SECCIÓN 21

Revelación dada a José Smith el Profeta en Fayette, Nueva York, el 6 de abril de 1830 (History of the Church, 1:74–79). Se dio esta revelación en el día de la organización de la Iglesia, en la fecha indicada, en el hogar de Peter Whitmer, padre. Participaron en esto seis hombres que previamente habían sido bautizados. Por voto unánime, estas personas expresaron su deseo y determinación de organizarse, de acuerdo con los mandamientos de Dios (véase la sección 20). También votaron a favor de aceptar y sostener a José Smith, hijo, y a Oliver Cowdery como los oficiales presidentes de la Iglesia. Mediante la imposición de manos, José entonces ordenó a Oliver élder de la Iglesia y, de la misma manera, Oliver ordenó a José. Después de la administración de la Santa Cena, José y Oliver pusieron sus manos sobre la cabeza de los participantes, individualmente, para otorgarles el Espíritu Santo y confirmar a cada uno de ellos miembro de la Iglesia.

1–3, José Smith es llamado para ser vidente, traductor, profeta, apóstol y élder;
4–8, Su palabra dirigirá la causa de Sión;
9–12, Los santos creerán en sus palabras al hablar él por la inspiración del Consolador.

1 HE aquí, se llevará entre vosotros una historia; y en ella serás llamado vidente, traductor, profeta, apóstol de Jesucristo, élder de la iglesia por la voluntad de Dios el Padre, y la gracia de tu Señor Jesucristo,
2 habiendo sido inspirado por el Espíritu Santo para poner los cimientos de ella y edificarla para la fe santísima.
3 Dicha iglesia se organizó y se estableció en el año de tu Señor de mil ochocientos treinta, en el cuarto mes y en el sexto día del mes llamado abril.
4 Por tanto, vosotros, es decir, la iglesia, daréis oído a todas sus palabras y mandamientos que os dará según los reciba, andando delante de mí con toda santidad;
5 porque recibiréis su palabra con toda fe y paciencia como si viniera de mi propia boca.
6 Porque si hacéis estas cosas, las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros; sí, y Dios el Señor dispersará los poderes de las tinieblas de ante vosotros, y hará sacudir los cielos para vuestro bien y para la gloria de su nombre.
7 Porque, así dice Dios el Señor: Yo lo he inspirado para impulsar la causa de Sión con gran poder para hacer lo bueno, y conozco su diligencia, y he oído sus oraciones.
8 Sí, he visto su llanto por Sión, y haré que no llore más por ella; porque han llegado los días en que él se regocijará por la remisión de sus pecados y por la manifestación de mis bendiciones sobre sus obras.
9 Porque he aquí, bendeciré con poderosa bendición a todos los que obraren en mi viña, y creerán en sus palabras que por mi conducto le son dadas por el Consolador, el cual manifiesta que Jesús fue crucificado por hombres inicuos, por los pecados del mundo, sí, para la remisión de pecados al de corazón contrito.
10 Por tanto, me es conveniente que él sea ordenado por ti, Oliver Cowdery, mi apóstol;
11 siendo esto una ordenanza para ti, en que eres élder bajo su mano, siendo él el primero para ti, a fin de que puedas ser un élder de esta Iglesia de Cristo, que lleva mi nombre;
12 y el primer predicador de esta iglesia a sus miembros y ante el mundo; sí, ante los gentiles; sí, y así dice Dios el Señor, he aquí, a los judíos también. Amén.

SECCIÓN 22

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Manchester, Nueva York, en abril de 1830 (History of the Church, 1:79–80). Se dio esta revelación a la Iglesia debido a que algunos que previamente se habían bautizado deseaban unirse a la Iglesia sin bautizarse de nuevo.

1, El bautismo es un convenio nuevo y sempiterno;
2–4, Se requiere el bautismo autorizado.

1 HE aquí, os digo que he hecho abrogar todos los convenios antiguos con respecto a esto; y éste es un convenio nuevo y sempiterno, el mismo que fue desde el principio.
2 Por consiguiente, aunque un hombre se bautice cien veces, de nada le aprovecha, porque no podéis entrar por la puerta estrecha por la ley de Moisés, ni tampoco por vuestras obras muertas.
3 Porque es a causa de vuestras obras muertas que yo he hecho que se establezcan para mí este último convenio y esta iglesia, tal como en la antigüedad.
4 Por tanto, entrad por la puerta como yo he mandado, y no pretendáis aconsejar a vuestro Dios. Amén.

SECCIÓN 23

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Manchester, Nueva York, en abril de 1830, a Oliver Cowdery, Hyrum Smith, Samuel H. Smith, Joseph Smith, padre, y Joseph Knight, padre (History of the Church, 1:80). Como resultado del ferviente deseo de las cinco personas nombradas de saber en cuanto a sus deberes respectivos, el Profeta preguntó al Señor y recibió esta revelación.

1–7, Se llama a estos primeros discípulos a predicar, a exhortar y a fortalecer la Iglesia.

1 HE aquí, Oliver, te hablo unas pocas palabras. He aquí, bendito eres y no estás bajo condenación. Mas cuídate del orgullo, no sea que entres en tentación.
2 Da a conocer tu llamamiento a la iglesia, y también ante el mundo, y se abrirá tu corazón para predicar la verdad desde ahora en adelante y para siempre. Amén.
3 He aquí, Hyrum, te hablo estas pocas palabras; porque tú tampoco estás bajo condenación, y abierto está tu corazón y desatada tu lengua; y tu llamamiento es exhortar y fortalecer a la iglesia de continuo. Por tanto, tu deber es para con la iglesia perpetuamente, y esto a causa de tu familia. Amén.
4 He aquí, Samuel, te hablo algunas palabras, porque tú tampoco estás bajo condenación, y tu llamamiento es exhortar y fortalecer a la iglesia; y todavía no has sido llamado a predicar ante el mundo. Amén.
5 He aquí, te hablo a ti, Joseph, unas palabras; porque tú tampoco estás bajo condenación, y también tu llamamiento es exhortar y fortalecer a la iglesia; y éste es tu deber desde ahora en adelante y para siempre. Amén.
6 He aquí, por estas palabras te manifiesto a ti, Joseph Knight, que has de tomar tu cruz, para lo cual debes orar vocalmente ante el mundo, así como en secreto, y con tu familia, y entre tus amigos, y en todo lugar.
7 Y he aquí, tu deber es unirte a la iglesia verdadera, y dejar que tus palabras sean de exhortación continuamente, para que recibas la recompensa del obrero. Amén.

SECCIÓN 24

Revelación dada a José Smith el Profeta y a Oliver Cowdery en Harmony, Pensilvania, en julio de 1830 (History of the Church, 1:101–103). Aunque todavía no habían pasado cuatro meses desde la organización de la Iglesia, ya se había intensificado la persecución, y los líderes tuvieron que buscar protección aislándose parcialmente. Las tres revelaciones que siguen se dieron en esta ocasión para fortalecerlos, animarlos e instruirlos.

1–9, José Smith es llamado a traducir, predicar y explicar las Escrituras;
10–12, Oliver Cowdery es llamado a predicar el evangelio;
13–19, Se revela la ley concerniente a los milagros, a las maldiciones, al sacudir el polvo de los pies de uno y a salir sin bolsa ni alforja.

