El Espanto en el Maletín
Por: Super Tina

El duro trabajo que realizaba todos los días parecía haberle tenido efecto a Gutiérrez. Estuvo todo el día encerrado en su oficina. No se escuchaban las familiares órdenes que él le gritaba a Blanco por el comunicador.

Mariana se escapó de su trabajo de recepción y fue a darles una visita a Sandra y Berta que se encontraban contándose el chisme.

“¿En serio, Berta?” preguntó Sandra, en voz baja frente a la oficina de Guti-gut. “¿Usted no ha visto a Gutiérrez salir de la oficina?”

“No, Sandra. Él a mi no me a dado una orden en todo el día.”

“¿Qué es lo que está pasando, muchachas?” preguntó Mariana, curiosa por todo el cuchicheo.

“Mariana fíjese que algo le pasa al doctor Gutiérrez,” contestó Berta. “Llegó está mañana muy callado y no ha salido de su oficina para nada.”

“Lo peor de todo es que don Armando lo está buscando muy furioso,” añadió Sandra. “Estaba peleando en su oficina porque hay cucarachas abajo en producción y preguntaba que qué pasaba que todavía no las habían matado. Y ustedes saben que esas órdenes las hace Guti-gut.”

“Ay muchachas eso no se oye nada bien. ¿Qué podemos hacer?” preguntó Mariana.

“Yo creo que Berta debe ir y hablar con el doctor Gutiérrez antes de que don Armando lo haga porque está tan furioso que yo creo lo va a echar,” opinó Sandra.

“Ni se le ocurra, m’ija, que yo no pienso poner un pie en esa oficina. ¿Quién sabe que cosas esté haciendo él ahí encerrado? No, yo mejor me quedo acá afuera. Vaya y entre usted si quiere, Sandra.”

“No, Berta. Yo ni loca. Ese tipo es un viejo verde, un seductor. Que tal que yo entre y se propase conmigo. Hoy no tengo ganas de golpear a nadie.”

“Ay muchachas, dejen de rendir las cosas. Miren, lo que hay que hacer es sólo entrar con alguna excusa… no se, que si tiene un bolígrafo que pueda prestar, y de una vez preguntar qué es lo que pasa,” dijo Mariana.

“Oiga si usted tiene tan buen plan, pues vaya usted, ¿no?” dijo Berta.

Mariana pensó que mejor ella hubiese mantenido la boca cerrada. Pero como soltó la tremendísima idea, no tuvo más remedio que ponerla en acción ella misma.

“Está bien,” dijo sin ganas. Se acercó a la puerta y miró de nuevo a Sandra y Berta pidiéndoles con los ojos que no que no la obligaran a entrar. Las dos le hicieron señales de que acabara y entrara rápido.

Tocó la puerta y la voz débil de Gutiérrez le dijo que entrara. Mariana entró y vio al doctor Gutiérrez sentado en su escritorio, borracho, con la botella de whiskey enla mano, prácticamente vacía.

“Doctor, ¿qué le pasa?”

“¿Qué me pasa? ¿Usted me pregunta que qué me pasa? No es su business así que retírese de my office.”

“Está bien, doctor. Sólo quería avisarle que el doctor Armando ya mismo viene para acá y está furioso porque usted no ha hecho nada para que se eliminen las cucarachas que encontraron en producción. Y pues las muchachas y yo tenemos miedo de que lo echen.”

Gutiérrez tomó el resto del whiskey hasta que no quedó una gota en la botella. De repente gritó y Mariana pegó un brinco del susto.

"My God, ¡mi Marujita me dejó!” dijo él rompiendo en un llanto. “I can’t believe it!”

“Ay doctor, pobrecito no llore.”

“Oh, yes, I cry. Lloro por que fue algo tan stupid.”

“¿Qué fue lo que hizo, doctor?”

Guti-gut lo pensó un momento y luego dijo: “Está bien, Mariana. Pero que esto sea un secreto entre usted y yo. Promise?”

“Promise,” dijo ella, maravillando a Gutiérrez con su inglés.

Gutiérrez tomó su maletín y lo colocó en el escritorio.

“Cometí un grave error anoche, señorita Mariana. Dejé este maletín abierto en mi casa y Marujita miró su contenido.”

“¿Y qué podrá tener usted ahí dentro que sea tan grave, doctor? ¿Qué tan molestosos pueden ser contratos y papeles de oficina? ¿O es que tiene usted algún oráculo de las diosas como don Mario ahí escondido?”

“Worse, Mariana. Mucho peor,” dijo él y abrió la maleta enseñándole a Mariana el contenido del misterioso maletín.”

Mariana abrió los ojos el doble de su tamaño y soltó un grito de espanto. Cubrió sus ojos para no ver más la atrocidad que le enseñó Gutiérrez y salió disparada de la oficina. Sandra y Berta brincaron hacia el lado para no ser atropelladas por Mariana quien salió aún con los ojos cerrados.

