SECCIÓN 101

Revelación dada a José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, el 16 de diciembre de 1833 (History of the Church, 1:458–464). En esos días, los santos que se habían congregado en Misuri estaban padeciendo graves persecuciones. El populacho los había echado de sus hogares en el Condado de Jackson, y algunos de los santos habían intentado establecerse en el Condado de Van Buren, pero la persecución los siguió hasta allí. El grupo principal de los santos se hallaba entonces en el Condado de Clay, Misuri. Abundaban las amenazas de muerte contra las personas que eran de la Iglesia. La gente había perdido muebles, ropa, ganado y otros bienes personales, y muchos de sus sembrados habían sido destruidos.

1–8, Los santos son disciplinados y afligidos por motivo de sus transgresiones;
9–15, La indignación del Señor caerá sobre las naciones, pero su pueblo será recogido y consolado;
16–21, Sión y sus estacas serán establecidas;
22–31, Se expone la naturaleza de la vida durante el Milenio;
32–42, Los santos serán entonces bendecidos y recompensados;
43–62, La parábola del noble y los olivos representa las dificultades y la redención final de Sión;
63–75, Los santos deben continuar congregándose;
76–80, El Señor estableció la Constitución de los Estados Unidos;
81–101, Los santos deben insistir en que se les haga justicia por los daños recibidos, conforme a la parábola de la mujer y el juez injusto.

1 DE cierto te digo, concerniente a tus hermanos que han sido afligidos, perseguidos y expulsados de la tierra de su herencia,
2 yo, el Señor, he permitido que les sobrevenga la tribulación con que han sido afligidos, por motivo de sus transgresiones;
3 no obstante, los poseeré y serán míos el día en que yo venga para integrar mis joyas.
4 Por tanto, es preciso que sean disciplinados y probados, así como Abraham, a quien se le mandó ofrecer a su único hijo.
5 Porque todos los que no quieren soportar la disciplina, antes me niegan, no pueden ser santificados.
6 He aquí, te digo que había riñas, y contiendas, y envidias, y disputas, y deseos sensuales y codiciosos entre ellos; y como resultado de estas cosas, profanaron sus heredades.
7 Fueron lentos en escuchar la voz del Señor su Dios; por consiguiente, el Señor su Dios es lento en escuchar sus oraciones y en contestarlas en el día de sus dificultades.
8 En los días de paz estimaron ligeramente mi consejo, mas en el día de sus dificultades por necesidad se allegan a mí.
9 De cierto te digo, que no obstante sus pecados, mis entrañas están llenas de compasión por ellos. Yo no los desecharé completamente, y en el día de la ira me acordaré de tener misericordia.
10 He jurado, y se ha decretado en un mandamiento anterior que te he dado, que dejaría caer la espada de mi indignación en defensa de mi pueblo; y tal como yo he dicho, así acontecerá.
11 Pronto se derramará mi indignación sin medida sobre las naciones; y lo haré cuando la copa de su iniquidad se llene.
12 Y en aquel día todo el que se encuentre sobre la atalaya, o en otras palabras, todo mi Israel, será salvo.
13 Y los que han estado esparcidos serán congregados.
14 Y todos los que se hayan lamentado serán consolados.
15 Y todos los que hayan dado su vida por mi nombre serán coronados.
16 Consuélense, pues, vuestros corazones en lo concerniente a Sión, porque toda carne está en mis manos; quedaos tranquilos y sabed que yo soy Dios.
17 Sión no será quitada de su lugar, a pesar de que sus hijos han sido esparcidos.
18 Los que permanezcan y sean de corazón puro volverán a sus heredades, ellos y sus hijos, con cantos de gozo sempiterno, para edificar los lugares asolados de Sión;
19 y todas estas cosas para que se cumplan los profetas.
20 Y he aquí, no se ha designado otro lugar sino el que he indicado; ni se designará otro lugar, aparte del que he señalado para la obra de recoger a mis santos,
21 hasta que llegue el día en que no haya más lugar para ellos; y entonces les señalaré otros lugares que tengo, y se llamarán estacas, para las cortinas o la fuerza de Sión.
22 He aquí, es mi voluntad que todos los que invoquen mi nombre, y me adoren de acuerdo con mi evangelio eterno, se congreguen y permanezcan en lugares santos,
23 y se preparen para la revelación que ha de venir, cuando el velo que cubre mi templo, en mi tabernáculo, el cual esconde la tierra, será quitado, y toda carne me verá juntamente.
24 Y toda cosa corruptible, bien sea del hombre o de las bestias del campo, las aves del cielo o los peces del mar, que more sobre la faz de la tierra, será consumida;
25 y también lo que fuere de elemento se derretirá con calor abrasador; y todas las cosas serán hechas nuevas, a fin de que mi conocimiento y gloria moren sobre toda la tierra.
26 Y en ese día la enemistad del hombre y la enemistad de las bestias, sí, la enemistad de toda carne, cesará ante mi faz.
27 Y en ese día se le concederá a cualquier hombre cuanto pidiere;
28 y en ese día Satanás no tendrá poder para tentar a ningún hombre;
29 y no habrá pesar, porque no habrá muerte.
30 En ese día el niño no morirá sino hasta que sea viejo; y su vida será como la edad de un árbol;
31 y cuando muera, no dormirá, es decir, en la tierra, mas será transformado en un abrir y cerrar de ojos; y será arrebatado, y su reposo será glorioso.
32 Sí, en verdad te digo que el día en que el Señor venga, él revelará todas las cosas:
33 cosas que han pasado y cosas ocultas que ningún hombre conoció; cosas de la tierra, mediante las cuales fue hecha, y su propósito y estado final;
34 cosas sumamente preciosas; cosas que están arriba y cosas que están abajo; cosas que están dentro de la tierra y sobre la tierra y en el cielo.
35 Y todos los que padezcan persecución por mi nombre, y la soporten con fe, aunque les sea requerido dar su vida por mi causa, aun así participarán de toda esta gloria.
36 Por tanto, no temáis ni aun a la muerte; porque en este mundo vuestro gozo no es completo, pero en mí vuestro gozo es cumplido.
37 De manera que no os afanéis por el cuerpo, ni por la vida del cuerpo; mas afanaos por el alma y por la vida del alma.
38 Y buscad siempre la faz del Señor, para que con paciencia retengáis vuestras almas, y tendréis vida eterna.
39 Cuando los hombres son llamados a mi evangelio eterno, y pactan con un convenio sempiterno, se les considera como la sal de la tierra y el sabor de los hombres.
40 Son llamados para ser el sabor de los hombres; de modo que, si esa sal de la tierra pierde su sabor, he aquí, a partir de entonces no sirve para nada sino para ser echada fuera y hollada bajo los pies de los hombres.
41 He aquí sabiduría en cuanto a muchos de los hijos de Sión, pero no todos; se descubrió que eran transgresores, y por tanto, es preciso que sean disciplinados.
42 El que se ensalza será humillado; y el que se humilla será ensalzado.
43 Y ahora os manifestaré una parábola para que sepáis mi voluntad en cuanto a la redención de Sión.
44 Cierto noble tenía un terreno muy escogido; y dijo a sus siervos: Id a mi viña, sí, a ese terreno tan escogido, y plantad doce olivos;
45 y poned centinelas alrededor de ellos, y edificad una torre para que uno vigile el terreno circunvecino y sea el atalaya, a fin de que mis olivos no sean derribados cuando venga el enemigo a despojar y tomar para sí el fruto de mi viña.
46 Entonces los siervos del noble fueron e hicieron lo que su señor les mandó. Plantaron los olivos, los cercaron de vallado, pusieron centinelas y comenzaron a construir una torre.
47 Y mientras todavía estaban poniendo los cimientos, empezaron a decir entre sí: ¿Y qué necesidad tiene mi señor de esta torre?
48 Y consultaron ellos entre sí largo tiempo, diciendo: ¿Qué necesidad tiene mi señor de esta torre, siendo ésta una época de paz?
49 ¿No se pudiera dar este dinero a los cambistas? Pues no hay necesidad de estas cosas.
50 Y mientras discordaban entre sí, se volvieron muy perezosos y no hicieron caso de los mandamientos de su señor.
51 Y llegó de noche el enemigo, y derribó el cerco; y los siervos del noble se levantaron atemorizados y huyeron; y el enemigo destruyó sus obras y derribó los olivos.
52 Ahora, he aquí, el noble, el señor de la viña, visitó a sus siervos, y les dijo: ¡Cómo! ¿Qué ha causado este grave daño?
53 ¿No os precisaba haber hecho lo que os mandé y —después de haber plantado la viña, construido el vallado alrededor y puesto guardas en los muros— haber edificado también la torre, colocado un atalaya en ella y vigilado mi viña para que el enemigo no os sobreviniese, en vez de quedaros dormidos?
54 He aquí, el atalaya de la torre habría visto al enemigo cuando todavía estaba lejos; y entonces habríais podido prepararos y evitar que el enemigo derribara el vallado, y salvar mi viña de la mano del destructor.
55 Y el señor de la viña dijo a uno de sus siervos: Ve y junta al resto de mis siervos, y toma toda la fuerza de mi casa, mis guerreros, mis jóvenes y también los de edad madura entre todos mis siervos, los cuales constituyen la fuerza de mi casa, salvo los que he indicado que permanezcan,
56 e id luego a la tierra de mi viña y redimid mi viña, porque es mía; la he comprado con dinero.
57 Id, pues, inmediatamente a mi tierra; derribad los muros de mis enemigos; echad abajo su torre y esparcid a sus guardias.
58 Y si se juntan en contra de vosotros, vengadme de mis enemigos, a fin de que en breve yo venga con el resto de mi casa para poseer la tierra.
59 Y dijo el siervo a su señor: ¿Cuándo sucederán estas cosas?
60 Y él contestó a su siervo: Cuando sea mi voluntad. Ve presto; haz todas las cosas que te he mandado;
61 y esto será mi sello y bendición sobre ti: Mayordomo fiel y sabio en medio de mi casa, gobernante en mi reino.
62 Y salió luego su siervo e hizo todo cuanto le mandó su señor; y después de muchos días todo se cumplió.
63 Y además, de cierto os digo, os mostraré mi sabiduría en cuanto a todas las iglesias, si es que están dispuestas a dejarse guiar de una manera recta y propia para su salvación,
64 a fin de que la obra de congregar a mis santos continúe, para que los establezca en mi nombre en lugares santos; porque ha llegado la hora de la cosecha, y es menester que se cumpla mi palabra.
65 Por tanto, he de juntar a los de mi pueblo, de acuerdo con la parábola del trigo y la cizaña, a fin de que se guarde el trigo en los graneros para poseer la vida eterna, y ellos sean coronados de gloria celestial, cuando yo venga en el reino de mi Padre para recompensar a cada hombre conforme a sus obras;
66 en tanto que la cizaña será atada en manojos, y sus fajas serán fuertes, para ser quemada con fuego inextinguible.
67 Así que, un mandamiento les doy a todas las iglesias, que continúen congregándose en los sitios que he nombrado.
68 No obstante, como os he dicho en un mandamiento anterior, no se lleve a cabo vuestro recogimiento con prisa ni huyendo; antes sean preparadas todas las cosas delante de vosotros.
69 Y para que todo quede preparado delante de vosotros, observad el mandamiento que os he dado concerniente a estas cosas,
70 el cual dice o enseña que se compren con dinero cuantos terrenos se puedan obtener por dinero, en las regiones que colindan con la tierra que he designado como la tierra de Sión, para el comienzo del recogimiento de mis santos;
71 todos los terrenos que puedan comprarse en el Condado de Jackson y en los condados circunvecinos, y dejad el resto en mi mano.
72 Ahora, de cierto os digo, junten todas las iglesias su dinero; háganse estas cosas en su tiempo, mas no con prisa, y procurad tener preparadas todas las cosas delante de vosotros.
73 Desígnense hombres honrados, hombres sabios, y enviadlos a comprar estos terrenos.
74 Y si las iglesias del Este, al ser edificadas, escuchan este consejo, podrán comprar terrenos y congregarse en ellos; y de esta manera podrán establecer Sión.
75 Ahora mismo ya hay almacenado lo suficiente, sí, en abundancia, para redimir a Sión y poblar sus yermos, para nunca más ser derribada, si las iglesias que llevan mi nombre estuvieran dispuestas a oír mi voz.
76 Y además, os digo que es mi voluntad que aquellos que han sido dispersados por sus enemigos sigan insistiendo para obtener indemnización y redención, por medio de los que os gobiernan y tienen potestad sobre vosotros,
77 de acuerdo con las leyes y la constitución del pueblo que yo he permitido que se establecieran, y que deben preservarse para los derechos y la protección de toda carne, conforme a principios justos y santos;
78 para que todo hombre obre en doctrina y principio pertenecientes a lo futuro, de acuerdo con el albedrío moral que yo le he dado, para que todo hombre responda por sus propios pecados en el día del juicio.
79 Por tanto, no es justo que un hombre sea esclavo de otro.
80 Y para este fin he establecido la Constitución de este país, por mano de hombres sabios que levanté para este propósito mismo, y redimí la tierra por el derramamiento de sangre.
81 Ahora, ¿a qué compararé a los hijos de Sión? Los compararé a la parábola de la mujer y el juez injusto —porque los hombres deben orar siempre y no desmayar—, la cual dice:
82 Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a hombre.
83 Había también en aquella ciudad una viuda, y vino a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
84 Y no lo quiso hacer por algún tiempo; pero después dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios ni respeto a hombre; sin embargo, porque esta viuda me molesta, le haré justicia, no sea que viniendo continuamente me fastidie.
85 Así compararé a los hijos de Sión.
86 Insistan a los pies del juez;
87 y si éste no les hace caso, insistan a los pies del gobernador;
88 y si el gobernador no les hace caso, insistan a los pies del presidente;
89 y si el presidente no les hace caso, entonces el Señor se levantará y saldrá de su morada oculta, y en su furor afligirá a la nación;
90 y en su ardiente indignación y furiosa ira talará, en su tiempo, a los inicuos, infieles e injustos mayordomos, y les señalará su porción entre los hipócritas y los incrédulos;
91 sí, en las tinieblas de afuera, donde es el lloro, el llanto y el crujir de dientes.
92 Orad, pues, para que lleguen hasta sus oídos vuestras lamentaciones, a fin de que yo tenga misericordia de ellos para que no les sobrevengan estas cosas.
93 Lo que os he dicho tiene que verificarse, para que todos los hombres queden sin excusa;
94 para que los hombres sabios y los gobernantes oigan y sepan aquello que jamás han considerado;
95 para que yo proceda a llevar a efecto mi acto, mi acto extraño, y a realizar mi obra, mi obra extraña, a fin de que los hombres disciernan a los justos de los malos, dice vuestro Dios.
96 Y además os digo, es contrario a mi mandamiento y voluntad que mi siervo Sidney Gilbert venda a mis enemigos mi almacén que he designado para mi pueblo.
97 No sea profanado por mis enemigos lo que yo he designado, por consentimiento de aquellos que llevan mi nombre;
98 porque es un pecado muy penoso y grave contra mí y contra mi pueblo, a causa de las cosas que he decretado y que en breve sobrevendrán a las naciones.
99 Es mi voluntad, pues, que mi pueblo reclame y retenga sus derechos en lo que les he señalado, aunque no se les permita morar allí.
100 No obstante, no digo que no morarán allí; porque si producen frutos y obras dignos para mi reino, morarán allí.
101 Construirán, y otro no lo heredará; plantarán viñas, y comerán de su fruto. Así sea. Amén.

