14 No obstante, si profanan sus heredades, serán derribados; porque
no los perdonaré si las profanan.
15 He aquí, os digo, la redención de Sión tiene que venir
por poder;
16 por tanto, levantaré a mi pueblo un varón que lo guiará,
como Moisés guió a los hijos de Israel.
17 Porque vosotros sois hijos de Israel y de la descendencia de Abraham; y es
menester sacaros de la servidumbre con poder y con brazo extendido.
18 Y tal como fueron guiados vuestros padres en el principio, así será
la redención de Sión.
19 No desmaye, pues, vuestro corazón, porque no os digo como dije a vuestros
padres: Mi ángel subirá delante de vosotros, pero mi presencia
no.
20 Sino que a vosotros os digo: Mis ángeles subirán delante de
vosotros, y también mi presencia; y con el tiempo poseeréis la
buena tierra.
21 De cierto, de cierto os digo que mi siervo José Smith, hijo, es el
hombre a quien comparé con el siervo al cual el Señor de la viña
habló en la parábola que os he referido.
22 Por consiguiente, diga mi siervo José Smith, hijo, a la fuerza de
mi casa, a mis jóvenes y a los de edad madura: Congregaos en la tierra
de Sión, en la tierra que he comprado con dinero que se me ha consagrado.
23 Y envíen todas las iglesias hombres sabios con sus fondos, y compren
terrenos como se lo he mandado.
24 Y si mis enemigos os acometen para echaros de mi buena tierra, que yo he
consagrado para ser la tierra de Sión, sí, de vuestras propias
tierras, después de estos testimonios que me hayáis traído
contra ellos, vosotros los maldeciréis;
25 y a quien maldijereis, yo maldeciré; y vosotros me vengaréis
de mis enemigos.
26 Y mi presencia estará con vosotros cuando me venguéis de mis
enemigos, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen.
27 Ningún hombre tema dar su vida por mi causa; porque quien dé
su vida por mi causa, la hallará de nuevo.
28 Y el que no esté dispuesto a dar su vida por mi causa no es mi discípulo.
29 Es mi voluntad que mi siervo Sidney Rigdon levante su voz en las congregaciones
de las regiones del Este, preparando a las iglesias para que guarden los mandamientos
que les he dado en cuanto a la restauración y redención de Sión.
30 Es mi voluntad que no vuelvan mis siervos Parley P. Pratt y Lyman Wight a
la tierra de sus hermanos, hasta que obtengan compañías que suban
a la tierra de Sión, en número de diez, de veinte, de cincuenta
o de cien, hasta que hayan llegado a un total de quinientos de los de la fuerza
de mi casa.
31 He aquí, ésta es mi voluntad; pedid y recibiréis; pero
los hombres no siempre obedecen mi voluntad.
32 De manera que, si no podéis obtener quinientos, procurad diligentemente
obtener por ventura trescientos.
33 Y si no podéis conseguir trescientos, procurad diligentemente obtener
por ventura cien.
34 Mas de cierto os digo, un mandamiento os doy, que no subiréis a la
tierra de Sión hasta que hayáis reunido a cien de los de la fuerza
de mi casa, para que suban con vosotros a la tierra de Sión.
35 Así pues, como os dije, pedid y recibiréis; orad sinceramente
a fin de que quizá mi siervo José Smith, hijo, vaya con vosotros,
y presida en medio de mi pueblo, y organice mi reino en la tierra consagrada,
y establezca a los hijos de Sión sobre las leyes y los mandamientos que
se os han dado y que se os darán.
36 Toda victoria y toda gloria os es realizada mediante vuestra diligencia,
fidelidad y oraciones de fe.
37 Viaje mi siervo Parley P. Pratt con mi siervo José Smith, hijo.
38 Salga mi siervo Lyman Wight con mi siervo Sidney Rigdon.
39 Acompañe mi siervo Hyrum Smith a mi siervo Frederick G. Williams.
40 Vayan juntos mis siervos Orson Hyde y Orson Pratt a donde les aconseje mi
siervo José Smith, hijo, para realizar el cumplimiento de estos mandamientos
que os he dado, y dejad en mis manos lo que resta. Así sea. Amén.
SECCIÓN 104
Revelación dada a José Smith el Profeta el 23 de abril de 1834,
concerniente a la orden unida, o sea, la orden de la Iglesia para el beneficio
de los pobres (History of the Church, 2:54–60). La ocasión fue
una reunión de consejo de la Primera Presidencia y otros sumos sacerdotes,
en la cual se habían tomado en consideración las apremiantes necesidades
temporales del pueblo. La orden unida de Kirtland había de disolverse
por un tiempo y reorganizarse después, y las propiedades, en calidad
de mayordomías, debían dividirse entre los miembros de la orden.
1–10, Los santos serán maldecidos por sus transgresiones en contra
de la orden unida;
11–16, El Señor abastece a los santos según su propia manera;
17–18, La ley del evangelio rige el cuidado de los pobres;
19–46, Se designan las mayordomías y las bendiciones de varios
de los hermanos;
47–53, La orden unida de Kirtland y la de Sión deben funcionar
separadamente;
54–66, Se establece la tesorería sagrada del Señor para
la impresión de las Escrituras;
67–77, La tesorería general de la orden unida debe funcionar sobre
la base del común acuerdo;
78–86, Los miembros de la orden unida deben pagar todas sus deudas, y
el Señor los librará de la servidumbre económica.
1 DE cierto os digo, mis amigos, os doy consejo y un mandamiento concerniente
a todos los bienes de la orden, la cual mandé organizar y establecer
para que fuera una orden unida, una orden sempiterna para el beneficio de mi
iglesia y para la salvación de los hombres hasta que yo venga;
2 con la promesa inalterable e inmutable de que si eran fieles aquellos a quienes
yo mandé, serían bendecidos con una multiplicidad de bendiciones;
3 mas por cuanto no fueron fieles, estuvieron a punto de recibir una maldición.
4 Por consiguiente, ya que algunos de mis siervos no han guardado el mandamiento,
sino que han quebrantado el convenio por motivo de su avaricia, y con palabras
fingidas, los he maldecido con una maldición muy grave y penosa.
5 Porque yo, el Señor, he determinado en mi corazón que si se
descubre que cualquiera de los que pertenecen a la orden es declarado transgresor,
o en otras palabras, si quebranta el convenio que os liga, él será
maldito en su vida, y será hollado por quien yo disponga,
6 porque yo, el Señor, no seré burlado en estas cosas;
7 y todo esto para que los inocentes que haya entre vosotros no sean condenados
con los injustos, ni se escapen los culpables que se hallen entre vosotros;
porque yo, el Señor, os he prometido una corona de gloria a mi diestra.
8 De manera que, si sois transgresores, no podréis escapar de mi ira
durante vuestra vida.
9 Si sois separados por transgresión, no podréis escapar de los
bofetones de Satanás sino hasta el día de la redención.
10 Y ahora os doy el poder desde esta misma hora para que, si hay entre vosotros
alguien que pertenezca a la orden, y es hallado transgresor y no se arrepiente
de la maldad, lo entreguéis a los bofetones de Satanás; y no tendrá
poder para traer mal sobre vosotros.
11 Me es prudente; por tanto, os mando que os organicéis y le señaléis
a cada cual su mayordomía;
12 para que todo hombre me rinda cuentas de la mayordomía que le sea
designada.
13 Porque conviene que yo, el Señor, haga a todo hombre responsable,
como mayordomo de las bendiciones terrenales que he dispuesto y preparado para
mis criaturas.
14 Yo, el Señor, extendí los cielos y formé la tierra,
hechura de mis propias manos; y todas las cosas que en ellos hay son mías.
15 Y es mi propósito abastecer a mis santos, porque todas las cosas son
mías.
16 Pero es preciso que se haga a mi propia manera; y he aquí, ésta
es la forma en que yo, el Señor, he decretado abastecer a mis santos,
para que los pobres sean exaltados, y los ricos sean humildes.
17 Porque la tierra está llena, y hay suficiente y de sobra; sí,
yo preparé todas las cosas, y he concedido a los hijos de los hombres
que sean sus propios agentes.
18 De manera que, si alguno toma de la abundancia que he creado, y no reparte
su porción a los pobres y a los necesitados, conforme a la ley de mi
evangelio, en el infierno alzará los ojos con los malvados, estando en
tormento.
19 Y ahora, de cierto os digo, concerniente a los bienes de la orden:
20 Apártesele a mi siervo Sidney Rigdon, como su mayordomía, el
sitio donde ahora reside y el terreno de la curtiduría, para que se sostenga
mientras esté obrando en mi viña, de acuerdo con lo que yo disponga,
cuando se lo mande.
21 Y hágase todo conforme al acuerdo de la orden, y el consentimiento
o voz unánime de la orden radicada en la tierra de Kirtland.
22 Y esta mayordomía y bendición yo, el Señor, le confiero
a mi siervo Sidney Rigdon por bendición sobre él y sobre su descendencia
después de él;
23 y multiplicaré bendiciones sobre él, si es humilde delante
de mí.
24 Además, señálesele a mi siervo Martin Harris, como su
mayordomía, y de su descendencia después de él, el solar
que mi siervo John Johnson recibió a cambio de su heredad anterior;
25 y si es fiel, multiplicaré bendiciones sobre él y sobre su
descendencia después de él.
26 Dedique mi siervo Martin Harris su dinero a la proclamación de mi
palabra, como lo indique mi siervo José Smith, hijo.
27 Además, reciba mi siervo Frederick G. Williams el sitio donde actualmente
reside.
28 Y désele a mi siervo Oliver Cowdery el solar que se ha señalado,
contiguo a la casa que será para la imprenta, el cual es el solar número
uno; así como también el terreno sobre el cual reside su padre.
29 Y entréguense la imprenta y todas sus pertenencias a mis siervos Frederick
G. Williams y Oliver Cowdery.
30 Y esto constituirá su mayordomía que se les designará.
31 Y si son fieles, he aquí, los bendeciré y multiplicaré
bendiciones sobre ellos.
32 Y éste es el principio de la mayordomía que les he señalado
a ellos y a su descendencia después de ellos.
33 Y si son fieles, multiplicaré bendiciones sobre ellos y su descendencia
después de ellos, sí, una multiplicidad de bendiciones.
34 Además, désele a mi siervo John Johnson la casa en que vive,
así como la heredad, todo menos el terreno que se ha reservado para la
edificación de mis casas, que es parte de esa heredad, y aquellos solares
que se han apartado para mi siervo Oliver Cowdery.
35 Y si es fiel, multiplicaré bendiciones sobre él.
36 Y es mi voluntad que él venda los solares que se han destinado para
edificar la ciudad de mis santos, según se lo indique la voz del Espíritu,
y conforme al parecer y a la voz de la orden.
37 Y éste es el principio de la mayordomía que le he señalado
como bendición a él y a su descendencia después de él.
38 Y si es fiel, multiplicaré una multiplicidad de bendiciones sobre
él.
39 Además, señálense a mi siervo Newel K. Whitney las casas
y el terreno donde ahora reside, y el solar y edificio que ocupa el establecimiento
mercantil; también el terreno de la esquina al sur de dicho establecimiento
y aquel sobre el cual se halla la fábrica de potasa.
40 Todo esto le he señalado a mi siervo Newel K. Whitney como su mayordomía,
como bendición sobre él y sobre su descendencia después
de él, para el beneficio del establecimiento mercantil de mi orden que
he establecido para mi estaca en la tierra de Kirtland.
