33 ¿Hasta cuándo pueden permanecer impuras las aguas que corren?
¿Qué poder hay que detenga los cielos? Tan inútil le sería
al hombre extender su débil brazo para contener el río Misuri
en su curso decretado, o volverlo hacia atrás, como evitar que el Todopoderoso
derrame conocimiento desde el cielo sobre la cabeza de los Santos de los Últimos
Días.
34 He aquí, muchos son los llamados, y pocos los escogidos. ¿Y
por qué no son escogidos?
35 Porque a tal grado han puesto su corazón en las cosas de este mundo,
y aspiran tanto a los honores de los hombres, que no aprenden esta lección
única:
36 Que los derechos del sacerdocio están inseparablemente unidos a los
poderes del cielo, y que éstos no pueden ser gobernados ni manejados
sino conforme a los principios de la rectitud.
37 Es cierto que se nos pueden conferir; pero cuando intentamos encubrir nuestros
pecados, o satisfacer nuestro orgullo, nuestra vana ambición, o ejercer
mando, dominio o compulsión sobre las almas de los hijos de los hombres,
en cualquier grado de injusticia, he aquí, los cielos se retiran, el
Espíritu del Señor es ofendido, y cuando se aparta, se acabó
el sacerdocio o autoridad de tal hombre.
38 He aquí, antes que se dé cuenta, queda abandonado a sí
mismo para dar coces contra el aguijón, para perseguir a los santos y
combatir contra Dios.
39 Hemos aprendido, por tristes experiencias, que la naturaleza y disposición
de casi todos los hombres, en cuanto reciben un poco de autoridad, como ellos
suponen, es comenzar inmediatamente a ejercer injusto dominio.
40 Por tanto, muchos son llamados, pero pocos son escogidos.
41 Ningún poder o influencia se puede ni se debe mantener en virtud del
sacerdocio, sino por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre
y por amor sincero;
42 por bondad y por conocimiento puro, lo cual ennoblecerá grandemente
el alma sin hipocresía y sin malicia;
43 reprendiendo en el momento oportuno con severidad, cuando lo induzca el Espíritu
Santo; y entonces demostrando mayor amor hacia el que has reprendido, no sea
que te considere su enemigo;
44 para que sepa que tu fidelidad es más fuerte que los lazos de la muerte.
45 Deja también que tus entrañas se llenen de caridad para con
todos los hombres, y para con los de la familia de la fe, y deja que la virtud
engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá
en la presencia de Dios; y la doctrina del sacerdocio destilará sobre
tu alma como rocío del cielo.
46 El Espíritu Santo será tu compañero constante, y tu
cetro, un cetro inmutable de justicia y de verdad; y tu dominio será
un dominio eterno, y sin ser compelido fluirá hacia ti para siempre jamás.
SECCIÓN 122
La palabra del Señor a José Smith el Profeta mientras éste
se hallaba preso en la cárcel de Liberty, Misuri, en marzo de 1839 (History
of the Church, 3:300–301).
1–4, Los extremos de la tierra indagarán el nombre de José
Smith;
5–7, Todos sus peligros y tribulaciones le servirán de experiencia
y serán para su bien;
8–9, El Hijo del Hombre ha descendido debajo de todo ello.
1 LOS extremos de la tierra indagarán tu nombre, los necios se burlarán
de ti y el infierno se encolerizará en tu contra;
2 en tanto que los puros de corazón, los sabios, los nobles y los virtuosos
buscarán consejo, autoridad y bendiciones de tu mano constantemente.
3 El testimonio de traidores nunca volverá a tu pueblo en contra de ti.
4 Y aunque su influencia te lance en dificultades y tras rejas y muros, se te
estimará con honor; y de aquí a poco tu voz será más
terrible entre tus enemigos que el león feroz, a causa de tu rectitud,
y tu Dios te amparará para siempre jamás.
5 Si te es requerido pasar tribulaciones; si te encuentras en peligro entre
hermanos falsos; si estás en peligro entre ladrones; si peligras en tierra
o mar;
6 si se te acusa con todo género de acusaciones falsas; si te acometen
tus enemigos; si te apartan del lado de tu padre y madre, hermanos y hermanas;
si con la espada desenvainada tus enemigos te arrebatan del seno de tu esposa
y de tu familia, y tu hijo mayor, que sólo tiene seis años de
edad, se prende de tu ropa, diciendo: Padre mío, padre mío, ¿por
qué no puedes quedarte con nosotros? Padre mío, ¿qué
van a hacer contigo estos hombres?; y si entonces lo echan de tu lado a fuerza
de espada, y te arrastran a la cárcel, y tus enemigos te rodean como
lobos que buscan la sangre del cordero;
7 si eres echado en el foso o en manos de homicidas, y eres condenado a muerte;
si eres arrojado al abismo; si las bravas olas conspiran contra ti; si el viento
huracanado se hace tu enemigo; si los cielos se ennegrecen y todos los elementos
se combinan para obstruir la vía; y sobre todo, si las puertas mismas
del infierno se abren de par en par para tragarte, entiende, hijo mío,
que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para
tu bien.
8 El Hijo del Hombre ha descendido debajo de todo ello. ¿Eres tú
mayor que él?
9 Por tanto, persevera en tu camino, y el sacerdocio quedará contigo;
porque los límites de ellos están señalados, y no los pueden
traspasar. Tus días son conocidos y tus años no serán acortados;
no temas, pues, lo que pueda hacer el hombre, porque Dios estará contigo
para siempre jamás.
SECCIÓN 123
El deber de los santos con relación a sus perseguidores, cual lo declaró
José Smith el Profeta mientras se hallaba preso en la cárcel en
Liberty, Misuri, en marzo de 1839 (History of the Church, 3:302–303).
1–6, Los santos deben recopilar y publicar un relato de sus sufrimientos
y persecuciones;
7–10, El mismo espíritu que instituyó los credos falsos
conduce también a la persecución de los santos;
11–17, Muchas personas de entre todas las sectas aún recibirán
la verdad.
1 ADEMÁS, sugerimos que consideréis la conveniencia de que todos
los santos recopilen lo que sepan de todos los hechos, sufrimientos y abusos
que les ha ocasionado el pueblo de este estado;
2 y también de todas las propiedades y el monto de los daños que
han sufrido, tanto de reputación y lesiones personales, como de bienes
raíces;
3 y además, los nombres de todas las personas que hayan tomado parte
en sus opresiones, hasta donde se puedan obtener y averiguar.
4 Y tal vez se pueda nombrar a un comité para investigar estas cosas
y recoger declaraciones y deposiciones, y también juntar las publicaciones
difamatorias que circulan;
5 y todas las que hay en las revistas y enciclopedias, así como todas
las historias difamatorias ya publicadas y las que se están escribiendo,
con sus autores, a fin de exponer la concatenación completa de perversidad
diabólica e imposiciones nefarias y asesinas que se han cometido contra
este pueblo,
6 para no sólo publicarlas al mundo entero, sino para presentarlas a
los jefes del gobierno en todo su aspecto tenebroso e infernal como el último
esfuerzo que nuestro Padre Celestial nos ha mandado hacer, antes que podamos
reclamar plena y cabalmente el cumplimiento de esa promesa que lo llamará
de su morada oculta; y también para que toda la nación quede sin
excusa, antes que él descargue la fuerza de su brazo poderoso.
7 Es una obligación imperiosa que tenemos para con Dios y los ángeles,
ante quienes nos presentaremos, así como para con nosotros mismos, nuestras
esposas e hijos que han sido agobiados por la angustia, tristeza y congoja,
bajo la mano más detestable del homicidio, la tiranía y la opresión,
apoyados, incitados y sostenidos por la influencia de ese espíritu que
tan fuertemente ha remachado los credos de los padres, quienes han heredado
mentiras, en el corazón de los hijos, y ha llenado el mundo de confusión,
y se ha estado haciendo cada vez más fuerte, y es ahora la fuente misma
de toda corrupción, y la tierra entera gime bajo el peso de su iniquidad.
8 Es un yugo de hierro, una ligadura fuerte; son las esposas y cadenas, las
ataduras y grilletes mismos del infierno.
9 De manera que es un deber imperioso que tenemos, no sólo para con nuestras
propias esposas e hijos, sino para con las viudas y los huérfanos, cuyos
maridos y padres han sido asesinados bajo su mano de hierro,
10 hechos tenebrosos y envilecedores que son suficientes para hacer que el infierno
mismo se estremezca y se quede despavorido y pálido, y que las manos
del propio diablo tiemblen y se paralicen.
11 Y además, es una obligación imperiosa que tenemos para con
la generación que va creciendo y para con todos los puros de corazón;
12 porque todavía hay muchos en la tierra, entre todas las sectas, partidos
y denominaciones, que son cegados por la sutil astucia de los hombres que acechan
para engañar, y no llegan a la verdad sólo porque no saben dónde
hallarla;
13 por lo tanto, consumamos y agotemos nuestras vidas dando a conocer todas
las cosas ocultas de las tinieblas, hasta donde las sepamos; y en verdad éstas
se manifiestan de los cielos;
14 de manera que se debe atender a estas cosas con gran diligencia.
15 Ningún hombre las considere como cosas pequeñas, porque hay
mucho en lo futuro, perteneciente a los santos, que depende de estas cosas.
16 Hermanos, vosotros sabéis que un barco muy grande se beneficia mucho
en una tempestad, con un timón pequeño que lo acomoda al vaivén
del viento y de las olas.
17 Por tanto, muy queridos hermanos, hagamos con buen ánimo cuanta cosa
esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con
la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que
se revele su brazo.
SECCIÓN 124
Revelación dada a José Smith el Profeta en Nauvoo, Illinois, el
19 de enero de 1841 (History of the Church, 4:274–286). A causa de las
persecuciones y los procedimientos ilícitos cada vez más numerosos,
tramados contra ellos por las autoridades públicas, los santos se habían
visto obligados a salir de Misuri. La orden exterminadora expedida por Lilburn
W. Boggs, gobernador de Misuri, fechada el 27 de octubre de 1838, no les había
dejado otro recurso (History of the Church, 3:175). En 1841, cuando se dio esta
revelación, los santos habían edificado la ciudad de Nauvoo en
el sitio que anteriormente había ocupado el pueblo de Commerce, Illinois,
y allí se había establecido la cabecera de la Iglesia.
1–14, Se le manda a José Smith hacer una proclamación solemne
del evangelio al presidente de los Estados Unidos, a los gobernadores y a los
soberanos de todas las naciones;
15–21, Hyrum Smith, David W. Patten, Joseph Smith, padre, y otros de entre
los vivos y de entre los muertos son bendecidos por su integridad y sus virtudes;
22–28, Se manda a los santos edificar en Nauvoo una casa de alojamiento
para los forasteros, así como un templo;
29–36, El bautismo por los muertos debe efectuarse en los templos;
37–44, El pueblo del Señor siempre edifica templos para efectuar
en ellos ordenanzas santas;
45–55, Se exime a los santos de edificar el templo en el Condado de Jackson
por motivo de la opresión de sus enemigos;
56–83, Se dan instrucciones para la edificación del Mesón
de Nauvoo;
84–96, Hyrum Smith es llamado a ocupar el oficio de patriarca y recibir
las llaves y ocupar el lugar de Oliver Cowdery;
97–122, Se dan consejos a William Law y a otros hermanos en cuanto a sus
obras;
123–145, Se nombran oficiales generales y locales, junto con sus deberes
y afiliación en cuanto a sus quórumes.
1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo José Smith,
estoy bien complacido con la ofrenda y los reconocimientos que has hecho; porque
para este fin te he levantado, para manifestar mi sabiduría por medio
de las cosas débiles de la tierra.
2 Tus oraciones son aceptas delante de mí, y como respuesta te digo que
ahora eres llamado para hacer inmediatamente una proclamación solemne
de mi evangelio y de esta estaca que he asentado para ser una piedra angular
de Sión, la cual ha de ser bruñida con la exquisitez que es a
semejanza de un palacio.
3 Se hará esta proclamación a todos los reyes del mundo, hasta
sus cuatro ángulos, al honorable presidente electo, a los eminentes gobernadores
de la nación en que vives y a todas las naciones de la tierra esparcidas
en el extranjero.
4 Escríbase con el espíritu de mansedumbre y por el poder del
Espíritu Santo, que estará en ti al escribirla;
5 porque por el Espíritu Santo se te concederá saber mi voluntad
concerniente a dichos reyes y autoridades, sí, lo que les acontecerá
en lo porvenir.
6 Porque he aquí, estoy a punto de mandarles que presten atención
a la luz y a la gloria de Sión, porque ha llegado la hora señalada
para favorecerla.
7 Por tanto, exhórtalos con una fuerte proclamación y con tu testimonio,
sin temerlos, porque son como la hierba, y toda su gloria es como la flor de
la hierba que pronto cae, para que también queden sin excusa,
8 y para que yo los visite en el día de la visitación, cuando
descubra la faz de mi velo, para señalar la porción del opresor
entre los hipócritas, donde es el crujir de dientes, si rechazan a mis
siervos y mi testimonio que les he revelado.
9 Además, los visitaré y ablandaré sus corazones, muchos
de ellos para vuestro beneficio, a fin de que halléis gracia ante sus
ojos, para que vengan a la luz de la verdad, y los gentiles a la exaltación
y enaltecimiento de Sión.
10 Porque el día de mi visitación viene pronto, a la hora que
no pensáis; y ¿dónde habrá seguridad para mi pueblo
y refugio para aquellos que quedaren?
11 ¡Despertad, oh reyes de la tierra! ¡Venid, oh venid con vuestro
oro y con vuestra plata en auxilio de mi pueblo, a la casa de las hijas de Sión!
12 Y además, de cierto te digo, ayúdete mi siervo Robert B. Thompson
a escribir dicha proclamación, porque estoy bien complacido con él
y con que permanezca contigo.
13 Por tanto, escuche él tu consejo, y lo bendeciré con multiplicidad
de bendiciones; sea fiel y verídico desde ahora en adelante en todas
las cosas, y será grande ante mis ojos.
14 Pero recuerde que de sus manos le requeriré que me rinda cuentas de
su mayordomía.
15 Y además, de cierto te digo, bendito es mi siervo Hyrum Smith, porque
yo, el Señor, lo amo a causa de la integridad de su corazón, y
porque él ama lo que es justo ante mí, dice el Señor.
16 Además, mi siervo John C. Bennett te ayudará en la obra de
enviar mi palabra a los reyes y pueblos de la tierra, y te sostendrá
a ti, mi siervo José Smith, en la hora de aflicción; y no fallará
su recompensa, si acepta consejo.
17 Y a causa de su amor, será grande; porque si hace esto, será
mío, dice el Señor. He visto la obra que ha hecho, la cual acepto
si continúa, y lo coronaré con bendiciones y gran gloria.
18 Y además, te digo que es mi voluntad que mi siervo Lyman Wight siga
predicando a favor de Sión, con el espíritu de mansedumbre, confesándome
ante el mundo; y lo sostendré como en alas de águila; y engendrará
gloria y honra tanto para él como para mi nombre.
19 Para que, cumplida su obra, yo lo reciba, como recibí a mi siervo
David Patten, que está conmigo ahora, y también a mi siervo Edward
Partridge y a mi anciano siervo Joseph Smith, padre, que se sienta a la diestra
de Abraham; y bendito y santo es él, porque es mío.
20 Además, te digo que mi siervo George Miller es sin engaño;
se puede confiar en él por motivo de la integridad de su corazón;
y por el amor que él tiene por mi testimonio, yo, el Señor, lo
amo.
21 Por tanto, te digo que sello sobre su cabeza el oficio de un obispado, semejante
a mi siervo Edward Partridge, para que reciba las consagraciones de mi casa,
a fin de que confiera bendiciones sobre la cabeza de los pobres de mi pueblo,
dice el Señor. Nadie desprecie a mi siervo George, porque él me
honrará.
22 Edifiquen una casa en mi nombre mi siervo George, y mi siervo Lyman, y mi
siervo John Snider y otros, tal como mi siervo José les muestre, en el
sitio que él también les indicará.
23 Y será una casa de hospedaje, una casa en donde el forastero que venga
de lejos pueda alojarse; sea, pues, una casa buena, digna de toda aceptación,
para que el viajero cansado goce de salud y seguridad mientras reflexione sobre
la palabra del Señor, y la piedra angular que le he señalado a
Sión.
24 Esta casa será una habitación sana, si se edifica a mi nombre,
y si el que sea nombrado para administrarla no permite que sea contaminada.
Será santa, o el Señor vuestro Dios no morará en ella.
25 Y además, de cierto os digo, vengan desde lejos todos mis santos;
26 y enviad mensajeros veloces, sí, mensajeros escogidos, y decidles:
Venid, vosotros, con todo vuestro oro, vuestra plata, vuestras piedras preciosas
y todas vuestras antigüedades; y con todos aquellos que tengan conocimiento
de antigüedades, que quieran venir, vengan, y traigan el boj, el abeto
y el pino, junto con todos los árboles preciosos de la tierra;
27 y con hierro, cobre, bronce, cinc y todas vuestras cosas preciosas de la
tierra; y edificad una casa a mi nombre, para que en ella more el Altísimo.
28 Porque no existe lugar sobre la tierra a donde él pueda venir a restaurar
otra vez lo que estaba perdido para vosotros, o lo que él ha quitado,
a saber, la plenitud del sacerdocio.
29 Porque no hay una pila bautismal sobre la tierra en la que mis santos puedan
ser bautizados por los que han muerto,
30 porque esta ordenanza pertenece a mi casa, y no me puede ser aceptable, sino
en los días de vuestra pobreza, durante los cuales no podéis edificarme
una casa.
31 Pero os mando a todos vosotros, mis santos, que me edifiquéis una
casa; y os concedo el tiempo suficiente para que me la edifiquéis; y
durante este tiempo vuestros bautismos me serán aceptables.
32 Mas he aquí, vuestros bautismos por vuestros muertos no me serán
aceptables al cabo de este plazo; y si no habéis hecho estas cosas para
cuando termine el plazo, seréis rechazados como iglesia, junto con vuestros
muertos, dice el Señor vuestro Dios.