SECCIÓN 102

Acta de la organización del primer sumo consejo de la Iglesia en Kirtland, Ohio, el 17 de febrero de 1834 (History of the Church, 2:28–31). Escribieron el acta original los élderes Oliver Cowdery y Orson Hyde. Dos días después, el Profeta corrigió el acta, la leyó al sumo consejo y éste la aceptó. Los versículos del 30 al 32, que tienen que ver con el Consejo de los Doce Apóstoles, fueron añadidos en 1835 por el profeta José Smith cuando preparó esta sección para publicarla en Doctrina y Convenios.

1–8, Se nombra un sumo consejo para allanar las dificultades serias que surjan en la Iglesia;
9–18, Se explica la manera de proceder para examinar los casos;
19–23, El presidente del consejo dará el fallo;
24–34, Se explica la manera de apelar.

1 ESTE día se reunió un concilio general de veinticuatro sumos sacerdotes, por revelación, en casa de José Smith, hijo, y procedieron a organizar el sumo consejo de la Iglesia de Cristo, el cual se habría de componer de doce sumos sacerdotes y de uno o tres presidentes, según lo requiriera el caso.
2 El sumo consejo fue designado por revelación, con objeto de allanar dificultades serias que pudieran surgir en la iglesia, las cuales ni la iglesia ni el consejo del obispo pudiesen arreglar a satisfacción de las partes.
3 La voz del concilio reconoció como presidentes a José Smith, hijo, Sidney Rigdon y Frederick G. Williams; y por la voz unánime del concilio se eligió a Joseph Smith, padre, John Smith, Joseph Coe, John Johnson, Martin Harris, John S. Carter, Jared Carter, Oliver Cowdery, Samuel H. Smith, Orson Hyde, Sylvester Smith y Luke Johnson, sumos sacerdotes, para constituir un consejo residente de la iglesia.
4 Se preguntó a los consejeros ya nombrados si aceptaban su nombramiento, y si obrarían en ese oficio conforme a la ley del cielo, a lo cual todos respondieron que aceptaban su nombramiento y que ocuparían su puesto de acuerdo con la gracia de Dios sobre ellos conferida.
5 El número de los integrantes del concilio que votaron en nombre de la iglesia, y por ella, para nombrar a los consejeros previamente mencionados, fue de cuarenta y tres, a saber: nueve sumos sacerdotes, diecisiete élderes, cuatro presbíteros y trece miembros.
6 Se aprobó por votación: Que el sumo consejo no tendrá poder para funcionar si no están presentes siete de los consejeros ya nombrados, o sus sucesores debidamente designados.
7 Estos siete estarán facultados para nombrar a otros sumos sacerdotes, a quienes consideren dignos y capaces de obrar en vez de los consejeros ausentes.
8 Se aprobó por votación: Que cuando exista una vacante, por causa de la muerte de cualquiera de los susodichos consejeros, o sea quitado de su oficio por transgresión, o se halle fuera de la jurisdicción de este gobierno eclesiástico, se llenará dicha vacante por nombramiento del presidente o presidentes, y será sancionado por el voto de un concilio general de sumos sacerdotes, convocado a tal fin, para obrar en nombre de la iglesia.
9 El presidente de la iglesia, que también es presidente del consejo, es nombrado por revelación, y reconocido en su administración por la voz de la iglesia.
10 Y corresponde a la dignidad de su oficio presidir el consejo de la iglesia; y es su privilegio contar con la ayuda de otros dos presidentes, nombrados de la misma forma en que él lo fue.
11 Y en caso de estar ausente uno o ambos de los que son nombrados para ayudarle, él tiene la autoridad para presidir el consejo sin ayudantes; y en caso de que él mismo esté ausente, los otros presidentes tienen la autoridad para presidir en su lugar, ambos o cualquiera de ellos.
12 Al ser organizado formalmente un sumo consejo de la Iglesia de Cristo, conforme al modelo anterior, será el deber de los doce consejeros echar suertes por números, para ver cuál de los doce hablará primero, comenzando por el número uno y así sucesivamente hasta el doce.
13 Cuando se reúna este consejo para examinar algún caso, los doce consejeros determinarán si es difícil o no; si no lo es, sólo dos de los consejeros hablarán al respecto, conforme a la forma ya mencionada.
14 Mas si se considera difícil, serán nombrados cuatro; y si es más difícil, seis; pero en ningún caso se nombrarán más de seis para que hablen.
15 El acusado tiene derecho, en todos los casos, a que lo defienda la mitad de los del consejo para evitar ofensas o injusticia.
16 Y examinada la evidencia, los consejeros designados para hablar presentarán el caso en su aspecto verdadero ante el consejo; y todo hombre debe hablar con equidad y justicia.
17 Los consejeros que saquen números pares, esto es, 2, 4, 6, 8, 10 y 12, son los que han de defender al acusado, y evitar ofensas e injusticia.
18 En todos los casos el acusador y el acusado tendrán el privilegio de hablar por sí mismos ante el consejo, después de haberse escuchado la evidencia, y después de que los consejeros nombrados para discutir el caso hayan terminado de hablar.
19 Escuchada la evidencia, y habiendo hablado los consejeros, el acusador y el acusado, el presidente dará el fallo conforme al entendimiento que tenga del caso, y pedirá a los doce consejeros que lo ratifiquen por medio de su voto.
20 Mas si después de oír imparcialmente la evidencia y alegatos, los consejeros restantes que no hayan hablado, o cualquiera de ellos, descubren algún error en el fallo del presidente, pueden manifestarlo, y se oirá de nuevo la causa.
21 Y si después de repasarse cuidadosamente, se aduce más luz tocante al asunto, se modificará el fallo correspondientemente.
22 Mas en caso de no aparecer ninguna luz adicional, se hará definitivo el fallo original, y la mayoría del consejo tendrá la autoridad para determinarlo.
23 En caso de dificultad, respecto a doctrina o principio, si lo escrito no fuere suficiente para aclarar el caso en la mente del consejo, el presidente podrá consultar y recibir la voluntad del Señor por revelación.
24 Los sumos sacerdotes, cuando anden fuera, están facultados para convocar y organizar un consejo conforme a la manera ya mencionada, para resolver dificultades cuando las partes o cualquiera de ellas lo soliciten.
25 Y dicho consejo de sumos sacerdotes tendrá la autoridad para nombrar a uno de los de su número para que presida tal consejo interinamente.
26 Será el deber de dicho consejo hacer llegar inmediatamente una copia del acta de lo acontecido, con una exposición completa de las declaraciones adjunta a su decisión, al sumo consejo de la cabecera de la Primera Presidencia de la Iglesia.
27 Si cualquiera de las partes no queda satisfecha con el fallo de dicho consejo, puede apelar al sumo consejo de la cabecera de la Primera Presidencia de la Iglesia, y conseguir una reexaminación, y allí se dará curso a dicho caso de acuerdo con la manera ya expuesta, como si nunca se hubiera dado tal fallo.
28 Solamente en los casos más difíciles de asuntos eclesiásticos se convocará este consejo de sumos sacerdotes viajantes; y ningún caso común u ordinario será suficiente para convocarlo.
29 Los sumos sacerdotes que viajen o residan en otras partes están autorizados para decir si es necesario convocar o no tal consejo.
30 Hay una diferencia entre el sumo consejo o sumos sacerdotes viajantes, y el sumo consejo viajante integrado por los doce apóstoles, en lo concerniente a sus decisiones.
31 Del fallo de los primeros puede haber apelación, mas no del de los segundos.
32 Solamente las autoridades generales de la iglesia pueden llamar a éstos a cuentas, en caso de transgresión.
33 Se acordó: Que el presidente o los presidentes de la cabecera de la Primera Presidencia de la Iglesia queden facultados para determinar si las causas apeladas merecen una nueva audiencia, después de examinar la apelación y las evidencias y declaraciones que la acompañen.
34 Los doce consejeros entonces procedieron a echar suertes, o sea, a votar, para determinar quién habría de tomar la palabra primero, y resultó lo siguiente, a saber: 1, Oliver Cowdery; 2, Joseph Coe; 3, Samuel H. Smith; 4, Luke Johnson; 5, John S. Carter; 6, Sylvester Smith; 7, John Johnson; 8, Orson Hyde; 9, Jared Carter; 10, Joseph Smith, padre; 11, John Smith; 12, Martin Harris. Después de la oración se dio por terminada la conferencia.
OLIVER COWDERY,
ORSON HYDE,
Secretarios.

SECCIÓN 103

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, el 24 de febrero de 1834 (History of the Church, 2:36–39). Se recibió esta revelación después que Parley P. Pratt y Lyman Wight llegaron a Kirtland, Ohio, procedentes de Misuri, para hablar con el Profeta en cuanto al alivio de las tribulaciones de los santos y la restauración de éstos a sus tierras en el Condado de Jackson.

1–4, La razón por la que el Señor permitió que los santos del Condado de Jackson fueran perseguidos;
5–10, Los santos prevalecerán si guardan los mandamientos;
11–20, La redención de Sión vendrá por poder, y el Señor irá al frente de su pueblo;
21–28, Los santos deben congregarse en Sión y los que den su vida la hallarán de nuevo;
29–40, Se llama a varios hermanos para que organicen el Campo de Sión y vayan a la tierra de Sión; se les promete la victoria si son fieles.

1 DE cierto os digo, mis amigos, he aquí, os daré una revelación y mandamiento para que sepáis cómo obrar en el desempeño de vuestros deberes concernientes a la salvación y redención de vuestros hermanos que han sido esparcidos en la tierra de Sión;
2 expulsados y heridos por la mano de mis enemigos, sobre quienes derramaré mi ira sin medida en mi propio tiempo.
3 Porque los he tolerado hasta ahora para que llegue al colmo la medida de sus iniquidades y se llene su copa;
4 y para que aquellos que llevan mi nombre sean afligidos una corta temporada con una grave y penosa aflicción, porque no escucharon del todo los preceptos y mandamientos que les di.
5 Pero de cierto os digo, que he promulgado un decreto que han de realizar los de mi pueblo, si desde esta misma hora escuchan el consejo que yo, el Señor su Dios, les daré.
6 He aquí, empezarán a prevalecer en contra de mis enemigos desde esta misma hora, porque yo lo he decretado.
7 Y esforzándose por observar todas las palabras que yo, el Señor su Dios, les declare, jamás cesarán de prevalecer, hasta que los reinos del mundo sean sometidos debajo de mis pies, y sea dada la tierra a los santos para poseerla perpetuamente.
8 Pero si no guardan mis mandamientos ni procuran observar todas mis palabras, los reinos del mundo prevalecerán en contra de ellos.
9 Porque fueron puestos para ser una luz al mundo, y ser los salvadores de los hombres;
10 y por cuanto no son salvadores de hombres, son como la sal que ha perdido su sabor, y entonces no sirve sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.
11 Mas de cierto os digo, he decretado que vuestros hermanos que han sido esparcidos vuelvan a las tierras de su herencia y edifiquen los lugares asolados de Sión.
12 Porque tras mucha tribulación, como os he dicho en un mandamiento anterior, viene la bendición.
13 He aquí, ésta es la bendición que he prometido después de vuestras tribulaciones y las de vuestros hermanos: Vuestra redención y la redención de vuestros hermanos, sí, su restauración en la tierra de Sión para establecerse, y nunca más ser derribados.

14 No obstante, si profanan sus heredades, serán derribados; porque no los perdonaré si las profanan.
15 He aquí, os digo, la redención de Sión tiene que venir por poder;
16 por tanto, levantaré a mi pueblo un varón que lo guiará, como Moisés guió a los hijos de Israel.
17 Porque vosotros sois hijos de Israel y de la descendencia de Abraham; y es menester sacaros de la servidumbre con poder y con brazo extendido.
18 Y tal como fueron guiados vuestros padres en el principio, así será la redención de Sión.
19 No desmaye, pues, vuestro corazón, porque no os digo como dije a vuestros padres: Mi ángel subirá delante de vosotros, pero mi presencia no.
20 Sino que a vosotros os digo: Mis ángeles subirán delante de vosotros, y también mi presencia; y con el tiempo poseeréis la buena tierra.
21 De cierto, de cierto os digo que mi siervo José Smith, hijo, es el hombre a quien comparé con el siervo al cual el Señor de la viña habló en la parábola que os he referido.
22 Por consiguiente, diga mi siervo José Smith, hijo, a la fuerza de mi casa, a mis jóvenes y a los de edad madura: Congregaos en la tierra de Sión, en la tierra que he comprado con dinero que se me ha consagrado.
23 Y envíen todas las iglesias hombres sabios con sus fondos, y compren terrenos como se lo he mandado.
24 Y si mis enemigos os acometen para echaros de mi buena tierra, que yo he consagrado para ser la tierra de Sión, sí, de vuestras propias tierras, después de estos testimonios que me hayáis traído contra ellos, vosotros los maldeciréis;
25 y a quien maldijereis, yo maldeciré; y vosotros me vengaréis de mis enemigos.
26 Y mi presencia estará con vosotros cuando me venguéis de mis enemigos, hasta la tercera y la cuarta generación de los que me aborrecen.
27 Ningún hombre tema dar su vida por mi causa; porque quien dé su vida por mi causa, la hallará de nuevo.
28 Y el que no esté dispuesto a dar su vida por mi causa no es mi discípulo.
29 Es mi voluntad que mi siervo Sidney Rigdon levante su voz en las congregaciones de las regiones del Este, preparando a las iglesias para que guarden los mandamientos que les he dado en cuanto a la restauración y redención de Sión.
30 Es mi voluntad que no vuelvan mis siervos Parley P. Pratt y Lyman Wight a la tierra de sus hermanos, hasta que obtengan compañías que suban a la tierra de Sión, en número de diez, de veinte, de cincuenta o de cien, hasta que hayan llegado a un total de quinientos de los de la fuerza de mi casa.
31 He aquí, ésta es mi voluntad; pedid y recibiréis; pero los hombres no siempre obedecen mi voluntad.
32 De manera que, si no podéis obtener quinientos, procurad diligentemente obtener por ventura trescientos.
33 Y si no podéis conseguir trescientos, procurad diligentemente obtener por ventura cien.
34 Mas de cierto os digo, un mandamiento os doy, que no subiréis a la tierra de Sión hasta que hayáis reunido a cien de los de la fuerza de mi casa, para que suban con vosotros a la tierra de Sión.
35 Así pues, como os dije, pedid y recibiréis; orad sinceramente a fin de que quizá mi siervo José Smith, hijo, vaya con vosotros, y presida en medio de mi pueblo, y organice mi reino en la tierra consagrada, y establezca a los hijos de Sión sobre las leyes y los mandamientos que se os han dado y que se os darán.
36 Toda victoria y toda gloria os es realizada mediante vuestra diligencia, fidelidad y oraciones de fe.
37 Viaje mi siervo Parley P. Pratt con mi siervo José Smith, hijo.
38 Salga mi siervo Lyman Wight con mi siervo Sidney Rigdon.
39 Acompañe mi siervo Hyrum Smith a mi siervo Frederick G. Williams.
40 Vayan juntos mis siervos Orson Hyde y Orson Pratt a donde les aconseje mi siervo José Smith, hijo, para realizar el cumplimiento de estos mandamientos que os he dado, y dejad en mis manos lo que resta. Así sea. Amén.