41 Sí, en verdad, ésta es la mayordomía que le he señalado
a mi siervo Newel K. Whitney, a saber, este establecimiento mercantil entero,
a él y a su agente, y a su descendencia después de él.
42 Y si guarda fielmente los mandamientos que le he dado, multiplicaré
bendiciones sobre él y su descendencia después de él, sí,
una multiplicidad de bendiciones.
43 Además, apártesele a mi siervo José Smith, hijo, el
terreno que se ha destinado para construir mi casa, el cual mide doscientos
dos metros de fondo por sesenta de ancho; apártesele también la
heredad sobre la cual reside ahora su padre;
44 y éste es el principio de la mayordomía que he señalado
por bendición sobre él y sobre su padre.
45 Porque he aquí, le he reservado una heredad a su padre para su sostén;
por tanto, él será contado con los de la casa de mi siervo José
Smith, hijo.
46 Y multiplicaré bendiciones sobre la casa de mi siervo José
Smith, hijo, si es fiel, sí, una multiplicidad de bendiciones.
47 Ahora os doy un mandamiento tocante a Sión: No estaréis ligados
por más tiempo a vuestros hermanos de Sión como orden unida, sino
de este modo:
48 Después de organizaros, os llamaréis la Orden Unida de la Estaca
de Sión, de la ciudad de Kirtland; y vuestros hermanos, después
de organizarse, se llamarán la Orden Unida de la Ciudad de Sión.
49 Y se organizarán en sus propios nombres y en su propia representación;
y tramitarán sus asuntos en su propia representación y en sus
propios nombres;
50 y vosotros tramitaréis los vuestros en vuestra propia representación,
y en vuestros propios nombres.
51 Y he mandado que se haga esto para vuestra salvación, y también
para la salvación de ellos, por motivo de su expulsión, y por
lo que ha de venir.
52 Habiéndose quebrantado los convenios, por motivo de transgresión,
con avaricia y palabras fingidas,
53 quedáis, por tanto, separados de vuestros hermanos como orden unida,
de modo que desde esta hora ya no estáis ligados a ellos sino de esta
manera, como ya dije, mediante préstamos que determine esta orden en
consejo, conforme a lo que vuestras circunstancias permitan y la voz del consejo
disponga.
54 Además, os doy un mandamiento concerniente a la mayordomía
que os he designado:
55 He aquí, son míos todos estos bienes, o de lo contrario, vana
es vuestra fe y sois hipócritas, y los convenios que habéis hecho
conmigo quedan deshechos;
56 y si los bienes son míos, entonces sois mayordomos; de otra manera,
no sois mayordomos.
57 Mas de cierto os digo, os he puesto por mayordomos de mi casa, sí,
mayordomos en verdad.
58 Y con este propósito os he mandado organizar, sí, para imprimir
mis palabras, la plenitud de mis Escrituras, las revelaciones que os he dado
y las que más adelante os daré de cuando en cuando,
59 con objeto de edificar mi iglesia y mi reino sobre la tierra, y preparar
a mi pueblo para el tiempo, muy cerca ya, en que moraré con ellos.
60 Y prepararéis una tesorería para vosotros, y la consagraréis
a mi nombre;
61 y nombraréis a uno de entre vosotros para que se encargue de la tesorería,
y será ordenado con esta bendición.
62 Y se le pondrá un sello a la tesorería, y todas las cosas sagradas
se depositarán en ella; y ninguno de vosotros dirá que es de él,
ni parte alguna de ella, porque os pertenecerá a todos vosotros en común.
63 Os la entrego desde esta misma hora; y ahora procurad hacer uso de la mayordomía
que os he señalado, excluyendo las cosas sagradas, con el fin de imprimir
estas cosas sagradas como he dicho.
64 Y se guardará el producto de las cosas sagradas en la tesorería,
y se le pondrá un sello; y nadie lo usará ni lo sacará
de la tesorería, ni se quitará el sello que se le haya fijado,
sino por la voz de la orden o por mandamiento.
65 Y así guardaréis en la tesorería el producto de las
cosas sagradas, para propósitos sacrosantos.
66 Y se llamará la tesorería sagrada del Señor; y se le
pondrá un sello, a fin de que se conserve santa y consagrada ante el
Señor.
67 Además, se preparará otra tesorería, y se le designará
un tesorero para que se encargue de ella, y se le fijará un sello;
68 y todo el dinero que recibáis en vuestras mayordomías, como
resultado de haber mejorado los bienes que os he designado, ya fueren casas,
terrenos, ganado o lo que sea, salvo los santos y sagrados escritos que me he
reservado para propósitos sacrosantos, se depositará en la tesorería
en cuanto se reciba, en cantidades de cien, cincuenta, veinte, diez o cinco.
69 O en otras palabras, si alguno de vosotros gana cinco dólares, échelos
en la tesorería; o si gana diez, o veinte, o cincuenta, o cien, haga
lo mismo;
70 y ninguno de vosotros diga que es suyo; porque no ha de llamarse suyo, no,
ni parte alguna.
71 No se usará ninguna parte de ello, ni se sacará de la tesorería,
sino por la voz y el común acuerdo de la orden.
72 Y en esto consistirá la voz y el común acuerdo de la orden:
Que si alguno de entre vosotros dice al tesorero: Tengo necesidad de esto para
ayudarme en mi mayordomía,
73 ya fueren cinco dólares, o diez dólares, veinte, cincuenta
o cien, el tesorero le proporcionará la cantidad solicitada para ayudarle
en su mayordomía,
74 hasta que se descubra que es transgresor, y se manifieste claramente ante
el consejo de la orden que es un mayordomo infiel e imprudente.
75 Pero mientras goce de plena confraternidad, y sea fiel y sabio en su mayordomía,
esto le será por prueba ante el tesorero para que no se lo niegue.
76 Mas en caso de transgresión, el tesorero estará sujeto al consejo
y a la voz de la orden.
77 Y en caso de que el tesorero sea hallado mayordomo infiel e imprudente, comparecerá
ante el consejo y la voz de la orden, y será quitado de su puesto, y
se nombrará a otro en su lugar.
78 Además, de cierto os digo en cuanto a vuestras deudas, he aquí,
es mi voluntad que las paguéis todas;
79 y es mi voluntad que os humilléis delante de mí y obtengáis
esta bendición por vuestra diligencia, humildad y la oración de
fe.
80 Y si sois diligentes y humildes, y ejercitáis la oración de
fe, he aquí, ablandaré el corazón de vuestros acreedores,
hasta que os envíe los medios para libraros.
81 Por tanto, escribid luego a Nueva York, escribid conforme a lo que dictare
mi Espíritu, y ablandaré el corazón de vuestros acreedores
para que sea quitado de sus mentes el deseo de afligiros.
82 Y si vosotros sois humildes y fieles, e invocáis mi nombre, he aquí,
os daré la victoria.
83 Os hago la promesa de que por esta vez seréis librados de vuestra
servidumbre.
84 Si tenéis la oportunidad de conseguir préstamos en cantidades
de cientos o miles, hasta obtener lo suficiente para libraros de la servidumbre,
es vuestro el privilegio.
85 Hipotecad los bienes que he puesto en vuestras manos esta sola vez, firmando
de común acuerdo o de otra manera, como os parezca bien.
86 Os doy este privilegio solamente esta vez; y he aquí, si procedéis
a hacer las cosas que he puesto delante de vosotros, de acuerdo con mis mandamientos,
todas estas cosas son mías, y vosotros sois mis mayordomos, y el amo
no permitirá que sea desbaratada su casa. Así sea. Amén.
SECCIÓN 105
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a orillas del
río Fishing, Misuri, el 22 de junio de 1834 (History of the Church, 2:108–111).
Había aumentado la violencia del populacho en contra de los santos que
se habían establecido en Misuri; y grupos organizados, reunidos de varios
condados, habían manifestado su intención de aniquilar a la gente.
El Profeta, procedente de Kirtland, había llegado a la cabeza del grupo
llamado el Campo de Sión, con ropa y provisiones. El Profeta recibió
esta revelación mientras el grupo se hallaba acampado a orillas del río
Fishing.
1–5, Sión se edificará de acuerdo con la ley celestial;
6–13, La redención de Sión se posterga un corto tiempo;
14–19, El Señor peleará las batallas de Sión;
20–26, Al congregarse, los santos deben ser prudentes y no deben jactarse
de las obras poderosas;
27–30, Deben comprarse terrenos en el Condado de Jackson y en los contiguos;
31–34, Los élderes han de recibir una investidura en la casa del
Señor que se encuentra en Kirtland;
35–37, Los santos que sean llamados y también escogidos serán
santificados;
38–41, Los santos izarán un pendón de paz al mundo.
1 DE cierto os digo a vosotros que os habéis congregado para saber mi
voluntad en cuanto a la redención de mi pueblo afligido:
2 He aquí, os digo que si no fuera por las transgresiones de mi pueblo,
en lo que a la iglesia respecta, y no a individuos, bien habrían sido
redimidos ya.
3 Pero he aquí, no han aprendido a ser obedientes en las cosas que requerí
de sus manos, sino que están llenos de toda clase de iniquidad, y no
dan de sus bienes a los pobres ni a los afligidos entre ellos, como corresponde
a los santos;
4 ni están unidos conforme a la unión que requiere la ley del
reino celestial;
5 y no se puede edificar a Sión sino de acuerdo con los principios de
la ley del reino celestial; de otra manera, no la puedo recibir.
6 Y es necesario que mi pueblo sea disciplinado hasta que aprenda la obediencia,
si es menester, por las cosas que padece.
7 No hablo de aquellos que son designados para guiar a mi pueblo, los cuales
son los primeros élderes de mi iglesia, porque no todos ellos están
bajo esta condenación;
8 sino hablo de mis iglesias fuera de aquí. Hay muchos que dirán:
¿Dónde está su Dios? He aquí, los librará
en la hora de dificultad, de lo contrario, no subiremos a Sión y retendremos
nuestro dinero.
9 Por tanto, a causa de las transgresiones de mi pueblo, me conviene que mis
élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión;
10 para que ellos mismos se preparen, y mi pueblo sea instruido con mayor perfección,
y adquiera experiencia, y sepa más cabalmente lo concerniente a su deber
y a las cosas que de sus manos requiero;
11 y esto no puede llevarse a cabo sino hasta que mis élderes sean investidos
con poder de lo alto.
12 Pues he aquí, he preparado una magna investidura y bendición
que derramaré sobre ellos, si son fieles y siguen siendo humildes delante
de mí.
13 De modo que me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la
redención de Sión.
14 Porque he aquí, no exijo de sus manos que peleen las batallas de Sión,
pues como dije en un mandamiento anterior —y así cumpliré—
yo pelearé vuestras batallas.
15 He aquí, yo he enviado al destructor para deshacer y asolar a mis
enemigos; y de aquí a muy pocos años no quedarán para profanar
mi heredad, ni para blasfemar mi nombre en las tierras que he consagrado para
el recogimiento de mis santos.
16 He aquí, he mandado a mi siervo José Smith, hijo, decir a la
fuerza de mi casa, sí, mis guerreros, mis jóvenes y los de edad
madura, que se junten para redimir a mi pueblo, volcar las torres de mis enemigos
y esparcir a sus atalayas;
17 mas la fuerza de mi casa no ha escuchado mis palabras.
18 Pero ya que hay algunos que han atendido a mis palabras, he preparado una
bendición e investidura para ellos, si continúan fieles.
19 He oído sus oraciones y aceptaré su ofrenda; y me es menester
traerlos hasta este punto para poner a prueba su fe.
