SECCIÓN 41
Revelación dada a la Iglesia por medio de José Smith el Profeta,
en Kirtland, Ohio, el 4 de febrero de 1831 (History of the Church, 1:146–147).
En esos días, la rama de la Iglesia que funcionaba en Kirtland iba aumentando
rápidamente en número. Como prefacio de esta revelación,
el Profeta escribió: "Los miembros...se esforzaban por obedecer la
voluntad de Dios, hasta donde la conocían, aunque se habían introducido
entre ellos algunos conceptos raros y espíritus falsos...[y] el Señor
comunicó a la Iglesia lo siguiente" (History of the Church, 1:146).
1–3, Los élderes gobernarán la Iglesia por el espíritu
de revelación;
4–6, Los discípulos verdaderos recibirán y obedecerán
la ley del Señor;
7–12, Edward Partridge es nombrado obispo de la Iglesia.
1 ESCUCHAD y dad oído, oh pueblo mío, dice el Señor y vuestro
Dios, vosotros que me oís, y a quienes me deleito en bendecir con la mayor
de todas las bendiciones; y a vosotros que habéis profesado mi nombre y
no me oís, os maldeciré con las más graves de todas las maldiciones.
2 Escuchad, oh élderes de mi iglesia a quienes he llamado; he aquí,
os doy el mandamiento de congregaros para que os pongáis de acuerdo en
cuanto a mi palabra;
3 y por vuestra oración de fe recibiréis mi ley para que sepáis
cómo gobernar mi iglesia y poner todas las cosas en orden delante de mí.
4 Y cuando venga seré vuestro gobernante; y he aquí, vengo pronto,
y cuidaréis de que se guarde mi ley.
5 El que recibe mi ley y la guarda, tal es mi discípulo; y el que dice
que recibe mi ley y no la guarda, no es mi discípulo, y será expulsado
de entre vosotros;
6 porque no es propio que las cosas que pertenecen a los hijos del reino sean
dadas a aquellos que no son dignos, ni a los perros, ni que se echen las perlas
delante de los cerdos.
7 Y además, conviene que se le edifique a mi siervo José Smith,
hijo, una casa en donde vivir y traducir.
8 Asimismo, conviene que mi siervo Sidney Rigdon viva como mejor le parezca, si
es que guarda mis mandamientos.
9 Y además, he llamado a mi siervo Edward Partridge; y doy el mandamiento
de que sea nombrado por la voz de la iglesia y que sea ordenado obispo de la iglesia,
y que deje su comercio para dedicar todo su tiempo al servicio de la iglesia;
10 para encargarse de todas las cosas que en mis leyes se le designaren, el día
en que yo las dé.
11 Y esto porque su corazón es puro delante de mí, porque es semejante
a Natanael de la antigüedad, en quien no hay engaño.
12 Se os dan estas palabras y son puras ante mí; por tanto, tened cuidado
de cómo las consideráis, porque vuestras almas responderán
por ellas en el día del juicio. Así sea. Amén.
SECCIÓN 42
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 9 de febrero de 1831 (History of the Church, 1:148–154). Se recibió
en presencia de doce élderes y en cumplimiento de la promesa que el Señor
había hecho previamente de que la "ley" se daría en Ohio
(véase la sección 38:32). El Profeta especifica que esta revelación
"abarca la ley de la Iglesia" (History of the Church, 1:148).
1–10, Los élderes son llamados a predicar el evangelio, a bautizar
conversos y a edificar la Iglesia;
11–12, Deben ser llamados y ordenados y han de enseñar los principios
del evangelio que se encuentran en las Escrituras;
13–17, Han de enseñar y profetizar por el poder del Espíritu;
18–29, Se manda a los santos no matar, ni robar, ni mentir, ni codiciar,
ni cometer adulterio ni hablar mal de los demás;
30–39, Se indican las leyes que rigen la consagración de bienes;
40–42, Se condenan el orgullo y la ociosidad;
43–52, Los enfermos han de ser sanados por medio de bendiciones del sacerdocio
y por la fe;
53–60, Las Escrituras rigen a la Iglesia y se han de proclamar al mundo;
61–69, El sitio de la Nueva Jerusalén y los misterios del reino han
de ser revelados;
70–73, Los bienes consagrados se han de usar para apoyar a los oficiales
de la Iglesia;
74–93, Se dan a conocer las leyes que rigen la fornicación, el adulterio,
el asesinato, el robo y la confesión de pecados.
1 ESCUCHAD, oh élderes de mi iglesia, que os habéis congregado en
mi nombre, a saber, Jesucristo el Hijo del Dios viviente, el Salvador del mundo,
por cuanto creéis en mi nombre y guardáis mis mandamientos.
2 De nuevo os digo, estad atentos, y escuchad y obedeced la ley que os daré.
3 Porque de cierto os digo, que por cuanto os habéis juntado según
el mandamiento que os di, y estáis de acuerdo tocante a esta cosa, y habéis
pedido al Padre en mi nombre, así también recibiréis.
4 He aquí, de cierto os digo, que os doy este primer mandamiento de que
salgáis en mi nombre, cada uno de vosotros, con excepción de mis
siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon.
5 Y a ellos les doy el mandamiento de salir por un corto tiempo, y por el poder
del Espíritu será manifestado cuándo han de volver.
6 Y saldréis por el poder de mi Espíritu, de dos en dos, predicando
mi evangelio en mi nombre, alzando vuestras voces como si fuera con el son de
trompeta, declarando mi palabra cual ángeles de Dios.
7 Y saldréis y bautizaréis en el agua, diciendo: Arrepentíos,
arrepentíos, que el reino de los cielos se acerca.
8 Y desde este lugar iréis a las regiones del Oeste; y donde halléis
a quienes os reciban, allí edificaréis mi iglesia;
9 hasta que llegue el tiempo en que os sea revelado de lo alto, cuándo
ha de ser preparada la ciudad de la Nueva Jerusalén, para que seáis
congregados en uno, a fin de que seáis mi pueblo y sea yo vuestro Dios.
10 Y además, os digo que mi siervo Edward Partridge ocupará el oficio
al cual lo he nombrado. Y sucederá que si transgrediere, se nombrará
a otro en su lugar. Así sea. Amén.
11 Asimismo, os digo que a ninguno le será permitido salir a predicar mi
evangelio ni a edificar mi iglesia, a menos que sea ordenado por alguien que tenga
autoridad, y sepa la iglesia que tiene autoridad, y que ha sido debidamente ordenado
por las autoridades de la iglesia.
12 Y además, los élderes, presbíteros y maestros de esta
iglesia enseñarán los principios de mi evangelio, que se encuentran
en la Biblia y en el Libro de Mormón, en el cual se halla la plenitud del
evangelio.
13 Y observarán los convenios y reglamentos de la iglesia para cumplirlos,
y esto es lo que enseñarán, conforme el Espíritu los dirija.
14 Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no
recibís el Espíritu, no enseñaréis.
15 Y todo esto procuraréis hacer como yo he mandado en cuanto a vuestras
enseñanzas, hasta que se reciba la plenitud de mis Escrituras.
16 Y al elevar vuestras voces por medio del Consolador, hablaréis y profetizaréis
conforme a lo que me parezca bien;
17 pues he aquí, el Consolador sabe todas las cosas, y da testimonio del
Padre y del Hijo.
18 Y ahora bien, he aquí, hablo a la iglesia. No matarás; y el que
matare no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.
19 Y de nuevo digo, no matarás; mas el que matare, morirá.
20 No hurtarás; el que hurte y no se arrepienta, será expulsado.
21 No mentirás; el que mienta y no se arrepienta, será expulsado.
22 Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás
a ella y a ninguna otra.
23 Y el que mirare a una mujer para codiciarla negará la fe, y no tendrá
el Espíritu; y si no se arrepiente, será expulsado.
24 No cometerás adulterio; y el que cometa adulterio y no se arrepienta,
será expulsado.
25 Mas al que haya cometido adulterio, y se arrepienta de todo corazón,
y lo deseche, y no lo haga más, lo has de perdonar.
26 Mas si lo hiciere otra vez, no será perdonado, sino que será
expulsado.
27 No hablarás mal de tu prójimo, ni le causarás ningún
daño.
28 Tú sabes que mis leyes en cuanto a estas cosas están en mis Escrituras;
el que peque, y no se arrepienta, será expulsado.
29 Si me amas, me servirás y guardarás todos mis mandamientos.
30 Y he aquí, te acordarás de los pobres, y consagrarás para
su sostén lo que tengas para darles de tus bienes, mediante un convenio
y un título que no pueden ser violados.
31 Y al dar de vuestros bienes a los pobres, a mí lo haréis; y se
depositarán ante el obispo de mi iglesia y sus consejeros, dos de los élderes
o sumos sacerdotes, a quienes él nombre o haya nombrado y apartado para
ese propósito.
32 Y sucederá que una vez depositados ante el obispo de mi iglesia, y después
que él haya recibido estos testimonios referentes a la consagración
de los bienes de mi iglesia, de que no pueden ser retirados de ella, según
mis mandamientos, todo hombre se hará responsable ante mí, administrador
de sus propios bienes o de los que haya recibido por consagración, cuanto
sea suficiente para él y su familia.
33 Y además, si después de esta primera consagración, que
constituye un resto que ha de consagrarse al obispo, hubiere en la iglesia, o
en manos de cualquiera de sus individuos, más propiedades de las necesarias
para su sostén, se depositarán para suministrar de cuando en cuando
a los que no tengan, para que todo hombre que esté necesitado sea abastecido
ampliamente y reciba de acuerdo con sus necesidades.
34 Por tanto, el resto se guardará en mi almacén para suministrarse
a los pobres y a los necesitados, de acuerdo con lo que indiquen el sumo consejo
de la iglesia, y el obispo y su consejo;
35 y para comprar terrenos para el beneficio público de la iglesia, y construir
casas de adoración, y edificar la Nueva Jerusalén, que más
adelante será revelada,
36 a fin de que mi pueblo del convenio se congregue como uno en aquel día
en que yo vendré a mi templo. Y esto lo hago para la salvación de
mi pueblo.
37 Y acontecerá que el que pecare, y no se arrepintiere, será expulsado
de la iglesia, y no se le devolverá lo que haya consagrado a los pobres
y a los necesitados de mi iglesia, o en otras palabras, a mí;
38 porque por cuanto lo hacéis al más pequeño de éstos,
a mí lo hacéis.
39 Porque sucederá que lo que hablé por boca de mis profetas será
cumplido; porque de las riquezas de aquellos que de entre los gentiles aceptaren
mi evangelio, yo consagraré para los pobres de mi pueblo que son de la
casa de Israel.
40 Y además, no serás altivo de corazón; sean todos tus vestidos
sencillos, y su belleza la belleza de la obra de tus propias manos;
41 y háganse todas las cosas con pureza ante mí.
42 No serás ocioso; porque el ocioso no comerá el pan ni vestirá
la ropa del trabajador.
43 Y los que de entre vosotros estén enfermos, y no tengan fe para ser
sanados, pero creyeren, serán nutridos con toda ternura, con hierbas y
alimento sencillo, y esto no por mano de un enemigo.
44 Y los élderes de la iglesia, dos o más, serán llamados,
y orarán por ellos y les impondrán las manos en mi nombre; y si
murieren, morirán para mí; y si vivieren, vivirán para mí.
45 Viviréis juntos en amor, al grado de que lloraréis por los que
mueran, y más particularmente por aquellos que no tengan la esperanza de
una resurrección gloriosa.
46 Y acontecerá que los que mueran en mí no gustarán la muerte,
porque les será dulce;
47 y quienes no mueran en mí, ¡ay de ellos!, porque su muerte es
amarga.
48 Y además, sucederá que el que tuviere fe en mí para ser
sanado, y no estuviere señalado para morir, sanará.
49 El que tuviere fe para ver, verá.
50 El que tuviere fe para oír, oirá.
51 El cojo que tuviere fe para saltar, saltará.
52 Y los que no tengan fe para hacer estas cosas, mas crean en mí, tendrán
el poder de llegar a ser hijos míos; y en tanto que no quebranten mis leyes,
soportarás sus dolencias.
53 Permanecerás firme en el lugar de tu mayordomía.
54 No te llevarás el vestido de tu hermano; pagarás por lo que recibas
de tu hermano.
55 Y si obtienes más de lo necesario para tu sostén, lo entregarás
a mi almacén, para que todo se haga de acuerdo con lo que he dicho.
56 Pedirás, y se darán mis Escrituras según lo que yo he
indicado, y serán preservadas y protegidas;
57 y es menester que calles en cuanto a ellas, y que no las enseñes hasta
que las hayas recibido en su plenitud.
58 Y te doy el mandamiento de que entonces las enseñes a todos los hombres;
porque se enseñarán a todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos.
59 Aceptarás como mi ley, para gobernar mi iglesia, las cosas que has recibido,
que te han sido dadas como ley en mis Escrituras.
60 Y aquel que obre de conformidad con estas cosas será salvo, y el que
no las haga será condenado, si continúa de esa manera.