33 Porque de cierto os digo, vuestros bautismos por vuestros muertos no me pueden
ser aceptables después que hayáis tenido el tiempo suficiente
para edificarme una casa, donde corresponde la ordenanza del bautismo por los
muertos, para quienes se instituyó desde antes de la fundación
del mundo;
34 porque en ella se confieren las llaves del santo sacerdocio, a fin de que
recibáis honra y gloria.
35 Y pasado dicho tiempo, vuestros bautismos por los muertos, efectuados por
los que se encuentren esparcidos en otras partes, no me serán aceptables,
dice el Señor.
36 Porque se ha decretado que en Sión, y en sus estacas, y en Jerusalén,
esos sitios que he señalado como refugio, han de ser los lugares designados
para vuestros bautismos por vuestros muertos.
37 Además, de cierto os digo, ¿cómo podré aceptar
vuestros lavamientos, si no los efectuáis en una casa que hayáis
erigido a mi nombre?
38 Porque por esta causa le mandé a Moisés que construyera un
tabernáculo, para que lo llevaran consigo por el desierto, y que construyera
una casa en la tierra de promisión, a fin de que se revelaran las ordenanzas
que habían estado ocultas desde antes que el mundo fuese.
39 Por tanto, de cierto os digo que vuestras unciones y lavamientos, y vuestros
bautismos por los muertos, y vuestras asambleas solemnes y memoriales para vuestros
sacrificios por medio de los hijos de Leví, y para vuestros oráculos
en vuestros lugares santísimos en donde recibís conversaciones,
y vuestros estatutos y juicios, para el principio de las revelaciones y fundamento
de Sión, y para la gloria, honra e investidura de todos sus habitantes,
son conferidos mediante la ordenanza de mi santa casa, que a mi pueblo siempre
se le manda construir a mi santo nombre.
40 Y de cierto os digo, edifíquese esta casa a mi nombre, para que en
ella pueda yo revelar mis ordenanzas a mi pueblo;
41 porque me propongo revelar a mi iglesia cosas que han estado escondidas desde
antes de la fundación del mundo, cosas que pertenecen a la dispensación
del cumplimiento de los tiempos.
42 Y le mostraré a mi siervo José todas las cosas concernientes
a esta casa, y su sacerdocio, y el sitio sobre el cual se ha de edificar.
43 Y la construiréis en el lugar donde habéis proyectado, porque
es el sitio que os he escogido para construirla.
44 Si trabajáis con todas vuestras fuerzas, yo consagraré ese
lugar para que sea santo.
45 Y si los de mi pueblo escuchan mi voz, y la voz de mis siervos que he nombrado
para guiar a mi pueblo, he aquí, de cierto os digo que no serán
quitados de su lugar.
46 Mas si no escuchan mi voz, ni la voz de estos hombres que he nombrado, no
serán bendecidos, porque contaminan mi tierra santa, y mis santas ordenanzas
y estatutos, y mis santas palabras que yo les doy.
47 Y acontecerá que si edificáis una casa a mi nombre, y no hacéis
las cosas que yo mando, no realizaré el juramento que os hago, ni cumpliré
las promesas que esperáis de mis manos, dice el Señor.
48 Porque en lugar de bendiciones, vosotros, por vuestras propias obras, traéis
maldiciones, ira, indignación y juicios sobre vuestra propia cabeza,
a causa de vuestras insensateces y todas vuestras abominaciones que cometéis
ante mí, dice el Señor.
49 De cierto, de cierto os digo, que cuando doy un mandamiento a cualquiera
de los hijos de los hombres de hacer una obra en mi nombre, y éstos,
con todas sus fuerzas y con todo lo que tienen, procuran hacer dicha obra, sin
que cese su diligencia, y sus enemigos vienen sobre ellos y les impiden la ejecución
de ella, he aquí, me conviene no exigirla más a esos hijos de
los hombres, sino aceptar sus ofrendas.
50 Y la iniquidad y violación de mis santas leyes y mandamientos visitaré
sobre la cabeza de aquellos que impidieron mi obra, hasta la tercera y la cuarta
generación, mientras no se arrepientan y me aborrezcan, dice Dios el
Señor.
51 Así que, por esta causa yo he aceptado las ofrendas de aquellos a
quienes mandé que edificasen una ciudad y una casa a mi nombre en el
Condado de Jackson, Misuri, y cuyos enemigos se lo impidieron, dice el Señor
vuestro Dios.
52 Y juicio, ira, indignación, llanto, angustia y crujir de dientes devolveré
sobre su cabeza hasta la tercera y la cuarta generación, mientras no
se arrepientan y me aborrezcan, dice el Señor vuestro Dios.
53 Y os hago de esto un ejemplo para vuestro consuelo, en lo que concierne a
todos aquellos a quienes se ha mandado hacer alguna obra, y las manos de sus
enemigos y la opresión se lo han impedido, dice el Señor vuestro
Dios.
54 Porque soy el Señor vuestro Dios, y salvaré a todos los de
vuestros hermanos que fueron de corazón puro, y que han sido muertos
en la tierra de Misuri, dice el Señor.
55 Además, de cierto os digo, de nuevo os mando construir una casa a
mi nombre en este lugar, para que probéis ante mí que sois fieles
en todas las cosas que os mando, para que yo os bendiga y os corone con honra,
inmortalidad y vida eterna.
56 Y ahora os digo, en cuanto a mi casa de huéspedes que os he mandado
construir para el alojamiento de forasteros, edificadla a mi nombre, y lleve
sobre ella mi nombre, y haya lugar en ella para mi siervo José y su casa,
de generación en generación.
57 Porque he confirmado esta unción sobre su cabeza, a fin de que su
bendición también sea sobre la cabeza de su posteridad después
de él.
58 Y como dije a Abraham, tocante a las familias de la tierra, así también
le digo a mi siervo José: En ti y en tu simiente serán benditas
las familias de la tierra.
59 Por consiguiente, haya lugar en esa casa para mi siervo José y para
su posteridad después de él, de generación en generación,
para siempre jamás, dice el Señor.
60 Y sea el nombre de esa casa el Mesón de Nauvoo; y sea una habitación
deleitosa para el hombre, y un lugar de reposo para el viajero fatigado, para
que contemple la gloria de Sión y la gloria de ésta, su piedra
del ángulo;
61 a fin de que también reciba el consejo de aquellos a quienes he puesto
para que sean como plantas de renombre y como centinelas en sus muros.
62 He aquí, de cierto os digo, organícense mis siervos George
Miller, Lyman Wight, John Snider y Peter Haws, y nómbrese a uno de ellos
presidente de su quórum con objeto de construir esa casa.
63 Y formarán una institución mediante la cual puedan reunir capital
para la edificación de esa casa.
64 Y no recibirán menos de cincuenta dólares por cada acción
de esa casa, y se les permitirá recibir hasta quince mil dólares
de una sola persona por acciones de dicha casa.
65 Pero no se les permitirá aceptar más de quince mil dólares
de capital de una sola persona;
66 ni les será permitido recibir menos de cincuenta dólares de
una sola persona, por una acción de esa casa.
67 Y no se les permitirá recibir a persona alguna como accionista de
esa casa, a menos que entregue en sus manos el valor de las acciones al recibirlas;
68 y recibirá acciones de esa casa en proporción a la cantidad
que entregue en sus manos; pero si no entrega nada en sus manos, no recibirá
acciones de la casa.
69 Y si alguien entrega dinero en sus manos, será a cambio de acciones
de esa casa, para él y su posteridad después de él, de
generación en generación, mientras él y sus herederos retengan
esas acciones y no las vendan o traspasen de sus manos, por su voluntad y acto
propios, si queréis obedecer mi voluntad, dice el Señor vuestro
Dios.
70 Además, de cierto os digo, si mis siervos George Miller, Lyman Wight,
John Snider y Peter Haws reciben capital en sus manos, ya sea dinero o bienes
que representen el valor real del dinero, no usarán parte alguna de ese
capital para otro propósito sino el de esa casa.
71 Y si destinan cualquier parte de ese capital a otro objeto ajeno al de esa
casa, sin el consentimiento del accionista, y no reponen con cuatro tantos el
valor del capital que hayan destinado a otro uso, serán maldecidos y
quitados de su lugar, dice el Señor Dios; porque yo, el Señor,
soy Dios, y no he de ser burlado en ninguna de estas cosas.
72 De cierto os digo, compre mi siervo José acciones de esa casa, de
manos de ellos, como le parezca bien; pero mi siervo José no puede invertir
más de quince mil dólares de capital en esa casa, ni menos de
cincuenta; ni tampoco podrá hacerlo ningún otro hombre, dice el
Señor.
73 Y también hay otros que desean saber mi voluntad concerniente a ellos,
porque me lo han pedido.
74 Por tanto, os digo en cuanto a mi siervo Vinson Knight, si quiere hacer mi
voluntad, compre acciones de esa casa para él y para su posteridad después
de él, de generación en generación.
75 Y alce su voz larga y fuertemente en medio del pueblo, para abogar la causa
de los pobres y los necesitados, y no flaquee, ni su corazón desmaye;
y aceptaré sus ofrendas, porque no serán para mí como las
de Caín, porque él será mío, dice el Señor.
76 Regocíjese su familia y aparten su corazón de la congoja, porque
lo he escogido y ungido, y se le honrará en medio de su casa, porque
le perdonaré todos sus pecados, dice el Señor. Amén.
77 De cierto os digo, invierta capital en esa casa mi siervo Hyrum como bien
le parezca, para él y su posteridad después de él, de generación
en generación.
78 Invierta capital en esa casa mi siervo Isaac Galland, porque yo, el Señor,
lo amo por la obra que ha hecho, y perdonaré todos sus pecados; por consiguiente,
sea tenido en memoria por su parte en esa casa, de generación en generación.
79 Nómbrese entre vosotros a mi siervo Isaac Galland, y ordénelo
y bendígalo mi siervo William Marks, para que vaya con mi siervo Hyrum
a cumplir la obra que mi siervo José les indique, y serán grandemente
bendecidos.
80 Invierta capital en esa casa mi siervo William Marks, como bien le parezca,
para él y para su posteridad, de generación en generación.
81 Invierta capital en esa casa mi siervo Henry G. Sherwood, como bien le parezca,
para él y su posteridad después de él, de generación
en generación.
82 Invierta capital en esa casa mi siervo William Law, para él y su posteridad
después de él, de generación en generación.
83 Si quiere obedecer mi voluntad, no lleve a su familia a las regiones del
Este, es decir, a Kirtland; no obstante, yo, el Señor, edificaré
a Kirtland, pero tengo preparado un azote para sus habitantes.
84 Y en cuanto a mi siervo Almon Babbitt, hay muchas cosas que no me complacen;
he aquí, ambiciona imponer su propio criterio en lugar del consejo que
yo he ordenado, sí, el de la Presidencia de mi iglesia; y levanta un
becerro de oro para que mi pueblo lo adore.
85 No se vaya de este lugar nadie que haya venido aquí con la intención
de obedecer mis mandamientos.
86 Si viven aquí, vivan para mí; y si mueren, mueran para mí;
porque aquí descansarán de todos sus afanes, y continuarán
sus obras.
87 Por tanto, confíe mi siervo William en mí, y cese de temer
en cuanto a su familia por causa de la enfermedad que hay en la tierra. Si me
amáis, guardad mis mandamientos, y la enfermedad de la tierra redundará
en gloria para vosotros.
88 Salga mi siervo William y proclame mi evangelio sempiterno en voz alta y
con gran gozo, según lo inspire mi Espíritu, a los habitantes
de Warsaw, y también a los habitantes de Carthage y de Burlington, así
como a los de Madison, y espere paciente y diligentemente instrucciones adicionales
en mi conferencia general, dice el Señor.
89 Si quiere obedecer mi voluntad, escuche de aquí en adelante el consejo
de mi siervo José, y con su ganancia apoye la causa de los pobres y publique
la nueva traducción de mi santa palabra a los habitantes de la tierra.
90 Y si hace esto, lo bendeciré con multiplicidad de bendiciones, de
manera que no será abandonado, ni su descendencia tendrá que mendigar
pan.
91 Además, de cierto os digo, sea nombrado, ordenado y ungido mi siervo
William como consejero de mi siervo José, en lugar de mi siervo Hyrum,
para que mi siervo Hyrum ocupe el oficio de Sacerdocio y Patriarca que le señaló
su padre por bendición y también por derecho;
92 para que desde ahora en adelante tenga las llaves de las bendiciones patriarcales
sobre la cabeza de todo mi pueblo;
93 para que cualquiera que él bendiga sea bendecido, y cualquiera que
él maldiga sea maldecido; para que lo que atare en la tierra sea atado
en los cielos, y lo que desatare en la tierra sea desatado en los cielos.
94 Y desde ahora en adelante, lo nombro profeta, vidente y revelador de mi iglesia,
así como mi siervo José;
95 a fin de que también obre de común acuerdo con mi siervo José,
y de él reciba consejo, y mi siervo José le mostrará las
llaves mediante las cuales podrá pedir y recibir, y ser coronado con
igual bendición, gloria, honra, sacerdocio y dones del sacerdocio que
en un tiempo se confirieron al que fue mi siervo Oliver Cowdery;
96 para que mi siervo Hyrum testifique de las cosas que le mostraré,
a fin de que su nombre se guarde en memoria honorable, de generación
en generación para siempre jamás.
97 Reciba también mi siervo William Law las llaves mediante las cuales
pueda pedir y recibir bendiciones; sea humilde y sin engaño delante de
mí, y recibirá de mi Espíritu, sí, el Consolador,
que le manifestará la verdad de todas las cosas y le indicará,
en la hora precisa, lo que ha de decir.
98 Y estas señales lo seguirán: Sanará a los enfermos,
echará fuera demonios y será librado de los que quieran administrarle
veneno mortífero;
99 y será conducido por sendas donde la serpiente venenosa no podrá
herir su calcañar; y se remontará en la imaginación de
sus pensamientos como si fuera en alas de águila.
100 Y si dispongo que resucite a los muertos, no detenga él su voz.
101 Proclame, pues, mi siervo William en alta voz y sin cesar, con gozo y regocijo
y hosannas, a aquel que se sienta para siempre jamás sobre el trono,
dice el Señor vuestro Dios.
102 He aquí, os digo, tengo reservada una misión para mi siervo
William y para mi siervo Hyrum, y solamente para ellos; y permanezca en casa
mi siervo José porque hace falta. El resto os lo mostraré después.
Así sea. Amén.
103 Además, de cierto os digo, si mi siervo Sidney quiere servirme y
ser consejero de mi siervo José, levántese y venga y ocupe el
oficio de su llamamiento, y humíllese delante de mí.
104 Y si me ofrece una ofrenda y reconocimientos aceptables, y permanece con
mi pueblo, he aquí, yo, el Señor vuestro Dios, lo sanaré
para que quede sano; y nuevamente alzará su voz sobre las montañas,
y será un portavoz delante de mi faz.
105 Venga y radique a su familia en la vecindad donde reside mi siervo José.
106 Y en todas sus jornadas alce su voz como con el son de trompeta, amonestando
a los habitantes de la tierra a huir de la ira venidera.
107 Ayúdenle a mi siervo José, él, y también mi
siervo William Law, a hacer una solemne proclamación a los reyes de la
tierra, así como antes os he dicho.
108 Si mi siervo Sidney quiere hacer mi voluntad, no traslade a su familia a
las regiones del Este, sino múdeles su habitación, tal como he
dicho.
109 He aquí, no es mi voluntad que él procure encontrar seguridad
y refugio fuera de la ciudad que os he señalado, a saber, la ciudad de
Nauvoo.
110 De cierto os digo, que aún ahora, si quiere escuchar mi voz, le irá
bien. Así sea. Amén.
111 Y además, de cierto os digo, compre acciones mi siervo Amos Davies
de aquellos que he nombrado para construir una casa de alojamiento, que es el
Mesón de Nauvoo.
112 Haga él esto si quiere tener parte; y escuche el consejo de mi siervo
José y trabaje con sus propias manos para ganarse la confianza de los
hombres.
113 Y cuando se haya mostrado fiel en todas las cosas que le sean confiadas,
sí, aun cuando fueren pocas, se le pondrá por mayordomo sobre
muchas;
114 humíllese, pues, para que sea exaltado. Así sea. Amén.
115 Además, de cierto os digo que si mi siervo Robert D. Foster quiere
obedecer mi voz, constrúyale una casa a mi siervo José, de acuerdo
con el contrato que ha concertado con él, según las oportunidades
que de cuando en cuando se le presenten.
116 Arrepiéntase de toda su necedad, y vístase de caridad; y cese
de obrar el mal, y deseche todas sus palabras ásperas;
117 y compre también acciones del quórum del Mesón de Nauvoo
para él y su posteridad después de él, de generación
en generación;
118 y obedezca el consejo de mis siervos José, y Hyrum, y William Law,
así como a las autoridades que he llamado para establecer los cimientos
de Sión; y para siempre jamás le irá bien. Así sea.
Amén.
119 Además, de cierto os digo, ninguno ha de comprar acciones del quórum
del Mesón de Nauvoo, a menos que crea en el Libro de Mormón y
en las revelaciones que os he dado, dice el Señor vuestro Dios;
120 porque lo que sea más o menos que esto, de mal procede, y será
acompañado de maldiciones y no de bendiciones, dice el Señor vuestro
Dios. Así sea. Amén.
121 Además, de cierto os digo, reciban los miembros integrantes del quórum
del Mesón de Nauvoo justa remuneración por toda su labor en la
construcción de dicha casa; y sean sus sueldos según convengan
entre sí, en cuanto a su precio.
122 Y si es menester, aporte cada accionista su porción de los sueldos
de ellos para su sostén, dice el Señor; de otra manera, recibirán
acciones de esa casa por su trabajo. Así sea. Amén.
123 De cierto os digo, ahora os nombro a los oficiales correspondientes a mi
sacerdocio, para que tengáis las llaves de éste, sí, el
Sacerdocio que es según el orden de Melquisedec, que es según
el orden de mi Unigénito Hijo.
