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Resumen: Este libro
pretende ahondar en un aspecto desatendido de los viajes por España: la
traducción estética de la visión de la naturaleza que ofrecen los
visitantes que recorrieron Aragón entre 1759 y 1850. En esa época, tanto la
propia experiencia viajera como los relatos donde se daba cuenta de ella
les convirtieron en vehículos privilegiados para la ponderación de los más
diversos paisajes, bellos, sublimes, pintorescos o románticos, palabras que
ilustran los profundos cambios que se produjeron y consolidaron en la
estética europea a partir de la segunda mitad del siglo XVIII. El conjunto
de textos analizados testimonia la lucha de los hombres de los siglos XVIII
y XIX por encontrar un lenguaje del entusiasmo, unas fórmulas lingüísticas,
léxicas y literarias adecuadas para expresar los matices de su
extrañamiento, admiración o satisfacción ante la naturaleza que
contemplaron; pero también muestra las diferentes vías de consecución de su
propósito, la trivialización y variación del uso de ciertos términos que,
en ocasiones, debieron llenarse otra vez de contenido.
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