61 Si pides, recibirás revelación tras revelación, conocimiento
sobre conocimiento, a fin de que conozcas los misterios y las cosas apacibles,
aquello que trae gozo, aquello que trae la vida eterna.
62 Preguntarás, y te será revelado en mi propio y debido tiempo
dónde se edificará la Nueva Jerusalén.
63 Y he aquí, acontecerá que mis siervos serán enviados al
este y al oeste, al norte y al sur.
64 Y aun ahora, el que fuere al este indique a los que se conviertan que huyan
al oeste; y esto como consecuencia de lo que acontecerá en la tierra, y
por motivo de las combinaciones secretas.
65 He aquí, observarás todas estas cosas, y grande será tu
galardón; porque a vosotros os es concedido conocer los misterios del reino,
pero no así al mundo.
66 Observaréis las leyes que habéis recibido y seréis fieles.
67 Y más adelante recibiréis convenios de la iglesia, los suficientes
para que os establezcáis, tanto aquí como en la Nueva Jerusalén.
68 Por tanto, el que carezca de sabiduría, pídamela, y le daré
abundantemente y sin reproche.
69 Elevad vuestros corazones y regocijaos, porque a vosotros se os ha dado el
reino, o en otras palabras, las llaves de la iglesia. Así sea. Amén.
70 Los presbíteros y los maestros tendrán sus mayordomías,
así como los miembros.
71 Y las familias de los élderes o de los sumos sacerdotes, que sean nombrados
para ayudar al obispo como consejeros en todas las cosas, recibirán su
sostén de los bienes que se hayan consagrado al obispo para el alivio de
los pobres y otros propósitos, como se ha mencionado antes;
72 o recibirán una remuneración justa por todos sus servicios, bien
sea una mayordomía u otra cosa, como el obispo y sus consejeros mejor lo
consideren y decidan.
73 Y también el obispo recibirá su sostén, o una remuneración
justa por sus servicios en la iglesia.
74 He aquí, de cierto os digo, que las personas que de entre vosotros hayan
repudiado a sus compañeros por causa de fornicación, o en otras
palabras, si testifican ante vosotros con toda humildad de corazón que
así ha sucedido, no las desecharéis de entre vosotros.
75 Mas si halláis que algunos han dejado a sus compañeros por causa
de adulterio, y ellos mismos son los ofensores, serán desechados de entre
vosotros, si viven sus compañeros.
76 Y os digo además, seréis vigilantes y cuidadosos, con toda diligencia,
a fin de no recibir a ninguno de ellos entre vosotros, si son casados;
77 y si no son casados, deben arrepentirse de todos sus pecados, o de otra manera
no los recibiréis.
78 Además, toda persona que pertenezca a esta Iglesia de Cristo procurará
guardar todos los mandamientos y convenios de la iglesia.
79 Y sucederá que si de entre vosotros alguien matare, será entregado
para ser juzgado, de acuerdo con las leyes del país; porque recordad que
no tiene perdón; y será comprobado de acuerdo con la ley del país.
80 Y si algún hombre o alguna mujer cometiere adulterio, él o ella
serán juzgados ante dos o más élderes de la iglesia; y dos
testigos de la iglesia, y no del enemigo, confirmarán toda palabra contra
él o contra ella; pero si hubiere más de dos testigos, será
mejor.
81 No obstante, él o ella serán condenados por boca de dos testigos;
y los élderes expondrán el caso ante la iglesia, y ésta alzará
sus manos contra él o contra ella, para que se les juzgue conforme a la
ley de Dios.
82 Y es preciso que el obispo también esté presente, de ser posible.
83 Y así obraréis en todos los casos que se presenten ante vosotros.
84 Y si un hombre o una mujer robare, él o ella serán entregados
a la ley del país.
85 Y si hurtare, él o ella serán entregados a la ley del país.
86 Y si mintiere, él o ella serán entregados a la ley del país.
87 Y si él o ella cometiere cualquier clase de iniquidad, serán
entregados a la ley, sí, la ley de Dios.
88 Y si tu hermano o tu hermana te ofende, te apartarás con él o
con ella a solas; y si él o ella confiesa, os reconciliaréis.
89 Y si él o ella no confiesa, has de entregarlo o entregarla a la iglesia,
no a los miembros, sino a los élderes; y se hará en una reunión,
y esto no ante el mundo.
90 Y si tu hermano o tu hermana ofende a muchos, él o ella serán
reprendidos ante muchos.
91 Y si alguien ofende públicamente, él o ella serán reprendidos
públicamente, para que se avergüencen. Y si no confesaren, serán
entregados a la ley de Dios.
92 Si alguien ofende en secreto, él o ella serán reprendidos en
secreto, para que tengan la oportunidad de confesar en secreto ante aquel o aquella
que hayan ofendido, y ante Dios, para que la iglesia no hable con reproche de
él o de ella.
93 Y así obraréis en todas las cosas.
SECCIÓN 43
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, en febrero de 1831 (History of the Church, 1:154–156). En esa época,
algunos que falsamente declaraban ser reveladores turbaron a algunos miembros
de la Iglesia. El Profeta preguntó al Señor y recibió esta
comunicación dirigida a los élderes de la Iglesia. La primera parte
se relaciona con asuntos del gobierno de la Iglesia; la segunda parte contiene
una amonestación que los élderes deben comunicar a las naciones
de la tierra.
1–7, Las revelaciones y los mandamientos vienen únicamente por medio
del que es nombrado;
8–14, Los santos son santificados al obrar con toda santidad ante el Señor;
15–22, Élderes son enviados a proclamar el arrepentimiento y a preparar
a los hombres para el gran día del Señor;
23–28, El Señor llama a los hombres por su propia voz y por medio
de las fuerzas de la naturaleza;
29–35, Han de llegar el Milenio y el momento en que Satanás será
atado.
1 ESCUCHAD, oh élderes de mi iglesia, y dad oído a las palabras
que os hablaré.
2 Porque he aquí, de cierto, de cierto os digo, que habéis recibido
un mandamiento que será por ley a mi iglesia, por conducto de aquel a quien
os he nombrado para recibir mandamientos y revelaciones de mi mano.
3 Y esto sabréis con certeza, que no se os ha nombrado a ningún
otro para que reciba mandamientos y revelaciones, hasta que él sea llevado,
si persevera en mí.
4 Pero de cierto, de cierto os digo, que ningún otro será nombrado
a este don sino por medio de él; porque si le fuere quitado, no tendrá
poder sino para nombrar a otro en su lugar.
5 Y esto os será por ley: No recibiréis como revelaciones ni como
mandamientos las enseñanzas de ninguno que se presente ante vosotros;
6 y esto os lo doy para que no seáis engañados, y para que sepáis
que no son de mí.
7 Porque en verdad os digo, que el que es ordenado por mí entrará
por la puerta y será ordenado, como os he dicho antes, para enseñar
las revelaciones que habéis recibido y que recibiréis por medio
de aquel a quien yo he nombrado.
8 Y ahora bien, he aquí, un mandamiento os doy, que al estar reunidos os
instruyáis y os edifiquéis unos a otros, para que sepáis
cómo conduciros, y cómo dirigir mi iglesia, y cómo obrar
de conformidad con los puntos de mi ley y mis mandamientos que he dado.
9 Y así seréis instruidos en la ley de mi iglesia, y seréis
santificados por lo que habéis recibido, y os obligaréis a obrar
con toda santidad ante mí,
10 a fin de que, si hacéis esto, se añada gloria al reino que habéis
recibido. Si no lo hacéis, os será quitado aun lo que habéis
recibido.
11 Depuraos de la iniquidad que hay entre vosotros; santificaos delante de mí;
12 y si deseáis las glorias del reino, nombrad a mi siervo José
Smith, hijo, y sostenedlo ante mí con la oración de fe.
13 Y además, os digo que si deseáis los misterios del reino, proporcionadle
alimento, ropa y cualquiera otra cosa que necesite para cumplir la obra que le
he mandado;
14 y si no lo hacéis, él permanecerá para el beneficio de
los que lo han recibido, a fin de que yo aparte para mí un pueblo puro.
15 De nuevo digo, escuchad, élderes de mi iglesia, a quienes he nombrado:
No sois enviados para que se os enseñe, sino para enseñar a los
hijos de los hombres las cosas que yo he puesto en vuestras manos por el poder
de mi Espíritu;
16 y a vosotros se os enseñará de lo alto. Santificaos y seréis
investidos con poder, para que impartáis como yo he hablado.
17 Escuchad, pues he aquí, el gran día del Señor está
cerca.
18 Porque viene el día en que el Señor hará resonar su voz
desde el cielo; los cielos se estremecerán y la tierra temblará,
y la trompeta de Dios sonará larga y fuertemente, y dirá a las naciones
dormidas: ¡Levantaos, santos, y vivid; quedaos, pecadores, y dormid hasta
que llame otra vez!
19 Por lo tanto, ceñid vuestros lomos, no sea que se os halle entre los
inicuos.
20 Levantad vuestras voces sin cesar. Llamad a las naciones a que se arrepientan,
tanto ancianos como jóvenes, ora esclavos o libres, diciendo: Preparaos
para el gran día del Señor;
21 porque si yo, que soy hombre, alzo mi voz y os llamo al arrepentimiento, y
me aborrecéis, ¿qué diréis cuando venga el día
en que los truenos hagan oír sus voces desde los extremos de la tierra,
hablando a los oídos de todos los vivientes, diciendo: Arrepentíos
y preparaos para el gran día del Señor?
22 Sí, ¿y cuando los relámpagos resplandezcan desde el este
hasta el oeste, y llegue el clamor de sus voces a todos los vivientes, haciendo
zumbar los oídos de todos los que oigan, diciendo: Arrepentíos,
porque el gran día del Señor ha llegado?
23 Y además, el Señor emitirá su voz desde los cielos, diciendo:
¡Escuchad, oh naciones de la tierra, y oíd las palabras del Dios
que os hizo!
24 ¡Oh vosotras, naciones de la tierra, cuántas veces os hubiera
juntado como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, mas no quisisteis!
25 ¡Cuántas veces os he llamado por boca de mis siervos y por la
ministración de ángeles, y por mi propia voz y por la de los truenos
y la de los relámpagos y la de las tempestades; y por la voz de terremotos
y de fuertes granizadas, y la de hambres y pestilencias de todas clases; y por
el gran sonido de una trompeta, y por la voz del juicio y de la misericordia todo
el día; y por la voz de gloria y de honra y la de las riquezas de la vida
eterna, y os hubiera salvado con una salvación sempiterna, mas no quisisteis!
26 He aquí, ha llegado el día en que la copa de la ira de mi indignación
está llena.
27 He aquí, en verdad os digo, que éstas son las palabras del Señor
vuestro Dios.
28 Por tanto, trabajad, trabajad en mi viña por última vez; por
vez postrera llamad a los habitantes de la tierra.
29 Porque en mi propio y debido tiempo vendré sobre la tierra en juicio,
y mi pueblo será redimido y reinará conmigo sobre la tierra.
30 Porque vendrá el gran Milenio, del cual he hablado por boca de mis siervos.
31 Porque Satanás será atado; y cuando de nuevo quede libre, reinará
solamente una corta temporada, y entonces vendrá el fin de la tierra.
32 Y el que viviere en rectitud será cambiado en un abrir y cerrar de ojos,
y la tierra pasará como si fuera por fuego.
33 Y los inicuos irán al fuego inextinguible, y ningún hombre en
la tierra sabe el fin de ellos, ni lo sabrá jamás, sino hasta que
comparezcan delante de mí en juicio.
34 Escuchad estas palabras. He aquí, soy Jesucristo, el Salvador del mundo.
Atesorad estas cosas en vuestro corazón, y reposen en vuestra mente las
solemnidades de la eternidad.
35 Sed sobrios. Guardad todos mis mandamientos. Así sea. Amén.
SECCIÓN 44
Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Kirtland,
Ohio, en la última parte del mes de febrero de 1831 (History of the Church,
1:157). De conformidad con los requisitos aquí expuestos, la Iglesia dispuso
efectuar una conferencia a principios del siguiente mes de junio.
1–3, Los élderes deben reunirse en conferencia;
4–6, Han de organizarse de acuerdo con las leyes del país y cuidar
de los pobres.
1 HE aquí, así os dice el Señor a vosotros, mis siervos,
me es prudente que los élderes de mi iglesia sean convocados del oriente,
del poniente, del norte y del sur, por carta o de alguna otra manera.
2 Y sucederá que, si son fieles y ejercen la fe en mí, derramaré
sobre ellos mi Espíritu en el día en que se congreguen.
3 Y acontecerá que irán a las regiones inmediatas y predicarán
el arrepentimiento a la gente.
4 Y serán convertidos muchos, de modo que tendréis poder para organizaros
conforme a las leyes del hombre;
5 a fin de que vuestros enemigos no tengan poder sobre vosotros, y seáis
preservados en todas las cosas; para que os sea posible guardar mis leyes y sea
deshecha toda traba con que el enemigo procura destruir a mi pueblo.
