SECCIÓN 61
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a orillas del
río Misuri, en McIlwaine's Bend, el 12 de agosto de 1831 (History of
the Church, 1:202–205). En su viaje de regreso a Kirtland, el Profeta
y diez élderes habían viajado por el río Misuri en canoas.
Al tercer día del viaje, tropezaron con muchos peligros. El élder
William W. Phelps, en una visión a la luz del día, vio al destructor
andar con poder sobre la haz de las aguas.
1–12, El Señor ha decretado muchas destrucciones sobre las aguas;
13–22, Juan maldijo las aguas, y el destructor anda sobre la haz de ellas;
23–29, Algunos tienen poder para mandar a las aguas;
30–35, Los élderes han de viajar de dos en dos y predicar el evangelio;
36–39, Deben prepararse para la venida del Hijo del Hombre.
1 HE aquí, escuchad la voz del que tiene todo poder, que es de eternidad
en eternidad, el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
2 He aquí, de cierto os dice el Señor, oh élderes de mi
iglesia que os habéis congregado en este lugar, cuyos pecados ahora os
son perdonados, porque yo, el Señor, perdono los pecados y soy misericordioso
con aquellos que los confiesan con corazones humildes;
3 mas de cierto os digo, que no es menester que esta compañía
entera de mis élderes viaje con prisa sobre las aguas, mientras los habitantes
de ambos lados perecen en la incredulidad.
4 No obstante, lo he permitido para que deis testimonio; he aquí, hay
muchos peligros sobre las aguas, y especialmente desde ahora en adelante;
5 porque yo, el Señor, he decretado en mi ira muchas destrucciones sobre
las aguas; sí, y especialmente sobre éstas.
6 No obstante, toda carne está en mi mano, y el que de entre vosotros
sea fiel no perecerá en el agua.
7 Conviene, pues, que mis siervos Sidney Gilbert y William W. Phelps salgan
rápidamente para cumplir con su encargo y misión.
8 Sin embargo, no os permití salir sino hasta que fueseis disciplinados
por todos vuestros pecados, a fin de que seáis uno y no perezcáis
en la maldad;
9 mas ahora, de cierto os digo, es mi voluntad que os separéis. Por tanto,
tomen a sus compañeros anteriores mis siervos Sidney Gilbert y William
W. Phelps, y emprendan su viaje con prisa para cumplir su misión, y por
medio de la fe vencerán;
10 y si son fieles, serán preservados; y yo, el Señor, estaré
con ellos.
11 Y tomen los otros lo que necesiten de ropa.
12 Lleve consigo mi siervo Sidney Gilbert lo que no hace falta, según
lo que acordéis.
13 Y ahora bien, he aquí, os di un mandamiento sobre estas cosas para
vuestro bien; y yo, el Señor, razonaré con vosotros como con los
hombres en la antigüedad.
14 He aquí, yo, el Señor, en el principio bendije las aguas; mas
en los postreros días, maldije las aguas por boca de mi siervo Juan.
15 Por lo que, vendrán días en que ninguna carne estará
a salvo sobre las aguas.
16 Y se dirá en días venideros que nadie puede subir a la tierra
de Sión sobre las aguas, salvo el que es recto de corazón.
17 Y así como yo, el Señor, en el principio maldije la tierra,
así en los últimos días la he bendecido, en su tiempo,
para el uso de mis santos, a fin de que participen de su grosura.
18 Y ahora os doy un mandamiento, y lo que digo a uno lo digo a todos, de prevenir
a vuestros hermanos concerniente a estas aguas, para que no viajen sobre ellas,
no sea que se debilite su fe y caigan en trampas;
19 yo, el Señor, he decretado, y el destructor anda sobre la haz de las
aguas, y no revoco el decreto.
20 Yo, el Señor, estuve enojado ayer con vosotros, mas hoy se ha apartado
mi ira.
21 Por tanto, tocante a aquellos de quienes he dicho que salgan con prisa, de
nuevo os digo, emprendan su viaje cuanto antes.
22 Y después de un corto tiempo, si cumplen su misión, a mí
me es igual que vayan por agua o por tierra; hágase conforme a lo que
más tarde les sea manifestado, según su criterio.
23 Y ahora, concerniente a mis siervos Sidney Rigdon, José Smith, hijo,
y Oliver Cowdery: No viajen otra vez sobre las aguas, salvo por el canal, al
ir a sus hogares; o en otras palabras, no viajarán sobre las aguas, sino
por el canal.
24 He aquí, yo, el Señor, he señalado a mis santos la manera
de viajar, y he aquí, ésta es la manera: Después de partir
del canal, irán por tierra, por cuanto se les ha mandado viajar y subir
a la tierra de Sión;
25 y harán como los hijos de Israel, asentando su campamento por el camino.
26 Y he aquí, daréis este mandamiento a todos vuestros hermanos.
27 No obstante, a quien se dé poder para mandar a las aguas, a éste
le hará el Espíritu conocer todos sus caminos;
28 por tanto, haga lo que el Espíritu del Dios viviente le mande, bien
sea sobre la tierra o sobre las aguas, según lo que yo me proponga hacer
de ahora en adelante.
29 Y a vosotros os es manifestado el curso, o sea, la vía por la que
han de viajar los santos del campamento del Señor.
30 Y además, de cierto os digo, mis siervos Sidney Rigdon, José
Smith, hijo, y Oliver Cowdery, no han de abrir su boca entre las congregaciones
de los inicuos, sino hasta que lleguen a Cincinnati;
31 y en ese lugar alzarán sus voces a Dios contra esa gente, sí,
a aquel cuya ira está encendida en contra de su maldad, un pueblo casi
maduro para la destrucción.
32 Y de allí vayan ellos a las congregaciones de sus hermanos, porque
ahora mismo sus obras hacen más falta entre ellos que entre las congregaciones
de los impíos.
33 Y ahora, concerniente a los demás, viajen y declaren la palabra entre
las congregaciones de los inicuos, a medida que sea manifestada.
34 Y si hacen esto, limpiarán sus vestidos y quedarán sin mancha
ante mí.
35 Y viajen juntos, o de dos en dos, como les parezca mejor, pero no se separen
mis siervos Reynolds Cahoon y Samuel H. Smith, con quienes estoy muy complacido,
hasta que lleguen a sus hogares, y esto para un sabio propósito mío.
36 Y ahora de cierto os digo, y lo que digo a uno lo digo a todos: Sed de buen
ánimo, hijitos, porque estoy en medio de vosotros, y no os he abandonado;
37 y por cuanto os habéis humillado ante mí, vuestras son las
bendiciones del reino.
38 Ceñid vuestros lomos, y sed vigilantes y sobrios, mirando hacia la
venida del Hijo del Hombre, porque viene a la hora que no pensáis.
39 Orad siempre para que no entréis en tentación, a fin de que
podáis aguantar el día de su venida, ya sea en vida o en muerte.
Así sea. Amén.
SECCIÓN 62
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta, a orillas
del río Misuri, en Chariton, Misuri, el 13 de agosto de 1831 (History
of the Church, 1:205–206). En ese día, el Profeta y su grupo, que
viajaban de Independence a Kirtland, encontraron a varios élderes que
se dirigían a la tierra de Sión, y, después de saludos
gozosos, el Profeta recibió esta revelación.
1–3, Los testimonios quedan escritos en los cielos;
4–9, Los élderes deben viajar y predicar según su juicio
y conforme los dirija el Espíritu.
1 HE aquí, escuchad, oh élderes de mi iglesia, dice el Señor,
vuestro Dios, sí, Jesucristo, vuestro intercesor, que conoce las flaquezas
del hombre y sabe cómo socorrer a los que son tentados.
2 Y de cierto, mis ojos están sobre los que todavía no han subido
a la tierra de Sión; por tanto, vuestra misión no se ha cumplido
aún.
3 Sin embargo, benditos sois, porque el testimonio que habéis dado se
ha escrito en el cielo para que lo vean los ángeles; y ellos se regocijan
a causa de vosotros, y vuestros pecados os son perdonados.
4 Y ahora, continuad vuestro viaje. Congregaos en la tierra de Sión;
y efectuad una reunión y regocijaos juntos, y ofreced un sacramento al
Altísimo.
5 Y entonces podréis volver para testificar, sí, ya sea juntos,
o de dos en dos, como os parezca bien, a mí me es igual; solamente sed
fieles y declarad las buenas nuevas a los habitantes de la tierra, o entre las
congregaciones de los inicuos.
6 He aquí, yo, el Señor, os he congregado para que se cumpla la
promesa de que los fieles de entre vosotros serían preservados y se regocijarían
juntos en la tierra de Misuri. Yo, el Señor, prometo a los fieles y no
puedo mentir.
7 Yo, el Señor, estoy dispuesto, y si alguno de vosotros desea ir a caballo,
o en mula, o por carro, recibirá esta bendición, si la recibe
de mano del Señor con un corazón agradecido en todas las cosas.
8 Queda en vosotros hacer estas cosas según vuestro juicio y las indicaciones
del Espíritu.
9 He aquí, el reino es vuestro; y estoy siempre con los fieles. Así
sea. Amén.
SECCIÓN 63
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, a fines de agosto de 1831 (History of the Church, 1:206–211). El
Profeta, Sidney Rigdon y Oliver Cowdery habían llegado a Kirtland el
27 de agosto, tras su visita a Misuri. El Profeta escribió lo siguiente
como prefacio de esta revelación: "En estos días de la infancia
de la Iglesia, había un gran anhelo de recibir la palabra del Señor
concerniente a todo asunto que de alguna manera se relacionara con nuestra salvación;
y por ser la tierra de Sión el objeto temporal más importante
del momento ante nosotros, le pedí al Señor más información
sobre el recogimiento de los santos, la compra de terrenos y otros asuntos"
(History of the Church, 1:207).
1–6, Un día de ira sobrevendrá a los inicuos;
7–12, Las señales vienen por la fe;
13–19, Los de corazón adúltero negarán la fe y serán
arrojados al lago de fuego;
20, Los fieles recibirán una herencia sobre la tierra transfigurada;
21, No se ha revelado aún el relato completo de los acontecimientos acaecidos
sobre el Monte de la Transfiguración;
22–23, Los obedientes reciben los misterios del reino;
24–31, Se han de comprar tierras o heredades en Sión;
32–35, El Señor decreta guerras, y los inicuos matan a los inicuos;
36–48, Los santos se han de congregar en Sión y proporcionar dinero
para edificarla;
49–54, Se aseguran las bendiciones sobre los fieles en la Segunda Venida,
en la Resurrección y durante el Milenio;
55–58, Éste es un día de amonestación;
59–66, Aquellos que usan el nombre del Señor sin autoridad lo toman
en vano.
1 ESCUCHAD, oh pueblo, abrid vuestro corazón y dad oído desde
lejos; escuchad, vosotros los que os llamáis el pueblo del Señor,
oíd su palabra y su voluntad concerniente a vosotros.
2 Sí, en verdad os digo, escuchad la voz de aquel cuya ira está
encendida en contra de los inicuos y los rebeldes;
3 que tiene a bien tomar a los que quiere tomar, y preservar en vida a los que
quiere preservar;
4 que edifica de acuerdo con su propia voluntad y placer; y destruye cuando
le place, y tiene poder para echar el alma al infierno.
5 He aquí, yo, el Señor, emito mi voz, y será obedecida.
6 Por tanto, de cierto digo: Cuídese el inicuo, y el rebelde tema y tiemble,
y selle sus labios el incrédulo, porque el día de la ira les sobrevendrá
como torbellino, y toda carne sabrá que yo soy Dios.
7 Y aquel que buscare señales verá señales, mas no para
salvación.
8 En verdad os digo que hay entre vosotros quienes buscan señales, y
los ha habido aun desde el principio;
9 pero he aquí, la fe no viene por las señales, mas las señales
siguen a los que creen.
10 Sí, las señales vienen por la fe, no por la voluntad de los
hombres, ni como les plazca, sino por la voluntad de Dios.
