LA BAILARINA DE PORCELANA.

 


Su tío llegó de París y le trajo de regalo una bailarina de porcelana fina, para su colección de muñecas.
Lily, la colocó en una repisa de cristal que mandó a instalar especialmente para ella, frente a todas las las otras muñequitas y a todos los otros muñequitos.
Ellos la observaron un poco mortíficados, pues en verdad la bailarina de París, sola, grácil, con sus brazos hacia arriba, su traje de tul blanco hueso, vaporoso, y la mirada desdeñosa, resultaba muy perturbadora.
Ninguno intentó hablarle; pero Tuly, el muñeco sorpresa, salió disparado de su cajita, de repente, como todos los muñecos sorpresas, y mantuvo el resorte de su cabecita quieto por un momento, contemplando a la bella de porcelana, porque desde el día en que la colocaron en su repisa de cristal, no había hecho otra cosa que pensar en ella...
Estaba totalmente enamorado! La bailarina le lanzó una mirada entre burlona y coqueta: ¡no en balde había llegado de París! Los resortes de Tuly dieron varios brincos de satisfacción, pero en eso llegó el día y todos quedaron inanimados, pues los juguetes de noche cobran vida y de día simulan que están en estado de coma;

Como Lily sabía todas esas artimañas, gozaba mortificándolos, cambiandolos de sitio o regándolos por toda la casa, cosa que a ningún juguete le agrada, pero al acercarse la noche, los recojía y los colocaba con mucho cuidado en sus sitios.
En eso estaba, cuando recordó que hacía días había olvidado la cajita de música en su habitación y corrió a buscarla...Los muñequitos aprovecharon para reencontrarse y contarse sus cosas.
La bailarina de porcelana, aprovechó para guiñarle un ojo a Tuly, para luego estallar en risas;
Él no sabía si enojarse o sentirse feliz, y como todo buen muñeco sorpresa, optó por sentirse felíz, y armándose de valor le envió un beso.
La bailarina quiso hacerle una cómica reverencia, pero como era de porcela fina, que es muy dura, hizo el ridículo, porque no pudo ejecutarla, pero eso no venció el desdén de su mirada... Tuly se sintió muy triste, entonces el cerdito de "papier maché" lo consoló rozándolo con su hociquito tibio y el osito de peluche le empujó suavemente con su naricita y el soldadito de plomo le regaló un saludo tocando sus botas una con la otra y el trencito de madera silbó dos veces... mas la bailarina de porcelana hizo un mohín con su boquita rosada, aunque sin poder moverse... porque le faltaba amor! Cuando Lily llegó con la cajita de música, todos se quedaron inmóviles, pero ella, que sabía todo lo que sus muñequitos hacían, se sonrió y encojiéndose de hombros, colocó la cajita en su lugar no sin antes darle cuerda.


Comenzó la hermosa musica, El Lago de los Cisnes, y todos se prepararon para la función... La tapa se abrió y una bailarina de celuloide surgió haciendo una reverencia, su boquita roja sonreía con simpatía y comenzó a bailar.
Todos estaban extasiados y de pronto, Tuly miró a la bailarina de porcelana, la vio triste porque ella no podía moverse y no comprendía como una simple bailarina de celuloide, podía bailar... entendió entonces que en ella había sólo orgullo y desdén, y una lagrimita comenzó a brotar de sus ojitos fríos; los resortes de Tuly se tensaron y miró suplicante a Lily;
Lily lo miró a él y luego a la bailarina de porcelana fina, y lo comprendió todo. Entonces la tomó y la colocó al lado de Tuly y dijo:
- La culpa es mía, por separarla de los demás, y dando más cuerda a la cajita de música se fue a dormir satisfecha... Y así comenzó la fiesta: La bailarina de París le susurró a Tuly_ Je te aime..._ Y ¡pudo moverse!
Todos reían y la bailarina de celuloide muy gentilmente la tomó de las manos y las dos ejecutaron un Pax d´due magistral!
Vamos a aprovechar los aplausos para bajar el telón.

 

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