Preguntar si te molesta cuando tus papás te niegan un permiso, o cuando te lo dan con mil condiciones, sería absurdo. ¡Claro que te molesta! A todos.
Se podría hasta pensar que es algo normal en los adolescentes y que no trae consecuencias graves. En la mayoría de los casos es así, aunque no en todos.
Pero hay un detalle que generalmente pasa inadvertido hasta que ha pasado mucho tiempo, y es que cuando hubo problemas por un permiso, podemos perdonarnos, prometer, volver a negociar y quedar como amigos, pero siempre va quedando un airecito de rareza en la relación.
Cuando reaccionas, después de varios años, te das cuenta de que en realidad no confían tanto en ti y no alcanzas a entender bien por qué, ni ellos a explicarlo.
El objetivo de esta sección, es conseguir que los hijos dejemos de pensar que lo que hacen nuestros “jefes” (papás) es sólo para fastidiarnos y que los papás dejen de pensar que siempre queremos tomarles el pelo.
Aquí no vas a encontrar cómo obtener el permiso que quieras (ése es mi secreto), sino que analizaremos las situaciones más comunes que se dan entre nuestros jefes y nosotros para lograr una traducción que responda a la pregunta: ¿Qué te quieren decir, cuando te dicen lo que te dicen? Con las respuestas a estos interrogantes, iremos formando el Código Jefatura.
El gran problema de fondo
Creo que en la mayoría de los casos, el problema entre nosotros y ellos, no es otro que el de la comunicación.
Nos decimos de todo, pero somos incapaces de decir con exactitud lo que realmente traemos en la cabeza. Y esto se puede aplicar tanto para ellos como para nosotros.
Cuando llegas a pedir un permiso y crees que deben dártelo, actúas como si no fueras a aceptar nada que no sea un “Sí”. Entonces, los pobres se ven en un problema: ¿Cómo decirte que no puedes ir sin que te enojes o te lastimen?
Y empiezan a soltarte las mismas frases de siempre:
La cuestión no está en cómo responderles a cada frase, sino en descubrir por qué no quieren que vayas.
La respuesta se irá haciendo cada vez más precisa, pero puedo adelantarte la razón número uno por la que tus papás no te dan muchos de los permisos que pides para salir: El miedo.
Una ciudad como la nuestra, en un tiempo como el nuestro, y con personas como nosotros, es un fuerte shock nervioso para nuestros jefes.
Sienten miedo, pero no quieren oír que les grites que los odias y que les digas que te están arruinando la vida. Y empiezan a inventar sus defensas , que las repiten tanto que ya te las sabes de memoria.
Aunque el miedo de la Jefatura no es una razón suficiente para que te encierren todos los fines de semana, su miedo no es del todo absurdo.
Hay que tener mucha paciencia; el problema no es tan simple como que logres ir a donde quieras, implica que sepas hablar con tus papás diciendo lo que quieres decir, y oyendo lo que realmente traen en la mente.
Este es el objetivo del Código Jefatura: poner nombre y apellido a los miedos de tus papás para ayudarles a resolverlos. Eso es más sano, más noble y más duradero que aprender a manipularlos. Además, manipular, ya sabemos como hacerlo. Y también sabemos que no soluciona el problema. Es hora de buscar juntos soluciones más realistas y sobre todo, más eficaces.
Una de las funciones mas importantes que tenemos con nuestros hijos y con los jóvenes en general es delegar. Delegar es dar nuestra confianza, es dar a otros parte de nuestra responsabilidad y automáticamente parte de nuestra autoridad.
Saber delegar implica estar dispuestos a ceder el control de ciertas áreas de nuestras actividades, implica también a no centralizar en nuestra persona todas las decisiones, será necesrio aceptar que otros tomen las decisiones, es mas esas decisiones habremos de asumirlas como propias y tendremos que apoyar y seguir el liderazgo de aquella persona a la cual hemos delegado determinada función.
Delegar en nuestros hijos es dar alas, es potenciar sus capacidades para el crecimiento, debemos entender que al delegar también se incrementan las posibilidades de errores y fracasos, pero todos sabemos que los errores y los fracasos son imprescindibles para poder crecer, para perfeccionarse, “si quieres omelet de huevo y inevitable que se rompan algunos cascarones”.
Cuando delegamos estamos enviando un mensaje de confianza en las posibilidades y capacidades de nuestros hijos, estamos decidiendo por la convicción que tenemos de que ellos pueden hacer las cosas y que solo necesitan la oportunidad, la confianza y la creencia de que ellos pueden ser capaces de solucionar situaciones sin nuestra intervención directa.
