Oh, my God!
Por: Mary Tenorio

Gutiérrez invita a Armando a un concurso de belleza que se a va a dar cerca de donde el vive. Armando quiere ir porque hace tiempo que no se divierte, pero sabe que si le dice la verdad, Betty no lo va a dejar ir. Decide inventar una mentira.

“Mi amor, Gutiérrez me invitó a un partido de fútbol, pero le dije que no. Yo sé que a ti no te gustan y no vas a querer ir.”

“Pero, mi amor, si yo no tengo que ir. Ve tú con él.”

“No, mi amor, usted sabe que a mi no me gusta salir sin mi mounstris.”

“Ay, mounstris, no seas tonto. Tu sabes que yo confío en ti. Ve con Gutiérrez que yo me quedo con la niña.”

“Ok, mi amor, pero lo hago sólo porque tu me lo pides, Si no, no iba, mi mounstris.”

“Ya, mi amor, ve y diviértete.”

Betty se queda tranquila porque sabe que a esos partidos de fútbol van sus primos, y ellos le vigilan a Armando. Mientras tanto, Armando va a reunirse con Gutiérrez para irse al concurso de belleza.

“Hola, don Armando. Pensé que no la habían dejado ir.”

“¿Qué dice?”

“No, que ya mismo estaba por salir.”

Se van al concurso y Armando no puede salir de su asombro al ver a tantas bellezas juntas. Está tan absorto mirando a las muchachas en bikinis que no se fija en alguien que lo vigila.

“Gutiérrez, esto si que es un banquete. Hacía tiempo que yo no veía tanta belleza junta. Me siento liberado. Sin nadie que me esté vigilando. Es bueno salir solo.”

“Very good, don Armando. Espero que se divierta mucho tonight.”

“Mire esa morena, que piernas bonitas tiene.”

“Sí, son very nice, don Armando.”

“Aquella rubia no me quita la vista de encima.”

“My God, don Armando, es verdad.”

“Gutiérrez, le debo a usted la noche más bonita en mucho tiempo.”

“Thank you, don Armando, it’s very nice.”

“Gutiérrez, ¿qué cree usted si nos tomamos algo para entonar? Algo suave, que Betty no lo note, por supuesto.”

“Enseguida voy por y busco unos drinks.”

Cuando Gutiérrez se aleja, una de las muchachas se le acerca a Armando y éste habla con ella muy emocionado. No se da cuenta que sigue vigilando muy de cerca.

“Hello! Mi nombre es Gutiérrez, nice to meet you,” dice Gutiérrez presentándose él mismo a la vez que le da el trago a Armando.

“Mucho gusto,” le dice la muchacha y se va.

“My God, don Armando, que suerte tiene usted con las mujeres,” dice Gutiérrez.

“No, que va, si ya la suerte mía está echada con Betty.”

“No, no, no, my dear doctor. Haga como yo que me le escapo a Maruja y me divierto de lo lindo.”

“No, es que yo no puedo engañar a sí a Betty, no, no me gusta.”

“Are you sure? Mire lo que viene acercándose, don Armando. Los dejo alone,” dice y se va.

Armando saluda a la muchacha que se le acerca y le habla. Sabe que Betty no se va a enterar nunca porque Gutiérrez no lo va a descubrir.

Cuando acaba el concurso Armando se reúne con Gutiérrez y le pide irse ya porque es tarde.

“Don Armando todavía esto no se ha terminado. Falta comer un poco del cake que está en aquella mesa.”

“Ok, pero después de comernos el bizcocho nos vamos. No quiero que Betty se entere de que estuve aquí.”

“Very good, don Armando.”

Cuando se dirigen a la mesa a buscar bizcocho, Armando ve a alguien que levanta una pistola de agua y tira un chorro justo por donde va a pasar. El lo ve todo como en cámara lenta. El chorro que cae, él que resbala, vuelva por el aire sobre la mesa aplastando el bizcocho. Vuelve a resbalar con el bizcocho que cae al piso y cae sentado. Sólo se escucha una voz que dice:

“Oh, my God!”

Al otro día Armando está hablando con Betty en Ecomoda a la vista de las del Cuartel. La noche anterior, cuando llegó a su casa. Betty estaba dormida y por la mañana salió a Ecomoda mientras él dormía.

“Mi amor, ¿por qué no me esperaste?”

“¿Dónde estabas anoche, mi amor?”

“Pero, mounstris, si te dije que iba a ver un partido de fútbol con Gutiérrez.”

“Sí, ¿y quien ganó el partido?”

“Pues verás, mi amor, lo que pasó fue que Gutiérre se sintió mal y tuvimos que irnos antes de que terminara.”

“¡Qué raro! Porque mis primos dicen que no te vieron en el partido.”

“¿Tus primos? Pues no sé mi amor, como había tanta gente. Aquello estaba lleno, mounstris.”

“Bueno, eso sí; ellos me dijeron que no cabía una persona más. Está bien mi amor, confío en ti,” le dice Betty a la vez que lo besa.

En eso para Mariana con las del Cuartel y le dice a Betty.

“Oiga Betty, ¿quiere enterarse de los últimos sucesos de anoche?”

“¿Qué pasó anoche? ¿Pasó algo grave?”

“Si, en una actividad que yo fui que estaba bien aburrida, pero al final estuvo bien buena.”

“Cuénteme, ¿qué actividad era esa?” pregunta Betty con curiosidad.

“Mi amor, las dejo solas para que platiquen de sus chismes. Yo soy muy juiciosito y esas cosas no me gustan,” dice Armando y comienza a alejarse, pero Mariana le dice.

“No, don Armando, no se vaya y escuche, que es de lo más chévere.”

“Mariana, ¿usted cree que a mí me interesan los chismes que hablan ustedes las mujeres? Pues no. A mí me gustan los juegos de fútbol, las cosas de hombres,” dice Armando, como afirmándole a Betty dónde estuvo la noche anterior.

“Don Armando, le aseguro que este chisme si le va a gustar a usted. Si es de lo más divertido,” dice Mariana.

“Está bien, pero rápido, que tengo trabajo que hacer,” dice Armando molesto ante la insistencia de Mariana.

“Pues verá, ustedes saben que a mi me gusta siempre leer las cartas. Pues anoche había una actividad y un grupo de muchachas que iban a participar de esa actividad me invitaron para que les leyera las cartas a ver cual iba a ser su suerte esa noche. Me presenté allí y le leí las cartas. Cuando se acabó la actividad me entregaron un regalo de broma que siempre se acostumbra en esa actividad. Yo quise utilizarlo enseguida y cuando vi a una persona que venía caminando le disparé un chorro de agua y con tanta suerte que la persona resbala y tuvo una caída espectacular sobre el enorme bizcocho que estaba en la mesa. Les digo que es la caída más espectacular que her visto en toda mi vida,” dice Mariana a la vez que mira a Armando.

Todo el mundo comienza a reírse a carcajadas, menos Armando que comienza a alejarse. Betty nota que va cojeando mientras camina y le pregunta.

“Mi amor, ¿qué te pasa? ¿Por qué cojeas?”

“Debe ser que el cuento lo impresionó tanta que cree que el de la caída espectacular fue él,” dice Mariana riendo a carcajadas seguidas por todas las del Cuartel y Betty.

Armando se aleja cojeando sin mirar atrás.

F I N

    Reto al Estilo Ecomoda #8
  • Personajes: Gutierrez, Mariana, Armando
  • Objetos/Situaciones: caida espectacular, pistola de agua, concurso, bizcocho

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