Freddy llega a Ecomoda, muy alegre como siempre.
“Buenas, buenas,” saluda Freddy.
“Hola Freddy, ¿cómo estás?” saluda Mariana.
“Freddy, ¿me trajo los chicharroncitos que le encargué?” pregunta Berta.
“Si, aquí están Bertita.”
“Ay gracias San Freddy.”
“Freddy, eso, siga perdiendo el tiempo,” dice Sandra. “A ver, a ver a trabajar.”
Todas van a sus puestos de trabajo y Freddy va a donde Aura María.
“Hola, Freddy, ¿cómo amaneció después de la rumba de anoche?”
“Perdóneme, pero discúlpeme. Anoche sólo fui a cenar con Sofía. Nada de rumbas”
“¿Cómo así si yo lo llame de madrugada a sus casa y usted no había llegado.”
“Verá, mi ex – reinita, lo que pasó fue que después de dejar a Sofía en su casa me dirigía muy juiciosito a mi casa, como es mi costumbre…”
“Ja. Sí, muy juiciosito es el señor.”
“Por favor, déjeme terminar. No interrumpa mi coloquio. Como le decía me dirigía a mi casa y ¿a qué no sabe a quién me encontré?”
“No sé, ¿a quién?”
“A Hugo que venía más loca que nunca. Hablamos y decidimos irnos a tomarnos algo al Dragón Rojo.”
“Freddy, pero ese sitio es bien caro y usted no tiene plata.”
“Espere a saber toda la historia, no interrumpa. Como le decía me fui con Hugo al Dragón Rojo y allí no encontramos con Gutiérrez.”
“¿Gutiérrez? ¿Y solo? ¿De noche?”
“Aura María, si me sigue interrumpiendo no le cuento nada. A ver, déjeme hablar, por favor.”
“Perdona Freddy, siga.”
“Bien pues nosotros nos extrañamos de ver a Gutiérrez allí y le preguntamos cómo pudo salir de su casa.”
“Le dio somníferos a Maruja.”
“OK, no le cuento más,” dice Freddy y hace como que se va.
“Nooo, siga Freddy. Ahora sí me callo.”
“Bien, pues Gutiérrez le dijo a su mujer que había una junta de emergencia en Ecomoda y que llegaba tarde.”
“ ¿Y ella le creyó?”
“No, por supuesto. Pero le explico más adelante. Nos sentamos, pedimos el vino mas caro del local, pues usted sabe lo delicado y fino que es Hugo. Yo no dije nada, pues por supuesto que si él pagaba a mi no me importaba el precio del vino.”
“No, usted no tiene ni para aguardiente.”
“Aura María, me interrumpe una vez más y se queda sin chisme,” advirtió Freddy. “Seguimos tomando y por supuesto nos dio hambre. Hugo pidió langosta, Gutiérrez camarones y yo para no quedarme atrás pedí langosta también.”
“Ja Freddy, pero le daría un malestar de estomago pero que ni se diga, mijo. Si usted no está acostumbrado a esas delicadezas.”
“Aura María, más respeto. Yo comí mariscos una vez. Es verdad que eran enlatados, pero eran mariscos. Para proseguir con mi historia, le diré seguimos comiendo y bebiendo y al terminar pedimos la cuenta.”
“Unos cuantos de miles de pesos verdad, pero eso a los millonarios no le parece nada. Supongo yo,” dice Aura María sin poder contener la risa.
“Mire joven, esto es una cosa seria. Más seriedad por favor.”
“Perdone, Freddy,” dice Aura María aguantando los deseos de reír.
“Por supuesto que eran mucha plata. pero andando yo con dos personas tan importantes de Ecomoda, no me inmuté…
* * *
La noche anterior mientras estaban en el Dragón Rojo.
“Ayy, se me quedaron las tarjetas de crédito en mi bata rosa,” dice Hugo.
“¿En su bata rosa?” pregunta Freddy.
“Sí, ¿le importa algo el color de mi bata? A mi novio le encanta el rosa.”
“Hugo, por favor, busque en sus bolsillos. Ahí debe tener algunos milloncitos de reserva,” dice Gutiérrez.
“Pues no, yo sólo ando con tarjetas de crédito. No me gusta andar con plata en los bolsillos.”
“My God,” dice Gutiérrez.
“Y usted Guti Gut, debe tener plata, ¿no?” pregunta Freddy.
“Pues no, por el apuro de escapar de Maruja olvidé mi billetera.”
“Ahora sí que se me sale la langosta del susto,” dice Freddy.
“¿Y usted, Freddy, no tiene plata?” pregunta Hugo.
“¿Yo? Si yo tuviera la plata que cuesta esta comida, sería millonario.
“Bien yo sólo tengo un cheque en mi chequera, pero debo confesarles que no tiene fondo,” dice Gutiérrez.
“Olvídese Guti Gut. Vamos a llenarlo y pagar y nos vamos volando,” dice Hugo.
“Para usted es fácil volar, Don Hugo,” dice Freddy riéndose.
“Más respeto Freddy, que yo no vuelo y mire que he tratado,” dice Hugo riéndose por lo borracho que está.
Gutiérrez llena el cheque, pagan y salen a toda prisa. para ir a sus casas deben pasar por un cementerio.