SECCIÓN 104

Revelación dada a José Smith el Profeta el 23 de abril de 1834, concerniente a la orden unida, o sea, la orden de la Iglesia para el beneficio de los pobres (History of the Church, 2:54–60). La ocasión fue una reunión de consejo de la Primera Presidencia y otros sumos sacerdotes, en la cual se habían tomado en consideración las apremiantes necesidades temporales del pueblo. La orden unida de Kirtland había de disolverse por un tiempo y reorganizarse después, y las propiedades, en calidad de mayordomías, debían dividirse entre los miembros de la orden.

1–10, Los santos serán maldecidos por sus transgresiones en contra de la orden unida;
11–16, El Señor abastece a los santos según su propia manera;
17–18, La ley del evangelio rige el cuidado de los pobres;
19–46, Se designan las mayordomías y las bendiciones de varios de los hermanos;
47–53, La orden unida de Kirtland y la de Sión deben funcionar separadamente;
54–66, Se establece la tesorería sagrada del Señor para la impresión de las Escrituras;
67–77, La tesorería general de la orden unida debe funcionar sobre la base del común acuerdo;
78–86, Los miembros de la orden unida deben pagar todas sus deudas, y el Señor los librará de la servidumbre económica.

1 DE cierto os digo, mis amigos, os doy consejo y un mandamiento concerniente a todos los bienes de la orden, la cual mandé organizar y establecer para que fuera una orden unida, una orden sempiterna para el beneficio de mi iglesia y para la salvación de los hombres hasta que yo venga;
2 con la promesa inalterable e inmutable de que si eran fieles aquellos a quienes yo mandé, serían bendecidos con una multiplicidad de bendiciones;
3 mas por cuanto no fueron fieles, estuvieron a punto de recibir una maldición.
4 Por consiguiente, ya que algunos de mis siervos no han guardado el mandamiento, sino que han quebrantado el convenio por motivo de su avaricia, y con palabras fingidas, los he maldecido con una maldición muy grave y penosa.
5 Porque yo, el Señor, he determinado en mi corazón que si se descubre que cualquiera de los que pertenecen a la orden es declarado transgresor, o en otras palabras, si quebranta el convenio que os liga, él será maldito en su vida, y será hollado por quien yo disponga,
6 porque yo, el Señor, no seré burlado en estas cosas;
7 y todo esto para que los inocentes que haya entre vosotros no sean condenados con los injustos, ni se escapen los culpables que se hallen entre vosotros; porque yo, el Señor, os he prometido una corona de gloria a mi diestra.
8 De manera que, si sois transgresores, no podréis escapar de mi ira durante vuestra vida.
9 Si sois separados por transgresión, no podréis escapar de los bofetones de Satanás sino hasta el día de la redención.
10 Y ahora os doy el poder desde esta misma hora para que, si hay entre vosotros alguien que pertenezca a la orden, y es hallado transgresor y no se arrepiente de la maldad, lo entreguéis a los bofetones de Satanás; y no tendrá poder para traer mal sobre vosotros.
11 Me es prudente; por tanto, os mando que os organicéis y le señaléis a cada cual su mayordomía;
12 para que todo hombre me rinda cuentas de la mayordomía que le sea designada.
13 Porque conviene que yo, el Señor, haga a todo hombre responsable, como mayordomo de las bendiciones terrenales que he dispuesto y preparado para mis criaturas.
14 Yo, el Señor, extendí los cielos y formé la tierra, hechura de mis propias manos; y todas las cosas que en ellos hay son mías.
15 Y es mi propósito abastecer a mis santos, porque todas las cosas son mías.
16 Pero es preciso que se haga a mi propia manera; y he aquí, ésta es la forma en que yo, el Señor, he decretado abastecer a mis santos, para que los pobres sean exaltados, y los ricos sean humildes.
17 Porque la tierra está llena, y hay suficiente y de sobra; sí, yo preparé todas las cosas, y he concedido a los hijos de los hombres que sean sus propios agentes.
18 De manera que, si alguno toma de la abundancia que he creado, y no reparte su porción a los pobres y a los necesitados, conforme a la ley de mi evangelio, en el infierno alzará los ojos con los malvados, estando en tormento.
19 Y ahora, de cierto os digo, concerniente a los bienes de la orden:
20 Apártesele a mi siervo Sidney Rigdon, como su mayordomía, el sitio donde ahora reside y el terreno de la curtiduría, para que se sostenga mientras esté obrando en mi viña, de acuerdo con lo que yo disponga, cuando se lo mande.
21 Y hágase todo conforme al acuerdo de la orden, y el consentimiento o voz unánime de la orden radicada en la tierra de Kirtland.
22 Y esta mayordomía y bendición yo, el Señor, le confiero a mi siervo Sidney Rigdon por bendición sobre él y sobre su descendencia después de él;
23 y multiplicaré bendiciones sobre él, si es humilde delante de mí.
24 Además, señálesele a mi siervo Martin Harris, como su mayordomía, y de su descendencia después de él, el solar que mi siervo John Johnson recibió a cambio de su heredad anterior;
25 y si es fiel, multiplicaré bendiciones sobre él y sobre su descendencia después de él.
26 Dedique mi siervo Martin Harris su dinero a la proclamación de mi palabra, como lo indique mi siervo José Smith, hijo.
27 Además, reciba mi siervo Frederick G. Williams el sitio donde actualmente reside.
28 Y désele a mi siervo Oliver Cowdery el solar que se ha señalado, contiguo a la casa que será para la imprenta, el cual es el solar número uno; así como también el terreno sobre el cual reside su padre.
29 Y entréguense la imprenta y todas sus pertenencias a mis siervos Frederick G. Williams y Oliver Cowdery.
30 Y esto constituirá su mayordomía que se les designará.
31 Y si son fieles, he aquí, los bendeciré y multiplicaré bendiciones sobre ellos.
32 Y éste es el principio de la mayordomía que les he señalado a ellos y a su descendencia después de ellos.
33 Y si son fieles, multiplicaré bendiciones sobre ellos y su descendencia después de ellos, sí, una multiplicidad de bendiciones.
34 Además, désele a mi siervo John Johnson la casa en que vive, así como la heredad, todo menos el terreno que se ha reservado para la edificación de mis casas, que es parte de esa heredad, y aquellos solares que se han apartado para mi siervo Oliver Cowdery.
35 Y si es fiel, multiplicaré bendiciones sobre él.
36 Y es mi voluntad que él venda los solares que se han destinado para edificar la ciudad de mis santos, según se lo indique la voz del Espíritu, y conforme al parecer y a la voz de la orden.
37 Y éste es el principio de la mayordomía que le he señalado como bendición a él y a su descendencia después de él.
38 Y si es fiel, multiplicaré una multiplicidad de bendiciones sobre él.
39 Además, señálense a mi siervo Newel K. Whitney las casas y el terreno donde ahora reside, y el solar y edificio que ocupa el establecimiento mercantil; también el terreno de la esquina al sur de dicho establecimiento y aquel sobre el cual se halla la fábrica de potasa.
40 Todo esto le he señalado a mi siervo Newel K. Whitney como su mayordomía, como bendición sobre él y sobre su descendencia después de él, para el beneficio del establecimiento mercantil de mi orden que he establecido para mi estaca en la tierra de Kirtland.
41 Sí, en verdad, ésta es la mayordomía que le he señalado a mi siervo Newel K. Whitney, a saber, este establecimiento mercantil entero, a él y a su agente, y a su descendencia después de él.
42 Y si guarda fielmente los mandamientos que le he dado, multiplicaré bendiciones sobre él y su descendencia después de él, sí, una multiplicidad de bendiciones.
43 Además, apártesele a mi siervo José Smith, hijo, el terreno que se ha destinado para construir mi casa, el cual mide doscientos dos metros de fondo por sesenta de ancho; apártesele también la heredad sobre la cual reside ahora su padre;
44 y éste es el principio de la mayordomía que he señalado por bendición sobre él y sobre su padre.
45 Porque he aquí, le he reservado una heredad a su padre para su sostén; por tanto, él será contado con los de la casa de mi siervo José Smith, hijo.
46 Y multiplicaré bendiciones sobre la casa de mi siervo José Smith, hijo, si es fiel, sí, una multiplicidad de bendiciones.
47 Ahora os doy un mandamiento tocante a Sión: No estaréis ligados por más tiempo a vuestros hermanos de Sión como orden unida, sino de este modo:
48 Después de organizaros, os llamaréis la Orden Unida de la Estaca de Sión, de la ciudad de Kirtland; y vuestros hermanos, después de organizarse, se llamarán la Orden Unida de la Ciudad de Sión.
49 Y se organizarán en sus propios nombres y en su propia representación; y tramitarán sus asuntos en su propia representación y en sus propios nombres;
50 y vosotros tramitaréis los vuestros en vuestra propia representación, y en vuestros propios nombres.
51 Y he mandado que se haga esto para vuestra salvación, y también para la salvación de ellos, por motivo de su expulsión, y por lo que ha de venir.
52 Habiéndose quebrantado los convenios, por motivo de transgresión, con avaricia y palabras fingidas,
53 quedáis, por tanto, separados de vuestros hermanos como orden unida, de modo que desde esta hora ya no estáis ligados a ellos sino de esta manera, como ya dije, mediante préstamos que determine esta orden en consejo, conforme a lo que vuestras circunstancias permitan y la voz del consejo disponga.
54 Además, os doy un mandamiento concerniente a la mayordomía que os he designado:
55 He aquí, son míos todos estos bienes, o de lo contrario, vana es vuestra fe y sois hipócritas, y los convenios que habéis hecho conmigo quedan deshechos;
56 y si los bienes son míos, entonces sois mayordomos; de otra manera, no sois mayordomos.
57 Mas de cierto os digo, os he puesto por mayordomos de mi casa, sí, mayordomos en verdad.
58 Y con este propósito os he mandado organizar, sí, para imprimir mis palabras, la plenitud de mis Escrituras, las revelaciones que os he dado y las que más adelante os daré de cuando en cuando,
59 con objeto de edificar mi iglesia y mi reino sobre la tierra, y preparar a mi pueblo para el tiempo, muy cerca ya, en que moraré con ellos.
60 Y prepararéis una tesorería para vosotros, y la consagraréis a mi nombre;
61 y nombraréis a uno de entre vosotros para que se encargue de la tesorería, y será ordenado con esta bendición.
62 Y se le pondrá un sello a la tesorería, y todas las cosas sagradas se depositarán en ella; y ninguno de vosotros dirá que es de él, ni parte alguna de ella, porque os pertenecerá a todos vosotros en común.
63 Os la entrego desde esta misma hora; y ahora procurad hacer uso de la mayordomía que os he señalado, excluyendo las cosas sagradas, con el fin de imprimir estas cosas sagradas como he dicho.
64 Y se guardará el producto de las cosas sagradas en la tesorería, y se le pondrá un sello; y nadie lo usará ni lo sacará de la tesorería, ni se quitará el sello que se le haya fijado, sino por la voz de la orden o por mandamiento.
65 Y así guardaréis en la tesorería el producto de las cosas sagradas, para propósitos sacrosantos.
66 Y se llamará la tesorería sagrada del Señor; y se le pondrá un sello, a fin de que se conserve santa y consagrada ante el Señor.
67 Además, se preparará otra tesorería, y se le designará un tesorero para que se encargue de ella, y se le fijará un sello;
68 y todo el dinero que recibáis en vuestras mayordomías, como resultado de haber mejorado los bienes que os he designado, ya fueren casas, terrenos, ganado o lo que sea, salvo los santos y sagrados escritos que me he reservado para propósitos sacrosantos, se depositará en la tesorería en cuanto se reciba, en cantidades de cien, cincuenta, veinte, diez o cinco.
69 O en otras palabras, si alguno de vosotros gana cinco dólares, échelos en la tesorería; o si gana diez, o veinte, o cincuenta, o cien, haga lo mismo;
70 y ninguno de vosotros diga que es suyo; porque no ha de llamarse suyo, no, ni parte alguna.
71 No se usará ninguna parte de ello, ni se sacará de la tesorería, sino por la voz y el común acuerdo de la orden.
72 Y en esto consistirá la voz y el común acuerdo de la orden: Que si alguno de entre vosotros dice al tesorero: Tengo necesidad de esto para ayudarme en mi mayordomía,
73 ya fueren cinco dólares, o diez dólares, veinte, cincuenta o cien, el tesorero le proporcionará la cantidad solicitada para ayudarle en su mayordomía,
74 hasta que se descubra que es transgresor, y se manifieste claramente ante el consejo de la orden que es un mayordomo infiel e imprudente.
75 Pero mientras goce de plena confraternidad, y sea fiel y sabio en su mayordomía, esto le será por prueba ante el tesorero para que no se lo niegue.
76 Mas en caso de transgresión, el tesorero estará sujeto al consejo y a la voz de la orden.
77 Y en caso de que el tesorero sea hallado mayordomo infiel e imprudente, comparecerá ante el consejo y la voz de la orden, y será quitado de su puesto, y se nombrará a otro en su lugar.
78 Además, de cierto os digo en cuanto a vuestras deudas, he aquí, es mi voluntad que las paguéis todas;
79 y es mi voluntad que os humilléis delante de mí y obtengáis esta bendición por vuestra diligencia, humildad y la oración de fe.
80 Y si sois diligentes y humildes, y ejercitáis la oración de fe, he aquí, ablandaré el corazón de vuestros acreedores, hasta que os envíe los medios para libraros.
81 Por tanto, escribid luego a Nueva York, escribid conforme a lo que dictare mi Espíritu, y ablandaré el corazón de vuestros acreedores para que sea quitado de sus mentes el deseo de afligiros.
82 Y si vosotros sois humildes y fieles, e invocáis mi nombre, he aquí, os daré la victoria.
83 Os hago la promesa de que por esta vez seréis librados de vuestra servidumbre.
84 Si tenéis la oportunidad de conseguir préstamos en cantidades de cientos o miles, hasta obtener lo suficiente para libraros de la servidumbre, es vuestro el privilegio.
85 Hipotecad los bienes que he puesto en vuestras manos esta sola vez, firmando de común acuerdo o de otra manera, como os parezca bien.
86 Os doy este privilegio solamente esta vez; y he aquí, si procedéis a hacer las cosas que he puesto delante de vosotros, de acuerdo con mis mandamientos, todas estas cosas son mías, y vosotros sois mis mayordomos, y el amo no permitirá que sea desbaratada su casa. Así sea. Amén.