6 He aquí, os digo que es preciso que visitéis a los pobres y a
los necesitados, y les suministréis auxilio para que sean amparados, hasta
que se hagan todas las cosas conforme a mi ley que habéis recibido. Amén.
SECCIÓN 45
Revelación dada a la Iglesia por medio de José Smith el Profeta
en Kirtland, Ohio, el 7 de marzo de 1831 (History of the Church, 1:158–163).
Como prefacio, al anotar esta revelación, el Profeta declara que "en
esta época de la Iglesia...se publicaban y se hacían circular muchas
noticias falsas...y disparates para impedir que la gente investigara la obra,
y abrazara la fe.... Mas para la alegría de los santos...recibí
lo siguiente" (History of the Church, 1:158).
1–5, Cristo es nuestro intercesor ante el Padre;
6–10, El evangelio es un mensajero para preparar el camino delante del Señor;
11–15, Enoc y sus hermanos fueron recibidos por el Señor;
16–23, Cristo reveló las señales de su venida cual se dieron
sobre el Monte de los Olivos;
24–38, El evangelio será restaurado, se cumplirán los tiempos
de los gentiles y una enfermedad desoladora cubrirá la tierra;
39–47, Señales, maravillas y la Resurrección acompañarán
la Segunda Venida;
48–53, Cristo asentará el pie sobre el Monte de los Olivos y los
judíos verán las heridas en Sus manos y en Sus pies;
54–59, El Señor reinará durante el Milenio;
60–62, Se manda al Profeta que comience la traducción del Nuevo Testamento,
mediante lo cual se daría a conocer información importante;
63–75, Se manda a los santos congregarse y edificar la Nueva Jerusalén,
a la cual vendrán personas de todas las naciones.
1 ESCUCHAD, oh pueblo de mi iglesia, vosotros a quienes el reino ha sido dado;
escuchad y dad oído al que puso los fundamentos de la tierra, que hizo
los cielos y todas sus huestes, y por quien fueron hechas todas las cosas que
viven, se mueven y tienen su ser.
2 Y de nuevo os digo, escuchad mi voz, no sea que la muerte os sobrevenga; a la
hora en que menos lo penséis, el verano habrá pasado, y la siega
habrá terminado, y vuestras almas estarán sin salvar.
3 Escuchad al que es vuestro intercesor con el Padre, que aboga por vuestra causa
ante él,
4 diciendo: Padre, ve los padecimientos y la muerte de aquel que no pecó,
en quien te complaciste; ve la sangre de tu Hijo que fue derramada, la sangre
de aquel que diste para que tú mismo fueses glorificado;
5 por tanto, Padre, perdona a estos mis hermanos que creen en mi nombre, para
que vengan a mí y tengan vida eterna.
6 Escuchad, oh pueblo de mi iglesia, y vosotros los élderes escuchad juntamente,
y oíd mi voz mientras dure el tiempo llamado hoy, y no endurezcáis
vuestros corazones.
7 Porque, de cierto os digo, que soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin,
la luz y la vida del mundo, una luz que resplandece en las tinieblas y las tinieblas
no la comprenden.
8 Vine a los míos, y los míos no me recibieron; mas a cuantos me
recibieron les di el poder de hacer muchos milagros y de llegar a ser los hijos
de Dios; y a los que creyeron en mi nombre les di poder para obtener la vida eterna.
9 Y así he enviado al mundo mi convenio sempiterno, a fin de que sea una
luz al mundo y un estandarte a mi pueblo, y para que lo busquen los gentiles,
y sea un mensajero delante de mi faz, preparando el camino delante de mí.
10 Por tanto, venid a él, y razonaré con el que viniere, como con
los hombres en los días antiguos, y os enseñaré mi potente
razonamiento.
11 Por tanto, escuchad unánimes y dejad que os muestre mi sabiduría,
la sabiduría de aquel que decís es el Dios de Enoc y de sus hermanos,
12 que fueron separados de la tierra y a quienes recibí: una ciudad reservada
hasta que venga un día de rectitud, un día anhelado por todos los
hombres santos, y no lo hallaron a causa de la maldad y las abominaciones;
13 y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra;
14 mas recibieron la promesa de que lo hallarían y lo verían en
la carne.
15 Por tanto, escuchad y razonaré con vosotros, y os hablaré y profetizaré,
como con los hombres en días antiguos.
16 Y lo manifestaré claramente, como lo manifesté a mis discípulos
cuando estuve ante ellos en la carne, y les hablé diciendo: Por cuanto
me habéis preguntado acerca de las señales de mi venida, en el día
en que venga en mi gloria en las nubes del cielo para cumplir las promesas que
yo hice a vuestros padres,
17 pues ya que habéis considerado como un cautiverio la larga ausencia
de vuestro espíritu fuera del cuerpo, yo os enseñaré cómo
vendrá el día de la redención y también la restauración
del Israel disperso.
18 Y ahora veis este templo que se halla en Jerusalén, al cual llamáis
la casa de Dios, y vuestros enemigos dicen que esta casa jamás caerá.
19 Mas en verdad os digo, que la desolación vendrá sobre esta generación
como ladrón en la noche, y este pueblo será destruido y dispersado
entre todas las naciones.
20 Y este templo que ahora veis será derribado, de manera que no quedará
una piedra sobre otra.
21 Y acontecerá que esta generación de judíos no pasará
sin que se verifique toda la desolación que os he dicho acerca de ellos.
22 Decís que sabéis que el fin del mundo viene; decís también
que sabéis que los cielos y la tierra pasarán;
23 y en esto decís verdad, porque así es; mas estas cosas que yo
os he dicho no pasarán sino hasta que todo se cumpla.
24 Y esto os he dicho acerca de Jerusalén; y cuando venga ese día,
será esparcido un resto entre todas las naciones;
25 mas serán recogidos de nuevo; pero quedarán hasta después
del cumplimiento de los tiempos de los gentiles.
26 Y en ese día se oirá de guerras y rumores de guerras, y toda
la tierra estará en conmoción, y desmayará el corazón
de los hombres y dirán que Cristo demora su venida hasta el fin de la tierra.
27 Y el amor de los hombres se enfriará, y abundará la iniquidad.
28 Y cuando llegue el tiempo de los gentiles, resplandecerá una luz entre
los que se asientan en tinieblas, y será la plenitud de mi evangelio;
29 mas no lo reciben, porque no perciben la luz, y apartan de mí su corazón
a causa de los preceptos de los hombres.
30 Y en esa generación serán cumplidos los tiempos de los gentiles.
31 Y vivirán hombres en esa generación que no morirán hasta
que vean una plaga arrasadora, porque una enfermedad desoladora cubrirá
la tierra.
32 Pero mis discípulos estarán en lugares santos y no serán
movidos; pero entre los inicuos, los hombres alzarán sus voces y maldecirán
a Dios, y morirán.
33 Y también habrá terremotos en diversos lugares, y muchas devastaciones;
sin embargo, los hombres endurecerán su corazón contra mí
y levantarán la espada el uno contra el otro, y unos a otros se matarán.
34 Y cuando yo el Señor hube hablado estas palabras a mis discípulos,
se turbaron.
35 Y les dije: No os turbéis, porque cuando todas estas cosas acontezcan,
sabréis que se cumplirán las promesas que os han sido hechas.
36 Y cuando la luz empiece a manifestarse, les será semejante a una parábola
que os enseñaré:
37 Miráis y observáis la higuera, y la veis con vuestros ojos; y
cuando empieza a retoñar y sus hojas todavía están tiernas,
decís que el verano ya está próximo;
38 así será en aquel día cuando vean todas estas cosas, entonces
sabrán que la hora está cerca.
39 Y acontecerá que el que me teme estará esperando que llegue el
gran día del Señor, sí, las señales de la venida del
Hijo del Hombre.
40 Y verán señales y maravillas, porque se manifestarán arriba
en los cielos y abajo en la tierra.
41 Y verán sangre y fuego y vapores de humo.
42 Y antes que venga el día del Señor, el sol se obscurecerá,
y la luna se tornará en sangre, y las estrellas caerán del cielo.
43 Y el resto será congregado en este lugar;
44 y entonces me buscarán, y he aquí, vendré; y me verán
en las nubes del cielo, revestido de poder y gran gloria, con todos los santos
ángeles; y el que no me esté esperando será desarraigado.
45 Pero antes que caiga el brazo del Señor, un ángel tocará
su trompeta, y los santos que hayan dormido saldrán para recibirme en la
nube.
46 Por tanto, si habéis dormido en paz, benditos sois, porque como ahora
me veis y sabéis que yo soy, así vendréis a mí y vivirán
vuestras almas, y vuestra redención será perfeccionada; y los santos
saldrán de los cuatro extremos de la tierra.
47 Entonces el brazo del Señor caerá sobre las naciones.
48 Y entonces el Señor pondrá su pie sobre este monte, y se partirá
por en medio, y temblará la tierra y se tambaleará, y también
se estremecerán los cielos.
49 Y el Señor emitirá su voz, y todos los confines de la tierra
la oirán; y las naciones de la tierra se lamentarán, y los que hayan
reído descubrirán su insensatez.
50 Y la calamidad oprimirá al burlador, y el mofador será consumido;
y los que se desvelan para obrar iniquidad serán talados y echados al fuego.
51 Y entonces me mirarán los judíos y dirán: ¿Qué
heridas son éstas en tus manos y en tus pies?
52 Entonces sabrán que yo soy el Señor, porque les diré:
Éstas son las heridas con que fui herido en casa de mis amigos. Soy el
que fue levantado. Soy Jesús que fue crucificado. Soy el Hijo de Dios.
53 Y entonces llorarán a causa de sus iniquidades; y se lamentarán
porque persiguieron a su rey.
54 Y entonces serán redimidas las naciones paganas, y los que no conocieron
ninguna ley tendrán parte en la primera resurrección; y les será
tolerable.
55 Y Satanás será atado, para que no tenga cabida en el corazón
de los hijos de los hombres.
56 Y en aquel día, cuando yo venga en mi gloria, se cumplirá la
parábola que hablé acerca de las diez vírgenes.
57 Porque aquellos que son prudentes y han recibido la verdad, y han tomado al
Santo Espíritu por guía, y no han sido engañados, de cierto
os digo que éstos no serán talados ni echados al fuego, sino que
aguantarán el día.
58 Y les será dada la tierra por herencia; y se multiplicarán y
se harán fuertes, y sus hijos crecerán sin pecado hasta salvarse.
59 Porque el Señor estará en medio de ellos y su gloria estará
sobre ellos, y él será su rey y su legislador.
60 Y ahora bien, he aquí, os digo que no os será permitido saber
más concerniente a este capítulo, sino hasta que sea traducido el
Nuevo Testamento, y en él se darán a conocer todas estas cosas;
61 por tanto, ahora os concedo traducirlo, a fin de que estéis preparados
para las cosas que vendrán.
62 Porque de cierto os digo que os esperan grandes cosas;
63 oís de guerras en países extranjeros; mas he aquí, os
digo que están cerca, aun a vuestras puertas, y dentro de pocos años
oiréis de guerras en vuestras propias tierras.
64 Por tanto, yo, el Señor, he dicho: Salid de las regiones del Este; congregaos,
vosotros los élderes de mi iglesia; id a las tierras del Oeste, llamad
a los habitantes al arrepentimiento, y al grado que se arrepientan, establecedme
iglesias.
65 Y con corazones y mentes unánimes juntad vuestras riquezas para que
compréis una heredad que más adelante os será designada.
66 Y se llamará la Nueva Jerusalén, una tierra de paz, una ciudad
de refugio, un lugar de seguridad para los santos del Dios Altísimo;
67 y la gloria del Señor estará allí, y el terror del Señor
también estará allí, de tal manera que los inicuos no llegarán
a ella, y se llamará Sión.
68 Y acontecerá entre los inicuos, que todo hombre que no tome la espada
contra su prójimo tendrá que huir a Sión para hallar seguridad.
69 Y se recogerán en ella de todas las naciones debajo del cielo; y será
el único pueblo que no estará en guerra el uno contra el otro.
70 Y se dirá entre los inicuos: No subamos a combatir contra Sión,
porque sus habitantes son terribles; por tanto, no podemos prevalecer.
71 Y acontecerá que los justos serán recogidos de entre todas las
naciones, y vendrán a Sión entonando canciones de gozo sempiterno.
72 Y ahora os digo: No permitáis que estas cosas vayan al mundo hasta que
yo lo considere oportuno, para que cumpláis esta obra a la vista del pueblo
y a los ojos de vuestros enemigos, a fin de que no se den cuenta de vuestras obras
sino hasta que hayáis efectuado aquello que os he mandado;
73 para que cuando lo sepan, consideren estas cosas.
74 Porque cuando el Señor aparezca, será terrible para ellos, de
modo que el temor se apoderará de ellos, y se mantendrán alejados
y temblarán.
75 Y todas las naciones temerán a causa del terror del Señor y del
poder de su fuerza. Así sea. Amén.
SECCIÓN 46
Revelación dada a la Iglesia por medio de José Smith el Profeta
en Kirtland, Ohio, el 8 de marzo de 1831 (History of the Church, 1:163–165).