Delegar es recordar que nosotros estuvimos en la misma situación de ellos y alguien, nuestro padre seguramente, algún amigo, nuestro primer jefe en el trabajo, etc; alguien confió en nosotros a pesar de que alguna vez nos hayamos equivocado o “la hayamos regado”.
En ocasiones el delegar nos produce miedo, cierto, pero es mejor hacerlo que no intentarlo, independientemente que este miedo muchas veces es producto de nuestras inseguridades, quizá nos angustie pensar que por el hecho de hacer ellos bien las cosas que estemos perdiendo cierto status o autoridad sobre ellos.
Precisamente esa inseguridad nos lleve a argumentar “que no saben hacer las cosas bien”, pero ese miedo es irracional e injustificable, detiene, o limita el crecimiento de una de las personas que mas queremos en nuestra vida: nuestros hijos.
Quizá pensemos que si no lo hacemos nosotros, la actividad no va a salir bien, es cierto es muy probable que así sea , pero entendamos que esa situación solo será a corto plazo, porque a la larga nuestros hijos podrían, incluso, superarnos. Por el contrario si no delego siempre tendré que hacer yo la tarea, nadie puede remplazarme y nadie alcanzará “mis estupendos niveles de calidad”.
Claro, que nadie puede aprender sin fallar, eso esta implícito en proceso de aprendizaje, tenemos que invertir parte de nuestro tiempo en la capacitación para poder estar en condiciones de delegar y repito tendremos que aprender a soltar el control. Cierto tendremos que invertir tiempo en corregir los desperfectos que ocasionen nuestros hijos al estar en su proceso de aprendizaje, nadie lo duda, pero créanme a la larga eso es lo mejor para ellos…y para nosotros.
Veámoslo así, entre la siembra y la cosecha hay un tiempo y un trabajo duro, arduo, pero jamás se dará la segunda sin la primera.
No prohibamos a nuestros hijos a usar las cosas, mejor enseñémosle a emplearlas adecuadamente.
Analicemos si nuestra resistencia a delegar en nuestros hijos no es realmente una lucha contra mi mismo, si, contra mi tendencia y necesidad humana de tener el control de todas las cosas.
DEPRESION INFANTIL Y JUVENIL
Aproximadamente el 5 por ciento de los niños y adolescentes de la población general padece de depresión en algún momento. Los niños que viven con mucha tensión, que han experimentado una pérdida o que tienen desórdenes de la atención, del aprendizaje o de la conducta corren mayor riesgo de sufrir depresión. La depresión tiende a correr en las Familias.
No son sólo los adultos los que se deprimen. Los niños y los adolescentes pueden sufrir también de depresión, que es una enfermedad tratable. La depresión se define como una enfermedad cuando la condición depresiva persiste e interfiere con la habilidad de funcionar del niño o del adolescente.
El comportamiento de los niños y adolescentes deprimidos es diferente al comportamiento de los adultos deprimidos. Los psiquiatras de niños y adolescentes le recomiendan a los padres que estén atentos a síntomas de depresión que puedan presentar sus niños.
Los padres deben buscar ayuda si uno o más de los siguientes síntomas de depresión persisten:
• Tristeza persistente, lloriqueo y llanto profuso
• Desesperanza
• Pérdida de interés en sus actividades favoritas; o inhabilidad para disfrutar de las actividades favoritas previas
• Aburrimiento persistente y falta de energía
• Aislamiento social, comunicación pobre
• Baja autoestima y culpabilidad
• Sensibilidad extrema hacia el rechazo y el fracaso
• Aumento en la dificultad de relacionarse, coraje u hostilidad
• Dificultad en sus relaciones
• Quejas frecuentes de enfermedades físicas, tales como “dolor de”
• Ausencias frecuentes de la escuela y deterioro en los estudios, dolor de cabeza o de estómago
• Concentración pobre
• Cambios notables en los patrones de comer y de dormir
• Hablar de, o tratar de escaparse de la casa
• Pensamientos o expresiones suicidas o comportamiento autodestructivo
Un niño que jugaba a menudo con sus amigos empieza a pasarse la mayor parte del tiempo solo y pierde interés por todo. Las cosas de las que disfrutaba previamente ya no le dan placer al niño deprimido. Los niños y adolescentes deprimidos dicen a veces que quisieran estar muertos o pueden hablar del suicidio.
Los adolescentes deprimidos pueden abusar del alcohol o de otras drogas tratando de sentirse mejor.
Los niños y adolescentes que se portan mal en la casa y en la escuela pueden estar sufriendo de depresión sin que nadie se dé cuenta de ello. Los padres y los maestros no se dan cuenta de que la mala conducta es un síntoma de depresión porque estos niños no siempre dan la impresión de estar tristes. Sin embargo, si se les pregunta directamente, los niños algunas veces admiten que están tristes o que son infelices.