SECCIÓN 105

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a orillas del río Fishing, Misuri, el 22 de junio de 1834 (History of the Church, 2:108–111). Había aumentado la violencia del populacho en contra de los santos que se habían establecido en Misuri; y grupos organizados, reunidos de varios condados, habían manifestado su intención de aniquilar a la gente. El Profeta, procedente de Kirtland, había llegado a la cabeza del grupo llamado el Campo de Sión, con ropa y provisiones. El Profeta recibió esta revelación mientras el grupo se hallaba acampado a orillas del río Fishing.

1–5, Sión se edificará de acuerdo con la ley celestial;
6–13, La redención de Sión se posterga un corto tiempo;
14–19, El Señor peleará las batallas de Sión;
20–26, Al congregarse, los santos deben ser prudentes y no deben jactarse de las obras poderosas;
27–30, Deben comprarse terrenos en el Condado de Jackson y en los contiguos;
31–34, Los élderes han de recibir una investidura en la casa del Señor que se encuentra en Kirtland;
35–37, Los santos que sean llamados y también escogidos serán santificados;
38–41, Los santos izarán un pendón de paz al mundo.

1 DE cierto os digo a vosotros que os habéis congregado para saber mi voluntad en cuanto a la redención de mi pueblo afligido:
2 He aquí, os digo que si no fuera por las transgresiones de mi pueblo, en lo que a la iglesia respecta, y no a individuos, bien habrían sido redimidos ya.
3 Pero he aquí, no han aprendido a ser obedientes en las cosas que requerí de sus manos, sino que están llenos de toda clase de iniquidad, y no dan de sus bienes a los pobres ni a los afligidos entre ellos, como corresponde a los santos;
4 ni están unidos conforme a la unión que requiere la ley del reino celestial;
5 y no se puede edificar a Sión sino de acuerdo con los principios de la ley del reino celestial; de otra manera, no la puedo recibir.
6 Y es necesario que mi pueblo sea disciplinado hasta que aprenda la obediencia, si es menester, por las cosas que padece.
7 No hablo de aquellos que son designados para guiar a mi pueblo, los cuales son los primeros élderes de mi iglesia, porque no todos ellos están bajo esta condenación;
8 sino hablo de mis iglesias fuera de aquí. Hay muchos que dirán: ¿Dónde está su Dios? He aquí, los librará en la hora de dificultad, de lo contrario, no subiremos a Sión y retendremos nuestro dinero.
9 Por tanto, a causa de las transgresiones de mi pueblo, me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión;
10 para que ellos mismos se preparen, y mi pueblo sea instruido con mayor perfección, y adquiera experiencia, y sepa más cabalmente lo concerniente a su deber y a las cosas que de sus manos requiero;
11 y esto no puede llevarse a cabo sino hasta que mis élderes sean investidos con poder de lo alto.
12 Pues he aquí, he preparado una magna investidura y bendición que derramaré sobre ellos, si son fieles y siguen siendo humildes delante de mí.
13 De modo que me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión.
14 Porque he aquí, no exijo de sus manos que peleen las batallas de Sión, pues como dije en un mandamiento anterior —y así cumpliré— yo pelearé vuestras batallas.
15 He aquí, yo he enviado al destructor para deshacer y asolar a mis enemigos; y de aquí a muy pocos años no quedarán para profanar mi heredad, ni para blasfemar mi nombre en las tierras que he consagrado para el recogimiento de mis santos.
16 He aquí, he mandado a mi siervo José Smith, hijo, decir a la fuerza de mi casa, sí, mis guerreros, mis jóvenes y los de edad madura, que se junten para redimir a mi pueblo, volcar las torres de mis enemigos y esparcir a sus atalayas;
17 mas la fuerza de mi casa no ha escuchado mis palabras.
18 Pero ya que hay algunos que han atendido a mis palabras, he preparado una bendición e investidura para ellos, si continúan fieles.
19 He oído sus oraciones y aceptaré su ofrenda; y me es menester traerlos hasta este punto para poner a prueba su fe.
20 Ahora de cierto os digo, un mandamiento os doy: De los que han venido hasta acá, quédense en estas regiones cuantos puedan hacerlo;
21 y aquellos que no puedan quedarse, que tengan familia en el Este, quédense por una corta temporada conforme a lo que les indique mi siervo José;
22 porque yo lo aconsejaré en cuanto a este asunto, y todas las cosas que él les declare serán cumplidas.
23 Sea muy fiel, devoto en sus oraciones y humilde ante mí todo mi pueblo que mora en las regiones contiguas, y no dé a conocer las cosas que le he revelado, hasta que yo juzgue prudente que sean reveladas.
24 No habléis de juicios ni os jactéis de vuestra fe y obras poderosas, sino congregaos cuidadosamente, cuantos podáis, en una región, según el sentimiento del pueblo lo permita;
25 y he aquí, os daré favor y gracia ante los ojos de los del pueblo, a fin de que gocéis de paz y seguridad mientras les decís: Juzgad y hacednos justicia conforme a la ley, y recompensadnos por nuestros ultrajes.
26 He aquí, os digo, mis amigos, de esta manera hallaréis gracia ante los ojos del pueblo, hasta que el ejército de Israel llegue a ser muy grande.
27 Y ablandaré el corazón del pueblo, de cuando en cuando, como ablandé el corazón de Faraón, hasta que mi siervo José Smith, hijo, y mis élderes, a quienes he nombrado, tengan tiempo para reunir la fuerza de mi casa,
28 y para enviar hombres sabios a cumplir lo que he mandado concerniente a la compra de todos los terrenos que se puedan adquirir en el Condado de Jackson, así como en los contiguos.
29 Porque es mi voluntad que se compren estos terrenos y, ya adquiridos, que mis santos los posean de acuerdo con las leyes de consagración que he dado.
30 Y después que se compren estos terrenos, no tendré por culpables a los ejércitos de Israel si toman posesión de sus propios terrenos que previamente compraron con su dinero, si derriban las torres de mis enemigos que estén sobre ellos, y esparcen a sus atalayas, y me vengan de mis enemigos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me odian.
31 Pero primero hágase mi ejército muy numeroso, y santifíquese delante de mí, para que llegue a ser resplandeciente como el sol, claro como la luna y sean sus pendones imponentes a los ojos de todas las naciones;
32 para que los reinos de este mundo se vean constreñidos a reconocer que el reino de Sión es de hecho el reino de nuestro Dios y su Cristo; sujetémonos, pues, a sus leyes.
33 De cierto os digo, me es oportuno que los primeros élderes de mi iglesia reciban su investidura de lo alto en mi casa, la cual he mandado edificar a mi nombre en la tierra de Kirtland;
34 y que los mandamientos que he dado en cuanto a Sión y su ley se ejecuten y se cumplan después de su redención.
35 Hubo un día para llamar, pero ha llegado la hora de que haya un día para escoger; y escójase a los que son dignos.
36 Y le será manifestado a mi siervo, por la voz del Espíritu, quiénes son los escogidos; y serán santificados;
37 y si obedecen el consejo que reciben, tendrán el poder de hacer todas las cosas que atañen a Sión, después de muchos días.
38 De nuevo os digo, proponed la paz, no sólo a la gente que os ha afligido, sino a todos;
39 e izad un pendón de paz, y proclamad la paz hasta los extremos de la tierra.
40 Proponed la paz a los que os han afligido, conforme a la voz del Espíritu que esté en vosotros, y todas las cosas obrarán juntamente para vuestro bienestar.
41 Por tanto, sed fieles; y he aquí, mirad, estoy con vosotros hasta el fin. Así sea. Amén.

SECCIÓN 106

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, el 25 de noviembre de 1834 (History of the Church, 2:170–171). Esta revelación se dirige a Warren A. Cowdery, hermano mayor de Oliver Cowdery.

1–3, Warren A. Cowdery es nombrado oficial presidente local;
4–5, La Segunda Venida no sorprenderá a los hijos de luz como ladrón;
6–8, Grandes bendiciones acompañan el servicio fiel en la Iglesia.

1 ES mi voluntad que mi siervo Warren A. Cowdery sea nombrado y ordenado sumo sacerdote presidente de mi iglesia en la tierra de Freedom y las regiones circunvecinas;
2 y que predique mi evangelio sempiterno y alce su voz para amonestar al pueblo, no sólo en su propia región, sino en los condados adyacentes;
3 y dedique su tiempo entero a este alto y santo llamamiento que ahora le doy, buscando con diligencia el reino del cielo y su justicia, y todas las cosas necesarias serán añadidas, porque el obrero es digno de su salario.
4 Además, de cierto os digo que la venida del Señor se aproxima, y sorprenderá al mundo como ladrón en la noche.
5 Por tanto, ceñid vuestros lomos para que seáis hijos de luz, y no os sorprenda ese día como ladrón.
6 Y además, de cierto os digo que hubo gozo en los cielos cuando mi siervo Warren se humilló ante mi cetro y se apartó de las artimañas de los hombres;
7 así que, bendito es mi siervo Warren, porque seré misericordioso para con él; y no obstante la vanidad de su corazón, lo enalteceré si se humilla ante mí.
8 Y le daré gracia y confianza para que se sostenga firme; y si continúa siendo un testigo fiel y una luz a la iglesia, he preparado para él una corona en las mansiones de mi Padre. Así sea. Amén.

SECCIÓN 107

Revelación sobre el sacerdocio, dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, fechada el 28 de marzo de 1835 (History of the Church, 2:209–217). En la fecha mencionada, los Doce se reunieron en concilio, confesando sus debilidades y flaquezas personales, manifestando su arrepentimiento y solicitando instrucciones adicionales del Señor. Estaban a punto de separarse para ir a sus respectivas misiones a los distritos asignados. Aunque partes de esta sección se recibieron en la fecha indicada, los anales históricos indican que varias partes de ella se recibieron en diversas épocas, algunas aun en noviembre de 1831.

1–6, Hay dos sacerdocios: el de Melquisedec y el Aarónico;
7–12, Los que poseen el Sacerdocio de Melquisedec tienen poder para oficiar en todos los oficios de la Iglesia;
13–17, El obispado preside el Sacerdocio Aarónico, el cual administra las ordenanzas exteriores;
18–20, El Sacerdocio de Melquisedec posee las llaves de todas las bendiciones espirituales; el Sacerdocio Aarónico posee las llaves del ministerio de ángeles;
21–38, La Primera Presidencia, los Doce y los Setenta constituyen los quórumes presidentes, cuyas decisiones deben estar sujetas a la unidad y a la rectitud;
39–52, El orden patriarcal descendió por linaje desde Adán hasta Noé;
53–57, Los santos de la antigüedad se reunieron en Adán-ondi-Ahmán, y el Señor se les apareció;
58–67, Los Doce deben organizar a los oficiales de la Iglesia;
68–76, Los obispos son jueces comunes en Israel;
77–84, La Primera Presidencia y los Doce constituyen los consejos más altos de la Iglesia;
85–100, Los presidentes del sacerdocio gobiernan a sus quórumes respectivos.