En esa temprana época de la Iglesia, aún no se había elaborado
un sistema uniforme para dirigir los servicios de la Iglesia. Sin embargo, se
había generalizado hasta cierto grado la costumbre de admitir en las reuniones
sacramentales y en otras asambleas de la Iglesia únicamente a los miembros
y a los investigadores sinceros. En esta revelación se expresa la voluntad
del Señor concerniente a la reglamentación y dirección de
las reuniones.
1–2, Los élderes han de dirigir las reuniones conforme los guíe
el Santo Espíritu;
3–6, Los que buscan la verdad no deben ser excluidos de los servicios sacramentales;
7–12, Pedid a Dios y buscad los dones del Espíritu;
13–26, Se enumeran algunos de estos dones;
27–33, Se da poder a los oficiales que dirigen la Iglesia para discernir
los dones del Espíritu.
1 ESCUCHAD, oh pueblo de mi iglesia, porque en verdad os digo que estas cosas
os fueron declaradas para vuestro provecho e instrucción.
2 Pero a pesar de las cosas que están escritas, siempre se ha concedido
a los élderes de mi iglesia desde el principio, y siempre será así,
dirigir todas las reuniones conforme los oriente y los guíe el Santo Espíritu.
3 Sin embargo, se os manda nunca desechar a nadie de vuestros servicios públicos,
los que se verifican ante el mundo.
4 También se os manda no desechar de vuestras reuniones sacramentales a
ninguno que pertenezca a la iglesia; sin embargo, si alguien ha transgredido,
no le permitáis participar sino hasta que se haya reconciliado.
5 Y además, os digo que no desecharéis de vuestros servicios sacramentales
a nadie que sinceramente esté buscando el reino; esto lo digo con respecto
a los que no pertenecen a la iglesia.
6 Y además os digo, concerniente a vuestras reuniones de confirmación,
que si hubiere algunos que no fueren de la iglesia, que sinceramente estén
buscando el reino, no los desecharéis.
7 Mas en todo se os manda pedir a Dios, el cual da liberalmente; y lo que el Espíritu
os testifique, eso quisiera yo que hicieseis con toda santidad de corazón,
andando rectamente ante mí, considerando el fin de vuestra salvación,
haciendo todas las cosas con oración y acción de gracias, para que
no seáis seducidos por espíritus malos, ni por doctrinas de demonios,
ni por los mandamientos de los hombres; porque unos son de los hombres y otros
de los demonios.
8 Por tanto, cuidaos a fin de que no os engañen; y para que no seáis
engañados, buscad diligentemente los mejores dones, recordando siempre
para qué son dados;
9 porque de cierto os digo, que se dan para el beneficio de los que me aman y
guardan todos mis mandamientos, y de los que procuran hacerlo; para que se beneficien
todos los que me buscan o me piden, y que no piden señales para satisfacer
sus concupiscencias.
10 Y además, de cierto os digo, quisiera que siempre recordaseis y retuvieseis
en vuestras mentes cuáles son esos dones que se dan a la iglesia.
11 Porque no a todos se da cada uno de los dones; pues hay muchos dones, y a todo
hombre le es dado un don por el Espíritu de Dios.
12 A algunos les es dado uno y a otros otro, para que así todos se beneficien.
13 A algunos el Espíritu Santo da a saber que Jesucristo es el Hijo de
Dios, y que fue crucificado por los pecados del mundo;
14 a otros les es dado creer en las palabras de aquéllos, para que también
tengan vida eterna, si continúan fieles.
15 Y además, el Espíritu Santo hace saber a algunos las diferencias
de administración, conforme a lo que fuere agradable al mismo Señor,
según su voluntad, acomodando sus misericordias a las condiciones de los
hijos de los hombres.
16 Y además, a algunos les es dado por el Espíritu Santo discernir
las diversidades de operaciones, si es que son de Dios, para que las manifestaciones
del Espíritu sean dadas a todo hombre para su provecho.
17 Y además, de cierto os digo, que a algunos les es dada, por el Espíritu
de Dios, la palabra de sabiduría;
18 a otros, la palabra de conocimiento, para que se instruya a todos a ser sabios
y a tener conocimiento.
19 Y además, a unos les es dado tener fe para ser sanados;
20 y a otros, fe para sanar.
21 Y además, a algunos les es dado obrar milagros;
22 y a otros, profetizar;
23 y a otros, discernir espíritus.
24 Y además, a algunos les es dado hablar en lenguas;
25 y a otros, la interpretación de lenguas;
26 y todos estos dones vienen de Dios, para el beneficio de los hijos de Dios.
27 Y al obispo de la iglesia, y a cuantos Dios nombrare y ordenare para velar
por la iglesia y ser sus élderes, les será concedido discernir todos
esos dones, no sea que haya entre vosotros alguno que profesare tenerlos y, sin
embargo, no sea de Dios.
28 Y acontecerá que el que pidiere en el Espíritu, recibirá
en el Espíritu;
29 para que a algunos les sea concedido tener todos estos dones, para que haya
una cabeza, a fin de que todo miembro se beneficie con ello.
30 El que pide en el Espíritu, pide según la voluntad de Dios; por
tanto, es hecho conforme a lo que pide.
31 Y además, os digo que todas las cosas deben hacerse en el nombre de
Cristo, cualquier cosa que hagáis en el Espíritu;
32 y habéis de dar gracias a Dios en el Espíritu por cualquier bendición
con que seáis bendecidos.
33 Y debéis practicar la virtud y la santidad delante de mí constantemente.
Así sea. Amén.
SECCIÓN 47
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, el 8 de marzo de 1831 (History of the Church, 1:166). Antes de esta ocasión,
Oliver Cowdery había servido de historiador y registrador de la Iglesia.
John Whitmer no había solicitado el llamamiento de historiador, pero habiéndosele
pedido que desempeñara este cargo, él había dicho que obedecería
la voluntad del Señor en cuanto al asunto. Ya había servido como
secretario del Profeta, anotando muchas de las revelaciones que se recibieron
en la región de Fayette, Nueva York.
1–4, Se designa a John Whitmer para que lleve la historia de la Iglesia
y sea escribiente del Profeta.
1 HE aquí, me es prudente que mi siervo John escriba y lleve una historia
sistemática, y que colabore contigo, mi siervo José, transcribiendo
todas las cosas que te serán impartidas, hasta que se le llame a otros
deberes.
2 Además, de cierto te digo que también puede alzar su voz en las
asambleas, cuando sea oportuno.
3 Y además, te digo que le será designado llevar continuamente el
registro y la historia de la iglesia; porque he llamado a Oliver Cowdery a otro
cargo.
4 Por tanto, si es fiel, le será dado por el Consolador el escribir estas
cosas. Así sea. Amén.
SECCIÓN 48
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, en marzo de 1831 (History of the Church, 1:166–167). El Profeta había
preguntado al Señor en cuanto a la manera de proceder en la adquisición
de terrenos para establecer a los santos. Era un asunto importante en vista de
la emigración de los miembros de la Iglesia del Este de los Estados Unidos,
en cumplimiento del mandamiento del Señor de congregarse en Ohio (véase
la sección 37:1–3; 45:64).
1–3, Los santos radicados en Ohio deben compartir sus terrenos con sus hermanos;
4–6, Los santos han de comprar tierras, edificar una ciudad y seguir el
consejo de sus oficiales presidentes.
1 ES necesario que permanezcáis por lo pronto en los sitios donde moráis,
como convenga a vuestras circunstancias.
2 Y en caso de que tengáis terrenos, compartiréis éstos con
los hermanos del Este;
3 y en caso de que no tengáis terrenos, cómprenlos ellos por ahora
en las regiones inmediatas, como bien les parezca, porque es necesario que tengan
donde vivir por el momento.
4 Es menester que ahorréis todo el dinero que os sea posible, y que obtengáis
cuanto podáis en rectitud, para que con el tiempo podáis comprar
tierra para una herencia, sí, para la ciudad.
5 Todavía no será revelado el lugar; pero después que vuestros
hermanos vengan del Este, serán nombrados ciertos hombres a quienes les
será manifestado el lugar, o sea, les será revelado.
6 Y serán nombrados para comprar los terrenos, y para principiar a poner
los fundamentos de la ciudad; y entonces comenzaréis a congregaros con
vuestras familias, cada hombre según su familia, de acuerdo con sus circunstancias
y como le sea designado por la presidencia y el obispo de la iglesia, conforme
a las leyes y a los mandamientos que habéis recibido, y que recibiréis
más adelante. Así sea. Amén.
SECCIÓN 49
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Sidney Rigdon,
Parley P. Pratt y Leman Copley en Kirtland, Ohio, en marzo de 1831 (History of
the Church, 1:167–169). (Algunas fuentes históricas fijan la fecha
de esta revelación en mayo de 1831.) Leman Copley había aceptado
el evangelio, pero todavía conservaba algunas de las enseñanzas
de la secta de los tembladores (Sociedad Unida de Creyentes en la Segunda Aparición
de Cristo), a la cual él previamente había pertenecido. Algunas
de las creencias de los tembladores eran que ya se había efectuado la segunda
venida de Cristo y que se había aparecido en forma de mujer: Ann Lee; el
bautismo en el agua no se consideraba esencial; el comer carne de cerdo estaba
prohibido específicamente y muchos no comían ninguna clase de carne;
además, el celibato se consideraba superior al matrimonio. En su prefacio
a esta revelación, el Profeta escribió: "A fin de tener [una]
comprensión más perfecta en cuanto al asunto, pregunté al
Señor y recibí lo siguiente" (History of the Church, 1:167).
En la revelación se refutaron algunos de los conceptos básicos del
grupo de los tembladores. Los hermanos previamente mencionados llevaron una copia
de la revelación a la comunidad de los tembladores (cerca de Cleveland,
Ohio) y se la leyeron en su totalidad, pero fue rechazada.
1–7, El día y la hora de la venida de Cristo permanecerán
incógnitos hasta que Él venga;
8–14, Los hombres deben arrepentirse, creer en el evangelio y obedecer las
ordenanzas para obtener la salvación;
15–16, El matrimonio es decretado por Dios;
17–21, Se aprueba el comer carne;
22–28, Sión prosperará y los lamanitas florecerán como
la rosa antes de la Segunda Venida.
1 ESCUCHAD mi palabra, mis siervos Sidney, Parley y Leman; porque he aquí,
de cierto os digo, que os doy el mandamiento de ir a predicar a los tembladores
mi evangelio que habéis recibido, tal cual lo habéis recibido.
2 He aquí, os digo que ellos desean conocer la verdad en parte, pero no
toda, porque no son rectos delante de mí y es necesario que se arrepientan.
3 Por lo cual os mando, mis siervos Sidney y Parley, que les prediquéis
el evangelio.
4 Y mi siervo Leman será ordenado a esta obra para que razone con ellos,
no conforme a lo que ha recibido de ellos, sino de acuerdo con lo que vosotros,
mis siervos, le enseñaréis; y si así lo hace, lo bendeciré;
de otro modo no prosperará.
5 Así dice el Señor; pues yo soy Dios, y he mandado a mi Unigénito
Hijo al mundo para la redención del mundo, y he decretado que el que lo
reciba será salvo, y el que no lo reciba será condenado;
6 e hicieron con el Hijo del Hombre como quisieron; y él ha tomado su poder
a la diestra de su gloria, y ahora reina en los cielos, y reinará hasta
que descienda a la tierra para subyugar a todos sus enemigos debajo de sus pies,
y la hora ya está próxima;
7 yo, Dios el Señor, lo he hablado; mas la hora y el día ningún
hombre sabe, ni los ángeles del cielo, ni lo sabrán hasta que él
venga.
8 Por tanto, es mi voluntad que todo hombre se arrepienta; porque todos están
bajo pecado, salvo los que he apartado para mí, hombres santos de los cuales
no sabéis.
9 Os digo, pues, que os he mandado mi convenio sempiterno, el mismo que existió
desde el principio.
10 Y lo que he prometido, lo he cumplido, y las naciones de la tierra se inclinarán
a él; y si no lo hacen de sí mismas, serán derribadas, porque
lo que ahora de sí mismo se ensalza será despojado de poder.
11 Por tanto, os doy el mandamiento de ir entre los de este pueblo y decirles,
como mi apóstol de la antigüedad, cuyo nombre era Pedro:
12 Creed en el nombre del Señor Jesús, que estuvo en la tierra,
y que ha de venir, el principio y el fin;
13 arrepentíos y sed bautizados en el nombre de Jesucristo, según
el santo mandamiento, para la remisión de pecados;
14 y el que hiciere esto recibirá el don del Espíritu Santo, por
la imposición de las manos de los élderes de la iglesia.
15 Y además, de cierto os digo, que quien prohíbe casarse no es
ordenado por Dios, porque el matrimonio lo decretó Dios para el hombre.
16 Por tanto, es lícito que tenga una esposa, y los dos serán una
sola carne, y todo esto para que la tierra cumpla el objeto de su creación;
17 y para que sea llena con la medida del hombre, conforme a la creación
de éste antes que el mundo fuera hecho.
