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LA MENTIRA COMO ARTE DE HACER POLÍTICA

(Unos poquísimos ejemplos)

Camilo Estrada Luviano

 

Con lo que hemos visto, sin temor a equivocarnos podemos afirmar que el quehacer político del ciudadano Vicente Fox y Quezada, hoy Presidente de la República, ha sido una cadena de embustes, posiblemente desde su más tierna infancia. Pero su vida personal no tiene ninguna importancia, porque, aunque ahora sea el titular de un poder que en nuestro país se ejerce unipersonalmente, él no deja de ser un simple mortal más. Sin embargo, por nuestra propia historia nuestro Poder Ejecutivo es casi un poder monárquico, de lo cual, hay que decirlo, él no tiene, ni podría haber tenido, alguna responsabilidad. Y en el año 2000, también por lo que hemos visto, con el beneplácito correspondiente de los amigous gringos, el capital, tomó la decisión de relevar al PRI  del trono y entregárselo a alguien más complaciente con ellos; para eso tenían a ese caballero que dejó el tacuche y se vistió de personaje Marlboro, con todo y botas para hacerlo “presidente de México” y así con unas elecciones que pasarán a la historia por lo que sobre el financiamiento de ellas se dijo en la campaña electoral y que todavía no se ha aclarado, por el triste circo que dieron los priístas, por el vergonzoso papel que hicieron que jugara ese pobre hombre llamado Francisco Labastida Ochoa, por el anuncio precipitado de Ernesto Zedillo Ponce de León reconociendo el triunfo de Fox a la vez que “sacaba del aire” la imagen del candidato oficial y por el triunfo apretado, a pesar de todo, de Vicente Fox, éste está convertido en el Presidente Constitucional y como tal es el responsable único de conducir muchas cosas de la res publica, porque así lo marca nuestra máxima ley.

Pero el hecho de que sea el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos no le da ningún derecho a mentir y prometer sin cumplir es mentir y Fox lo hace cotidiana y cínicamente; no tiene el menor rubor ante la incongruencia entre lo que dice y los hechos, es más, ni siquiera se ruboriza cuando él declara alguna cosa en contradicción con sus propios colaboradores. Claro, en este caso, siguiendo la costumbre cortesana que impuso el PRI, se puede alegar que ahora el equivocado es el subordinado y no el mero–mero. Por supuesto que, ahora, no será una cortesanía, sino un principio básico de las relaciones gerenciales, donde el gerente es el superior y el inferior que se contraponga al  manager, pues, simplemente, está fuera de lugar; que es lo mismo que lo que hacía el PRI nada más que ahora esto está “más moderno”, ya no se dice que hay lambisconería sino eficiencia y, por supuesto, libertad, que hasta los Secretarios de Estado pueden jalar  pa'donde quieran  (esto para consumo interno y para la chusma, con el fin de que siga pensando que efectivamente hay “transición a la democracia”). Pero el amigou de Bush no sólo no se ruboriza con estas contradicciones, sino que tampoco lo hace cuando dice algo diferente a lo que declaran personajes con los que se entrevistó tanto en el interior como en el exterior del país y nos presenta, a los mexicanos, su muy personal percepción para que la aceptemos como si fuera la de un ser divino y puede que esté bien que sea mocho (mas no que obligue al pueblo mexicano a pagar sus idas a misa en avión), pero de ahí que lo que diga sea verdad y que por el sólo hecho de que su presidencial verbo lo afirme lo debemos aceptar...  bueno creo que sobran las palabras, porque en ese caso o el ciudadano Fox miente a sabiendas de ello y entonces es un pillo o el ciudadano presidente se siente presidente de otro país que no es México; por ejemplo, declaró en Chicago: “Allá tenemos un presupuesto bastante limitado. Créanme, no nos dejaron un país caminando; al revés, nos topamos con problema tras problema, día tras día... “ (La Jornada, 16/VII/01), presupuesto limitado, pero sí hay para ir a misa en avión y para toallas de algunos miles de pesos, pero “De eso ya hablamos; de eso ya hablé... ahora estamos en algo distinto” (Ibíd.). Quizá en hacer caminar al país que le dejaron, posiblemente, sentado. El país no puede quedar al revés de caminando. Los que están postrados, pero de hambre, son los millones y millones de mexicanos que están en la miseria, no México. Y eso de hacerle a la chillona para enseguida declarar que “sumados, en equipo vamos a construir esa gran nación que tenemos por delante” (Ibíd.) eso ya es sentirse Kalimán, porque, afirma sin decirlo, el que guía es él... nomás tengámosle un  poquito de paciencia... como al chavo del ocho..

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