20 Ahora de cierto os digo, un mandamiento os doy: De los que han venido hasta
acá, quédense en estas regiones cuantos puedan hacerlo;
21 y aquellos que no puedan quedarse, que tengan familia en el Este, quédense
por una corta temporada conforme a lo que les indique mi siervo José;
22 porque yo lo aconsejaré en cuanto a este asunto, y todas las cosas
que él les declare serán cumplidas.
23 Sea muy fiel, devoto en sus oraciones y humilde ante mí todo mi pueblo
que mora en las regiones contiguas, y no dé a conocer las cosas que le
he revelado, hasta que yo juzgue prudente que sean reveladas.
24 No habléis de juicios ni os jactéis de vuestra fe y obras poderosas,
sino congregaos cuidadosamente, cuantos podáis, en una región,
según el sentimiento del pueblo lo permita;
25 y he aquí, os daré favor y gracia ante los ojos de los del
pueblo, a fin de que gocéis de paz y seguridad mientras les decís:
Juzgad y hacednos justicia conforme a la ley, y recompensadnos por nuestros
ultrajes.
26 He aquí, os digo, mis amigos, de esta manera hallaréis gracia
ante los ojos del pueblo, hasta que el ejército de Israel llegue a ser
muy grande.
27 Y ablandaré el corazón del pueblo, de cuando en cuando, como
ablandé el corazón de Faraón, hasta que mi siervo José
Smith, hijo, y mis élderes, a quienes he nombrado, tengan tiempo para
reunir la fuerza de mi casa,
28 y para enviar hombres sabios a cumplir lo que he mandado concerniente a la
compra de todos los terrenos que se puedan adquirir en el Condado de Jackson,
así como en los contiguos.
29 Porque es mi voluntad que se compren estos terrenos y, ya adquiridos, que
mis santos los posean de acuerdo con las leyes de consagración que he
dado.
30 Y después que se compren estos terrenos, no tendré por culpables
a los ejércitos de Israel si toman posesión de sus propios terrenos
que previamente compraron con su dinero, si derriban las torres de mis enemigos
que estén sobre ellos, y esparcen a sus atalayas, y me vengan de mis
enemigos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me odian.
31 Pero primero hágase mi ejército muy numeroso, y santifíquese
delante de mí, para que llegue a ser resplandeciente como el sol, claro
como la luna y sean sus pendones imponentes a los ojos de todas las naciones;
32 para que los reinos de este mundo se vean constreñidos a reconocer
que el reino de Sión es de hecho el reino de nuestro Dios y su Cristo;
sujetémonos, pues, a sus leyes.
33 De cierto os digo, me es oportuno que los primeros élderes de mi iglesia
reciban su investidura de lo alto en mi casa, la cual he mandado edificar a
mi nombre en la tierra de Kirtland;
34 y que los mandamientos que he dado en cuanto a Sión y su ley se ejecuten
y se cumplan después de su redención.
35 Hubo un día para llamar, pero ha llegado la hora de que haya un día
para escoger; y escójase a los que son dignos.
36 Y le será manifestado a mi siervo, por la voz del Espíritu,
quiénes son los escogidos; y serán santificados;
37 y si obedecen el consejo que reciben, tendrán el poder de hacer todas
las cosas que atañen a Sión, después de muchos días.
38 De nuevo os digo, proponed la paz, no sólo a la gente que os ha afligido,
sino a todos;
39 e izad un pendón de paz, y proclamad la paz hasta los extremos de
la tierra.
40 Proponed la paz a los que os han afligido, conforme a la voz del Espíritu
que esté en vosotros, y todas las cosas obrarán juntamente para
vuestro bienestar.
41 Por tanto, sed fieles; y he aquí, mirad, estoy con vosotros hasta
el fin. Así sea. Amén.
SECCIÓN 106
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 25 de noviembre de 1834 (History of the Church, 2:170–171). Esta
revelación se dirige a Warren A. Cowdery, hermano mayor de Oliver Cowdery.
1–3, Warren A. Cowdery es nombrado oficial presidente local;
4–5, La Segunda Venida no sorprenderá a los hijos de luz como ladrón;
6–8, Grandes bendiciones acompañan el servicio fiel en la Iglesia.
1 ES mi voluntad que mi siervo Warren A. Cowdery sea nombrado y ordenado sumo
sacerdote presidente de mi iglesia en la tierra de Freedom y las regiones circunvecinas;
2 y que predique mi evangelio sempiterno y alce su voz para amonestar al pueblo,
no sólo en su propia región, sino en los condados adyacentes;
3 y dedique su tiempo entero a este alto y santo llamamiento que ahora le doy,
buscando con diligencia el reino del cielo y su justicia, y todas las cosas
necesarias serán añadidas, porque el obrero es digno de su salario.
4 Además, de cierto os digo que la venida del Señor se aproxima,
y sorprenderá al mundo como ladrón en la noche.
5 Por tanto, ceñid vuestros lomos para que seáis hijos de luz,
y no os sorprenda ese día como ladrón.
6 Y además, de cierto os digo que hubo gozo en los cielos cuando mi siervo
Warren se humilló ante mi cetro y se apartó de las artimañas
de los hombres;
7 así que, bendito es mi siervo Warren, porque seré misericordioso
para con él; y no obstante la vanidad de su corazón, lo enalteceré
si se humilla ante mí.
8 Y le daré gracia y confianza para que se sostenga firme; y si continúa
siendo un testigo fiel y una luz a la iglesia, he preparado para él una
corona en las mansiones de mi Padre. Así sea. Amén.
SECCIÓN 107
Revelación sobre el sacerdocio, dada por medio de José Smith el
Profeta en Kirtland, Ohio, fechada el 28 de marzo de 1835 (History of the Church,
2:209–217). En la fecha mencionada, los Doce se reunieron en concilio,
confesando sus debilidades y flaquezas personales, manifestando su arrepentimiento
y solicitando instrucciones adicionales del Señor. Estaban a punto de
separarse para ir a sus respectivas misiones a los distritos asignados. Aunque
partes de esta sección se recibieron en la fecha indicada, los anales
históricos indican que varias partes de ella se recibieron en diversas
épocas, algunas aun en noviembre de 1831.
1–6, Hay dos sacerdocios: el de Melquisedec y el Aarónico;
7–12, Los que poseen el Sacerdocio de Melquisedec tienen poder para oficiar
en todos los oficios de la Iglesia;
13–17, El obispado preside el Sacerdocio Aarónico, el cual administra
las ordenanzas exteriores;
18–20, El Sacerdocio de Melquisedec posee las llaves de todas las bendiciones
espirituales; el Sacerdocio Aarónico posee las llaves del ministerio
de ángeles;
21–38, La Primera Presidencia, los Doce y los Setenta constituyen los
quórumes presidentes, cuyas decisiones deben estar sujetas a la unidad
y a la rectitud;
39–52, El orden patriarcal descendió por linaje desde Adán
hasta Noé;
53–57, Los santos de la antigüedad se reunieron en Adán-ondi-Ahmán,
y el Señor se les apareció;
58–67, Los Doce deben organizar a los oficiales de la Iglesia;
68–76, Los obispos son jueces comunes en Israel;
77–84, La Primera Presidencia y los Doce constituyen los consejos más
altos de la Iglesia;
85–100, Los presidentes del sacerdocio gobiernan a sus quórumes
respectivos.
1 EN la iglesia hay dos sacerdocios, a saber, el de Melquisedec y el Aarónico,
que incluye el Levítico.
2 La razón por la cual el primero se llama Sacerdocio de Melquisedec
es que Melquisedec fue un gran sumo sacerdote.
3 Antes de su época se llamaba el Santo Sacerdocio según el Orden
del Hijo de Dios.
4 Mas por respeto o reverencia al nombre del Ser Supremo, para evitar la demasiado
frecuente repetición de su nombre, la iglesia en los días antiguos
dio a ese sacerdocio el nombre de Melquisedec, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec.
5 Todas las otras autoridades u oficios de la iglesia son dependencias de este
sacerdocio.
6 Pero hay dos divisiones o cabezas principales: una es el Sacerdocio de Melquisedec,
y la otra es el Sacerdocio Aarónico o Levítico.
7 El oficio de élder corresponde al Sacerdocio de Melquisedec.
8 El Sacerdocio de Melquisedec posee el derecho de presidir, y tiene poder y
autoridad sobre todos los oficios en la iglesia en todas las edades del mundo,
para administrar en las cosas espirituales.
9 La presidencia del sumo sacerdocio, según el orden de Melquisedec,
tiene el derecho de oficiar en todos los oficios de la iglesia.
10 Los sumos sacerdotes según el orden del Sacerdocio de Melquisedec
tienen el derecho de oficiar en su propio puesto, bajo la dirección de
la presidencia, para administrar las cosas espirituales, y también en
el oficio de élder, presbítero (del orden levítico), maestro,
diácono y miembro.
11 Cuando el sumo sacerdote no esté presente, un élder tiene el
derecho de oficiar en su lugar.
12 El sumo sacerdote y el élder deben administrar las cosas espirituales,
de acuerdo con los convenios y mandamientos de la iglesia; y tienen el derecho
de oficiar en todos estos oficios de la iglesia cuando no esté presente
una autoridad mayor.
13 El segundo sacerdocio es llamado el Sacerdocio de Aarón, porque se
confirió a Aarón y a su descendencia por todas sus generaciones.
14 Se llama el sacerdocio menor porque es una dependencia del mayor, o sea,
el Sacerdocio de Melquisedec, y tiene el poder para administrar las ordenanzas
exteriores.
15 El obispado es la presidencia de este sacerdocio, y posee las llaves o autoridad
de éste.
16 Ningún hombre tiene el derecho legal de ocupar este oficio, de poseer
las llaves de este sacerdocio, a menos que sea un descendiente literal de Aarón.
17 Pero en vista de que un sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene
la autoridad para oficiar en todos los oficios menores, él puede desempeñar
el oficio de obispo cuando no se encuentre a un descendiente literal de Aarón,
siempre que sea llamado, apartado y ordenado a este poder por manos de la Presidencia
del Sacerdocio de Melquisedec.
18 El poder y la autoridad del sacerdocio mayor, o sea, el de Melquisedec, consiste
en tener las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia:
19 tener el privilegio de recibir los misterios del reino de los cielos, ver
abiertos los cielos, comunicarse con la asamblea general e iglesia del Primogénito,
y gozar de la comunión y presencia de Dios el Padre y de Jesús,
el mediador del nuevo convenio.
20 El poder y la autoridad del sacerdocio menor, o sea, el de Aarón,
consiste en poseer las llaves del ministerio de ángeles y en administrar
las ordenanzas exteriores, la letra del evangelio, el bautismo de arrepentimiento
para la remisión de pecados, de acuerdo con los convenios y los mandamientos.
21 Necesariamente hay presidentes, o proceden o son nombrados oficiales presidentes,
de entre los que son ordenados a los varios oficios de estos dos sacerdocios.
22 Del Sacerdocio de Melquisedec, tres Sumos Sacerdotes Presidentes, escogidos
por el cuerpo, nombrados y ordenados a ese oficio, y sostenidos por la confianza,
fe y oraciones de la iglesia, forman un quórum de la Presidencia de la
iglesia.
23 Los doce consejeros viajantes son llamados para ser los Doce Apóstoles,
o sea, testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo, y así
se distinguen de los otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.
24 Y constituyen un quórum, igual en autoridad y poder que los tres presidentes
ya mencionados.