124 Primeramente os nombro a Hyrum Smith para ser vuestro patriarca, para poseer
las bendiciones de sellar en mi iglesia, sí, el Santo Espíritu
de la promesa, mediante el cual sois sellados para el día de la redención,
a fin de que no lleguéis a caer, no obstante la hora de tentación
que pueda sobreveniros.
125 Os nombro a mi siervo José para ser élder presidente de toda
mi iglesia, para ser traductor, revelador, vidente y profeta.
126 Le doy a él por consejeros a mis siervos Sidney Rigdon y William
Law, para que constituyan un quórum y Primera Presidencia, a fin de recibir
los oráculos para toda la iglesia.
127 Os nombro a mi siervo Brigham Young para ser presidente del consejo viajante
de los Doce,
128 quienes tienen las llaves para abrir la autoridad de mi reino en los cuatro
ángulos de la tierra, y para enviar, después de eso, mi palabra
a toda criatura.
129 Son: Heber C. Kimball, Parley P. Pratt, Orson Pratt, Orson Hyde, William
Smith, John Taylor, John E. Page, Wilford Woodruff, Willard Richards, George
A. Smith;
130 a David Patten lo he tomado para mí; he aquí, nadie le quita
su sacerdocio; pero de cierto os digo, se puede nombrar a otro al mismo llamamiento.
131 Además, os digo que os nombro a un sumo consejo para que sea la piedra
angular de Sión,
132 a saber, Samuel Bent, Henry G. Sherwood, George W. Harris, Charles C. Rich,
Thomas Grover, Newel Knight, David Dort, Dunbar Wilson —a Seymour Brunson
lo he tomado para mí; nadie toma su sacerdocio, pero se puede nombrar
a otro al mismo sacerdocio en su lugar; y de cierto os digo, en su lugar sea
ordenado a este llamamiento mi siervo Aaron Johnson—, David Fullmer, Alpheus
Cutler y William Huntington.
133 Además, os nombro a Don C. Smith para ser presidente de un quórum
de sumos sacerdotes,
134 ordenanza que se instituye con el propósito de habilitar a aquellos
que serán nombrados presidentes residentes o siervos sobre diversas estacas
esparcidas fuera de aquí;
135 y también pueden viajar, si lo desean, pero más bien son ordenados
presidentes residentes; éste es el oficio de su llamamiento, dice el
Señor vuestro Dios.
136 Le nombro como consejeros a Amasa Lyman y a Noah Packard, para que presidan
el quórum de sumos sacerdotes de mi iglesia, dice el Señor.
137 Y además, os digo que os nombro a John A. Hicks, Samuel Williams
y Jesse Baker, y este sacerdocio presidirá el quórum de élderes,
el cual se ha instituido para los ministros residentes; no obstante, pueden
viajar, pero son ordenados para ser ministros residentes de mi iglesia, dice
el Señor.
138 Y además, os nombro a Joseph Young, Josiah Butterfield, Daniel Miles,
Henry Herriman, Zera Pulsipher, Levi Hancock y James Foster para presidir el
quórum de setentas,
139 quórum que se ha instituido para que los élderes viajantes
testifiquen de mi nombre en todo el mundo, donde los envíe el sumo consejo
viajante, mis apóstoles, para preparar el camino delante de mi faz.
140 La diferencia entre este quórum y el de los élderes es que
uno ha de viajar continuamente, y el otro ha de presidir las iglesias de vez
en cuando; uno tiene la responsabilidad de presidir de cuando en cuando, y el
otro no tiene la responsabilidad de presidir, dice el Señor vuestro Dios.
141 Además, os digo que os nombro a Vinson Knight, Samuel H. Smith y
Shadrac Roundy, si éste quiere recibirlo, para presidir el obispado.
Las instrucciones en cuanto a dicho obispado os son dadas en el libro de Doctrina
y Convenios.
142 Y además os digo, a Samuel Rolfe y a sus consejeros como presbíteros,
y el presidente de los maestros y sus consejeros, y también el presidente
de los diáconos y sus consejeros, y también el presidente de la
estaca y sus consejeros.
143 Os he designado los oficios anteriores, junto con sus llaves correspondientes,
en calidad de auxilios y gobernaciones, para la obra del ministerio y para perfeccionar
a mis santos.
144 Y un mandamiento os doy, que llenéis todos estos oficios, y aprobéis
o desaprobéis en mi conferencia general a las personas cuyos nombres
he mencionado;
145 y que preparéis salas para todos estos oficios en mi casa cuando
la edifiquéis a mi nombre, dice el Señor vuestro Dios. Así
sea. Amén.
SECCIÓN 125
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Nauvoo,
Illinois, en marzo de 1841, concerniente a los santos del Territorio de Iowa
(History of the Church, 4:311–312).
1–4, Los santos han de edificar ciudades y congregarse en las estacas
de Sión.
1 ¿CUÁL es la voluntad del Señor concerniente a los santos
del Territorio de Iowa?
2 De cierto, así os dice el Señor, si los que llevan mi nombre
y están tratando de ser mis santos quieren hacer mi voluntad y guardar
mis mandamientos concernientes a ellos, congréguense en los lugares que
les señalaré por medio de mi siervo José y edifiquen ciudades
a mi nombre, a fin de que estén preparados para lo que está reservado
para una época que está por venir.
3 Edifiquen una ciudad a mi nombre sobre el terreno que está frente a
la ciudad de Nauvoo, y désele el nombre de Zarahemla.
4 Y los que vengan del este, del oeste, del norte y del sur, con deseos de morar
en ella, establezcan su heredad en ella, así como en la ciudad de Nashville,
o en la de Nauvoo, y en todas las estacas que he indicado, dice el Señor.
SECCIÓN 126
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en la casa
de Brigham Young en Nauvoo, Illinois, el 9 de julio de 1841 (History of the
Church, 4:382). En ese tiempo, Brigham Young era Presidente del Quórum
de los Doce Apóstoles.
1–3, Se encomia a Brigham Young por sus obras y se le releva de viajar
al extranjero en lo futuro.
1 QUERIDO y muy amado hermano Brigham Young, de cierto, así te dice el
Señor: Brigham, mi siervo, ya no te es requerido separarte de tu familia
como en lo pasado, pues tu ofrenda me es aceptable.
2 He visto tu obra y tu afán en tus viajes por mi nombre.
3 Por tanto, te mando enviar mi palabra a todas partes y velar especialmente
por tu familia, desde ahora en adelante y para siempre. Amén.
SECCIÓN 127
Epístola de José Smith el Profeta a los Santos de los Últimos
Días de Nauvoo, Illinois, la cual contiene instrucciones en cuanto al
bautismo por los muertos, fechada en Nauvoo, Illinois, el 1º de septiembre
de 1842 (History of the Church, 5:142–144).
1–4, José Smith se gloría en la persecución y en
la tribulación;
5–12, Se deben llevar registros relativos a los bautismos por los muertos.
1 EN vista de que el Señor me ha revelado que mis enemigos, tanto en
Misuri como en este estado, nuevamente me persiguen; y ya que me persiguen sin
causa, y no tienen la más mínima sombra o matiz de justicia o
derecho de su parte en la formulación de sus acusaciones contra mí;
y por cuanto todos sus pretextos están fundados en las más negras
de las falsedades, me ha parecido conveniente y sabio salir de aquí por
un corto tiempo, por mi propia seguridad y la de este pueblo. Quisiera decir
a todos aquellos con quienes hago negocio, que he dejado mis asuntos en manos
de agentes y secretarios que tramitarán todo asunto de una manera puntual
y debida, y se encargarán de que se paguen todas mis deudas en el momento
oportuno, disponiendo de bienes o de otra manera, según el caso lo requiera
o las circunstancias lo permitan. Cuando yo sepa que la tempestad ha pasado
por completo, volveré otra vez a vosotros.
2 En cuanto a los peligros por los que se me requiere pasar, me parecen cosa
pequeña, ya que la envidia y la ira del hombre han sido mi suerte común
en todos los días de mi vida; y la razón me es un misterio, a
no ser que desde antes de fundarse el mundo yo fuera ordenado para algún
fin bueno o malo, como queráis llamarlo. Juzgad por vosotros mismos.
Dios conoce todas estas cosas, si son buenas o malas. No obstante, suelo nadar
en aguas profundas. Todo esto ha llegado a ser lo más natural para mí
y, como Pablo, siento deseos de gloriarme en la tribulación, porque hasta
hoy el Dios de mis padres me ha librado de todo ello, y de aquí en adelante
me librará; pues he aquí, triunfaré de todos mis enemigos,
porque el Señor Dios lo ha dicho.
3 Regocíjense, pues, todos los santos y alégrense en gran manera,
porque el Dios de Israel es su Dios, y él señalará una
justa medida de retribución sobre la cabeza de todos sus opresores.
4 Además, de cierto así dice el Señor: Continúese
sin cesar la obra de mi templo, así como todas las obras que os he señalado;
y redóblense vuestra diligencia, perseverancia, paciencia y obras, y
de ningún modo perderéis vuestro galardón, dice el Señor
de las Huestes. Y si os persiguen, así persiguieron a los profetas y
a los hombres justos que fueron antes de vosotros. Para todo esto hay una recompensa
en los cielos.
5 Y además, os declaro unas palabras referentes al bautismo por vuestros
muertos.
6 De cierto, así os dice el Señor concerniente a vuestros muertos:
Al bautizarse alguno de vosotros por sus muertos, esté presente un registrador
para que sea testigo ocular de vuestros bautismos; oiga él con sus oídos,
para que testifique de una verdad, dice el Señor;
7 a fin de que todo lo que registréis, sea registrado en los cielos;
lo que atéis en la tierra, sea atado en los cielos; lo que desatéis
en la tierra, sea desatado en los cielos;
8 porque estoy a punto de restaurar en la tierra muchas cosas pertenecientes
al sacerdocio, dice el Señor de las Huestes.
9 Además, guárdense en orden todos los registros, para que se
depositen en los archivos de mi santo templo, a fin de que se guarden en memoria
de generación en generación, dice el Señor de los Ejércitos.
10 Diré a todos los santos que anhelé, con un anhelo sumamente
grande, haber podido dirigirles la palabra desde el púlpito sobre el
tema del bautismo por los muertos el domingo entrante. Pero en vista de que
no está en mi poder, escribiré la palabra del Señor sobre
este tema, de cuando en cuando, y os la enviaré por correo, junto con
muchas otras cosas.
11 Por ahora doy fin a mi carta por falta de tiempo; porque el enemigo está
prevenido, y como dijo el Salvador: Viene el príncipe de este mundo,
mas no tiene nada en mí.
12 He aquí, mi oración a Dios es que os salvéis todos vosotros;
y me suscribo como vuestro siervo en el Señor, profeta y vidente de La
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
JOSÉ SMITH
SECCIÓN 128
Epístola de José Smith el Profeta a La Iglesia de Jesucristo de
los Santos de los Últimos Días, que contiene instrucciones adicionales
sobre el bautismo por los muertos; fechada en Nauvoo, Illinois, el 6 de septiembre
de 1842 (History of the Church, 5:148–153).
1–5, Los registradores locales y generales deben dar fe de los bautismos
por los muertos que se efectúen;
6–9, Sus registros tendrán validez y se llevan tanto en la tierra
como en los cielos;
10–14, La pila bautismal es una semejanza del sepulcro;
15–17, Elías el profeta restauró el poder referente al bautismo
por los muertos;
18–21, Se han restaurado todas las llaves, los poderes y las autoridades
de dispensaciones pasadas;
22–25, Se proclaman alegres y gloriosas nuevas a favor de los vivos y
de los muertos.
1 CONFORME a lo que os comuniqué en mi carta, antes de partir de casa,
que de cuando en cuando os escribiría para daros información concerniente
a muchos asuntos, en ésta reanudo el tema del bautismo por los muertos,
porque es lo que parece ocupar mi mente e introducirse con más fuerza
en mis sentimientos, desde que me persiguen mis enemigos.
2 Os escribí unas palabras de revelación en cuanto a un registrador.
He recibido unas pocas impresiones adicionales con referencia a este asunto,
las cuales ahora confirmo. Es decir, se expuso en mi carta anterior que debe
haber un registrador, el cual debe ser testigo ocular, y también oír
con sus oídos, para que registre una verdad ante el Señor.
3 Ahora, a este respecto, sería muy difícil que un solo registrador
estuviera presente en todo momento para atender a todos los detalles. Para evitar
esta dificultad, en cada barrio de la ciudad se puede nombrar un registrador
que sea hábil para tomar notas precisas; y ejerza él mucho esmero
y exactitud al levantar un acta de todo lo transcurrido, dando fe en su registro
que vio con sus ojos y oyó con sus oídos, haciendo constar la
fecha, los nombres, etcétera, y la relación completa de todo el
asunto, nombrando también a unas tres personas que hayan estado presentes,
si es que las hubo, las cuales en cualquier momento que se les requiera puedan
certificar lo ocurrido, a fin de que en boca de dos o tres testigos se confirme
toda palabra.
4 Entonces, haya un registrador general, a quien se entreguen estos otros registros,
acompañados de constancias, firmadas por ellos mismos, que certifiquen
que el registro que han hecho es verdadero. Entonces el registrador general
de la iglesia anotará lo registrado en el libro general de la iglesia,
con las constancias y todos los testigos que asistieron, junto con su propia
declaración de que él ciertamente cree que lo declarado y registrado
es verdadero, basado en su conocimiento del carácter general de dichos
varones y su nombramiento por la iglesia. Y cuando se haga esto en el libro
general de la iglesia, el registro será tan santo, y cumplirá
la ordenanza tal como si él hubiera visto con sus ojos, y oído
con sus oídos, y lo hubiera asentado en el libro general de la iglesia.
5 Os parecerá que este orden de cosas es muy minucioso, pero permítaseme
deciros que sólo es para obedecer la voluntad de Dios, acomodándonos
a la ordenanza y preparación que el Señor ordenó y dispuso
antes de la fundación del mundo, para la salvación de los muertos
que fallecieran sin el conocimiento del evangelio.
6 Además, quiero que recordéis que Juan el Revelador estaba considerando
precisamente este tema referente a los muertos, cuando declaró, como
está escrito en el Apocalipsis, capítulo 20, versículo
12: Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros
fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y
fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,
según sus obras.
7 Veréis por este pasaje que los libros fueron abiertos, y que se abrió
otro libro, que es el libro de la vida; pero los muertos fueron juzgados por
las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras; por consiguiente,
los libros mencionados deben ser los que contenían el relato de sus obras,
y se refieren a los registros que se llevan en la tierra. Y el libro que era
el de la vida es el registro que se lleva en los cielos; así que el principio
concuerda expresamente con la doctrina que se os manda en la revelación
contenida en la carta que os escribí antes de salir de casa: que todo
lo que registrareis quede registrado en los cielos.
8 Ahora, la naturaleza de esta ordenanza consiste en el poder del sacerdocio,
por la revelación de Jesucristo, mediante el cual se concede que lo que
atéis en la tierra sea atado en los cielos, y lo que desatéis
en la tierra sea desatado en los cielos. En otras palabras, tomando otro punto
de vista de la traducción, aquello que registréis en la tierra
será registrado en los cielos, y lo que no registréis en la tierra
no será registrado en los cielos; porque de los libros serán juzgados
vuestros muertos, según sus propias obras, bien sea que ellos mismos
hayan efectuado las ordenanzas en persona, o bien por medio de sus propios agentes,
de acuerdo con la ordenanza que Dios ha preparado para su salvación,
desde antes de la fundación del mundo, conforme a los registros que hayan
llevado de sus muertos.
9 A algunos les parecerá muy atrevida esta doctrina que discutimos: un
poder que registra o ata en la tierra y también en los cielos. Sin embargo,
en todas las edades del mundo, cada vez que el Señor ha dado una dispensación
del sacerdocio a un hombre o grupo de hombres, por revelación efectiva,
siempre se ha dado este poder. De manera que, todo cuanto esos hombres hicieron
con autoridad, en el nombre del Señor, y lo hicieron verdadera y fielmente,
y llevaron un registro adecuado y fiel de ello, esto llegó a ser una
ley en la tierra y en los cielos, y, de acuerdo con los decretos del gran Jehová,
no podía anularse. Esta palabra es verdadera. ¿Quién la
puede oír?
10 Y además, he aquí el precedente, Mateo, capítulo 16,
versículos 18 y 19: Y yo también te digo que tú eres Pedro,
y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no
prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino
de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos;
y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
11 Ahora, el gran e importante secreto de todo el asunto, y el summum bonum
de todo el tema que tenemos por delante consiste en obtener los poderes del
Santo Sacerdocio. Al que se dan estas llaves no se le dificulta obtener conocimiento
de los hechos relacionados con la salvación de los hijos de los hombres,
tanto de los vivos como de los muertos.
12 He aquí gloria y honra, inmortalidad y vida eterna: La ordenanza del
bautismo en el agua, el ser sumergidos en ella a fin de que sea a semejanza
de los muertos, para que un principio concuerde con el otro; el ser sumergidos
en el agua y salir de ella es a semejanza de la resurrección de los muertos
que salen de sus sepulcros; de modo que se instituyó esta ordenanza para
establecer una relación con la ordenanza del bautismo por los muertos,
siendo a semejanza de ellos.
13 Por consiguiente, se instituyó la pila bautismal como una semejanza
del sepulcro, y se mandó colocar debajo del lugar donde los vivos suelen
congregarse, para representar a los vivos y a los muertos, y para que todas
las cosas tengan su semejanza, y para que concuerden unas con otras; lo terrenal
correspondiendo a lo celestial, como lo ha declarado Pablo en 1 Corintios, capítulo
15, versículos 46 al 48.
14 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El
primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor,
es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual
el celestial, tales también los celestiales. Y cual los registros en
la tierra relacionados con vuestros muertos, debidamente llevados, tales también
los registros en los cielos. Éste, pues, es el poder de sellar y ligar,
y en un sentido de la palabra, las llaves del reino que consisten en la llave
del conocimiento.