El diagnóstico y tratamiento temprano de la depresión es esencial para los niños deprimidos. Esta es una enfermedad real que requiere ayuda profesional. Un tratamiento comprensivo a menudo incluye ambas terapias, individual y de Familia Puede también incluir el uso de medicamentos antidepresivos. Para ayudarles, los padres deben pedirle a su médico de familia que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes, quien puede diagnosticar y tratar la depresión en niños y adolescentes.
¿Cuánto sabes sobre las adicciones?, resuelve este Test...
1)¿Cuál es la droga más común?:
a)heroína b)cocaína c)alcohol d) marihuana
2) ¿Nombre de la droga usada más comúnmente por los chicos?
3) ¿Cuál es la droga más asociada con la muerte infantil?
4) ¿Qué contiene más alcohol?:
a) cerveza b) un cóctel c) vino
5) El Crack es particularmente peligroso porque:
a) es barato b) se encuentra fácilmente c) es muy adictivo d) todas juntas.
6) ¿Inhalar humo de qué cosa puede producir efectos de droga?
a) pintura en aerosol b) pegamento c) removedor o pulidor d) todas
7) La gente que no usó drogas y alcohol antes de los 20 años:
a) no tiene riegos de sufrir dependencia a los químicos b) están menos propensos a sufrir problemas de alcohol o drogas c) tienen un riesgo grande de volverse dependiente de los químicos.
8) ¿Una “bola rápida” es una mezcla de qué drogas?
a) cocaína y heroína b) PCP y LSD c) Valium y alcohol d) anfetaminas y barbitúricos
9) Los esteroides anabólicos son peligrosos porque pueden provocar:
a) desarrollo de características femeninas en hombres b) desarrollo de características masculinas en hombres c) problemas de crecimiento d) daño del sistema cardiovascular y el hígado e) comportamiento súper agresivo f) todos.
10) ¿Cuánto alcohol puede ingerir una mujer embarazada?
a) una copa de vino con las comidas b) dos copas de cerveza por día c) una medida de whisky por mes d) nada.
) c)Porque es legal en adultos y aceptado culturalmente, el alcohol es la droga más utilizada.
2)Alcohol, tabaco, y marihuana. Son las drogas de “inicio” para los chicos y a la que están expuestos primero.
3) Alcohol, miles de jóvenes mueren en accidentes causados por el alcohol y muchos más son heridos.
4) Todas contienen la misma cantidad
5) a) Pequeñas cantidades de crack cuestan $5, el bajo precio lo hace mas accesible a la gente joven.
6) d) Virtualmente todas pueden ser inhaladas y causar esos efectos.
7) b) el temprano uso del alcohol y otras drogas (menores de 15) está asociado con problemas tales como la adicción luego de los veinte años.
8) a) combinando cocaína y heroína
9) f) los consumidores de esteroides sufren mas de 70 efectos adversos, y sobre todo el hígado, el sistema cardiovascular y el sistema reproductivo son afectados seriamente. En las mujeres, pueden desarrollarse características masculinas irreversibles. Y los efectos psicológicos en ambos sexos pueden resultar en depresión y agresividad extrema.
10) d) No hay “limite seguro” para el consumo de alcohol durante el embarazo.
Cómo sobrevivir cuando los hijos se van de casa
En plenitud
El silencio aturde. Los padres que ven como sus hijos se independizan o se alejan durante un tiempo del hogar, suelen sentir un inevitable vacío que los pone en situación de melancolía e inseguridad...¿cómo superar el síndrome del nido vacío?
En el momento de la emancipación, se da un cambio que muchos padres sienten: se termina un rol. El rol de cocinar para ellos, de jugar con ellos todos los días, de despertarlos y recibirlos...algunas cosas cambian.
¿Como tomarlo?
El hecho de extrañarlos y querer verlos más seguido es tan inevitable como normal. Pero eso no quita que la separación sea un proceso natural del crecimiento y maduración, producto de la buena educación que los padres les brindaron a sus hijos, y que se deba tomar con paciencia y naturalidad.
Es tiempo de que los padres se dediquen más a ellos mismos, salgan, trabajen, compartan más tiempo con los amigos, se preocupen por su estética en mayor medida, etc.
El tiempo dedicado con pasión a los hijos durante años, puede transformarse ahora en diversión, entretenimiento, dedicación a si mismo. Han pasado años de crianza, incluyendo serias crisis y grandes momentos de felicidad, tomar esta nueva etapa como un “premio” al esfuerzo realizado, no es una mala idea.
Y aun cuando sus hijos los necesiten, actuarán como si no los quisieran ¿por qué no dedican mejor el tiempo a disfrutar el resto de sus vidas? Deje atrás algunas de las preocupaciones que tenia cuando eran chicos y admita que ellos ya han crecido.