25 Los Setenta también son llamados para predicar el evangelio y ser
testigos especiales a los gentiles y en todo el mundo, y así se distinguen
de otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.
26 Y constituyen un quórum, igual en autoridad que el de los doce testigos
especiales o apóstoles antes nombrados.
27 Y toda decisión que tome cualquiera de estos quórumes se hará
por la voz unánime del quórum; es decir, todos los miembros de
cada uno de los quórumes tienen que llegar a un acuerdo en cuanto a sus
decisiones, a fin de que éstas tengan el mismo poder o validez entre
sí,
28 una mayoría puede constituir un quórum cuando las circunstancias
impidan que se haga de otra manera,
29 de no ser así, sus decisiones no tienen derecho a las mismas bendiciones
que en la antigüedad recibían los acuerdos de un quórum de
tres presidentes, los cuales eran ordenados según el orden de Melquisedec,
y eran hombres justos y santos.
30 Las decisiones de estos quórumes, o cualquiera de ellos, se deben
tomar con toda rectitud, con santidad y humildad de corazón, mansedumbre
y longanimidad, y con fe, y virtud, y conocimiento, templanza, paciencia, piedad,
cariño fraternal y caridad;
31 porque existe la promesa de que si abundan estas cosas en ellos, no serán
sin fruto en cuanto al conocimiento del Señor.
32 Y en caso de que estos quórumes tomen alguna decisión con injusticia,
se podrá presentar ante una asamblea general de los varios quórumes,
los cuales constituyen las autoridades espirituales de la iglesia; de otra manera,
no se puede apelar de su decisión.
33 Los Doce son un Sumo Consejo Presidente Viajante, para oficiar en el nombre
del Señor bajo la dirección de la Presidencia de la iglesia, de
acuerdo con la institución del cielo; para edificar la iglesia y regular
todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego
a los judíos.
34 Los Setenta obrarán en el nombre del Señor bajo la dirección
de los Doce, o sea, el sumo consejo viajante, edificando la iglesia y regulando
todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego
a los judíos;
35 enviándose a los Doce, teniendo ellos las llaves, para abrir la puerta
por medio de la proclamación del evangelio de Jesucristo, primeramente
a los gentiles y luego a los judíos.
36 En las estacas de Sión los sumos consejos residentes forman un quórum
igual en autoridad, con respecto a los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones,
que el quórum de la presidencia o el sumo consejo viajante.
37 El sumo consejo de Sión constituye un quórum igual en autoridad,
respecto de los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones, que los consejos
de los Doce en las estacas de Sión.
38 Es el deber del sumo consejo viajante, cuando necesite ayuda, llamar a los
Setenta, en lugar de otros, para atender a los varios llamamientos de predicar
y administrar el evangelio.
39 Es el deber de los Doce ordenar ministros evangelistas en todas las ramas
grandes de la iglesia, según les sea designado por revelación.
40 El orden de este sacerdocio se confirmó para descender de padre a
hijo; y por derecho pertenece a los descendientes literales del linaje escogido,
al cual se hicieron las promesas.
41 Este orden se instituyó en los días de Adán, y descendió
por linaje de la siguiente manera:
42 De Adán a Set, a quien Adán ordenó a la edad de sesenta
y nueve años; y tres años antes de la muerte de Adán, éste
lo bendijo, y recibió la promesa de Dios, por conducto de su padre, de
que su posteridad sería la elegida del Señor, y que sería
preservada hasta el fin de la tierra;
43 porque Set fue un hombre perfecto, y su semejanza era la imagen expresa de
su padre, al grado de que se parecía a su padre en todas las cosas, y
solamente por su edad se podía distinguir entre uno y otro.
44 Enós fue ordenado a la edad de ciento treinta y cuatro años
y cuatro meses, por mano de Adán.
45 Dios llamó a Cainán en el desierto cuando éste tenía
cuarenta años de edad; y encontró a Adán mientras viajaba
al país de Shedolamak. Ochenta y siete años tenía cuando
recibió su ordenación.
46 Mahalaleel tenía cuatrocientos noventa y seis años y siete
días de edad cuando fue ordenado por mano de Adán, quien también
lo bendijo.
47 Jared tenía doscientos años de edad cuando recibió su
ordenación por mano de Adán, por quien también fue bendecido.
48 Enoc tenía veinticinco años de edad cuando fue ordenado por
mano de Adán; y tenía sesenta y cinco años, y Adán
lo bendijo.
49 Y Enoc vio al Señor y anduvo con él, y estuvo delante de su
faz continuamente; y caminó Enoc con Dios trescientos sesenta y cinco
años, de manera que tenía cuatrocientos treinta años de
edad cuando fue trasladado.
50 Matusalén tenía cien años de edad cuando fue ordenado
por Adán.
51 Lamec tenía treinta y dos años de edad cuando fue ordenado
por Set.
52 Noé tenía diez años de edad cuando fue ordenado por
mano de Matusalén.
53 Tres años antes de su muerte, Adán llamó a Set, Enós,
Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc y Matusalén, todos ellos sumos
sacerdotes, junto con el resto de los de su posteridad que eran justos, al valle
de Adán-ondi-Ahmán, y allí les confirió su última
bendición.
54 Y el Señor se les apareció, y se levantaron y bendijeron a
Adán, y lo llamaron Miguel, el príncipe, el arcángel.
55 Y el Señor le dio consuelo a Adán, y le dijo: Te he puesto
para estar a la cabeza; multitud de naciones saldrán de ti, y tú
les serás por príncipe para siempre.
56 Y Adán se puso de pie en medio de la congregación, y a pesar
de que lo agobiaba el peso de sus años, lleno del Espíritu Santo,
predijo todo cuanto habría de sobrevenir a su posteridad hasta la última
generación.
57 Todas estas cosas se escribieron en el libro de Enoc, y se testificará
de ellas a su debido tiempo.
58 También es el deber de los Doce ordenar y organizar a todos los otros
oficiales de la iglesia, de acuerdo con la revelación que dice:
59 A la Iglesia de Cristo en la tierra de Sión, además de las
leyes de la iglesia referentes a sus asuntos:
60 De cierto os digo, dice el Señor de las Huestes, es menester que haya
élderes presidentes para presidir a los que tengan el oficio de élder;
61 y también presbíteros para presidir a quienes tengan el oficio
de presbítero;
62 y también maestros para presidir a los que tengan el oficio de maestro,
de igual manera; y también los diáconos.
63 Por tanto, de diácono a maestro, de maestro a presbítero y
de presbítero a élder, respectivamente, según sean nombrados,
de acuerdo con los convenios y los mandamientos de la iglesia.
64 Entonces sigue el sumo sacerdocio, que es el mayor de todos.
65 Por consiguiente, es menester que se nombre a uno del sumo sacerdocio para
presidir al sacerdocio; y se le llamará presidente del sumo sacerdocio
de la iglesia,
66 o en otras palabras, el Sumo Sacerdote Presidente de todo el sumo sacerdocio
de la iglesia.
67 De él procede la administración de las ordenanzas y las bendiciones
para la iglesia, por la imposición de manos.
68 De manera que, el oficio de obispo no es igual, porque el oficio de obispo
consiste en administrar todas las cosas temporales;
69 sin embargo, debe escogerse al obispo de entre los del sumo sacerdocio, a
menos que sea un descendiente literal de Aarón;
70 pues a menos que sea un descendiente literal de Aarón, no puede poseer
las llaves de ese sacerdocio.
71 Sin embargo, se puede apartar a un sumo sacerdote, es decir, según
el orden de Melquisedec, para administrar las cosas temporales, las cuales conocerá
por el Espíritu de verdad;
72 y también para ser juez en Israel, para tramitar los asuntos de la
iglesia y juzgar a los transgresores, según el testimonio que fuere presentado
ante él de conformidad con las leyes, con la ayuda de sus consejeros
que haya escogido o que escogiere de entre los élderes de la iglesia.
73 Éste será el deber del obispo que no sea descendiente literal
de Aarón, pero al que se haya conferido el sumo sacerdocio según
el orden de Melquisedec.
74 Así que, será un juez, sí, un juez común entre
los habitantes de Sión, o en una estaca de Sión, o cualquier rama
de la iglesia donde sea apartado para este ministerio, hasta que se ensanchen
las fronteras de Sión, y se haga necesario tener otros obispos o jueces
en Sión o en otras partes.
75 Y si son nombrados otros obispos, éstos han de obrar en el mismo oficio.
76 Pero un descendiente literal de Aarón tiene el derecho legal a la
presidencia de este sacerdocio, a las llaves de este ministerio, para obrar
en el oficio de obispo independientemente, sin consejeros, para actuar como
juez en Israel, salvo cuando se juzgue a un presidente del sumo sacerdocio,
según el orden de Melquisedec.
77 Y la decisión de cualquiera de estos consejos irá de acuerdo
con el mandamiento que dice:
78 Además, de cierto os digo, los asuntos más importantes y los
casos más difíciles de la iglesia, en caso de disconformidad con
el fallo del obispo o de los jueces, serán remitidos y llevados al consejo
de la iglesia, ante la presidencia del sumo sacerdocio.
79 Y la presidencia del consejo del sumo sacerdocio tendrá el poder de
llamar a otros sumos sacerdotes, hasta doce, para que ayuden como consejeros;
y de esta manera la presidencia del sumo sacerdocio y sus consejeros tendrán
el poder de decidir en cuanto al testimonio, de acuerdo con las leyes de la
iglesia.
80 Y después de esta decisión, ya no se recordará más
ante el Señor; porque éste es el consejo más alto de la
iglesia de Dios, y el que da el fallo final cuando hay controversias respecto
de asuntos espirituales.
81 Ninguno de los miembros de la iglesia queda exento de este consejo.
82 Y si transgrediere un presidente del sumo sacerdocio, se le llamará
ante el consejo común de la iglesia, al cual ayudarán doce consejeros
del sumo sacerdocio;
83 y el fallo que dicten sobre su cabeza será el fin de toda controversia
respecto de él.
84 Así que, a nadie se exime de la justicia y las leyes de Dios, para
que todas las cosas se hagan con orden y solemnidad ante él, de acuerdo
con la verdad y la rectitud.
85 Y además, de cierto os digo, el deber del presidente del oficio de
diácono es presidir a doce diáconos, sentarse en concilio con
ellos y enseñarles sus deberes, edificándose el uno al otro conforme
a lo indicado en los convenios;
86 y también el deber del presidente del oficio de los maestros es presidir
a veinticuatro maestros, y sentarse en concilio con ellos, enseñándoles
los deberes de su oficio, cual se indican en los convenios.
87 Y también el deber del presidente del Sacerdocio de Aarón es
presidir a cuarenta y ocho presbíteros, sentarse en concilio con ellos
y enseñarles los deberes de su oficio, cual se indica en los convenios.
88 Este presidente ha de ser un obispo, porque éste es uno de los deberes
de este sacerdocio.
89 Además, el deber del presidente del oficio de los élderes es
presidir a noventa y seis élderes, sentarse en concilio con ellos y enseñarles
de acuerdo con los convenios.
90 Esta presidencia es distinta de la de los setenta, y se ha dispuesto para
los que no viajan por todo el mundo.
91 Además, el deber del presidente del oficio del sumo sacerdocio es
presidir a toda la iglesia, y ser semejante a Moisés.
92 He aquí, en esto hay sabiduría; sí, ser vidente, revelador,
traductor y profeta, teniendo todos los dones de Dios, los cuales él
confiere sobre el cabeza de la iglesia.