18 Y quien manda abstenerse de la carne, para que el hombre no la coma, no es
ordenado por Dios;
19 porque he aquí, las bestias del campo, las aves del cielo y lo que viene
de la tierra se han ordenado para el uso del hombre como alimento y vestido, y
para que tenga en abundancia.
20 Pero no se ha dispuesto que un hombre posea más que otro; por consiguiente,
el mundo yace en el pecado.
21 ¡Y ay de aquel que vierte sangre, o desperdicia carne, no teniendo necesidad!
22 Y además, de cierto os digo, que el Hijo del Hombre no viene en forma
de mujer, ni de hombre que viaja por la tierra.
23 Por tanto, no seáis engañados, sino continuad con firmeza, esperando
que los cielos se estremezcan y la tierra tiemble y se tambalee como un borracho,
y que los valles sean levantados, y las montañas rebajadas, y que sean
allanados los lugares escabrosos; y todo esto cuando el ángel toque su
trompeta.
24 Pero antes que venga el gran día del Señor, Jacob prosperará
en el desierto, y los lamanitas florecerán como la rosa.
25 Sión florecerá en los collados y se regocijará en las
montañas, y será congregada en el lugar que he señalado.
26 He aquí, os digo, id como os he mandado; arrepentíos de todos
vuestros pecados; pedid y recibiréis; llamad y se os abrirá.
27 He aquí, iré delante de vosotros y seré vuestra retaguardia;
y estaré en medio de vosotros y no seréis confundidos.
28 He aquí, soy Jesucristo, y vengo pronto. Así sea. Amén.
SECCIÓN 50
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, en mayo de 1831 (History of the Church, 1:170–173). El Profeta declara
que algunos de los élderes no entendían las manifestaciones de los
diferentes espíritus que andan por la tierra y que se dio esta revelación
en respuesta a su pregunta especial sobre el asunto. Los así llamados fenómenos
espirituales no eran raros entre los miembros, algunos de los cuales afirmaban
estar recibiendo visiones y revelaciones.
1–5, Hay muchos espíritus falsos que andan por la tierra;
6–9, Ay de los hipócritas y de aquellos que son separados de la Iglesia;
10–14, Los élderes deben predicar el evangelio por el Espíritu;
15–22, Es preciso que tanto los predicadores como los oyentes sean iluminados
por el Espíritu;
23–25, Lo que no edifica no es de Dios;
26–28, Los fieles son poseedores de todas las cosas;
29–36, Las oraciones de los que son purificados son contestadas;
37–46, Cristo es el Buen Pastor y la Roca de Israel.
1 ESCUCHAD, oh élderes de mi iglesia, y dad oído a la voz del Dios
viviente; y prestad atención a las palabras de sabiduría que os
serán dadas, según lo que habéis preguntado y acordado, en
relación con la iglesia y los espíritus que andan por la tierra.
2 He aquí, de cierto os digo, que hay muchos espíritus que son
falsos, los cuales se han esparcido por la tierra, engañando al mundo.
3 Y también Satanás ha intentado engañaros, para destruiros.
4 He aquí, yo, el Señor, os he observado, y he visto abominaciones
en la iglesia que profesa mi nombre.
5 Pero benditos son aquellos que son fieles y perseveran, sea en vida o muerte,
porque heredarán la vida eterna.
6 Pero ¡ay de los que son engañadores e hipócritas! Porque,
así dice el Señor, los traeré a juicio.
7 He aquí, de cierto os digo, hay hipócritas entre vosotros, los
cuales han engañado a algunos, cosa que ha dado poder al adversario;
pero he aquí, éstos serán rescatados;
8 mas los hipócritas serán descubiertos y desarraigados, sea en
vida o muerte, según mi voluntad; y ¡ay de los que son separados
de mi iglesia!, porque éstos son vencidos por el mundo.
9 Por tanto, cuídese cada hombre, no sea que haga lo que no es recto
y verdadero ante mí.
10 Y ahora venid, dice el Señor por el Espíritu a los élderes
de su iglesia, y razonemos juntos para que entendáis;
11 razonemos así como un hombre razona con otro, cara a cara.
12 Ahora bien, cuando el hombre razona, es comprendido por el hombre, porque
razona como hombre; así también yo, el Señor, razonaré
con vosotros para que comprendáis.
13 Por tanto, yo, el Señor, os hago esta pregunta: ¿A qué
se os ordenó?
14 A predicar mi evangelio por el Espíritu, sí, el Consolador
que fue enviado para enseñar la verdad.
15 Y entonces recibisteis espíritus que no pudisteis comprender, y los
recibisteis como si hubieran sido de Dios; ¿y se os puede justificar
en esto?
16 He aquí, vosotros mismos contestaréis esta pregunta; sin embargo,
seré misericordioso con vosotros; el que de entre vosotros es débil
será hecho fuerte de aquí en adelante.
17 De cierto os digo, el que es ordenado por mí y enviado a predicar
la palabra de verdad por el Consolador, en el Espíritu de verdad, ¿la
predica por el Espíritu de verdad o de alguna otra manera?
18 Y si es de alguna otra manera, no es de Dios.
19 Y además, el que recibe la palabra de verdad, ¿la recibe por
el Espíritu de verdad o de alguna otra manera?
20 Si es de alguna otra manera, no es de Dios.
21 Por tanto, ¿cómo es que no podéis comprender y saber
que el que recibe la palabra por el Espíritu de verdad, la recibe como
la predica el Espíritu de verdad?
22 De manera que, el que la predica y el que la recibe se comprenden el uno
al otro, y ambos son edificados y se regocijan juntamente.
23 Y lo que no edifica no es de Dios, y es tinieblas.
24 Lo que es de Dios es luz; y el que recibe luz y persevera en Dios, recibe
más luz, y esa luz se hace más y más resplandeciente hasta
el día perfecto.
25 Y además, de cierto os digo, y lo digo para que sepáis la verdad,
a fin de que desechéis las tinieblas de entre vosotros:
26 El que es ordenado por Dios y enviado, éste es nombrado para ser el
mayor, a pesar de ser el menor y el siervo de todos.
27 Por tanto, es poseedor de todas las cosas; porque todas las cosas le están
sujetas, tanto en los cielos como en la tierra, la vida y la luz, el Espíritu
y el poder, enviados por la voluntad del Padre mediante Jesucristo su Hijo.
28 Pero ningún hombre posee todas las cosas, a menos que sea purificado
y limpiado de todo pecado.
29 Y si sois purificados y limpiados de todo pecado, pediréis cuanto
quisiereis en el nombre de Jesús y se cumplirá.
30 Mas sabed esto, que os será indicado lo que debéis pedir; y
como sois nombrados para estar a la cabeza, los espíritus se os sujetarán.
31 Por tanto, acontecerá que si veis manifestado un espíritu que
no podéis comprender, y no recibís a ese espíritu, pediréis
al Padre en el nombre de Jesús; y si él no os da a conocer ese
espíritu, entonces sabréis que no es de Dios.
32 Y os será dado poder sobre ese espíritu; y proclamaréis
contra dicho espíritu en voz alta, que no es de Dios;
33 no con acusaciones injuriosas, para que no seáis vencidos; ni con
jactancia ni regocijo, para que no seáis asidos por él.
34 Aquel que de Dios reciba, acredíteselo a Dios, y regocíjese
de que Dios lo considere digno de recibir.
35 Y escuchando y haciendo estas cosas que habéis recibido y las que
en adelante recibiréis —y el Padre os ha dado el reino y el poder
para vencer todas las cosas que por él no son ordenadas—
36 he aquí, de cierto os digo, benditos sois vosotros que ahora estáis
escuchando estas palabras mías de la boca de mi siervo, porque vuestros
pecados os son perdonados.
37 Salgan mi siervo Joseph Wakefield, con quien estoy bien complacido, y mi
siervo Parley P. Pratt, entre las iglesias para fortalecerlas con la palabra
de exhortación;
38 y también mi siervo John Corrill, o cuantos de mis siervos sean ordenados
a este oficio; y obren en la viña; y nadie les impida hacer lo que yo
les he señalado.
39 Por tanto, no queda justificado mi siervo Edward Partridge en esto; no obstante,
arrepiéntase y será perdonado.
40 He aquí, sois niños pequeños y no podéis soportar
todas las cosas por ahora; debéis crecer en gracia y en el conocimiento
de la verdad.
41 No temáis, pequeñitos, porque sois míos, y yo he vencido
al mundo, y vosotros sois de aquellos que mi Padre me ha dado;
42 y ninguno de los que el Padre me ha dado se perderá.
43 Y el Padre y yo somos uno. Yo soy en el Padre y el Padre en mí; y
por cuanto me habéis recibido, vosotros sois en mí y yo en vosotros.
44 Por tanto, estoy en medio de vosotros, y soy el buen pastor y la roca de
Israel. El que edifique sobre esta roca nunca caerá.
45 Y viene el día en que oiréis mi voz y me veréis, y sabréis
que yo soy.
46 Velad, pues, para que estéis apercibidos. Así sea. Amén.
SECCIÓN 51
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Thompson,
Ohio, en mayo de 1831 (History of the Church, 1:173–174). En esos días
empezaron a llegar a Ohio los santos que emigraban de los estados del Este,
y fue necesario hacer arreglos definitivos para su establecimiento. En vista
de que este asunto correspondía particularmente al oficio del obispo,
el obispo Edward Partridge solicitó instrucciones en cuanto al asunto
y el Profeta le preguntó al Señor.
1–8, Edward Partridge es nombrado para regular las mayordomías
y las propiedades;
9–12, Los santos deben actuar con honradez y recibir partes iguales;
13–15, Deben tener un almacén del obispo y organizar las propiedades
de acuerdo con la ley del Señor;
16–20, Ohio será un sitio provisional de recogimiento.
1 ESCÚCHAME, dice el Señor tu Dios, y hablaré a mi siervo
Edward Partridge y le daré instrucciones; porque es menester que reciba
instrucciones tocante a la manera de organizar a este pueblo.
2 Porque es necesario que sean organizados conforme a mis leyes; si es de otro
modo, serán desarraigados.
3 Por tanto, señalen Edward Partridge y aquellos a quienes él
ha escogido, con los cuales estoy bien complacido, su porción a este
pueblo, a cada hombre igual, según su familia, conforme a sus circunstancias,
carencias y necesidades.
4 Y al señalarle a algún hombre su porción, mi siervo Edward
Partridge le expedirá una escritura que le asegurará su porción
para que la retenga, sí, este derecho y heredad en la iglesia, hasta
que transgrediere, y la voz de la iglesia, de acuerdo con las leyes y convenios
de ésta, lo considerare indigno de pertenecer a ella.
5 Y si peca, y no se le estima digno de pertenecer a la iglesia, no tendrá
poder para reclamar la parte que haya consagrado al obispo para los pobres y
los necesitados de mi iglesia; por tanto, no retendrá lo que haya dado,
sino que sólo tendrá derecho a la parte que haya recibido por
escritura.
6 Y así se confirmarán todas las cosas de acuerdo con las leyes
del país.
7 Y desígnesele a este pueblo lo que le pertenece.
8 Y en cuanto al dinero que le quedare a este pueblo, nómbresele un agente
que tome el dinero para proporcionar alimentos y ropa según las necesidades
del pueblo.
9 Y trátense honradamente todos los hombres, y sean iguales entre este
pueblo, y reciban lo mismo, para que seáis uno, tal como os he mandado.
10 Y no permitáis que lo que pertenece a este pueblo le sea quitado y
dado al de otra iglesia.
11 Por consiguiente, si otra iglesia quiere recibir dinero de ésta, reintégreselo
de acuerdo con lo que convengan.
12 Y esto se hará por medio del obispo o del agente, el que será
nombrado por la voz de la iglesia.
13 Y además, desígnele el obispo un almacén a esta iglesia;
y guárdense en manos del obispo todas las cosas, tanto dinero como víveres,
que excedan a las necesidades de este pueblo.
14 Y también retenga él algo para sus propias necesidades y las
de su familia, en tanto que esté ocupado en este servicio.
15 Y así concedo a este pueblo el privilegio de organizarse conforme
a mis leyes.
16 Y les consagro esta tierra por una corta temporada, hasta que yo, el Señor,
disponga para ellos de otra manera, y les mande salir de aquí;
17 y no les es señalada la hora ni el día; por tanto, establézcanse
en esta tierra como si fueran a vivir en ella muchos años, y redundará
en provecho de ellos.
18 He aquí, esto le servirá de modelo a mi siervo Edward Partridge
para otros lugares, en todas las iglesias.
19 Y el que fuere hallado mayordomo fiel, justo y sabio entrará en el
gozo de su Señor y heredará la vida eterna.
20 De cierto te digo, soy Jesucristo, el cual viene pronto, a la hora que no
pensáis. Así sea. Amén.
SECCIÓN 52
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a los élderes
de la Iglesia en Kirtland, Ohio, el 7 de junio de 1831 (History of the Church,
1:175–179). Se había celebrado una conferencia en Kirtland, la
cual había empezado el día 3 y terminado el día 6 de junio.
