca una guitarra eléctrica. “pero, mounstris, ¿para qué tu quieres esa guitarra, si tú no sabes tocar?”
“¿Que no sé? Ya verás lo que aprendí anoche en el Gato Negro con la banda de rock.
Armando empieza a tocar una canción de rock ‘n’ roll en la guitarra todo desafinado. Betty aguanta las ganas de reírse, pues sabe que él cree que está tocando como Metallica por la expresión que tiene en su cara. Pero a la verdad que está tan desafinado que no puede aguantar.
De pronto Betty empieza a reírse a carcajadas, y Armando piensa que ella está tan feliz que no puede esconder su alegría, y sigue tocando su guitarra y cantando su canción cada vez más desafinado.
En eso, nota que Betty, mientras se ríe, mira hacia la puerta atrás de él. El se gira todavía cantando y tocando y ahí, frente a él están Wilson, Gutiérrez, Hugo, las del Cuartel y otros empleados de Ecomoda, todos muertos de la risa.
“¡WILSOOOOON!”
F I N
Reto al Estilo Ecomoda #4:
- Personajes: Armando, Gutierrez, Wilson
- Objetos/Situaciones: miedo, canción, rock n roll, guitarra