11 Sí, las señales vienen por la fe para producir obras poderosas,
porque sin fe ningún hombre agrada a Dios; y con el que Dios está
enojado, no está bien complacido; por tanto, a éstos no muestra
señales, sino en ira para su condenación.
12 Por tanto, yo, el Señor, no estoy complacido con los que de entre
vosotros han buscado señales y prodigios para lograr la fe, y no en bien
de los hombres para mi gloria.
13 Sin embargo, doy mandamientos, y muchos se han apartado de mis mandamientos
y no los han guardado.
14 Hubo entre vosotros adúlteros y adúlteras, algunos de los cuales
se han apartado de vosotros, y todavía permanecen otros que más
adelante serán descubiertos.
15 Cuídense los tales, y arrepiéntanse cuanto antes, no sea que
el juicio venga sobre ellos como un ardid, y se manifieste su insensatez, y
sus obras los sigan ante los ojos del pueblo.
16 Y de cierto os digo, como ya he dicho, el que mira a una mujer para codiciarla,
o si alguien comete adulterio en su corazón, no tendrá el Espíritu,
sino que negará la fe y temerá.
17 Por lo que, yo, el Señor, he dicho que los temerosos, los incrédulos,
y todos los mentirosos y quienquiera que ame y obre la mentira, y el fornicario
y el hechicero, tendrán su parte en ese lago que arde con fuego y azufre,
que es la segunda muerte.
18 De cierto digo, que éstos no tendrán parte en la primera resurrección.
19 Y ahora bien, he aquí, yo, el Señor, os digo que no sois justificados,
porque estas cosas existen entre vosotros.
20 Sin embargo, el que persevere con fe y haga mi voluntad, vencerá;
y recibirá una herencia sobre la tierra cuando venga el día de
la transfiguración;
21 cuando la tierra sea transfigurada según el modelo que les fue mostrado
a mis apóstoles sobre el monte, relato cuya plenitud todavía no
habéis recibido.
22 Y ahora, de cierto os digo, como dije que os haría saber mi voluntad
a vosotros, he aquí, os la daré a conocer, no por vía de
mandamiento, porque hay muchos que no procuran guardar mis mandamientos.
23 Mas a quien guarde mis mandamientos concederé los misterios de mi
reino, y serán en él un manantial de aguas vivas que brota para
vida eterna.
24 Y ahora bien, he aquí, la voluntad del Señor vuestro Dios concerniente
a sus santos es que se reúnan juntamente en la tierra de Sión,
no con prisa, no sea que haya confusión, lo cual trae pestilencia.
25 He aquí la tierra de Sión. Yo, el Señor, la tengo en
mis propias manos;
26 no obstante, yo, el Señor, doy a César las cosas que son de
César.
27 Por tanto, yo, el Señor, quiero que compréis las tierras, para
que aventajéis al mundo y tengáis derecho sobre él, a fin
de que los del mundo no sean agitados a la ira.
28 Porque Satanás agita sus corazones a la ira contra vosotros, y al
derramamiento de sangre.
29 Por tanto, la tierra de Sión no se obtendrá sino por compra
o por sangre, de otra manera no habrá heredad para vosotros.
30 Y si fuere por compra, he aquí, benditos sois;
31 y si fuere por sangre, por cuanto os es vedado verter sangre, he aquí,
vuestros enemigos estarán sobre vosotros, y seréis escarnecidos
de ciudad en ciudad y de sinagoga en sinagoga, y no quedarán sino pocos
para recibir una heredad.
32 Yo, el Señor, estoy enojado con los inicuos; les niego mi Espíritu
a los habitantes de la tierra.
33 He jurado en mi ira y he decretado guerras sobre la faz de la tierra, y los
inicuos matarán a los inicuos, y el temor se apoderará de todo
hombre;
34 y también los santos apenas escaparán; sin embargo, yo, el
Señor, estoy con ellos, y descenderé en el cielo, de la presencia
de mi Padre, y a los malvados los consumiré con fuego inextinguible.
35 Y he aquí, esto no es aún, sino ya pronto.
36 Por tanto, viendo que yo, el Señor, he decretado todas estas cosas
sobre la faz de la tierra, quiero que mis santos se congreguen en la tierra
de Sión;
37 y que todo hombre tome la rectitud en sus manos y la fidelidad sobre sus
lomos, y levante la voz de amonestación a los habitantes de la tierra;
y declare, tanto por palabra como por fuga, que la desolación sobrevendrá
a los inicuos.
38 Por tanto, arreglen sus asuntos temporales mis discípulos de Kirtland,
que moran en esta granja.
39 Disponga del terreno mi siervo Titus Billings, quien lo tiene a su cargo,
a fin de estar preparado para hacer su viaje a la tierra de Sión la primavera
entrante, junto con los que moran sobre dicho terreno, salvo aquellos que yo
reserve para mí, los cuales no saldrán hasta que yo les mande.
40 Y remítase a la tierra de Sión todo el dinero disponible, ya
sea mucho o poco, me es igual, a quienes he nombrado para recibirlo.
41 He aquí, yo, el Señor, daré poder a mi siervo José
Smith, hijo, para que pueda discernir, por medio del Espíritu, a los
que han de subir a la tierra de Sión, y a aquellos de mis discípulos
que permanecerán.
42 Retenga mi siervo Newel K. Whitney su tienda o, en otras palabras, la tienda,
por un corto tiempo todavía.
43 Sin embargo, aporte todo el dinero que pueda, para que se mande a la tierra
de Sión.
44 He aquí, estas cosas están en sus propias manos; obre él
de acuerdo con la prudencia.
45 De cierto digo, ordénesele agente de los discípulos que permanezcan,
y confiérasele este poder;
46 y visite cuanto antes las iglesias, junto con mi siervo Oliver Cowdery, explicándoles
estas cosas. He aquí, ésta es mi voluntad, recoger fondos en la
forma en que yo he indicado.
47 El que sea fiel y persevere, vencerá al mundo.
48 El que mande tesoros a la tierra de Sión recibirá una herencia
en este mundo, y sus obras lo seguirán, y además, un galardón
en el mundo venidero.
49 Sí, y bienaventurados los muertos que mueran en el Señor desde
ahora en adelante. Cuando el Señor venga, y las cosas viejas dejen de
ser, y todas las cosas se tornen nuevas, se levantarán de los muertos
y no morirán después, y recibirán una herencia ante el
Señor en la ciudad santa.
50 Y el que viva cuando el Señor venga, y haya guardado la fe, bendito
es; sin embargo, le es señalado morir a la edad del hombre.
51 Por tanto, los niños crecerán hasta envejecer; los ancianos
morirán; mas no dormirán en el polvo, antes serán cambiados
en un abrir y cerrar de ojos.
52 Así que, por esta causa los apóstoles predicaron al mundo la
resurrección de los muertos.
53 Estas cosas son las que habéis de esperar; y hablando según
la manera del Señor, están ahora a las puertas, y en un tiempo
que está por venir, sí, en el día de la venida del Hijo
del Hombre.
54 Y hasta aquella hora habrá vírgenes insensatas entre las sensatas;
y en esa hora se hará una separación completa de los justos y
los malvados; y en aquel día enviaré a mis ángeles para
extirpar a los inicuos y arrojarlos al fuego inextinguible.
55 Y ahora bien, he aquí, de cierto os digo, yo, el Señor, no
estoy complacido con mi siervo Sidney Rigdon; se enalteció en su corazón
y no aceptó consejos, antes contristó al Espíritu;
56 por tanto, su escrito no es aceptable ante el Señor, y preparará
otro; y si el Señor no lo recibe, he aquí, no ocupará más
el puesto al cual lo he nombrado.
57 Y además, de cierto os digo, sean ordenados a este poder los que con
mansedumbre desean en su corazón llamar a los pecadores al arrepentimiento.
58 Porque éste es un día de amonestación y no de muchas
palabras. Porque yo, el Señor, no seré burlado en los últimos
días.
59 He aquí, yo de arriba soy, y mi poder yace abajo. Estoy sobre todas
las cosas, y en todo, y en medio de todo, y escudriño todas las cosas;
y vendrá el día en que todas las cosas me estarán sujetas.
60 He aquí, soy el Alfa y la Omega, sí, Jesucristo.
61 Por tanto, cuídense todos los hombres de cómo toman mi nombre
en sus labios;
62 porque he aquí, de cierto os digo, que hay muchos que están
bajo esta condenación, que toman el nombre del Señor y lo usan
en vano sin tener autoridad.
63 Arrepiéntanse, pues, de sus pecados los de la iglesia; y yo, el Señor,
los reconoceré; de lo contrario, serán desarraigados.
64 Recordad que lo que viene de arriba es sagrado, y debe expresarse con cuidado
y por constreñimiento del Espíritu; y en esto no hay condenación,
y mediante la oración recibís el Espíritu; por tanto, si
no hay esto, permanece la condenación.
65 Búsquense un hogar mis siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon,
según se lo manifieste el Espíritu por medio de la oración.
66 Falta vencer estas cosas mediante la paciencia, para que quienes tal hagan
reciban un más excelente y eterno peso de gloria, o de lo contrario,
una mayor condenación. Amén.
SECCIÓN 64
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a los élderes
de la Iglesia en Kirtland, Ohio, el 11 de septiembre de 1831 (History of the
Church, 1:211–214). El Profeta se estaba preparando para trasladarse a
Hiram, Ohio, para reanudar su trabajo de la traducción de la Biblia,
que se había dejado de lado mientras estuvo en Misuri. Un grupo de hermanos,
a quienes se les había mandado viajar a Sión (Misuri), se hallaban
diligentemente ocupados haciendo los preparativos para salir en octubre. En
esa época de tanta actividad, se recibió esta revelación.
1–11, Se manda a los santos que se perdonen unos a otros, no sea que permanezca
en ellos el mayor pecado;
12–22, Los que no se arrepientan han de comparecer ante la Iglesia;
23–25, El que es diezmado no será quemado a la venida del Señor;
26–32, Se amonesta a los santos a evitar las deudas;
33–36, Los rebeldes serán desterrados de Sión;
37–40, La Iglesia juzgará a las naciones;
41–43, Sión florecerá.
1 HE aquí, así os dice el Señor vuestro Dios: Oh élderes
de mi iglesia, escuchad y oíd, y recibid mi voluntad concerniente a vosotros.
2 Pues de cierto os digo, es mi voluntad que venzáis al mundo; por tanto,
tendré compasión de vosotros.
3 Hay entre vosotros quienes han pecado; pero de cierto os digo, sólo
por esta vez, para mi propia gloria y para la salvación de las almas,
que os he perdonado vuestros pecados.
4 Seré misericordioso para con vosotros, porque os he dado el reino.
5 Y las llaves de los misterios del reino no le serán quitadas a mi siervo
José Smith, hijo, por los medios que he señalado, mientras viva,
si obedece mis ordenanzas.
6 Hay quienes han buscado motivo contra él sin causa;
7 no obstante, él ha pecado; mas de cierto os digo, que yo, el Señor,
perdono los pecados de aquellos que los confiesan ante mí y piden perdón,
si no han pecado de muerte.
8 En la antigüedad mis discípulos buscaron motivo el uno contra
el otro, y no se perdonaron unos a otros en su corazón; y por esta maldad
fueron afligidos y disciplinados con severidad.
9 Por tanto, os digo que debéis perdonaros los unos a los otros; pues
el que no perdona las ofensas de su hermano, queda condenado ante el Señor,
porque en él permanece el mayor pecado.
10 Yo, el Señor, perdonaré a quien sea mi voluntad perdonar, mas
a vosotros os es requerido perdonar a todos los hombres.
11 Y debéis decir en vuestros corazones: Juzgue Dios entre tú
y yo, y te premie de acuerdo con tus hechos.
12 Y traeréis ante la iglesia al que no se arrepienta de sus pecados,
ni los confiese, y haréis con él según lo que las Escrituras
os dicen, ya sea por mandamiento o por revelación.