15 Y ahora, mis muy queridos hermanos y hermanas, permítaseme aseguraros
que éstos son principios referentes a los muertos y a los vivos que no
se pueden desatender, en lo que atañe a nuestra salvación. Porque
su salvación es necesaria y esencial para la nuestra, como dice Pablo
tocante a los padres: que ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados, ni
tampoco podemos nosotros ser perfeccionados sin nuestros muertos.
16 Ahora, en cuanto al bautismo por los muertos, os citaré otro pasaje
de Pablo, 1 Corintios, capítulo 15, versículo 29: De otro modo,
¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna
manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por
los muertos?
17 Además, en relación con este pasaje, os citaré las palabras
de uno de los profetas que tenía fija su vista en la restauración
del sacerdocio, las glorias que se habrían de revelar en los postreros
días, y de una manera especial, en este tema, el más glorioso
de todos los que pertenecen al evangelio sempiterno, a saber, el bautismo por
los muertos; porque dice Malaquías en el último capítulo,
versículos cinco y seis: He aquí yo os envío el profeta
Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
Él hará volver el corazón de los padres a los hijos, y
el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera
la tierra con maldición.
18 Pude haber dado una traducción más clara de esto, pero para
mi objeto tiene suficiente claridad tal como está. Basta saber, en este
caso, que la tierra será herida con una maldición, a menos que
entre los padres y los hijos exista un eslabón conexivo de alguna clase,
tocante a algún asunto u otro; y he aquí, ¿cuál
es ese asunto? Es el bautismo por los muertos. Pues sin ellos nosotros no podemos
perfeccionarnos, ni ellos pueden perfeccionarse sin nosotros. Ni tampoco podemos
nosotros ni ellos perfeccionarnos sin los que han fallecido en el evangelio;
porque al iniciarse la dispensación del cumplimiento de los tiempos,
dispensación que ya está comenzando, es menester que una unión
entera, completa y perfecta, así como un encadenamiento de dispensaciones,
llaves, poderes y glorias se realicen y sean revelados desde los días
de Adán hasta el tiempo presente. Y no sólo esto, sino que las
cosas que jamás se han revelado desde la fundación del mundo,
antes fueron escondidas de los sabios y entendidos, serán reveladas a
los niños pequeños y a los de pecho en ésta, la dispensación
del cumplimiento de los tiempos.
19 Ahora, ¿qué oímos en el evangelio que hemos recibido?
¡Una voz de alegría! Una voz de misericordia del cielo, y una voz
de verdad que brota de la tierra; gozosas nuevas para los muertos; una voz de
alegría para los vivos y los muertos; buenas nuevas de gran gozo. ¡Cuán
hermosos son sobre los montes los pies de los que traen alegres nuevas de cosas
buenas, y que dicen a Sión: He aquí, tu Dios reina! ¡Como
el rocío del Carmelo descenderá sobre ellos el conocimiento de
Dios!
20 Y además, ¿qué oímos? ¡Alegres nuevas de
Cumorah! Moroni, un ángel de los cielos, declarando el cumplimiento de
los profetas: el libro que había de ser revelado. ¡Una voz del
Señor en el yermo de Fayette, Condado de Séneca, dando a conocer
a los tres testigos que darían testimonio del libro! ¡La voz de
Miguel, en las riberas del Susquehanna, discerniendo al diablo cuando se apareció
como ángel de luz! ¡La voz de Pedro, Santiago y Juan en el yermo
despoblado entre Harmony, Condado de Susquehanna, y Colesville, Condado de Broome,
en las márgenes del Susquehanna, declarando que poseían las llaves
del reino y de la dispensación del cumplimiento de los tiempos!
21 ¡Y además, la voz de Dios en la alcoba del anciano papá
Whitmer, en Fayette, Condado de Séneca, y en varias ocasiones y en diversos
lugares, en todas las peregrinaciones y tribulaciones de esta Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Últimos Días! ¡Y la voz de Miguel,
el arcángel; la voz de Gabriel, de Rafael y de diversos ángeles,
desde Miguel o Adán, hasta el tiempo actual, todos ellos declarando su
dispensación, sus derechos, sus llaves, sus honores, su majestad y gloria,
y el poder de su sacerdocio; dando línea sobre línea, precepto
tras precepto; un poco aquí, y otro poco allí; consolándonos
con la promesa de lo que ha de venir en lo futuro, confirmando nuestra esperanza!
22 Hermanos, ¿no hemos de seguir adelante en una causa tan grande? Avanzad,
en vez de retroceder. ¡Valor, hermanos; e id adelante, adelante a la victoria!
¡Regocíjense vuestros corazones y llenaos de alegría! ¡Prorrumpa
la tierra en canto! ¡Alcen los muertos himnos de alabanza eterna al Rey
Emanuel que, antes de existir el mundo, decretó lo que nos habilitaría
para redimirlos de su prisión; porque los presos quedarán libres!
23 ¡Griten de gozo las montañas, y todos vosotros, valles, clamad
en voz alta; y todos vosotros, mares y tierra seca, proclamad las maravillas
de vuestro Rey Eterno! ¡Ríos, arroyos y riachuelos, corred con
alegría! ¡Alaben al Señor los bosques y todos los árboles
del campo; y vosotras, rocas sólidas, llorad de gozo! ¡Canten en
unión el sol, la luna y las estrellas del alba, y den voces de alegría
todos los hijos de Dios! ¡Declaren para siempre jamás su nombre
las creaciones eternas! Y otra vez digo: ¡Cuán gloriosa es la voz
que oímos de los cielos, que proclama en nuestros oídos gloria,
salvación, honra, inmortalidad y vida eterna; reinos, principados y potestades!
24 He aquí, está a punto de llegar el gran día del Señor;
¿y quién podrá soportar el día de su venida?, o
¿quién podrá estar en pie cuando él se manifieste?
Porque es como fuego purificador y como jabón de lavadores; y se sentará
como afinador y limpiador de la plata; porque purificará a los hijos
de Leví, los depurará como a oro y como a plata, para que presenten
al Señor una ofrenda en rectitud. Ofrezcamos, pues, como iglesia y como
pueblo, y como Santos de los Últimos Días, una ofrenda al Señor
en rectitud; y presentemos en su santo templo, cuando quede terminado, un libro
que contenga el registro de nuestros muertos, el cual sea digno de toda aceptación.
25 Hermanos, tengo muchas cosas que deciros referentes al tema; pero por ahora
daré fin, y continuaré el asunto en alguna otra ocasión.
Quedo de vosotros, como siempre, vuestro humilde siervo y constante amigo,
JOSÉ SMITH
SECCIÓN 129
Instrucciones dadas por José Smith el Profeta en Nauvoo, Illinois, el
9 de febrero de 1843, en las que se dan a conocer tres grandes claves mediante
las cuales se puede distinguir la verdadera naturaleza de los ángeles
y de los espíritus ministrantes (History of the Church, 5:267).
1–3, En el cielo hay seres resucitados y seres espirituales;
4–9, Se dan las claves mediante las cuales se puede reconocer a los mensajeros
procedentes de allende el velo.
1 HAY dos clases de seres en los cielos, a saber: Ángeles, que son personajes
resucitados con cuerpo de carne y huesos.
2 Por ejemplo, Jesús dijo: Palpad, y ved; porque un espíritu ni
tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
3 En segundo lugar: Los espíritus de hombres justos hechos perfectos,
aquellos que no han resucitado, pero que heredan la misma gloria.
4 Cuando venga un mensajero diciendo que tiene un mensaje de Dios, extiéndele
tu mano y pídele la suya para estrecharla.
5 Si es un ángel, lo hará, y sentirás su mano.
6 Si es el espíritu de un hombre justo hecho perfecto, vendrá
en su gloria; porque sólo de esa manera se puede aparecer.
7 Pídele que te estreche la mano, pero no se moverá, porque es
contrario al orden de los cielos que un hombre justo engañe; sin embargo,
aun así comunicará su mensaje.
8 Si es el diablo, fingiendo ser un ángel de luz, cuando le pidas que
estreche tu mano, te ofrecerá la suya, pero no sentirás nada;
así podrás descubrirlo.
9 Éstas son tres grandes claves mediante las cuales podrás saber
si una ministración procede de Dios.
SECCIÓN 130
Puntos de instrucción dados por José Smith el Profeta en Ramus,
Illinois, el 2 de abril de 1843 (History of the Church, 5:323–325).
1–3, El Padre y el Hijo pueden aparecerse personalmente a los hombres;
4–7, Los ángeles moran en una esfera celestial;
8–9, La tierra celestial será un gran Urim y Tumim;
10–11, Se da una piedrecita blanca a todos los que entran en el mundo
celestial;
12–17, No se le comunica al Profeta la hora de la Segunda Venida;
18–19, La inteligencia que logremos en esta vida se levantará con
nosotros en la Resurrección;
20–21, Todas las bendiciones se reciben por motivo de la obediencia a
la ley;
22–23, El Padre y el Hijo tienen, respectivamente, un cuerpo de carne
y huesos.
1 CUANDO se manifieste el Salvador, lo veremos como es. Veremos que es un varón
como nosotros.
2 Y la misma sociabilidad que existe entre nosotros aquí, existirá
entre nosotros allá; pero la acompañará una gloria eterna
que ahora no conocemos.
3 Juan 14:23. La visita del Padre y del Hijo, en este versículo, es una
manifestación personal; y la idea de que el Padre y el Hijo moran en
el corazón del hombre es un antiguo concepto sectario, y es falso.
4 Respondiendo a la pregunta: ¿No se calcula el tiempo de Dios, el de
los ángeles, el de los profetas y el del hombre, de acuerdo con el planeta
en que residen?
5 Contesto que sí. Pero no hay ángeles que ministren en esta tierra
sino los que pertenecen o han pertenecido a ella.
6 Los ángeles no moran en un planeta como esta tierra;
7 sino que viven en la presencia de Dios, en un globo semejante a un mar de
vidrio y fuego, donde se manifiestan todas las cosas para su gloria, pasadas,
presentes y futuras, y están continuamente delante del Señor.
8 El lugar donde Dios reside es un gran Urim y Tumim.
9 Esta tierra, en su estado santificado e inmortal, llegará a ser semejante
al cristal, y será un Urim y Tumim para los habitantes que moren en ella,
mediante el cual todas las cosas pertenecientes a un reino inferior, o sea,
a todos los reinos de un orden menor, serán manifestadas a los que la
habiten; y esta tierra será de Cristo.
10 Entonces la piedrecita blanca mencionada en el Apocalipsis, capítulo
2, versículo 17, se convertirá en un Urim y Tumim para toda persona
que reciba una, y por ese medio se darán a conocer cosas pertenecientes
a un orden superior de reinos;
11 y a cada uno de los que entran en el reino celestial se da una piedrecita
blanca, en la cual está escrito un nombre nuevo que ningún hombre
conoce, sino el que lo recibe. El nombre nuevo es la palabra clave.
12 Yo profetizo, en el nombre del Señor Dios, que las dificultades que
causarán el derramamiento de mucha sangre antes de la venida del Hijo
del Hombre empezarán en Carolina del Sur.
13 Probablemente surgirán a causa del problema de los esclavos. Esto
me lo declaró una voz mientras oraba sinceramente en cuanto al asunto,
el 25 de diciembre de 1832.
14 En una ocasión estaba orando con mucha diligencia para saber la hora
de la venida del Hijo del Hombre, cuando oí una voz que me repitió
lo siguiente:
15 José, hijo mío, si vives hasta tener ochenta y cinco años
de edad, verás la faz del Hijo del Hombre; por tanto, sea esto suficiente
para ti, y no me importunes más sobre el asunto.
16 Y así quedé, sin poder decidir si esta venida se refería
al principio del milenio, o a alguna aparición previa, o si yo había
de morir y de esa manera ver su faz.
17 Creo que la venida del Hijo del Hombre no se verificará antes de ese
tiempo.
18 Cualquier principio de inteligencia que logremos en esta vida se levantará
con nosotros en la resurrección;
19 y si en esta vida una persona adquiere más conocimiento e inteligencia
que otra, por medio de su diligencia y obediencia, hasta ese grado le llevará
la ventaja en el mundo venidero.
20 Hay una ley, irrevocablemente decretada en el cielo antes de la fundación
de este mundo, sobre la cual todas las bendiciones se basan;
21 y cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella
ley sobre la cual se basa.
22 El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre;
así también el Hijo; pero el Espíritu Santo no tiene un
cuerpo de carne y huesos, sino es un personaje de Espíritu. De no ser
así, el Espíritu Santo no podría morar en nosotros.
23 El hombre puede recibir el Espíritu Santo, y éste puede descender
sobre él y no permanecer con él.
SECCIÓN 131
Instrucciones dadas por José Smith el Profeta en Ramus, Illinois, los
días 16 y 17 de mayo de 1843 (History of the Church, 5:392–393).
1–4, El matrimonio celestial es esencial para recibir la exaltación
en el cielo más alto;
5–6, Se explica la forma en que los hombres son sellados para vida eterna;
7–8, Todo espíritu es materia.
1 EN la gloria celestial hay tres cielos o grados;
2 y para alcanzar el más alto, el hombre tiene que entrar en este orden
del sacerdocio [es decir, el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio];
3 y si no lo hace, no puede alcanzarlo.
4 Podrá entrar en el otro, pero ése es el límite de su
reino; no puede tener progenie.
5 (17 de mayo de 1843.) La palabra profética más segura significa
que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía,
que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio.
6 Es imposible que el hombre se salve en la ignorancia.
7 No hay tal cosa como materia inmaterial. Todo espíritu es materia,
pero es más refinado o puro, y sólo los ojos más puros
pueden discernirlo;
8 no lo podemos ver; pero cuando nuestros cuerpos sean purificados, veremos
que todo es materia.
SECCIÓN 132
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Nauvoo,
Illinois, asentada en el registro el 12 de julio de 1843, relacionada con el
nuevo y sempiterno convenio, que comprende la eternidad del convenio matrimonial,
así como la pluralidad de esposas (History of the Church, 5:501–507).
Aunque la revelación se anotó en los registros en 1843, es evidente,
por los registros históricos, que el Profeta había conocido desde
1831 las doctrinas y los principios comprendidos en esta revelación.
1–6, La exaltación se logra por medio del nuevo y sempiterno convenio;
7–14, Se declaran las condiciones de dicho convenio;
15–20, El matrimonio celestial, junto con la continuación de la
unidad familiar, hace posible a los hombres llegar a ser dioses;
21–25, El camino estrecho y angosto que conduce a las vidas eternas;
26–27, Se da la ley concerniente a la blasfemia contra el Espíritu
Santo;
28–39, En todas las edades se han hecho promesas de aumento y exaltación
eternos a los profetas y a los santos;
40–47, Se da a José Smith el poder para atar y sellar en la tierra
y en el cielo;
48–50, El Señor sella sobre él su exaltación;
51–57, Se aconseja a Emma Smith que sea fiel y leal;
58–66, Se exponen las leyes que rigen la pluralidad de esposas.
1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo José, que
por cuanto te has dirigido a mí para saber y entender cómo es
que yo, el Señor, justifiqué a mis siervos Abraham, Isaac y Jacob,
como también a Moisés, David y Salomón, mis siervos, tocante
al principio y doctrina de tener muchas esposas y concubinas,
2 he aquí, soy el Señor tu Dios, y te contestaré en cuanto
a este asunto.
3 Por tanto, prepara tu corazón para recibir y obedecer las instrucciones
que estoy a punto de darte, porque todos aquellos a quienes se revela esta ley,
tienen que obedecerla.
4 Porque he aquí, te revelo un nuevo y sempiterno convenio; y si no lo
cumples, serás condenado, porque nadie puede rechazar este convenio y
entrar en mi gloria.
5 Porque todos los que quieran recibir una bendición de mi mano han de
obedecer la ley que fue decretada para tal bendición, así como
sus condiciones, según fueron instituidas desde antes de la fundación
del mundo.
6 Y en cuanto al nuevo y sempiterno convenio, se instituyó para la plenitud
de mi gloria; y el que reciba la plenitud de ella deberá cumplir la ley,
y la cumplirá, o será condenado, dice Dios el Señor.
7 Y de cierto te digo que las condiciones de dicha ley son éstas: Todos
los convenios, contratos, vínculos, compromisos, juramentos, votos, prácticas,
uniones, asociaciones o aspiraciones que no son hechos, ni concertados, ni sellados
por el Santo Espíritu de la promesa, así por el tiempo como por
toda la eternidad, mediante el que ha sido ungido, y eso también de la
manera más santa, por revelación y mandamiento, por conducto de
mi ungido, a quien he nombrado sobre la tierra para tener este poder (y he nombrado
a mi siervo José para que tenga este poder en los últimos días,
y nunca hay más de una persona a la vez sobre la tierra a quien se confieren
este poder y las llaves de este sacerdocio), ninguna eficacia, virtud o fuerza
tienen en la resurrección de los muertos, ni después; porque todo
contrato que no se hace con este fin termina cuando mueren los hombres.
8 He aquí, mi casa es una casa de orden, dice Dios el Señor, y
no de confusión.
9 ¿Aceptaré una ofrenda que no se haga en mi nombre?, dice el
Señor.
10 ¿O recibiré de tus manos lo que yo no he señalado?
11 ¿Y te señalaré algo, dice el Señor, que no sea
por ley, tal como yo y mi Padre decretamos para ti, antes de que el mundo fuese?
12 Yo soy el Señor tu Dios; y te doy este mandamiento: Que ningún
hombre vendrá al Padre sino por mí o por mi palabra, que es mi
ley, dice el Señor.
13 Y todas las cosas que hay en el mundo, ya sean prescritas por los hombres,
por tronos, o principados, o poderes, o cosas de renombre, cualesquiera que
fueren, y que no sean de mí ni por mi palabra, serán derribadas,
dice el Señor, y no permanecerán después que los hombres
mueran, ni tampoco en la resurrección, ni después, dice el Señor
tu Dios.
14 Porque las cosas que permanecen son por mí; y lo que no sea por mí
será sacudido y destruido.
15 Por consiguiente, si un hombre se casa con una mujer en el mundo, y no se
casa con ella ni por mí ni por mi palabra, y él hace convenio
con ella mientras él esté en el mundo, y ella con él, ninguna
validez tendrán su convenio y matrimonio cuando mueran y estén
fuera del mundo; por tanto, no están ligados por ninguna ley cuando salen
del mundo.
