TESTIMONIO DE FRAY GERARDO SOTELO PÁRROCO DE SAN
BARTOLOMÉ
Lo que voy a decir nadie me lo ha pedid, sólo obedezco a la voz de mi conciencia. Permítame, como
decía S. Pablo, que yo también presuma de mis méritos: no soy
especialista en nada y por eso en mi congregación he servido en
innumerables cargos, incluso como consejero general de la
congregación en Roma.
Y como decía alguno, citando a San
Agustín: "esto no es verdad porque lo haya dicho San Agustín, sino
San Agustín lo dijo porque esto es la verdad".
Me refiero a
la obra "Orden
Trinitaria de los hijos de la Hija de Dios". Y hablo desde dentro, ya que he tenido
la gracia de Dios de conocerla, tratar de vivir su Espiritualidad,
admirar sus frutos maravillosos, desde hace años. Lo que estoy
dispuesto a aclarar ante quien sinceramente quiera
conocerla.
El padre Ricardo Lombardi, S.J. citaando a Hegel,
decía: "cincuenta años después de las ideas vienen los cañones". Con
esto quiero decir que es demasiado prematuro, tanto para unos como
para otros, presentar el movimiento para una aprobación. La Iglesia
bautiza a los niños cuando ya están hechos y han nacido.
Sin
embargo, para cualquier persona, por prevenida que esté en contra,
no dejan de ser dicientes estos frutos que cito a vuelo de
pájaro:
a. Un Santuario a la Santísima Virgen María,
Marilandia, que salió de la nada, que atrae enormes
peregrinaciones, de cerca y de lejos, con todas las incomodidades y
sacrificios.
b. Una revista, "María Hoy", seria en
su contenido, lujosa en su presentación, como de las pocas que se
editan en Colombia.
c. Conversiones y más conversiones de
personas y familias completas, de grupos juveniles antes entregados
a la droga. San Agustín dice: "que esto es mayor milagro que la
resurrección de los muertos".
d. Vocaciones y más
vocaciones masculinas y femeninas para los seminarios diocesanos y
religiosos y para otros estados de vida cristiana.
e. Un
seminario para sacerdotes. Cuyos alumnos a quienes conozco bien
porque soy su confesor, han salido bien calificados por Monseñor
Luis Gabriel Romero, Obispo de Facatativá, para que pasen a su
seminario Diocesano. Y si l dice Monseñor Romero, póngale la firma,
ya que él fue Rector del seminario Mayor de Bogotá. El seguramente
está de acuerdo
Conmigo en certificar que posiblemente no
haya en Colombia un grupo de seminaristas como éste, que haya tomado
tan en serio su santificación. Esto solo como una muestra, ya que es
imposible describir a cabalidad un movimiento que es de
vida.
Claro que se encontrarán defectos, pecados y
limitaciones, como en toda obra, que, sin dejar de ser Divina, es
humana. Pero, vale la pena recordar lo que encontré en la antesala
de una parroquia en Barcelona (España): "El estúpido, cuando
un dedo muestra el cielo, en vez de mirar el cielo, se queda mirando
el dedo".
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