13 Y haréis esto para que Dios sea glorificado; no porque no perdonáis,
no teniendo compasión, sino para que seáis justificados a los
ojos de la ley, para que no ofendáis al que es vuestro legislador.
14 En verdad, os digo que por esta causa haréis estas cosas.
15 He aquí, yo, el Señor, me enojé con el que fue mi siervo,
Ezra Booth, así como con mi siervo Isaac Morley, porque no guardaron
la ley, ni tampoco el mandamiento;
16 buscaron lo malo en su corazón, y yo, el Señor, retuve mi Espíritu.
Condenaron por malo aquello en que no había mal; no obstante, he perdonado
a mi siervo Isaac Morley.
17 Y he aquí, también mi siervo Edward Partridge ha pecado, y
Satanás procura destruir su alma; mas cuando se les haga saber estas
cosas, y se arrepientan de lo malo, serán perdonados.
18 Y ahora, de cierto os digo, me conviene que dentro de unas semanas, mi siervo
Sidney Gilbert vuelva a su negocio y a su agencia en la tierra de Sión;
19 y que se dé a conocer a mis discípulos lo que él ha
visto y oído, para que no perezcan. Y por esta causa he dicho estas cosas.
20 Y además, os digo que para que mi siervo Isaac Morley no sea tentado
más de lo que pueda resistir, y aconseje erróneamente para vuestro
perjuicio, yo mandé vender su granja.
21 No quiero que mi siervo Frederick G. Williams venda su granja, porque yo,
el Señor, deseo retener una firme posesión en la tierra de Kirtland
por el período de cinco años, durante el cual no destruiré
a los inicuos, para que así pueda salvar a algunos.
22 Y después de ese día, yo, el Señor, no tendré
por culpable a nadie que suba con un corazón sincero a la tierra de Sión;
porque yo, el Señor, requiero el corazón de los hijos de los hombres.
23 He aquí, el tiempo presente es llamado hoy hasta la venida del Hijo
del Hombre; y en verdad, es un día de sacrificio y de requerir el diezmo
de mi pueblo, porque el que es diezmado no será quemado en su venida.
24 Porque después del día de hoy viene la quema —esto es,
hablando según la manera del Señor— porque de cierto os
digo, mañana todos los soberbios y los que hacen maldad serán
como rastrojo; y yo los quemaré, porque soy el Señor de los Ejércitos;
y no perdonaré a ninguno que se quede en Babilonia.
25 Por tanto, si me creéis, trabajaréis mientras dure lo que es
llamado hoy.
26 No conviene que mis siervos, Newel K. Whitney y Sidney Gilbert, vendan su
tienda y bienes que tienen aquí; porque no es prudente, sino hasta que
suba a la tierra de Sión el resto de los miembros de la iglesia que quedan
en este lugar.
27 He aquí, en mis leyes está dicho, o sea, prohibido, contraer
deudas con vuestros enemigos;
28 mas he aquí, en ningún tiempo se ha dicho que el Señor
no ha de tomar cuando él quiera, y pagar como bien le parezca.
29 De modo que, siendo vosotros agentes, estáis en la obra del Señor;
y lo que hagáis conforme a su voluntad es asunto del Señor.
30 Y él os ha puesto para abastecer a sus santos en estos últimos
días, a fin de que obtengan una heredad en la tierra de Sión.
31 Y he aquí, que yo, el Señor —y mis palabras son ciertas
y no fallarán— os declaro que la obtendrán.
32 Mas todas las cosas tienen que acontecer en su hora.
33 Por tanto, no os canséis de hacer lo bueno, porque estáis poniendo
los cimientos de una gran obra. Y de las cosas pequeñas proceden las
grandes.
34 He aquí, el Señor requiere el corazón y una mente bien
dispuesta; y los de buena voluntad y los obedientes comerán de la abundancia
de la tierra de Sión en estos postreros días.
35 Y los rebeldes serán desterrados de la tierra de Sión, y serán
expulsados y no heredarán la tierra.
36 Porque, de cierto os digo, los rebeldes no son de la sangre de Efraín;
por consiguiente, serán desarraigados.
37 He aquí, en estos postreros días, yo, el Señor, he hecho
a mi iglesia semejante a un juez que se sienta en un monte, o sea, en un lugar
alto, para juzgar a las naciones.
38 Pues sucederá que los habitantes de Sión juzgarán todas
las cosas pertenecientes a Sión.
39 Y probarán a los mentirosos y a los hipócritas, y los que no
fueren apóstoles y profetas serán descubiertos.
40 Y aun el obispo, que es juez, y sus consejeros serán condenados, si
no son fieles en sus mayordomías; y otros serán instalados en
su lugar.
41 Porque, he aquí, os digo que Sión florecerá, y la gloria
del Señor descansará sobre ella;
42 y será por pendón al pueblo, y vendrán a ella de toda
nación debajo de los cielos.
43 Y llegará el día en que las naciones de la tierra temblarán
a causa de ella, y temerán por motivo de sus poderosos. El Señor
lo ha proferido. Amén.
SECCIÓN 65
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en octubre de 1831 (History of the Church, 1:218). El Profeta señala
esta revelación como una oración.
1–2, Las llaves del reino de Dios se han entregado al hombre sobre la
tierra, y la causa del evangelio triunfará;
3–6, El reino milenario de los cielos descenderá y se unirá
al reino de Dios sobre la tierra.
1 ESCUCHAD y oíd una voz como de uno enviado de lo alto, uno potente
y poderoso, cuyas salidas son hasta los cabos de la tierra; sí, cuya
voz se dirige a los hombres: Preparad la vía del Señor, enderezad
sus sendas.
2 Las llaves del reino de Dios han sido entregadas al hombre en la tierra, y
de allí rodará el evangelio hasta los extremos de ella, como la
piedra cortada del monte, no con mano, ha de rodar, hasta que llene toda la
tierra.
3 Sí, una voz que proclama: Preparad la vía del Señor,
disponed la cena del Cordero, aparejad para el Esposo.
4 Orad al Señor, invocad su santo nombre, dad a conocer sus maravillosas
obras entre el pueblo.
5 Implorad al Señor, a fin de que su reino se extienda sobre la faz de
la tierra, para que sus habitantes lo reciban y estén preparados para
los días que han de venir, en los cuales el Hijo del Hombre descenderá
en el cielo, revestido del resplandor de su gloria, para recibir el reino de
Dios establecido sobre la tierra.
6 Por tanto, extiéndase el reino de Dios, para que venga el reino de
los cielos, a fin de que tú, oh Dios, seas glorificado en los cielos
así como en la tierra, para que tus enemigos sean vencidos; porque tuya
es la honra, el poder, y la gloria, para siempre jamás. Amén.
SECCIÓN 66
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Orange,
Ohio, el 25 de octubre de 1831 (History of the Church, 1:219–221). Ése
fue el primer día de una conferencia importante. Como prefacio de esta
revelación, el Profeta escribió: "A solicitud de William
E. McLellin, consulté al Señor y recibí lo siguiente"
(History of the Church, 1:220).
1–4, El convenio sempiterno es la plenitud del evangelio;
5–8, Los élderes han de predicar, testificar y razonar con la gente;
9–13, El fiel servicio en el ministerio asegura una herencia de vida eterna.
1 HE aquí, así dice el Señor a mi siervo William E. McLellin:
Bendito eres, por cuanto te has apartado de tus iniquidades y has recibido mis
verdades, dice el Señor tu Redentor, el Salvador del mundo, sí,
de cuantos creen en mi nombre.
2 De cierto te digo, bendito eres por haber recibido mi convenio sempiterno,
sí, la plenitud de mi evangelio, enviado a los hijos de los hombres para
que tengan vida y lleguen a ser partícipes de las glorias que serán
reveladas en los postreros días, como lo escribieron los profetas y los
apóstoles en días antiguos.
3 De cierto te digo, mi siervo William, te encuentras limpio, mas no del todo;
arrepiéntete, pues, de las cosas que no me complacen, dice el Señor,
porque él te las mostrará.
4 Y ahora, en verdad, yo, el Señor, te enseñaré lo que
quiero con respecto a ti, o sea, lo que es mi voluntad concerniente a ti.
5 He aquí, de cierto te digo, es mi voluntad que proclames mi evangelio
de tierra en tierra, y de ciudad en ciudad, sí, en las regiones circunvecinas
donde no se haya proclamado.
6 No demores muchos días en este lugar; no subas todavía a la
tierra de Sión; pero lo que puedas enviar, envíalo; fuera de eso,
no pienses en tus bienes.
7 Ve a las tierras del Este, testifica en todo lugar, a todo pueblo, en sus
sinagogas, razonando con la gente.
8 Vaya contigo mi siervo Samuel H. Smith; no lo abandones, y dale tus instrucciones;
y el que fuere fiel será fortalecido en todo lugar, y yo, el Señor,
iré con vosotros.
9 Pon tus manos sobre los enfermos, y sanarán. No vuelvas hasta que yo,
el Señor, te lo mande. Ten paciencia en la aflicción. Pide, y
recibirás; llama, y se te abrirá.
10 Procura no verte abrumado. Abandona toda iniquidad. No cometas adulterio:
una tentación que te ha molestado.
11 Obedece estas palabras, porque son verdaderas y fieles; y magnificarás
tu oficio e impulsarás a muchos hasta Sión con cantos de gozo
perpetuo sobre su cabeza.
12 Persevera en estas cosas hasta el fin, y tendrás una corona de vida
eterna a la diestra de mi Padre, que es lleno de gracia y de verdad.
13 De cierto, así dice el Señor tu Dios, tu Redentor, sí,
Jesucristo. Amén.
SECCIÓN 67
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en noviembre de 1831 (History of the Church, 1:224–225). Hubo en la ocasión
una conferencia especial, en la cual se consideró y se aprobó
la publicación de las revelaciones que ya se habían recibido del
Señor por medio del Profeta (véase el encabezamiento de la sección
1). Se decidió que Oliver Cowdery y John Whitmer debían llevar
los manuscritos de las revelaciones a Independence, donde W. W. Phelps las publicaría
con el título de "Book of Commandments" (El Libro de Mandamientos).
Muchos de los hermanos dieron solemne testimonio de que las revelaciones recopiladas
hasta entonces para publicarse eran ciertamente verdaderas, según lo
que les testificó el Espíritu Santo que se derramó sobre
ellos. El Profeta escribe que después de haberse recibido la revelación
conocida como la sección 1, surgió una conversación negativa
con respecto al lenguaje usado en las revelaciones. Siguió la presente
revelación.
1–3, El Señor escucha las oraciones de sus élderes y vela
por ellos;
4–9, Desafía a la persona más sabia a reproducir la menor
de sus revelaciones;
10–14, Los élderes fieles serán vivificados por el Espíritu
y verán la faz de Dios.
1 HE aquí, escuchad, oh élderes de mi iglesia que os habéis
congregado, cuyas oraciones he oído, cuyos corazones conozco y cuyos
deseos han ascendido a mí.
2 He aquí, mis ojos están sobre vosotros, y los cielos y la tierra
están en mis manos, y las riquezas de la eternidad son mías para
dar.
3 Os esforzasteis en creer que recibiríais la bendición que se
os había ofrecido; mas he aquí, de cierto os digo que existían
temores en vuestros corazones, y en verdad, ésta es la razón por
la que no la recibisteis.
4 Y ahora yo, el Señor, os doy un testimonio de la verdad de estos mandamientos
que se hallan delante de vosotros.
5 Vuestros ojos han estado sobre mi siervo José Smith, hijo; y su lenguaje
y sus imperfecciones habéis conocido, y en vuestro corazón habéis
procurado conocimiento para poder expresaros en un lenguaje superior al suyo.
Esto también lo sabéis.
6 Ahora, escoged del Libro de Mandamientos el menor de entre ellos, y nombrad
al que de vosotros sea el más sabio;
7 y si hay entre vosotros alguien que pueda hacer uno semejante, entonces sois
justificados al decir que no sabéis que son verdaderos;
8 mas si no podéis hacer uno semejante, estáis bajo condenación
si no testificáis que son verdaderos.
