FiEsTa De La VeNdImIa

RESE�A DE LAS FIESTAS DE LA VENDIMIA

ORIGEN HISTORICO DE LAS FIESTAS DE LA VENDIMIA

Las fiestas de la Vendimia son tan viejas como el vino en el mundo. Se celebraba ya en tiempos remont�simos en honor de Sodoma, personaje divino que cre� la bebida que inger�an las deidades hind�es. Grecia, fuente de cultura entre oriente y occidente asimil� esta tradici�n y personific� en Dionisio al dios de la alegr�a. Homero fu� quien primero canto a sus atributos y quien instituy� los ritos de las fiestas, las que, andando el tiempo, fueron de gran importancia en la vida Hel�nica. Los romanos personificaron en Baco al dios del vino, y �bacanallias� fueron llamadas sus fiestas, mismas que en el siglo IV de nuestra era dejaron de tener un sentido religioso para convertirse en profanas org�as. DIONISIO El cristianismo suprimi� el car�cter pagano de las Fiestas de la Vendimia y, aunque no pudo borrarse del todo, si se les imprimi� un nuevo sentido religioso y m�stico muy a tono con la transmutaci�n que sufre el vino para convertirse en la Sangre de Cristo. La Fiesta lleg� a ser titular de corporaciones y gremios, algunos de los cuales todav�a subsisten en Holanda, Francia, Italia y Espa�a. Bajo su influencia llego la Fiesta de la Vendimia a playas Americanas. De su paganismo quedaron, tan solo, las m�sicas de pueblo, las danzas en los vi�edos, la corona de uvas en las sienes de la reina y las coplas de los trovadores.

ANTECEDENTES DE LAS FIESTAS DE LA VENDIMIA EN MEXICO

M�xico es cuna de las primeras celebraciones de las Fiestas de la Vendimia en Am�rica. All� por el a�o de 1626 fueron instituidas en Parras, Coah., por don Lorenzo Garc�a, a quien le hab�a sido mercedada una gran extensi�n de tierras cultivables al norte de dicha ciudad, en el a�o de 1597, fundado en ellas las Bodegas de San Lorenzo 31 a�os despu�s. Es muy prudente creer que la idea que inspiro al caballero Garc�a para transplantar la fiesta vendimial a los llanos de Parras fu� la de alejar a los naturales del culto a su horrenda deidad �Gachiripa�, en cuyo honor se celebraban ritos demon�acos y a cuya salud se tomaba tambi�n, en grandes cantidades, un bebistrajo de locura denominado �peyote�. Puede decirse que la Vendimia en Parras acus� siempre hondos perfiles cristianos. Nacida como f�rvida advocaci�n para que los vinos y vi�edos tuviesen en todo tiempo la protecci�n divina, nunca extra�� tampoco las estruendosas risas de Baco ni los cantos sensuales de sus corifeos. El panorama de los festejos fu�, m�s que una bacanal romana, la continuaci�n en el tiempo de los ritos dionis�acos, con un matiz cat�lico, y sobre todo, con una fuente de influencia espa�ola. La ultima Fiesta de la Vendimia que se celebr� en Parras, conforme al antiguo secular rito, fue en el a�o de 1897, seg�n las constancias hist�ricas de que disponemos.

COMO SE CELEBRABA ENTONCES LA VENDIMIA.