93 Y va de acuerdo con la visión que demuestra el orden de los Setenta,
que los presidan siete presidentes, escogidos de entre el número de los
setenta;
94 y el séptimo de estos presidentes ha de presidir a los seis;
95 y estos siete presidentes han de escoger a otros setenta, además de
los primeros setenta a los cuales pertenecen, y han de presidirlos.
96 y también a otros setenta, hasta setenta veces siete, si por necesidad
la obra de la viña lo requiere.
97 Y estos setenta han de ser ministros viajantes, a los gentiles primeramente
y también a los judíos.
98 Mientras que otros oficiales de la iglesia, que no pertenezcan a los Doce
ni a los Setenta, no obstante que estén ocupando oficios tan elevados
y de tanta responsabilidad en la iglesia, no tienen la responsabilidad de viajar
entre todas las naciones, sino que han de viajar conforme lo permitan sus circunstancias.
99 Por tanto, aprenda todo varón su deber, así como a obrar con
toda diligencia en el oficio al cual fuere nombrado.
100 El que sea perezoso no será considerado digno de permanecer, y quien
no aprenda su deber y no se presente aprobado, no será considerado digno
de permanecer. Así sea. Amén.
SECCIÓN 108
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 26 de diciembre de 1835 (History of the Church, 2:345). Se recibió
esta sección a solicitud de Lyman Sherman, previamente ordenado sumo
sacerdote y setenta, quien había acudido al Profeta para solicitar una
revelación que le hiciera saber su deber.
1–3, A Lyman Sherman se le perdonan sus pecados;
4–5, Ha de ser contado entre los principales élderes de la Iglesia;
6–8, Es llamado a predicar el evangelio y a fortalecer a sus hermanos.
1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo Lyman: Te son perdonados
tus pecados, porque has obedecido mi voz al venir aquí esta mañana
para recibir consejo del que yo he nombrado.
2 Repose, por tanto, tu alma en cuanto a tu condición espiritual, y no
resistas más mi voz.
3 Levántate y ten más cuidado desde ahora en adelante, de observar
los votos que has hecho y que haces, y serás bendecido con bendiciones
sumamente grandes.
4 Espera con paciencia hasta que se convoque la asamblea solemne de mis siervos;
entonces serás recordado con los primeros de mis élderes y recibirás
el derecho, por medio de la ordenación, con el resto de mis élderes
que he escogido.
5 He aquí, ésta es la promesa del Padre para ti, si continúas
fiel;
6 y te será cumplida el día en que tengas el derecho de predicar
mi evangelio, dondequiera que te mande, desde entonces en adelante.
7 Por tanto, fortalece a tus hermanos en todas tus conversaciones, en todas
tus oraciones, en todas tus exhortaciones y en todos tus hechos.
8 Y he aquí, estoy contigo para bendecirte y librarte para siempre. Amén.
SECCIÓN 109
Oración que se ofreció en la dedicación del Templo de Kirtland,
Ohio, el 27 de marzo de 1836 (History of the Church, 2:420–426). De acuerdo
con la declaración escrita del Profeta, esta oración le fue dada
por revelación.
1–5, El Templo de Kirtland se ha edificado para que el Hijo del Hombre
tenga un lugar para manifestarse;
6–21, Debe ser una casa de oración, de ayuno, de fe, de instrucción,
de gloria, de orden, una casa de Dios;
22–33, Sean confundidos los impenitentes que se oponen al pueblo del Señor;
34–42, Salgan los santos con poder a recoger a los justos en Sión;
43–53, Sean librados los santos de las cosas terribles que se derramarán
sobre los inicuos en los postreros días;
54–58, Prepárense las naciones y los pueblos y las iglesias para
el evangelio;
59–67, Sean redimidos los judíos, los lamanitas y todo Israel;
68–80, Sean los santos coronados con gloria y honra, y logren la salvación
eterna.
1 GRACIAS damos a tu nombre, oh Señor Dios de Israel, tú que guardas
convenios y muestras misericordia a tus siervos que andan en rectitud delante
de ti con todo su corazón;
2 tú que has mandado a tus siervos que edifiquen una casa a tu nombre
en este sitio [Kirtland].
3 Y ahora ves, oh Señor, que tus siervos han obrado conforme a tu mandamiento.
4 Y ahora te pedimos, Padre Santo, en el nombre de Jesucristo, el Hijo de tu
seno, en cuyo nombre solamente puede administrarse la salvación a los
hijos de los hombres, te pedimos, oh Señor, que aceptes esta casa, la
obra de las manos de nosotros tus siervos, la cual nos mandaste edificar.
5 Porque tú sabes que hemos hecho esta obra en medio de gran tribulación;
y de nuestra pobreza hemos dado de nuestros bienes para construir una casa a
tu nombre, a fin de que el Hijo del Hombre tenga un lugar para manifestarse
a su pueblo.
6 Y en vista de que has declarado en una revelación, dada a nosotros,
en la cual nos llamas tus amigos, diciendo: Convocad vuestra asamblea solemne
como os he mandado;
7 y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el
uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría
de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la
fe;
8 organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí,
una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción,
una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios;
9 para que vuestras entradas sean en el nombre del Señor; vuestras salidas
sean en el nombre del Señor; y todas vuestras salutaciones sean en el
nombre del Señor, con las manos extendidas hacia el Altísimo.
10 Y ahora, Padre Santo, te rogamos que nos ayudes con tu gracia a nosotros,
tu pueblo, al convocar nuestra asamblea solemne, a fin de que se haga para honra
tuya y para tu divina aceptación;
11 y de una manera que seamos considerados dignos, ante tu vista, de lograr
el cumplimiento de las promesas hechas a nosotros, tu pueblo, en las revelaciones
que se nos han dado;
12 para que tu gloria descanse sobre tu pueblo y sobre ésta, tu casa,
que ahora te dedicamos, a fin de que sea santificada y consagrada, y para que
tu santa presencia esté continuamente en ella;
13 y para que todas las personas que pasen por el umbral de la casa del Señor
sientan tu poder y se sientan constreñidas a reconocer que tú
la has santificado y que es tu casa, lugar de tu santidad.
14 Y concede, Padre Santo, que todos los que adoren en esta casa aprendan palabras
de sabiduría de los mejores libros, y que busquen conocimiento, tanto
por el estudio como por la fe, así como tú has dicho;
15 y que crezcan en ti y reciban la plenitud del Espíritu Santo; y se
organicen de acuerdo con tus leyes y se preparen para recibir cuanto fuere necesario;
16 y que sea ésta una casa de oración, una casa de ayuno, una
casa de fe, una casa de gloria y de Dios, sí, tu casa;
17 que todas las entradas de tu pueblo en esta casa sean en el nombre del Señor;
18 que todas sus salidas de esta casa sean en el nombre del Señor;
19 que todas sus salutaciones sean en el nombre del Señor, con manos
santas extendidas hacia el Altísimo;
20 y que no se permita entrar en tu casa ninguna cosa impura para profanarla;
21 y cuando tu pueblo transgrediere, quienquiera que sea, se arrepienta cuanto
antes y vuelva a ti y halle gracia ante tus ojos, y séanle restauradas
las bendiciones que tú has decretado que se derramen sobre los que te
reverencien en tu casa.
22 Te rogamos, Padre Santo, que tus siervos salgan de esta casa armados con
tu poder, y que tu nombre esté sobre ellos, y los rodee tu gloria, y
tus ángeles los guarden;
23 y que de este sitio lleven nuevas sumamente grandes y gloriosas, en verdad,
hasta los cabos de la tierra, a fin de que sepan que ésta es tu obra
y que has extendido tu mano para cumplir lo que has hablado por boca de los
profetas tocante a los últimos días.
24 Te pedimos, Padre Santo, que establezcas al pueblo que adorará y honorablemente
retendrá un nombre y una posición en ésta tu casa, por
todas las generaciones y por la eternidad;
25 que ninguna arma forjada en contra de ellos prospere; que caiga en su propio
foso aquel que lo cave para ellos;
26 que ninguna combinación inicua tenga el poder para levantarse y vencer
a los de tu pueblo, sobre quienes se ponga tu nombre en esta casa;
27 y si se levanta contra este pueblo gente alguna, enciéndase tu enojo
en contra de ellos;
28 y si hieren a este pueblo, tú los herirás; pelearás
por tu pueblo como lo hiciste en el día de la batalla, para que sean
librados de las manos de todos sus enemigos.
29 Te rogamos, Padre Santo, que confundas, asombres, avergüences y llenes
de confusión a todos los que han esparcido calumnias por el mundo en
contra de tu siervo o siervos, si no se arrepienten cuando se les proclame el
evangelio sempiterno a sus oídos;
30 y que todas sus obras sean desmenuzadas y arrolladas por el granizo y por
los juicios que mandarás sobre ellos en tu ira, para que se dé
fin a las mentiras y calumnias en contra de tu pueblo.
31 Porque tú sabes, oh Señor, que tus siervos han sido inocentes
delante de ti al testificar de tu nombre, a causa de lo cual han padecido estas
cosas.
32 Por tanto, suplicamos ante ti un cabal y completo rescate de este yugo;
33 quítalo, oh Señor; quítalo por tu poder del cuello de
tus siervos, para que nos levantemos en medio de esta generación y hagamos
tu obra.
34 Oh Jehová, ten misericordia de este pueblo; y por cuanto todos los
hombres pecan, perdona las transgresiones de tu pueblo, y sean borradas para
siempre jamás.
35 Permite que la unción de tus ministros sea sellada sobre ellos con
poder de lo alto.
36 Cúmplase en éstos, como se hizo en aquéllos el día
de Pentecostés; derrámese sobre tu pueblo el don de lenguas, sí,
lenguas repartidas como de fuego, así como su interpretación.
37 E hínchase tu casa con tu gloria, como con un viento fuerte e impetuoso.
38 Pon sobre tus siervos el testimonio del convenio, para que al salir a proclamar
tu palabra sellen la ley y preparen el corazón de tus santos para todos
aquellos juicios que estás a punto de mandar en tu ira sobre los habitantes
de la tierra, a causa de sus transgresiones, a fin de que tu pueblo no desmaye
en el día de la tribulación.
39 Y cuando entren tus siervos en cualquier ciudad, y sus habitantes reciban
su testimonio, concede tu paz y salvación a esa ciudad para que de ella
recojan a los justos, y con cantos de gozo sempiterno vayan a Sión o
a sus estacas, los sitios por ti designados;
40 y hasta que esto se cumpla, no permitas que tus juicios caigan sobre esa
ciudad.
41 Y cuando entren tus siervos en cualquier ciudad, y sus habitantes no reciban
el testimonio de tus siervos, y éstos los exhorten a salvarse de esta
generación perversa, hágase a esa ciudad conforme a lo que has
dicho por boca de tus profetas.
42 Mas te rogamos, oh Jehová, que libres a tus siervos de sus manos y
los purifiques de la sangre de ellos.
43 Oh Señor, no nos deleitamos en la destrucción de nuestros semejantes;
preciosas son sus almas ante ti;
44 pero tiene que cumplirse tu palabra. Ayuda a tus siervos a decir, favoreciéndolos
tu gracia: Sea hecha tu voluntad, oh Señor, y no la nuestra.
45 Sabemos que por boca de tus profetas tú has decretado cosas terribles
concernientes a los malvados en los últimos días, y que derramarás
tus juicios sin medida;
46 por tanto, oh Señor, salva a tu pueblo de las calamidades de los inicuos;
habilita a tus siervos para sellar la ley y atar el testimonio, a fin de que
queden preparados para el día del fuego.