9 Porque sabéis que no hay injusticia en ellos, y lo que es justo desciende
de lo alto, del Padre de las luces.
10 Y además, de cierto os digo que es vuestro el privilegio, y os hago
una promesa a vosotros los que habéis sido ordenados a este ministerio,
que si os despojáis de toda envidia y temor, y os humilláis delante
de mí —porque no sois suficientemente humildes—, el velo
se rasgará, y me veréis y sabréis que yo soy, no con la
mente carnal o natural, sino con la espiritual.
11 Porque ningún hombre en la carne ha visto a Dios jamás, a menos
que haya sido vivificado por el Espíritu de Dios.
12 Ni puede hombre natural alguno aguantar la presencia de Dios, ni conforme
a la mente carnal.
13 No podéis aguantar ahora la presencia de Dios, ni la ministración
de ángeles; por consiguiente, continuad con paciencia hasta perfeccionaros.
14 No volváis atrás en vuestras mentes, y cuando seáis
dignos, veréis y sabréis en mi propio y debido tiempo lo que os
fue conferido por la mano de mi siervo José Smith, hijo. Amén.
SECCIÓN 68
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en noviembre de 1831, a solicitud de Orson Hyde, Luke S. Johnson, Lyman E. Johnson
y William E. McLellin (History of the Church, 1:227–229). Aun cuando se
dio esa revelación como respuesta a la súplica de que se diera
a conocer la voluntad del Señor con respecto a los élderes mencionados,
mucho de su contenido se refiere a toda la Iglesia.
1–5, Cuando son inspirados por el Espíritu Santo, las palabras
de los élderes son Escritura;
6–12, Los élderes han de predicar y bautizar, y las señales
acompañarán a los verdaderos creyentes;
13–24, El primogénito de entre los hijos de Aarón puede
servir de Obispo Presidente (es decir, poseer las llaves de la presidencia como
obispo) bajo la dirección de la Primera Presidencia;
25–28, Se manda a los padres enseñar el evangelio a sus hijos;
29–35, Los santos deben observar el día del Señor, trabajar
diligentemente y orar.
1 MI siervo Orson Hyde fue llamado mediante su ordenación para proclamar
el evangelio sempiterno por el Espíritu del Dios viviente, de pueblo
en pueblo, y de tierra en tierra, entre las congregaciones de los inicuos, en
sus sinagogas, razonando con ellos y declarándoles todas las Escrituras.
2 Y he aquí, ésta es la norma para todos los que fueron ordenados
a este sacerdocio, cuya misión de que salgan les ha sido indicada;
3 y ésta es la norma para ellos: Hablarán conforme los inspire
el Espíritu Santo.
4 Y lo que hablen cuando sean inspirados por el Espíritu Santo será
Escritura, será la voluntad del Señor, será la intención
del Señor, será la palabra del Señor, será la voz
del Señor y el poder de Dios para salvación.
5 He aquí, ésta es la promesa del Señor a vosotros, oh
mis siervos.
6 Sed de buen ánimo, pues, y no temáis, porque yo, el Señor,
estoy con vosotros y os ampararé; y testificaréis de mí,
sí, Jesucristo, que soy el Hijo del Dios viviente; que fui, que soy y
que he de venir.
7 Ésta es la palabra del Señor a ti, mi siervo Orson Hyde, y también
a Luke Johnson, a Lyman Johnson y a William E. McLellin, mis siervos, y a todos
los fieles élderes de mi iglesia.
8 Id por todo el mundo, predicad el evangelio a toda criatura, obrando mediante
la autoridad que os he dado, bautizando en el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
9 Y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; y el que no creyere,
será condenado.
10 Y el que creyere será bendecido con señales que le acompañarán,
tal como está escrito.
11 Y a vosotros os será permitido conocer las señales de los tiempos,
y las señales de la venida del Hijo del Hombre;
12 Y se os dará el poder de sellar para vida eterna a todos de quienes
el Padre testifique. Amén.
13 Y ahora, en cuanto a los asuntos, aparte de los convenios y mandamientos,
éstos son:
14 Quedan por ser apartados más adelante, en el debido tiempo del Señor,
otros obispos en la iglesia, los cuales ejercerán su ministerio como
el primero.
15 Por consiguiente, han de ser sumos sacerdotes dignos, y serán nombrados
por la Primera Presidencia del Sacerdocio de Melquisedec, a menos que sean descendientes
literales de Aarón;
16 y si son descendientes literales de Aarón, tienen el derecho legal
de ocupar el obispado, si son los primogénitos de entre los hijos de
Aarón;
17 porque el primogénito posee el derecho de la presidencia de este sacerdocio
y las llaves o autoridad de éste.
18 Ningún hombre tiene el derecho legal de ocupar este oficio, de tener
las llaves de este sacerdocio, salvo que sea descendiente literal y el primogénito
de Aarón.
19 Pero en vista de que un sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene
la autoridad para funcionar en todos los oficios menores, él puede desempeñar
el oficio de obispo cuando no se encuentre a un descendiente literal de Aarón,
siempre que sea llamado, apartado y ordenado a este poder por mano de la Primera
Presidencia del Sacerdocio de Melquisedec.
20 Y un descendiente literal de Aarón también debe ser designado
por esta Presidencia, y considerado digno, y por mano de ellos ser ungido y
ordenado; de otra manera, no queda legalmente autorizado para oficiar en su
sacerdocio.
21 Mas en virtud del decreto concerniente a su derecho del sacerdocio que desciende
de padre a hijo, pueden reclamar su unción, si en cualquier momento pueden
comprobar su linaje, o lo determinan por revelación del Señor
bajo las manos de la Presidencia ya nombrada.
22 Y además, ningún obispo o sumo sacerdote que fuere apartado
para este ministerio ha de ser juzgado ni condenado por delito alguno, sino
ante la Primera Presidencia de la iglesia;
23 y si es hallado culpable ante esta Presidencia, por testimonio irrefutable,
será condenado;
24 y si se arrepiente será perdonado, de acuerdo con los convenios y
los mandamientos de la iglesia.
25 Y además, si hay padres que tengan hijos en Sión o en cualquiera
de sus estacas organizadas, y no les enseñen a comprender la doctrina
del arrepentimiento, de la fe en Cristo, el Hijo del Dios viviente, del bautismo
y del don del Espíritu Santo por la imposición de manos, al llegar
a la edad de ocho años, el pecado será sobre la cabeza de los
padres.
26 Porque ésta será una ley para los habitantes de Sión,
o en cualquiera de sus estacas que se hayan organizado.
27 Y sus hijos serán bautizados para la remisión de sus pecados
cuando tengan ocho años de edad, y recibirán la imposición
de manos.
28 Y también enseñarán a sus hijos a orar y a andar rectamente
delante del Señor.
29 Y los habitantes de Sión también observarán el día
del Señor para santificarlo.
30 Y en vista de que se les manda trabajar, los habitantes de Sión también
han de recordar sus tareas con toda fidelidad, porque se tendrá presente
al ocioso ante el Señor.
31 Ahora, yo, el Señor, no estoy bien complacido con los habitantes de
Sión, porque hay ociosos entre ellos; y sus hijos también están
creciendo en la iniquidad; tampoco buscan con empeño las riquezas de
la eternidad, antes sus ojos están llenos de avaricia.
32 Estas cosas no deben ser, y tienen que ser desechadas de entre ellos; por
consiguiente, lleve mi siervo Oliver Cowdery estas palabras a la tierra de Sión.
33 Y un mandamiento les doy: Quien no cumpla con sus oraciones ante el Señor
en el momento debido, hágase memoria de él ante el juez de mi
pueblo.
34 Estas palabras son verdaderas y fieles; por tanto, no las violéis,
ni tampoco quitéis de ellas.
35 He aquí, soy el Alfa y la Omega, y vengo pronto. Amén.
SECCIÓN 69
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en noviembre de 1831 (History of the Church, 1:234–235). La recopilación
de revelaciones que se tenía por objeto publicar en breve se había
aprobado en la conferencia especial del 1º de noviembre. El día
3 de noviembre se agregó la revelación que aparece en esta obra
como la sección 133 y se le llamó el Apéndice. Por voto
de la conferencia, se nombró a Oliver Cowdery para que llevara el manuscrito
de las revelaciones y los mandamientos recopilados a Independence, Misuri, con
el fin de que se publicaran. También debía llevar consigo el dinero
que se había aportado para la edificación de la Iglesia en Misuri.
En vista de que en el curso de su viaje tendría que pasar por un territorio
poco poblado para llegar a la frontera, fue conveniente que llevara un compañero
de viaje.
1–2, John Whitmer ha de acompañar a Oliver Cowdery a Misuri;
3–8, También ha de predicar, recopilar, anotar y escribir datos
históricos.
1 ESCUCHADME, dice el Señor vuestro Dios, por el bien de mi siervo Oliver
Cowdery. No me parece prudente que se le confíen los mandamientos ni
el dinero que llevará a la tierra de Sión, salvo que vaya con
él uno que sea leal y fiel.
2 Por tanto, yo, el Señor, dispongo que mi siervo John Whitmer acompañe
a mi siervo Oliver Cowdery.
3 Y también que él continúe escribiendo y recopilando una
historia de todas las cosas importantes que él observe y sepa concernientes
a mi iglesia;
4 y además, que reciba consejo y ayuda de mi siervo Oliver Cowdery y
de otros.
5 Y también mis siervos que andan por la tierra deben enviar un informe
de sus mayordomías a la tierra de Sión;
6 porque la tierra de Sión será la cabecera, así como el
lugar para recibir y hacer todas estas cosas.
7 No obstante, viaje mi siervo John Whitmer varias veces de un lugar a otro,
de iglesia en iglesia, para que más fácilmente adquiera conocimiento,
8 predicando y explicando, escribiendo, copiando, seleccionando y obteniendo
todas las cosas que sean para el bien de la iglesia, y para las generaciones
futuras que crecerán en la tierra de Sión, para poseerla de generación
en generación para siempre jamás. Amén.
SECCIÓN 70
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 12 de noviembre de 1831 (History of the Church, 1:235–237). En
la historia que escribió el Profeta, dice que se efectuaron cuatro conferencias
especiales, desde el 1º de noviembre hasta el día 12 inclusive.
En la última de esas asambleas, se consideró la gran importancia
del Libro de Mandamientos, posteriormente llamado Doctrina y Convenios; y el
Profeta declara que el libro es "el fundamento de la Iglesia en estos últimos
días, así como un beneficio para el mundo, que manifiesta que
de nuevo se han confiado al hombre las llaves de los misterios del reino de
nuestro Salvador" (History of the Church, 1:235).
1–5, Se nombran mayordomos para publicar las revelaciones;
6–13, Aquellos que obran en las cosas espirituales son dignos de su salario;
14–18, Los santos deben ser iguales en cuanto a las cosas temporales.
1 HE aquí, escuchad, oh habitantes de Sión, y todos vosotros los
de mi iglesia que estáis lejos, y oíd la palabra del Señor
que comunico a mi siervo José Smith, hijo, y también a mis siervos
Martin Harris, Oliver Cowdery, John Whitmer, Sidney Rigdon y William W. Phelps,
por vía de mandamiento a ellos.
2 Porque les doy un mandamiento; por consiguiente, escuchad y oíd, porque
así les dice el Señor:
3 Yo, el Señor, los he nombrado y ordenado mayordomos de las revelaciones
y mandamientos que les he dado, y que en lo porvenir les daré;
4 y les exigiré un informe de esta mayordomía en el día
del juicio.
5 Por tanto, yo los he nombrado, y ésta es su obra en la iglesia de Dios:
administrar estas cosas y lo que a ellas atañe, sí, los beneficios
que rindan.
6 Por tanto, les doy el mandamiento de no dar estas cosas a la iglesia ni al
mundo;
7 no obstante, si reciben más de lo que se requiera para sus necesidades
y carencias, se entregará a mi almacén;
8 y se consagrarán los beneficios para los habitantes de Sión
y sus generaciones, si llegan a ser herederos de acuerdo con las leyes del reino.
