OTLAIMANTIC
POBRECITA DE RUSIA CON SU TÉTRICO PUTIN
Camilo Estrada Luviano
Rusia es lo que queda de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas,
la U.R.S.S., porque la traición a los principios marxista-leninistas iniciada
en los años sesenta, por Nikita Sergieievich Jruschov, dieron resultados, por
fin, en los inicios de los noventa, siendo los beneficiarios de ésta el
dipsómano Yeltsin cuyo padrino político fue el MacDonalero Gorvachov, quien
aparentemente fue traicionado por aquél con ayuda de otras repúblicas entonces
soviéticas, Ucrania y Bielorrusia, que declararon disuelta la Unión y así éste
quedó siendo Presidente de nada. Pero todo esto fue un teatro, las mafias
formadas al amparo de un PCUS que ya no respondía a los intereses del proletariado
soviético habían fraguado todo el plan cíaesco, con golpe de Estado y toda la
parafernalia necesaria, incluyendo el cañoneo al Parlamento y decenas de
muertos, necesaria para apropiarse de toda la riqueza creada con mucha sangre y
sudor por el pueblo soviético durante 70 años; tan es así que los “nuevos
rusos” llevaron a cabo una mayor acumulación de capital en dos años que algunos capitalistas ingleses, que en esos
sucios menesteres ocuparon más de 200
años. Así de sangrienta y trágica fue la “acumulación originaria de capital” en
Rusia. Pero en términos exactos, esa acumulación no se inició a partir del
ominoso acto de arriar la bandera roja, sino que desde el inicio del revisionismo,
treinta años atrás había empezado. Siguieron una serie de tragedias en
diferentes proporciones para todos los pueblos de la Unión Soviética deshecha
por una serie de gandules y sin rebelión de parte del pueblo porque, el Partido
Comunista se había convertido en una forma de acceder a prebendas y había
dejado de jugar su papel histórico, señalado claramente por Lenin. Tan es así
que todos los dirigentes de la Rusia postsoviética han salido de los niveles
más altos de la Nomenklatura que había existido hasta 1991 y no han
tenido que ir al extranjero a aprender. Putin es tan insensible como la
tristemente célebre Madalein Albraight, o Kissinger o el mismo Reagan o la
Tatcher, etc. (basta sólo recordar el incidente del submarino ruso hundido
recientemente en Kursk) y eso que fue jefe de los servicios de seguridad
soviética o, lo más seguro, precisamente por eso, su jefatura fue en los
últimos años de la era soviética, en tiempos de la cresta de la ola
revisionista.
Así ahora Rusia es dirigida por un “mano dura” que fue incapaz de
interrumpir sus vacaciones ante una tragedia que conmovió toda la opinión
pública mundial, pero ante la descomposición a la que había llegado la Unión
soviética no sólo en el terreno político, sino incluso en el económico que
soporta aquél, este aterrador y macabro Putin sigue la guerra de exterminio contra
los chechenios sin que ninguno de los poderosos jefes de los gobiernos del
selecto grupo llamado G-7, ni ningún otro gobierno, incluyendo México, diga
nada. (Independientemente de las razones que esgriman o tengan los chechenios,
nunca se debe permitir el exterminio de ningún pueblo, bajo ningún pretexto).
Decíamos, este Putin ahora es el presidente de un país en donde viven muchos
pueblos, organizados en una federación, la Federación rusa, con sus más de 150
millones de habitantes por lo que puede ser un gran mercado, pero más
importante que eso es el hecho de que
tiene grandes y variados recursos naturales que pueden servir muy bien a la
economía capitalista, camino que ha empezado a recorrer; mas el interés de los
grandes capitales no es que los capitales locales por mucho que estén en muy
buenas manos, (manos mafiosas y nomenklaturescas) ganen con ellos, sino que los
del G-7 se interesan porque esos recursos pasen a su dominio. Y en eso andan,
por lo que Rusia con sus millones de muertos de hambre, su planta industrial
obsoleta e improductiva en lo general y sus grandes problemas de estabilidad
interna curiosamente es invitada a las “cumbres” de los más desarrollados del
mundo, formando así el ridículo G-8. El pretexto aparente es que tiene armas nucleares,
pero la India y otros más también las tienen y a esos países no se les invita,
precisamente por lo que también tiene Rusia, hambre, miseria o inestabilidad
política.
Disculpen que por último frivolice este artículo, pero hay que hacerle
justicia a Putin. En los canales españoles que se ven en la televisión por
cable dicen Putín y el apellido Putin se debe escribir y pronunciar
sin acento en la i, porque deriva de la palabra rusa put’, (t blanda al
final), que significa camino, pero si se acentúa, en ruso no significa
nada y en castellano significa otra cosa que entra al ámbito de las
preferencias personales y, por lo tanto, es asunto de cada cual.