Hay una reunión en la sala de juntas de Ecomoda. Allí se encuentran los ejecutivos y demás personas que participan de la misma. Cuando termina la junta, Jugo, Gutiérrez y Nicolás se quedan hablando.
“Bueno, don Hugo, yo creo que debemos celebrar el éxito de su última colección,” dice Nicolás.
“Good idea,” dice Gutiérrez. “Esta colección ha sido un tremendo success.”
“Pero, ¿qué se creen ustedes, igualados? Aquí yo soy la magia, la luz y no puedo estar con ustedes por ahí,” dice Hugo.
“Bueno,” dice Nicolás. “yo creo que por un día que salga con nosotros no se nos va a pegar nada de sus cosas raras.”
“Pero, ¿qué le pasa? A quien se me puede pegar algo es a mi; la fealdad de ustedes dos,” dice Hugo.
“That’s not nice, don Hugo. Sólo lo estamos invitando a celebrar your success,” dice Gutiérrez.
“Ya, ya, ¿vamos o no?” pregunta Nicolás. “Porque es que si vamos a salir, tengo que llamar a mi madre para que le diga a mi abuela que me guarde el arroz con los huevo frito para después.”
“Dios mío, ¿pero es que usted sólo come huevos fritos? Ya parece gallina,” dice Hugo.
“Con mis huevos fritos no se meta, don Hugo, que eso es sagrado para mí. Si no como un plato de esos me siento mal todo el día,” dice Nicolás.
“Ok, pues llame a su madre para que le diga a su abuela que le guarde la comida. Voy a salir con ustedes, pero es a liberar el estrés. A ver si consigo otra vez mi magia, mi aura,” dice Hugo.
“Con Aura María no se meta, que esa es de Freddy,” dice Nicolás burlándose de Hugo.
“De verdad que usted lo que tiene de feo lo tiene de tonto,” dice Hugo. “Y vamos antes de que me arrepienta.”
“Nice, very nice, don Hugo. Esta va a ser una perfect night,” dice Gutiérrez.
Gutiérrez se disculpa para llamar a su mujer y decirle que va a salir.
“Hola, mi leoncita, todo bien. Te llamo porque la junta se ha extendido más de la cuenta. Creo que nos vamos a amanecer. Es que sabes como son estas cosas, no se ponen de acuerdo. Sí, mi amorcito, yo también te amo. Chao.” Cuelga y dice: “Bueno ya estoy listo. Cuando quieran nos vamos a celebrar.”
“Pues vamos, vamos,” dice Nicolás. “Apúrense que se me va a enfriar el arrocito con huevo.”
“¿Y va a seguir con los huevos? Ya, que estoy casi arrepentido,” dice Hugo.
“No, no, no don Hugo. That’s not correct. Vamos a pasar una noche very nice, como nos merecemos. No se va a arrepentir. Le prometo que va a ser una noche marvelous,” dice Gutiérrez.
“¿Y a dónde van a ir ustedes? Yo para el Gato Negro no voy. Allí me conocen y no quiero que me vean con ustedes. Eso puede dañar mi imagen,” dice Hugo.
“No, la que se daña es la de nosotros,” dice Nicolás.
“My God! ¿Vamos a seguir así toda la noche? Eso no es nice,” dice Gutiérrez.
“Bueno vamos, pero me tienen que prometer que no vamos al Gato Negro,” dice Hugo.
“No, don Hugo, no vamos al Black Cat, vamos a un lugar que se llama el Ratón Blanco,” dice Gutiérrez.
“Si ya se cual es. Es ese lugar donde tienen una pista de baile. Allí se la pasa uno bombi. Me gusta porque como todo es a media luz asi no se me daña mi reputación,” dice Hugo.
“¿Cuál reputación? ¿Qué lo confundan con un hombre?” dice Nicolás.
“No, de que me vean con una par de cosas tan feas como ustedes, No, si ya estoy arrepentido,” dice Hugo.
Se van todos al Ratón Blanco en el carro de Nicolás. Llegan y se sientan cerca de la pista de baile.
“Bueno, a ver si aparecen tres beldades que nos acompañen,” dice Nicolás.
“¿Cuáles beldades? A mi no me incluyan en su cacería de brujas. Yo ya estoy viendo algo interesante para mí,” dice Hugo observando a dos tipos que están sentados cerca de ellos.