En esa conferencia se efectuaron las primeras ordenaciones específicas
correspondientes al oficio de sumo sacerdote, y se discernieron y se reprendieron
ciertas manifestaciones de espíritus falsos y engañadores.
1–2, Se designa que la siguiente conferencia se ha de efectuar en Misuri;
3–8, Nombramiento de ciertos élderes para que viajen juntos;
9–11, Los élderes deben enseñar lo que han escrito los apóstoles
y profetas;
12–21, Los que son iluminados por el Espíritu producen frutos de
alabanza y sabiduría;
22–44, Varios élderes son nombrados para predicar el evangelio
durante su viaje a Misuri para asistir a la conferencia.
1 HE aquí, así dice el Señor a los élderes que ha
llamado y escogido en estos últimos días por la voz de su Espíritu,
2 diciendo: Yo, el Señor, os haré saber lo que quiero que hagáis
desde ahora hasta la próxima conferencia, la cual se verificará
en Misuri, sobre la tierra que consagraré a los de mi pueblo, que son
un resto de Jacob, y a los que son herederos conforme al convenio.
3 Por tanto, de cierto os digo, emprendan su viaje mis siervos José Smith,
hijo, y Sidney Rigdon, en cuanto hagan los preparativos para salir de sus casas,
y diríjanse a la tierra de Misuri.
4 Y si me son fieles, se les hará saber lo que han de hacer;
5 y también, si son fieles, se les dará a conocer la tierra de
vuestra herencia.
6 Y si no son fieles, serán desarraigados, tal como yo quiera y me parezca
bien.
7 Y además, de cierto os digo, emprendan cuanto antes su viaje mis siervos
Lyman Wight y John Corrill;
8 y también salgan mis siervos John Murdock y Hyrum Smith para el mismo
lugar, yendo por Detroit.
9 Y viajen desde allí, predicando la palabra por el camino, no diciendo
sino las cosas escritas por los profetas y apóstoles, y lo que el Consolador
les enseñe mediante la oración de fe.
10 Vayan de dos en dos, y así prediquen por el camino a toda congregación,
bautizando en el agua, e imponiendo las manos a la orilla del agua.
11 Porque así dice el Señor: Acortaré mi obra en justicia,
porque vienen días en que enviaré juicio hasta lograr la victoria.
12 Y cuídese mi siervo Lyman Wight, porque Satanás desea zarandearlo
como a tamo.
13 Y he aquí, el que es fiel será hecho gobernante sobre muchas
cosas.
14 Y además, os daré una norma en todas las cosas, para que no
seáis engañados; porque Satanás anda por la tierra engañando
a las naciones.
15 Por consiguiente, al que ora, cuyo espíritu es contrito, yo lo acepto,
si es que obedece mis ordenanzas.
16 El que habla, cuyo espíritu es contrito, cuyo lenguaje es humilde
y edifica, tal es de Dios, si obedece mis ordenanzas.
17 Y además, el que tiemble bajo mi poder será fortalecido, y
dará frutos de alabanza y sabiduría, de acuerdo con las revelaciones
y las verdades que os he dado.
18 Y además, el que es vencido y no da buenos frutos, conforme a esta
norma, no es de mí.
19 Por tanto, mediante esta norma discerniréis a los espíritus
en todos los casos bajo los cielos.
20 Y los días han llegado; según la fe de los hombres, así
les será hecho.
21 He aquí, se da este mandamiento a todos los élderes que he
escogido.
22 Y además, de cierto os digo, salgan también mis siervos Thomas
B. Marsh y Ezra Thayre para la misma tierra, predicando la palabra por el camino.
23 Y además, salgan mis siervos Isaac Morley y Ezra Booth para la misma
tierra, predicando también la palabra por el camino.
24 Y además, emprendan su viaje mis siervos Edward Partridge y Martin
Harris, junto con mis siervos Sidney Rigdon y José Smith, hijo.
25 También vayan mis siervos David Whitmer y Harvey Whitlock a esa misma
tierra, predicando por el camino.
26 Y salgan para la misma tierra mis siervos Parley P. Pratt y Orson Pratt,
predicando por el camino.
27 Vayan también mis siervos Solomon Hancock y Simeon Carter a esa misma
tierra, predicando por el camino;
28 y emprendan también su viaje mis siervos Edson Fuller y Jacob Scott.
29 Viajen también mis siervos Levi W. Hancock y Zebedee Coltrin;
30 y también mis siervos Reynolds Cahoon y Samuel H. Smith;
31 y mis siervos Wheeler Baldwin y William Carter vayan también;
32 y sean ordenados mis siervos Newel Knight y Selah J. Griffin, y emprendan
también su viaje.
33 Sí, de cierto digo, viajen todos éstos al mismo lugar por diversos
caminos; y el uno no edificará sobre el fundamento del otro, ni seguirá
sus pisadas.
34 El que sea fiel será protegido y bendecido con mucho fruto.
35 Y además os digo, vayan mis siervos Joseph Wakefield y Solomon Humphrey
a las tierras del Este;
36 obren entre sus familias, no declarando nada sino las cosas de los profetas
y apóstoles, aquello que han visto y oído y que creen con certeza,
para que se cumplan las profecías.
37 Por motivo de transgresión, quítese a Heman Basset lo que se
le entregó, y confiérasele a Simonds Ryder.
38 Y además, de cierto os digo, sean ordenados presbíteros Jared
Carter y George James.
39 Vigilen las iglesias los élderes que queden, y declaren la palabra
en las regiones circunvecinas; y trabajen con sus propias manos a fin de que
no se practiquen la idolatría ni la maldad.
40 Y recordad en todas las cosas a los pobres y a los necesitados, a los enfermos
y a los afligidos, porque el que no hace estas cosas no es mi discípulo.
41 Y además, lleven consigo mis siervos José Smith, hijo, Sidney
Rigdon y Edward Partridge, una recomendación de la iglesia; y también
procúrese uno para mi siervo Oliver Cowdery.
42 Y así, tal como he dicho, si sois fieles, os congregaréis para
regocijaros en la tierra de Misuri, la cual es la tierra de vuestra herencia,
y que ahora es la tierra de vuestros enemigos.
43 Pero he aquí que yo, el Señor, apresuraré la fundación
de la ciudad en su tiempo y coronaré a los fieles con gozo y regocijo.
44 He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios, y los enalteceré
en el postrer día. Así sea. Amén.
SECCIÓN 53
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Algernon
Sidney Gilbert, en Kirtland, Ohio, en junio de 1831 (History of the Church,
1:179–180). A solicitud de Sidney Gilbert, el Profeta consultó
al Señor en cuanto a la obra y nombramiento del hermano Gilbert en la
Iglesia.
1–3, El llamamiento y elección de Sidney Gilbert en la Iglesia
es el de ser ordenado élder;
4–7, También ha de servir como agente del obispo.
1 HE aquí, te digo, mi siervo Sidney Gilbert, que he oído tus
oraciones; y has recurrido a mí para que el Señor tu Dios te manifieste
lo concerniente a tu llamamiento y elección en la iglesia que yo, el
Señor, he levantado en estos días.
2 He aquí, yo, el Señor, que fui crucificado por los pecados del
mundo, te doy el mandamiento de renunciar al mundo.
3 Toma sobre ti mi ordenación, sí, la de élder, para predicar
la fe y el arrepentimiento y la remisión de pecados, según mi
palabra, y la recepción del Santo Espíritu por la imposición
de manos;
4 y también para ser agente de esta iglesia en el lugar que el obispo
designará, de conformidad con los mandamientos que se darán más
adelante.
5 Y además, de cierto te digo que debes emprender tu viaje con mis siervos
José Smith, hijo, y Sidney Rigdon.
6 He aquí, éstas son las primeras ordenanzas que recibirás;
y el resto se manifestará en un tiempo futuro, de acuerdo con tu obra
en mi viña.
7 Y además, quisiera que aprendieras que sólo se salva aquel que
persevera hasta el fin. Así sea. Amén.
SECCIÓN 54
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Newel Knight
en Kirtland, Ohio, en junio de 1831 (History of the Church, 1:180–181).
Los miembros de la Iglesia de la rama de Thompson, Ohio, se hallaban divididos
en cuanto a lo que tenía que ver con la consagración de propiedades.
Se manifestaban el egoísmo y la avaricia, y Leman Copley había
quebrantado su convenio de consagrar su amplia hacienda como lugar de herencia
para los santos que llegaban procedentes de Colesville, Nueva York. Ezra Thayre
también se hallaba envuelto en la controversia. Como consecuencia, Newel
Knight (presidente de la rama de Thompson) y otros élderes habían
acudido al Profeta para preguntarle cómo debían proceder. El Profeta
preguntó al Señor y recibió esta revelación. (Véase
también la sección 56, que es una continuación del asunto.)
1–6, Los santos deben guardar el convenio del evangelio para obtener misericordia;
7–10, Deben ser pacientes en la tribulación.
1 HE aquí, así dice el Señor, el Alfa y la Omega, el principio
y el fin, el mismo que fue crucificado por los pecados del mundo:
2 He aquí, de cierto, de cierto te digo, que tú, mi siervo Newel
Knight, deberás permanecer firme en el llamamiento al cual te he nombrado.
3 Y si tus hermanos desean escapar de sus enemigos, arrepiéntanse de
todos sus pecados, y sean verdaderamente humildes y contritos ante mí.
4 Y ya que se ha quebrantado el convenio que hicieron conmigo, ahora queda nulo
y sin efecto.
5 ¡Y ay de aquel por quien vino esta ofensa!, porque mejor le hubiera
sido que se hubiese ahogado en lo profundo del mar.
6 Mas benditos son aquellos que han guardado el convenio y observado el mandamiento,
porque obtendrán misericordia.
7 Por tanto, levantaos y huid de la tierra, no sea que vuestros enemigos os
acometan; y emprended vuestro viaje, y nombrad a quien deseéis para que
sea vuestro líder y pague dinero por vosotros.
8 Y así iréis a las regiones del Oeste, a la tierra de Misuri,
hasta las fronteras de los lamanitas.
9 Y acabado el viaje, he aquí, os digo, ganaos la vida a la manera de
los hombres hasta que yo os prepare lugar.
10 Y además, sed pacientes en la tribulación hasta que yo venga;
he aquí, vengo pronto y mi galardón está conmigo, y los
que temprano me han buscado hallarán reposo para sus almas. Así
sea. Amén.
SECCIÓN 55
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a William W.
Phelps, en Kirtland, Ohio, en junio de 1831 (History of the Church, 1:184–186).
William W. Phelps, que era impresor, acababa de llegar a Kirtland con su familia.
El Profeta recurrió al Señor para obtener información respecto
de él.
1–3, W. W. Phelps es llamado y escogido para ser bautizado y ser ordenado
élder y predicar el evangelio;
4, También ha de escribir libros para los niños de las escuelas
de la Iglesia;
5–6, Debe viajar a Misuri, que será el sitio donde efectuará
esta obra.
1 HE aquí, así te dice el Señor, sí, el Señor
de toda la tierra, a ti, mi siervo William, eres llamado y escogido; y después
de bautizarte en el agua, si lo haces con la mira puesta únicamente en
mi gloria, obtendrás la remisión de tus pecados y la recepción
del Santo Espíritu mediante la imposición de manos;
2 y entonces serás ordenado élder de esta iglesia por mano de
mi siervo José Smith, hijo, para predicar el arrepentimiento y la remisión
de pecados por medio del bautismo en el nombre de Jesucristo, el Hijo del Dios
viviente.
3 Y tendrás poder para dar el Santo Espíritu a quienes impusieres
las manos, si son contritos delante de mí.
4 Y además, serás ordenado para ayudar a mi siervo Oliver Cowdery
en la obra de imprimir, seleccionar y escribir libros para las escuelas de esta
iglesia, a fin de que también los niños pequeños reciban
instrucción ante mí, lo cual me complace.
5 Y además, de cierto te digo que por esta causa viajarás con
mis siervos José Smith, hijo, y Sidney Rigdon, para que te establezcas
en la tierra de tu herencia, con objeto de hacer esta obra.
6 Además, salga también con ellos mi siervo Joseph Coe. Lo que
resta será manifestado más tarde, según mi voluntad. Amén.
SECCIÓN 56
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Kirtland,
Ohio, en junio de 1831 (History of the Church, 1:186–188). Ezra Thayre,
que había sido nombrado para viajar a Misuri con Thomas B. Marsh (véase
la sección 52:22), no podía iniciar su misión cuando éste
ya estaba listo. El élder Thayre no estaba preparado para emprender su
viaje porque se había involucrado en los problemas de Thompson, Ohio
(véase el encabezamiento de la sección 54). El Señor contestó
la pregunta del Profeta en cuanto al asunto, dando esta revelación.
1–2, Los santos deben tomar su cruz y seguir al Señor para lograr
la salvación;
3–13, El Señor manda y revoca, y los desobedientes son desarraigados;
14–17, Ay de los ricos que no ayudan a los pobres, y ay de los pobres
cuyo corazón no está quebrantado;
18–20, Benditos son los pobres que son puros de corazón, porque
ellos heredarán la tierra.
