TESTIMONIO DE JOSÉ ANDRÉS BERNAL CÁRDENAS
SEMINARISTA HOY SACERDOTE DE LA COMUNIDAD DE LA INMACULADA
CONCEPCIÓN
Escribo este breve relato para la Gloria
de Nuestro Señor Jesucristo y de nuestra Madre la Santísima Virgen
María quienes se han dignado mirarme y me han salvado de las cadenas
del pecado por su infinita misericordia.
Soy miembro de una
familia numerosa (13 hijos) y muy católica, enseñanzas recibidas de
nuestra madre Beatriz Cárdenas y del ejemplo de nobleza,
mansedumbre, persistencia y paciencia de parte de nuestro padre
Aquilino Bernal, ambos de origen campesino; Socorro y Guasca
Cundinamarca respectivamente.
Desde la edad de 11-12 años me
enfrenté a realidades que marcarían mi vida y me esclavizarían al
mundo. Asistía a misa los Domingos más por obligación que por
iniciativa propia. Tuve cierto rechazo hacia ella por que me
obligaba a asistir a las misas. No tenía ninguna experiencia viva de
Dios en mi vida y más bien estaba alejado de todo tema religioso y
de la Iglesia.
En
1982 viajé a Estados Unidos movido más por una ilusión de estudiar y
sin recapacitar sobre las dificultades y problemas a los que me
vería enfrentado; también como escape a realidades familiares y
sociales y conflictos internos suscitados a la esclavitud del
pecado.
Allí atravesé por innumerables experiencias amargas,
tristes y muy dolorosas todas sufridas siempre en mi interior:
peligros de muerte en diversas circunstancias, droga, sexo,
alcoholismo; experiencias intensas de vacío existencial, de
angustia, de soledad recibiendo ultrajes, humillaciones, desprecios
etc.
Estando siempre al borde de la locura escuchaba una "voz
interior" que me alentaba la cual me devolvió a tierras Colombianas,
en diciembre de 1986. En esta nueva etapa de mi vida inicio estudios
en la Universidad Tecnológica &de Pereira (junio de 1988) y en
medio del clima de violencia muy acentuado del País me surgen una
serie de interrogantes sobre la realidad y a buscar soluciones.
Busco en diversos grupos Universitarios revolucionarios de izquierda
muy estrechamente vinculados a la guerrilla, pero encuentro
división, odio, rencores: nada de lo que buscaba y que hasta ese
entonces no sabía que era. Llega a mi corazón el agradecer por la
bondad y humildad heredada por mi padre y pensé que eso era lo que
inquietaba mi corazón. Es cuando llega el AMOR DE DIOS a mi
vida.
Me veo invadido por este AMOR DE DIOS e inicio una
carrera para encontrarlo a plenitud. Continuo estudios en
Bucaramanga, en la Universidad Industrial de Santander e ingreso
allí ya con la expectativa clara de ir en busca de la verdad en la
ciencia pues era el camino que más claro se presentaba. Tras
introducirme muy de lleno en ella y vivirla a plenitud durante 4
años en esta institución, empiezo a sentir que allí no estaba lo que
buscaba y seguía inquietando mi corazón.
Ciego a la verdad y
al camino que es Jesucristo, debido a las cadenas que me
ataban, encuentro a nuestra Madre Celestial la Reina de la Paz, tras
largos tiempos de súplica quien se me manifiesta en mi corazón con
todo su Amor de Madre y me libera de la esclavitud del mundo
preparándome el camino hacia una aventura que daría respuesta a
muchas inquietudes de mi vida.
Empiezo entonces a sentir un
fuerte llamado a seguir a Jesucristo en la vida sacerdotal y tras la
negativa de varias comunidades a recibirme pues me encontraba
terminando mi carrera de ingeniería Eléctrica con brillantes
resultados por gracia de Dios, soy impulsado por el Espíritu Santo
en oración a suplicarle e implorar el camino que debo seguir. En
septiembre de 1992 es cuando el Señor escucha mi súplica y me
destina al encuentro con la
ESPIRITUALIDAD DE LOS HIJOS DE LA HIJA DE
DIOS, a través de una
de sus integrantes en Bucaramanga, Beatriz de Quiroz.
El día
19 de septiembre de 1992 me dirijo a su casa tras realizar una
llamada donde me comentaba la existencia de una comunidad llamada a
vivir el cristianismo de los tiempos de San Pablo, conversamos por
largas horas sobre mi vida. Al final, Beatriz de Quiroz me comenta
el fenómeno de la recepción de mensajes del Señor Jesús, a través de
unas Actas recibidas por LINO SEVILLANO. Mi corazón latía fuertemente pues no sabía de que se
trataba, más cuando inicia la lectura de una de ellas mi corazón
empieza a llenarse de una alegría infinita, al punto de salir
brincando, corriendo y gritando con lágrimas de gozo: ESTA VIVO! ESTA VIVO!
JESÚS ESTA
VIVO!
El Acta
leída contenía todo lo meditado días atrás en mi corazón frente al
sagrario de la parroquia a la que acudía a la santa misa todos los
días. Esto me condujo a tomar la decisión, de suspender mi carrera
de Ingeniería Eléctrica tras unos 15 días de reflexión y oración
profunda, toda impulsada por el Espíritu, al término de la cual me
preguntaba porque había dicho eso y lo cual era el deseo de mi
corazón.
Así comunico la decisión a mi familia la cual no fue
fácil pues sobre mí habían planes y proyectos en vista de mi
brillante carrera en la Universidad. Mis compañeros y vecinos al
captar en mi semblante el gozo y amor que irradiaba me preguntaban
que me pasaba a lo cual respondía nuevamente: ÉL ESTA VIVO, ÉL
VIVE y quiero
sembrar Amor mucho Amor para bien de ustedes y de la humanidad! La
vida no es simplemente ciencia, dinero, posición, hay Algo mucho más
grande y para lo cual todos fuimos creados: el AMOR, JESUCRISTO y la
SANTÍSIMA VIRGEN MARIA, Ellos han tenido misericordia de mí y me
han elegido para sembrar Amor en la tierra.
Gloria a Dios por
su infinita Sabiduría y su infinito Amor y por María, Madre y Modelo
de creatura, nuestra Arca de la Alianza. A Ella glorias por
siempre.
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Padre
FERNANDO OREJUELA OSORIO
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HERNANDO QUEVEDO JARA