RELATOS AMERICANOS

AMÉRICA

Estaba durmiendo plácidamente, cuando notaba que estaban mis piernas flotando y mi cuerpo.

Abrí mis ojos y me encontraba encerrado en un camarote de un barco.

Un barco antiguo, yo diría bastante antiguo, del siglo XVI.

Algún galeón español hundido por los corsarios ingleses, de vuelta a España cargado de oro y plata.

Estaba lleno de agua el aposento, era increíble, agua por todas partes.

Comencé (1) a nadar, abriéndose paso por el pasillo del barco.

Hasta llegar a la cubierta y descubrir un nuevo mundo: El fondo del mar.

Un fondo azul claro que dejaba pasar los rayos de sol a través (2) del agua.

La fauna era increíble, grandiosa, tropical, de una belleza impertérrita.

Me sentía confundido ante el espectáculo infinito del fondo del mar.

Habían (3) langostas, cangrejos, peces de colores, delfines, tiburones blancos y toda clase de bichejos por haber y por habido.

Sentía la necesidad de respirar, miré hacia arriba y empezaba a nadar con gran fuerza hacia arriba de mí.

De repente salí del mar, cuando ya me había aclarado los ojos, estaba delante de una playa arenosa con una línea longitudinal de cocoteros y lo más gracioso, una tribu de indios caribes esperándome.

Había llegado a una isla de un continente desconocido para mí:

¡AMÉRICA!

 

* * *

VARADERO BEACH

Una mañana cualquiera, una mañana alsonante (4), una mañana cálida.

Recorría una playa muy especial, conocida en el mundo entero:

Varadero Beach.

¡Qué playa, Dios mío! ¿Por qué (5) la naturaleza hace cosas tan bonitas?

Creo que es una de las playas que nos podíamos olvidar de todos los problemas.

La estaba recorriendo descalzo, encharcándome en su orilla, viendo sus transparentes aguas cristalinas.

Continué caminando descalzo, lentamente, sin prisa pero sin pausa.

Aún no había salido el sol, pero presentía que saldría con todo su esplendor.

Llegaba a un chiringuito destartalado, me sentaba en una silla con la mesa delante.

Un negro salía de la puerta con una bandeja que contenía una taza de café con leche, el periódico "Granma" y un puro cohiba.

Los elementos imprescindibles para ver una buena puesta de sol (6), desde una de las playas más lindas del continente americano.

Mientras me estaba tomando café, leía en el periódico que Cuba era la más visitada por los turistas. No era de extrañar.

Acto seguido, empecé a fumarme el buen puro cohiba, que no se fuma uno todos los días.

* * *

HAITÍ

Es una pequeña isla verde, extraña, mágica, volcánica, que padece desgracias todos los días, pero que está en el mapa.

Es una isla con unas características especiales, a lo mejor son sus gentes lo que hace especial a la isla.

Son pobres, desvalidos, harapientos pero siempre sonrientes. El Haitiano tiene un peculiar sentido del deber Humorístico, casi siempre negro como su propia piel.

Su tierra está sembrada de muchos ríos de sangre por su larga y agónica historia.

Pero que por las noches, olvidan a través del vudú, ese rito tenebroso mitad religión, mitad brujería.

Una isla que no se puede olvidar fácilmente, con un verde grosor de sus montañas, unas playas tropicales, unas noches mágicas y sobre todo (7) esa gente que vive allí.

* * *

CHÉ GUEVARA

Desde hace mucho tiempo, un tiempo exactamente, de 24 años.

Trés (8) letras del abecedario han desaparecido, hay tres huecos vacíos.

Tán vacíos como el corazón de América Latina, ese corazón joven, salvaje, de un hombre lúcido, quijotesco, irrenunciable hombre de acción.

Que llevó su maldito asma toda su vida hasta su muerte.

Lo mataron en Bolivia, era una molestia contumaz como un mosquito.

Pero él dio una gran lección a sus verdugos.

Cuando estaba rodeado por los soldados bolivianos, él tenía delante a un soldado joven miedoso sin saber qué hacer, estaba en la punta de mira (9) de su fusil pero no disparó, le dejó marcharse.

Fue su mensaje más radical de toda su vida guerrillera:

El coraje de no tener que disparar.

* * *

Una interesante tríada de poemas de Fernando Toledo, en la que, tras bastante tiempo de silencio, vuelve a tratar el tema iberoamericano, en esta ocasión de forma totalmente exclusiva. La acción, si es que se puede llamar así, o al menos el centro temático, se sitúa fundamentalmente en el Caribe. Comienzo absolutamente surrealista, con marcadísimos tintes oníricos, para a continuación sumergirse en un intento -a decir verdad no demasiado logrado, pero siempre sincero- de contemplación paisajística, en "Varadero Beach". Una vez más, una última frase chocante ("No se fuma uno [un Cohiba] todos los días"), incongruente con la seriedad que discurría a lo largo del relato, arranca una media sonrisa del lector. Parece, una vez más, que no va a haber ningún clímax en el relato, y de nuevo nos encontramos con ese recurso que no nos cansamos de describir.

Cambio de isla, para pasar a Haití, lugar ideal para sacar a relucir la carga social que contienen siempre sus relatos. Algo curioso, en verdad: mientras en "Haití" parece lamentarla pobreza de los indígenas, parece olvidar que en el poema anterior, en Cuba, el mismo narrador estaba siendo servido bandeja en mano por un nativo, cosa que no parece excesivamente compatible.

Al final, pasamos al continente, para seguir los últimos pasos del Ché Guevara, en un relato lleno de admiración por parte del autor. Admiración que se desprende de cada una de sus líneas. Y chocantemente, he aquí que nos sorprende llevando el clímax al final del relato, pero de forma que, en esta ocasión, no pretende arrancar de nosotros una sonrisa, ni menos una carcajada, sino seguir en la línea seria y admirativa que llevaba el relato hasta tal momento.

Interesantes poemas, pues, con pasajes muy logrados. Claro avance del autor después del retroceso que habían supuesto su última obra.

NOTAS

1 "Comenzé", con zeta, en el original. Cuando Fernando me pasó los relatos, le indiqué que se escribía con "ce". "Bueno, pues lo corriges, pero, ¿'comenzar' no se escribe con zeta?". Le expliqué la regla ortográfica, pero temó que no quedó demasiado convencido.

2 En el original "através", junto. Creo interpretar los deseos del autor corrigiendo este error.

3 Así está escrito en el original. He preferido mantener este típico detalle valenciano en lugar de sustituirlo por la forma correcta "había", en singular.

4 No, yo tampoco sé lo que quiere decir esta palabra. En los diccionarios no está. Habrá que atribuir a Fernando su invención.

5 "Porqué", junto, en el original.

6 O hay aquí un error, o algún recurso que no acierto a explicar. Porque pocas líneas antes el autor indicaba que el sol "aún no había salido", en tanto que ahora pretende que se va a poner. Probablemente quiera indicar el autor que el día ha transcurrido totalmente en la playa.

7 En el original "sobretodo", junto.

8 Sic, con acento. Lo he dejado porque, al igual que dos líneas después ("tan"), parece querer acentuarse la priemra palabra del párrafo.

9 Así en el original, por "el punto de mira".

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