1 EN la iglesia hay dos sacerdocios, a saber, el de Melquisedec y el Aarónico, que incluye el Levítico.
2 La razón por la cual el primero se llama Sacerdocio de Melquisedec es que Melquisedec fue un gran sumo sacerdote.
3 Antes de su época se llamaba el Santo Sacerdocio según el Orden del Hijo de Dios.
4 Mas por respeto o reverencia al nombre del Ser Supremo, para evitar la demasiado frecuente repetición de su nombre, la iglesia en los días antiguos dio a ese sacerdocio el nombre de Melquisedec, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec.
5 Todas las otras autoridades u oficios de la iglesia son dependencias de este sacerdocio.
6 Pero hay dos divisiones o cabezas principales: una es el Sacerdocio de Melquisedec, y la otra es el Sacerdocio Aarónico o Levítico.
7 El oficio de élder corresponde al Sacerdocio de Melquisedec.
8 El Sacerdocio de Melquisedec posee el derecho de presidir, y tiene poder y autoridad sobre todos los oficios en la iglesia en todas las edades del mundo, para administrar en las cosas espirituales.
9 La presidencia del sumo sacerdocio, según el orden de Melquisedec, tiene el derecho de oficiar en todos los oficios de la iglesia.
10 Los sumos sacerdotes según el orden del Sacerdocio de Melquisedec tienen el derecho de oficiar en su propio puesto, bajo la dirección de la presidencia, para administrar las cosas espirituales, y también en el oficio de élder, presbítero (del orden levítico), maestro, diácono y miembro.
11 Cuando el sumo sacerdote no esté presente, un élder tiene el derecho de oficiar en su lugar.
12 El sumo sacerdote y el élder deben administrar las cosas espirituales, de acuerdo con los convenios y mandamientos de la iglesia; y tienen el derecho de oficiar en todos estos oficios de la iglesia cuando no esté presente una autoridad mayor.
13 El segundo sacerdocio es llamado el Sacerdocio de Aarón, porque se confirió a Aarón y a su descendencia por todas sus generaciones.
14 Se llama el sacerdocio menor porque es una dependencia del mayor, o sea, el Sacerdocio de Melquisedec, y tiene el poder para administrar las ordenanzas exteriores.
15 El obispado es la presidencia de este sacerdocio, y posee las llaves o autoridad de éste.
16 Ningún hombre tiene el derecho legal de ocupar este oficio, de poseer las llaves de este sacerdocio, a menos que sea un descendiente literal de Aarón.
17 Pero en vista de que un sumo sacerdote del Sacerdocio de Melquisedec tiene la autoridad para oficiar en todos los oficios menores, él puede desempeñar el oficio de obispo cuando no se encuentre a un descendiente literal de Aarón, siempre que sea llamado, apartado y ordenado a este poder por manos de la Presidencia del Sacerdocio de Melquisedec.
18 El poder y la autoridad del sacerdocio mayor, o sea, el de Melquisedec, consiste en tener las llaves de todas las bendiciones espirituales de la iglesia:
19 tener el privilegio de recibir los misterios del reino de los cielos, ver abiertos los cielos, comunicarse con la asamblea general e iglesia del Primogénito, y gozar de la comunión y presencia de Dios el Padre y de Jesús, el mediador del nuevo convenio.
20 El poder y la autoridad del sacerdocio menor, o sea, el de Aarón, consiste en poseer las llaves del ministerio de ángeles y en administrar las ordenanzas exteriores, la letra del evangelio, el bautismo de arrepentimiento para la remisión de pecados, de acuerdo con los convenios y los mandamientos.
21 Necesariamente hay presidentes, o proceden o son nombrados oficiales presidentes, de entre los que son ordenados a los varios oficios de estos dos sacerdocios.
22 Del Sacerdocio de Melquisedec, tres Sumos Sacerdotes Presidentes, escogidos por el cuerpo, nombrados y ordenados a ese oficio, y sostenidos por la confianza, fe y oraciones de la iglesia, forman un quórum de la Presidencia de la iglesia.
23 Los doce consejeros viajantes son llamados para ser los Doce Apóstoles, o sea, testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo, y así se distinguen de los otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.
24 Y constituyen un quórum, igual en autoridad y poder que los tres presidentes ya mencionados.
25 Los Setenta también son llamados para predicar el evangelio y ser testigos especiales a los gentiles y en todo el mundo, y así se distinguen de otros oficiales de la iglesia en los deberes de su llamamiento.
26 Y constituyen un quórum, igual en autoridad que el de los doce testigos especiales o apóstoles antes nombrados.
27 Y toda decisión que tome cualquiera de estos quórumes se hará por la voz unánime del quórum; es decir, todos los miembros de cada uno de los quórumes tienen que llegar a un acuerdo en cuanto a sus decisiones, a fin de que éstas tengan el mismo poder o validez entre sí,
28 una mayoría puede constituir un quórum cuando las circunstancias impidan que se haga de otra manera,
29 de no ser así, sus decisiones no tienen derecho a las mismas bendiciones que en la antigüedad recibían los acuerdos de un quórum de tres presidentes, los cuales eran ordenados según el orden de Melquisedec, y eran hombres justos y santos.
30 Las decisiones de estos quórumes, o cualquiera de ellos, se deben tomar con toda rectitud, con santidad y humildad de corazón, mansedumbre y longanimidad, y con fe, y virtud, y conocimiento, templanza, paciencia, piedad, cariño fraternal y caridad;
31 porque existe la promesa de que si abundan estas cosas en ellos, no serán sin fruto en cuanto al conocimiento del Señor.
32 Y en caso de que estos quórumes tomen alguna decisión con injusticia, se podrá presentar ante una asamblea general de los varios quórumes, los cuales constituyen las autoridades espirituales de la iglesia; de otra manera, no se puede apelar de su decisión.
33 Los Doce son un Sumo Consejo Presidente Viajante, para oficiar en el nombre del Señor bajo la dirección de la Presidencia de la iglesia, de acuerdo con la institución del cielo; para edificar la iglesia y regular todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego a los judíos.
34 Los Setenta obrarán en el nombre del Señor bajo la dirección de los Doce, o sea, el sumo consejo viajante, edificando la iglesia y regulando todos los asuntos de ella en todas las naciones, primero a los gentiles y luego a los judíos;
35 enviándose a los Doce, teniendo ellos las llaves, para abrir la puerta por medio de la proclamación del evangelio de Jesucristo, primeramente a los gentiles y luego a los judíos.
36 En las estacas de Sión los sumos consejos residentes forman un quórum igual en autoridad, con respecto a los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones, que el quórum de la presidencia o el sumo consejo viajante.
37 El sumo consejo de Sión constituye un quórum igual en autoridad, respecto de los asuntos de la iglesia, en todas sus decisiones, que los consejos de los Doce en las estacas de Sión.
38 Es el deber del sumo consejo viajante, cuando necesite ayuda, llamar a los Setenta, en lugar de otros, para atender a los varios llamamientos de predicar y administrar el evangelio.
39 Es el deber de los Doce ordenar ministros evangelistas en todas las ramas grandes de la iglesia, según les sea designado por revelación.
40 El orden de este sacerdocio se confirmó para descender de padre a hijo; y por derecho pertenece a los descendientes literales del linaje escogido, al cual se hicieron las promesas.
41 Este orden se instituyó en los días de Adán, y descendió por linaje de la siguiente manera:
42 De Adán a Set, a quien Adán ordenó a la edad de sesenta y nueve años; y tres años antes de la muerte de Adán, éste lo bendijo, y recibió la promesa de Dios, por conducto de su padre, de que su posteridad sería la elegida del Señor, y que sería preservada hasta el fin de la tierra;
43 porque Set fue un hombre perfecto, y su semejanza era la imagen expresa de su padre, al grado de que se parecía a su padre en todas las cosas, y solamente por su edad se podía distinguir entre uno y otro.
44 Enós fue ordenado a la edad de ciento treinta y cuatro años y cuatro meses, por mano de Adán.
45 Dios llamó a Cainán en el desierto cuando éste tenía cuarenta años de edad; y encontró a Adán mientras viajaba al país de Shedolamak. Ochenta y siete años tenía cuando recibió su ordenación.
46 Mahalaleel tenía cuatrocientos noventa y seis años y siete días de edad cuando fue ordenado por mano de Adán, quien también lo bendijo.
47 Jared tenía doscientos años de edad cuando recibió su ordenación por mano de Adán, por quien también fue bendecido.
48 Enoc tenía veinticinco años de edad cuando fue ordenado por mano de Adán; y tenía sesenta y cinco años, y Adán lo bendijo.
49 Y Enoc vio al Señor y anduvo con él, y estuvo delante de su faz continuamente; y caminó Enoc con Dios trescientos sesenta y cinco años, de manera que tenía cuatrocientos treinta años de edad cuando fue trasladado.
50 Matusalén tenía cien años de edad cuando fue ordenado por Adán.
51 Lamec tenía treinta y dos años de edad cuando fue ordenado por Set.
52 Noé tenía diez años de edad cuando fue ordenado por mano de Matusalén.
53 Tres años antes de su muerte, Adán llamó a Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, Enoc y Matusalén, todos ellos sumos sacerdotes, junto con el resto de los de su posteridad que eran justos, al valle de Adán-ondi-Ahmán, y allí les confirió su última bendición.
54 Y el Señor se les apareció, y se levantaron y bendijeron a Adán, y lo llamaron Miguel, el príncipe, el arcángel.
55 Y el Señor le dio consuelo a Adán, y le dijo: Te he puesto para estar a la cabeza; multitud de naciones saldrán de ti, y tú les serás por príncipe para siempre.
56 Y Adán se puso de pie en medio de la congregación, y a pesar de que lo agobiaba el peso de sus años, lleno del Espíritu Santo, predijo todo cuanto habría de sobrevenir a su posteridad hasta la última generación.
57 Todas estas cosas se escribieron en el libro de Enoc, y se testificará de ellas a su debido tiempo.
58 También es el deber de los Doce ordenar y organizar a todos los otros oficiales de la iglesia, de acuerdo con la revelación que dice:
59 A la Iglesia de Cristo en la tierra de Sión, además de las leyes de la iglesia referentes a sus asuntos:
60 De cierto os digo, dice el Señor de las Huestes, es menester que haya élderes presidentes para presidir a los que tengan el oficio de élder;
61 y también presbíteros para presidir a quienes tengan el oficio de presbítero;
62 y también maestros para presidir a los que tengan el oficio de maestro, de igual manera; y también los diáconos.
63 Por tanto, de diácono a maestro, de maestro a presbítero y de presbítero a élder, respectivamente, según sean nombrados, de acuerdo con los convenios y los mandamientos de la iglesia.
64 Entonces sigue el sumo sacerdocio, que es el mayor de todos.
65 Por consiguiente, es menester que se nombre a uno del sumo sacerdocio para presidir al sacerdocio; y se le llamará presidente del sumo sacerdocio de la iglesia,
66 o en otras palabras, el Sumo Sacerdote Presidente de todo el sumo sacerdocio de la iglesia.
67 De él procede la administración de las ordenanzas y las bendiciones para la iglesia, por la imposición de manos.
68 De manera que, el oficio de obispo no es igual, porque el oficio de obispo consiste en administrar todas las cosas temporales;
69 sin embargo, debe escogerse al obispo de entre los del sumo sacerdocio, a menos que sea un descendiente literal de Aarón;
70 pues a menos que sea un descendiente literal de Aarón, no puede poseer las llaves de ese sacerdocio.
71 Sin embargo, se puede apartar a un sumo sacerdote, es decir, según el orden de Melquisedec, para administrar las cosas temporales, las cuales conocerá por el Espíritu de verdad;
72 y también para ser juez en Israel, para tramitar los asuntos de la iglesia y juzgar a los transgresores, según el testimonio que fuere presentado ante él de conformidad con las leyes, con la ayuda de sus consejeros que haya escogido o que escogiere de entre los élderes de la iglesia.
73 Éste será el deber del obispo que no sea descendiente literal de Aarón, pero al que se haya conferido el sumo sacerdocio según el orden de Melquisedec.
74 Así que, será un juez, sí, un juez común entre los habitantes de Sión, o en una estaca de Sión, o cualquier rama de la iglesia donde sea apartado para este ministerio, hasta que se ensanchen las fronteras de Sión, y se haga necesario tener otros obispos o jueces en Sión o en otras partes.
75 Y si son nombrados otros obispos, éstos han de obrar en el mismo oficio.
76 Pero un descendiente literal de Aarón tiene el derecho legal a la presidencia de este sacerdocio, a las llaves de este ministerio, para obrar en el oficio de obispo independientemente, sin consejeros, para actuar como juez en Israel, salvo cuando se juzgue a un presidente del sumo sacerdocio, según el orden de Melquisedec.
77 Y la decisión de cualquiera de estos consejos irá de acuerdo con el mandamiento que dice:
78 Además, de cierto os digo, los asuntos más importantes y los casos más difíciles de la iglesia, en caso de disconformidad con el fallo del obispo o de los jueces, serán remitidos y llevados al consejo de la iglesia, ante la presidencia del sumo sacerdocio.
79 Y la presidencia del consejo del sumo sacerdocio tendrá el poder de llamar a otros sumos sacerdotes, hasta doce, para que ayuden como consejeros; y de esta manera la presidencia del sumo sacerdocio y sus consejeros tendrán el poder de decidir en cuanto al testimonio, de acuerdo con las leyes de la iglesia.
80 Y después de esta decisión, ya no se recordará más ante el Señor; porque éste es el consejo más alto de la iglesia de Dios, y el que da el fallo final cuando hay controversias respecto de asuntos espirituales.
81 Ninguno de los miembros de la iglesia queda exento de este consejo.
82 Y si transgrediere un presidente del sumo sacerdocio, se le llamará ante el consejo común de la iglesia, al cual ayudarán doce consejeros del sumo sacerdocio;
83 y el fallo que dicten sobre su cabeza será el fin de toda controversia respecto de él.
84 Así que, a nadie se exime de la justicia y las leyes de Dios, para que todas las cosas se hagan con orden y solemnidad ante él, de acuerdo con la verdad y la rectitud.
85 Y además, de cierto os digo, el deber del presidente del oficio de diácono es presidir a doce diáconos, sentarse en concilio con ellos y enseñarles sus deberes, edificándose el uno al otro conforme a lo indicado en los convenios;
86 y también el deber del presidente del oficio de los maestros es presidir a veinticuatro maestros, y sentarse en concilio con ellos, enseñándoles los deberes de su oficio, cual se indican en los convenios.
87 Y también el deber del presidente del Sacerdocio de Aarón es presidir a cuarenta y ocho presbíteros, sentarse en concilio con ellos y enseñarles los deberes de su oficio, cual se indica en los convenios.
88 Este presidente ha de ser un obispo, porque éste es uno de los deberes de este sacerdocio.
89 Además, el deber del presidente del oficio de los élderes es presidir a noventa y seis élderes, sentarse en concilio con ellos y enseñarles de acuerdo con los convenios.
90 Esta presidencia es distinta de la de los setenta, y se ha dispuesto para los que no viajan por todo el mundo.
91 Además, el deber del presidente del oficio del sumo sacerdocio es presidir a toda la iglesia, y ser semejante a Moisés.
92 He aquí, en esto hay sabiduría; sí, ser vidente, revelador, traductor y profeta, teniendo todos los dones de Dios, los cuales él confiere sobre el cabeza de la iglesia.
93 Y va de acuerdo con la visión que demuestra el orden de los Setenta, que los presidan siete presidentes, escogidos de entre el número de los setenta;
94 y el séptimo de estos presidentes ha de presidir a los seis;
95 y estos siete presidentes han de escoger a otros setenta, además de los primeros setenta a los cuales pertenecen, y han de presidirlos.
96 y también a otros setenta, hasta setenta veces siete, si por necesidad la obra de la viña lo requiere.
97 Y estos setenta han de ser ministros viajantes, a los gentiles primeramente y también a los judíos.
98 Mientras que otros oficiales de la iglesia, que no pertenezcan a los Doce ni a los Setenta, no obstante que estén ocupando oficios tan elevados y de tanta responsabilidad en la iglesia, no tienen la responsabilidad de viajar entre todas las naciones, sino que han de viajar conforme lo permitan sus circunstancias.
99 Por tanto, aprenda todo varón su deber, así como a obrar con toda diligencia en el oficio al cual fuere nombrado.
100 El que sea perezoso no será considerado digno de permanecer, y quien no aprenda su deber y no se presente aprobado, no será considerado digno de permanecer. Así sea. Amén.

SECCIÓN 108

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland, Ohio, el 26 de diciembre de 1835 (History of the Church, 2:345). Se recibió esta sección a solicitud de Lyman Sherman, previamente ordenado sumo sacerdote y setenta, quien había acudido al Profeta para solicitar una revelación que le hiciera saber su deber.