En aquella lejana �poca, la Vendimia comenzaba a festejarse, con toda solemnidad, el 10 de agosto, d�a de San Lorenzo, Patrono de la Hacienda. Desde las v�speras, mayordomos y peones de la Bodega y de las vi�as se pon�an en movimiento, cuidando los primeros de los lagares, estucados de �tepichil�, estuviesen limpios y bru�idos, las �arguendadas� renovadas y las barricas ajustadas esplendorosas. Los peones ya ten�an listos los grandes canastos de carrizo, ribeteados de cuero, y sus mujeres les hab�an preparado los �yeguales�, adornos con cuentas y cintillas, mismos que se colocaban sobre la cabeza para que en ellos descansasen las canastas �copeteadas de uvas�. ENTRADA A continuaci�n, penetraba la comitiva en la Bodega. Por estrechas escaleras se llegaba al pretil de los lagares y los peones formaban en su derredor como una muda colecci�n de estatuas. Entonces, el mayordomo alzaba en alto su canasto, lindamente adornado, y columpi�ndolo para hacer mas fuerte el impulso, dec�a con voz solemne casi tonante: -..Viva la Gracia!...!Viva la Gracia de Dios!... Terminaba con un grito de �Muera el pecado!, volcando inmediatamente el contenido del canasto sobre la oscura boca del lagar, se�al esperada por los peones para depositar en el mismo su preciosa carga de racimos. Los que no hab�an alcanzado a subir al pretil, lo hac�an ahora en silencio, hasta que el mayordomo suspend�a la operaci�n porque era suficiente la uva depositada para el comienzo de la pisa. BAILE Mientras unos de los peones acomodaban los racimos, otros que hab�an de bailar sobre ellos, hac�an el lavado minucioso de sus pies. En uno de los �ngulos del lagar se instalaba un arpista sentado sobre una silla r�stica de tule, pintada de negro con sencillo ornatos de polvo de oro. A su lado, un violinista permanec�a de pie y el encargado de pulsar la guitarra se acomodaba el instrumento en la pierna derecha. Era as� como empezaba la fren�tica danza. El arpa marcaba con graves contrapuntos el acompa�amiento y el viol�n llevaba la melod�a, si de tal puede considerarse, a los mon�tonos sonidos que produc�a aquella charanga. Se bailaba las horas y horas, y es curioso anotar que, sin la danza, nada quer�a realizar el trabajo, muy agotador y cansado. Las melod�as eran las mismas que se ven�an tocando en Parras desde tiempos coloniales. El mosto flu�a, en chorro incesante, siendo recogido en �arguenadas� �especie de cubas port�tiles- y depositado en las pilas de fermentaci�n. Despu�s que las distintas variedades de uvas eran tratadas de igual manera, se daba por concluida la Vendimia con el ofrecimiento de una suculenta barbacoa, que se servia en el campo de los vi�edos. EXTRAER

LAS FIESTAS DE LA VENDIMIA EN LA ACTUALIDAD.

La tradici�n y la historia obligaban a Casa Madero S.A., heredera de las tierras, t�tulos y dem�s pertenencias de las Bodegas de San Lorenzo, a resucitar en todo su esplendor las Fiestas de la Vendimia. Y fue as� como estas, despu�s del estudio de viejos documentos, volvieron a celebrarse con toda la pompa caracter�stica en el a�o de 1944. Se introdujeron algunas variantes, como la alegre presencia simb�lica de Baco, el dios del vino y del jolgorio, la romer�a a los vi�edos, la elecci�n de ellos, de la reina de la Vendimia y otras que dan a la Fiesta perfiles nuevos, llenos, adem�s, de hondo sabor mexicano. De esta manera Casa Madero S.A., reintegro a la historia t�pica de M�xico una de sus tradiciones mas bellas y pintorescas. Dentro de las caracter�sticas generacionales que se derivan de su propia tradici�n, la Fiesta de la Vendimia registra cada a�o nuevas modalidades y atractivos que contribuyen a darle mayor esplendor y brillantez. Como todos los a�os, las Fiestas de la Vendimia se inician ahora el 9 de agosto. A primeras horas del d�a un heraldo, ataviado a la antigua usanza recorr�a la Hacienda de San Lorenzo y las calles de Parras, leyendo solemnemente el preg�n que anuncia el comienzo de las Fiestas. El acto alcanza un colorido especial con la presencia de las bandas de guerra que llenan el aire con sus dianas y toques marciales y la coral de San Lorenzo- integrada por obreros y obreras de Casa Madero, S.A- interpretando las t�picas ma�anitas y las mas gustadas canciones del folklore mexicano. Despu�s en la ma�ana, Casa Madero S.A., deseando hacer participes a todas las clases sociales de la alegr�a que irradian las Fiestas, procede al generoso reparto de millares de lotes de v�veres entre las familias mas necesitadas. Al mediod�a brotan las risas infantiles en un emotivo acto que se celebrara en la Quinta Manuelita instituci�n filantr�pica fundada por Don Evaristo Madero para dar albergue y educaci�n a casi un centenar de ni�as hu�rfanas. Hay reparto de premios, de dulces y otras amenidades.