1 HE aquí, fuiste llamado y escogido para escribir el Libro de Mormón, y a mi ministerio; y te he elevado de tus aflicciones y te he aconsejado, de manera que has sido librado de todos tus enemigos, y de los poderes de Satanás y de las tinieblas.
2 No obstante, no hay justificación para tus transgresiones; pero ve, y no peques más.
3 Magnifica tu oficio; y después de sembrar y asegurar tus campos, ve prestamente a la iglesia que está en Colesville, Fayette y Manchester, y te sustentarán; y los bendeciré espiritual y temporalmente;
4 pero si no te reciben, les mandaré una maldición en lugar de una bendición.
5 Y tú has de continuar invocando a Dios en mi nombre, y escribiendo las cosas que te serán dadas por el Consolador, y explicando todas las Escrituras a la iglesia.
6 Y se te dará en el momento preciso lo que has de decir y escribir; y ellos lo escucharán, o les enviaré una maldición en lugar de una bendición.
7 Porque dedicarás todo tu servicio a Sión; y en esto tendrás fuerza.
8 Sé paciente en las aflicciones, porque tendrás muchas; pero sopórtalas, pues he aquí, estoy contigo hasta el fin de tus días.
9 Mas para los trabajos temporales no tendrás fuerza, porque éste no es tu llamamiento. Dedícate a tu llamamiento y tendrás lo necesario para magnificar tu oficio, y para explicar todas las Escrituras, y continuar imponiendo las manos y confirmando las iglesias.
10 Y tu hermano Oliver continuará anunciando mi nombre al mundo y también a la iglesia. Y no ha de suponer que puede decir lo suficiente en cuanto a mi causa; y he aquí, estoy con él hasta el fin.
11 En mí tendrá gloria, y no de sí mismo, ya sea en debilidad o en fortaleza, bien sea cautivo o libre;
12 y en todo tiempo y en todo lugar, de día y de noche, abrirá su boca y declarará mi evangelio como con voz de trompeta. Y le daré fuerza como no se conoce entre los hombres.
13 No exijáis milagros, a no ser que os lo mande, sino para echar fuera demonios, sanar enfermos, y para resistir serpientes ponzoñosas y venenos mortíferos.
14 Y no haréis estas cosas a menos que os lo pidan aquellos que lo deseen, a fin de que se cumplan las Escrituras; porque obraréis conforme a lo que está escrito.
15 Y en cualquier lugar donde entréis, y no os reciban en mi nombre, dejaréis una maldición en vez de una bendición, sacudiendo el polvo de vuestros pies en contra de ellos como testimonio, y limpiándoos los pies junto al camino.
16 Y acontecerá que mandaréis que sea herida en mi nombre cualquier persona que descargue la mano con violencia sobre vosotros; y he aquí, en mi propio tiempo los heriré conforme a vuestras palabras.
17 Y a quien litigare contra ti, la ley lo maldecirá.
18 Y no llevarás ni bolsa, ni alforja, ni bordones, ni dos prendas de vestir; porque en la hora de tu necesidad la iglesia te suministrará lo que fuere necesario de comida y de vestido, de zapatos, dinero y alforja.
19 Porque has sido llamado para podar mi viña vigorosamente, sí, por última vez; sí, y también todos aquellos a quienes has ordenado, y obrarán de conformidad con esta norma. Amén.

SECCIÓN 25

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Harmony, Pensilvania, en julio de 1830 (History of the Church, 1:103–104). (Véase el encabezamiento de la sección 24.) En esta revelación se manifiesta la voluntad del Señor a Emma Smith, esposa del Profeta.

1–6, Emma Smith, dama elegida, es llamada a ayudar y a consolar a su esposo;
7–11, También es llamada a servir de escribiente, a explicar las Escrituras y a seleccionar himnos;
12–14, La canción de los justos es una oración al Señor;
15–16, Los principios de la obediencia que se mencionan en esta revelación se aplican a todos.

1 ESCUCHA la voz del Señor tu Dios mientras te hablo, Emma Smith, hija mía, porque de cierto te digo que todos los que reciben mi evangelio son hijos e hijas en mi reino.
2 Te doy una revelación concerniente a mi voluntad; y si eres fiel y andas por las sendas de la virtud delante de mí, te preservaré la vida y recibirás una herencia en Sión.
3 He aquí, tus pecados te son perdonados, y eres una dama elegida a quien he llamado.
4 No murmures a causa de las cosas que no has visto, porque se han retenido de ti y del mundo para mi sabio propósito en un tiempo futuro.
5 Y el oficio de tu llamamiento consistirá en ser un consuelo para mi siervo José Smith, hijo, tu marido, en sus tribulaciones, con palabras consoladoras, con el espíritu de mansedumbre.
6 Y lo acompañarás cuando salga, y le serás por escribiente, mientras no haya otro que escriba por él, a fin de que yo mande a mi siervo Oliver Cowdery a donde yo quiera.
7 Y serás ordenada por su mano para explicar las Escrituras y para exhortar a la iglesia, de acuerdo con lo que te indique mi Espíritu.
8 Porque pondrá sus manos sobre ti, y recibirás el Espíritu Santo; y dedicarás tu tiempo a escribir, y a aprender mucho.
9 Y no tienes por qué temer, porque tu marido te sustentará en la iglesia; porque para ellos es su llamamiento, a fin de que les sean reveladas todas las cosas que yo quiera, conforme a su fe.
10 Y de cierto te digo que desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor.
11 Y también te será concedido hacer una selección de himnos sagrados, de acuerdo con lo que te sea indicado, para el uso de mi iglesia, lo cual es de mi agrado.
12 Porque mi alma se deleita en el canto del corazón; sí, la canción de los justos es una oración para mí, y será contestada con una bendición sobre su cabeza.
13 Por consiguiente, eleva tu corazón y regocíjate, y adhiérete a los convenios que has hecho.
14 Continúa con el espíritu de mansedumbre y cuídate del orgullo. Deléitese tu alma en tu marido y en la gloria que recibirá.
15 Guarda mis mandamientos continuamente, y recibirás una corona de justicia. Y si no haces esto, no podrás venir a donde yo estoy.
16 Y de cierto, de cierto te digo, que ésta es mi voz a todos. Amén.

SECCIÓN 26

Revelación dada a José Smith el Profeta, a Oliver Cowdery y a John Whitmer en Harmony, Pensilvania, en julio de 1830 (History of the Church, 1:104). (Véase el encabezamiento de la sección 24.)

1, Se les manda estudiar las Escrituras y predicar;
2, Se confirma la ley del común acuerdo.

1 HE aquí, os digo que dedicaréis vuestro tiempo al estudio de las Escrituras, a la predicación, y a la confirmación de la iglesia en Colesville, y al cultivo de vuestros terrenos, conforme sea requerido, hasta después de salir hacia el oeste para celebrar la próxima conferencia; y entonces se os hará saber lo que tendréis que hacer.
2 Y todas las cosas se harán de común acuerdo en la iglesia, con mucha oración y fe, porque recibiréis todas las cosas por la fe. Amén.

SECCIÓN 27

Revelación dada a José Smith el Profeta en Harmony, Pensilvania, en agosto de 1830 (History of the Church, 1:106–108). Durante los preparativos para un servicio religioso, en el cual iba a administrarse el sacramento del pan y del vino, José salió a conseguir el vino. Se encontró con un mensajero celestial y recibió esta revelación, parte de la cual se escribió en esa oportunidad y el resto en el siguiente mes de septiembre. Hoy se usa agua en lugar del vino en los servicios sacramentales de la Iglesia.

1–4, Se indican los emblemas que se han de usar al participar del sacramento;
5–14, Cristo y sus siervos de todas las dispensaciones han de participar de dicho sacramento;
15–18, Tomad sobre vosotros toda la armadura de Dios.