1–3, A Lyman Sherman se le perdonan sus pecados;
4–5, Ha de ser contado entre los principales élderes de la Iglesia;
6–8, Es llamado a predicar el evangelio y a fortalecer a sus hermanos.

1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo Lyman: Te son perdonados tus pecados, porque has obedecido mi voz al venir aquí esta mañana para recibir consejo del que yo he nombrado.
2 Repose, por tanto, tu alma en cuanto a tu condición espiritual, y no resistas más mi voz.
3 Levántate y ten más cuidado desde ahora en adelante, de observar los votos que has hecho y que haces, y serás bendecido con bendiciones sumamente grandes.
4 Espera con paciencia hasta que se convoque la asamblea solemne de mis siervos; entonces serás recordado con los primeros de mis élderes y recibirás el derecho, por medio de la ordenación, con el resto de mis élderes que he escogido.
5 He aquí, ésta es la promesa del Padre para ti, si continúas fiel;
6 y te será cumplida el día en que tengas el derecho de predicar mi evangelio, dondequiera que te mande, desde entonces en adelante.
7 Por tanto, fortalece a tus hermanos en todas tus conversaciones, en todas tus oraciones, en todas tus exhortaciones y en todos tus hechos.
8 Y he aquí, estoy contigo para bendecirte y librarte para siempre. Amén.

SECCIÓN 109

Oración que se ofreció en la dedicación del Templo de Kirtland, Ohio, el 27 de marzo de 1836 (History of the Church, 2:420–426). De acuerdo con la declaración escrita del Profeta, esta oración le fue dada por revelación.

1–5, El Templo de Kirtland se ha edificado para que el Hijo del Hombre tenga un lugar para manifestarse;
6–21, Debe ser una casa de oración, de ayuno, de fe, de instrucción, de gloria, de orden, una casa de Dios;
22–33, Sean confundidos los impenitentes que se oponen al pueblo del Señor;
34–42, Salgan los santos con poder a recoger a los justos en Sión;
43–53, Sean librados los santos de las cosas terribles que se derramarán sobre los inicuos en los postreros días;
54–58, Prepárense las naciones y los pueblos y las iglesias para el evangelio;
59–67, Sean redimidos los judíos, los lamanitas y todo Israel;
68–80, Sean los santos coronados con gloria y honra, y logren la salvación eterna.

1 GRACIAS damos a tu nombre, oh Señor Dios de Israel, tú que guardas convenios y muestras misericordia a tus siervos que andan en rectitud delante de ti con todo su corazón;
2 tú que has mandado a tus siervos que edifiquen una casa a tu nombre en este sitio [Kirtland].
3 Y ahora ves, oh Señor, que tus siervos han obrado conforme a tu mandamiento.
4 Y ahora te pedimos, Padre Santo, en el nombre de Jesucristo, el Hijo de tu seno, en cuyo nombre solamente puede administrarse la salvación a los hijos de los hombres, te pedimos, oh Señor, que aceptes esta casa, la obra de las manos de nosotros tus siervos, la cual nos mandaste edificar.
5 Porque tú sabes que hemos hecho esta obra en medio de gran tribulación; y de nuestra pobreza hemos dado de nuestros bienes para construir una casa a tu nombre, a fin de que el Hijo del Hombre tenga un lugar para manifestarse a su pueblo.
6 Y en vista de que has declarado en una revelación, dada a nosotros, en la cual nos llamas tus amigos, diciendo: Convocad vuestra asamblea solemne como os he mandado;
7 y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe;
8 organizaos; preparad todo lo que fuere necesario; y estableced una casa, sí, una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de instrucción, una casa de gloria, una casa de orden, una casa de Dios;
9 para que vuestras entradas sean en el nombre del Señor; vuestras salidas sean en el nombre del Señor; y todas vuestras salutaciones sean en el nombre del Señor, con las manos extendidas hacia el Altísimo.
10 Y ahora, Padre Santo, te rogamos que nos ayudes con tu gracia a nosotros, tu pueblo, al convocar nuestra asamblea solemne, a fin de que se haga para honra tuya y para tu divina aceptación;
11 y de una manera que seamos considerados dignos, ante tu vista, de lograr el cumplimiento de las promesas hechas a nosotros, tu pueblo, en las revelaciones que se nos han dado;
12 para que tu gloria descanse sobre tu pueblo y sobre ésta, tu casa, que ahora te dedicamos, a fin de que sea santificada y consagrada, y para que tu santa presencia esté continuamente en ella;
13 y para que todas las personas que pasen por el umbral de la casa del Señor sientan tu poder y se sientan constreñidas a reconocer que tú la has santificado y que es tu casa, lugar de tu santidad.
14 Y concede, Padre Santo, que todos los que adoren en esta casa aprendan palabras de sabiduría de los mejores libros, y que busquen conocimiento, tanto por el estudio como por la fe, así como tú has dicho;
15 y que crezcan en ti y reciban la plenitud del Espíritu Santo; y se organicen de acuerdo con tus leyes y se preparen para recibir cuanto fuere necesario;
16 y que sea ésta una casa de oración, una casa de ayuno, una casa de fe, una casa de gloria y de Dios, sí, tu casa;
17 que todas las entradas de tu pueblo en esta casa sean en el nombre del Señor;
18 que todas sus salidas de esta casa sean en el nombre del Señor;
19 que todas sus salutaciones sean en el nombre del Señor, con manos santas extendidas hacia el Altísimo;
20 y que no se permita entrar en tu casa ninguna cosa impura para profanarla;
21 y cuando tu pueblo transgrediere, quienquiera que sea, se arrepienta cuanto antes y vuelva a ti y halle gracia ante tus ojos, y séanle restauradas las bendiciones que tú has decretado que se derramen sobre los que te reverencien en tu casa.
22 Te rogamos, Padre Santo, que tus siervos salgan de esta casa armados con tu poder, y que tu nombre esté sobre ellos, y los rodee tu gloria, y tus ángeles los guarden;
23 y que de este sitio lleven nuevas sumamente grandes y gloriosas, en verdad, hasta los cabos de la tierra, a fin de que sepan que ésta es tu obra y que has extendido tu mano para cumplir lo que has hablado por boca de los profetas tocante a los últimos días.
24 Te pedimos, Padre Santo, que establezcas al pueblo que adorará y honorablemente retendrá un nombre y una posición en ésta tu casa, por todas las generaciones y por la eternidad;
25 que ninguna arma forjada en contra de ellos prospere; que caiga en su propio foso aquel que lo cave para ellos;
26 que ninguna combinación inicua tenga el poder para levantarse y vencer a los de tu pueblo, sobre quienes se ponga tu nombre en esta casa;
27 y si se levanta contra este pueblo gente alguna, enciéndase tu enojo en contra de ellos;
28 y si hieren a este pueblo, tú los herirás; pelearás por tu pueblo como lo hiciste en el día de la batalla, para que sean librados de las manos de todos sus enemigos.
29 Te rogamos, Padre Santo, que confundas, asombres, avergüences y llenes de confusión a todos los que han esparcido calumnias por el mundo en contra de tu siervo o siervos, si no se arrepienten cuando se les proclame el evangelio sempiterno a sus oídos;

30 y que todas sus obras sean desmenuzadas y arrolladas por el granizo y por los juicios que mandarás sobre ellos en tu ira, para que se dé fin a las mentiras y calumnias en contra de tu pueblo.
31 Porque tú sabes, oh Señor, que tus siervos han sido inocentes delante de ti al testificar de tu nombre, a causa de lo cual han padecido estas cosas.
32 Por tanto, suplicamos ante ti un cabal y completo rescate de este yugo;
33 quítalo, oh Señor; quítalo por tu poder del cuello de tus siervos, para que nos levantemos en medio de esta generación y hagamos tu obra.
34 Oh Jehová, ten misericordia de este pueblo; y por cuanto todos los hombres pecan, perdona las transgresiones de tu pueblo, y sean borradas para siempre jamás.
35 Permite que la unción de tus ministros sea sellada sobre ellos con poder de lo alto.
36 Cúmplase en éstos, como se hizo en aquéllos el día de Pentecostés; derrámese sobre tu pueblo el don de lenguas, sí, lenguas repartidas como de fuego, así como su interpretación.
37 E hínchase tu casa con tu gloria, como con un viento fuerte e impetuoso.
38 Pon sobre tus siervos el testimonio del convenio, para que al salir a proclamar tu palabra sellen la ley y preparen el corazón de tus santos para todos aquellos juicios que estás a punto de mandar en tu ira sobre los habitantes de la tierra, a causa de sus transgresiones, a fin de que tu pueblo no desmaye en el día de la tribulación.
39 Y cuando entren tus siervos en cualquier ciudad, y sus habitantes reciban su testimonio, concede tu paz y salvación a esa ciudad para que de ella recojan a los justos, y con cantos de gozo sempiterno vayan a Sión o a sus estacas, los sitios por ti designados;
40 y hasta que esto se cumpla, no permitas que tus juicios caigan sobre esa ciudad.
41 Y cuando entren tus siervos en cualquier ciudad, y sus habitantes no reciban el testimonio de tus siervos, y éstos los exhorten a salvarse de esta generación perversa, hágase a esa ciudad conforme a lo que has dicho por boca de tus profetas.
42 Mas te rogamos, oh Jehová, que libres a tus siervos de sus manos y los purifiques de la sangre de ellos.
43 Oh Señor, no nos deleitamos en la destrucción de nuestros semejantes; preciosas son sus almas ante ti;
44 pero tiene que cumplirse tu palabra. Ayuda a tus siervos a decir, favoreciéndolos tu gracia: Sea hecha tu voluntad, oh Señor, y no la nuestra.
45 Sabemos que por boca de tus profetas tú has decretado cosas terribles concernientes a los malvados en los últimos días, y que derramarás tus juicios sin medida;
46 por tanto, oh Señor, salva a tu pueblo de las calamidades de los inicuos; habilita a tus siervos para sellar la ley y atar el testimonio, a fin de que queden preparados para el día del fuego.
47 Te rogamos, Padre Santo, que te acuerdes de los que han sido expulsados de la tierra de su herencia por los habitantes del Condado de Jackson, Misuri. Quita, oh Señor, este yugo de aflicción que se les ha impuesto.
48 Tú sabes, oh Señor, que han sido severamente oprimidos y afligidos por hombres inicuos; y nuestros corazones se inundan de tristeza a causa de sus gravosas cargas.
49 Oh Señor, ¿por cuánto tiempo permitirás que este pueblo soporte esta aflicción, y que los llantos de sus inocentes lleguen a tus oídos, y su sangre ascienda como testimonio delante de ti, sin manifestar tu testimonio en favor de ellos?
50 Ten misericordia, oh Señor, del populacho inicuo que ha expulsado a tu pueblo, a fin de que cese de saquear y se arrepienta de sus pecados, si es que puede arrepentirse;
51 pero si no lo hace, desnuda tu brazo, oh Señor, y redime lo que señalaste como Sión a tu pueblo.
52 Y si no puede ser de otra manera, para que la causa de tu pueblo no fracase ante ti, enciéndase tu ira y descienda sobre ellos tu indignación, a fin de que sean talados, raíz y rama, de debajo de los cielos;
53 mas si se arrepienten, tú eres benigno y misericordioso, y apartarás tu ira al mirar la faz de tu Ungido.
54 Ten misericordia, oh Señor, de todas las naciones de la tierra; ten misericordia de los gobernantes de nuestro país; permite que queden establecidos para siempre jamás los principios de la Constitución de nuestro país que defendieron tan honorable y noblemente nuestros antepasados.
55 Acuérdate de los reyes, los príncipes, los nobles y los grandes de la tierra, y de todo pueblo, y de las iglesias, de todos los pobres, los necesitados y los afligidos de la tierra,
56 para que se ablanden sus corazones cuando tus siervos salgan de tu casa, oh Jehová, para dar testimonio de tu nombre; para que sus prejuicios cedan ante la verdad, y tu pueblo halle gracia ante los ojos de todos;
57 para que todos los cabos de la tierra sepan que nosotros, tus siervos, hemos oído tu voz, y que tú nos has enviado;
58 para que tus siervos, los hijos de Jacob, recojan a los justos de entre todos ellos con el fin de edificar una ciudad santa a tu nombre, como tú les has mandado.
59 Te pedimos que le señales a Sión otras estacas, además de ésta que has nombrado, a fin de que se desarrolle con gran poder y majestad el recogimiento de tu pueblo y se acorte tu obra mediante la rectitud.
60 Ahora, oh Señor, hemos pronunciado ante ti estas palabras tocante a las revelaciones y los mandamientos que nos has dado a nosotros, los que hemos sido identificados con los gentiles.
61 Mas tú sabes que sientes un gran amor por todos los hijos de Jacob, que han estado esparcidos en las montañas largo tiempo, en un día nublado y obscuro.
62 Te rogamos, por tanto, que tengas misericordia de los hijos de Jacob, para que desde esta misma hora comience Jerusalén a ser redimida;
63 y empiece a quebrantarse el yugo de servidumbre de sobre la casa de David;
64 y los hijos de Judá comiencen a volver a las tierras que diste a Abraham, su padre.
65 Y haz que el resto de Jacob, que ha sido maldecido y azotado a causa de su transgresión, se convierta de su condición indómita y salvaje a la plenitud del evangelio eterno;
66 para que abandone sus armas sangrientas y haga cesar sus rebeliones.
67 Y permite que todo el resto esparcido de Israel, que ha sido hostilizado hasta los cabos de la tierra, llegue al conocimiento de la verdad, crea en el Mesías, sea redimido de la opresión y se regocije delante de ti.
68 Oh Señor, acuérdate de tu siervo, José Smith, hijo, y de todas sus aflicciones y persecuciones —que ha hecho convenio con Jehová y ha hecho voto contigo, oh Fuerte Dios de Jacob— así como de los mandamientos que le has dado y de que ha procurado sinceramente obedecer tu voluntad.
69 Ten misericordia, oh Señor, de su esposa e hijos, para que sean exaltados en tu presencia y los resguarde tu mano protectora.
70 Ten misericordia de todos sus parientes cercanos, para que sean destrozados y arrastrados sus prejuicios como ante un diluvio; a fin de que se conviertan y sean redimidos con Israel y sepan que tú eres Dios.
71 Acuérdate, oh Señor, de los presidentes, sí, de todos los presidentes de tu iglesia, para que los exalte a ellos tu mano derecha, con todas sus familias y parientes cercanos, para que se perpetúen sus nombres en memoria sempiterna de generación en generación.
72 Trae a tu memoria, oh Señor, a todos los de tu iglesia, y a todas sus familias y parientes cercanos, con todos sus enfermos y afligidos, con todos los pobres y mansos de la tierra, a fin de que el reino que has establecido, no con mano, llegue a ser una gran montaña y llene toda la tierra;
73 para que tu iglesia salga del desierto de las tinieblas, y resplandezca hermosa como la luna, esclarecida como el sol e imponente como un ejército con sus pendones;
74 y sea ataviada como una esposa para aquel día en que quitarás el velo de los cielos y harás que las montañas se derritan ante tu presencia, y sean alzados los valles y allanados los lugares ásperos, a fin de que tu gloria llene la tierra;
75 para que al llamar la trompeta a los muertos, podamos ser arrebatados en la nube para recibirte, a fin de que siempre estemos con el Señor;
76 para que se hallen limpios nuestros vestidos y seamos ataviados con mantos de rectitud, con palmas en nuestras manos y coronas de gloria sobre nuestra cabeza, y seguemos gozo eterno por todos nuestros sufrimientos.
77 Oh Señor, Dios Todopoderoso, óyenos en nuestras peticiones y contéstanos desde los cielos, tu santa habitación, donde te sientas en tu trono, con gloria, honra, poder, majestad, fuerza, dominio, verdad, justicia, juicio, misericordia y un sinfín de plenitud, de eternidad en eternidad.
78 ¡Escucha, escucha, escúchanos, oh Señor! Responde a estas peticiones, y acepta para ti la dedicación de esta casa, obra de nuestras manos, que hemos edificado a tu nombre;
79 y también esta iglesia, para poner sobre ella tu nombre. Ayúdanos por el poder de tu Espíritu para que podamos unir nuestras voces a las de los fulgurosos y resplandecientes serafines que rodean tu trono, con aclamaciones de alabanza, cantando: ¡Hosanna a Dios y al Cordero!
80 Y permite que éstos, tus ungidos, sean revestidos de salvación, y que tus santos prorrumpan en voces de gozo. Amén y Amén.