16 Por tanto, cuando están fuera del mundo ni se casan ni se dan en casamiento,
sino que son nombrados ángeles en el cielo, ángeles que son siervos
ministrantes para ministrar a aquellos que son dignos de un peso de gloria mucho
mayor, y predominante, y eterno.
17 Porque estos ángeles no se sujetaron a mi ley; por tanto, no pueden
tener aumento, sino que permanecen separada y solitariamente, sin exaltación,
en su estado de salvación, por toda la eternidad; y en adelante no son
dioses, sino ángeles de Dios para siempre jamás.
18 Además, de cierto te digo que si un hombre se casa con una mujer,
y hace convenio con ella por el tiempo y por toda la eternidad, y si ese convenio
no se efectúa por mí ni por mi palabra, que es mi ley, ni es sellado
por el Santo Espíritu de la promesa, por medio de aquel a quien he ungido
y nombrado a este poder, entonces no es válido, ni está en vigor
cuando salen del mundo, porque no están ligados por mí ni por
mi palabra, dice el Señor; cuando estén fuera del mundo no se
podrá aceptar allá, porque los ángeles y los dioses son
nombrados para estar allí, y no podrán pasar más allá
de ellos; de modo que, no pueden heredar mi gloria, porque mi casa es una casa
de orden, dice Dios el Señor.
19 Y además, de cierto te digo, si un hombre se casa con una mujer por
mi palabra, la cual es mi ley, y por el nuevo y sempiterno convenio, y les es
sellado por el Santo Espíritu de la promesa, por conducto del que es
ungido, a quien he otorgado este poder y las llaves de este sacerdocio, y se
les dice: Saldréis en la primera resurrección, y si fuere después
de la primera, en la siguiente resurrección, y heredaréis tronos,
reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad,
entonces se escribirá en el Libro de la Vida del Cordero que no cometerán
homicidio para derramar sangre inocente; y si cumplen mi convenio y no cometen
homicidio, vertiendo sangre inocente, les será cumplido en todo cuanto
mi siervo haya declarado sobre ellos, por el tiempo y por toda la eternidad;
y estará en pleno vigor cuando ya no estén en el mundo; y los
ángeles y los dioses que están allí les dejarán
pasar a su exaltación y gloria en todas las cosas, según lo que
haya sido sellado sobre su cabeza, y esta gloria será una plenitud y
continuación de las simientes por siempre jamás.
20 Entonces serán dioses, porque no tendrán fin; por consiguiente,
existirán de eternidad en eternidad, porque continuarán; entonces
estarán sobre todo, porque todas las cosas les estarán sujetas.
Entonces serán dioses, porque tendrán todo poder, y los ángeles
estarán sujetos a ellos.
21 De cierto, de cierto te digo, a menos que cumpláis mi ley, no podréis
alcanzar esta gloria.
22 Porque estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a la exaltación
y continuación de las vidas, y pocos son los que la hallan, porque no
me recibís en el mundo ni tampoco me conocéis.
23 Mas si me recibís en el mundo, entonces me conoceréis y recibiréis
vuestra exaltación; para que donde yo estoy vosotros también estéis.
24 Esto es vidas eternas: Conocer al único Dios sabio y verdadero, y
a Jesucristo a quien él ha enviado. Yo soy él. Recibid, pues,
mi ley.
25 Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a las muertes, y muchos
son los que entran por ella, porque no me reciben, ni tampoco cumplen mi ley.
26 De cierto, de cierto te digo, que si un hombre contrae matrimonio con una
mujer conforme a mi palabra, y son sellados por el Santo Espíritu de
la promesa, de acuerdo con mi precepto, y él o ella comete algún
pecado o transgresión del nuevo y sempiterno convenio, cualquiera que
sea, y toda clase de blasfemias, y si no cometen homicidio en el que viertan
sangre inocente, todavía saldrán en la primera resurrección
y entrarán en su exaltación; pero serán destruidos en la
carne y entregados a los bofetones de Satanás hasta el día de
la redención, dice Dios el Señor.
27 La blasfemia contra el Espíritu Santo, que no será perdonada
en el mundo ni fuera del mundo, consiste en cometer homicidio en el que se vierta
sangre inocente, y en asentir a mi muerte después de haber recibido mi
nuevo y sempiterno convenio, dice el Señor Dios; y el que no obedezca
esta ley, de ninguna manera podrá entrar en mi gloria, sino que será
condenado, dice el Señor.
28 Soy el Señor tu Dios, y te daré la ley de mi Santo Sacerdocio,
cual mi Padre y yo decretamos antes de que el mundo fuese.
29 Abraham recibió todas las cosas, todo cuanto recibió, por revelación
y mandamiento, por mi palabra, dice el Señor, y él ha entrado
en su exaltación y se sienta sobre su trono.
30 Abraham recibió promesas en cuanto a su posteridad y a la del fruto
de sus lomos —de cuyos lomos eres tú, mi siervo José—
promesas que habrían de continuar mientras estuviesen en el mundo; y
en cuanto a Abraham y su posteridad, habrían de continuar fuera del mundo;
tanto en el mundo como fuera del mundo, continuarían tan innumerables
como las estrellas; o si te pusieras a contar las arenas de las playas del mar,
no podrías numerarlas.
31 Esta promesa es para ti también, pues eres de Abraham, y a él
se le hizo la promesa; y por esta ley se realiza la continuación de las
obras de mi Padre, en las cuales se glorifica a sí mismo.
32 Ve, pues, y haz las obras de Abraham; entra en mi ley, y serás salvo.
33 Mas si no entras en mi ley, no puedes recibir la promesa que mi Padre hizo
a Abraham.
34 Dios mandó a Abraham, y Sara le dio a Agar por esposa a Abraham. ¿Por
qué lo hizo? Porque era la ley; y de Agar nacieron muchos pueblos. De
modo que, entre otras cosas, esto cumplía las promesas.
35 ¿Se halló, pues, Abraham bajo condenación? De cierto
te digo que no, porque yo, el Señor, lo mandé.
36 A Abraham se le mandó sacrificar a su hijo Isaac; sin embargo, estaba
escrito: No matarás. No obstante, Abraham no se negó, y se le
contó por obra justa.
37 Abraham recibió concubinas, y le dieron hijos; y se le contó
por obra justa, porque le fueron dadas, y se sujetó a mi ley; tampoco
Isaac ni Jacob hicieron cosa alguna sino lo que les fue mandado; y porque no
hicieron sino lo que se les mandó, han entrado en su exaltación,
de acuerdo con las promesas, y se sientan sobre tronos, y no son ángeles
sino dioses.
38 David también recibió muchas esposas y concubinas, y también
Salomón y Moisés, mis siervos, así como muchos otros de
mis siervos, desde el principio de la creación hasta hoy; y en nada pecaron
sino en las cosas que no recibieron de mí.
39 David recibió sus esposas y concubinas de mí, por conducto
de Natán, mi siervo, y de otros profetas que tenían las llaves
de esta potestad; y en ninguna de estas cosas pecó contra mí,
sino en el caso de Urías y su esposa; así que, ha caído
de su exaltación y ha recibido su porción; y no las heredará
fuera del mundo, porque se las di a otro, dice el Señor.
40 Yo soy el Señor tu Dios, y a ti, mi siervo José, yo te di un
nombramiento, y restauro todas las cosas. Pide lo que quieras, y te será
dado según mi palabra.
41 Y en vista de que has preguntado concerniente al adulterio, de cierto, de
cierto te digo, que si un hombre recibe a una mujer en el nuevo y sempiterno
convenio, y si ella se junta con otro hombre, y no se lo he señalado
por el ungimiento santo, ella ha cometido adulterio y será destruida.
42 Si no ha entrado en el nuevo y sempiterno convenio, y se une a otro hombre,
ha cometido adulterio.
43 Y si su marido se une a otra mujer, y él se hallaba bajo voto, él
ha violado su voto y cometido adulterio.
44 Y si ella no ha cometido adulterio, sino que es inocente y no ha violado
su voto, y ella lo sabe, y yo te lo revelo, mi siervo José, entonces
tendrás la facultad, por el poder de mi Santo Sacerdocio, para tomarla
y darla al que no ha cometido adulterio mas ha sido fiel; porque éste
será puesto por mayordomo sobre muchas.
45 Porque te he conferido las llaves y el poder del sacerdocio, por medio de
lo cual restauro todas las cosas y te hago saber todas las cosas en el debido
tiempo.
46 Y de cierto, de cierto te digo que lo que sellares en la tierra será
sellado en los cielos; y lo que atares en la tierra, en mi nombre y por mi palabra,
dice el Señor, será eternamente atado en los cielos; y los pecados
de cualquier persona que remitas en la tierra, serán eternamente remitidos
en los cielos; y los pecados de cualquier persona que retengas en la tierra,
serán retenidos en los cielos.
47 Además, de cierto digo que a quien bendigas yo bendeciré; y
a quien maldigas yo maldeciré, dice el Señor, porque yo, el Señor,
soy tu Dios.
48 Y además, de cierto te digo, mi siervo José, que lo que tú
des en la tierra, y quien de ti reciba a alguien en la tierra, por mi palabra
y según mi ley, será visitado con bendiciones y no con maldiciones,
y con mi poder, dice el Señor, y se verá libre de condenación
en la tierra y en el cielo.
49 Porque yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo hasta el fin
del mundo y toda la eternidad; porque de cierto, sello sobre ti tu exaltación
y te preparo un trono en el reino de mi Padre, con Abraham tu padre.
50 He aquí, he visto tus sacrificios, y perdonaré todos tus pecados;
he visto tus sacrificios al obedecer lo que te he mandado. Ve, pues, y te prepararé
la manera de escapar, así como acepté de Abraham la ofrenda de
su hijo Isaac.
51 De cierto, te digo: Un mandamiento le doy a mi sierva Emma Smith, la esposa
que te he dado, que se detenga y no participe de lo que te mandé ofrecerle;
pues lo hice para probaros como probé a Abraham, dice el Señor,
y para que yo pudiese demandar una ofrenda de tus manos, por convenio y sacrificio.
52 Y reciba mi sierva Emma Smith a todas las que han sido dadas a mi siervo
José y que son virtuosas y puras delante de mí; y las que no son
puras, y han dicho que son puras, serán destruidas, dice Dios el Señor.
53 Porque yo soy el Señor tu Dios, y has de obedecer mi voz; y le concedo
a mi siervo José que sea mayordomo sobre muchas cosas; porque ha sido
fiel sobre pocas, y yo lo fortaleceré de aquí en adelante.
54 Y le mando a mi sierva Emma Smith que permanezca y se una a mi siervo José,
y a nadie más. Pero si no quiere someterse a este mandamiento será
destruida, dice el Señor; porque yo soy el Señor tu Dios, y la
destruiré si no permanece en mi ley.
55 Pero si ella se niega a obedecer este mandamiento, entonces mi siervo José
hará todas las cosas por ella, así como él ha dicho; y
a él lo bendeciré y lo multiplicaré y le daré cien
veces más en este mundo, de padres y madres, hermanos y hermanas, casas
y terrenos, esposas e hijos, y coronas de vidas eternas en los mundos eternos.
56 Además, de cierto digo, perdónele mi sierva sus ofensas a mi
siervo José; entonces se le perdonarán a ella sus ofensas con
las que me ha ofendido; y yo, el Señor tu Dios, la bendeciré y
la multiplicaré, y haré que su corazón se regocije.
57 Y además, no enajene sus bienes mi siervo José, no sea que
venga un enemigo y lo destruya, porque Satanás procura destruir; pues
soy el Señor tu Dios y él es mi siervo; y he aquí, estoy
con él como estuve con Abraham tu padre, aun hasta su exaltación
y gloria.
58 Ahora, tocante a la ley del sacerdocio, hay muchas cosas pertenecientes a
ella.
59 De cierto, si algún hombre fuere llamado por mi Padre, como lo fue
Aarón, por mi propia voz y por la voz del que me envió, y yo lo
haya investido con las llaves del poder de este sacerdocio, si hiciere algo
en mi nombre, conforme a mi ley y por mi palabra, no cometerá pecado,
y yo lo justificaré.
60 Por tanto, nadie censure a mi siervo José, pues yo lo justificaré;
porque él hará el sacrificio que yo requiera de sus manos por
sus transgresiones, dice el Señor tu Dios.
61 Y además, tocante a la ley del sacerdocio: Si un hombre se casa con
una virgen y desea desposarse con otra, y la primera consiente, y él
se casa con la segunda, y son vírgenes, y no han dado su palabra a ningún
otro, entonces queda justificado; no puede cometer adulterio, porque le son
dadas a él; pues no puede cometer adulterio con lo que le pertenece a
él y a nadie más.
62 Y si le son dadas diez vírgenes por esta ley, no puede cometer adulterio,
porque a él le pertenecen y le son dadas; por tanto, queda justificado.
63 Mas si una o cualquiera de las diez vírgenes, después de desposarse,
recibe a otro hombre, ella ha cometido adulterio y será destruida; porque
le son dadas a él para multiplicarse y henchir la tierra, de acuerdo
con mi mandamiento, y para cumplir la promesa dada por mi Padre antes de la
fundación del mundo, y para su exaltación en los mundos eternos,
a fin de que engendren las almas de los hombres; pues en esto se perpetúa
la obra de mi Padre, a fin de que él sea glorificado.
64 Y además, de cierto, de cierto te digo, si un hombre que tiene las
llaves de este poder tiene una esposa, y le enseña la ley de mi sacerdocio
en cuanto a estas cosas, entonces ella ha de creer y ministrarle, o será
destruida, dice el Señor tu Dios; pues la destruiré; porque magnificaré
mi nombre en todos los que reciban y permanezcan en mi ley.
65 Por tanto, me será lícito, si ella no acepta esta ley, que
él reciba cuantas cosas yo, el Señor su Dios, le dé, porque
ella no creyó ni le ministró conforme a mi palabra; y entonces
ella llega a ser la transgresora; y él queda exento de la ley de Sara,
la cual ministró a Abraham según la ley, cuando le mandé
a él que tomara a Agar por esposa.
66 Y ahora, en cuanto a esta ley, de cierto, de cierto te digo, te revelaré
más en lo porvenir; por tanto, esto bastará por ahora. He aquí,
soy el Alfa y la Omega. Amén.
SECCIÓN 133
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Hiram, Ohio,
el 3 de noviembre de 1831 (History of the Church, 1:229–234). Como prefacio
de esta revelación, el Profeta escribió: "En esta época
había muchas cosas que los élderes deseaban saber concernientes
a la predicación del evangelio a los habitantes de la tierra y en cuanto
al recogimiento; y a fin de poder andar según la luz verdadera y ser
instruidos de lo alto, el día 3 de noviembre de 1831 me dirigí
al Señor y recibí la siguiente revelación importante"
(History of the Church, 1:229). Esta sección se añadió
primeramente al libro de Doctrina y Convenios como un apéndice, y, con
posterioridad, se le señaló un número como sección.
1–6, Se manda a los santos prepararse para la Segunda Venida;
7–16, Se manda a todos los hombres huir de Babilonia, ir a Sión
y prepararse para el gran día del Señor;
17–35, Él estará en pie sobre el monte de Sión, los
continentes se convertirán en una sola tierra y las tribus perdidas de
Israel volverán;
36–40, El evangelio se restauró por medio de José Smith
para que se predicara en todo el mundo;
41–51, El Señor descenderá con venganza sobre los inicuos;
52–56, Será el año de sus redimidos;
57–74, El evangelio ha de enviarse para la salvación de los santos
y para la destrucción de los inicuos.
1 ESCUCHAD, oh pueblo de mi iglesia, dice el Señor vuestro Dios, y oíd
la palabra del Señor concerniente a vosotros:
2 El Señor que vendrá súbitamente a su templo; el Señor
que descenderá en juicio sobre el mundo con una maldición; sí,
sobre todas las naciones que olviden a Dios, y sobre todos los impíos
que haya entre vosotros.
3 Porque desnudará su santo brazo ante los ojos de todas las naciones,
y todos los extremos de la tierra verán la salvación de su Dios.
4 Por tanto, preparaos, preparaos, oh mi pueblo; santificaos, juntaos vosotros,
oh pueblo de mi iglesia, sobre la tierra de Sión, todos vosotros a quienes
no se ha mandado permanecer.
5 Salid de Babilonia. Sed limpios los que lleváis los vasos del Señor.
6 Convocad vuestras asambleas solemnes y comunicaos a menudo los unos con los
otros. Invoque todo varón el nombre del Señor.
7 Sí, de cierto os digo otra vez, el momento ha llegado en que la voz
del Señor se dirige a vosotros: Salid de Babilonia; congregaos de entre
las naciones, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.
8 Enviad a los élderes de mi iglesia a las naciones que se encuentran
lejos; a las islas del mar; enviadlos a los países extranjeros; llamad
a todas las naciones, primeramente a los gentiles y luego a los judíos.
9 Y he aquí, éste será su pregón y la voz del Señor
a todo pueblo: Id a la tierra de Sión para que se ensanchen las fronteras
de mi pueblo, y sean fortalecidas sus estacas, y Sión se extienda hasta
las regiones inmediatas.
10 Sí, óigase el pregón entre todo pueblo: Despertad y
levantaos y salid a recibir al Esposo; he aquí, el Esposo viene; salid
a recibirlo. Preparaos para el gran día del Señor.
11 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
12 Huyan, pues, a Sión los que se hallan entre los gentiles.
13 Y huyan a Jerusalén los que son de Judá, a los montes de la
casa del Señor.
14 Salid de en medio de las naciones, sí, de Babilonia, de en medio de
la iniquidad, que es la Babilonia espiritual.
15 Pero de cierto, así dice el Señor, no sea vuestra huida con
prisa, sino prepárense todas las cosas delante de vosotros; y no mire
hacia atrás el que salga, no sea que le sobrevenga una destrucción
repentina.
