| ALGO MAS DE ELOTES... | ||||||
| No s� en las promociones actuales pero en las primeras, los "pericos" sol�an arrazar con las cosechas de maiz de los vecinos de la ENRO.
Recuerdo por ejemplo que una vez fuimos a cocinar unos cuantos a la orilla de un riachuelo, me parece que Juan Carlos Bola�os (litus-campitos) fue unos de los que los cocinaban cuando unos compa�eros que ven�an del r�o gritaron "los due�os" y los que cocinaban no pararon de correr hasta llegar al m�dulo. Lo gracioso es que fue tan s�lo una broma de �stos as� que nos qued� la cena servida. Sin embargo debimos prometer no contar de esta broma pues quienes cocinaban hubieran enfurecido.
Pero la situaci�n que comentar� a continuaci�n suele venir siempre a mi memoria y hacerme sonreir. Resulta que en una ocasi�n dispusimos ir a traer elotes a la milpa que estaba por la entrada principal de la escuela. Uno de los emocionados acompa�antes era el superdeportista Carlos Alfredo Trigue�o Foster, con quien convivimos en el m�dulo. No est� de mas decir que era la estrella de la porter�a de la Selecci�n de Futbol, era el referente de la de Basquetbol y de la de Voleibol. Eso sin olvidar que hubiese sido un suicidio ponerse los guantes frente a �l. Pu�s llegamos a la milpa y camin�bamos cerca de uno de los tomatales, nos dispon�mos a levantar la cosecha cuando vislumbramos las sombras de unos campesinos con unos machetes en las manos. Es m�s lento contarlo que como sucedi�, porque F�ster cual veloz gacela, creo hubiera roto cualquier record mundial de velocidad en salto de obst�culos. Nos quedamos asombrados de la velocidad con la que desapareci�. No es que yo sea un valent�n, pero cuando es de afrontar las situaciones lo hago, asi que no me mov�. Los due�os se acercaron amablemente a nosotros y nos dijeron: "porqu� el muchacho sali� huyendo, si nosotros solo quer�amos decirles que cortaran de nuestros elotes con confianza". Es m�s, las mismas personas tomaron un costal que llenaron a mas no poder y nos lo dieron para su amigo. Nos contaron que Foster era uno de los visitantes distinguidos que ten�an ciertas doncellas de La Campana, a quienes los atributos de su raza las cautivaban. Es m�s, hasta indirectamente eran nuestros amigos por las ocasiones en que nos escap�bamos hacia donde el T�o Jobo, personaje con el que ellos estaban relacionados. Llegamos con aquella cantidad de elotes y Do�a Margarita, aquella amorosa mujer y nombre que dimos a nuestra promoci�n, enfureciendo a los maestros que no nos perdonaron el honrar a una cocinera, nos los coci� amablemente, en la cocina de la ENRO, lugar tambien de gratos recuerdos. Esas personas fueron muy especiales con nosotros. �Ah! lo que me emocionan estos recuerdos. |
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| PSICOSIS POR EL HOMBRE BASURA | ||||||
| Cuando los de la 8va. Promoci�n entramos a la ENRO en el a�o 1985 dir�a yo que promedi�bamos 13 � 14 a�os.. �ramos unos ni�os. Recuerdo que en ese a�o se reg� en los departamentos de la regi�n la bola de que andaba un malvado ser que raptaba a los ni�os y nadie lo pod�a detener pues ten�a la habilidad de convertirse en basura. Un d�a, esa bola ingres� tan profundo en la mente de nosotros, los del M�dulo X, qu� cualquier ruido nos causaba p�nico y al llegar la noche el temor lleg� al m�ximo.
A pesar que en cada cuarto dorm�amos al menos 6 ni�os nos sent�amos tan solos que debimos reunirnos en el Cuarto 4 y dormir los 25 all�. Al ya estar juntos se me requiri� que yo, proveniente de una regi�n donde la formaci�n religiosa est� profundamente arraigada en la poblaci�n (Santa Rosa), dirigiera el acto de persignarnos, algo que no todos sab�an hacer. Fue s�lo esa noche que cundi� el p�nico pero me trae gracia el recordar esto y como hasta los m�s valientes, de los que hab�an varios, debieron unirse a los menos valientes. No recuerdo que pas� con el Hombre Basura, me imagino que el viento se lo llev�. |
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UNA GALLINA PARA APROBAR UN CURSO
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| De la situaci�n que a continuaci�n voy a describir fui un testigo
presencial. Me hubiera gustado que el involucrado nos la contara,
pero, lo har� yo.
Resulta que en cierta ocasi�n se nos inform� que estaban ya las notas
parciales de cierto curso. No voy a indicar el nombre del catedr�tico
pues creo no es correcto, s�lo indicar� que era uno de aquellos cursos
a los que a la mayor�a de alumnos le tienen miedo.
Pues al revisar las notas hubo un compa�ero, del que tampoco voy a
decir su nombre, solo que le apodaban EL SECO (aunque en realidad yo
era m�s delgado que �l y el cuate ten�a talv�s el mejor f�sico de
todos) quien se asust�. Su nota era demasiado mala. Acudi� entonces
con nuestro catedr�tico y le expres� lo dif�cil que le era aprobar el
curso y remarc�: Si me echa la mano le consigo una gallina.
El profesor que era buena onda, le dijo que no tuviera pena, que le iba a ayudar. Pas� el tiempo y se nos olvid� el asunto hasta que un d�a, ya cuando hab�a terminado el ciclo nos dijeron que en casa del referido profesor ya estaban las notas finales y todos corrimos a revisar los resultados. Todos salimos contentos menos uno. El compa�ero en menci�n hab�a reprobado. La noticia era tr�gica, porque no se ahora, pero antes si uno perd�a un curso era expulsado de la escuela. El cuate empez� a decir: No s� qu� pas�, si el profe me dijo que me iba a hacer ganar; qu� mala onda es. De repente su expresi�n cambi�. �Oh no!, le dije al profe que le iba a regalar una gallina y nunca lo hice, y ahora que hago. Fue a hablar con el profesor y �l le dijo que las notas finales a�n no las hab�a reportado, eso la har�a el d�a siguiente y si hoy mismo cumpl�a con llevarle la gallina, le ayudaba. El compa�ero lleg� tan pensativo al m�dulo. �Qu� pod�a hacer? Era el �ltimo d�a, no pod�a escaparse del internado a conseguir una gallina y si lo hac�a no ten�a dinero para comprarla. Pero los compa�eros le encontraron una posible soluci�n. Hab�a que asaltar el gallinero del Director. Esa noche fuimos testigos del valor que tuvo para saltar la malla de la casa del Profesor R�gil y tomar prestado uno de sus codiciados pollos. Al d�a siguiente, cuando se publicaron las notas finales, le aparec�a aprobado tal curso. Saludos amigo SECO, donde quiera que est�s, recuerdo c�mo a veces filosof�bamos y como aunque yo nunca compart� la idea de la corriente religiosa que te estaba segregando, siempre la respet�. Ten�s buenas an�cdotas y ojal� un d�a vos las cont�s, por el ejemplo de las broncas que tuviste y verg�enzas que te ocasion� el Cuchi-Cuchi. |
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