OTLAIMANTIC

 

 

UN PENSAMIENTO EN VOZ ALTA

Camilo Estrada Luviano

 

Durante el sexenio de Zedillo mucha gente decía, se justificaba, se arrepentía, se molestaba, etc. profiriendo la ignominiosa frase “Salinas nos engañó”. Dicha frase causa deshonor porque es una confesión de parte, como dicen los abogados, de que los que votaron por el PRI lo hicieron como crédulos o ignorantes o... en fin, como lo que sea, pero de hecho estaban, con dicha frase, afirmando que les dieron atole con el dedo y solamente se puede hacer esto con lo amarrados, en el sentido literal de la palabra; con los inocentes o con los idiotas y con los actores políticos no se vale la candidez, porque esto, o es estupidez o se oculta una acción que causa vergüenza haberla cometido. Ahora también muchos esgrimen la frase de que “Fox no ha cumplido”. De estos muchos, varios repiten, otros son nuevos que le estaban pidiendo peras al olmo y otros, son provenientes de la izquierda, pero de la izquierda de ellos, de esa izquierda entendida como aquella posición llena de “baños de pueblo”, de interminables charlas de café, de rollos (choros, dicen ahora los chavos) muy redituables con tortibonos en las universidades y muchas otras perversiones, porque la izquierda verdadera, la izquierda izquierda es la que siempre, con rollos o sin ellos, está del lado de los trabajadores y solamente uno que no se encuentre en esta posición podría haber pensado que un amigou de Bush podría encabezar una “transición  a la democracia”, que velaría por el bienestar de los pobres y trabajadores y que, en fin, cambiaría al país para beneficiar al pueblo.

De entrada, la palabra pueblo tiene un significado tan amplio que en el pueblo caben hasta los más ricos del mundo; lo mismo podría decirse de los trabajadores, no así de los pobres, aunque sobre el significado de pobreza hay grandes choros hasta aquellos que afirman que existen pobres “voluntarios”.  Pero, en el caso de los trabajadores, si hablamos de los obreros, tanto de la ciudad como del campo, la extensión de este concepto se reduce considerablemente y si a estos obreros le agregamos la pobreza, los choros farsantones, definitivamente, quedan exactamente en eso, en simples palabras hueras o huecas que es lo mismo. Así, en este marco, los baños de pueblo y monsergas que les acompañan quedan totalmente “encuerados”, ya no se puede decir que se hizo tal o cual cosa pensando que los resultados iban a ser diferentes a los que estamos viendo, porque el que parece burro, rebuzna como burro, come como burro, camina como burro, etc. como burro, no puede ser más que un burro y al burro no se le puede pedir que sea gallo,  o gato o gente, etc.

Ésos que se dicen de izquierda pero votaron por Fox, si se dicen engañados, son unos pobres idiotas que, si les vieron la cara, fue precisamente porque querían que se las vieran y que no vengan con el cuentito de que el actual Presidente de la República los ha desilusionado, por la sencilla razón de que no tenían derecho, si hubieran sido de izquierda izquierda, de esperar lo que no, de un gran empresario que, además, tiene intereses muy imbricados con los monopolios, con eso que ahora llaman “capital internacional”, como si el capital no tendiera indefectiblemente a eso.

 Un representante del gran capital no puede más que defender los intereses de éste y éstos están en franca y total contradicción con los intereses de los obreros: Para que haya inversiones los capitalistas deben tener garantía de que los obreros no se les rebelarán, para que las ganancias crezcan no hay otro camino que el aumento de la productividad y para lograr ésta es ineludible el aumento de la intensidad de trabajo y esto no es más que el aumento de la explotación de ellos por sus patrones, los capitalistas. Con esto la democracia es imposible; podrían implementarse ciertos malabares para que la gente legitime los actos de ese representante del gran capital que encabeza el gobierno, que se llama Vicente Fox y Quesada, pero que haya democracia en el sentido de que los que hacen la riqueza dispongan de ella y, por lo tanto, de todos los demás aspectos de la vida, es imposible que exista en un país gobernado por un sujeto de tal jaez, así que la tan sobada “transición a la democracia” no es más que un pretexto para subirse, aunque sea al cabuz de la reacción, quizá con la esperanza de que les toque algo. Pero ni han recibido nada y, en cambio, su traición a lo que decían que eran quedó al descubierto y ahora hablan de desilusión. A esto se le llama poca progenitora...  y eso siendo benévolos.

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