47 Te rogamos, Padre Santo, que te acuerdes de los que han sido expulsados de
la tierra de su herencia por los habitantes del Condado de Jackson, Misuri.
Quita, oh Señor, este yugo de aflicción que se les ha impuesto.
48 Tú sabes, oh Señor, que han sido severamente oprimidos y afligidos
por hombres inicuos; y nuestros corazones se inundan de tristeza a causa de
sus gravosas cargas.
49 Oh Señor, ¿por cuánto tiempo permitirás que este
pueblo soporte esta aflicción, y que los llantos de sus inocentes lleguen
a tus oídos, y su sangre ascienda como testimonio delante de ti, sin
manifestar tu testimonio en favor de ellos?
50 Ten misericordia, oh Señor, del populacho inicuo que ha expulsado
a tu pueblo, a fin de que cese de saquear y se arrepienta de sus pecados, si
es que puede arrepentirse;
51 pero si no lo hace, desnuda tu brazo, oh Señor, y redime lo que señalaste
como Sión a tu pueblo.
52 Y si no puede ser de otra manera, para que la causa de tu pueblo no fracase
ante ti, enciéndase tu ira y descienda sobre ellos tu indignación,
a fin de que sean talados, raíz y rama, de debajo de los cielos;
53 mas si se arrepienten, tú eres benigno y misericordioso, y apartarás
tu ira al mirar la faz de tu Ungido.
54 Ten misericordia, oh Señor, de todas las naciones de la tierra; ten
misericordia de los gobernantes de nuestro país; permite que queden establecidos
para siempre jamás los principios de la Constitución de nuestro
país que defendieron tan honorable y noblemente nuestros antepasados.
55 Acuérdate de los reyes, los príncipes, los nobles y los grandes
de la tierra, y de todo pueblo, y de las iglesias, de todos los pobres, los
necesitados y los afligidos de la tierra,
56 para que se ablanden sus corazones cuando tus siervos salgan de tu casa,
oh Jehová, para dar testimonio de tu nombre; para que sus prejuicios
cedan ante la verdad, y tu pueblo halle gracia ante los ojos de todos;
57 para que todos los cabos de la tierra sepan que nosotros, tus siervos, hemos
oído tu voz, y que tú nos has enviado;
58 para que tus siervos, los hijos de Jacob, recojan a los justos de entre todos
ellos con el fin de edificar una ciudad santa a tu nombre, como tú les
has mandado.
59 Te pedimos que le señales a Sión otras estacas, además
de ésta que has nombrado, a fin de que se desarrolle con gran poder y
majestad el recogimiento de tu pueblo y se acorte tu obra mediante la rectitud.
60 Ahora, oh Señor, hemos pronunciado ante ti estas palabras tocante
a las revelaciones y los mandamientos que nos has dado a nosotros, los que hemos
sido identificados con los gentiles.
61 Mas tú sabes que sientes un gran amor por todos los hijos de Jacob,
que han estado esparcidos en las montañas largo tiempo, en un día
nublado y obscuro.
62 Te rogamos, por tanto, que tengas misericordia de los hijos de Jacob, para
que desde esta misma hora comience Jerusalén a ser redimida;
63 y empiece a quebrantarse el yugo de servidumbre de sobre la casa de David;
64 y los hijos de Judá comiencen a volver a las tierras que diste a Abraham,
su padre.
65 Y haz que el resto de Jacob, que ha sido maldecido y azotado a causa de su
transgresión, se convierta de su condición indómita y salvaje
a la plenitud del evangelio eterno;
66 para que abandone sus armas sangrientas y haga cesar sus rebeliones.
67 Y permite que todo el resto esparcido de Israel, que ha sido hostilizado
hasta los cabos de la tierra, llegue al conocimiento de la verdad, crea en el
Mesías, sea redimido de la opresión y se regocije delante de ti.
68 Oh Señor, acuérdate de tu siervo, José Smith, hijo,
y de todas sus aflicciones y persecuciones —que ha hecho convenio con
Jehová y ha hecho voto contigo, oh Fuerte Dios de Jacob— así
como de los mandamientos que le has dado y de que ha procurado sinceramente
obedecer tu voluntad.
69 Ten misericordia, oh Señor, de su esposa e hijos, para que sean exaltados
en tu presencia y los resguarde tu mano protectora.
70 Ten misericordia de todos sus parientes cercanos, para que sean destrozados
y arrastrados sus prejuicios como ante un diluvio; a fin de que se conviertan
y sean redimidos con Israel y sepan que tú eres Dios.
71 Acuérdate, oh Señor, de los presidentes, sí, de todos
los presidentes de tu iglesia, para que los exalte a ellos tu mano derecha,
con todas sus familias y parientes cercanos, para que se perpetúen sus
nombres en memoria sempiterna de generación en generación.
72 Trae a tu memoria, oh Señor, a todos los de tu iglesia, y a todas
sus familias y parientes cercanos, con todos sus enfermos y afligidos, con todos
los pobres y mansos de la tierra, a fin de que el reino que has establecido,
no con mano, llegue a ser una gran montaña y llene toda la tierra;
73 para que tu iglesia salga del desierto de las tinieblas, y resplandezca hermosa
como la luna, esclarecida como el sol e imponente como un ejército con
sus pendones;
74 y sea ataviada como una esposa para aquel día en que quitarás
el velo de los cielos y harás que las montañas se derritan ante
tu presencia, y sean alzados los valles y allanados los lugares ásperos,
a fin de que tu gloria llene la tierra;
75 para que al llamar la trompeta a los muertos, podamos ser arrebatados en
la nube para recibirte, a fin de que siempre estemos con el Señor;
76 para que se hallen limpios nuestros vestidos y seamos ataviados con mantos
de rectitud, con palmas en nuestras manos y coronas de gloria sobre nuestra
cabeza, y seguemos gozo eterno por todos nuestros sufrimientos.
77 Oh Señor, Dios Todopoderoso, óyenos en nuestras peticiones
y contéstanos desde los cielos, tu santa habitación, donde te
sientas en tu trono, con gloria, honra, poder, majestad, fuerza, dominio, verdad,
justicia, juicio, misericordia y un sinfín de plenitud, de eternidad
en eternidad.
78 ¡Escucha, escucha, escúchanos, oh Señor! Responde a estas
peticiones, y acepta para ti la dedicación de esta casa, obra de nuestras
manos, que hemos edificado a tu nombre;
79 y también esta iglesia, para poner sobre ella tu nombre. Ayúdanos
por el poder de tu Espíritu para que podamos unir nuestras voces a las
de los fulgurosos y resplandecientes serafines que rodean tu trono, con aclamaciones
de alabanza, cantando: ¡Hosanna a Dios y al Cordero!
80 Y permite que éstos, tus ungidos, sean revestidos de salvación,
y que tus santos prorrumpan en voces de gozo. Amén y Amén.
SECCIÓN 110
Visiones manifestadas a José Smith el Profeta y a Oliver Cowdery en el
Templo de Kirtland, Ohio, el 3 de abril de 1836 (History of the Church, 2:435–436).
La ocasión fue un servicio dominical. Como prefacio del registro de las
manifestaciones, el Profeta escribió lo siguiente: "Por la tarde,
ayudé a los otros presidentes a repartir la Santa Cena del Señor
a los de la Iglesia, recibiéndola de los Doce, a quienes correspondía
el privilegio de oficiar en la mesa sagrada ese día. Después de
haber realizado ese servicio a mis hermanos, me retiré al púlpito,
estando los velos tendidos, y me arrodillé con Oliver Cowdery en solemne
y silenciosa oración. Al levantarnos, después de orar, se nos
manifestó a los dos la siguiente visión" (History of the
Church, 2:435).
1–10, El Señor Jehová se aparece en su gloria y acepta el
Templo de Kirtland como su casa;
11–12, Aparecen, primero, Moisés y, después, Elías,
cada uno, y entregan sus llaves y dispensaciones;
13–16, Vuelve Elías el profeta y entrega las llaves de su dispensación
de acuerdo con lo prometido por Malaquías.
1 EL velo fue retirado de nuestras mentes, y los ojos de nuestro entendimiento
fueron abiertos.
2 Vimos al Señor sobre el barandal del púlpito, delante de nosotros;
y debajo de sus pies había un pavimento de oro puro del color del ámbar.
3 Sus ojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como
la nieve pura; su semblante brillaba más que el resplandor del sol; y
su voz era como el estruendo de muchas aguas, sí, la voz de Jehová,
que decía:
4 Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto;
soy vuestro abogado ante el Padre.
5 He aquí, vuestros pecados os son perdonados; os halláis limpios
delante de mí; por tanto, alzad la cabeza y regocijaos.
6 Regocíjese el corazón de vuestros hermanos, así como
el corazón de todo mi pueblo, que con su fuerza ha construido esta casa
a mi nombre.
7 Porque he aquí, he aceptado esta casa, y mi nombre estará aquí;
y me manifestaré a mi pueblo en misericordia en esta casa.
8 Sí, apareceré a mis siervos y les hablaré con mi propia
voz, si mi pueblo guarda mis mandamientos y no profana esta santa casa.
9 Sí, el corazón de millares y decenas de millares se regocijará
en gran manera como consecuencia de las bendiciones que han de ser derramadas,
y la investidura con que mis siervos han sido investidos en esta casa.
10 Y la fama de esta casa se extenderá hasta los países extranjeros;
y éste es el principio de la bendición que se derramará
sobre la cabeza de los de mi pueblo. Así sea. Amén.
11 Después de cerrarse esta visión, los cielos nuevamente nos
fueron abiertos; y se apareció Moisés ante nosotros y nos entregó
las llaves del recogimiento de Israel de las cuatro partes de la tierra, y de
la conducción de las diez tribus desde el país del norte.
12 Después de esto, apareció Elías y entregó la
dispensación del evangelio de Abraham, diciendo que en nosotros y en
nuestra descendencia serían bendecidas todas las generaciones después
de nosotros.
13 Concluida esta visión, se nos desplegó otra visión grande
y gloriosa; porque Elías el profeta, que fue llevado al cielo sin gustar
la muerte, se apareció ante nosotros, y dijo:
14 He aquí, ha llegado plenamente el tiempo del cual se habló
por boca de Malaquías, testificando que él [Elías el profeta]
sería enviado antes que viniera el día grande y terrible del Señor,
15 para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y el de los
hijos a los padres, para que el mundo entero no fuera herido con una maldición.
16 Por tanto, se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación;
y por esto sabréis que el día grande y terrible del Señor
está cerca, sí, a las puertas.
SECCIÓN 111
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Salem, Massachusetts,
el 6 de agosto de 1836 (History of the Church, 2:465–466). En esa época,
los oficiales dirigentes de la Iglesia se hallaban sumamente endeudados por
motivo de sus obras en el ministerio. Tras oír que una crecida cantidad
de dinero estaría a disposición de ellos en Salem, el Profeta,
Sidney Rigdon, Hyrum Smith y Oliver Cowdery viajaron a ese lugar desde Kirtland,
Ohio, para investigar el particular y a la vez predicar el evangelio. Los hermanos
tramitaron varios asuntos relacionados con la Iglesia y predicaron un poco.
Cuando se manifestó que no iba a haber dinero disponible, regresaron
a Kirtland. Varios de los elementos que se destacan en el trasfondo de este
acontecimiento se reflejan en las palabras de esta revelación.
1–5, El Señor se encarga de las necesidades materiales de sus siervos;
6–11, Obrará misericordiosamente con Sión y dispondrá
todas las cosas para el bien de sus siervos.