1 ESCUCHA la voz de Jesucristo, tu Señor, tu Dios y tu Redentor, cuya palabra es viva y poderosa.
2 Porque he aquí, te digo que no importa lo que comáis o bebáis al tomar el sacramento, si es que lo hacéis con la mira puesta únicamente en mi gloria, recordando ante el Padre mi cuerpo que fue sacrificado por vosotros, y mi sangre que se derramó para la remisión de vuestros pecados.
3 Por tanto, os doy el mandamiento de no comprar vino, ni bebidas alcohólicas a vuestros enemigos;
4 de modo que, no beberéis de ninguno, a menos que sea recién hecho por vosotros; sí, en este reino de mi Padre que se edificará sobre la tierra.
5 He aquí, así me parece sabio; por tanto, no os maravilléis, porque la hora viene cuando beberé del fruto de la vid con vosotros en la tierra; y con Moroni, a quien he enviado para revelaros el Libro de Mormón, que contiene la plenitud de mi evangelio eterno, y a quien he encomendado las llaves de los anales del palo de Efraín;
6 y también con Elías, a quien he encomendado las llaves de llevar a cabo la restauración de todas las cosas concernientes a los últimos días, que se han declarado por boca de todos los santos profetas desde el principio del mundo;
7 y también con Juan, hijo de Zacarías, a quien él (Elías) visitó y prometió que tendría un hijo cuyo nombre sería Juan, y que éste sería lleno del espíritu de Elías;
8 y os he enviado a este Juan a vosotros, mis siervos José Smith, hijo, y Oliver Cowdery, para ordenaros al primer sacerdocio que habéis recibido, a fin de que fueseis llamados y ordenados como Aarón;
9 y también con Elías el profeta, al que he encomendado las llaves del poder de volver el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres, para que toda la tierra no sea herida con una maldición;
10 y también con José, y con Jacob, Isaac y Abraham, vuestros padres, por quienes permanecen las promesas;
11 y también con Miguel, o sea, Adán, el padre de todos, el príncipe de todos, el anciano de días;
12 y también con Pedro, Santiago y Juan, a quienes os he enviado a vosotros, por medio de los cuales os he ordenado y confirmado para ser apóstoles y testigos especiales de mi nombre, y para poseer las llaves de vuestro ministerio y de las mismas cosas que les revelé a ellos;
13 a quienes he encomendado las llaves de mi reino y una dispensación del evangelio para los últimos tiempos; y para el cumplimiento de los tiempos, en la cual juntaré en una todas las cosas, tanto las que están en el cielo, como las que están en la tierra;
14 y también con todos aquellos que mi Padre me ha dado de entre el mundo.
15 Por tanto, alzad vuestros corazones y regocijaos, y ceñid vuestros lomos y tomad sobre vosotros toda mi armadura, para que podáis resistir el día malo, después de haber hecho todo, a fin de que podáis persistir.
16 Seguid firmes, pues, estando ceñidos vuestros lomos con la verdad, llevando puesta la coraza de la rectitud y calzados vuestros pies con la preparación del evangelio de paz, el cual he mandado a mis ángeles que os entreguen;
17 tomando el escudo de la fe con el cual podréis apagar todos los dardos encendidos de los malvados;
18 y tomad el yelmo de la salvación, así como la espada de mi Espíritu, que derramaré sobre vosotros, y mi palabra que os revelaré; y estad de acuerdo en todo lo que me pidiereis y sed fieles hasta que yo venga, y seréis arrebatados, para que donde yo estoy vosotros también estéis. Amén.

SECCIÓN 28

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Oliver Cowdery en Fayette, Nueva York, en septiembre de 1830 (History of the Church, 1:109–111). Hiram Page, miembro de la Iglesia, tenía cierta piedra y profesaba estar recibiendo, con ayuda de ésta, revelaciones concernientes a la edificación de Sión y el orden de la Iglesia. Estas afirmaciones habían engañado a varios miembros y habían influido erróneamente aun en Oliver Cowdery. Poco antes de una conferencia que se había convocado, el Profeta preguntó fervientemente al Señor concerniente al asunto y recibió esta revelación.

1–7, José Smith posee las llaves de los misterios, y solamente él recibe revelaciones para la Iglesia;
8–10, Oliver Cowdery ha de predicar a los lamanitas;
11–16, Satanás engañó a Hiram Page y le comunicó revelaciones falsas.

1 HE aquí, Oliver, te digo que se te concederá que la iglesia te oiga en cualquier cosa que les enseñes por el Consolador, tocante a las revelaciones y los mandamientos que he dado.
2 Pero he aquí, de cierto, de cierto te digo, que nadie será nombrado para recibir mandamientos y revelaciones en esta iglesia sino mi siervo José Smith, hijo, porque los recibe así como Moisés.
3 Y tú has de ser obediente a las cosas que le dé, tal como Aarón, para declarar fielmente a la iglesia los mandamientos y las revelaciones con poder y autoridad.
4 Y si en cualquier ocasión el Consolador te inspira a hablar o enseñar, o en todo tiempo por vía de mandamiento a la iglesia, puedes hacerlo.
5 Pero no has de escribir por vía de mandamiento, sino por sabiduría;
6 y no has de mandar al que te es por cabeza, y por cabeza de la iglesia;
7 porque yo le he dado las llaves de los misterios, y de las revelaciones selladas, hasta que les nombre a otro en su lugar.
8 Y ahora bien, he aquí, te digo que irás a los lamanitas y les predicarás mi evangelio; y si reciben tus enseñanzas, harás establecer mi iglesia entre ellos; y tendrás revelaciones, pero no las escribas por vía de mandamiento.
9 Y ahora bien, he aquí, te digo que no se ha revelado, ni sabe hombre alguno dónde se edificará la ciudad de Sión, pero se revelará más adelante. He aquí, te digo que será en las fronteras cerca de los lamanitas.
10 No has de partir de este lugar sino hasta después de la conferencia; y por la voz de dicha conferencia mi siervo José será nombrado para presidirla, y lo que él te diga, eso dirás.
11 Y además, irás a tu hermano, Hiram Page, entre tú y él a solas, y le dirás que las cosas que él ha escrito mediante esa piedra no son mías, y que Satanás lo engaña;
12 porque he aquí, no se le han señalado estas cosas, ni a ninguno de los de esta iglesia le será designada cosa alguna que sea contraria a los convenios de ella.
13 Porque es preciso que todas las cosas se hagan con orden y de común acuerdo en la iglesia, por la oración de fe.
14 Y ayudarás a poner en orden todas estas cosas, de acuerdo con los convenios de la iglesia, antes de emprender tu viaje entre los lamanitas.
15 Y te será indicado, desde el tiempo de tu salida hasta el de tu regreso, lo que has de hacer.
16 Y en todo tiempo abrirás tu boca para declarar mi evangelio con el son de regocijo. Amén.

SECCIÓN 29

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta, en presencia de seis élderes, en Fayette, Nueva York, en septiembre de 1830 (History of the Church, 1:111–115). Se dio esta revelación algunos días antes de la conferencia que comenzó el 26 de septiembre de 1830.

1–8, Cristo recoge a sus escogidos;
9–11, Su venida iniciará el Milenio;
12–13, Los Doce juzgarán a todo Israel;
14–21, Señales, plagas y desolaciones precederán a la Segunda Venida;
22–28, La última resurrección y el juicio final se verificarán después del Milenio;
29–35, Para el Señor todas las cosas son espirituales;
36–39, El diablo y sus huestes fueron expulsados del cielo para tentar al hombre;
40–45, La Caída y la Expiación traen la salvación;
46–50, Los niños pequeños son redimidos por medio de la Expiación.

