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Esta es una lucha
infinita porque si empiezan acá no van a terminar hasta que seamos
un cráter. Somos sólo los primeros de la Patagonia pero ya hay
tareas de exploración en toda la provincia, señaló
ayer a Página/12 Flavio Romano, pediatra de Esquel e integrante de
la agrupación de Vecinos Autoconvocados que desde el año pasado
intentan frenar el proyecto de la mina El Desquite.
La metáfora del cráter no es tal. La instalación
de la mina requiere del uso de toneladas de explosivos para romper roca que
dejarán un agujero de 200 metros de profundidad y de diámetro
incierto. Un cráter que se va a convertir en un lago y en otra fuente
de contaminación: todos los elementos de la roca en contacto con el
agua y el aire se convierten en contaminantes tóxicos que luego arrastra
el deshielo y que penetran el suelo hasta las napas, explicó
Verónica Odriozola.
En tanto, Romano denunció que a 16 kilómetros de Esquel, en
Huemules, también empezaron con las tareas de exploración,
los arroyos bajan turbios y ya pusieron carteles de que no se puede tomar
el agua. Estamos rodeados de perforaciones y la zona está plagada de
puntas de cateo.
Los vecinos de Esquel ya realizaron varias movilizaciones contra Meridian
Gold y siguen en constante asamblea, esperando el plebiscito del 23 de marzo.
Nos vendieron con tierra y todo pero no queremos ser otro Perú,
con gente que se muere en las minas y las empresas llevándose todo
el oro, dijo el médico
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