9 He aquí, esto es lo que el Señor requiere de todo hombre en
su mayordomía, tal como yo, el Señor, le he señalado, o
en lo porvenir le señale a cualquier hombre.
10 Y he aquí, ninguno de los que pertenecen a la iglesia del Dios viviente
queda exento de esta ley;
11 sí, ni el obispo, ni el agente que se encarga del almacén del
Señor, ni el que es nombrado a una mayordomía en cosas temporales.
12 El que es nombrado para administrar cosas espirituales es digno de su salario;
así como los que son nombrados a una mayordomía para administrar
en cosas temporales;
13 sí, y más abundantemente, y esta abundancia les es multiplicada
por las manifestaciones del Espíritu.
14 No obstante, en vuestras cosas temporales seréis iguales, y esto no
de mala gana; de lo contrario, se retendrá la abundancia de las manifestaciones
del Espíritu.
15 Ahora, doy este mandamiento a mis siervos para su beneficio, mientras permanezcan,
como manifestación de mis bendiciones sobre su cabeza, y como recompensa
de su diligencia y para su seguridad;
16 por alimento y por vestido; por heredad; por casas y terrenos, en cualesquiera
circunstancias que yo, el Señor, los coloque y dondequiera que yo, el
Señor, los envíe.
17 Porque sobre muchas cosas han sido fieles, y han hecho bien, por cuanto no
han pecado.
18 He aquí, yo, el Señor, soy misericordioso y los bendeciré,
y entrarán en el gozo de estas cosas. Así sea. Amén.
SECCIÓN 71
Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Hiram,
Ohio, el 1º de diciembre de 1831 (History of the Church, 1:238–239).
El Profeta había continuado la traducción de la Biblia, con Sidney
Rigdon como su escribiente, hasta que se recibió esta revelación,
ocasión en la cual se suspendió temporalmente dicha obra, a fin
de que pudieran cumplir con las instrucciones que se dan en esta revelación.
Los hermanos debían salir a predicar a fin de calmar los sentimientos
hostiles que habían surgido contra la Iglesia como resultado de unos
artículos publicados en los periódicos y escritos por Ezra Booth,
que había apostatado.
1–4, José Smith y Sidney Rigdon son enviados a proclamar el evangelio;
5–11, Los enemigos de los santos serán confundidos.
1 HE aquí, así os dice el Señor a vosotros, mis siervos
José Smith, hijo, y Sidney Rigdon: Ciertamente ha llegado el tiempo en
que es necesario y oportuno que abráis vuestra boca para proclamar mi
evangelio, las cosas del reino, explicando sus misterios por medio de las Escrituras,
de acuerdo con la porción del Espíritu y del poder que se os dará
según mi voluntad.
2 De cierto os digo, proclamad al mundo en las regiones circunvecinas, y también
en la iglesia, durante una temporada, hasta que se os avise.
3 En verdad, ésta es una misión que os doy por un tiempo.
4 Por tanto, obrad en mi viña. Llamad a los habitantes de la tierra,
y testificad y preparad la vía para los mandamientos y las revelaciones
que han de venir.
5 Ahora, he aquí, esto es prudente; quien lee, que entienda y también
reciba;
6 porque a quien reciba le será dado más abundantemente, a saber,
poder.
7 Confundid, pues, a vuestros enemigos; invitadlos a discutir con vosotros en
público y en privado; y si sois fieles, será manifestada su vergüenza.
8 Por tanto, dejadlos que propongan sus potentes razonamientos en contra del
Señor.
9 De cierto, así os dice el Señor, no hay arma forjada en contra
de vosotros que haya de prosperar;
10 y si hombre alguno alza su voz en contra de vosotros, será confundido
en mi propio y debido tiempo.
11 Así que, guardad mis mandamientos; son verdaderos y fieles. Así
sea. Amén.
SECCIÓN 72
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 4 de diciembre de 1831 (History of the Church, 1:239–241). Varios
élderes y miembros se habían reunido para aprender su deber y
recibir mayor edificación en cuanto a las enseñanzas de la Iglesia.
Esta sección es una compilación de dos revelaciones que se recibieron
el mismo día. En los versículos del 1 al 8 se da a conocer el
llamamiento de Newel K. Whitney como obispo. Éste fue entonces llamado
y ordenado, tras lo cual se recibieron los versículos del 9 al 26, en
los que se da información adicional en cuanto a los deberes del obispo.
1–8, Los élderes deben entregar un informe de su mayordomía
al obispo;
9–15, El obispo se encarga de administrar el almacén y de velar
por los pobres y los necesitados;
16–26, Los obispos deben certificar la dignidad de los élderes.
1 ESCUCHAD y oíd la voz del Señor, oh vosotros que os habéis
congregado, que sois los sumos sacerdotes de mi iglesia, a quienes se han dado
el reino y el poder.
2 Porque de cierto, así dice el Señor, me es oportuno que se os
nombre un obispo a vosotros, o de entre vosotros, para la iglesia en esta parte
de la viña del Señor.
3 Y de cierto, en esto habéis obrado sabiamente, porque el Señor
requiere de la mano de todo mayordomo, que dé cuenta de su mayordomía,
tanto en el tiempo como en la eternidad.
4 Porque el que es fiel y sabio en esta vida es considerado digno de heredar
las mansiones preparadas para él por mi Padre.
5 De cierto os digo, los élderes de la iglesia en esta parte de mi viña
entregarán un informe de su mayordomía al obispo que nombraré
en esta parte de mi viña.
6 Estas cosas se registrarán para entregarse al obispo en Sión.
7 Y el deber del obispo se hará saber mediante los mandamientos que se
han dado, así como por la voz de la conferencia.
8 Y ahora, de cierto os digo, mi siervo Newel K. Whitney es el hombre que será
nombrado y ordenado a este poder. Ésta es la voluntad del Señor
vuestro Dios, vuestro Redentor. Así sea. Amén.
9 La palabra del Señor que, además de la ley ya dada, hace saber
el deber del obispo que le ha sido ordenado a la iglesia en esta parte de la
viña, el cual es el siguiente:
10 Administrar el almacén del Señor; recibir los fondos de la
iglesia en esta parte de la viña;
11 recibir los informes de los élderes, como ya se ha mandado, y atender
a sus necesidades; y ellos pagarán por lo que reciban, si tienen con
qué pagar;
12 a fin de que también esto se consagre para el bienestar de la iglesia,
para los pobres y los necesitados.
13 Y en cuanto al que no tenga con qué pagar, se entregará la
cuenta al obispo de Sión, el cual pagará la deuda con lo que el
Señor ponga en sus manos.
14 Y las labores de los fieles que obran en cosas espirituales, administrando
el evangelio y las cosas del reino a la iglesia y al mundo, responderán
por la deuda ante el obispo en Sión;
15 de manera que proviene de la iglesia; porque según la ley, todo hombre
que venga a Sión debe poner todas las cosas ante el obispo en Sión.
16 Y ahora, de cierto os digo, que como todo élder en esta parte de la
viña tiene que dar cuenta de su mayordomía al obispo de esta parte
de la viña,
17 un certificado del juez u obispo de esta parte de la viña, dirigido
al obispo en Sión, hace a todo hombre aceptable, y satisface todo requisito
para una heredad, y para ser recibido como mayordomo sabio y obrero fiel;
18 de otra manera, no será aceptado por el obispo de Sión.
19 Y ahora, de cierto os digo, que todo élder que dé cuenta al
obispo de la iglesia en esta parte de la viña, sea recomendado por la
iglesia o las iglesias en donde esté obrando, a fin de que él
y sus cuentas queden aprobados en todas las cosas.
20 Y además, mis siervos que son nombrados administradores de los intereses
literarios de la iglesia tienen el derecho de pedir auxilio al obispo u obispos
en todas las cosas;
21 para que se publiquen las revelaciones y vayan a los cabos de la tierra;
para que también ellos obtengan fondos que beneficiarán a la iglesia
en todas las cosas;
22 para que también ellos se hagan dignos de ser aprobados en todas las
cosas, y de ser contados como mayordomos sabios.
23 Y ahora bien, he aquí, esto servirá de norma a todas las esparcidas
ramas de mi iglesia, en cualquier parte en que estén establecidas. Y
ahora doy fin a mis palabras. Amén.
24 Unas breves palabras, además de las leyes del reino, con respecto
a los miembros de la iglesia, aquellos que el Santo Espíritu designe
para subir a Sión, y los que tengan el privilegio de subir allá:
25 Lleven consigo, para el obispo, un certificado de tres de los élderes
de la iglesia o un certificado del obispo;
26 de otra manera, el que suba a la tierra de Sión no será considerado
mayordomo sabio. Esto es también una norma. Amén.
SECCIÓN 73
Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Hiram,
Ohio, el 10 de enero de 1832 (History of the Church, 1:241–242). Desde
los primeros días del anterior mes de diciembre, el Profeta y Sidney
se habían ocupado en predicar, y por este medio se logró disminuir
en gran manera los sentimientos desfavorables que habían surgido contra
la Iglesia (véase el encabezamiento de la sección 71).
1–2, Los élderes han de continuar predicando;
3–6, José Smith y Sidney Rigdon han de continuar la traducción
de la Biblia hasta que quede terminada.
1 PORQUE de cierto, así dice el Señor, me conviene que continúen
predicando el evangelio y exhortando a las iglesias en las regiones circunvecinas,
hasta el tiempo de la conferencia;
2 y entonces, he aquí, la voz de la conferencia les señalará
sus misiones respectivas.
3 Ahora, de cierto os declaro, mis siervos José Smith, hijo, y Sidney
Rigdon, dice el Señor, es menester reanudar la traducción;
4 y en tanto que sea práctico, predicar en las regiones circunvecinas
hasta el tiempo de la conferencia; y después, conviene continuar el trabajo
de la traducción hasta terminarla.
5 Sea esto por norma a los élderes hasta que se imparta conocimiento
adicional, así como está escrito.
6 Ahora, no os doy más en esta ocasión. Ceñid vuestros
lomos y sed sobrios. Así sea. Amén.
SECCIÓN 74
Revelación dada a José Smith el Profeta en Hiram, Ohio, en enero
de 1832 (History of the Church, 1:242). El Profeta escribe: "Al recibir
la palabra anterior del Señor [D. y C. 73], reanudé la traducción
de las Escrituras y trabajé diligentemente hasta poco antes de la conferencia
que se iba a verificar el 25 de enero. Durante ese período, también
recibí lo siguiente, como explicación de la Primera Epístola
a los Corintios, capítulo 7, versículo 14" (History of the
Church, 1:242).
1–5, Pablo exhorta a la Iglesia de su época a no observar la ley
de Moisés;
6–7, Los niños pequeños son santos y son santificados por
medio de la Expiación.
1 PORQUE el marido incrédulo es santificado por la mujer, y la mujer
incrédula por el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían
inmundos, mientras que ahora son santos.
2 En los días de los apóstoles se observaba la ley de la circuncisión
entre todos los judíos que no creían en el evangelio de Jesucristo.
3 Y aconteció que surgió una contienda grande entre el pueblo
concerniente a la ley de la circuncisión, porque el marido incrédulo
deseaba que sus hijos fuesen circuncidados y se sujetasen a la ley de Moisés,
la cual había sido cumplida.
4 Y aconteció que los hijos, habiéndose criado bajo la sujeción
de la ley de Moisés, se guiaban por las tradiciones de sus padres y no
creían en el evangelio de Cristo, de manera que llegaron a ser inmundos.
5 Fue, pues, por esta causa que el apóstol escribió a los de la
iglesia, dándoles un mandamiento, no del Señor, sino de sí
mismo, de que el creyente no se uniera al incrédulo, a menos que se abrogara
la ley de Moisés entre ellos,
6 para que sus hijos permaneciesen incircuncisos, y que fuese abrogada la tradición
que decía que los niños pequeños son inmundos, porque existía
entre los judíos;
7 mas los niños pequeños son santos, porque son santificados por
la expiación de Jesucristo; y esto es lo que significan las Escrituras.