SECCIÓN 110

Visiones manifestadas a José Smith el Profeta y a Oliver Cowdery en el Templo de Kirtland, Ohio, el 3 de abril de 1836 (History of the Church, 2:435–436). La ocasión fue un servicio dominical. Como prefacio del registro de las manifestaciones, el Profeta escribió lo siguiente: "Por la tarde, ayudé a los otros presidentes a repartir la Santa Cena del Señor a los de la Iglesia, recibiéndola de los Doce, a quienes correspondía el privilegio de oficiar en la mesa sagrada ese día. Después de haber realizado ese servicio a mis hermanos, me retiré al púlpito, estando los velos tendidos, y me arrodillé con Oliver Cowdery en solemne y silenciosa oración. Al levantarnos, después de orar, se nos manifestó a los dos la siguiente visión" (History of the Church, 2:435).


1–10, El Señor Jehová se aparece en su gloria y acepta el Templo de Kirtland como su casa;
11–12, Aparecen, primero, Moisés y, después, Elías, cada uno, y entregan sus llaves y dispensaciones;
13–16, Vuelve Elías el profeta y entrega las llaves de su dispensación de acuerdo con lo prometido por Malaquías.

1 EL velo fue retirado de nuestras mentes, y los ojos de nuestro entendimiento fueron abiertos.
2 Vimos al Señor sobre el barandal del púlpito, delante de nosotros; y debajo de sus pies había un pavimento de oro puro del color del ámbar.
3 Sus ojos eran como llama de fuego; el cabello de su cabeza era blanco como la nieve pura; su semblante brillaba más que el resplandor del sol; y su voz era como el estruendo de muchas aguas, sí, la voz de Jehová, que decía:
4 Soy el primero y el último; soy el que vive, soy el que fue muerto; soy vuestro abogado ante el Padre.
5 He aquí, vuestros pecados os son perdonados; os halláis limpios delante de mí; por tanto, alzad la cabeza y regocijaos.
6 Regocíjese el corazón de vuestros hermanos, así como el corazón de todo mi pueblo, que con su fuerza ha construido esta casa a mi nombre.
7 Porque he aquí, he aceptado esta casa, y mi nombre estará aquí; y me manifestaré a mi pueblo en misericordia en esta casa.
8 Sí, apareceré a mis siervos y les hablaré con mi propia voz, si mi pueblo guarda mis mandamientos y no profana esta santa casa.
9 Sí, el corazón de millares y decenas de millares se regocijará en gran manera como consecuencia de las bendiciones que han de ser derramadas, y la investidura con que mis siervos han sido investidos en esta casa.
10 Y la fama de esta casa se extenderá hasta los países extranjeros; y éste es el principio de la bendición que se derramará sobre la cabeza de los de mi pueblo. Así sea. Amén.
11 Después de cerrarse esta visión, los cielos nuevamente nos fueron abiertos; y se apareció Moisés ante nosotros y nos entregó las llaves del recogimiento de Israel de las cuatro partes de la tierra, y de la conducción de las diez tribus desde el país del norte.
12 Después de esto, apareció Elías y entregó la dispensación del evangelio de Abraham, diciendo que en nosotros y en nuestra descendencia serían bendecidas todas las generaciones después de nosotros.
13 Concluida esta visión, se nos desplegó otra visión grande y gloriosa; porque Elías el profeta, que fue llevado al cielo sin gustar la muerte, se apareció ante nosotros, y dijo:
14 He aquí, ha llegado plenamente el tiempo del cual se habló por boca de Malaquías, testificando que él [Elías el profeta] sería enviado antes que viniera el día grande y terrible del Señor,
15 para hacer volver el corazón de los padres a los hijos, y el de los hijos a los padres, para que el mundo entero no fuera herido con una maldición.
16 Por tanto, se entregan en vuestras manos las llaves de esta dispensación; y por esto sabréis que el día grande y terrible del Señor está cerca, sí, a las puertas.

SECCIÓN 111

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Salem, Massachusetts, el 6 de agosto de 1836 (History of the Church, 2:465–466). En esa época, los oficiales dirigentes de la Iglesia se hallaban sumamente endeudados por motivo de sus obras en el ministerio. Tras oír que una crecida cantidad de dinero estaría a disposición de ellos en Salem, el Profeta, Sidney Rigdon, Hyrum Smith y Oliver Cowdery viajaron a ese lugar desde Kirtland, Ohio, para investigar el particular y a la vez predicar el evangelio. Los hermanos tramitaron varios asuntos relacionados con la Iglesia y predicaron un poco. Cuando se manifestó que no iba a haber dinero disponible, regresaron a Kirtland. Varios de los elementos que se destacan en el trasfondo de este acontecimiento se reflejan en las palabras de esta revelación.

1–5, El Señor se encarga de las necesidades materiales de sus siervos;
6–11, Obrará misericordiosamente con Sión y dispondrá todas las cosas para el bien de sus siervos.

1 YO, el Señor vuestro Dios, no estoy disgustado con vuestro viaje hasta acá, no obstante vuestras imprudencias.
2 Tengo mucho tesoro para vosotros en esta ciudad, para el beneficio de Sión, y muchas personas en este lugar, a quienes recogeré a su debido tiempo por medio de vosotros, para el bienestar de Sión.
3 Conviene, pues, que lleguéis a conocer a hombres de esta ciudad, según seáis guiados y os sea indicado.
4 Y acontecerá que a su debido tiempo pondré esta ciudad en vuestras manos, para que tengáis poder sobre ella, de modo que no descubrirán vuestras cosas secretas; y su riqueza en cuanto a oro y plata será vuestra.
5 No os preocupéis por vuestras deudas, porque os daré el poder de pagarlas.
6 No os inquietéis tocante a Sión, porque obraré misericordiosamente con ella.
7 Permaneced en este lugar y en las regiones circunvecinas;
8 y el sitio donde es mi voluntad que principalmente os detengáis, os será manifestado por la paz y el poder de mi Espíritu que fluirá hacia vosotros.
9 Podéis alquilar este sitio; e inquirid diligentemente en lo que concierne a los habitantes y a los fundadores más antiguos de esta ciudad;
10 pues hay más de un tesoro para vosotros en esta ciudad.
11 Por tanto, sed prudentes como la serpiente, y al mismo tiempo sin pecado; y yo dispondré todas las cosas para vuestro bienestar, en cuanto podáis recibirlas. Amén.

SECCIÓN 112

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Thomas B. Marsh, en Kirtland, Ohio, el 23 de julio de 1837 (History of the Church, 2:499–501). Esta sección contiene la palabra del Señor a Thomas B. Marsh concerniente a los Doce Apóstoles del Cordero. El Profeta escribe que esta revelación se recibió el mismo día en que el evangelio se predicó en Inglaterra por primera vez. Thomas B. Marsh era entonces el Presidente del Quórum de los Doce Apóstoles.

1–10, Los Doce han de enviar el evangelio y alzar la voz de amonestación a todas las naciones y pueblos;
11–15, Deben tomar su cruz, seguir a Jesús y apacentar sus ovejas;
16–20, Los que reciben a la Primera Presidencia reciben al Señor;
21–29, Tinieblas cubren la tierra, y únicamente aquellos que crean y sean bautizados serán salvos;
30–34, La Primera Presidencia y los Doce poseen las llaves de la dispensación del cumplimiento de los tiempos.

1 DE cierto, así te dice el Señor, mi siervo Thomas: He oído tus oraciones, y tus ofrendas han subido delante de mí como memorial en favor de aquellos, tus hermanos, que fueron escogidos para dar testimonio de mi nombre y enviarlo entre todas las naciones, lenguas, tribus y pueblos, y a quienes se ordenó por conducto de mis siervos.
2 De cierto te digo, ha habido algunas cosas en tu corazón, y en cuanto a ti, con las que yo, el Señor, no quedé muy complacido.
3 No obstante, ya que te has humillado, serás ensalzado; por tanto, te son perdonados todos tus pecados.
4 Sea de buen ánimo tu corazón ante mi faz; y tú testificarás de mi nombre no solamente a los gentiles, sino a los judíos también; y enviarás mi palabra a los extremos de la tierra.
5 Contiende, pues, mañana tras mañana; y día tras día hágase oír tu voz amonestadora; y al anochecer no dejen dormir tus palabras a los habitantes de la tierra.
6 Sea señalada tu morada en Sión, y no te cambies de casa; porque yo, el Señor, tengo una obra grande para ti en la publicación de mi nombre entre los hijos de los hombres.
7 Por tanto, ciñe tus lomos para la obra. Sean calzados tus pies también, porque eres escogido, y tu camino queda entre las montañas y entre muchas naciones.
8 Y por tu palabra muchos de los soberbios serán humillados, y muchos de los humildes serán ensalzados.
9 Tu voz será un reproche al transgresor; y ante tu reprensión cese la perversidad de la lengua del calumniador.
10 Sé humilde; y el Señor tu Dios te llevará de la mano y dará respuesta a tus oraciones.
11 Conozco tu corazón y he oído tus oraciones concernientes a tus hermanos. No seas parcial para con ellos, amándolos más que a muchos otros, antes sea tu amor por ellos como por ti mismo; y abunde tu amor por todos los hombres y por todos los que aman mi nombre.
12 Y ruega por tus hermanos, los Doce. Amonéstalos severamente por causa de mi nombre, y sean amonestados por todos sus pecados; y sed fieles a mi nombre delante de mí.
13 Y después de sus tentaciones y de mucha tribulación, he aquí, yo, el Señor, los buscaré; y si no se obstina su corazón ni se endurece su cerviz en contra de mí, serán convertidos y yo los sanaré.
14 Ahora te digo, y lo que te digo a ti lo digo a todos los Doce: Levantaos y ceñid vuestros lomos, tomad vuestra cruz, venid en pos de mí y apacentad mis ovejas.
15 No seáis soberbios; no os sublevéis en contra de mi siervo José, porque de cierto os digo que estoy con él, y mi mano lo protegerá; y las llaves que a él le he dado, como también a vosotros, no le serán quitadas hasta que yo venga.
16 De cierto te digo, mi siervo Thomas, tú eres el hombre al cual he escogido para poseer las llaves de mi reino, en lo que concierne a los Doce, entre todas las naciones,
17 a fin de que seas mi siervo para abrir la puerta del reino en todos los lugares a donde mi siervo José y mis siervos Sidney y Hyrum no puedan ir;
18 pues sobre ellos he puesto la carga de todas las iglesias por una corta temporada.
19 Por tanto, ve a donde ellos te manden, y yo estaré contigo; y sea cual fuere el lugar donde proclames mi nombre, te será abierta una puerta eficaz para que reciban mi palabra.
20 Quien recibe mi palabra, me recibe a mí; y quien me recibe a mí, recibe a los de la Primera Presidencia, a quienes he enviado, a quienes te he puesto por consejeros, por causa de mi nombre.
21 Y además, te digo que a quienesquiera que envíes en mi nombre, por la voz de tus hermanos los Doce, debidamente recomendados y autorizados por ti, tendrán el poder para abrir la puerta de mi reino en cualquier nación a donde los mandes,
22 si se humillan delante de mí, permanecen en mi palabra y dan oído a la voz de mi Espíritu.
23 De cierto, de cierto te digo, tinieblas cubren la tierra, y densa obscuridad la mente del pueblo, y toda carne se ha corrompido delante de mi faz.
24 He aquí, la venganza viene presto sobre los habitantes de la tierra, un día de ira, de fuego, de desolación, de llanto, de lloro y de lamentación; y como un torbellino vendrá sobre toda la faz de la tierra, dice el Señor.
25 Y empezará sobre mi casa, y de mi casa se extenderá, dice el Señor;
26 primero entre aquellos de vosotros que habéis profesado conocer mi nombre, dice el Señor, y no me habéis conocido, y habéis blasfemado en contra de mí en medio de mi casa, dice el Señor.
27 Por tanto, mirad que no os inquietéis por los asuntos de mi iglesia en este lugar, dice el Señor.
28 Sino purificad vuestro corazón delante de mí, y entonces id por todo el mundo y predicad mi evangelio a toda criatura que no lo haya recibido;
29 y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; y el que no creyere ni se bautizare, será condenado.
30 Porque a vosotros, los Doce, y a los de la Primera Presidencia, quienes son nombrados con vosotros para ser vuestros consejeros y líderes, se os ha dado el poder de este sacerdocio, para los últimos días y por última vez, en los cuales se encierra la dispensación del cumplimiento de los tiempos.
31 Poder que vosotros tenéis, juntamente con todos los que han recibido una dispensación en cualquiera ocasión, desde el principio de la creación;
32 porque, de cierto os digo, las llaves de la dispensación, las cuales habéis recibido, han descendido desde los padres, y por último, se han enviado del cielo a vosotros.
33 De cierto os digo, he aquí, cuán grande es vuestro llamamiento. Purificad vuestro corazón y vuestros vestidos, no sea que la sangre de esta generación sea requerida de vuestras manos.
34 Sed fieles hasta que yo venga, pues vengo presto; y mi galardón viene conmigo para recompensar a todo hombre según sus obras. Soy el Alfa y la Omega. Amén.