“Ay, Berta, ¿qué le habrá echo el doctor Gutiérrez?”

En eso Guti-gut salió de la oficina con su maletín y Berta se le cuadró en frente.

“Oiga, ¿y usted qué le hizo a Mariana?”

Gutiérrez pensó si debía o no divulgar el secreto del maletín pero ya con esos gritos de Mariana el sabía que las del Cuartel se iban a enterar tarde o temprano.

“Yo sólo le enseñé this,” dijo él, abriendo el maletín ante Berta y Sandra.

Sandra se cubrió los ojos pero tuvo que sacar sus manos de ellos para agarrar a Berta quien se encontraba desmayándose. Gutiérrez sabía que había mostrado algo poco atractivo, pero le sorprendía tanta conmoción.

“Berta, BERTA,” dijo Sandra mientras intentaba sostener a su amiga fuera del piso. “Ayúdeme doctor que no puedo sola.”

Gutiérrez estaba borracho así que sólo se rió de la situación.

Mientras tanto Mariana corría por el corredor gritando y al ver al doctor Mario Calderón, extendió sus brazos y los puso alrededor de él, aún llena de susto.

“Mariana yo no sabía que usted sentía esto por mi,” dijo Mario en broma.

“¡Fue horrible, horrible!” chilló la recepcionista de EcoModa.

“Oiga, oiga, ¿qué le pasa?” preguntó el seriamente.

Sandra llegó hasta ellos llevando a Berta de la mano quien aún estaba aturdida por el medio desmayo.

“Don Mario haga algo que el doctor Gutiérrez le está enseñando el maletín a todas las muchachas por el corredor.”

“Quédense tranquilas que yo termino esto ya,” dijo el, firme y se dirigió hacia Guti-gut.

Él, en su borrachera, se deleitaba espantar a las empleadas con el maletín, haciéndolas correr de susto.

“¡Gutiérrez, ya basta!” dijo Mario. “Entremos a mi oficina, pero ya.”

“Yes, doctor.”

Se sentaron en la oficina de don Mario y éste vio como Gutiérrez tenía el maletín en sus brazos, con un fuerte agarre.

“Déjeme ver lo que tiene usted en esa maletín.”

“No,” contestó él, en inglés.

“Entonces dígame lo que hay en ella.”

“No.”

“Se me está acabando la paciencia Gutiérrez. Es que usted no se puede ir por ahí borracho espantando a las mujeres de EcoModa. Si no me dice lo que hay en ese maletín, usted queda despedido ¿entendió?”

“Si, doctor, I understand.”

“Bien, ¿entonces?”

“Okay, doctor. Pero antes de enseñarle quiero decirle mi razón para espantar a las chicas en los corredores. Es que en estos momentos, no soporto a las mujeres. No, sir.”

“Espere, espere, espere. ¿Me quiere decir a mí que usted, Guti-gut, el segundo hombre más promiscuo de esta empresa, claro, después de mí, no soporta a las mujeres? Cuénteme a qué se debe. Es que no lo puedo concebir.”

“I’ll explain, doctor,” dijo Gutiérrez, y rompió a llorar igual que como lo había hecho anteriormente. “¡Mi Marujita me dejó!”

“¿Su mujer lo dejó? ¿Por qué? ¿Lo encontró en la cama con otra mujer?”

“No, no, doctor. Ella vio lo que estaba dentro de mi maletín y se espantó y me echó de la casa. It’s very, very, sad.”

“¿Y como así?”

“Ay, doctor es que I was friflateflutenstein.”

“¿Qué? Oiga no le entendí nada. No me diga que ahora usted habla alemán.”

“No es que por poco se me cae la goma de mascar de la boca pero ya la recuperé. Lo que quise decir es que yo jamás quería que ella la viera, que viera el espanto que siempre he guardado en mi maletín.”

Mario no soportó más y después de halar y empujar, le quitó el maletín a Guti-gut. Lo abrió y no pudo creer lo que vio.

“Dios mío pero esto es horrible.”

Armando Mendoza entró a la oficina.

“¡Por fin lo encontré, Gutiérrez!” dijo con voz fuerte. Vio la cara de horror que tenía Mario y observó la foto. Se quedó sin palabras.

“I know, doctors, I know,” dijo Gutiérrez a ambos. “Se que no es la foto más atractiva que hayan visto. Pero es que, my God, yo era joven, no podía hacer nada en ese entonces.”

Por fin Armando pudo hablar y dijo:

“Calderón destruya esa cosa tan espantosa.”

Mario tomó la vieja foto y la rompió en pedazos. El mundo jamás verá al doctor Saúl Gutiérrez sin bigote y sin barba.

F I N

    Reto al Estilo Ecomoda #26:
  • Personajes: Gutierrez, Mariana, Mario
  • Objetos/Situaciones: secreto, verde, desmayo, maletin

Volver a Estilo Ecomoda

Hosted by www.Geocities.ws

1