“Vamos a quedarnos a dormir aquí. Tengo mucho sueño,” dice Gutiérrez señalando para el cementerio.
“Uyy, yo le tengo terror a ese lugar,” dice Hugo.
“Hugo, por favor sea hombre aunque sea una sola vez en su vida,” dice Freddy.
Gutiérrez detiene el carro y se baja con Freddy. Hugo no quiere salir del auto porque tiene miedo y ambos deciden gastarle una broma. Se dirigen a un teléfono público que hay cerca del cementerio.
“Marque usted, mi doctor que yo no veo nada,” dice Freddy.
“¿Que marque qué, Freddy?”
“Gutiérrez, marque el número del celular de Hugo. No sea burro, que en eso fue que quedamos. Y lo de burro se lo digo con todo mi respeto.
“Déme el papel donde anotó el número,” dice Guti Gut tomando el papel y lee: “Arroz, manteca, gaseosa…”
“No déme acá que esas son unas cositas que tengo que comprar. Acá está el papel con el número de Hugo.”
Llaman al celular de Hugo y éste contesta. Freddy le habla cambiando su voz.
“Hola, ¿por qué te estacionas frente a mi casa?”
“¿Su casa? Si aquí no hay ninguna casa,” dice Hugo, su voz temblando de miedo.
“Sí, esta es mi casa. Yo vivo en el cementerio,” continúa Freddy aguantando la risa.
“Déjese de bromas y dígame ¿quien es y qué quiere?”
“Le dije que vivo aquí en el cementerio y usted no me deja descansar en paz con ese carro estacionado al frente.”
Hugo mira a todos lados y sale corriendo del carro hacia donde están Gutiérrez y Freddy. Estos al verlo corriendo como loco se echan a reir. Hugo se da cuenta de la broma.
“Que broma tan pesada es esta. Por poco me da un ataque cardiaco,” dice Hugo enojado.
Perdone Hugo, pero no lo pudimos resistir. Vamos al carro,” dice Freddy.
Cuando se dirigen al carro ven a una sombra que sale del cementerio. Los tres quedan paralizados del susto. La sombrea da un rodeo al carro de Gutiérrez y lo observa con detenimiento. Luego se para detrás del carro mirando a todos lados.
“Dios Santo, pero que cosa tan espantosa. ¡Llegaron los extraterrestres!” grita Hugo.
“Baje la voz, don Hugo, que yo creo que ese es el Chupa Cabras,” dice Freddy.
“No hable idioteces, Freddy. ¿Ve por aquí usted a alguna cabra? Mejor no conteste que le pego.”
“Gutiérrez, vaya y p-pregúntele a esa persona qué quiere,” dice Freddy.
“My God. Yo no puedo moverme, estoy paralizado,” dice Gutiérrez.
“Pues Hugo, vaya usted.”
“¿Yooo? Ni loco. Eso parece un fantasma y yo me desmayo si me le acerco.”
“Bueno vamos a dejarnos de tonterías y vamos los tres juntos entonces.”
Deciden hacerlo así. Los tres se acercan al carro temblando del miedo pues no saben si es una persona o un espectro y cuando la persona se voltea lo único que se oye es…
“Oh my God!”
Gutierre se aleja corriendo a toda velocidad.
* * *
“Y eso fue lo que sucedió,” dice Freddy. “Pero lo mejor vino después. Maruja salió corriendo detrás de Gutiérrez.”
“¿Y lo alcanzó? Porque si lo alcanza lo mata.”
“No solo lo alcanzó sino que lo traía por la oreja y lo subió al carro. Después dijo que ella sospechó de una junta tan tarde y lo siguió en un taxi y vio todo lo que pasó en el Dragón Rojo y en el cementerio.”
“¿Y quién de ustedes condujo? Porque es que estaban todos borrachos, ¿no?” pregunta Aura María.
“La bruja se llevó el carro con Gutiérrez.”
“¿Por qué le dices bruja?”
“Porque eso es lo que es. Se llevó a Gutiérrez y nos dejo a Hugo y a mi en el cementerio.”
“No mijito, si eso fue así ustedes se mueren del susto.”
“No estuvimos mucho tiempo allí porque la policía nos encontró.”
“¿La policía? ¿Y por qué?”
“Porque Maruja vio cuando Gutiérrez pagó con el cheque en el Dragón Rojo y cuando salimos le dijo al gerente que el cheque no tenía fondo y le dijo que cuando supiera en dónde estábamos lo llamaba para que avisara a la policía.”
“¿Y qué pasó?"
“Pues ella los llamó, pero ya ella se había llevado a Guti Gut cuando llegaron los policías así que nos arrestaron a Don Hugo y a mí.”
“¿Y los encarcelaron?”
“No, nos llevaron al restaurante y tuvimos que lavar todos los platos, limpiar las mesas y nos amanecimos allí limpiando. El gerente no presentó cargos.”
“Bueno que te pase por creerte el rico.”
“No, esto nos pasó por culpa de la que desde anoche se llama Maruja, la bruja.”
F I N
Reto al Estilo Ecomoda #37:
- Personajes: Hugo, Aura Maria, Gutierrez, Freddy
- Objetos/Situaciones: telefono publico, cementerio, cheque sin fondo, rodeo