SECCIÓN 113

Respuestas a ciertas preguntas sobre los escritos de Isaías, dadas por José Smith el Profeta en marzo de 1838 (History of the Church, 3:9–10).

1–6, Se identifican el tronco de Isaí, la vara que saldrá del tronco y la raíz de Isaí;
7–10, Los restos esparcidos de Sión tienen derecho al sacerdocio y se les llama a volver al Señor.

1 ¿QUIÉN es el tronco de Isaí, del cual se habla en los versículos 1, 2, 3, 4 y 5 del capítulo 11 de Isaías?
2 De cierto, así dice el Señor, es Cristo.
3 ¿Qué es la vara mencionada en el primer versículo del capítulo 11 de Isaías, que saldrá del tronco de Isaí?
4 He aquí, así dice el Señor: Es un siervo en las manos de Cristo, que en parte desciende de Isaí, así como de Efraín, o sea, de la casa de José, a quien se ha dado mucho poder.
5 ¿Qué es la raíz de Isaí, de la cual se habla en el décimo versículo del capítulo once?
6 He aquí, así dice el Señor: Es un descendiente de Isaí, así como de José, a quien por derecho pertenecen el sacerdocio y las llaves del reino, y será por pendón y para el recogimiento de mi pueblo en los postreros días.
7 Preguntas hechas por Elias Higbee: ¿Qué quiere decir el mandamiento dado en el primer versículo del capítulo 52 de Isaías, que dice: Vístete de poder, oh Sión, y a qué pueblo se refería Isaías?
8 Se estaba refiriendo a los que Dios llamaría en los últimos días, los cuales habrían de tener el poder del sacerdocio para establecer de nuevo a Sión y efectuar la redención de Israel. Vestirse de poder significa vestirse con la autoridad del sacerdocio, al que ella, Sión, tiene derecho por linaje; también para recuperar el poder que había perdido.
9 ¿Qué hemos de entender por el segundo versículo que dice que Sión suelte las ataduras de su cuello?
10 Hemos de entender que se exhorta a los restos esparcidos a que vuelvan al Señor de quien se apartaron; y si lo hacen, el Señor ha prometido que les hablará, o sea, les dará revelaciones. Véanse los versículos 6, 7 y 8. Las ataduras de su cuello son las maldiciones de Dios sobre ella, o sea, sobre el resto de Israel en su estado de esparcimiento entre los gentiles.

SECCIÓN 114

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 17 de abril de 1838 (History of the Church, 3:23).

1–2, Los cargos de la Iglesia que ocupen aquellos que no sean fieles se darán a otros.

1 DE cierto, así dice el Señor, conviene que mi siervo David W. Patten arregle todos sus negocios cuanto antes, y liquide sus mercancías, para que cumpla una misión para mí la primavera entrante, acompañado de otros, sí, doce, incluyéndose él, para testificar de mi nombre y llevar alegres nuevas a todo el mundo.
2 Porque de cierto, así dice el Señor, por cuanto hay entre vosotros algunos que niegan mi nombre, se instalará a otros en lugar de ellos y recibirán su obispado. Amén.

SECCIÓN 115

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 26 de abril de 1838, en la que se da a conocer la voluntad de Dios concerniente a la edificación de ese lugar y de la casa del Señor (History of the Church, 3:23–25). Esta revelación se dirige a los oficiales presidentes de la Iglesia.

1–4, El Señor da a su Iglesia el nombre de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días;
5–6, Sión y sus estacas son sitios de defensa y de refugio para los santos;
7–16, Se manda a los santos edificar una casa del Señor en Far West;
17–19, José Smith posee las llaves del reino de Dios sobre la tierra.

1 DE cierto, así te dice el Señor, a ti, mi siervo José Smith, hijo, y también a mis siervos Sidney Rigdon y Hyrum Smith, así como a tus consejeros que son, y que sean nombrados más adelante;
2 como también a ti, mi siervo Edward Partridge, y a tus consejeros;
3 y también a mis siervos fieles del sumo consejo de mi iglesia en Sión, porque así se llamará, y a todos los élderes y pueblo de mi Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días esparcidos por todo el mundo;
4 porque así se llamará mi iglesia en los postreros días, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
5 De cierto os digo a todos: Levantaos y brillad, para que vuestra luz sea un estandarte a las naciones;
6 a fin de que el recogimiento en la tierra de Sión y sus estacas sea para defensa y para refugio contra la tempestad y contra la ira, cuando sea derramada sin mezcla sobre toda la tierra.
7 Sea para mí la ciudad de Far West una tierra santa y consagrada; y se llamará santísima, porque es santa la tierra sobre la cual os halláis.
8 Por tanto, os mando edificarme una casa para el recogimiento de mis santos, a fin de que me adoren.
9 Iníciese esta obra, así como los cimientos y una labor preparatoria, el verano que viene;
10 désele principio el día cuatro de julio próximo, y desde ese día en adelante trabaje mi pueblo diligentemente para construir una casa a mi nombre;
11 y de aquí a un año comiencen de nuevo a poner los cimientos de mi casa.
12 Así trabajen con diligencia de allí en adelante hasta terminarla, desde la piedra angular hasta el techo, hasta que no quede nada incompleto.
13 De cierto os digo, no contraigan más deudas mi siervo José, ni mi siervo Sidney, ni mi siervo Hyrum, para la edificación de una casa a mi nombre;
14 sino constrúyase una casa a mi nombre de acuerdo con el modelo que les mostraré.
15 Y si mi pueblo no la construye conforme al modelo que yo muestre a su presidencia, no la aceptaré de sus manos.
16 Pero si mi pueblo la edifica de acuerdo con el modelo que yo muestre a su presidencia, a saber, mi siervo José y sus consejeros, entonces la aceptaré de las manos de mi pueblo;
17 y además, de cierto os digo, es mi voluntad que se edifique la ciudad de Far West rápidamente mediante el recogimiento de mis santos;
18 y que también se designen otros lugares como estacas en las regiones inmediatas, según lo que se le indique a mi siervo José de cuando en cuando.
19 Pues he aquí, estaré con él y lo santificaré delante del pueblo; porque a él he dado las llaves de este reino y ministerio. Así sea. Amén.

SECCIÓN 116

Revelación dada a José Smith el Profeta cerca de la Balsadera de Wight, en un lugar llamado Spring Hill, en el Condado de Daviess, Misuri, el 19 de mayo de 1838 (History of the Church, 3:35).

1 EL Señor da a Spring Hill el nombre de Adán-ondi-Ahmán, porque es el lugar, dijo él, al cual vendrá Adán a visitar a su pueblo, o sea, donde se sentará el Anciano de Días, como lo declaró Daniel el profeta.

SECCIÓN 117

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 8 de julio de 1838, concerniente a los deberes inmediatos de William Marks, Newel K. Whitney y Oliver Granger (History of the Church, 3:45–46).

1–9, Los siervos del Señor no deben codiciar las cosas materiales, pues "¿qué son los bienes para el Señor?";
10–16, Han de abandonar su pequeñez de alma, y sus sacrificios han de ser sagrados para el Señor.

1 DE cierto, así dice el Señor, arreglen sus negocios rápidamente mis siervos William Marks y Newel K. Whitney, y emprendan su viaje de la tierra de Kirtland antes que yo, el Señor, mande otra vez las nieves sobre la tierra.
2 Despierten, levántense y salgan sin demorar, porque yo, el Señor, lo mando.
3 Por tanto, si demoran, no les irá bien.
4 Arrepiéntanse de todos sus pecados y de todos sus deseos codiciosos delante de mí, dice el Señor; pues, ¿qué son los bienes para mí?, dice el Señor.
5 Entréguense las propiedades de Kirtland para liquidar las deudas, dice el Señor. Entregadlas, dice él, y lo que quede, permanezca en vuestras manos.
6 Pues, ¿no tengo yo las aves de los cielos, y también los peces del mar y las bestias de las montañas? ¿No he hecho yo la tierra? ¿No dirijo los destinos de todos los ejércitos de las naciones de la tierra?
7 Por tanto, ¿no haré yo que los yermos retoñen, florezcan y produzcan en abundancia?, dice el Señor.
8 ¿No hay suficiente lugar en las colinas de Adán-ondi-Ahmán, y en los llanos de Olaha Shinehah, o sea, la tierra donde moró Adán, para que tengáis que codiciar lo que no es más que una gota, y despreciar las cosas más importantes?
9 Subid acá, pues, a la tierra de mi pueblo, sí, a Sión.
10 Sea fiel mi siervo William Marks sobre pocas cosas, y llegará a gobernar muchas cosas. Presida él en medio de mi pueblo en la ciudad de Far West, y sea bendecido con las bendiciones de mi pueblo.
11 Avergüéncese mi siervo Newel K. Whitney de la banda nicolaíta y de todas sus abominaciones secretas, así como de toda su pequeñez de alma delante de mí, dice el Señor, y suba a la tierra de Adán-ondi-Ahmán y sea obispo para mi pueblo, no de nombre sino de hecho, dice el Señor.
12 Y además, os digo que tengo presente a mi siervo Oliver Granger. He aquí, de cierto le digo que su nombre se guardará en memoria sagrada de generación en generación para siempre jamás, dice el Señor.
13 Por tanto, luche seriamente por la redención de la Primera Presidencia de mi Iglesia, dice el Señor; y cuando caiga, se levantará nuevamente, porque su sacrificio será más sagrado para mí que su ganancia, dice el Señor.
14 Por tanto, suba luego a la tierra de Sión; y en el debido tiempo será comerciante en mi nombre para el beneficio de mi pueblo, dice el Señor.
15 Por consiguiente, ningún hombre menosprecie a mi siervo Oliver Granger, sino descansen sobre él para siempre jamás las bendiciones de mi pueblo.
16 Y además, de cierto os digo, acuérdense todos mis siervos de la tierra de Kirtland del Señor su Dios, y también de mi casa, para guardarla y conservarla santa, y para derribar a los cambistas de dinero en mi propio y debido tiempo, dice el Señor. Así sea. Amén.

SECCIÓN 118

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 8 de julio de 1838, en respuesta a la súplica: "Indícanos, oh Señor, tu voluntad en cuanto a los Doce" (History of the Church, 3:46–47).

1–3, El Señor abastecerá a las familias de los Doce;
4–6, Se llenan las vacantes que había en el Quórum de los Doce.

1 DE cierto, así dice el Señor: Convóquese una conferencia inmediatamente; organícense los Doce y sean nombrados hombres para reemplazar a los que han caído.
2 Quédese mi siervo Thomas en la tierra de Sión una temporada para publicar mi palabra.
3 Continúen predicando los otros desde esa hora; y si lo hacen con corazones sumisos, con mansedumbre, humildad y longanimidad, yo, el Señor, les prometo abastecer a sus familias; y les será abierta una puerta eficaz desde ahora en adelante.
4 Salgan ellos la primavera próxima para cruzar las grandes aguas, y allá promulguen mi evangelio en su plenitud y den testimonio de mi nombre.
5 Despídanse de mis santos en la ciudad de Far West el veintiséis del próximo mes de abril, en el sitio donde se edificará mi casa, dice el Señor.
6 Nómbrese a mi siervo John Taylor, y también a mi siervo John E. Page, y además a mi siervo Wilford Woodruff, como también a mi siervo Willard Richards, para que ocupen el lugar de aquellos que han caído, y notifíqueseles oficialmente su nombramiento.

SECCIÓN 119

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 8 de julio de 1838, en respuesta a su súplica: "¡Oh Señor! Indica a tus siervos cuánto requieres de las propiedades de tu pueblo como diezmo" (History of the Church, 3:44). La ley del diezmo, cual se conoce hoy, no se había dado a la Iglesia antes de esta revelación. La palabra diezmo empleada en la oración que se acaba de citar, así como en revelaciones anteriores (64:23; 85:3; 97:11), se había referido no tan sólo a una décima parte, sino a todas las ofrendas voluntarias, o sea, donaciones, a los fondos de la Iglesia. El Señor había dado previamente a la Iglesia la ley de consagración y la mayordomía de bienes, la cual los miembros (principalmente los élderes que dirigían) aceptaron por medio de un convenio que había de ser sempiterno. Por motivo de que muchos de ellos no cumplieron con ese convenio, el Señor la retiró por un tiempo y en su lugar dio la ley del diezmo a toda la Iglesia. El Profeta le preguntó al Señor cuántos de los bienes de ellos requería Él para propósitos sagrados. La respuesta fue esta revelación.

1–5, Los santos han de dar sus bienes sobrantes y, después de eso, dar, como diezmo, la décima parte de su interés anualmente;
6–7, Tal procedimiento santificará la tierra de Sión.

1 DE cierto, así dice el Señor, requiero que todos sus bienes sobrantes se pongan en manos del obispo de mi iglesia en Sión,
2 para la construcción de mi casa, para poner el fundamento de Sión, para el sacerdocio y para las deudas de la Presidencia de mi iglesia.
3 Y esto será el principio del diezmo de mi pueblo.
4 Y después de esto, todos aquellos que hayan entregado este diezmo pagarán la décima parte de todo su interés anualmente; y ésta les será por ley fija perpetuamente, para mi santo sacerdocio, dice el Señor.
5 De cierto os digo, acontecerá que todos los que se reúnan en la tierra de Sión serán diezmados de todas sus propiedades sobrantes y observarán esta ley, o no serán considerados dignos de permanecer entre vosotros.
6 Y os digo que si mi pueblo no observa esta ley para guardarla santa, ni me santifica la tierra de Sión por esta ley, a fin de que en ella se guarden mis estatutos y juicios, para que sea la más santa, he aquí, de cierto os digo, no será para vosotros una tierra de Sión.
7 Y esto servirá de norma a todas las estacas de Sión. Así sea. Amén.

SECCIÓN 120

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Far West, Misuri, el 8 de julio de 1838, en la cual se hace saber la disposición de los bienes entregados como diezmo, como se indica en la revelación anterior, la sección 119 (History of the Church, 3:44).

1 DE cierto, así dice el Señor, ha llegado el tiempo de que disponga de ellos un consejo integrado por la Primera Presidencia de mi iglesia, por el obispo y su consejo, y por mi sumo consejo, así como por mi propia voz dirigida a ellos, dice el Señor. Así sea. Amén.

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