1 ESCUCHAD la voz de Jesucristo, vuestro Redentor, el Gran YO SOY, cuyo brazo de misericordia ha expiado vuestros pecados;
2 quien juntará a su pueblo como la gallina junta a sus polluelos debajo de sus alas, sí, a cuantos escuchen mi voz, se humillen ante mí y me invoquen con poderosa oración.
3 He aquí, de cierto, de cierto os digo que en esta ocasión vuestros pecados os son perdonados, por tanto, recibís estas cosas; mas acordaos de no pecar más, no sea que os sobrevengan peligros.
4 De cierto os digo, que sois escogidos de entre el mundo para declarar mi evangelio con el son de regocijo, como con voz de trompeta.
5 Elevad vuestros corazones y alegraos, porque yo estoy en medio de vosotros, y soy vuestro intercesor ante el Padre; y es su buena voluntad daros el reino.
6 Y como está escrito: Recibiréis cuanto pidiereis con fe, si estáis unidos en oración de acuerdo con mi mandato.
7 Y sois llamados para efectuar el recogimiento de mis escogidos; porque éstos escuchan mi voz y no endurecen su corazón.
8 Por tanto, del Padre ha salido el decreto de que serán recogidos en un solo lugar sobre la faz de esta tierra, a fin de preparar su corazón, y que se preparen en todas las cosas para el día en que se derramen tribulaciones y desolación sobre los malvados.
9 Porque la hora está cerca, y próximo está el día cuando la tierra estará madura; y todos los soberbios y los que hacen maldad serán como rastrojo, y yo los abrasaré, dice el Señor de los Ejércitos, a fin de que no exista maldad en la tierra;
10 porque la hora está cerca, y lo que hablaron mis apóstoles se ha de cumplir; porque acontecerá tal como dijeron;
11 porque con poder y gran gloria me revelaré desde los cielos, con todas sus huestes, y moraré en rectitud con los hombres sobre la tierra mil años, y los malvados no permanecerán.
12 Y además, de cierto, de cierto os digo, y ha salido como un firme decreto por la voluntad del Padre, que mis apóstoles, los Doce que estuvieron conmigo durante mi ministerio en Jerusalén, estarán a mi diestra, el día de mi venida en una columna de fuego, ataviados con vestidos de rectitud, y con coronas sobre sus cabezas, en gloria igual que yo, para juzgar a toda la casa de Israel, sí, a cuantos me hayan amado y guardado mis mandamientos, y a ningún otro.
13 Porque sonará una trompeta larga y fuertemente, así como en el monte de Sinaí, y toda la tierra temblará; y saldrán, sí, los que murieron en mí, para recibir una corona de rectitud y ser revestidos así como yo, para estar conmigo, a fin de que seamos uno.
14 Mas he aquí, os digo que antes que llegue este gran día, el sol se obscurecerá y la luna se tornará en sangre; las estrellas caerán del cielo y habrá señales mayores arriba en el cielo y abajo en la tierra;
15 y habrá lloro y lamentos entre las huestes de los hombres;
16 y se enviará una fuerte tormenta de granizo para destruir las cosechas de la tierra.
17 Y acontecerá que a causa de la iniquidad del mundo, me vengaré de los malvados, por cuanto no se arrepienten; porque la copa de mi indignación está llena; pues he aquí, mi sangre no los limpiará si no me escuchan.
18 Por lo tanto, yo, Dios el Señor, enviaré moscas sobre la faz de la tierra, las cuales se prenderán de sus habitantes, y comerán su carne y harán que se críen gusanos en ellos;
19 y serán atadas sus lenguas a fin de que no hablen contra mí; y la carne se les caerá de los huesos, y los ojos de las cuencas;
20 y acontecerá que las bestias del monte y las aves del aire los devorarán.
21 Y la grande y abominable iglesia, que es la ramera de toda la tierra, será derribada por fuego devorador, de acuerdo con lo declarado por boca de Ezequiel el profeta, quien habló de estas cosas, las cuales no han acontecido, pero vivo yo, que ciertamente acontecerán, porque no han de reinar las abominaciones.
22 Y además, de cierto, de cierto os digo, que cuando hayan terminado los mil años y los hombres de nuevo empiecen a negar a su Dios, entonces perdonaré la tierra solamente por un corto tiempo;
23 y vendrá el fin, y el cielo y la tierra serán consumidos y pasarán, y habrá un cielo nuevo y una tierra nueva.
24 Porque todas las cosas viejas pasarán, y todo será hecho nuevo, el cielo y la tierra, y toda la plenitud de ellos, tanto hombres como bestias, las aves del aire, y los peces del mar;
25 y ni un cabello ni una mota se perderán, porque es la obra de mis manos.
26 Mas he aquí, de cierto os digo que antes que pase la tierra, Miguel, mi arcángel, tocará su trompeta, y entonces todos los muertos despertarán, porque se abrirán sus sepulcros y saldrán, sí, todos;
27 y serán reunidos los justos a mi derecha para vida eterna; y a los malvados, a mi izquierda, me avergonzaré reconocerlos ante mi Padre.
28 Por tanto, les diré: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles.
29 Y ahora bien, he aquí, os digo que en ningún tiempo he declarado por mi propia boca que han de volver, pues no pueden venir a donde yo estoy, porque no tienen poder.
30 Mas recordad que no todos mis juicios son dados a los hombres; y tal como las palabras han salido de mi boca, así se cumplirán, para que lo primero sea postrero, y lo postrero sea primero en todas las cosas que he creado por la palabra de mi poder, que es el poder de mi Espíritu.
31 Porque por el poder de mi Espíritu las he creado; sí, todas las cosas, tanto espirituales como temporales:
32 primero espirituales, en seguida temporales, que es el principio de mi obra; y además, primero temporales y en seguida espirituales, que es el fin de mi obra,
33 hablándoos para que entendáis con naturalidad; mas para mí no tienen fin mis obras, ni principio; pero os es dado para que comprendáis, porque me lo habéis preguntado y estáis de acuerdo.
34 Por tanto, de cierto os digo que para mí todas las cosas son espirituales; y en ninguna ocasión os he dado una ley que fuese temporal, ni a ningún hombre, ni a los hijos de los hombres, ni a Adán, vuestro padre, a quien yo creé.
35 He aquí, yo le concedí que fuese su propio agente; y le di mandamientos; pero ningún mandamiento temporal le di, porque mis mandamientos son espirituales; no son naturales ni temporales, ni tampoco son carnales ni sensuales.
36 Y aconteció que Adán, habiendo sido tentado por el diablo, pues, he aquí, éste existió antes que Adán, porque se rebeló contra mí, diciendo: Dame tu honra, la cual es mi poder; y también alejó de mí a la tercera parte de las huestes del cielo, a causa de su albedrío;
37 y fueron arrojados abajo, y así llegaron a ser el diablo y sus ángeles;
38 y he aquí, hay un lugar preparado para ellos desde el principio, el cual es el infierno.
39 Y es menester que el diablo tiente a los hijos de los hombres, de otra manera éstos no podrían ser sus propios agentes; porque si nunca tuviesen lo amargo, no podrían conocer lo dulce.
40 Aconteció, pues, que el diablo tentó a Adán, y éste comió del fruto prohibido y transgredió el mandamiento, por lo que vino a quedar sujeto a la voluntad del diablo, por haber cedido a la tentación.
41 Por tanto, yo, Dios el Señor, hice que fuese echado del Jardín de Edén, de mi presencia, a causa de su transgresión, y en esto murió espiritualmente, que es la primera muerte, la misma que es la última muerte, que es espiritual, y la cual se pronunciará sobre los inicuos cuando yo diga: Apartaos, malditos.
42 Mas he aquí, os digo que yo, Dios el Señor, les concedí, a Adán y a su posteridad, que no muriesen, en cuanto a la muerte temporal, hasta que yo, Dios el Señor, enviara ángeles para declararles el arrepentimiento y la redención mediante la fe en el nombre de mi Hijo Unigénito.
43 Y así, yo, Dios el Señor, le señalé al hombre los días de su probación, para que por su muerte natural resucitara en inmortalidad a la vida eterna, sí, aun cuantos creyeren;
44 y los que no creyeren, a condenación eterna; porque no pueden ser redimidos de su caída espiritual, debido a que no se arrepienten;
45 pues aman las tinieblas más bien que la luz, y sus hechos son malos, y reciben su salario de aquel a quien quieren obedecer.
46 Pero he aquí, os digo que los niños pequeños son redimidos desde la fundación del mundo, mediante mi Unigénito;
47 por tanto, no pueden pecar, porque no le es dado poder a Satanás para tentar a los niños pequeños, sino hasta cuando empiezan a ser responsables ante mí;
48 porque a ellos les es dado conforme a mi voluntad, según me plazca, a fin de que se requieran grandes cosas de las manos de sus padres.
49 Y además os digo, ¿a quién de los que tienen conocimiento no le he mandado yo que se arrepienta?
50 Y en cuanto al que no tiene entendimiento, queda en mí hacer de acuerdo con lo que está escrito. Y ahora no os declaro más en esta ocasión. Amén.

SECCIÓN 30

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a David Whitmer, a Peter Whitmer, hijo, y a John Whitmer en Fayette, Nueva York, en septiembre de 1830, tras la conferencia de tres días que se realizó en Fayette, pero antes de la partida de los élderes de la Iglesia (History of the Church, 1:115–116). El contenido de esta sección se publicó originalmente como tres revelaciones; el Profeta lo combinó en una sola sección para la edición de 1835 de Doctrina y Convenios.

1–4, Se reprende a David Whitmer por no haber servido diligentemente;
5–8, Peter Whitmer, hijo, ha de acompañar a Oliver Cowdery en una misión a los lamanitas;
9–11, John Whitmer es llamado a predicar el evangelio.