1 YO, el Señor vuestro Dios, no estoy disgustado con vuestro viaje hasta
acá, no obstante vuestras imprudencias.
2 Tengo mucho tesoro para vosotros en esta ciudad, para el beneficio de Sión,
y muchas personas en este lugar, a quienes recogeré a su debido tiempo
por medio de vosotros, para el bienestar de Sión.
3 Conviene, pues, que lleguéis a conocer a hombres de esta ciudad, según
seáis guiados y os sea indicado.
4 Y acontecerá que a su debido tiempo pondré esta ciudad en vuestras
manos, para que tengáis poder sobre ella, de modo que no descubrirán
vuestras cosas secretas; y su riqueza en cuanto a oro y plata será vuestra.
5 No os preocupéis por vuestras deudas, porque os daré el poder
de pagarlas.
6 No os inquietéis tocante a Sión, porque obraré misericordiosamente
con ella.
7 Permaneced en este lugar y en las regiones circunvecinas;
8 y el sitio donde es mi voluntad que principalmente os detengáis, os
será manifestado por la paz y el poder de mi Espíritu que fluirá
hacia vosotros.
9 Podéis alquilar este sitio; e inquirid diligentemente en lo que concierne
a los habitantes y a los fundadores más antiguos de esta ciudad;
10 pues hay más de un tesoro para vosotros en esta ciudad.
11 Por tanto, sed prudentes como la serpiente, y al mismo tiempo sin pecado;
y yo dispondré todas las cosas para vuestro bienestar, en cuanto podáis
recibirlas. Amén.
SECCIÓN 112
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Thomas B.
Marsh, en Kirtland, Ohio, el 23 de julio de 1837 (History of the Church, 2:499–501).
Esta sección contiene la palabra del Señor a Thomas B. Marsh concerniente
a los Doce Apóstoles del Cordero. El Profeta escribe que esta revelación
se recibió el mismo día en que el evangelio se predicó
en Inglaterra por primera vez. Thomas B. Marsh era entonces el Presidente del
Quórum de los Doce Apóstoles.
1–10, Los Doce han de enviar el evangelio y alzar la voz de amonestación
a todas las naciones y pueblos;
11–15, Deben tomar su cruz, seguir a Jesús y apacentar sus ovejas;
16–20, Los que reciben a la Primera Presidencia reciben al Señor;
21–29, Tinieblas cubren la tierra, y únicamente aquellos que crean
y sean bautizados serán salvos;
30–34, La Primera Presidencia y los Doce poseen las llaves de la dispensación
del cumplimiento de los tiempos.
1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo Thomas: He oído
tus oraciones, y tus ofrendas han subido delante de mí como memorial
en favor de aquellos, tus hermanos, que fueron escogidos para dar testimonio
de mi nombre y enviarlo entre todas las naciones, lenguas, tribus y pueblos,
y a quienes se ordenó por conducto de mis siervos.
2 De cierto te digo, ha habido algunas cosas en tu corazón, y en cuanto
a ti, con las que yo, el Señor, no quedé muy complacido.
3 No obstante, ya que te has humillado, serás ensalzado; por tanto, te
son perdonados todos tus pecados.
4 Sea de buen ánimo tu corazón ante mi faz; y tú testificarás
de mi nombre no solamente a los gentiles, sino a los judíos también;
y enviarás mi palabra a los extremos de la tierra.
5 Contiende, pues, mañana tras mañana; y día tras día
hágase oír tu voz amonestadora; y al anochecer no dejen dormir
tus palabras a los habitantes de la tierra.
6 Sea señalada tu morada en Sión, y no te cambies de casa; porque
yo, el Señor, tengo una obra grande para ti en la publicación
de mi nombre entre los hijos de los hombres.
7 Por tanto, ciñe tus lomos para la obra. Sean calzados tus pies también,
porque eres escogido, y tu camino queda entre las montañas y entre muchas
naciones.
8 Y por tu palabra muchos de los soberbios serán humillados, y muchos
de los humildes serán ensalzados.
9 Tu voz será un reproche al transgresor; y ante tu reprensión
cese la perversidad de la lengua del calumniador.
10 Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano
y dará respuesta a tus oraciones.
11 Conozco tu corazón y he oído tus oraciones concernientes a
tus hermanos. No seas parcial para con ellos, amándolos más que
a muchos otros, antes sea tu amor por ellos como por ti mismo; y abunde tu amor
por todos los hombres y por todos los que aman mi nombre.
12 Y ruega por tus hermanos, los Doce. Amonéstalos severamente por causa
de mi nombre, y sean amonestados por todos sus pecados; y sed fieles a mi nombre
delante de mí.
13 Y después de sus tentaciones y de mucha tribulación, he aquí,
yo, el Señor, los buscaré; y si no se obstina su corazón
ni se endurece su cerviz en contra de mí, serán convertidos y
yo los sanaré.
14 Ahora te digo, y lo que te digo a ti lo digo a todos los Doce: Levantaos
y ceñid vuestros lomos, tomad vuestra cruz, venid en pos de mí
y apacentad mis ovejas.
15 No seáis soberbios; no os sublevéis en contra de mi siervo
José, porque de cierto os digo que estoy con él, y mi mano lo
protegerá; y las llaves que a él le he dado, como también
a vosotros, no le serán quitadas hasta que yo venga.
16 De cierto te digo, mi siervo Thomas, tú eres el hombre al cual he
escogido para poseer las llaves de mi reino, en lo que concierne a los Doce,
entre todas las naciones,
17 a fin de que seas mi siervo para abrir la puerta del reino en todos los lugares
a donde mi siervo José y mis siervos Sidney y Hyrum no puedan ir;
18 pues sobre ellos he puesto la carga de todas las iglesias por una corta temporada.
19 Por tanto, ve a donde ellos te manden, y yo estaré contigo; y sea
cual fuere el lugar donde proclames mi nombre, te será abierta una puerta
eficaz para que reciban mi palabra.
20 Quien recibe mi palabra, me recibe a mí; y quien me recibe a mí,
recibe a los de la Primera Presidencia, a quienes he enviado, a quienes te he
puesto por consejeros, por causa de mi nombre.
21 Y además, te digo que a quienesquiera que envíes en mi nombre,
por la voz de tus hermanos los Doce, debidamente recomendados y autorizados
por ti, tendrán el poder para abrir la puerta de mi reino en cualquier
nación a donde los mandes,
22 si se humillan delante de mí, permanecen en mi palabra y dan oído
a la voz de mi Espíritu.
23 De cierto, de cierto te digo, tinieblas cubren la tierra, y densa obscuridad
la mente del pueblo, y toda carne se ha corrompido delante de mi faz.
24 He aquí, la venganza viene presto sobre los habitantes de la tierra,
un día de ira, de fuego, de desolación, de llanto, de lloro y
de lamentación; y como un torbellino vendrá sobre toda la faz
de la tierra, dice el Señor.
25 Y empezará sobre mi casa, y de mi casa se extenderá, dice el
Señor;
26 primero entre aquellos de vosotros que habéis profesado conocer mi
nombre, dice el Señor, y no me habéis conocido, y habéis
blasfemado en contra de mí en medio de mi casa, dice el Señor.
27 Por tanto, mirad que no os inquietéis por los asuntos de mi iglesia
en este lugar, dice el Señor.
28 Sino purificad vuestro corazón delante de mí, y entonces id
por todo el mundo y predicad mi evangelio a toda criatura que no lo haya recibido;
29 y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; y el que no creyere
ni se bautizare, será condenado.
30 Porque a vosotros, los Doce, y a los de la Primera Presidencia, quienes son
nombrados con vosotros para ser vuestros consejeros y líderes, se os
ha dado el poder de este sacerdocio, para los últimos días y por
última vez, en los cuales se encierra la dispensación del cumplimiento
de los tiempos.
31 Poder que vosotros tenéis, juntamente con todos los que han recibido
una dispensación en cualquiera ocasión, desde el principio de
la creación;
32 porque, de cierto os digo, las llaves de la dispensación, las cuales
habéis recibido, han descendido desde los padres, y por último,
se han enviado del cielo a vosotros.
33 De cierto os digo, he aquí, cuán grande es vuestro llamamiento.
Purificad vuestro corazón y vuestros vestidos, no sea que la sangre de
esta generación sea requerida de vuestras manos.
34 Sed fieles hasta que yo venga, pues vengo presto; y mi galardón viene
conmigo para recompensar a todo hombre según sus obras. Soy el Alfa y
la Omega. Amén.
SECCIÓN 113
Respuestas a ciertas preguntas sobre los escritos de Isaías, dadas por
José Smith el Profeta en marzo de 1838 (History of the Church, 3:9–10).
1–6, Se identifican el tronco de Isaí, la vara que saldrá
del tronco y la raíz de Isaí;
7–10, Los restos esparcidos de Sión tienen derecho al sacerdocio
y se les llama a volver al Señor.
1 ¿QUIÉN es el tronco de Isaí, del cual se habla en los
versículos 1, 2, 3, 4 y 5 del capítulo 11 de Isaías?
2 De cierto, así dice el Señor, es Cristo.
3 ¿Qué es la vara mencionada en el primer versículo del
capítulo 11 de Isaías, que saldrá del tronco de Isaí?
4 He aquí, así dice el Señor: Es un siervo en las manos
de Cristo, que en parte desciende de Isaí, así como de Efraín,
o sea, de la casa de José, a quien se ha dado mucho poder.
5 ¿Qué es la raíz de Isaí, de la cual se habla en
el décimo versículo del capítulo once?
6 He aquí, así dice el Señor: Es un descendiente de Isaí,
así como de José, a quien por derecho pertenecen el sacerdocio
y las llaves del reino, y será por pendón y para el recogimiento
de mi pueblo en los postreros días.
7 Preguntas hechas por Elias Higbee: ¿Qué quiere decir el mandamiento
dado en el primer versículo del capítulo 52 de Isaías,
que dice: Vístete de poder, oh Sión, y a qué pueblo se
refería Isaías?
8 Se estaba refiriendo a los que Dios llamaría en los últimos
días, los cuales habrían de tener el poder del sacerdocio para
establecer de nuevo a Sión y efectuar la redención de Israel.
Vestirse de poder significa vestirse con la autoridad del sacerdocio, al que
ella, Sión, tiene derecho por linaje; también para recuperar el
poder que había perdido.
9 ¿Qué hemos de entender por el segundo versículo que dice
que Sión suelte las ataduras de su cuello?
10 Hemos de entender que se exhorta a los restos esparcidos a que vuelvan al
Señor de quien se apartaron; y si lo hacen, el Señor ha prometido
que les hablará, o sea, les dará revelaciones. Véanse los
versículos 6, 7 y 8. Las ataduras de su cuello son las maldiciones de
Dios sobre ella, o sea, sobre el resto de Israel en su estado de esparcimiento
entre los gentiles.
SECCIÓN 114
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 17 de abril de 1838 (History of the Church, 3:23).
1–2, Los cargos de la Iglesia que ocupen aquellos que no sean fieles se
darán a otros.
1 DE cierto, así dice el Señor, conviene que mi siervo David W.
Patten arregle todos sus negocios cuanto antes, y liquide sus mercancías,
para que cumpla una misión para mí la primavera entrante, acompañado
de otros, sí, doce, incluyéndose él, para testificar de
mi nombre y llevar alegres nuevas a todo el mundo.
2 Porque de cierto, así dice el Señor, por cuanto hay entre vosotros
algunos que niegan mi nombre, se instalará a otros en lugar de ellos
y recibirán su obispado. Amén.