1 ESCUCHAD, oh pueblo que profesáis mi nombre, dice el Señor vuestro
Dios; porque he aquí, mi enojo está encendido contra los rebeldes,
y conocerán mi brazo y mi indignación en el día de visitación
e ira sobre las naciones.
2 Y el que no tome su cruz y me siga, y guarde mis mandamientos, no será
salvo.
3 He aquí, yo, el Señor, mando; y el que no obedezca será
desarraigado en mi propio y debido tiempo, después que yo haya mandado
y el mandamiento sea quebrantado.
4 Por lo que, yo, el Señor, mando y revoco, conforme me plazca; y todo
esto recaerá sobre la cabeza de los rebeldes, dice el Señor.
5 Por consiguiente, revoco el mandamiento dado a mis siervos Thomas B. Marsh
y Ezra Thayre, y doy un mandamiento nuevo a mi siervo Thomas, de emprender cuanto
antes su viaje a la tierra de Misuri, y mi siervo Selah J. Griffin también
irá con él.
6 Porque he aquí, revoco el mandamiento que se dio a mis siervos Selah
J. Griffin y Newel Knight, como consecuencia de las rebeliones y dura cerviz
de mi pueblo que se encuentra en Thompson.
7 Por tanto, permanezca con ellos mi siervo Newel Knight, y cuantos quieran
ir, pueden ir, siempre que sean contritos ante mí, y él los guiará
a la tierra que he señalado.
8 Y además, os digo, que es preciso que mi siervo Ezra Thayre se arrepienta
de su orgullo y egoísmo, y obedezca el mandamiento anterior que le di,
respecto al lugar en donde vive.
9 Y si hace esto, ya que no habrá división de la tierra, será
nombrado aún para ir a la tierra de Misuri;
10 de otra manera, recibirá el dinero que ha pagado, y partirá
del lugar, y será separado de mi iglesia, dice el Señor Dios de
los Ejércitos;
11 y aunque pasen el cielo y la tierra, estas palabras no pasarán, sino
que se cumplirán.
12 Y si mi siervo José Smith, hijo, tiene que pagar el dinero, he aquí,
yo, el Señor, se lo devolveré en la tierra de Misuri, a fin de
que sean recompensados aquellos de quienes él recibiere, de acuerdo con
lo que hagan;
13 porque conforme con lo que hagan, recibirán, sí, en terrenos
para su herencia.
14 He aquí, así dice el Señor a mi pueblo: Tenéis
mucho que hacer y mucho de que arrepentiros; porque he aquí, vuestros
pecados han ascendido hasta mí y no son perdonados, porque procuráis
aconsejaros de acuerdo con vuestras propias maneras.
15 Y vuestros corazones no están satisfechos; y no obedecéis la
verdad, antes os deleitáis en la iniquidad.
16 ¡Ay de vosotros, hombres ricos, que no queréis dar de vuestros
bienes a los pobres!, porque vuestras riquezas corromperán vuestras almas;
y ésta será vuestra lamentación en el día de visitación,
de juicio y de indignación: ¡La siega ha pasado, el verano ha terminado
y mi alma no se ha salvado!
17 ¡Ay de vosotros los pobres, cuyos corazones no están quebrantados,
cuyos espíritus no son contritos y cuyos vientres no están satisfechos;
cuyas manos no se abstienen de echarse sobre los bienes ajenos; cuyos ojos están
llenos de codicia; que no queréis trabajar con vuestras propias manos!
18 Pero benditos los pobres que son puros de corazón, cuyos corazones
están quebrantados y cuyos espíritus son contritos, porque verán
el reino de Dios que viene con poder y gran gloria para libertarlos; porque
la grosura de la tierra será suya.
19 Porque he aquí, el Señor vendrá, y con él su
galardón; y recompensará a cada hombre, y los pobres se regocijarán;
20 y su posteridad heredará la tierra de generación en generación,
perpetuamente. Y ahora termino de hablaros. Así sea. Amén.
SECCIÓN 57
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Sión,
Condado de Jackson, Misuri, el 20 de julio de 1831 (History of the Church, 1:189–190).
De conformidad con el mandamiento del Señor (sección 52), los
élderes habían viajado desde Kirtland hasta Misuri con muchas
y variadas experiencias y alguna oposición. Al contemplar el estado de
los lamanitas y la falta de civilización, de refinamiento y de religión
entre el pueblo en general, el Profeta exclamó: "¿Cuándo
florecerá el desierto como la rosa? ¿Cuándo será
edificada Sión en su gloria, y en dónde estará Tu templo
al cual vendrán todas las naciones en los postreros días?"
(History of the Church, 1:189). Subsiguientemente, recibió esta revelación.
1–3, Independence, Misuri, es el sitio para la ciudad de Sión y
para el templo;
4–7, Los santos deben comprar tierras y recibir heredades en esa región;
8–16, Sidney Gilbert debe establecer un comercio, W. W. Phelps ha de ser
impresor y Oliver Cowdery debe revisar y preparar el material para que se publique.
1 ESCUCHAD, oh élderes de mi iglesia, dice el Señor vuestro Dios,
vosotros que conforme a mis mandamientos os habéis congregado en esta
tierra, la tierra de Misuri, la cual he señalado y consagrado para el
recogimiento de los santos.
2 Por tanto, ésta es la tierra prometida y el sitio para la ciudad de
Sión.
3 Y así dice el Señor vuestro Dios, aquí hay sabiduría,
si es que queréis recibirla. He aquí, el lugar que ahora se llama
Independence es el lugar central; y el sitio para el templo se halla hacia el
oeste, en un solar no lejos del juzgado.
4 Por tanto, es prudente que los santos compren el terreno y también
toda parcela hacia el oeste, aun hasta la línea que corre directamente
entre el judío y el gentil;
5 así como todo terreno que colinda con la llanura, hasta donde mis discípulos
puedan comprar terrenos. He aquí, esto es prudente, a fin de que los
adquieran como herencia eterna.
6 Y ocupe mi siervo Sidney Gilbert el puesto al cual lo he nombrado, para recibir
el dinero, ser agente de la iglesia, comprar terrenos en todas las regiones
circunvecinas, en tanto se haga con rectitud y como lo dicte la prudencia.
7 Y ocupe mi siervo Edward Partridge el puesto al cual lo he nombrado, y reparta
entre los santos sus heredades tal como he mandado; como también aquellos
que él ha nombrado para que le ayuden.
8 Y además, de cierto os digo, radíquese en este lugar mi siervo
Sidney Gilbert, y establezca un comercio para vender sin fraude mercancías,
y obtener dinero, a fin de comprar terrenos para el beneficio de los santos,
así como para proveer todo lo que necesiten los discípulos para
establecerse en sus heredades.
9 Y también obtenga una licencia mi siervo Sidney Gilbert —he aquí,
en esto hay sabiduría, y el que lee, entienda— para enviar mercancías
también a la gente, por conducto de quienes él determine, en calidad
de empleados a su servicio;
10 y de este modo suministre a mis santos, a fin de que se predique mi evangelio
a los que se hallan en tinieblas y en la región de sombra de muerte.
11 Y además, de cierto os digo, radíquese en este lugar mi siervo
William W. Phelps, y establézcase como impresor de la iglesia.
12 Y he aquí, si el mundo recibe sus escritos —en esto hay sabiduría—
obtenga con rectitud lo que él pueda para el bien de los santos.
13 Y ayúdele mi siervo Oliver Cowdery, tal como yo he mandado, en cualquier
lugar que yo le indique, a copiar, corregir y seleccionar, para que todas las
cosas sean rectas ante mí, y de acuerdo con lo que el Espíritu
confirme por conducto de él.
14 Y así establézcanse en la tierra de Sión aquellos de
quienes he hablado, tan pronto como sea posible, junto con sus familias, para
cumplir estas cosas tal como he hablado.
15 Y ahora, concerniente al recogimiento: Hagan los preparativos el obispo y
el agente para aquellas familias a las cuales se ha mandado venir a esta tierra,
tan rápidamente como sea posible, y establézcanlas en sus heredades.
16 Y más tarde se darán instrucciones adicionales al resto de
los élderes y de los miembros. Así sea. Amén.
SECCIÓN 58
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Sión,
Condado de Jackson, Misuri, el 1º de agosto de 1831 (History of the Church,
1:190–195). El primer domingo después de la llegada del Profeta
y su grupo al Condado de Jackson, Misuri, se efectuó un servicio religioso
y se recibió a dos miembros por medio del bautismo. Durante esa semana,
llegaron, junto con otros, santos de Colesville, procedentes de la rama de Thompson
(véase la sección 54). Muchos anhelaban saber la voluntad del
Señor concerniente a ellos en ese nuevo sitio de recogimiento.
1–5, Aquellos que soporten la tribulación serán coronados
con gloria;
6–12, Los santos deben prepararse para las bodas del Cordero y la cena
del Señor;
13–18, Los obispos son jueces en Israel;
19–23, Los santos deben obedecer las leyes del país;
24–29, Los hombres deben emplear su libre albedrío para hacer lo
bueno;
30–33, El Señor manda y revoca;
34–43, Para arrepentirse, los hombres deben confesar sus pecados y abandonarlos;
44–58, Los santos deben comprar su heredad y congregarse en Misuri;
59–65, Se debe predicar el evangelio a toda criatura.
1 ESCUCHAD, oh élderes de mi iglesia, y dad oído a mi palabra,
y de mí aprended mi voluntad en cuanto a vosotros, y también concerniente
a esta tierra a la cual os he mandado.
2 Porque de cierto os digo, bienaventurado es el que guarda mis mandamientos,
sea en vida o muerte; y el que es fiel en la tribulación tendrá
mayor galardón en el reino de los cielos.
3 Por lo pronto no podéis ver con vuestros ojos naturales el designio
de vuestro Dios concerniente a las cosas que vendrán más adelante,
ni la gloria que seguirá después de mucha tribulación.
4 Porque tras mucha tribulación vienen las bendiciones. Por tanto, viene
el día en que seréis coronados con mucha gloria; la hora no es
aún, mas está cerca.
5 Recordad esto que os digo de antemano, para que lo consideréis en el
corazón y recibáis lo que está por venir.
6 He aquí, de cierto os digo, por esta causa os he enviado: para que
seáis obedientes, y vuestros corazones estén preparados para testificar
de las cosas que han de venir;
7 y para que tengáis el honor de poner el fundamento y de dar testimonio
de la tierra sobre la cual se hallará la Sión de Dios;
8 y también para que se prepare un banquete de manjares suculentos para
los pobres; sí, una fiesta de gruesos tuétanos, de vino purificado
bien refinado, para que sepa la tierra que las palabras de los profetas no fallarán;
9 sí, una cena de la casa del Señor, bien preparada, a la cual
serán convidadas todas las naciones.
10 Primero los ricos y los instruidos, los sabios y los nobles;
11 y después viene el día de mi poder; entonces los pobres, los
cojos, los ciegos y los sordos vendrán a las bodas del Cordero, y comerán
la cena del Señor, preparada para el gran día que ha de venir.
12 He aquí, yo, el Señor, lo he hablado.
13 Y para que el testimonio salga de Sión, sí, de la boca de la
ciudad de la herencia de Dios;
14 sí, por esta causa os he enviado aquí, y he escogido a mi siervo
Edward Partridge y le he designado su misión en esta tierra.
15 Pero si no se arrepiente de sus pecados, que son la incredulidad y la dureza
de corazón, cuídese, no sea que caiga.
16 He aquí, le es designada su misión, y no se volverá
a dar.
17 Y el que desempeñe esta misión es nombrado para ser juez en
Israel, como fue en los días antiguos, para repartir las tierras de la
herencia de Dios a sus hijos;
18 y para juzgar a su pueblo por el testimonio de los justos, y con la ayuda
de sus consejeros, conforme a las leyes del reino dadas por los profetas de
Dios.
19 Pues de cierto os digo que se guardará mi ley en esta tierra.
20 No piense ningún hombre ser gobernante; más bien, gobierne
Dios, según el designio de su voluntad, al que juzga, o en otras palabras,
al que aconseja o se sienta en el tribunal.
21 Ninguno quebrante las leyes del país, porque quien guarda las leyes
de Dios no tiene necesidad de infringir las leyes del país.
22 Sujetaos, pues, a las potestades existentes, hasta que reine aquel cuyo derecho
es reinar, y someta a todos sus enemigos debajo de sus pies.
23 He aquí, las leyes que habéis recibido de mi mano son las leyes
de la iglesia, y así las habéis de presentar. He aquí,
en esto hay sabiduría.
24 Y ahora, según dije concerniente a mi siervo Edward Partridge, ésta
es la tierra de su residencia y de los que ha escogido para ser sus consejeros;
y también la tierra de la residencia de aquel que he nombrado para encargarse
de mi almacén;
25 por lo tanto, traigan ellos sus familias a esta tierra, según lo que
determinen entre sí y conmigo.
26 Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque
el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no
recibe galardón alguno.
27 De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una
causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia;
28 porque el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios
agentes. Y en tanto que los hombres hagan lo bueno, de ninguna manera perderán
su recompensa.
