Seguramente le gustó a Fernando el comentario que escribí de sus poemas y de las "Narraciones malditas", ya que esto le animó y, no mucho después, ya tenía otra obra suya en mis manos. Pocas semanas más tarde, su ruptura con la basca tenía lugar. Calculo la fecha de composición de estas narraciones sobre enero o febrero de 1990.
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HISTORIAS MACABRAS
HEROINE (HEROÍNA)
Quiero vivir la vida, intensamente.
Quiero ir al otro mundo.
Necesito picarme en el brazo.
Necesito ver la aguja clavada en el brazo.
Cuando veo el émbolo de la jeringuilla subir,
me alegra un poco la cara.
La cosa que me alegra y satisface es la heroína.
¡Heroína! ¡Heroína!
Ese nombre me suena a japonés.
Pero resulta que es thailandés 100% (1).
HABLANDO CON LA MUERTE.
Hermanos míos, a todos mis oyentes que escuchan mi frecuencia.
Os tengo que comunicar mi nuevo mensaje para vosotros.
Soys la basca de oyentes más despreciable, pordiosera, mierdosa, drogadicta, arrastrada, mamona, llenos de mierda hasta el cuello.
Pensáis que hago el programa para vosotros por gusto.
¡Pues pensáis mal! Simplemente lo hago porque me dais pena.
Sois una pandilla de cobardes, ratas de alcantarilla, neonazis asquerosos, paranoicos perdidos del mundo suburbano.
Si pensáis que os voy a ayudar, estáis equivocados.
Recurrid a Javier Pérez de Cuéllar ¡Ja, ja, ja! (2)
EL VERDUGO
Uno de mis personajes preferidos, un personaje a distinguir.
De pequeño pensaba ser de mayor: Verdugo.
Es una profesión desagradable pero con una experiencia única.
Sin lugar a dudas me atrae esta profesión por su meticulosidad, sencillez e impecabilidad.
Los que ejercen esta profesión son generalmente gente de la montaña o hijos de verdugo.
En esta profesión se requiere destreza, un poco de fuerza y ante todo serenidad.
Yo me pregunto qué pensará el verdugo cuando ve rodar una cabeza por los peldaños de la escalera.
Debe ser una sensación muy fuerte, que te pone los pelos de punta.
Será cuestión de hacer un simposio internacional sobre el tema. (3)
FERNANDO TOLEDO
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COMENTARIO DE BENJAMÍN ALBEROLA
No estoy muy seguro de si Fernando Toledo mejora en esta nueva serie los éxitos de su anterior producción, las "Narraciones malditas". Pero, desde luego, si no lo hace, por lo menos se mantiene a su altura. Incluso parece que depura más su estilo. En todos estos relatos podemos observar un elemanto común. Una apariencia se extiende a lo largo del relato: en el primero, se trata de la condición de heroinómano obsesivo del narrador; en el segundo, una amenaza dirigida desde un programa de radio; finalmente, la descripción de la actividad de un verdugo. Esa apariencia dura hasta casi el final del poema y, de repente, al llegar a la última frase, el lector se da cuenta de que la impresión que tenía se desvanece para pasar a un matiz totalmente opuesto. La última frase apenas tiene algo que ver con el resto, y esta oposición conduce al lector a la risa.
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1 Fernando parece que va a sentar la cabeza y a componer algo más serio, pero su última frase le traiciona. Ya es frecuente en su lírica que la última vuelque toda la seriedad que parecía emanar el poema de que se trata. En efecto, ese "Me suena a japonés, pero resulta que es thailandés 100%" sólo puede inducir a risa. Y seguramente es lo que el autor desea.
2 Puro Fernando Toledo. Un fragmento excelente, con un vocabulario absolutamente propio. De nuevo la frase final es una auténtica gozada. Javier Pérez de Cuéllar era el secretario general de la ONU cuando esta obra fue compuesta.
3 En un poema aparentemente bastante serio, de nuevo aparece una frase final absolutamente delirante, que vuelca todas las ideas que nos habíamos hecho desde el principio del mismo.