SECCIÓN 75
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Amherst,
Ohio, el 25 de enero de 1832 (History of the Church, 1:242–245). La ocasión
fue la de una conferencia previamente convocada. En esa conferencia, José
Smith fue sostenido y ordenado Presidente del Sumo Sacerdocio. Ciertos élderes,
que habían tropezado con dificultades al procurar hacer comprender a
los hombres su mensaje, deseaban saber más detalladamente en cuanto a
sus deberes inmediatos. Siguió esta revelación.
1–5, Los élderes fieles que predican el evangelio lograrán
la vida eterna;
6–12, Se debe orar para recibir al Consolador, el cual enseña todas
las cosas;
13–22, Los élderes juzgarán a aquellos que rechacen su mensaje;
23–36, Las familias de los misioneros deben recibir ayuda de la Iglesia.
1 DE cierto, de cierto os digo yo, que hablo por la voz de mi Espíritu,
sí, el Alfa y la Omega, vuestro Señor y vuestro Dios:
2 Escuchad, oh vosotros que habéis presentado vuestros nombres para salir
a proclamar mi evangelio y podar mi viña.
3 He aquí, os digo que es mi voluntad que salgáis y no demoréis,
que no estéis ociosos, sino que obréis con vuestra fuerza,
4 alzando vuestra voz como con el son de trompeta, proclamando la verdad de
acuerdo con las revelaciones y los mandamientos que os he dado.
5 Así que, si sois fieles, seréis premiados con muchas gavillas
y coronados con honor, gloria, inmortalidad y vida eterna.
6 Por tanto, de cierto digo a mi siervo William E. McLellin, que revoco la comisión
que le di de ir a las regiones del Este;
7 y le doy una nueva comisión y un nuevo mandamiento, en el cual yo,
el Señor, lo reprendo por las murmuraciones de su corazón;
8 y pecó; no obstante, lo perdono y otra vez le digo: Ve a las regiones
del Sur.
9 Y vaya con él mi siervo Luke Johnson, y proclamen las cosas que les
he mandado,
10 invocando el nombre del Señor para que venga el Consolador, que les
enseñará todas las cosas que les sean necesarias,
11 orando siempre para no desmayar; y si hacen esto, estaré con ellos
hasta el fin.
12 He aquí, ésta es la voluntad del Señor vuestro Dios
en cuanto a vosotros. Así sea. Amén.
13 Y además, de cierto así dice el Señor: Emprendan su
viaje a las regiones del Este mis siervos Orson Hyde y Samuel H. Smith, y proclamen
las cosas que les he mandado; y si son fieles, he aquí, estaré
con ellos hasta el fin.
14 Y además de cierto digo a mis siervos Lyman Johnson y Orson Pratt,
que también ellos viajen a las regiones del Este; y he aquí, estoy
con ellos también hasta el fin.
15 Y además, digo a mis siervos Asa Dodds y Calves Wilson, que también
ellos viajen a las regiones del Oeste, y proclamen mi evangelio como les he
mandado.
16 Y el que sea fiel vencerá todas las cosas y será enaltecido
en el postrer día.
17 Y además, digo a mis siervos Major N. Ashley y Burr Riggs, que viajen
también a la región del Sur.
18 Sí, viajen todos éstos como les he mandado, yendo de casa en
casa, de aldea en aldea y de ciudad en ciudad.
19 Y en cualquier casa donde entréis y os reciban, dejad allí
vuestra bendición.
20 Y de cualquier casa donde entréis y no os reciban, saldréis
de allí en seguida, y sacudiréis el polvo de vuestros pies como
testimonio en contra de ellos.
21 Y os llenaréis de gozo y alegría; y sabed esto, que en el día
del juicio seréis jueces de los de esa casa, y los condenaréis;
22 y será más tolerable para el pagano en el día del juicio
que para los de esa casa; por tanto, ceñid vuestros lomos, sed fieles
y venceréis todas las cosas, y seréis enaltecidos en el postrer
día. Así sea. Amén.
23 Y además, así os dice el Señor a vosotros, oh élderes
de mi iglesia, que habéis presentado vuestros nombres a fin de saber
su voluntad concerniente a vosotros:
24 He aquí, os digo que es el deber de la iglesia ayudar a sostener a
las familias de éstos, y también a las familias de los que son
llamados y han de ser enviados al mundo para proclamarle el evangelio.
25 Por tanto, yo, el Señor, os doy este mandamiento de buscar lugares
para vuestras familias, hasta donde vuestros hermanos estén dispuestos
a abrir su corazón.
26 Y cuantos puedan obtener lugares para sus familias y auxilio de la iglesia
para ellas, no dejen de ir al mundo, bien sea al este o al oeste, al norte o
al sur.
27 Pidan, y recibirán; llamen, y les será abierto; y les será
revelado de lo alto, sí por el Consolador, adonde han de ir.
28 Y además, de cierto os digo que todo hombre que tiene la obligación
de mantener a su propia familia, hágalo, y de ninguna manera perderá
su corona; y obre en la iglesia.
29 Sea diligente cada cual en todas las cosas. No habrá lugar en la iglesia
para el ocioso, a no ser que se arrepienta y enmiende sus costumbres.
30 Únanse, pues, en el ministerio mis siervos Simeon Carter y Emer Harris;
31 como también mis siervos Ezra Thayre y Thomas B. Marsh;
32 también mis siervos Hyrum Smith y Reynolds Cahoon;
33 también mis siervos Daniel Stanton y Seymour Brunson;
34 así como mis siervos Sylvester Smith y Gideon Carter;
35 y de la misma manera mis siervos Ruggles Eames y Stephen Burnett;
36 y también mis siervos Micah B. Welton y Eden Smith. Así sea.
Amén.
SECCIÓN 76
Visión manifestada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en
Hiram, Ohio, el 16 de febrero de 1832 (History of the Church, 1:245–252).
Al anotar esta visión, el Profeta escribió como prefacio: "A
mi regreso de la conferencia de Amherst, reanudé la traducción
de las Escrituras. Según las varias revelaciones que se habían
recibido, era patente que se habían quitado de la Biblia muchos puntos
importantes relacionados con la salvación del hombre, o que se habían
perdido antes de que se recopilara. Parecía de por sí evidente,
a juzgar por las verdades que quedaban, que si Dios premiaba a cada uno de acuerdo
con las obras hechas en la carne, el término 'cielo', al referirse a
la morada eterna de los santos, tenía que incluir más de un reino.
Consiguientemente...mientras traducíamos el Evangelio según San
Juan, el hermano Rigdon y yo vimos la siguiente visión" (History
of the Church, 1:245). Fue después que el Profeta hubo traducido Juan
5:29 que se recibió esta visión.
1–4, El Señor es Dios;
5–10, Los misterios del reino serán revelados a todos los fieles;
11–17, Todos saldrán o en la resurrección de los justos
o en la de los injustos;
18–24, Los habitantes de muchos mundos son engendrados hijos e hijas para
Dios por medio de la expiación de Jesucristo;
25–29, Un ángel de Dios cayó y se convirtió en el
diablo;
30–49, Los hijos de perdición padecen condenación eterna;
todos los demás logran algún grado de salvación;
50–70, Se describen la gloria y el galardón de los seres exaltados
en el reino celestial;
71–80, Aquellos que heredarán el reino terrestre;
81–113, El estado de los que se hallarán en la gloria telestial,
en la terrestre y en la celestial;
114–119, Los fieles podrán ver y comprender los misterios del Reino
de Dios mediante el poder del Espíritu Santo.
1 ¡OÍD, oh cielos, escucha, oh tierra, y regocijaos, vosotros los
habitantes de ellos, porque el Señor es Dios, y aparte de él no
hay Salvador!
2 Grande es su sabiduría, maravillosas son sus vías, y la magnitud
de sus obras nadie la puede saber.
3 Sus propósitos nunca fracasan, ni hay quien pueda detener su mano.
4 De eternidad en eternidad él es el mismo, y sus años nunca se
acaban.
5 Porque así dice el Señor: Yo, el Señor, soy misericordioso
y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven
en rectitud y en verdad hasta el fin.
6 Grande será su galardón y eterna será su gloria.
7 Y a ellos les revelaré todos los misterios, sí, todos los misterios
ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros, les
haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas
las cosas pertenecientes a mi reino.
8 Sí, aun las maravillas de la eternidad sabrán ellos, y las cosas
venideras les enseñaré, sí, cosas de muchas generaciones.
9 Y su sabiduría será grande, y su conocimiento llegará
hasta el cielo; y ante ellos perecerá la sabiduría de los sabios
y se desvanecerá el entendimiento del prudente.
10 Porque por mi Espíritu los iluminaré, y por mi poder les revelaré
los secretos de mi voluntad; sí, cosas que ojo no vio, ni oído
oyó, ni han llegado siquiera al corazón del hombre.
11 Nosotros, José Smith, hijo, y Sidney Rigdon, estando en el Espíritu
el día dieciséis de febrero, del año de nuestro Señor
mil ochocientos treinta y dos,
12 fueron abiertos nuestros ojos e iluminados nuestros entendimientos por el
poder del Espíritu, al grado de poder ver y comprender las cosas de Dios,
13 aun aquellas cosas que existieron desde el principio, antes que el mundo
fuese, las cuales el Padre decretó por medio de su Hijo Unigénito,
que estaba en el seno del Padre aun desde el principio,
14 de quien damos testimonio, y el testimonio que damos es la plenitud del evangelio
de Jesucristo, que es el Hijo, a quien vimos y con el cual conversamos en la
visión celestial.
15 Porque mientras hacíamos la traducción que el Señor
nos había designado, llegamos al versículo veintinueve del quinto
capítulo de Juan, que nos fue revelado así:
16 Hablando de la resurrección de los muertos, concerniente a los que
oirán la voz del Hijo del Hombre:
17 Y saldrán; los que hayan hecho el bien, en la resurrección
de los justos; y los que hayan hecho el mal, en la resurrección de los
injustos.
18 Ahora, a causa de esto nos maravillamos, porque nos fue revelado por el Espíritu.
19 Y mientras meditábamos en estas cosas, el Señor tocó
los ojos de nuestro entendimiento y fueron abiertos, y la gloria del Señor
brilló alrededor.
20 Y vimos la gloria del Hijo, a la diestra del Padre, y recibimos de su plenitud;
21 y vimos a los santos ángeles y a los que son santificados delante
de su trono, adorando a Dios y al Cordero, y lo adoran para siempre jamás.
22 Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él,
éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos
de él: ¡Que vive!
23 Porque lo vimos, sí, a la diestra de Dios; y oímos la voz testificar
que él es el Unigénito del Padre;
24 que por él, por medio de él y de él los mundos son y
fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios.
25 Y esto también vimos, de lo cual damos testimonio, que un ángel
de Dios que tenía autoridad delante de Dios, el cual se rebeló
en contra del Hijo Unigénito, a quien el Padre amaba y el cual estaba
en el seno del Padre, fue arrojado de la presencia de Dios y del Hijo,
26 y fue llamado Perdición, porque los cielos lloraron por él;
y era Lucifer, un hijo de la mañana.
27 Y vimos; y he aquí, ¡ha caído, un hijo de la mañana
ha caído!
28 Y mientras nos hallábamos aún en el Espíritu, el Señor
nos mandó que escribiésemos la visión; porque vimos a Satanás,
la serpiente antigua, sí, el diablo, que se rebeló contra Dios
y procuró usurpar el reino de nuestro Dios y su Cristo;
29 por tanto, les hace la guerra a los santos de Dios, y los rodea por todos
lados.
30 Y vimos una visión de los sufrimientos de aquellos a quienes hizo
la guerra y venció, porque la voz del Señor vino a nosotros con
estas palabras:
31 Así dice el Señor concerniente a todos los que conocen mi poder,
y han llegado a participar de él, y se dejaron vencer a causa del poder
del diablo, y niegan la verdad y se rebelan contra mi poder.
