XERT

Se trata de un pueblo cuyas casas se arraciman al pie de la vertiente sur de la Mola Murada, sobre una pequeña colina que domina el valle por el que desciende la Rambla Cervera. Para pasear por el casco viejo es necesario subir a la parte alta, más antigua. En esta parte antigua destaca L’Església Vella, dedicada a la Verge de l’Assumpció, construida en el siglo XIII, pero que fue reformada en el siglo XVII, conservándose de la primitiva tan solo el último tramo de la bóveda y la bella portada gótica principal. Contrastando con ella se edificó en 1962, en la parte llana del pueblo, una iglesia modernista. Continuando en la parte antigua, en la Plaça Vella, nos encontramos el portal llamado Els Porxes, que data de 1609. La Plaça Vella posee un pasaje y soportales.

Dominando la población están les Moles de Xert, lugar de interés geológico y montañero, y conocidas por sus hallazgos prehistóricos. El punto más alto es la mencionada Mola Murada (807 metros), llamada así por el gran murallón de piedra seca que la contornea y forma un gran recinto circular de más de doscientos metros de longitud. Fue un poblado habitado probablemente en la Edad del Bronce. Por su situación en lugar prácticamente inaccesible gracias a los escarpes verticales que circundan la enorme muela, debió de ser muy importante. Actualmente en las laderas de la Mola Murada existe una cantera de marmol, hoy sin actividad, Dicho marmol, con jaspes, posee una calidad semejante a los procedentes de las afamadas pedreras italianas.

 

HISTORIA

Es en la Barcella donde existirían los primeros pobladores de Xert, ya que es el único lugar de todo el término donde se han encontrado descubrimientos arqueológicos, tales como, pinturas rupestres, enterramientos y restos de poblados íberos.

La mención documental más antigua sobre el término de Xert es la Carta Pobla de la Barcella, donada por el rey Alfonso II en el año 1.192. En ella se cita que el rey dió a la Orden de San Juan del Hospital el lugar denominado la Barcella.

En tiempos pasados, Xert perteneció a la demarcación conocida como Castillo de Cervera. Dicha demarcación fue donada a los Caballeros de la Orden de San Juan del Hospital por el conde Ramón Berenguer IV, en el año 1.157.

En el siglo XIII, el rey Jaime I concedió y entregó la demarcación del Castillo de Cervera a En Hug de Fullalquer, maestro de la Orden de San Juan del Hospital, como premio por haber conquistado el Castillo de Cervera a los moros. Dicha demarcación comprendía Traiguera, Sant Jordi, San Rafael del Rio, Sant Mateu, Xert, La Jana, Canet lo Roig y Cervera. Tras la recepción de estas tierras, En Hug de Fullcalquer concede “carta de poblament” para Xert y la Barcella. Es a partir de aquí cuando la vida en Xert, que hasta entonces habia sido centrada en las partidas de El Molinar y la Barcella, fué fluyendo hacia el actual casco urbano. Se ordenó destruir el castillo árabe y hacia la mitad del siglo XIII se construyó sobre sus cimientos la primera fase de lo que actualemnte es L’Església Vella; y en torno a ella se levantó “el poble vell”

En 1.319 se crea la Orden de Montesa y los territorios que pertenecian a la Orden de San Juan del Hospital pasan a pertenecer a esta nueva orden, y con ellos, el termino de Xert, el cual pasó a formar parte de la “Taula Mestral”, que es la parte reservada al Maestre de la Orden.

En 1.587, una bula del papa Sixto V incorporó la dignidad de Maestre de Montesa a la Corona Española en la persona del rey Felipe II, quien nombró un gobernador general que se estableció a Sant Mateu. Esta etapa duró hasta el año 1.784, cuando dicha figura de gobernador dependiente de directamente de la Corona Española, fue sustituida por otro gobernador dependiente de la Gobernación de Peñíscola.

Xert, al haber pertenecido la mayor parte de su história a los dominios de los Maestres de la Orden de Santa María de Montesa, queda englobado hoy en la comarca del Maestrat, nombre histórico determinado por este hecho.

En el siglo XIX, las guerras carlistas suponen tiempos de convulsión en Xert. Incluso se libró una importante batalla en su término, en el año 1.836. Más tarde, la Desamortización tiene una incidencia determinante en la desaparición definitiva del Maestrat de Montesa.

Durante los años siguientes a 1.939, la Guerra civil dejó sus señales tras la retirada de los soldados republicanos hacia el Ebro, quedando numerosos focos guerrilleros leales a la república hasta bien entrados los años cincuenta.

 

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