1 HE aquí, David, te digo que has temido al hombre, y no has confiado en que yo te fortalecería, como debiste haberlo hecho,
2 sino que tus pensamientos han estado en las cosas de la tierra más que en las que son de mí, tu Creador, y en el ministerio al cual has sido llamado; y no has prestado atención a mi Espíritu, ni a los que han sido nombrados sobre ti, sino que te han persuadido aquellos a quienes no he mandado.
3 Por tanto, quedas a solas para consultarme por ti mismo, y reflexionar sobre las cosas que has recibido.
4 Y tu hogar será la casa de tu padre hasta que te dé otros mandamientos. Y te dedicarás al ministerio en la iglesia, y ante el mundo, y en las regiones circunvecinas. Amén.
5 He aquí, Peter, te digo que emprenderás tu viaje con tu hermano Oliver; porque ha llegado la hora en que me es prudente que abras tu boca para declarar mi evangelio; por tanto, no temas, sino da oído a las palabras y al consejo que te dé tu hermano.
6 Y padece con él en todas sus aflicciones, elevando tu corazón hacia mí continuamente en oración y fe, para la liberación de él y la tuya; porque le he dado poder para edificar mi iglesia entre los lamanitas.
7 Y a nadie he nombrado consejero sobre él en la iglesia, concerniente a los asuntos de ella, sino a su hermano, José Smith, hijo.
8 Por tanto, presta atención a estas cosas y sé diligente en guardar mis mandamientos, y serás bendecido para vida eterna. Amén.
9 He aquí, mi siervo John, te digo que desde ahora en adelante empezarás a proclamar mi evangelio como con la voz de trompeta.
10 Y tu obra será donde vive tu hermano Philip Burroughs y en la región circunvecina, sí, dondequiera que te oigan, hasta que te mande ir a otra parte.
11 Y toda tu obra será en Sión, con toda tu alma, desde ahora en adelante; sí, siempre abrirás tu boca por mi causa, no temiendo lo que pueda hacer el hombre, porque yo estoy contigo. Amén.

SECCIÓN 31

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Thomas B. Marsh en septiembre de 1830 (History of the Church, 1:115–117). La ocasión fue inmediatamente después de una conferencia de la Iglesia (véase el encabezamiento de la sección 30). Thomas B. Marsh se había bautizado en una fecha anterior de ese mismo mes y había sido ordenado élder en la Iglesia antes de recibirse esta revelación.

1–6, Thomas B. Marsh es llamado a predicar el evangelio y se le asegura el bienestar de su familia;
7–13, Se le aconseja que sea paciente, que ore siempre y que siga lo que le indique el Consolador.

1 THOMAS, hijo mío, bendito eres por motivo de tu fe en mi obra.
2 He aquí, te han sobrevenido muchas aflicciones a causa de tu familia; sin embargo, te bendeciré a ti y a tu familia, sí, a tus pequeñitos; y viene el día en que creerán y conocerán la verdad, y serán uno contigo en mi iglesia.
3 Alza tu corazón y regocíjate, porque la hora de tu misión ha llegado; y será desatada tu lengua y declararás buenas nuevas de gran gozo a esta generación.
4 Declararás las cosas que han sido reveladas a mi siervo José Smith, hijo. Comenzarás desde ahora a predicar, sí, a cosechar en el campo que ya está blanco para ser quemado.
5 Por tanto, mete tu hoz con toda tu alma, y tus pecados te son perdonados, y tus espaldas serán cargadas de gavillas, porque el obrero es digno de su salario. Por consiguiente, tu familia vivirá.
6 He aquí, de cierto te digo, apártate de ellos por un corto tiempo solamente y declara mi palabra, y yo prepararé un lugar para ellos.
7 Sí, abriré el corazón de los del pueblo, y te recibirán; y estableceré la iglesia por tu mano;
8 y los fortalecerás y prepararás para la hora en que serán congregados.
9 Ten paciencia en las tribulaciones; no ultrajes a los que ultrajan. Gobierna tu casa con mansedumbre y sé constante.
10 He aquí, te digo que serás cual médico para la iglesia, pero no para los del mundo, porque no te recibirán.
11 Sigue tu camino, doquier que sea mi voluntad, y el Consolador te indicará lo que has de hacer y a dónde has de ir.
12 Ora siempre, para que no entres en tentación y pierdas tu galardón.
13 Sé fiel hasta el fin y, he aquí, estoy contigo. Estas palabras no son de hombre ni de hombres, sino mías, sí, de Jesucristo, tu Redentor, por la voluntad del Padre. Amén.

SECCIÓN 32

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Parley P. Pratt y a Ziba Peterson en octubre de 1830 (History of the Church, 1:118–120). Los élderes sintieron un profundo interés en los lamanitas, de cuyas bendiciones predichas la Iglesia se había enterado por medio del Libro de Mormón. Como consecuencia, se suplicó que el Señor indicara su voluntad en cuanto a si en esa época debían enviarse élderes a las tribus indias del Oeste. Siguió entonces la revelación.

1–3, Parley P. Pratt y Ziba Peterson son llamados para predicar a los lamanitas y para acompañar a Oliver Cowdery y a Peter Whitmer, hijo;
4–5, Deben orar para entender las Escrituras.

1 Y AHORA, concerniente a mi siervo Parley P. Pratt, he aquí, le digo: Vivo yo, que es mi voluntad que declare mi evangelio y aprenda de mí, y sea manso y humilde de corazón.
2 Y le he señalado que vaya con mis siervos Oliver Cowdery y Peter Whitmer, hijo, al desierto entre los lamanitas.
3 Y también irá con ellos Ziba Peterson; y yo mismo los acompañaré y estaré entre ellos; y soy su intercesor ante el Padre, y nada prevalecerá en contra de ellos.
4 Y observarán lo que está escrito y no dirán que han recibido ninguna otra revelación; y orarán siempre para que yo lo aclare a su entendimiento.
5 Y darán oído a estas palabras, sin liviandad, y yo los bendeciré. Amén.

SECCIÓN 33

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Ezra Thayre y a Northrop Sweet en Fayette, Nueva York, en octubre de 1830 (History of the Church, 1:126–127). Al anotar esta revelación, el Profeta afirmó que "el... Señor siempre está dispuesto a instruir a los que diligentemente buscan con fe" (History of the Church, 1:126).

1–4, Se llaman obreros para declarar el evangelio en la hora undécima;
5–6, La Iglesia está establecida, y los escogidos han de ser recogidos;
7–10, Arrepentíos, porque el reino de los cielos está cerca;
11–15, La Iglesia está edificada sobre la roca del evangelio;
16–18, Preparaos para la venida del Esposo.

1 HE aquí, os digo, mis siervos Ezra y Northrop, destapad vuestros oídos y escuchad la voz del Señor vuestro Dios, cuya palabra es viva y poderosa, más cortante que una espada de dos filos, que penetra hasta partir las coyunturas y los tuétanos, el alma y el espíritu; y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
2 Porque de cierto, de cierto os digo, que sois llamados a alzar vuestras voces como con el son de trompeta, para declarar mi evangelio a una generación corrupta y perversa.
3 Porque he aquí, el campo blanco está ya para la siega; y es la hora undécima, y la última vez que llamaré obreros a mi viña.
4 Y se ha corrompido mi viña por completo; y no hay quien haga lo bueno salvo unos pocos; y éstos yerran en muchos casos a causa de las supercherías sacerdotales, porque todos tienen mentes corruptas.
5 Y de cierto, de cierto os digo, que he establecido esta iglesia y la he llamado del desierto.
6 Y así reuniré a mis escogidos de los cuatro extremos de la tierra, sí, a cuantos crean en mí y escuchen mi voz.
7 Sí, de cierto, de cierto os digo, que el campo blanco está ya para la siega; por tanto, meted vuestras hoces, y cosechad con toda vuestra alma, mente y fuerza.
8 Abrid vuestra boca y será llena, y seréis como Nefi el de antaño, que salió de Jerusalén al desierto.
9 Sí, abrid vuestra boca sin cesar, y vuestras espaldas serán cargadas de gavillas, porque he aquí, estoy con vosotros.
10 Sí, abrid vuestra boca y será llena, y decid: Arrepentíos, arrepentíos y preparad la vía del Señor, y enderezad sus sendas; porque el reino de los cielos está cerca;
11 sí, arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros para la remisión de sus pecados; sí, bautizaos en el agua, y entonces vendrá el bautismo de fuego y del Espíritu Santo.
12 He aquí, de cierto, de cierto os digo, éste es mi evangelio; y recordad que deberán tener fe en mí, o de ninguna manera podrán salvarse;
13 y sobre esta roca edificaré mi iglesia; sí, sobre esta roca estáis edificados, y si perseveráis, las puertas del infierno no prevalecerán contra vosotros.
14 Y recordaréis los reglamentos y los convenios de la iglesia para observarlos.
15 Y por la imposición de manos confirmaréis en mi iglesia a quienes tengan fe, y yo les conferiré el don del Espíritu Santo.
16 Y el Libro de Mormón y las Santas Escrituras de mí proceden para vuestra instrucción; y el poder de mi Espíritu vivifica todas las cosas.
17 Por lo tanto, sed fieles, orando siempre, llevando arregladas y encendidas vuestras lámparas, y una provisión de aceite, a fin de que estéis listos a la venida del Esposo.
18 Porque he aquí, de cierto, de cierto os digo, que yo vengo pronto. Así sea. Amén.