16 Dad oído y escuchad, oh habitantes de la tierra. Escuchad unánimes,
vosotros los élderes de mi iglesia, y oíd la voz del Señor,
porque él llama a todos los hombres y manda a todos en todas partes que
se arrepientan.
17 Porque, he aquí, Dios el Señor ha enviado al ángel para
que proclame en medio del cielo: Preparad la vía del Señor y enderezad
sus senderos, porque la hora de su venida está cerca,
18 cuando el Cordero estará en pie sobre el monte de Sión, y con
él ciento cuarenta y cuatro mil, que tendrán el nombre de su Padre
escrito en la frente.
19 Por tanto, preparaos para la venida del Esposo; salid, salid a recibirlo.
20 Porque he aquí, se pondrá de pie sobre el monte de los Olivos
y sobre el potente océano, sí, el gran abismo, y sobre las islas
del mar y sobre la tierra de Sión.
21 Y alzará su voz desde Sión, y hablará desde Jerusalén,
y se oirá su voz entre todo pueblo.
22 Y será una voz como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de
grandes truenos que derribarán los montes; y no se hallarán los
valles.
23 Mandará al mar profundo, y será arrojado hacia los países
del norte, y las islas serán una sola tierra;
24 y la tierra de Jerusalén y la de Sión volverán a su
propio lugar, y la tierra será como en los días antes de ser dividida.
25 Y el Señor, sí, el Salvador, estará en medio de su pueblo
y reinará sobre toda carne.
26 Y los que estén en los países del norte serán recordados
ante el Señor, y sus profetas oirán su voz, y no se contendrán
por más tiempo; y herirán las peñas, y el hielo fluirá
ante su presencia.
27 Y se levantará una calzada en medio del gran mar.
28 Sus enemigos llegarán a serles por presa,
29 y en los yermos desolados brotarán pozos de aguas vivas; y la tierra
reseca no volverá a tener sed.
30 Y traerán sus ricos tesoros a los hijos de Efraín, mis siervos.
31 Y los confines de los collados eternos temblarán ante su presencia.
32 Y allí se postrarán, y serán coronados de gloria, sí,
en Sión, por la mano de los siervos del Señor, los hijos de Efraín.
33 Y serán llenos de cantos de gozo sempiterno.
34 He aquí, ésta es la bendición del Dios eterno sobre
las tribus de Israel, y la bendición más rica sobre la cabeza
de Efraín y sus compañeros.
35 Y también los de la tribu de Judá, después de su aflicción,
serán purificados en santidad ante el Señor, para morar en su
presencia día y noche, para siempre jamás.
36 Y ahora, de cierto dice el Señor, para que se sepan estas cosas entre
vosotros, oh habitantes de la tierra, he enviado a mi ángel para volar
por en medio del cielo con el evangelio eterno, el cual ha aparecido a algunos
y lo ha entregado al hombre, y se aparecerá a muchos que moran en la
tierra.
37 Y este evangelio será predicado a toda nación, y tribu, y lengua,
y pueblo.
38 Y los siervos de Dios saldrán, proclamando en alta voz: Temed a Dios
y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado;
39 y adorad a aquel que ha hecho el cielo, la tierra, el mar y las fuentes de
las aguas,
40 invocando el nombre del Señor día y noche, diciendo: ¡Oh,
que hendieras los cielos; que descendieras; que los montes se derritieran ante
tu presencia!
41 Y será contestado sobre su cabeza, porque la presencia del Señor
será como el fuego de fundición que abrasa, y como fuego que hace
hervir las aguas.
42 Oh Señor, tú bajarás para dar a conocer tu nombre a
tus adversarios, y todas las naciones temblarán ante tu presencia,
43 cuando obres cosas terribles, cosas que no esperan;
44 sí, cuando desciendas y se derritan los montes delante de tu presencia,
recibirás a aquel que se regocija y obra rectamente, que se acuerda de
ti en tus vías.
45 Porque desde el principio del mundo no han escuchado los hombres, ni percibido
con sus oídos, ni ha visto ojo alguno, además de ti, oh Dios,
cuán grandes cosas has preparado para aquel que te espera.
46 Y se dirá: ¿Quién es éste que desciende de Dios
en el cielo con ropas teñidas; sí, de regiones desconocidas, vestido
con su atavío glorioso, que viene en la grandeza de su potencia?
47 Y él dirá: Soy aquel que hablé en justicia, poderoso
para salvar.
48 Y los vestidos del Señor serán rojos; y su ropa como del que
ha pisado el lagar.
49 Y tan grande será la gloria de su presencia, que el sol esconderá
su faz avergonzado, y la luna retendrá su luz, y las estrellas serán
arrojadas de sus lugares.
50 Y se oirá su voz: He pisado yo solo el lagar y he traído juicio
sobre todo pueblo; y nadie estuvo conmigo;
51 y los he hollado con mi furor y los pisé con mi ira, y con su sangre
he salpicado mis vestidos y manchado toda mi ropa; porque éste fue el
día de venganza que estaba en mi corazón.
52 Y ahora el año de mis redimidos ha llegado; y harán memoria
de la amorosa bondad de su Señor, y de todo lo que sobre ellos ha conferido
de acuerdo con su bondad, y de acuerdo con su amorosa misericordia, para siempre
jamás.
53 En todas las aflicciones de ellos, él fue afligido. Y el ángel
de su presencia los salvó; y en su amor y en su clemencia los redimió,
los sostuvo y los llevó todos los días de la antigüedad;
54 sí, y también a Enoc y a los que estuvieron con él;
a los profetas que antes de él fueron; también a Noé y
a los que fueron antes de él; y también a Moisés y a los
que fueron antes de él;
55 y de Moisés a Elías, y de Elías a Juan, los cuales estuvieron
con Cristo en su resurrección, y los santos apóstoles, con Abraham,
Isaac y Jacob, estarán en la presencia del Cordero.
56 Y los sepulcros de los santos serán abiertos; y saldrán y estarán
a la diestra del Cordero cuando él esté en pie sobre el monte
de Sión y sobre la ciudad santa, la Nueva Jerusalén; y cantarán
el cántico del Cordero día y noche para siempre jamás.
57 Y por tal razón, a fin de que los hombres fuesen hechos participantes
de las glorias que iban a ser reveladas, el Señor envió la plenitud
de su evangelio, su convenio sempiterno, razonando con sencillez y claridad,
58 a fin de preparar a los débiles para las cosas que vendrán
sobre la tierra, y para la obra del Señor en aquel día en que
los débiles confundirán a los sabios, y el menor se hará
nación fuerte, y dos pondrán en fuga a sus decenas de millares.
59 Y con lo débil de la tierra trillará el Señor a las
naciones por el poder de su Espíritu.
60 Y por esta razón se dieron estos mandamientos; se mandó que
se retuviesen del mundo el día en que fueron dados, pero ahora han de
ir a toda carne;
61 y esto de acuerdo con la disposición y la voluntad del Señor,
que reina sobre toda carne.
62 Y al que se arrepienta y se santifique ante el Señor, se dará
la vida eterna.
63 Y sobre los que no escuchen la voz del Señor se cumplirá lo
que escribió el profeta Moisés, que serán desarraigados
de entre el pueblo.
64 Y también lo que fue escrito por el profeta Malaquías: Porque
he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios,
sí, y todos los que hacen maldad serán rastrojo; y aquel día
que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos,
y no les dejará ni raíz ni rama.
65 Por tanto, ésta será la respuesta del Señor a ellos:
66 El día en que vine a los míos, ninguno de vosotros me recibió,
y fuisteis echados fuera.
67 Cuando llamé otra vez, no hubo de vosotros quien contestara; sin embargo,
mi brazo no fue acortado en lo más mínimo para que yo no redimiera,
ni tampoco mi poder para rescatar.
68 He aquí, con mi reprensión seco el mar. Vuelvo los ríos
en desierto; hieden sus peces y mueren de sed.
69 Visto de obscuridad los cielos, y su cubierta hago yo de cilicio.
70 Y esto os vendrá de mi mano: En angustia yaceréis.
71 He aquí, no hay quien os rescate, porque no obedecisteis mi voz cuando
os llamé desde los cielos; no creísteis a mis siervos, y cuando
os fueron enviados, no los recibisteis.
72 De manera que, sellaron el testimonio y ataron la ley, y vosotros fuisteis
entregados a las tinieblas.
73 Éstos irán a las tinieblas de afuera, donde es el lloro y el
llanto y el crujir de dientes.
74 He aquí, el Señor vuestro Dios lo ha hablado. Amén.
SECCIÓN 134
Una declaración de la creencia concerniente a los gobiernos y a las leyes
en general, adoptada por voto unánime en una asamblea general de la Iglesia
que se verificó en Kirtland, Ohio, el 17 de agosto de 1835 (History of
the Church, 2:247–249). La ocasión fue una reunión de los
líderes de la Iglesia, a los cuales se congregó para considerar
el contenido que se proponía de la primera edición de Doctrina
y Convenios. En esa ocasión, se hizo el siguiente preámbulo a
esta declaración: "A fin de que nuestra creencia concerniente a
los gobiernos terrenales y a las leyes en general no sea mal interpretada ni
mal comprendida, hemos juzgado oportuno presentar, al fin de esta obra, nuestra
opinión concerniente al asunto" (History of the Church, 2:247).
1–4, Los gobiernos deben preservar la libertad de conciencia y de adoración;
5–8, Todos los hombres deben sostener y apoyar a su respectivo gobierno
y deben respeto y deferencia a las leyes;
9–10, Las sociedades religiosas no deben ejercer poderes civiles;
11–12, Los hombres quedan justificados si se defienden a sí mismos
y si defienden su propiedad.
1 CREEMOS que Dios instituyó los gobiernos para el beneficio del hombre,
y que él hace a los hombres responsables de sus hechos con relación
a dichos gobiernos, tanto en la formulación de leyes como en la administración
de éstas, para el bien y la protección de la sociedad.
2 Creemos que ningún gobierno puede existir en paz, a menos que se formulen
y se conserven invioladas las leyes que garanticen a cada individuo el libre
ejercicio de la conciencia, el derecho de tener y administrar propiedades y
la protección de la vida.
3 Creemos que todo gobierno necesariamente requiere funcionarios y magistrados
civiles para poner en vigor las leyes de ese gobierno; y que se debe buscar
y sostener, por la voz del pueblo si es república, o por la voluntad
del soberano, a quienes administren la ley con equidad y justicia.
4 Creemos que la religión es instituida por Dios; y que los hombres son
responsables ante él, y ante él sólo, por el ejercicio
de ella, a no ser que sus opiniones religiosas los impulsen a infringir los
derechos y libertades de los demás; pero no creemos que las leyes humanas
tengan el derecho de intervenir, prescribiendo reglas de adoración para
sujetar la conciencia de los hombres, ni de dictar fórmulas para la devoción
pública o privada; que el magistrado civil debe restringir el crimen,
pero nunca dominar la conciencia; debe castigar el delito, pero nunca suprimir
la libertad del alma.
5 Creemos que todos los hombres están obligados a sostener y apoyar a
los gobiernos respectivos de los países donde residan, en tanto que las
leyes de dichos gobiernos los protejan en sus derechos inherentes e inalienables;
que no convienen la sedición ni la rebelión a ningún ciudadano
así protegido, y deben ser castigadas como corresponde; y que todo gobierno
tiene el derecho de establecer leyes que a su propio juicio estime que son las
que mejor garanticen los intereses públicos; al mismo tiempo, sin embargo,
conservando sagrada la libertad de conciencia.
6 Creemos que todo hombre debe ser respetado en su posición, los gobernantes
y los magistrados como tales, ya que son colocados para proteger a los inocentes
y castigar a los culpables; y que todo hombre debe respeto y deferencia a las
leyes, porque sin ellas la paz y la armonía serían suplantadas
por la anarquía y el terror; las leyes humanas son instituidas para el
propósito expreso de ajustar nuestros intereses como individuos y naciones,
entre hombre y hombre; y las leyes divinas son dadas del cielo para prescribir
reglas sobre asuntos espirituales para la fe y la adoración, por las
cuales el hombre responderá a su Creador.
7 Creemos que los gobernantes, estados y gobiernos tienen el derecho y la obligación
de instituir leyes para la protección de todo ciudadano en el libre ejercicio
de su creencia religiosa; pero no creemos que tengan el derecho, en justicia,
de privar a los ciudadanos de este privilegio, ni proscribirlos por sus opiniones,
en tanto que se manifieste consideración y reverencia para con las leyes,
y tales opiniones religiosas no justifiquen la sedición ni la conspiración.
8 Creemos que la comisión de crímenes debe castigarse de acuerdo
con la naturaleza de la ofensa; que el homicidio, la traición, el robo,
el hurto y la violación de la paz en general, en todo respecto, deben
ser castigados de acuerdo con su criminalidad y su mala influencia entre los
hombres, por las leyes del gobierno contra el cual se cometió la ofensa;
y que en bien de la paz y la tranquilidad públicas, todo hombre debe
adelantarse y emplear su habilidad en procurar que se castigue a los que infrinjan
las leyes buenas.
9 No creemos que sea justo confundir influencias religiosas con el gobierno
civil, mediante lo cual se ampara a una sociedad religiosa, mientras que a otra
le son proscritos sus privilegios espirituales, y se niegan los derechos individuales
de sus miembros como ciudadanos.
10 Creemos que toda sociedad religiosa tiene el derecho de disciplinar a sus
miembros por conducta desordenada, de acuerdo con los estatutos y reglamentos
de dicha sociedad, siempre que tales procedimientos tengan que ver con su confraternidad
y buenos antecedentes; pero no creemos que sociedad religiosa alguna tenga la
autoridad para juzgar a los hombres en cuanto al derecho sobre la propiedad
o la vida, ni para quitarles los bienes de este mundo, ni poner en peligro la
vida o el cuerpo, ni imponer sobre ellos castigos físicos. Sólo
pueden excomulgarlos de su sociedad y retirar de ellos la mano de confraternidad.
11 Creemos que el hombre debe recurrir a la ley civil para exigir reparación
por toda injusticia y agravio, cuando sufre atropello personal, o se difama
o son violados los derechos de propiedad, donde existan leyes que le protejan
de estas cosas; pero creemos que todo hombre queda justificado si se defiende
a sí mismo, a sus amigos y propiedad, y al gobierno, de los ataques y
abusos ilícitos cometidos por persona alguna en tiempos de emergencia,
cuando es imposible apelar inmediatamente a la ley y obtener amparo.
12 Creemos que es justo predicar el evangelio a las naciones de la tierra y
amonestar a los justos a salvarse de la corrupción del mundo; pero no
creemos que sea propio intervenir en los asuntos de esclavos, ni predicarles
el evangelio ni bautizarlos contra la voluntad y deseos de sus amos, ni mezclarse
en sus cosas ni influir en lo más mínimo para que queden descontentos
con su situación en esta vida, y con ello poner en peligro la vida de
los hombres; creemos que tal intervención es ilícita e injusta,
y peligrosa para la paz de todo gobierno que permite la esclavitud de seres
humanos.
SECCIÓN 135
El martirio de José Smith el Profeta y de su hermano Hyrum Smith el Patriarca
en Carthage, Illinois, el 27 de junio de 1844 (History of the Church, 6:629–631).
Este documento fue escrito por el élder John Taylor del Consejo de los
Doce, quien presenció los acontecimientos.
1–2, José y Hyrum padecieron el martirio en la cárcel de
Carthage;
3, Se aclama la posición preeminente del Profeta;
4–7, La sangre inocente de ellos testifica de la verdad y la divinidad
de la obra.
1 PARA sellar el testimonio de este libro y el Libro de Mormón, anunciamos
el martirio de José Smith el Profeta y de Hyrum Smith el Patriarca. Ambos
fueron agredidos a tiros en la cárcel de Carthage, el 27 de junio de
1844, cerca de las cinco de la tarde, por un populacho de entre ciento cincuenta
y doscientas personas armadas, con la cara pintada de negro. Hyrum recibió
los primeros disparos y con calma cayó, exclamando: ¡Soy hombre
muerto! José saltó por la ventana y, al intentarlo, fue muerto
a balazos mientras exclamaba: ¡Oh Señor, Dios mío! Muertos
ya, dispararon sobre ellos de brutal manera y ambos recibieron cuatro balas.
2 John Taylor y Willard Richards, dos miembros del Quórum de los Doce,
eran las únicas personas que estaban en el cuarto en la ocasión;
aquél resultó gravemente herido con cuatro balas, pero ya se ha
restablecido; éste, mediante la providencia de Dios, escapó sin
un agujero siquiera en la ropa.
3 José Smith, el Profeta y Vidente del Señor, ha hecho más
por la salvación del hombre en este mundo, que cualquier otro que ha
vivido en él, exceptuando sólo a Jesús. En el breve espacio
de veinte años ha sacado a luz el Libro de Mormón, que tradujo
por el don y el poder de Dios, y lo ha hecho publicar en dos continentes; ha
enviado la plenitud del evangelio sempiterno, que el libro contiene, a los cuatro
ángulos de la tierra; ha publicado las revelaciones y los mandamientos
que integran este libro de Doctrina y Convenios, así como muchos otros
sabios documentos e instrucciones para el beneficio de los hijos de los hombres;
ha congregado a muchos miles de los Santos de los Últimos Días;
ha fundado una gran ciudad y ha dejado un nombre y una fama que no pueden fenecer.
Vivió grande y murió grande a los ojos de Dios y de su pueblo;
y como la mayoría de los ungidos del Señor en tiempos antiguos,
ha sellado su misión y obras con su propia sangre; y lo mismo ha hecho
su hermano Hyrum. ¡En vida no fueron divididos, y en su muerte no fueron
separados!
4 Al partir José para Carthage, para entregarse a los supuestos requisitos
de la ley, dos o tres días antes de su asesinato, dijo: "Voy como
cordero al matadero; pero me siento tan sereno como una mañana veraniega;
mi conciencia se halla libre de ofensas contra Dios y contra todos los hombres.