LLEGADA A LA HACIENDA DE SAN LORENZO.

A la ca�da de la tarde del mismo d�a, la plaza de la Hacienda de San Lorenzo, convertida en el centro vital de todo el desarrollo de las Fiestas, se puebla de miles de gentes entusiastas que tras los arcos florales tributaran cari�osa recepci�n a la caravana de invitados procedentes de todos los puntos de la Rep�blica que en momentos antes se habr� formado en el cruce de la carretera de Paila. El instante es una emoci�n indescriptible. Las Bandas de Guerra saludan con dianas a los llegados y los mariachis llenan el aire con sus sones alegres mientras sobre el cielo azul del atardecer los cohetes rubrican con p�lvora la alegre hospitalidad del pueblo p�rrense. Y las mas bellas muchachas, encabezando las comisiones de recepci�n, acompa�an a los invitados hasta los alojamientos exclusivamente dispuestos para ellos, a fin de que gocen durante tres d�as consecutivos del inolvidable espect�culo de las Fiestas de la Vendimia. Una vez que los invitados hayan tomado posesi�n de sus alojamientos en la pintoresca Casa Grande de la Hacienda de San Lorenzo y saboreando los ricos platillos de la cocina. Mas tarde ya al filo de las diez de la noche bajo la tibia caricia de un clima delicioso, y ante la mirada expectante de los invitados, los cerros vecinos a la Hacienda de San Lorenzo se iluminan con cientos de antorchas portadas por grupos de matachines vestidos con t�picas indumentarias y procedentes, algunos de ellos, de los mas lejanos lugares del Norte de la Rep�blica. Cada uno lleva sobre la cabeza una policroma corona de plumas y espejuelos, y en el cuello sartales de cuentas de vidrio, listones y otros colgajos. El arreo se complementa con una casulla de vivos colores y pantalones hasta debajo de la rodilla, en los que van prendidos canutos barnizados con polvo de oro, los que producen, al moverse una extra�a m�sica. A una se�al convenida, los grupos de matachines emprenden endemoniada carrera descolg�ndose por las laderas de los cerros, a la luz de las antorchas y con el concierto atronador de sus gritos, hasta llegar al centro de la plaza donde se encendaran fant�sticas hogueras danzando incansables alrededor de ellas. Despu�s, los matachines encuadrados en sus respectivos grupos, desfilaran ante la tribuna de honor en la que un jurado especial se encargara de premiar las mejores ejecuciones. Al d�a siguiente cuando el alba quiere despuntar por los cerros de Santa Ana, un sonoro repique de campanas habr� de anunciar que es el solemne d�a de San Lorenzo. Y por si fuera poco alegres gallos y ma�anitas llevaran hasta sus o�dos, jubilosos mensajes en la interpretaci�n de los mas notables artistas mexicanos contratados especialmente para actuar en las Fiestas...

ROMERIA A LOS VI�EDOS.