“Perdón, don Hugo, es que a mí a veces se me olvida que a usted no le gustan las mujeres,” dice Nicolás.
“Mire, cuatro ojos, usted no se meta en mis preferencias, que yo no me meto en sus gustos por mujeres aunque ninguna le haga caso. Pero, ¿es que usted no ha visto esa pinta que tiene? No, si usted consigue novia, yo me consigo a George Michael,” dice Hugo.
“My God, pero miren a ese par que llegó ahí,” dice Gutiérrez.
“¿Dónde, dónde?” pregunta Nicolás.
“Ahí, tonto. No, si también es ciego. Entonces, ¿para qué usa esos anteojos tan horribles si no ve con ellos?” dice Hugo.
“No, lo que pasa es que esto aquí está muy oscuro,” dice Nicolás.
“Silencio que vienen hacia acá, my God,” dice Gutiérrez.
“Hola, Hugo,” saludan las muchachas a Hugo.
“¿Ustedes que hacen acá?” dice Hugo, besando a las jóvenes.
“¿Tú ves a esos dos guapos jóvenes de allá?” preguntan ellas.
“Sí, si hace rato que los estoy mirando. Están de ututui,” dice Hugo emocionado, interrumpiendo.”
“Pues son nuestros esposos. Nosotras siempre venimos aquí a bailar y pasarla bien un rato,” dicen las muchachas despidiéndose de Hugo y se van.
“No, a mi me va a dar algo. ¡Inés la valeriana! Ay, no. Inesita no está aquí. Necesito aire o algo,” dice Hugo.
“Don Hugo, usted lo que necesito es tomarse algo para que se le olviden las penas. Usted que estaba ilusionado con sus dos gavilanes, pero vinieron dos palomas y se los llevaron,” dice Nicolás burlándose de Hugo.
“Vamos a ordenar unos drinks para entrar en calor. Aquí el ambiente está tense,” dice Gutiérrez.
Ordenan una botella y Hugo toma sin parar. Como no está acostumbrado al alcohol, el licor hace efecto rápido en el. Hugo está eufórico.
"Gutierrez, yo creo que nos debemos ir," dice Nicolas.
“No, no, no, Vamos a buscar a alguna joven que esté solita por ahí y la sacamos a bailar. Ahora don Hugo no nos va a molestar con esa borrachera que tiene,” dice Gutiérrez.
“Bueno, ¿qué le pasa a ustedes dos? ¿Qué es esa secretera? Vamos a jugar algo. ¿Qué ustedes creen si jugamos fútbol? ¿Ustedes no vieron al equipo de Alemania en la Copa Mundial? Yo todavía sueño con el portero. El hombre es divino,” dice Hugo levantándose de su silla.
“Don Hugo, ¿cómo vamos a jugar fútbol? Esta es una pista de baile no un estadio,” dice Nicolás.
“Sí, pero no importa. Lo podemos pasar bombi jugando. Las mujeres no valen la pena; sólo sirven para hacernos pasar malos ratos. Esperen un momento que voy por el balón,” dice Hugo.
Cuando Gutiérrez y Nicolás miran hacia donde se dirige Hugo, ven que éste está halándole la cabeza a un señor calvo mientras le dice:
“Pero déme el balón. ¿No ve que quiero jugar fútbol con mis amigos?”
Luego sólo se escuchan los gritos de Nicolás y Gutiérrez.
“Don Hugo noooooo!” grita Nicolás.
“My God, lo mata,” dice Gutiérrez a la vez que ambos ven cómo Hugo vuela por el aire con el golpe que le da el hombre.
Gutiérrez y Nicolás corren hacia él, pero encuentran a Hugo de lo más sonreído.
“¿Vieron eso? Ese tipo es una maravilla. ¿Vieron esa defensa. No sólo no me dejó quitarle el balón sino que me hizo volar por el aire. Ese había sido el sueño de toda mi vida,” dice Hugo.
“Don Hugo, ¿su sueño era volar?” pregunta Nicolás.
“No sea bruto, Nicolás. Mi sueño era jugar fútbol con un hombre alto, masculino como él. ¿Qué le pasa a usted, acaso está borracho?”
F I N
Reto Estilo Ecomoda #18
- Personajes: Gutierrez, Hugo, Nicolas
- Objetos/Situaciones: madre, borrachera, balon, abuela