MORIRÉ INOCENTE, Y AÚN SE DIRÁ DE MÍ: FUE ASESINADO
A SANGRE FRÍA". Esa misma mañana, Hyrum, después de
haberse preparado para ir —¿a la matanza, diremos?, sí,
porque así fue— leyó el siguiente párrafo, cerca
del fin del capítulo doce de Éter, en el Libro de Mormón,
y dobló la hoja:
5 Y sucedió que le imploré al Señor que diera gracia a
los gentiles, para que tuviesen caridad. Y aconteció que el Señor
me dijo: Si no tienen caridad, es cosa que nada tiene que ver contigo; tú
has sido fiel; por tanto, tus vestidos se hallan limpios. Y porque has visto
tu debilidad, serás fortalecido, aun hasta sentarte en el lugar que he
preparado en las mansiones de mi Padre. Y ahora... me despido de los gentiles;
sí, y también de mis hermanos a quienes amo, hasta que nos encontremos
ante el tribunal de Cristo, donde todos los hombres sabrán que mis vestidos
no se han manchado con vuestra sangre. Los testadores ahora han muerto, y su
testamento está en vigor.
6 En febrero de 1844, Hyrum Smith cumplió cuarenta y cuatro años,
y en diciembre de 1843, José Smith cumplió treinta y ocho; y desde
ahora sus nombres serán contados entre los de los mártires de
la religión; y el lector de toda nación tendrá presente
que costó la mejor sangre del siglo diecinueve publicar el Libro de Mormón
y este libro de Doctrina y Convenios de la iglesia, para la salvación
de un mundo perdido; y que si el fuego puede marchitar el árbol vivo
para la gloria de Dios, cuánto más fácil consumirá
los árboles secos para purificar la viña de toda corrupción.
Vivieron por la gloria; murieron por la gloria; y la gloria es su recompensa
eterna. De generación en generación sus nombres pasarán
a la posteridad como joyas para los santificados.
7 Fueron inocentes de todo crimen, como tantas veces se había comprobado
previamente, y fueron encarcelados sólo por conspiraciones de traidores
y hombres inicuos; y su sangre inocente derramada en el piso de la cárcel
de Carthage es un amplio sello estampado sobre el "Mormonismo" que
ningún tribunal del mundo puede rechazar; y su sangre inocente sobre
el escudo del Estado de Illinois, con la palabra violada del Estado que su gobernador
había empeñado, es un testimonio de la verdad del evangelio sempiterno
que el mundo entero no puede impugnar; y su sangre inocente sobre el pabellón
de la libertad y sobre la Carta Magna de los Estados Unidos es un embajador
de la religión de Jesucristo que tocará el corazón de los
hombres honrados en todas las naciones; y su sangre inocente, con la sangre
inocente de todos los mártires que Juan vio bajo el altar, clamará
al Señor de los Ejércitos hasta que él haya vengado esa
sangre sobre la tierra. Amén.
SECCIÓN 136
La palabra y la voluntad del Señor, dada por medio del presidente Brigham
Young, en el invernadero (Winter Quarters) del campamento de Israel, en la nación
de los indios Omaha, sobre la ribera occidental del río Misuri, cerca
de Council Bluffs, Iowa (Journal History of the Church [Crónica de la
Iglesia], 14 de enero de 1847).
1–16, Se explica la manera de organizar el campamento de Israel para el
viaje hacia el Oeste;
17–27, Se manda a los santos vivir de acuerdo con las numerosas normas
del evangelio;
28–33, Los santos deben cantar, bailar, orar y aprender sabiduría;
34–42, Se da muerte a los profetas para que se les honre y para que los
inicuos sean condenados.
1 LA Palabra y la Voluntad del Señor en cuanto al Campamento de Israel
en su jornada hacia el Oeste:
2 Organícense en compañías todo el pueblo de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y los que viajen
con ellos, con el convenio y la promesa de guardar todos los mandamientos y
los estatutos del Señor nuestro Dios.
3 Organícense las compañías con capitanes sobre cien, capitanes
sobre cincuenta y capitanes sobre diez, al mando de un presidente y sus dos
consejeros, bajo la dirección de los Doce Apóstoles.
4 Y éste será nuestro convenio: Andaremos en todas las ordenanzas
del Señor.
5 Provéase cada compañía con el mayor número posible
de tiros de animales, carros, provisiones, ropa y otras cosas necesarias para
el viaje.
6 Cuando queden organizadas las compañías, dedíquense con
toda su fuerza a hacer los preparativos para los que van a permanecer.
7 Cada compañía, con sus capitanes y presidentes, decida cuántos
podrán partir la primavera entrante; entonces escójase a un número
suficiente de hombres fuertes y hábiles para llevar tiros de animales,
semillas e implementos de agricultura, y para ir a la vanguardia a preparar
la siembra primaveral.
8 Cada compañía, en proporción al valor de sus propiedades,
ayude a llevar a los pobres, a las viudas, a los huérfanos y a las familias
de los que han ingresado al ejército, para que los clamores de las viudas
y huérfanos no lleguen a los oídos del Señor contra este
pueblo.
9 Prepare cada compañía casas, y terrenos para el cultivo de granos,
para los que han de quedarse atrás esta temporada; y ésta es la
voluntad del Señor en cuanto a este pueblo.
10 Emplee cada hombre toda su influencia y sus bienes para trasladar a este
pueblo al lugar donde el Señor establecerá una estaca de Sión.
11 Y si hacéis esto con un corazón puro, con toda fidelidad, seréis
bendecidos; seréis bendecidos en vuestros rebaños, y en vuestros
hatos, y en vuestros campos, y en vuestras casas, y en vuestras familias.
12 Organicen mis siervos Ezra T. Benson y Erastus Snow una compañía.
13 Y organicen una compañía mis siervos Orson Pratt y Wilford
Woodruff.
14 También mis siervos Amasa Lyman y George A. Smith organicen una compañía.
15 Y nombren presidentes y capitanes sobre cien, sobre cincuenta y sobre diez.
16 Y salgan mis siervos que han sido nombrados, y enseñen esto, mi voluntad,
a los santos, a fin de que estén listos para ir a una tierra de paz.
17 Id y haced lo que os he dicho, y no temáis a vuestros enemigos, porque
no tendrán el poder para detener mi obra.
18 Sión será redimida en mi propio y debido tiempo.
19 Y si un hombre procura elevarse a sí mismo, y no busca mi consejo,
no tendrá poder, y su insensatez se hará manifiesta.
20 Buscad; y procurad cumplir con todas vuestras promesas el uno con el otro;
y no codiciéis lo que pertenece a vuestro hermano.
21 Guardaos del pecado de tomar el nombre del Señor en vano, porque soy
el Señor vuestro Dios, sí, el Dios de vuestros padres, el Dios
de Abraham, de Isaac y de Jacob.
22 Soy el que saqué a los hijos de Israel de la tierra de Egipto; y mi
brazo está extendido en los postreros días para salvar a mi pueblo
Israel.
23 Cesad de contender unos con otros; cesad de hablar mal el uno contra el otro.
24 Cesad la ebriedad; y tiendan vuestras palabras a edificaros unos a otros.
25 Si pides prestado a tu vecino, le devolverás lo que te haya prestado;
y si no puedes devolvérselo, ve luego y díselo, no sea que te
condene.
26 Y si encuentras lo que tu vecino ha perdido, indagarás diligentemente
hasta que se lo entregues.
27 Serás diligente en preservar lo que tengas, para que seas mayordomo
sabio; porque es el don gratuito del Señor tu Dios, y tú eres
su mayordomo.
28 Si te sientes alegre, alaba al Señor con cantos, con música,
con baile y con oración de alabanza y acción de gracias.
29 Si estás triste, clama al Señor tu Dios con súplicas,
a fin de que tu alma se regocije.
30 No temas a tus enemigos, porque están en mis manos y cumpliré
mi voluntad con ellos.
31 Es preciso que los de mi pueblo sean probados en todas las cosas, a fin de
que estén preparados para recibir la gloria que tengo para ellos, sí,
la gloria de Sión; y el que no aguanta el castigo, no es digno de mi
reino.
32 Aprenda sabiduría el ignorante, humillándose y suplicando al
Señor su Dios, a fin de que sean abiertos sus ojos para que él
vea, y sean destapados sus oídos para que oiga;
33 porque se envía mi Espíritu al mundo para iluminar a los humildes
y contritos, y para la condenación de los impíos.
34 Vuestros hermanos os han rechazado a vosotros y vuestro testimonio, sí,
la nación que os ha expulsado;
35 y ahora viene el día de su calamidad, sí, los días de
angustia, como la mujer que está de parto; y la angustia de ellos será
grande, a menos que se arrepientan cuanto antes, sí, muy pronto.
36 Porque dieron muerte a los profetas y a los que les fueron enviados; y han
derramado sangre inocente, la cual clama desde la tierra contra ellos.
37 Por tanto, no os maravilléis de estas cosas, porque todavía
no sois puros; no podéis soportar mi gloria todavía; pero la veréis,
si sois fieles en guardar todas mis palabras que os he dado, desde los días
de Adán hasta Abraham, desde Abraham hasta Moisés, desde Moisés
hasta Jesús y sus apóstoles, y desde Jesús y sus apóstoles
hasta José Smith, a quien llamé por conducto de mis ángeles,
mis siervos ministrantes, y por mi propia voz desde los cielos, para hacer surgir
mi obra;
38 cuyo fundamento él puso; y fue fiel; y lo tomé para mí.
39 Muchos se han maravillado a causa de su muerte; mas fue menester que él
sellara su testimonio con su sangre, a fin de que a él se le honrara,
y los inicuos fueran condenados.
40 ¿De vuestros enemigos no os he librado yo, menos a aquel a quien he
dejado como testigo de mi nombre?
41 Ahora pues, escuchad, oh pueblo de mi iglesia, y vosotros, élderes,
escuchad unánimes; habéis recibido mi reino.
42 Sed diligentes en guardar todos mis mandamientos, no sea que os sobrevengan
juicios, y os falte vuestra fe, y triunfen sobre vosotros vuestros enemigos.
De manera que es todo por ahora. Amén y amén.
SECCIÓN 137
Visión manifestada a José Smith el Profeta en el Templo de Kirtland,
Ohio, el 21 de enero de 1836 (History of the Church, 2:380–381). El Profeta
recibió esta revelación en la ocasión en que se administraron
las ordenanzas de la investidura hasta donde habían sido reveladas.
1–6, El Profeta ve a su hermano Alvin en el reino celestial;
7–9, Se revela la doctrina de la salvación de los muertos;
10, Todos los niños pequeños se salvan en el reino celestial.
1 LOS cielos nos fueron abiertos, y vi el reino celestial de Dios y su gloria,
mas si fue en el cuerpo o fuera del cuerpo, no puedo decirlo.
2 Vi la incomparable belleza de la puerta por la cual entrarán los herederos
de ese reino, la cual era semejante a llamas circundantes de fuego;
3 también vi el refulgente trono de Dios, sobre el cual se hallaban sentados
el Padre y el Hijo.
4 Vi las hermosas calles de ese reino, las cuales parecían estar pavimentadas
de oro.
5 Vi a Adán, nuestro padre, y a Abraham, y a mi padre, y a mi madre,
y a mi hermano Alvin, que murió hace mucho tiempo;
6 y me maravillé de que hubiese recibido una herencia en ese reino, en
vista de que había salido de esta vida antes que el Señor hubiera
extendido su mano para juntar a Israel por segunda vez, y no había sido
bautizado para la remisión de los pecados.
7 Por lo que, me habló la voz del Señor, diciendo: Todos los que
han muerto sin el conocimiento de este evangelio, quienes lo habrían
recibido si se les hubiese permitido permanecer, serán herederos del
reino celestial de Dios;
8 también todos aquellos que de aquí en adelante mueran sin un
conocimiento de él, quienes lo habrían recibido de todo corazón,
serán herederos de este reino;
9 pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según
sus obras, según el deseo de sus corazones.
10 Y también vi que todos los niños que mueren antes de llegar
a la edad de responsabilidad se salvan en el reino de los cielos.
SECCIÓN 138
Visión manifestada al presidente Joseph F. Smith en Salt Lake City, Utah,
el 3 de octubre de 1918. En su primer discurso durante la Conferencia General
Semestral de la Iglesia Número 89, el 4 de octubre de 1918, el presidente
Smith declaró que había recibido varias comunicaciones divinas
durante los meses precedentes. El día anterior el presidente Smith había
recibido una de ellas concerniente a la visita del Salvador a los espíritus
de los muertos mientras su cuerpo se hallaba en la tumba. Se anotó inmediatamente
después de terminarse la conferencia, y el 31 de octubre de 1918 se presentó
ante los consejeros de la Primera Presidencia, ante el Consejo de los Doce y
ante el Patriarca, quienes la aceptaron unánimemente.
1–10, El presidente Joseph F. Smith medita sobre los escritos de Pedro
y la visita de nuestro Señor al mundo de los espíritus;
11–24, Ve a los muertos justos congregados en el paraíso y el ministerio
de Cristo entre ellos;
25–37, Cómo se organizó la predicación del evangelio
entre los espíritus;
38–52, El presidente Smith ve a Adán, a Eva y a muchos de los santos
profetas en el mundo de los espíritus, los cuales habían considerado
como cautiverio el estado de su espíritu antes de su resurrección;
53–60, Los muertos justos de esta época continúan sus obras
en el mundo de los espíritus.
1 EL día tres de octubre del año mil novecientos dieciocho, me
hallaba en mi habitación meditando sobre las Escrituras,
2 y reflexionando en el gran sacrificio expiatorio que el Hijo de Dios realizó
para redimir al mundo;
3 y el grande y maravilloso amor manifestado por el Padre y el Hijo en la venida
del Redentor al mundo,
4 a fin de que el género humano fuese salvo, mediante la expiación
de Cristo y la obediencia a los principios del evangelio.
5 Mientras me ocupaba en esto, mis pensamientos se tornaron a los escritos del
apóstol Pedro a los santos de la iglesia primitiva esparcidos por el
Ponto, Galacia, Capadocia y otras partes de Asia, donde se había predicado
el evangelio después de la crucifixión del Señor.
6 Abrí la Biblia y leí el tercero y el cuarto capítulo
de la primera epístola de Pedro, y al leer me sentí sumamente
impresionado, más que en cualquier otra ocasión, por los siguientes
pasajes:
7 "Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados,
el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto
en la carne, pero vivificado en espíritu;
8 "en el cual también fue y predicó a los espíritus
encarcelados,
9 "los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia
de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en
la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua" (1 Pedro
3:18–20).
10 "Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los
muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan
en espíritu según Dios" (1 Pedro 4:6).
11 Mientras meditaba en estas cosas que están escritas, fueron abiertos
los ojos de mi entendimiento, y el Espíritu del Señor descansó
sobre mí, y vi las huestes de los muertos, pequeños así
como grandes.
12 Y se hallaba reunida en un lugar una compañía innumerable de
los espíritus de los justos, que habían sido fieles en el testimonio
de Jesús mientras vivieron en la carne,
13 y quienes habían ofrecido un sacrificio a semejanza del gran sacrificio
del Hijo de Dios, y habían padecido tribulaciones en el nombre de su
Redentor.
14 Todos éstos habían partido de la vida terrenal, firmes en la
esperanza de una gloriosa resurrección mediante la gracia de Dios el
Padre y de su Hijo Unigénito, Jesucristo.
15 Vi que estaban llenos de gozo y de alegría, y se regocijaban juntamente
porque estaba próximo el día de su liberación.
16 Se hallaban reunidos esperando el advenimiento del Hijo de Dios al mundo
de los espíritus para declarar su redención de las ligaduras de
la muerte.
17 Su polvo inerte iba a ser restaurado a su forma perfecta, cada hueso a su
hueso, y los tendones y la carne sobre ellos; el espíritu y el cuerpo
iban a ser reunidos para nunca más ser separados, a fin de recibir una
plenitud de gozo.
18 Mientras esta innumerable multitud esperaba y conversaba, regocijándose
en la hora de su liberación de las cadenas de la muerte, apareció
el Hijo de Dios y declaró libertad a los cautivos que habían sido
fieles;
19 y allí les predicó el evangelio sempiterno, la doctrina de
la resurrección y la redención del género humano de la
caída, y de los pecados individuales, con la condición de que
se arrepintieran.
20 Mas a los inicuos no fue, ni se oyó su voz entre los impíos
y los impenitentes que se habían profanado mientras estuvieron en la
carne;
21 ni tampoco vieron su presencia ni contemplaron su faz los rebeldes que rechazaron
el testimonio y las amonestaciones de los antiguos profetas.
22 Prevalecían las tinieblas donde éstos se hallaban; pero entre
los justos había paz,
23 y los santos se regocijaron en su redención, y doblaron la rodilla,
y reconocieron al Hijo de Dios como su Redentor y Libertador de la muerte y
de las cadenas del infierno.
24 Sus semblantes brillaban, y el resplandor de la presencia del Señor
descansó sobre ellos, y cantaron alabanzas a su santo nombre.
25 Me maravillé, porque yo entendí que el Salvador había
pasado unos tres años ministrando a los judíos y a los de la casa
de Israel, tratando de enseñarles el evangelio eterno y llamarlos al
arrepentimiento,
26 y sin embargo, no obstante sus poderosas obras y milagros y su proclamación
de la verdad con gran poder y autoridad, fueron pocos los que escucharon su
voz, y se regocijaron en su presencia, y recibieron la salvación de sus
manos.
27 Pero su ministerio entre los que habían muerto se limitó al
breve tiempo que transcurrió entre la crucifixión y su resurrección,
28 y me causaron admiración las palabras de Pedro, en donde dice que
el Hijo de Dios predicó a los espíritus encarcelados que en otro
tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en
los días de Noé, y cómo le fue posible predicar a esos
espíritus y efectuar la obra necesaria entre ellos en tan corto tiempo.
29 Y en mi admiración, fueron abiertos mis ojos y se vivificó
mi entendimiento, y percibí que el Señor no fue en persona entre
los inicuos ni los desobedientes que habían rechazado la verdad, para
instruirlos;
30 mas he aquí, organizó sus fuerzas y nombró mensajeros
de entre los justos, investidos con poder y autoridad, y los comisionó
para que fueran y llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas,
es decir, a todos los espíritus de los hombres; y así se predicó
el evangelio a los muertos;
31 y los mensajeros escogidos salieron a declarar el día aceptable del
Señor, y a proclamar la libertad a los cautivos que se hallaban encarcelados;
sí, a todos los que estaban dispuestos a arrepentirse de sus pecados
y a recibir el evangelio.