SECCIÓN 34

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Orson Pratt en Fayette, Nueva York, el 4 de noviembre de 1830 (History of the Church, 1:127–128). El hermano Pratt tenía diecinueve años de edad en aquel tiempo. Se había convertido y bautizado seis semanas antes cuando oyó por primera vez la predicación del evangelio restaurado de labios de su hermano mayor, Parley P. Pratt. Esta revelación se recibió en el hogar de Peter Whitmer, padre.

1–4, Los fieles llegan a ser hijos de Dios por medio de la Expiación;
5–9, La predicación del evangelio prepara el camino para la Segunda Venida;
10–12, La profecía viene por el poder del Espíritu Santo.

1 ORSON, hijo mío, escucha, oye y ve lo que te diré yo, Dios el Señor, Jesucristo tu Redentor,
2 la luz y la vida del mundo, una luz que brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la comprenden;
3 el que de tal manera amó al mundo que dio su propia vida, para que cuantos crean lleguen a ser hijos de Dios. Por tanto, eres mi hijo;
4 y bendito eres, porque has creído;
5 y más bendito eres, porque te he llamado a predicar mi evangelio:
6 a alzar tu voz como con voz de trompeta, larga y fuertemente, y a proclamar el arrepentimiento a una corrupta y perversa generación, preparando la vía del Señor para su segunda venida.
7 Porque he aquí, de cierto, de cierto te digo, que está próxima la hora en que vendré en una nube con poder y gran gloria.
8 Y será un día grande al tiempo de mi venida, porque todas las naciones temblarán.
9 Pero antes que venga ese día grande, el sol se obscurecerá y la luna se tornará en sangre; y las estrellas se negarán a brillar y algunas caerán; y grandes destrucciones esperan a los malvados.
10 Por tanto, alza tu voz sin cesar, porque ha hablado Dios el Señor; profetiza, pues, y te será dado por el poder del Espíritu Santo.
11 Y si eres fiel, he aquí, yo estoy contigo hasta que venga;
12 y de cierto, de cierto te digo, vengo pronto. Soy tu Señor y Redentor. Así sea. Amén.

SECCIÓN 35

Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Fayette, Nueva York, o cerca de allí, en diciembre de 1830 (History of the Church, 1:128–131). En esos días, el Profeta se ocupaba casi a diario en hacer una traducción de la Biblia. Se comenzó la traducción en junio de 1830, y tanto Oliver Cowdery como John Whitmer habían servido de escribientes. En vista de que para esa fecha habían sido llamados a otros deberes, se llamó a Sidney Rigdon por nombramiento divino para que le sirviera de escribiente al Profeta en esta obra (versículo 20). Al anotar esta revelación, el Profeta escribió como prefacio: "En diciembre vino Sidney Rigdon [de Ohio] para consultar al Señor, y con él vino Edward Partridge... Poco después de la llegada de estos dos hermanos, así habló el Señor" (History of the Church, 1:128).

1–2, El modo como pueden los hombres llegar a ser los hijos de Dios;
3–7, Sidney Rigdon es llamado para bautizar y conferir el Espíritu Santo;
8–12, Las señales y los milagros se efectúan por la fe;
13–16, Los siervos del Señor trillarán a las naciones por el poder del Espíritu;
17–19, José Smith posee las llaves de los misterios;
20–21, Los elegidos soportarán el día de la venida del Señor;
22–27, Israel será salvo.

1 ESCUCHAD la voz del Señor vuestro Dios, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, cuya vía es un giro eterno, el mismo hoy que ayer y para siempre.
2 Soy Jesucristo, el Hijo de Dios, que fui crucificado por los pecados del mundo, sí, por cuantos crean en mi nombre, a fin de que lleguen a ser hijos de Dios, uno en mí, como yo soy uno en el Padre, como el Padre es uno en mí, para que seamos uno.
3 He aquí, de cierto, de cierto le digo a mi siervo Sidney: He puesto mis ojos en ti y en tus obras. He oído tus oraciones y te he preparado para una obra mayor.
4 Bendito eres, porque harás grandes cosas. He aquí, fuiste enviado, como lo fue Juan, a fin de preparar la vía delante de mí, y delante de Elías el profeta, que había de venir, y no lo supiste.
5 Bautizaste en el agua para arrepentimiento, pero no recibieron el Espíritu Santo;
6 pero ahora te doy el mandamiento de bautizar en agua, y recibirán el Espíritu Santo por la imposición de manos, como lo hacían los antiguos apóstoles.
7 Y acontecerá que se efectuará una obra grande en la tierra entre los gentiles, porque se manifestarán su insensatez y sus abominaciones ante los ojos de toda la gente.
8 Porque yo soy Dios, y mi brazo no se ha acortado; y mostraré milagros, señales y maravillas a todos los que crean en mi nombre.
9 Y quienes pidan con fe en mi nombre, echarán fuera demonios; sanarán a los enfermos; harán que los ciegos reciban la vista, que los sordos oigan, los mudos hablen y los cojos anden.
10 Y pronto viene la hora en que se mostrarán grandes cosas a los hijos de los hombres;
11 mas sin fe no se manifestará cosa alguna sino desolaciones sobre Babilonia, la cual ha hecho que todas las naciones beban del vino de la ira de sus fornicaciones.
12 Y no hay quien haga lo bueno salvo aquellos que están dispuestos a recibir la plenitud de mi evangelio, que he enviado a esta generación.
13 Por tanto, llamo a lo débil del mundo, a aquellos que son indoctos y despreciados, para trillar a las naciones por el poder de mi Espíritu.
14 Y su brazo será mi brazo, y yo seré su escudo y su broquel; y ceñiré sus lomos y lucharán por mí varonilmente; y sus enemigos estarán debajo de sus pies; y dejaré caer la espada en su defensa, y por el fuego de mi indignación los preservaré.
15 Y se predicará el evangelio a los pobres y a los mansos, y estarán esperando la hora de mi venida, porque ya está próxima;
16 y aprenderán la parábola de la higuera, porque ahora mismo el verano se aproxima.
17 Y he enviado la plenitud de mi evangelio por conducto de mi siervo José; y en debilidad lo he bendecido;
18 y le he dado las llaves del misterio de aquellas cosas que han sido selladas, sí, cosas que han existido desde la fundación del mundo, y las que vendrán desde ahora hasta el tiempo de mi venida, si persevera en mí; y si no, yo pondré a otro en su lugar.
19 Por tanto, vela por él para que su fe no falte, y se concederá por el Consolador, el Espíritu Santo, que sabe todas las cosas.
20 Y un mandamiento te doy, que escribas por él; y se darán las Escrituras, tal como se hallan en mi propio seno, para la salvación de mis escogidos;
21 porque oirán mi voz y me verán, y no estarán dormidos, y soportarán el día de mi venida; porque serán purificados, tal como yo soy puro.
22 Y ahora te digo, permanece con él y él viajará contigo; no lo abandones, y de seguro acontecerán estas cosas.
23 Y cuando no estés escribiendo, he aquí, a él se le concederá profetizar; y tú predicarás mi evangelio y citarás a los santos profetas para comprobar las palabras de él, según le sean dadas.
24 Guardad todos los mandamientos y convenios que os ligan; y haré estremecer los cielos para vuestro beneficio, y Satanás temblará, y Sión se regocijará sobre los collados y florecerá;
25 e Israel será salvo en mi propio y debido tiempo; y será conducido por las llaves que he dado, para nunca más ser confundido.
26 Alzad vuestros corazones y regocijaos; vuestra redención se aproxima.
27 No temáis, pequeña grey, el reino es vuestro hasta que yo venga. He aquí, vengo pronto. Así sea. Amén.