29 Mas el que no hace nada hasta que se le mande, y recibe un mandamiento con
corazón dudoso, y lo cumple desidiosamente, ya es condenado.
30 ¿Quién soy yo, que hice al hombre, dice el Señor, para
tener por inocente al que no guarda mis mandamientos?
31 ¿Quién soy yo, dice el Señor, para prometer y no cumplir?
32 Mando, y los hombres no obedecen; revoco, y no reciben la bendición.
33 Entonces dicen en su corazón: Ésta no es la obra del Señor,
porque sus promesas no se cumplen. Pero ¡ay de tales!, porque su recompensa
yace abajo, y no es de arriba.
34 Y ahora os doy instrucciones adicionales en cuanto a esta tierra.
35 Me es prudente que mi siervo Martin Harris dé un ejemplo a la iglesia,
entregando su dinero al obispo de ella.
36 Además, esto es una ley para todo hombre que venga a esta tierra para
recibir una heredad; y hará con su dinero lo que la ley indique.
37 Y también conviene que se compren terrenos en Independence para el
sitio del almacén y también para la imprenta.
38 Y mi siervo Martin Harris recibirá otras instrucciones del Espíritu,
a fin de que reciba su heredad como bien le parezca;
39 y arrepiéntase de sus pecados, pues busca la alabanza del mundo.
40 Ocupe también mi siervo William W. Phelps el puesto al cual lo he
nombrado, y reciba su heredad en la tierra;
41 y también él tiene necesidad de arrepentirse, pues yo, el Señor,
no estoy muy complacido con él, porque pretende sobresalir, y no es suficientemente
manso delante de mí.
42 He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo,
el Señor, no los recuerdo más.
43 Por esto sabréis si un hombre se arrepiente de sus pecados: He aquí,
los confesará y los abandonará.
44 Y ahora, de cierto digo tocante al resto de los élderes de mi iglesia:
No llegará en muchos años todavía la hora en que han de
recibir su heredad en esta tierra, a menos que lo deseen por la oración
de fe y eso de acuerdo con lo que el Señor les señale.
45 Pues he aquí, ellos reunirán al pueblo desde los extremos de
la tierra.
46 Por tanto, congregaos; y aquellos que no son nombrados para quedarse en esta
tierra, prediquen el evangelio en las regiones inmediatas; y vuelvan después
a sus hogares.
47 Prediquen por el camino y den testimonio de la verdad en todo lugar, llamando
al arrepentimiento al rico, al noble y al plebeyo, y al pobre.
48 Y establezcan iglesias, si se arrepienten los habitantes de la tierra.
49 Y por la voz de la iglesia, nómbrese un agente para la iglesia en
Ohio, para que reciba dinero a fin de comprar tierras en Sión.
50 Y le doy a mi siervo Sidney Rigdon el mandamiento de escribir una descripción
de la tierra de Sión y una declaración de la voluntad de Dios,
según se lo manifieste el Espíritu;
51 asimismo, una epístola y una subscripción que serán
presentadas en todas las iglesias, a fin de obtener dinero que se pondrá
en manos del obispo, en manos de él o del agente, como mejor le parezca
o él lo indique, para comprar tierras que sean una heredad para los hijos
de Dios.
52 Porque he aquí, de cierto os digo, el Señor quiere que los
discípulos y los hijos de los hombres abran su corazón, aun hasta
comprar todos los terrenos de esta región, en cuanto sea posible.
53 He aquí, en esto hay sabiduría. Hagan esto, no sea que no reciban
herencia, sino por el derramamiento de sangre.
54 Y además, si se obtienen terrenos, mándense obreros de toda
clase a esta tierra, para trabajar por el bien de los santos de Dios.
55 Háganse todas estas cosas con orden; y anuncie el obispo o el agente
de la iglesia los privilegios de las tierras, de cuando en cuando.
56 Y hágase la obra del recogimiento no con prisa ni huyendo, sino como
lo aconsejen los élderes de la iglesia en las conferencias, de acuerdo
con el conocimiento que reciban de cuando en cuando.
57 Y consagre y dedique esta tierra al Señor, mi siervo Sidney Rigdon,
así como el sitio para el templo.
58 Y convóquese una conferencia; y habiéndose hecho, regresen
mis siervos Sidney Rigdon y José Smith, hijo, y acompáñelos
también Oliver Cowdery, para cumplir lo que resta de la obra que les
he señalado en su propia tierra, y lo demás conforme a lo que
se determinare en las conferencias.
59 Y ningún hombre regrese de esta tierra sin dar testimonio por el camino
de lo que sabe y de cierto cree.
60 Quítese a Ziba Peterson lo que le ha sido conferido, y permanezca
como miembro de la iglesia, y obre con sus propias manos, junto con los hermanos,
hasta que sea suficientemente disciplinado por todos sus pecados; porque no
los confiesa, y piensa esconderlos.
61 Convoquen también una conferencia en esta tierra los demás
élderes de esta iglesia que vienen acá, algunos de los cuales
son extremadamente bendecidos, sí, sobremanera.
62 Y dirija mi siervo Edward Partridge la conferencia que ellos efectúen.
63 Y también vuelvan ellos, predicando el evangelio por el camino, testificando
acerca de las cosas que les son reveladas.
64 Porque en verdad, el pregón tiene que salir desde este lugar a todo
el mundo y a los lejanos extremos de la tierra; el evangelio ha de ser predicado
a toda criatura, y las señales seguirán a los que crean.
65 Y he aquí, el Hijo del Hombre viene. Amén.
SECCIÓN 59
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Sión,
Condado de Jackson, Misuri, el 7 de agosto de 1831 (History of the Church, 1:196–201).
Preceden a la anotación de esta revelación las palabras del Profeta
con las que describe la tierra de Sión, donde el pueblo se hallaba entonces
reunido. La tierra se consagró, como el Señor lo había
mandado, y se dedicó el sitio para el futuro templo. El Señor
aplica estos mandamientos en forma especial a los santos de la Iglesia que se
encuentran en Sión.
1–4, Los santos fieles de Sión serán bendecidos;
5–8, Han de amar y servir al Señor y guardar sus mandamientos;
9–19, al santificar el día del Señor, los santos son bendecidos
temporal y espiritualmente;
20–24, Se promete a los justos paz en este mundo y vida eterna en el mundo
venidero.
1 HE aquí, dice el Señor, benditos son aquellos que han subido
a esta tierra con la mira puesta únicamente en mi gloria, de acuerdo
con mis mandamientos.
2 Porque los que vivan heredarán la tierra; y los que mueran descansarán
de todos sus trabajos, y sus obras los seguirán; y recibirán una
corona en las mansiones de mi Padre que he preparado para ellos.
3 Sí, benditos son aquellos cuyos pies descansan sobre la tierra de Sión,
que han obedecido mi evangelio; porque recibirán como recompensa las
cosas buenas de la tierra, la cual producirá con su fuerza.
4 Y también serán coronados con bendiciones de arriba, sí,
y con mandamientos no pocos, y con revelaciones a su tiempo, aquellos que son
fieles y diligentes delante de mí.
5 Por tanto, les doy un mandamiento que dice así: Amarás al Señor
tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerza; y en el nombre de
Jesucristo lo servirás.
6 Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hurtarás; no
cometerás adulterio; no matarás, ni harás ninguna cosa
semejante.
7 Darás las gracias al Señor tu Dios en todas las cosas.
8 Ofrecerás un sacrificio al Señor tu Dios en rectitud, sí,
el de un corazón quebrantado y un espíritu contrito.
9 Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo,
irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en
mi día santo;
10 porque, en verdad, éste es un día que se te ha señalado
para descansar de tus obras y rendir tus devociones al Altísimo;
11 sin embargo, tus votos se ofrecerán en rectitud todos los días
y a todo tiempo;
12 pero recuerda que en éste, el día del Señor, ofrecerás
tus ofrendas y tus sacramentos al Altísimo, confesando tus pecados a
tus hermanos, y ante el Señor.
13 Y en este día no harás ninguna otra cosa sino preparar tus
alimentos con sencillez de corazón, a fin de que tus ayunos sean perfectos,
o en otras palabras, que tu gozo sea cabal.
14 De cierto, esto es ayunar y orar, o en otras palabras, regocijarse y orar.
15 Y si hacéis estas cosas con acción de gracias, con corazones
y semblantes alegres, no con mucha risa, porque esto es pecado, sino con corazones
felices y semblantes alegres,
16 de cierto os digo, que si hacéis esto, la abundancia de la tierra
será vuestra, las bestias del campo y las aves del cielo, y lo que trepa
a los árboles y anda sobre la tierra;
17 sí, y la hierba y las cosas buenas que produce la tierra, ya sea para
alimento, o vestidura, o casas, alfolíes, huertos, jardines o viñas;
18 sí, todas las cosas que de la tierra salen, en su sazón, son
hechas para el beneficio y el uso del hombre, tanto para agradar la vista como
para alegrar el corazón;
19 sí, para ser alimento y vestidura, para gustar y oler, para vigorizar
el cuerpo y animar el alma.
20 Y complace a Dios haber dado todas estas cosas al hombre; porque para este
fin fueron creadas, para usarse con juicio, no en exceso, ni por extorsión.
21 Y en nada ofende el hombre a Dios, ni contra ninguno está encendida
su ira, sino contra aquellos que no confiesan su mano en todas las cosas y no
obedecen sus mandamientos.
22 He aquí, esto va de acuerdo a la ley y los profetas; por tanto, no
me molestéis más en cuanto a este asunto.
23 Aprended, más bien, que el que hiciere obras justas recibirá
su galardón, sí, la paz en este mundo y la vida eterna en el mundo
venidero.
24 Yo, el Señor, lo he hablado, y el Espíritu da testimonio. Amén.
SECCIÓN 60
Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en el Condado
de Jackson, Misuri, el 8 de agosto de 1831 (History of the Church, 1:201–202).
En esa ocasión, los élderes que habían sido nombrados para
volver al Este deseaban saber cómo debían proceder, qué
camino debían seguir y de qué manera habían de viajar.
1–9, Los élderes han de predicar el evangelio entre las congregaciones
de los inicuos;
10–14, No deben desperdiciar el tiempo, ni esconder sus talentos;
15–17, Pueden lavar sus pies como testimonio en contra de aquellos que
rechacen el evangelio.
1 HE aquí, así dice el Señor a los élderes de su
iglesia que han de volver con presteza a la tierra de donde vinieron: He aquí,
me complace que hayáis venido acá;
2 mas con algunos no estoy muy complacido, porque no quieren abrir su boca,
sino que esconden el talento que les he dado, a causa del temor de los hombres.
¡Ay de éstos!, porque mi enojo está encendido en contra
de ellos.
3 Y acontecerá que si no me son más fieles, les será quitado
aun lo que tienen.
4 Porque yo, el Señor, reino en los cielos y entre las huestes de la
tierra; y en el día en que yo integre mis joyas, todos los hombres sabrán
qué es lo que declara el poder de Dios.
5 Mas de cierto, os hablaré concerniente a vuestro viaje a la tierra
de donde vinisteis. Hágase o cómprese un barco, según os
parezca bien, a mí me es igual, y emprended vuestro viaje con presteza
al lugar llamado Saint Louis.
6 Y de allí viajen mis siervos Sidney Rigdon, José Smith, hijo,
y Oliver Cowdery hasta Cincinnati;
7 y alcen la voz en este lugar y declaren mi palabra a viva voz, sin ira ni
duda, alzando manos santas sobre ellos. Porque puedo haceros santos, y os son
perdonados vuestros pecados.
8 Y salgan de Saint Louis los demás, de dos en dos, y prediquen la palabra,
no con prisa, entre las congregaciones de los impíos, hasta que vuelvan
a las iglesias de donde vinieron.
9 Y todo esto por el bien de las iglesias; para este objeto los he mandado.
10 Y del dinero que yo le he dado, imparta mi siervo Edward Partridge una porción
a mis élderes a quienes se ha mandado regresar;
11 y el que pueda, repóngalo por medio del agente; y al que no pueda,
no se le exigirá.
12 Y ahora, hablo del resto que ha de venir a esta tierra.
13 He aquí, se les ha enviado a predicar mi evangelio entre las congregaciones
de los inicuos; por tanto, les doy este mandamiento: No desperdiciarás
tu tiempo, ni esconderás tu talento en la tierra para que no sea conocido.
14 Y después que hayas subido a la tierra de Sión, y hayas proclamado
mi palabra, volverás pronto, proclamando mi palabra entre las congregaciones
de los impíos, no con prisa, ni con ira ni contención.
15 Y sacudirás el polvo de tus pies contra aquellos que no te reciban,
no en su presencia, no sea que los provoques, sino en secreto; y lava tus pies
como testimonio en contra de ellos en el día del juicio.
16 He aquí, esto os es suficiente, y es la voluntad del que os ha enviado.
17 Y por boca de mi siervo José Smith, hijo, será manifestado
lo concerniente a Sidney Rigdon y a Oliver Cowdery. El resto, más tarde.
Así sea. Amén.