Testimonio de FERNANDO
OREJUELA

Hoy Sacerdote y Superior
de la
COMUNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Soy salvado por la Misericordia!
En cada episodio de mi
vida, sólo una cosa es innegable y evidente: Dios está vivo y me
ama; me permitió vivir cuando el parto fue difícil; a los 5 años me
salva cuando me atropella un carro; a los 13 caigo en la droga y a
los 17 me enamoro de la posibilidad de encontrarle sentido a mi vida
dejándolo a él guiarme y sanarme y lo hace sacándome de la droga de
un día para otro; a los 23 años ingreso a un convento franciscano y
al año me retiro por que quiero casarme y tener hijos. De ahí en
adelante vivo una de las situaciones mas duras, el comenzar a
mendigar amor; teniendo en abundancia el amor de mi Jesús; para
evadir su voz y llamado para entregarme totalmente a él, hago muchas
cosas; estudio derecho
(7 semestres), monto una micro-empresa,
de productos de aseo y hago política (ideológicamente), pero cada
clase en la universidad se hacía agobiante y vacía; sí, era
interesantísima mi carrera, pero que árida se volvía mi vida,
experimentaba tal angustia, que sentía como si alguien o algo me
robara la vida, iba a grupos, los dirigía, asistí al catecumenado y
en fin me vinculé a muchos grupos tratando de encontrar respuesta.
Una cosa era clara: no quería ser sacerdote; pues guardaba la
esperanza de llegar a formar un hogar.
En 1986 conocí al
padre Jorge Alberto Hernández Vega y a Lino Sevillano, pero sólo
hasta 1989 vuelvo a encontrarme con ellos. En circunstancias muy
difíciles para mí, necesitaba luz y guía espiritual pues sabía que
no era fácil manejar mi vida y no tirármela por mis caprichos
y actitudes poco definidas ante el Espíritu de Dios. Este nuevo
encuentro me enfrenta y atrae; había un lenguaje nuevo y una fuerza
que me seducía; sentía como nuevos destellos de luz y me aliviaba la
esperanza de algo nuevo. Fue muy lento el proceso, pero creo que
siempre me trabajó a fondo; fui conociendo las Actas y sintiendo en
ellas la presencia de Dios, un Dios que me ama y me forma.
Es en el año 1990 cuando leyendo un Acta, siento que
interiormente el Señor me habla y me impulsa a ir a orar con Lino y
pedirle su bendición, tengo miedo, no quiero ser sacerdote; pero
tampoco sé que hacer conmigo, entonces, dejo de resistirme y voy, es
en este momento 14 de agosto de 1990 cuando vivo la experiencia más
grande, le hablé al Dios vivo y le conté mi angustia, tan solo había
un libro pequeño el cual bendije y abrí; me sorprendí con el título
de la pasta: "Yo te he elegido sacerdote eterno según el rito de
Melquisedec".
Este día rompe mis temores y me enamora de su
voluntad vinculándome al poco tiempo a un proyecto de su corazón: la
Comunidad de la Inmaculada Concepción que se inicia a los 5 meses y
en la cual hoy septiembre de 1993 cuenta con 18 miembros y 7
aspirantes para la Gloria de Dios Amén.
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Padre
FERNANDO OREJUELA OSORIO
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