SECCIÓN 36

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a Edward Partridge cerca de Fayette, Nueva York, en diciembre de 1830 (History of the Church, 1:131). Véase el encabezamiento de la sección 35. El Profeta dijo que Edward Partridge "era un modelo de piedad y uno de los grandes hombres del Señor" (History of the Church, 1:128).

1–3, El Señor pone su mano sobre Edward Partridge por conducto de las manos de Sidney Rigdon;
4–8, Todo hombre que recibe el evangelio y el sacerdocio es llamado a salir a predicar.

1 ASÍ dice el Señor Dios, el Fuerte de Israel: He aquí, te digo, mi siervo Edward, bendito eres, y te son perdonados tus pecados, y eres llamado a predicar mi evangelio como con voz de trompeta;
2 y pondré sobre ti mi mano por conducto de las de mi siervo Sidney Rigdon, y recibirás mi Espíritu, el Espíritu Santo, sí, el Consolador, que te enseñará las cosas apacibles del reino;
3 y lo declararás en voz alta, diciendo: ¡Hosanna, bendito sea el nombre del Dios Altísimo!
4 Y ahora te doy este llamamiento y mandamiento concerniente a todos los hombres:
5 Que cuantos vengan ante mis siervos Sidney Rigdon y José Smith, hijo, y acepten este llamamiento y mandamiento, serán ordenados y enviados a predicar el evangelio sempiterno entre las naciones,
6 para proclamar el arrepentimiento, diciendo: Salvaos de esta generación perversa, y salid del fuego, aborreciendo aun hasta las ropas contaminadas con la carne.
7 Y se dará este mandamiento a los élderes de mi iglesia, para que todo hombre que lo acepte con sencillez de corazón sea ordenado y enviado tal como lo he hablado.
8 Soy Jesucristo, el Hijo de Dios; por tanto, ciñe tus lomos y vendré súbitamente a mi templo. Así sea. Amén.

SECCIÓN 37

Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon cerca de Fayette, Nueva York, en diciembre de 1830 (History of the Church, 1:139). Aquí se da el primer mandamiento con respecto a un recogimiento en esta dispensación (History of the Church, 1:145).

1–4, Se convoca a los santos a congregarse en Ohio.

1 HE aquí, os digo que no es prudente que traduzcáis más hasta que os trasladéis a Ohio, y esto a causa del enemigo y para vuestro bienestar.
2 Y además, os digo que no iréis sino hasta que hayáis predicado mi evangelio en aquellas partes y fortalecido la iglesia en dondequiera que se encuentre, y más especialmente en Colesville, porque he aquí, me suplican con mucha fe.
3 Y además, un mandamiento doy a la iglesia, que me es prudente que se congreguen en Ohio, para cuando regrese a ellos mi siervo Oliver Cowdery.
4 He aquí, en esto hay sabiduría, y escoja todo varón por sí mismo hasta que yo venga. Así sea. Amén.

SECCIÓN 38

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta en Fayette, Nueva York, el 2 de enero de 1831 (History of the Church, 1:140–143). La ocasión fue una conferencia de la Iglesia.

1–6, Cristo creó todas las cosas;
7–8, Él se halla en medio de sus santos, que pronto lo verán;
9–12, Toda carne se ha corrompido delante de Él;
13–22, Él ha reservado una tierra prometida para sus santos por el tiempo y por la eternidad;
23–27, Se manda a los santos ser uno y estimarse unos a otros como hermanos;
28–29, Se predicen guerras;
30–33, Se dará a los santos poder de lo alto e irán a todas las naciones;
34–42, Se manda a los miembros de la Iglesia velar por los pobres y por los necesitados, y buscar las riquezas de la eternidad.

1 ASÍ dice el Señor vuestro Dios, Jesucristo, el Gran YO SOY, el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el mismo que contempló la vasta expansión de la eternidad y todas las huestes seráficas del cielo antes que el mundo fuese hecho;
2 el mismo que conoce todas las cosas, porque todas están presentes ante mis ojos.
3 Soy el mismo que hablé, y el mundo fue hecho, y todas las cosas llegaron a existir por mí.
4 Soy el mismo que he llevado la Sión de Enoc a mi propio seno; y de cierto digo, aun por cuantos han creído en mi nombre, porque yo soy Cristo, y en mi propio nombre, en virtud de la sangre que he derramado, he abogado por ellos ante el Padre.
5 Mas he aquí, he guardado al resto de los inicuos en cadenas de tinieblas hasta el juicio del gran día que vendrá al fin de la tierra;
6 y así haré que sean guardados los inicuos que no quieren oír mi voz, antes endurecen sus corazones; y ¡ay, ay, ay de ellos!
7 Pero he aquí, de cierto, de cierto os digo, que mis ojos están sobre vosotros. Estoy en medio de vosotros y no me podéis ver;
8 pero pronto vendrá el día en que me veréis, y sabréis que yo soy; porque el velo de tinieblas en breve será rasgado, y el que no esté purificado no soportará el día.
9 Por tanto, ceñid vuestros lomos y estad apercibidos. He aquí, el reino es vuestro, y el enemigo no triunfará.
10 En verdad os digo que os halláis limpios, mas no todos; y con ningún otro estoy bien complacido.
11 Porque toda carne se ha corrompido delante de mí; y los poderes de las tinieblas prevalecen en la tierra, entre los hijos de los hombres, en presencia de todas las huestes de los cielos.
12 Por lo que reina el silencio, y toda la eternidad padece, y los ángeles esperan el gran mandamiento de segar la tierra para juntar la cizaña y quemarla; y he aquí, el enemigo se ha combinado.
13 Y ahora os descubro un misterio, una cosa que se halla en las cámaras secretas, para llevar a cabo vuestra destrucción con el transcurso del tiempo, y no lo supisteis;
14 pero ahora os lo digo, y benditos sois, no por causa de vuestra iniquidad ni por vuestros corazones incrédulos; porque en verdad, algunos de vosotros sois culpables ante mí, pero seré misericordioso para con vuestras flaquezas.
15 Por tanto, sed fuertes desde ahora en adelante; no temáis, porque el reino es vuestro.
16 Y para vuestra salvación os doy un mandamiento, porque he escuchado vuestras oraciones, y los pobres se han quejado delante de mí, y a los ricos yo los hice, y toda carne es mía, y no hago acepción de personas.
17 Y he hecho rica la tierra, y he aquí, es el estrado de mis pies; por tanto, de nuevo pondré mi pie sobre ella.
18 Y os ofrezco y estimo conveniente daros riquezas más grandes, sí, una tierra de promisión, una tierra que fluye leche y miel, sobre la que no habrá maldición cuando el Señor venga;
19 y os la daré como tierra de vuestra herencia, si es que la procuráis con todo vuestro corazón.
20 Y éste será mi convenio con vosotros, la recibiréis como tierra de vuestra herencia y como herencia de vuestros hijos para siempre, mientras dure la tierra, y la poseeréis otra vez en la eternidad, para nunca más volver a pasar.
21 Mas de cierto os digo, que vendrá tiempo cuando no tendréis rey ni gobernante, porque yo seré vuestro rey y velaré por vosotros.
22 Por tanto, escuchad mi voz y seguidme, y seréis un pueblo libre; y no tendréis más leyes que las mías cuando yo venga, porque soy vuestro legislador, y ¿qué cosa hay que detenga mi mano?
23 Pero en verdad os digo, enseñaos los unos a los otros, de acuerdo con el oficio al cual os he llamado;
24 y estime cada hombre a su hermano como a sí mismo, y ponga en práctica la virtud y la santidad delante de mí.
25 Y de nuevo os digo, estime cada hombre a su hermano como a sí mismo.
26 Porque, ¿quién de vosotros, si tiene doce hijos que le sirven obedientemente, y no hace acepción de ellos, dice a uno: Vístete de gala y siéntate aquí; y al otro: Vístete de harapos y siéntate allí, podrá luego mirarlos y decir soy justo?
27 He aquí, esto os lo he dado por parábola, y es como yo soy. Yo os digo: Sed uno; y si no sois uno, no sois míos.
28 Y además, os digo que el enemigo en las cámaras secretas busca vuestra vida.
29 Oís de guerras en países lejanos, y decís que pronto habrá grandes guerras en países lejanos, mas no conocéis el corazón de los hombres en vuestro propio país.
30 Os digo estas cosas a causa de vuestras oraciones; por lo tanto, atesorad sabiduría en vuestro seno, no sea que la maldad de los hombres os revele estas cosas por medio de su iniquidad, de una manera que retumbará en vuestros oídos con una voz más fuerte que la que sacudirá la tierra; mas si estáis preparados, no temeréis.
31 Y para que os escapéis del poder del enemigo y vengáis a mí, un pueblo justo, sin mancha e irreprochable,
32 fue por lo que os di el mandamiento de trasladaros a Ohio; y allí os daré mi ley, y allí seréis investidos con poder de lo alto;
33 y desde allí irán a todas las naciones los que yo quisiere, y les será dicho lo que han de hacer; porque tengo reservada una gran obra, pues Israel será salvo y lo guiaré por donde yo quiera, y ningún poder detendrá mi mano.
34 Y ahora, doy a la iglesia en estas partes el mandamiento de nombrar a ciertos hombres de entre ellos, y éstos deberán ser nombrados por la voz de la iglesia;
35 y atenderán a los pobres y a los necesitados, y les suministrarán auxilio a fin de que no sufran; y los enviarán al lugar que les he mandado;
36 y su obra será administrar los asuntos de los bienes de esta iglesia.
37 Y los que tengan granjas que no puedan vender, que las dejen o las alquilen, según les parezca mejor.
38 Procurad que se conserven todas las cosas; y cuando los hombres sean investidos con poder de lo alto, y enviados, han de juntarse todas estas cosas en el seno de la iglesia.
39 Y si buscáis las riquezas que según su voluntad el Padre quiere daros, seréis los más ricos de todos los pueblos, porque tendréis las riquezas de la eternidad; y es menester que las riquezas de la tierra sean mías para dar; mas cuidaos del orgullo, no sea que lleguéis a ser como los nefitas de la antigüedad.
40 Y además, os digo que os doy el mandamiento de que todo hombre, tanto el que sea élder, presbítero, o maestro, así como también el miembro, se dedique con su fuerza, con el trabajo de sus manos, a preparar y a realizar las cosas que he mandado.
41 Y sea vuestra predicación la voz de amonestación, cada hombre a su vecino, con mansedumbre y humildad.
42 Y salid de entre los inicuos. Salvaos. Sed limpios, los que lleváis los vasos del Señor. Así sea. Amén.