Tras la misa oficiada a las siete de la ma�ana en la pintoresca capilla de San Lorenzo, un abigarrado conjunto con la bandera de M�xico al frente, encabezara desde la Hacienda del Rosario en Parras, el desfile de una luminosa caravana de enflorados carros con la carga gentil de las guapas vendimiadoras luciendo todo el encanto en el marco policromo de sus cl�sicas vistosas indumentarias. La marcha es lenta. Al llegar a la plaza de la Hacienda de San Lorenzo, la descubierta es recibida por las Bandas de Guerra y los grupos de matachines ofrecer�n, infatigables, nuevas danzas. Desde ah� ya cerca del mediod�a, la caravana se encamina hacia los vi�edos. Instaladas en ellos, con la escolta de sus alegres gritos y de sus frescas risas, las vendimiadoras comienzan a cortar las uvas, llenando sus canastos con fruto maduro. PISCA En la tarea las sorprender� la mitol�gica aparici�n del dios Baco. Cuando este surge entre las mas lejanas parras, todas las muchachas corren hacia el para ofrecerle, en noble porf�a, el contenido de sus canastos, pues saben que aquella de quien tome Baco las primeras uvas era elegida como la nueva reina de la vendimia. Antes de decidirse, el Dios del vino se recrea en la duda y busca con deliciosa coqueter�a a la presunta soberana... Al fin resuelve la situaci�n y acepta de ella los codiciados racimos que inmediatamente exprime en una copa de cristal, bebiendo con exagerada golosura el mosto de la
Vendimia. VENDIMIADORA Luego deposita en sus brazos a la nueva Reina y la conduce, entre los v�tores, y el entusiasmo de todas las muchachas, hasta la enflorada carreta de cansinos
bueyes, que iniciara el regreso de la caravana a la Hacienda de San Lorenzo. All� en un trono cuidadosamente instalado el dios Baco toma el cetro de la antecesora para coronar oficialmente a la nueva Reina de la Vendimia. Esta agradece la elecci�n y expresa un deseo, generalmente en beneficio de las clases humildes, el que es recogido para hacerle realidad durante el reinado por el Gerente de Casa Madero S.A Seguidamente la Reina de la Vendimia con su corte de honor, en las que figuran soberanas anteriores, se dirige hacia las Bodegas de San Lorenzo donde pondr� en marcha con las primeras cargas de uva, el molino que llevara el precioso liquido hasta los lagares de fermentaci�n, firmando, al mismo tiempo, el acta declaratoria oficial de la vendimia. MOLIENDA A las dos de la tarde, la Reina, con los socios, accionistas y altos cargos de Casa Madero S.A., preside la t�pica comida campestre que esta ofrece a todos sus invitados, autoridades, empleados y amigos. Al terminar el agape, dan comienzo en la colonia �Evaristo Madero� los festejos populares. No faltan la cl�sica charreada ni las carreras de caballos ni las peleas de gallos, etc.. La jornada de este d�a encuentra su fin con una grandiosa velada art�stica que a la luz de la luna, sobre el incomparable escenario natural de la huerta de Papareli.

EMBOTELLADO

VISITA A LAS BODEGAS.

Desde las diez de la ma�ana del d�a 11, las bodegas de San Lorenzo, en donde Casa Madero S.A., elabora los productos que han hecho famoso su nombre estar�n esperando la visita de los invitados para que conozcan, a trav�s de sus instalaciones, una de las obras industriales que mas enorgullecen a M�xico.
La visita habr� sido mas larga y minuciosa por los n�meros atractivos que desde todos los �ngulos de vista ofrecen a la curiosidad las Bodegas de San Lorenzo. Los visitantes podr�n hacer cuantas preguntas o consultas consideren oportunas. Y mas tarde, en uno de los anexos de las Bodegas, los comerciantes, distribuidores y clientes de Casa Madero S.A. ser�n reunidos por la Gerencial General de esta en un interesante cambio de impresiones sobre los problemas de mas actualidad e importancia. Sin salir todav�a de las Bodegas se ofrecer� a los invitados un gran surtido de copas conteniendo distintos productos y marcas de cognacs y aguardientes de uva. La visita concluir� con un cocktail que los dirigentes de Casa Madero S.A dedican a los periodistas invitados, los cuales estar�n en absoluta libertad de realizar cuantas preguntas sean necesarias. 1

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