SEÑOR TURÉGANO

por Jesús Cielo

 

Todo lo que a continuación relato me ocurrió en un único día, en un día de invierno en el que desperté herido y aturdido.Me disponía a salir, disfrutando de una mañana procesional: hábito asumido con respiración asistida(papel moneda), cuando me di cuenta de que tenía pegado un sobre a la suela del zapato. El sobre, lacrado sanguíneo y con aroma a esencias guardaba un texto algo extraño, no sólo por su contenido sino porque había algo familiar en la letra. Como no tenía tiempo de leerla la guarde en el maletín y salí de mi casa buscando un taxi.

Camino del aeropuerto, segunda caverna del individuo que les relata, la abrí de nuevo y comencé a leerla. La volví a guardar sin saber exactamente porqué lo hacía, ya que me pareció del todo ridícula y su sino corría el mismo riesgo que el mío volar de un punto a otro trazando una línea imaginaria.

No sabría explicar porqué cuando me encontraba en el aeropuerto la manoseé y atrajo mi atención. Pero así fue, provocando que mi viaje inicialmente programado tuviese entonces otro destino.                                                              

Pensaba que los muchos contactos que había logrado en mi profesión de diplomático me ayudarían a encontrar a la persona causante de aquel efecto. Lo único que sabía es que se apellidaba como yo y sentía la imperiosa necesidad de resolver toda duda para poder vivir en paz.

 

El primer destino: Barcelona. Vagaba por la ciudad intentando encontrar el paradero de este individuo. Lo que obtenía eran preguntas y más preguntas. Me estaba ahogando, apenas me quedaba aire para prestármelo. Ciego y zarandeado me escapé como pude. Sea como fuere estuve viajando sin pausa llamando a toda puerta que alcanzaba a tocar y todo aquel que me abría, por compasión me sonreía. Siempre con un garfio en los labios...

Tuve que bajar mucho porque parecía estar en un sótano cuya única iluminación era la propia oscuridad. Había tan solo tres cosas que podía distinguir: un letrero que rezaba Búsqueda Personal; un cuenco que contenía plantas aromáticas bajo una navaja manchada de sangre; y mi cuerpo. Fue en ese instante cuando comprendí quién  había enviado la carta.

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