SECCIÓN 39

Revelación dada por medio de José Smith el Profeta a James Covill en Fayette, Nueva York, el 5 de enero de 1831 (History of the Church, 1:143–145). James Covill, que había sido ministro bautista durante unos cuarenta años, hizo convenio con el Señor de obedecer cualquier mandamiento que el Señor le diera por conducto de José el Profeta.

1–4, Los santos fieles tienen el poder de llegar a ser hijos de Dios;
5–6, Recibir el evangelio es recibir a Cristo;
7–14, Se le manda a James Covill bautizarse y obrar en la viña del Señor;
15–21, Los siervos del Señor han de predicar el evangelio antes de la Segunda Venida;
22–24, Aquellos que reciban el evangelio serán recogidos por el tiempo y por la eternidad.

1 ESCUCHA y oye la voz de aquel que existe de eternidad en eternidad, el Gran Yo Soy, sí, Jesucristo,
2 la luz y la vida del mundo; una luz que brilla en las tinieblas y las tinieblas no la comprenden;
3 el mismo que vine a los míos en el meridiano de los tiempos, pero los míos no me recibieron;
4 mas a cuantos me recibieron, les di el poder de llegar a ser mis hijos; y en igual manera, a cuantos me recibieren, les daré poder para llegar a ser mis hijos.
5 Y de cierto, de cierto te digo, que el que recibe mi evangelio, me recibe a mí; y quien no recibe mi evangelio, tampoco me recibe a mí.
6 Y éste es mi evangelio: Arrepentimiento y bautismo en el agua, tras lo cual viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo, sí, el Consolador, el cual manifiesta todas las cosas y enseña las cosas apacibles del reino.
7 Y ahora bien, he aquí, te digo, mi siervo James, he observado tus obras y te conozco.
8 Y de cierto te digo, tu corazón es recto delante de mí ahora; y he aquí, he conferido grandes bendiciones sobre tu cabeza;
9 no obstante, has conocido mucha tristeza, porque me has rechazado muchas veces a causa del orgullo y de los afanes del mundo.
10 Pero he aquí, los días de tu liberación han llegado, si escuchas mi voz que te dice: Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando mi nombre, y recibirás mi Espíritu y una bendición mayor que cualquiera que hayas conocido.
11 Y si haces esto, te he preparado para una obra mayor. Predicarás la plenitud de mi evangelio que he enviado en estos últimos días, el convenio que he enviado para recobrar a los de mi pueblo, que son de la casa de Israel.
12 Y acontecerá que el poder descansará sobre ti; tendrás una fe grande, y estaré contigo e iré delante de tu faz.
13 Eres llamado para obrar en mi viña y edificar mi iglesia y establecer Sión, a fin de que se regocije sobre los collados y florezca.
14 He aquí, de cierto, de cierto te digo que no eres llamado para ir a las tierras del Este, sino para ir a Ohio.
15 Y si es que mi pueblo se congrega en Ohio, he reservado una bendición cual no se conoce entre los hijos de los hombres, y será vertida sobre su cabeza. Y de allí saldrán hombres a todas las naciones.
16 He aquí, de cierto, de cierto te digo, que la gente en Ohio me suplica con mucha fe, pensando que retendré mi juicio de sobre las naciones, pero no puedo negar mi palabra.
17 Por tanto, trabaja con tu fuerza y llama a obreros fieles a mi viña para que la poden por última vez.
18 Y si se arrepienten y reciben la plenitud de mi evangelio, y se santifican, detendré el juicio de mi mano.
19 Sal, por tanto, diciendo en voz alta: El reino de los cielos se ha acercado; clamando: ¡Hosanna! ¡Bendito sea el nombre del Dios Altísimo!
20 Ve y bautiza con agua, preparando la vía delante de mi faz para la hora de mi venida.
21 Porque el tiempo está cerca; ningún hombre sabe el día ni la hora; mas de cierto llegará.
22 El que recibe estas cosas me recibe a mí; y será reunido conmigo por el tiempo y por la eternidad.
23 Y además, sucederá que a cuantos bautices con agua, les impondrás las manos y recibirán el don del Espíritu Santo, y esperarán las señales de mi venida y me conocerán.
24 Y he aquí, vengo pronto. Así sea. Amén.

SECCIÓN 40

Revelación dada a José Smith el Profeta y a Sidney Rigdon en Fayette, Nueva York, en enero de 1831 (History of the Church, 1:145). Antes de anotar esta revelación, el Profeta escribió: "Por cuanto James Covill rechazó la palabra del Señor y volvió a sus principios y compañeros anteriores, el Señor nos dio a mí y a Sidney Rigdon la siguiente revelación" (History of the Church, 1:145).

1–3, El temor de la persecución y los afanes del mundo hacen que se rechace el evangelio.

1 HE aquí, de cierto os digo, que el corazón de mi siervo James Covill fue recto ante mí, porque hizo convenio conmigo de obedecer mi palabra.
2 Y recibió la palabra con alegría, pero en seguida lo tentó Satanás, y el temor a la persecución y los afanes del mundo hicieron que rechazara la palabra.
3 Por consiguiente, quebrantó mi convenio, y queda en mí hacer con él como bien me parezca. Amén.
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