32 Estos son los hijos de perdición, de quienes digo que mejor hubiera
sido para ellos no haber nacido;
33 porque son vasos de ira, condenados a padecer la ira de Dios con el diablo
y sus ángeles en la eternidad;
34 concerniente a los cuales he dicho que no hay perdón en este mundo
ni en el venidero,
35 habiendo negado al Santo Espíritu después de haberlo recibido,
y habiendo negado al Unigénito del Padre, crucificándolo para
sí mismos y exponiéndolo a vituperio.
36 Éstos son los que irán al lago de fuego y azufre, con el diablo
y sus ángeles,
37 y los únicos sobre quienes tendrá poder alguno la segunda muerte;
38 sí, en verdad, los únicos que no serán redimidos en
el debido tiempo del Señor, después de padecer su ira.
39 Porque todos los demás saldrán en la resurrección de
los muertos, mediante el triunfo y la gloria del Cordero, que fue inmolado,
que estaba en el seno del Padre desde antes que los mundos fuesen hechos.
40 Y éste es el evangelio, las buenas nuevas, que la voz de los cielos
nos testificó:
41 Que vino al mundo, sí, Jesús, para ser crucificado por el mundo
y para llevar los pecados del mundo, y para santificarlo y limpiarlo de toda
iniquidad;
42 para que por medio de él fuesen salvos todos aquellos a quienes el
Padre había puesto en su poder y había hecho mediante él;
43 y él glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos, menos
a esos hijos de perdición que niegan al Hijo después que el Padre
lo ha revelado.
44 Por tanto, a todos salva él menos a ellos; éstos irán
al castigo perpetuo, que es castigo sin fin, castigo eterno, para reinar con
el diablo y sus ángeles por la eternidad, donde su gusano no muere y
el fuego no se apaga, lo cual es su tormento;
45 y ni el fin de ello, ni el lugar, ni su tormento, ningún hombre lo
sabe;
46 ni tampoco fue, ni es, ni será revelado al hombre, salvo a quienes
se hacen participantes de ello;
47 sin embargo, yo, el Señor, lo manifiesto en visión a muchos,
pero en seguida lo cierro otra vez;
48 por consiguiente, no comprenden el fin, la anchura, la altura, la profundidad
ni la miseria de ello, ni tampoco hombre alguno, sino los que son ordenados
a esta condenación.
49 Y oímos la voz decir: Escribid la visión, porque he aquí,
éste es el fin de la visión de los padecimientos de los impíos.
50 Y otra vez testificamos, porque vimos y oímos, y éste es el
testimonio del evangelio de Cristo concerniente a los que saldrán en
la resurrección de los justos:
51 Éstos son los que recibieron el testimonio de Jesús, y creyeron
en su nombre, y fueron bautizados según la manera de su sepultura, siendo
sepultados en el agua en su nombre; y esto de acuerdo con el mandamiento que
él ha dado,
52 para que, guardando los mandamientos, fuesen lavados y limpiados de todos
sus pecados, y recibiesen el Santo Espíritu por la imposición
de las manos del que es ordenado y sellado para ejercer este poder;
53 y son quienes vencen por la fe, y son sellados por el Santo Espíritu
de la promesa, que el Padre derrama sobre todos los que son justos y fieles.
54 Éstos son los que constituyen la Iglesia del Primogénito.
55 Son aquellos en cuyas manos el Padre ha entregado todas las cosas;
56 son sacerdotes y reyes que han recibido de su plenitud y de su gloria;
57 y son sacerdotes del Altísimo, según el orden de Melquisedec,
que fue según el orden de Enoc, que fue según el orden del Hijo
Unigénito.
58 De modo que, como está escrito, son dioses, sí, los hijos de
Dios.
59 Por consiguiente, todas las cosas son suyas, sea vida o muerte, o cosas presentes
o cosas futuras, todas son suyas, y ellos son de Cristo y Cristo es de Dios.
60 Y vencerán todas las cosas.
61 Por tanto, nadie se gloríe en el hombre, más bien gloríese
en Dios, el cual subyugará a todo enemigo debajo de sus pies.
62 Éstos morarán en la presencia de Dios y de su Cristo para siempre
jamás.
63 Éstos son los que él traerá consigo cuando venga en
las nubes del cielo para reinar en la tierra sobre su pueblo.
64 Son los que tendrán parte en la primera resurrección.
65 Son quienes saldrán en la resurrección de los justos.
66 Son los que han venido al monte de Sión y a la ciudad del Dios viviente,
el lugar celestial, el más santo de todos.
67 Son los que se han allegado a una hueste innumerable de ángeles, a
la asamblea general e iglesia de Enoc y del Primogénito.
68 Son aquellos cuyos nombres están escritos en el cielo, donde Dios
y Cristo son los jueces de todo.
69 Son hombres justos hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del
nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su
propia sangre.
70 Éstos son aquellos cuyos cuerpos son celestiales, cuya gloria es la
del sol, sí, la gloria de Dios, el más alto de todos, de cuya
gloria está escrito que tiene como símbolo el sol del firmamento.
71 Y además, vimos el mundo terrestre, y he aquí, éstos
son los de lo terrestre, cuya gloria se distingue de la gloria de los de la
iglesia del Primogénito que han recibido la plenitud del Padre, así
como la de la luna difiere del sol en el firmamento.
72 He aquí, éstos son los que murieron sin ley;
73 y también los que son los espíritus de los hombres encerrados
en prisión, a quienes el Hijo visitó y predicó el evangelio,
para que fuesen juzgados según los hombres en la carne;
74 quienes no recibieron el testimonio de Jesús en la carne, mas después
lo recibieron.
75 Éstos son los hombres honorables de la tierra que fueron cegados por
las artimañas de los hombres.
76 Son los que reciben de su gloria, mas no de su plenitud.
77 Son los que reciben de la presencia del Hijo, mas no de la plenitud del Padre.
78 Por consiguiente, son cuerpos terrestres y no son cuerpos celestiales, y
difieren en gloria como la luna difiere del sol.
79 Éstos son aquellos que no son valientes en el testimonio de Jesús;
así que, no obtienen la corona en el reino de nuestro Dios.
80 Y éste es el fin de la visión que vimos de lo terrestre, que
el Señor nos mandó escribir mientras todavía estábamos
en el Espíritu.
81 Y además, vimos la gloria de lo telestial, la gloria de lo menor,
así como la gloria de las estrellas difiere de la gloria de la luna en
el firmamento.
82 Éstos son los que no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio
de Jesús.
83 Son los que no niegan al Santo Espíritu.
84 Son aquellos que son arrojados al infierno.
85 Son éstos los que no serán redimidos del diablo sino hasta
la última resurrección, hasta que el Señor, Cristo el Cordero,
haya cumplido su obra.
86 Son los que no reciben de su plenitud en el mundo eterno, sino del Santo
Espíritu por medio de la ministración de lo terrestre;
87 y lo terrestre, por la ministración de lo celestial.
88 Y lo telestial también lo recibe por la ministración de ángeles
que son designados para ministrar por ellos, o sea, que son nombrados para ser
sus espíritus ministrantes; porque serán herederos de la salvación.
89 Y así vimos en la visión celestial la gloria de lo telestial,
que sobrepuja a toda comprensión;
90 y ningún hombre la conoce sino aquel a quien Dios la ha revelado.
91 Y así vimos la gloria de lo terrestre, que excede a la gloria de lo
telestial en todas las cosas, sí, en gloria, en poder, en fuerza y en
dominio.
92 Y así vimos la gloria de lo celestial, que sobrepuja a todas las cosas;
donde Dios, el Padre, reina en su trono para siempre jamás;
93 ante cuyo trono todas las cosas se inclinan en humilde reverencia, y le rinden
gloria para siempre jamás.
94 Los que moran en su presencia son la iglesia del Primogénito; y ven
como son vistos, y conocen como son conocidos, habiendo recibido de su plenitud
y de su gracia;
95 y él los hace iguales en poder, en fuerza y en dominio.
96 Y la gloria de lo celestial es una, así como la gloria del sol es
una.
97 Y la gloria de lo terrestre es una, así como es una la gloria de la
luna.
98 Y la gloria de lo telestial es una, así como la gloria de las estrellas
es una; porque como una estrella es diferente de otra en gloria, así
difieren uno y otro en gloria en el mundo telestial;
99 porque éstos son los que dicen ser de Pablo, y de Apolos, y de Cefas.
100 Son los que declaran ser unos de uno y otros de otro: unos de Cristo y otros
de Juan, unos de Moisés, unos de Elías, unos de Esaías,
unos de Isaías, y otros de Enoc;
101 mas no recibieron el evangelio, ni el testimonio de Jesús, ni a los
profetas, ni el convenio sempiterno.
102 En fin, todos éstos son los que no serán reunidos con los
santos para ser arrebatados con la iglesia del Primogénito y recibidos
en la nube.
103 Éstos son los mentirosos y los hechiceros, los adúlteros y
los fornicarios, y quienquiera que ama y obra mentira.
104 Son los que padecen la ira de Dios en la tierra.
105 Son los que padecen la venganza del fuego eterno.
106 Son aquellos que son arrojados al infierno, y padecen la ira de Dios Todopoderoso
hasta el cumplimiento de los tiempos, cuando Cristo haya subyugado a todo enemigo
debajo de sus pies y haya perfeccionado su obra;
107 cuando entregue el reino y lo presente sin mancha al Padre, diciendo: He
vencido y pisado, yo solo, el lagar, sí, el lagar del furor de la ira
del Dios Omnipotente.
108 Entonces será coronado con la corona de su gloria, para sentarse
sobre el trono de su poder y reinar para siempre jamás.
109 Mas he aquí, vimos la gloria y los habitantes del mundo telestial,
y eran tan innumerables como las estrellas en el firmamento del cielo, o como
las arenas en las playas del mar;
110 y oímos la voz del Señor decir: Todos éstos doblarán
la rodilla, y toda lengua confesará al que se sienta sobre el trono para
siempre jamás;
111 porque serán juzgados de acuerdo con sus obras, y cada hombre recibirá,
conforme a sus propias obras, su dominio correspondiente en las mansiones que
están preparadas;
112 y serán siervos del Altísimo; mas a donde Dios y Cristo moran
no podrán venir, por los siglos de los siglos.
113 Éste es el fin de la visión que vimos, que se nos mandó
escribir mientras estábamos aún en el Espíritu.
114 Pero grandes y maravillosas son las obras del Señor y los misterios
de su reino que él nos enseñó, los cuales sobrepujan a
toda comprensión en gloria, en poder y en dominio,
115 los cuales nos mandó no escribir mientras estábamos aún
en el Espíritu, y no es lícito que el hombre los declare;
116 ni tampoco es el hombre capaz de darlos a conocer, porque sólo se
ven y se comprenden por el poder del Santo Espíritu que Dios confiere
a los que lo aman y se purifican ante él;
117 a quienes concede este privilegio de ver y conocer por sí mismos,
118 para que por el poder y la manifestación del Espíritu, mientras
estén en la carne, puedan aguantar su presencia en el mundo de gloria.
119 Y a Dios y al Cordero sean la gloria, la honra y el dominio para siempre
jamás. Amén.
SECCIÓN 77
Revelación dada a José Smith el Profeta en Hiram, Ohio, en marzo
de 1832 (History of the Church, 1:253–255). El Profeta escribió:
"En relación con la traducción de las Escrituras, recibí
la siguiente explicación del Apocalipsis o la Revelación de San
Juan" (History of the Church, 1:253).
1–4, Los animales tienen espíritu y morarán en felicidad
eterna sobre una tierra inmortal;
5–7, Esta tierra tiene una existencia temporal de 7.000 años;
8–10, Varios ángeles restauran el evangelio y ministran sobre la
tierra;
11, Los 144.000 son sellados;
12–14, Cristo vendrá al principio del séptimo milenio;
15, Serán levantados dos profetas a la nación judía.
