TESTIMONIO DE JAIRO MOLANO


Después de una juventud de mucha pobreza material pero feliz; mis primeros años de vida profesional transcurrieron sin mayores afanes. Sin embargo iba creciendo, dentro de mí, la necesidad de progresar que me imponía la sociedad en que vivía. En mi segunda etapa profesional, este deseo de progreso fue cada vez mayor; ya reconocía una sociedad en la que coexistían los que "empujaban" y los que se dejan "empujar". Ya a estas instancias había experimentado el rechazo fuerte de la sociedad por mi origen humilde.

El deseo de conocimiento humano, hacer especializaciones y ganar títulos eran un requisito para poder progresar, tener acceso a mejores posiciones y por lo tanto mayores ingresos tan necesarios para tener poder y manipular a los demás. Sin embargo regresando de la segunda especialización sentía todavía un vacío interior de realización que no entendía, cualquier persona después de tener un título profesional y dos especializaciones podría sentirse realizado. Fue en ese momento también cuando experimenté un segundo fuerte rechazo de la sociedad, todavía no estaba preparado socialmente para hacer frente a esa sociedad que se guiaba por las apariencias. Sin darme cuenta cada vez me alejaba más de Dios y mi cristianismo se había convertido en un hábito que manejaba a mi conveniencia ya que era casi como un amuleto para mí, iba a misa porque creía que si no iba, a la semana siguiente me iba mal.

La tan ansiada libertad de mi juventud, se me había convertido en un libertinaje camuflado. Estaba aprendiendo a vivir en un mundo de mentira y corrupción, el conocimiento de la verdad me aterraba porque me creaba compromisos y quería vivir una vida fácil; simplemente me creía poseedor de la verdad para imponerla.

A estas alturas había llegado a un nivel definitivo de éxito social y material, a la manera de los hombres, y me engreía en una felicidad espúrea, espumosa, pasajera. Había perdido el profundo sentido de vivir que es Dios.
Y estando en esta situación es cuando por misericordia de Dios, me ataca una enfermedad desconocida por mí e incurable, al menos por los métodos tradicionales humanos.

Fueron más de dos años de la más dura prueba, que me llevaron a probar muchas formas médicas conocidas para mi recuperación, la cual muchas veces me llegué a preguntar si llegaría algún día. En este proceso conocí a un médico homeópata, un hombre de Dios, con muchas curaciones milagrosas, el cual en un cierto momento al caminar conmigo en una de las crisis de mi enfermedad llegó a decirme algo que me impacto pero que no comprendí en ese momento, me dijo que mi enfermedad sólo la podía curar Dios. Habiendo logrado una gran mejoría física con este médico, pero no total, lo cual puedo comprobar en un período al final del tratamiento cuando me dejó solo y volví a sentirme tan mal como al principio, teniendo que recurrir en esta oportunidad a tranquilizantes.

Fue poco después de esto cuando por intermedio de una hermana mía, conozco al padre Jorge Alberto Hernández, y quien después de una primera charla me insta a orar frecuentemente, a rezar el Rosario y a preparar una confesión profunda de mi vida, lo cual hago y los resultados no se dejan esperar. Es así como empiezo a sentir un cambio verdaderamente impresionante  en mi vida, física y espiritualmente, cambio que posteriormente iba a afectar fundamentalmente toda mi vida y la de mi familia.

Por insinuación del padre Jorge Alberto conozco al Doctor Lino Sevillano y por él, la Espiritualidad de los hijos de la Hija de Dios.

A medida que me interiorizó en la Espiritualidad experimento mejor el seminario "María, Señal de Jesucristo" y trato de vivirlo a fondo. Cristofinalizando el individuo hay que Cristofinalizar. El seminario enfoca dos objetivos básicos:

1. Individualizar la Redención viviendo, y dando a Jesucristo, el Salvador resucitado, en el estado-proceso que comienza con nuestro proceso de conversión individual.
2.  Lograr la Cristofinalizaciòn de los individuos, las culturas, las sociedades y el mundo. Y este segundo objetivo es el que precisamente comienzo a vivir más claramente en nuestra Empresa Plescom.

Nuestra compañía como cualquier otra compañía privada comercial e industrial tiene como objetivo principal el de producir un beneficio o utilidad económica. Sin embargo, a diferencia de otras compañías, esta finalidad está totalmente supeditada a los medios que se utilizan para alcanzarla, como también al destino final que se le dará a dicha utilidad. Por lo tanto se debe tener muy en cuenta que nuestro objetivo único y final en el fondo será primordialmente el de producir bienestar y felicidad. Este objetivo queremos hacerlo realidad primero en nosotros mismos como empleados y segundo en la comunidad de la cual nos servimos y a la cual queremos servir.

Nuestras operaciones, funciones y actividades administrativas empresariales se ceñirán totalmente a lo establecido por Dios a través de su Palabra.

Para poder alcanzar el objetivo principal de FELICIDAD que nos proponemos, intentamos cumplir con los siguientes subobjetivos inmediatos:

1. ABSOLUTO ABANDONO EN LA PROVIDENCIA DIVINA. Creemos en los bienes, medios prácticos y técnicas modernas que hay disponibles para el manejo administrativo empresarial, como las herramientas y los elementos que Dios nos ha dado en su infinito amor para el progreso natural del hombre, que respeta lo creado y establecido por Dios para la felicidad del mismo. Sin embargo, declaramos nuestra absoluta incapacidad de alcanzar por nuestros propios medios, el plan de amor que Dios tiene trazado para nosotros.
2.   CREAR EL AMBIENTE O CLIMA PROPIO PARA TRABAJAR EN ARMONIA a lo cual sólo puede llagarse mediante una disposición general de los que formamos la Empresa, para amarnos los unos a los otros, como a nosotros mismos.
3.   ABSOLUTO RESPETO POR LA DIGNIDAD Y LIBERTAD HUMANAS.  Nada de lo que produzcamos, administremos o comercialicemos debe coartar o restringir nuestra propia libertad, esto es, causarnos ataduras a compromisos por fuera de nuestros principios cristianos o por encima de nuestras propias fuerzas, aceptando un crecimiento gradual, sin llegar a perder nuestra propia identidad. Nuestro producto debe ser entregado como el resultado de un trabajo de conjunto realizado con amor, para satisfacer plenamente las necesidades  de la comunidad sin usurpar o manipular la decisión de los que servimos. La utilidad o resultado benéfico de haber ejercitado nuestra función de Empresa deberá dedicarse a satisfacer el objetivo primordial de producir FELICIDAD dentro y fuera de nuestra Empresa en la forma que Dios lo determine.

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                       Padre       FERNANDO OREJUELA OSORIO
                                    Web Master   LUIS HERNANDO QUEVEDO JARA

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