SECCIÓN 115
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 26 de abril de 1838, en la que se da a conocer la voluntad de Dios
concerniente a la edificación de ese lugar y de la casa del Señor
(History of the Church, 3:23–25). Esta revelación se dirige a los
oficiales presidentes de la Iglesia.
1–4, El Señor da a su Iglesia el nombre de La Iglesia de Jesucristo
de los Santos de los Últimos Días;
5–6, Sión y sus estacas son sitios de defensa y de refugio para
los santos;
7–16, Se manda a los santos edificar una casa del Señor en Far
West;
17–19, José Smith posee las llaves del reino de Dios sobre la tierra.
1 DE cierto, así te dice el Señor, a ti, mi siervo José
Smith, hijo, y también a mis siervos Sidney Rigdon y Hyrum Smith, así
como a tus consejeros que son, y que sean nombrados más adelante;
2 como también a ti, mi siervo Edward Partridge, y a tus consejeros;
3 y también a mis siervos fieles del sumo consejo de mi iglesia en Sión,
porque así se llamará, y a todos los élderes y pueblo de
mi Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días esparcidos
por todo el mundo;
4 porque así se llamará mi iglesia en los postreros días,
a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
5 De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un
estandarte a las naciones;
6 a fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea
para defensa y para refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea
derramada sin mezcla sobre toda la tierra.
7 Sea para mí la ciudad de Far West una tierra santa y consagrada; y
se llamará santísima, porque es santa la tierra sobre la cual
os halláis.
8 Por tanto, os mando edificarme una casa para el recogimiento de mis santos,
a fin de que me adoren.
9 Iníciese esta obra, así como los cimientos y una labor preparatoria,
el verano que viene;
10 désele principio el día cuatro de julio próximo, y desde
ese día en adelante trabaje mi pueblo diligentemente para construir una
casa a mi nombre;
11 y de aquí a un año comiencen de nuevo a poner los cimientos
de mi casa.
12 Así trabajen con diligencia de allí en adelante hasta terminarla,
desde la piedra angular hasta el techo, hasta que no quede nada incompleto.
13 De cierto os digo, no contraigan más deudas mi siervo José,
ni mi siervo Sidney, ni mi siervo Hyrum, para la edificación de una casa
a mi nombre;
14 sino constrúyase una casa a mi nombre de acuerdo con el modelo que
les mostraré.
15 Y si mi pueblo no la construye conforme al modelo que yo muestre a su presidencia,
no la aceptaré de sus manos.
16 Pero si mi pueblo la edifica de acuerdo con el modelo que yo muestre a su
presidencia, a saber, mi siervo José y sus consejeros, entonces la aceptaré
de las manos de mi pueblo;
17 y además, de cierto os digo, es mi voluntad que se edifique la ciudad
de Far West rápidamente mediante el recogimiento de mis santos;
18 y que también se designen otros lugares como estacas en las regiones
inmediatas, según lo que se le indique a mi siervo José de cuando
en cuando.
19 Pues he aquí, estaré con él y lo santificaré
delante del pueblo; porque a él he dado las llaves de este reino y ministerio.
Así sea. Amén.
SECCIÓN 116
Revelación dada a José Smith el Profeta cerca de la Balsadera
de Wight, en un lugar llamado Spring Hill, en el Condado de Daviess, Misuri,
el 19 de mayo de 1838 (History of the Church, 3:35).
1 EL Señor da a Spring Hill el nombre de Adán-ondi-Ahmán,
porque es el lugar, dijo él, al cual vendrá Adán a visitar
a su pueblo, o sea, donde se sentará el Anciano de Días, como
lo declaró Daniel el profeta.
SECCIÓN 117
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 8 de julio de 1838, concerniente a los deberes inmediatos de William
Marks, Newel K. Whitney y Oliver Granger (History of the Church, 3:45–46).
1–9, Los siervos del Señor no deben codiciar las cosas materiales,
pues "¿qué son los bienes para el Señor?";
10–16, Han de abandonar su pequeñez de alma, y sus sacrificios
han de ser sagrados para el Señor.
1 DE cierto, así dice el Señor, arreglen sus negocios rápidamente
mis siervos William Marks y Newel K. Whitney, y emprendan su viaje de la tierra
de Kirtland antes que yo, el Señor, mande otra vez las nieves sobre la
tierra.
2 Despierten, levántense y salgan sin demorar, porque yo, el Señor,
lo mando.
3 Por tanto, si demoran, no les irá bien.
4 Arrepiéntanse de todos sus pecados y de todos sus deseos codiciosos
delante de mí, dice el Señor; pues, ¿qué son los
bienes para mí?, dice el Señor.
5 Entréguense las propiedades de Kirtland para liquidar las deudas, dice
el Señor. Entregadlas, dice él, y lo que quede, permanezca en
vuestras manos.
6 Pues, ¿no tengo yo las aves de los cielos, y también los peces
del mar y las bestias de las montañas? ¿No he hecho yo la tierra?
¿No dirijo los destinos de todos los ejércitos de las naciones
de la tierra?
7 Por tanto, ¿no haré yo que los yermos retoñen, florezcan
y produzcan en abundancia?, dice el Señor.
8 ¿No hay suficiente lugar en las colinas de Adán-ondi-Ahmán,
y en los llanos de Olaha Shinehah, o sea, la tierra donde moró Adán,
para que tengáis que codiciar lo que no es más que una gota, y
despreciar las cosas más importantes?
9 Subid acá, pues, a la tierra de mi pueblo, sí, a Sión.
10 Sea fiel mi siervo William Marks sobre pocas cosas, y llegará a gobernar
muchas cosas. Presida él en medio de mi pueblo en la ciudad de Far West,
y sea bendecido con las bendiciones de mi pueblo.
11 Avergüéncese mi siervo Newel K. Whitney de la banda nicolaíta
y de todas sus abominaciones secretas, así como de toda su pequeñez
de alma delante de mí, dice el Señor, y suba a la tierra de Adán-ondi-Ahmán
y sea obispo para mi pueblo, no de nombre sino de hecho, dice el Señor.
12 Y además, os digo que tengo presente a mi siervo Oliver Granger. He
aquí, de cierto le digo que su nombre se guardará en memoria sagrada
de generación en generación para siempre jamás, dice el
Señor.
13 Por tanto, luche seriamente por la redención de la Primera Presidencia
de mi Iglesia, dice el Señor; y cuando caiga, se levantará nuevamente,
porque su sacrificio será más sagrado para mí que su ganancia,
dice el Señor.
14 Por tanto, suba luego a la tierra de Sión; y en el debido tiempo será
comerciante en mi nombre para el beneficio de mi pueblo, dice el Señor.
15 Por consiguiente, ningún hombre menosprecie a mi siervo Oliver Granger,
sino descansen sobre él para siempre jamás las bendiciones de
mi pueblo.
16 Y además, de cierto os digo, acuérdense todos mis siervos de
la tierra de Kirtland del Señor su Dios, y también de mi casa,
para guardarla y conservarla santa, y para derribar a los cambistas de dinero
en mi propio y debido tiempo, dice el Señor. Así sea. Amén.
SECCIÓN 118
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 8 de julio de 1838, en respuesta a la súplica: "Indícanos,
oh Señor, tu voluntad en cuanto a los Doce" (History of the Church,
3:46–47).
1–3, El Señor abastecerá a las familias de los Doce;
4–6, Se llenan las vacantes que había en el Quórum de los
Doce.
1 DE cierto, así dice el Señor: Convóquese una conferencia
inmediatamente; organícense los Doce y sean nombrados hombres para reemplazar
a los que han caído.
2 Quédese mi siervo Thomas en la tierra de Sión una temporada
para publicar mi palabra.
3 Continúen predicando los otros desde esa hora; y si lo hacen con corazones
sumisos, con mansedumbre, humildad y longanimidad, yo, el Señor, les
prometo abastecer a sus familias; y les será abierta una puerta eficaz
desde ahora en adelante.
4 Salgan ellos la primavera próxima para cruzar las grandes aguas, y
allá promulguen mi evangelio en su plenitud y den testimonio de mi nombre.
5 Despídanse de mis santos en la ciudad de Far West el veintiséis
del próximo mes de abril, en el sitio donde se edificará mi casa,
dice el Señor.
6 Nómbrese a mi siervo John Taylor, y también a mi siervo John
E. Page, y además a mi siervo Wilford Woodruff, como también a
mi siervo Willard Richards, para que ocupen el lugar de aquellos que han caído,
y notifíqueseles oficialmente su nombramiento.
SECCIÓN 119
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 8 de julio de 1838, en respuesta a su súplica: "¡Oh
Señor! Indica a tus siervos cuánto requieres de las propiedades
de tu pueblo como diezmo" (History of the Church, 3:44). La ley del diezmo,
cual se conoce hoy, no se había dado a la Iglesia antes de esta revelación.
La palabra diezmo empleada en la oración que se acaba de citar, así
como en revelaciones anteriores (64:23; 85:3; 97:11), se había referido
no tan sólo a una décima parte, sino a todas las ofrendas voluntarias,
o sea, donaciones, a los fondos de la Iglesia. El Señor había
dado previamente a la Iglesia la ley de consagración y la mayordomía
de bienes, la cual los miembros (principalmente los élderes que dirigían)
aceptaron por medio de un convenio que había de ser sempiterno. Por motivo
de que muchos de ellos no cumplieron con ese convenio, el Señor la retiró
por un tiempo y en su lugar dio la ley del diezmo a toda la Iglesia. El Profeta
le preguntó al Señor cuántos de los bienes de ellos requería
Él para propósitos sagrados. La respuesta fue esta revelación.
1–5, Los santos han de dar sus bienes sobrantes y, después de eso,
dar, como diezmo, la décima parte de su interés anualmente;
6–7, Tal procedimiento santificará la tierra de Sión.
1 DE cierto, así dice el Señor, requiero que todos sus bienes
sobrantes se pongan en manos del obispo de mi iglesia en Sión,
2 para la construcción de mi casa, para poner el fundamento de Sión,
para el sacerdocio y para las deudas de la Presidencia de mi iglesia.
3 Y esto será el principio del diezmo de mi pueblo.
4 Y después de esto, todos aquellos que hayan entregado este diezmo pagarán
la décima parte de todo su interés anualmente; y ésta les
será por ley fija perpetuamente, para mi santo sacerdocio, dice el Señor.
5 De cierto os digo, acontecerá que todos los que se reúnan en
la tierra de Sión serán diezmados de todas sus propiedades sobrantes
y observarán esta ley, o no serán considerados dignos de permanecer
entre vosotros.
6 Y os digo que si mi pueblo no observa esta ley para guardarla santa, ni me
santifica la tierra de Sión por esta ley, a fin de que en ella se guarden
mis estatutos y juicios, para que sea la más santa, he aquí, de
cierto os digo, no será para vosotros una tierra de Sión.
7 Y esto servirá de norma a todas las estacas de Sión. Así
sea. Amén.
SECCIÓN 120
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West,
Misuri, el 8 de julio de 1838, en la cual se hace saber la disposición
de los bienes entregados como diezmo, como se indica en la revelación
anterior, la sección 119 (History of the Church, 3:44).
1 DE cierto, así dice el Señor, ha llegado el tiempo de que disponga
de ellos un consejo integrado por la Primera Presidencia de mi iglesia, por
el obispo y su consejo, y por mi sumo consejo, así como por mi propia
voz dirigida a ellos, dice el Señor. Así sea. Amén.