32 Así se predicó el evangelio a los que habían muerto
en sus pecados, sin el conocimiento de la verdad, o en transgresión por
haber rechazado a los profetas.
33 A ellos se les enseñó la fe en Dios, el arrepentimiento del
pecado, el bautismo vicario para la remisión de los pecados, el don del
Espíritu Santo por la imposición de las manos,
34 y todos los demás principios del evangelio que les era menester conocer,
a fin de habilitarse para que fuesen juzgados en la carne según los hombres,
pero vivieran en espíritu según Dios.
35 De modo que se dio a conocer entre los muertos, pequeños así
como grandes, tanto a los inicuos como a los fieles, que se había efectuado
la redención por medio del sacrificio del Hijo de Dios sobre la cruz.
36 Así fue cómo se hizo saber que nuestro Redentor pasó
su tiempo, durante su permanencia en el mundo de los espíritus, instruyendo
y preparando a los fieles espíritus de los profetas que habían
testificado de él en la carne,
37 para que llevasen el mensaje de la redención a todos los muertos,
a quienes él no podía ir personalmente por motivo de la rebelión
y transgresión de ellos, para que éstos también escucharan
sus palabras por medio del ministerio de sus siervos.
38 Entre los grandes y poderosos que se hallaban reunidos en esta numerosa congregación
de los justos, estaban nuestro padre Adán, el Anciano de Días
y padre de todos,
39 y nuestra gloriosa madre Eva, con muchas de sus fieles hijas que habían
vivido en el curso de las edades y adorado al Dios verdadero y viviente.
40 Abel, el primer mártir, estaba allí, y su hermano Set, uno
de los poderosos, que era la imagen misma de su padre Adán.
41 Noé, que había amonestado en cuanto al diluvio; Sem, el gran
sumo sacerdote; Abraham, el padre de los fieles; Isaac, Jacob y Moisés,
el gran legislador de Israel;
42 e Isaías, el cual declaró por profecía que el Redentor
fue ungido para sanar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad
a los cautivos y la apertura de la cárcel a los presos, también
estaban allí.
43 Además, Ezequiel, a quien se mostró en una visión el
gran valle de huesos secos, que iban a ser revestidos de carne, para levantarse
otra vez como almas vivientes en la resurrección de los muertos;
44 Daniel, que previó y predijo el establecimiento del reino de Dios
en los postreros días, para nunca jamás ser derribado ni dado
a otro pueblo;
45 Elías, que estuvo con Moisés en el Monte de la Transfiguración;
46 y Malaquías, el profeta que testificó acerca de la venida de
Elías el profeta, de quien Moroni también habló al profeta
José Smith, declarando que habría de venir antes que llegara el
grande y terrible día del Señor, también estaban allí.
47 El profeta Elías había de plantar en el corazón de los
hijos las promesas hechas a sus padres,
48 presagiando la gran obra que se efectuaría en los templos del Señor
en la dispensación del cumplimiento de los tiempos para la redención
de los muertos, y para sellar los hijos a sus padres, no fuera que toda la tierra
fuese herida con una maldición y quedara enteramente asolada a su venida.
49 Todos éstos y muchos más, aun los profetas que vivieron entre
los nefitas y testificaron acerca de la venida del Hijo de Dios, se hallaban
entre la innumerable asamblea esperando su liberación,
50 porque los muertos habían considerado como un cautiverio la larga
separación de sus espíritus y sus cuerpos.
51 A éstos el Señor instruyó, y les dio poder para levantarse,
después que él resucitara de los muertos, y entrar en el reino
de su Padre, y ser coronados allí con inmortalidad y vida eterna,
52 y en adelante continuar sus labores como el Señor lo había
prometido, y ser partícipes de todas las bendiciones que estaban reservadas
para aquellos que lo aman.
53 El profeta José Smith y mi padre Hyrum Smith, y Brigham Young, John
Taylor, Wilford Woodruff y otros espíritus selectos que fueron reservados
para nacer en el cumplimiento de los tiempos, a fin de participar en la colocación
de los cimientos de la gran obra de los últimos días,
54 incluso la construcción de templos y la efectuación en ellos
de las ordenanzas para la redención de los muertos, también estaban
en el mundo de los espíritus.
55 Observé que también ellos se hallaban entre los nobles y grandes
que fueron escogidos en el principio para ser gobernantes en la Iglesia de Dios.
56 Aun antes de nacer, ellos, con muchos otros, recibieron sus primeras lecciones
en el mundo de los espíritus, y fueron preparados para venir en el debido
tiempo del Señor a obrar en su viña en bien de la salvación
de las almas de los hombres.
57 Vi que los fieles élderes de esta dispensación, cuando salen
de la vida terrenal, continúan sus obras en la predicación del
evangelio de arrepentimiento y redención, mediante el sacrificio del
Unigénito Hijo de Dios, entre aquellos que están en tinieblas
y bajo la servidumbre del pecado en el gran mundo de los espíritus de
los muertos.
58 Los muertos que se arrepientan serán redimidos, mediante su obediencia
a las ordenanzas de la casa de Dios,
59 y después que hayan padecido el castigo por sus transgresiones, y
sean lavados y purificados, recibirán una recompensa según sus
obras, porque son herederos de salvación.
60 Tal fue la visión de la redención de los muertos que me fue
revelada, y yo doy testimonio, y sé que este testimonio es verdadero,
mediante la bendición de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
Así sea. Amén.
Declaraciones Oficiales:
1 2
DECLARACIÓN OFICIAL — 1
A quien corresponda:
1 Por cuanto se han despachado, con fines políticos, informes de prensa
desde Salt Lake City, los cuales se han publicado extensamente, declarando que
la Comisión de Utah, en su reciente informe al Secretario del Interior,
alega que todavía se están solemnizando matrimonios plurales,
y que cuarenta o más de estos matrimonios se han efectuado en Utah desde
el mes de junio próximo pasado o durante el año anterior, y también
que las autoridades de la Iglesia han enseñado, fomentado e instado en
discursos públicos que se continúe la práctica de la poligamia:
2 Por consiguiente, yo, como Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días, por medio de la presente declaro, de la manera
más solemne, que dichas acusaciones son falsas. No estamos enseñando
la poligamia o matrimonio plural, ni permitiendo a persona alguna su práctica,
y niego que durante el plazo mencionado se hayan solemnizado cuarenta o cualquier
otro número de matrimonios plurales en nuestros templos o en cualquier
otro lugar del Territorio.
3 Se ha tenido conocimiento de un caso, en el cual las personas dicen que el
matrimonio se efectuó en la Casa de Investiduras, en Salt Lake City,
en la primavera de 1889, pero no me ha sido posible averiguar quién ofició
la ceremonia; lo que se hizo en este caso fue sin conocimiento mío. Como
consecuencia de este supuesto acontecimiento, la Casa de Investiduras fue derribada
en seguida, según mis instrucciones.
4 Por cuanto el Congreso ha establecido leyes que prohíben el matrimonio
plural, y las cuales la Corte Suprema ha sostenido como constitucionales, yo,
por la presente, declaro mi intención de sujetarme a dichas leyes, y
de ejercer mi influencia en los miembros de la Iglesia a quienes presido para
que hagan lo mismo.
5 Ni en mis enseñanzas, ni en las de mis colaboradores, dadas a la Iglesia
durante el plazo mencionado, hay cosa alguna que razonablemente pueda interpretarse
en el sentido de estar inculcando o alentando la poligamia; y cuando un élder
de la Iglesia ha usado lenguaje que parecía comunicar tales enseñanzas,
se le ha reprendido en el acto. Y ahora, yo públicamente declaro que
mi amonestación a los Santos de los Últimos Días es que
se refrenen de contraer cualquier matrimonio prohibido por la ley del país.
6 WILFORD WOODRUFF
Presidente de La Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Últimos Días.
7 El presidente Lorenzo Snow presentó lo siguiente:
8 "Propongo que, reconociendo a Wilford Woodruff como Presidente de La
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, y el
único hombre sobre la tierra que actualmente tiene las llaves de las
ordenanzas para sellar, lo consideremos plenamente autorizado, en virtud de
su posición, para expedir el Manifiesto que se ha leído en nuestra
presencia, y el cual lleva la fecha del 24 de septiembre de 1890; y que como
iglesia, reunida en Conferencia General, aceptemos su declaración en
cuanto a los matrimonios plurales como autorizada y obligatoria."
9 El voto a favor de la proposición anterior fue unánime.
10 Salt Lake City, Utah, a 6 de octubre de 1890.
SELECCIONES DE TRES DISCURSOS DEL
PRESIDENTE WILFORD WOODRUFF
REFERENTES AL MANIFIESTO
11 El Señor jamás permitirá que os desvíe yo ni
ningún otro hombre que funcione como Presidente de esta Iglesia. No es
parte del programa. No existe en la mente de Dios. Si yo intentara tal cosa,
el Señor me quitaría de mi lugar, y así lo hará
con cualquier hombre que intente desviar a los hijos de los hombres de los oráculos
de Dios y de su deber. (Conferencia General Semestral Número 61 de La
Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, lunes
6 de octubre de 1890, Salt Lake City, Utah. Publicado en Deseret Evening News,
del 11 de octubre de 1890, pág. 2.)
12 No importa quién viva ni quién muera, ni quién sea llamado
para dirigir esta Iglesia, tienen que dirigirla por la inspiración de
Dios Todopoderoso. Si no lo hacen de esa manera, no podrán hacerlo de
ninguna otra forma...
13 He recibido algunas revelaciones recientemente, y de suma importancia para
mí, y os diré lo que el Señor me ha dicho. Permítaseme
dirigir vuestra atención a lo que se conoce como el Manifiesto...
14 El Señor me ha dicho que haga una pregunta a los Santos de los Últimos
Días, y también me ha dicho que si escuchan lo que yo les diga
y contestan, por medio del Espíritu y el poder de Dios, a la pregunta
que les haga, todos responderán de la misma manera, y todos creerán
lo mismo en lo referente a este asunto.
15 La pregunta es ésta: ¿Cuál es el rumbo más prudente
que deben seguir los Santos de los Últimos Días: continuar intentando
llevar a la práctica el matrimonio plural con las leyes de la nación
en contra de ella y la oposición de sesenta millones de personas, y a
costa de la confiscación y la pérdida de todos los templos, y
la suspensión de todas las ordenanzas que en ellos se efectúan,
tanto por los vivos como por los muertos, y el encarcelamiento de la Primera
Presidencia, así como de los Doce y de los que están a la cabeza
de su familia en la Iglesia, y la confiscación de la propiedad personal
de la gente (todo lo cual de por sí daría fin a la práctica)
o, después de padecer como hemos padecido por motivo de nuestra obediencia
a este principio, cesar la práctica y someternos a la ley, y con ello
lograr que permanezcan en su casa los Profetas, los Apóstoles y los padres
de familia, para que puedan instruir a la gente y encargarse de los deberes
de la Iglesia, y también dejar los templos en poder de los santos, para
que éstos puedan encargarse de las ordenanzas del evangelio tanto para
los vivos como por los muertos?
16 El Señor me mostró, en visión y por revelación,
exactamente lo que sucedería si no poníamos fin a esta práctica.
Si no la hubiéramos terminado, de nada os hubiera servido...ninguno de
los hombres de este Templo de Logan, porque todas las ordenanzas se habrían
suspendido en toda la tierra de Sión. Habría reinado la confusión
por todo Israel, y muchos hombres hubieran sido encarcelados. Esta dificultad
habría sobrevenido a toda la Iglesia y se nos habría obligado
a dar fin a la práctica. Ahora bien, la pregunta es si debe suspenderse
de este modo o según la manera que el Señor nos ha manifestado,
y dejar a nuestros Profetas y Apóstoles y padres de familia como hombres
libres, y los templos en poder de los miembros, a fin de que los muertos puedan
ser redimidos. Un gran número de ellos ya han sido liberados de la prisión
en el mundo de los espíritus por los de este pueblo, y ¿se debe
continuar o dar fin a la obra? Ésta es la pregunta que hago a los Santos
de los Últimos Días. Tenéis que juzgar por vosotros mismos.
Quiero que contestéis a dicha pregunta por vosotros mismos. Yo no la
contestaré; mas os digo que ésa es precisamente la condición
en que nosotros como pueblo nos hallaríamos si no hubiéramos tomado
la decisión que tomamos.
17 ...Vi exactamente lo que sucedería si no se hacía algo al respecto.
Este espíritu ha estado sobre mí desde hace mucho tiempo. Mas
quiero decir esto: Yo habría permitido que todos los templos se escaparan
de nuestras manos; yo mismo habría dejado que me encarcelaran y habría
permitido que encarcelaran a todos los demás hombres si el Dios del cielo
no me hubiera mandado hacer lo que hice; y cuando llegó la hora en que
se me mandó que hiciera eso, todo era muy claro para mí. Fui ante
el Señor y anoté lo que Él me dijo que escribiera...
18 Dejo esto con vosotros para que lo meditéis y lo consideréis.
El Señor está obrando con nosotros. (Conferencia de la Estaca
Cache, Logan, Utah, domingo 1º de noviembre de 1891. Publicado en Deseret
Weekly, del 14 de noviembre de 1891.)
19 Ahora os diré lo que se me manifestó y lo que el Hijo de Dios
efectuó en esto.... Todas esas cosas habrían acontecido, como
vive el Dios Omnipotente, si no se hubiera proclamado ese Manifiesto. Por tanto,
el Hijo de Dios se sintió dispuesto a que ello se presentara a la Iglesia
y al mundo para los propósitos que Él tenía designados.
El Señor había decretado el establecimiento de Sión. Él
había decretado la terminación de este templo. Él había
decretado que la obra de la salvación de los vivos y de los muertos se
efectuara en estos valles de las montañas. Y Dios Omnipotente decretó
que el diablo no la impediría. Si lo podéis entender, eso es la
clave de ello. (De un discurso pronunciado en la sexta sesión de la dedicación
del Templo de Salt Lake City, en abril de 1893. Copia de los Servicios Dedicatorios
de los Archivos del Departamento Histórico de la Iglesia, Salt Lake City,
Utah.)
DECLARACIÓN OFICIAL — 2
A quien corresponda:
1 El 30 de septiembre de 1978, en la Conferencia General Semestral Número
148 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
el presidente N. Eldon Tanner, Primer Consejero de la Primera Presidencia de
la Iglesia, presentó lo siguiente:
2 A principios de junio de este año, la Primera Presidencia anunció
que el presidente Spencer W. Kimball recibió una revelación que
extiende las bendiciones del sacerdocio y del templo a todo varón que
sea miembro digno de la Iglesia. El presidente Kimball me ha pedido que informe
en la conferencia que después de recibir esta revelación, que
vino a él tras extensa meditación y oración en las salas
sagradas del santo templo, él la presentó a sus consejeros, quienes
la aceptaron y aprobaron. Luego se presentó al Quórum de los Doce
Apóstoles, los cuales la aprobaron de modo unánime y, a continuación,
fue presentada a todas las demás Autoridades Generales, que de igual
manera la aprobaron unánimemente.
3 El presidente Kimball me ha pedido que en esta ocasión lea esta carta:
4 8 de junio de 1978
A todos los oficiales generales y locales del sacerdocio de La Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Últimos Días de todo el mundo:
5 Estimados hermanos:
6 Al observar la expansión de la obra del Señor sobre la tierra,
hemos sentido agradecimiento al ver que los habitantes de muchas naciones han
respondido al mensaje del evangelio restaurado, y se han unido a la Iglesia
en números cada vez mayores. Esto, a la vez, nos ha inspirado el deseo
de extender a todo miembro digno de la Iglesia todos los privilegios y bendiciones
que el evangelio proporciona.
7 Enterados de las promesas declaradas por los profetas y presidentes de la
Iglesia que nos han precedido, de que en alguna ocasión, en el plan eterno
de Dios, todos nuestros hermanos que sean dignos podrán recibir el sacerdocio,
y al ver la fidelidad de aquellos a quienes se les ha retenido el sacerdocio,
hemos suplicado larga y fervientemente a favor de éstos, nuestros fieles
hermanos, y hemos pasado muchas horas en el cuarto superior del Templo suplicando
al Señor orientación divina.
8 Él ha escuchado nuestras oraciones y ha confirmado por revelación
que ha llegado el día prometido por tan largo tiempo en el que todo varón
que sea fiel y digno miembro de la Iglesia puede recibir el santo sacerdocio,
con el poder de ejercer su autoridad divina, y disfrutar con sus seres queridos
de toda bendición que de él procede, incluso las bendiciones del
templo. Por consiguiente, se puede conferir el sacerdocio a todos los varones
que sean miembros dignos de la Iglesia sin tomar en consideración ni
su raza ni su color. Se instruye a los directores del sacerdocio que se guíen
por el sistema de entrevistar concienzudamente a todo candidato a quien se le
vaya a conferir, ya sea el Sacerdocio Aarónico o el de Melquisedec, para
asegurarse de que esté cumpliendo con las normas establecidas para determinar
si es digno.
9 Declaramos solemnemente que el Señor ahora ha dado a conocer su voluntad
para la bendición de todos sus hijos, por toda la tierra, que presten
atención a la voz de sus siervos autorizados y se preparen para recibir
toda bendición del evangelio.
10 Atentamente,
SPENCER W. KIMBALL
N. ELDON TANNER
MARION G. ROMNEY
La Primera Presidencia
11 Reconociendo a Spencer W. Kimball como el Profeta, Vidente y Revelador, y
Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
se propone que nosotros, en calidad de asamblea constituyente, aceptemos esta
revelación como la palabra y la voluntad del Señor. Todos los
que estén a favor se servirán indicarlo levantando la mano derecha.
Cualquiera que se oponga lo manifestará de igual manera.
12 El voto a favor de la proposición anterior fue unánime.
Salt Lake City, Utah, 30 de septiembre de 1978.