1 PREGUNTA.– ¿Qué es el mar de vidrio del que habla Juan
en el capítulo 4, versículo 6, del Apocalipsis?
Respuesta.– Es la tierra en su estado santificado, inmortal y eterno.
2 P.– ¿Qué hemos de entender por los cuatro seres vivientes
de los que habla el mismo versículo?
R.– Son expresiones metafóricas que usa Juan el Revelador para
describir los cielos, el paraíso de Dios, la felicidad del hombre, y
la de los animales, y de lo que se arrastra y de las aves del cielo; siendo
lo espiritual a semejanza de lo temporal, y lo temporal a semejanza de lo espiritual;
el espíritu del hombre a semejanza de su persona, como también
el espíritu de los animales y toda otra criatura que Dios ha creado.
3 P.– ¿Están limitados los cuatro seres vivientes a animales
particulares, o representan clases u órdenes?
R.– Están limitados a cuatro animales particulares, mostrados a
Juan para representar la gloria de las clases de seres en su orden o esfera
de creación decretados, en cuanto al gozo de su felicidad eterna.
4 P.– ¿Qué hemos de entender por los ojos y las alas que
tenían los seres vivientes?
R.– Sus ojos son una representación de luz y conocimiento, es decir,
están llenos de conocimiento; y sus alas representan el poder para moverse,
para obrar, etc.
5 P.– ¿Qué hemos de entender por los veinticuatro ancianos
de los que habla Juan?
R.– Hemos de entender que estos ancianos que Juan vio habían sido
fieles en la obra del ministerio, y habían muerto. Pertenecían
a las siete iglesias y estaban entonces en el paraíso de Dios.
6 P.– ¿Qué hemos de entender por el libro que Juan vio,
sellado por fuera con siete sellos?
R.– Que contiene la voluntad, los misterios y las obras revelados de Dios;
las cosas ocultas de su administración concernientes a esta tierra durante
los siete mil años de su permanencia, o sea, su duración temporal.
7 P.– ¿Qué hemos de entender por los siete sellos con que
estaba sellado?
R.– Que el primer sello contiene las cosas de los primeros mil años;
el segundo, las de los siguientes mil años, y así hasta el séptimo.
8 P.– ¿Qué hemos de entender por los cuatro ángeles
de los que se habla en el capítulo 7, y versículo 1, del Apocalipsis?
R.– Que son cuatro ángeles enviados de Dios, a quienes es dado
poder sobre las cuatro partes de la tierra, para salvar la vida y para destruir;
son los que tienen el evangelio eterno para darlo a toda nación, tribu,
lengua y pueblo, y tienen el poder de cerrar los cielos, de sellar para vida
o de echar abajo a las regiones de las tinieblas.
9 P.– ¿Qué hemos de entender por el ángel que asciende
del oriente, versículo 2, capítulo 7, del Apocalipsis?
R.– Que el ángel que asciende del oriente es aquel a quien es dado
el sello del Dios viviente sobre las doce tribus de Israel; por consiguiente,
clama a los cuatro ángeles que tienen el evangelio eterno, diciendo:
No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles,
hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios. Y si
queréis recibirlo, éste es Elías, que habría de
venir a congregar a las tribus de Israel y a restaurar todas las cosas.
10 P.– ¿En qué tiempo se cumplirán las cosas de las
que se habla en este capítulo?
R.– Se cumplirán en el sexto milenio, o sea, cuando sea abierto
el sexto sello.
11 P.– ¿Qué hemos de entender por los ciento cuarenta y
cuatro mil sellados de entre las tribus de Israel, doce mil de cada tribu?
R.– Que aquellos que son sellados son sumos sacerdotes, ordenados según
el santo orden de Dios para administrar el evangelio eterno; porque son éstos
los que son ordenados de entre toda nación, tribu, lengua y pueblo, por
los ángeles a quienes es dado poder sobre las naciones de la tierra para
traer a cuantos quieran venir a la iglesia del Primogénito.
12 P.– ¿Qué hemos de entender por el son de trompetas que
se menciona en el capítulo 8 del Apocalipsis?
R.– Que así como Dios hizo el mundo en seis días, y en el
séptimo día acabó su obra y la santificó, y también
formó al hombre del polvo de la tierra, de igual manera, al principiar
el séptimo milenio, el Señor Dios santificará la tierra,
consumará la salvación del hombre y juzgará y redimirá
todas las cosas, salvo lo que no haya puesto en su poder, cuando él haya
sellado todo hasta el fin de todas las cosas; y el son de las trompetas de los
siete ángeles es la preparación y terminación de su obra
al comenzar el séptimo milenio, la preparación de la vía
antes de la hora de su venida.
13 P.– ¿Cuándo se cumplirán las cosas que están
escritas en el capítulo 9 del Apocalipsis?
R.– Se cumplirán después que sea abierto el séptimo
sello, antes de la venida de Cristo.
14 P.– ¿Qué hemos de entender por el libro pequeño
que Juan comió, tal como se menciona en el capítulo 10 del Apocalipsis?
R.– Hemos de entender que fue una misión y ordenanza para él,
de recoger a las tribus de Israel; he aquí, éste es Elías,
el cual, como está escrito, tiene que venir y restaurar todas las cosas.
15 P.– ¿Qué se da a entender por los dos testigos, en el
capítulo 11 del Apocalipsis?
R.– Son dos profetas que le serán levantados a la nación
judía en los postreros días, en la época de la restauración,
para profetizar a los judíos, después que éstos se hayan
congregado y hayan edificado la ciudad de Jerusalén en la tierra de sus
padres.
SECCIÓN 78
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en marzo de 1832 (History of the Church, 1:255–257). La orden que dio
el Señor a José Smith, con objeto de establecer un almacén
para los pobres. No siempre convenía dar a conocer al mundo la identidad
de las personas a quienes el Señor se dirigía en las revelaciones;
por eso, en la publicación de ésta y de otras revelaciones subsiguientes,
se hizo referencia a los hermanos por otros nombres distintos de los suyos propios.
Cuando pasó la necesidad de conservar incógnitos los nombres de
los hermanos, se imprimieron sus nombres verdaderos entre corchetes. En vista
de que hoy no hay ninguna necesidad particular de continuar usando los nombres
poco comunes o seudónimos, solamente se usan los nombres verdaderos cual
se hallan en los manuscritos originales.
1–4, Los santos deben organizarse y establecer un almacén;
5–12, El uso prudente de sus bienes conducirá a los miembros a
la salvación;
13–14, La Iglesia debe ser independiente de los poderes terrenales;
15–16, Miguel (Adán) sirve bajo la dirección del Muy Santo
(Cristo);
17–22, Benditos son los fieles, porque ellos heredarán todas las
cosas.
1 EL Señor habló a José Smith, hijo, diciendo: Escuchadme,
dice el Señor vuestro Dios, vosotros que habéis sido ordenados
al sumo sacerdocio de mi iglesia, y que os habéis congregado;
2 y oíd el consejo de aquel que os ha ordenado de lo alto, que hablará
en vuestros oídos las palabras de sabiduría, a fin de que halléis
salvación en lo que habéis presentado ante mí, dice el
Señor Dios.
3 Pues de cierto os digo, ha llegado la hora y está cerca; y he aquí,
es necesario que haya una organización de mi pueblo, a fin de reglamentar
y establecer los asuntos del almacén para los pobres de entre mi pueblo,
tanto en este lugar como en la tierra de Sión,
4 como establecimiento y orden permanentes y sempiternos para mi iglesia, a
fin de adelantar la causa que habéis abrazado, para la salvación
del hombre y la gloria de vuestro Padre que está en los cielos;
5 para que seáis iguales en los vínculos de cosas celestiales,
sí, y de cosas terrenales también, a fin de obtener cosas celestiales.
6 Porque si no sois iguales en las cosas terrenales, no podéis ser iguales
en la consecución de cosas celestiales;
7 pues si queréis que os dé un lugar en el mundo celestial, es
preciso que os preparéis, haciendo lo que os he mandado y requerido.
8 Y ahora, de cierto así dice el Señor, conviene que vosotros
que constituís esta orden hagáis todas las cosas para mi gloria;
9 o en otras palabras, siéntense mis siervos Newel K. Whitney, José
Smith, hijo, y Sidney Rigdon en concilio con los santos que están en
Sión;
10 de otra manera, Satanás procurará desviar sus corazones de
la verdad, de manera que sean cegados y no comprendan las cosas que están
preparadas para ellos.
11 Por tanto, os doy el mandamiento de prepararos y organizaros por medio de
un vínculo o convenio sempiterno que no se puede violar.
12 Y quien lo violare perderá su oficio y estado en la iglesia, y será
entregado a los bofetones de Satanás hasta el día de la redención.
13 He aquí, ésta es la preparación con la cual os preparo,
y el fundamento y la norma que os doy, mediante los cuales podréis cumplir
los mandamientos que os son dados;
14 a fin de que mediante mi providencia, no obstante las tribulaciones que os
sobrevengan, la iglesia se sostenga independiente de todas las otras criaturas
bajo el mundo celestial;
15 para que ascendáis hasta alcanzar la corona preparada para vosotros,
y seáis hechos gobernantes sobre muchos reinos, dice Dios el Señor,
el Santo de Sión, el cual ha establecido los cimientos de Adán-ondi-Ahmán;
16 y el que ha nombrado a Miguel por príncipe vuestro, y le ha asentado
los pies, y lo ha puesto en alto, y le ha dado las llaves de la salvación
bajo el consejo y dirección del Muy Santo, que es sin principio de días
ni fin de vida.
17 De cierto, de cierto os digo, sois niños pequeños, y todavía
no habéis entendido cuán grandes bendiciones el Padre tiene en
sus propias manos y ha preparado para vosotros;
18 y no podéis sobrellevar ahora todas las cosas; no obstante, sed de
buen ánimo, porque yo os guiaré. De vosotros son el reino y sus
bendiciones, y las riquezas de la eternidad son vuestras.
19 Y el que reciba todas las cosas con gratitud será glorificado; y le
serán añadidas las cosas de esta tierra, hasta cien tantos, sí,
y más.
20 Haced, pues, las cosas que os he mandado, dice vuestro Redentor, el Hijo
Ahmán, el cual prepara todas las cosas antes de llevaros;
21 porque sois la iglesia del Primogénito, y él os arrebatará
en una nube, y señalará a cada hombre su porción.
22 Y el que es mayordomo fiel y sabio heredará todas las cosas. Amén.
SECCIÓN 79
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en marzo de 1832 (History of the Church, 1:257).
1–4, Jared Carter es llamado a predicar el evangelio por medio del Consolador.
1 DE cierto te digo, que es mi voluntad que mi siervo Jared Carter vaya otra
vez a las tierras del Este, de un lugar a otro, y de ciudad en ciudad, mediante
el poder de la ordenación con que ha sido ordenado, para proclamar alegres
nuevas de gran gozo, sí, el evangelio eterno.
2 Y enviaré sobre él al Consolador, que le enseñará
la verdad y el camino que debe seguir;
3 y si es fiel, lo coronaré de nuevo con gavillas.
4 Por tanto, regocíjese tu corazón, mi siervo Jared Carter, y
no temas, dice tu Señor, que es Jesucristo. Amén.
SECCIÓN 80
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
en marzo de 1832 (History of the Church, 1:257).
1–5, Stephen Burnett y Eden Smith son llamados a predicar en cualquier
lugar que ellos escojan.
1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo Stephen Burnett:
Ve, ve entre los del mundo y predica el evangelio a toda criatura a quien llegue
el son de tu voz.
2 Y por cuanto deseas un compañero, te doy a mi siervo Eden Smith.
3 Por tanto, id y predicad mi evangelio, bien sea al norte o al sur, al este
o al oeste, no importa, porque no podréis errar.
4 Por consiguiente, declarad las cosas que habéis oído, y que
ciertamente creéis y sabéis que son verdaderas.
5 He aquí, ésta es la voluntad del que os ha llamado, vuestro
Redentor, sí, Jesucristo. Amén.