Pregúntese a si mismo como quisiera estar a los 85 años, respecto de su vida personal, sus amigos, sus hobbies, sus pasiones, trabajo, etc. como disparador del convencimiento para comenzar a disfrutar un poco más.
No sacrifique sus sueños y metas. Impóngase objetivos y sepa lo que quiere lograr. Continúe con proyectos interrumpidos de su vida que no pudo concretar por una u otra razón.
Identifique las razones por las cuales usted no puede lograr avanzar en sus proyectos, que lo hacen decir “no” cuando quiere decir “sí” y viceversa. Sea paciente y persistente. Por lo menos, tomará 30 días obtener un cambio en la conducta y hacerla un hábito, y como mínimo seis meses, para que un hábito empiece a volverse una parte de su personalidad....pero vale la pena.
LOS PADRES FRENTE A LAS DROGAS.
El rol de los padres frente a las drogas
En nuestra sociedad, ningún adolescente está exento de la tentación de caer bajo el flagelo de la droga. Para prevenirse, es importante que los padres inculquen valores a sus hijos desde pequeños, pero, por sobre todo, que no dejen de escucharlos.
Las drogas son sustancias que provocan cambios psíquicos y físicos al ser consumidas. En mayor o menor medida causan dependencia, según sea la sustancia y las características de cada individuo.
Su consumo viene acompañado de trastornos que afectan a la persona en sí, a su familia y a la sociedad; deterioran progresivamente la salud del consumidor; causan deserción escolar, pérdida de trabajo, maltratos y peleas familiares, conductas antisociales, aumento de delitos, etc.
En los adolescentes, el alcohol y la marihuana funcionan como iniciáticos y es una de las tantas formas que buscan para expresar su rebeldía, así como la dificultad de hacerse cargo de sí mismos y de la realidad que les toca vivir. De este modo se manifiesta el proceso de crecer: como la búsqueda de una identidad propia, separada de los padres. Esa rebeldía contra los valores paternos tiene como objeto a la propia valoración: “así creciste vos, así ha sido siempre”.
El problema aparece cuando los chicos eligen una forma de rebeldía que los lastima, destruye su autoestima y eventualmente puede matarlos. ¿Qué podemos hacer los padres?.
Existen algunas señales para saber si su hijo es adicto:
• Si pierde el interés por el deporte y otros pasatiempos.
• Si pide dinero con frecuencia a personas cercanas o si desaparecen dinero y objetos en la casa, escuela, o trabajo.
• Ante el abandono del grupo habitual de amigos o del cambio repentino de amigos.
• Si realiza gastos excesivos sin explicación razonable.
• Ante la detección de polvos ocultos, hierbas u otras sustancias.
• Si posee píldoras o comprimidos no indicados por el médico.
• Ante el caso de que tenga boquillas, pipas o jeringas usadas en el consumo de drogas.
Como padres, hay algo que todos sabemos por experiencia: “lo peor que todos podemos hacer frente a un problema... es esquivarlo. No por eso dejará de existir”. En relación con sus hijos, la alternativa a no hablar de un tema significa que escucharán a otro. La droga existe y aunque no nos guste, está aquí, a nuestro alrededor, y no debemos negarla sino prepararnos para enfrentarla.
La prevención del uso indebido de drogas comienza desde la concepción del niño, y continúa durante toda la crianza.
Debemos aceptar las características propias de cada hijo, su particular ritmo de crecimiento, sus habilidades, límites e inclinaciones, aunque no sean lo que uno hubiese deseado.
Si bien no existe una escuela que nos enseñe a criar hijos, si estamos bien informados, estaremos en mejores condiciones de ayudarlos.
Los hijos esperan que los padres se acerquen y les hablen, y por sobre todo prevenir: es la medida más efectiva, es un trabajo cotidiano el de escucharlos atentamente cuando nos hablan, que sepan que pueden confiar en nosotros como padres.
Algunos puntos importantes a tener en cuenta:
Es importante respetar a los hijos como personas capaces de participar y opinar en la vida familiar y escolar.
Es útil y necesario sembrar valores de respeto, disciplina y solidaridad.
Hay que educar a los hijos para que se estimen y respeten a sí mismos.
Al hablar de drogas, los padres deben asumir una posición clara y firme.
Es imprescindible que los progenitores fomenten la recreación de los chicos y los orienten sobre el buen uso del tiempo libre.
Ayuda mucho que los padres se relacionen con los amigos de los hijos para conocer sus gustos e intereses, así como a los padres de los jóvenes.
Es fundamental que los padres logren conversar frecuentemente con los hijos y compartan actividades familiares juntos.
No nos olvidemos que “nuestros hijos necesitan saber que pueden confiar en nosotros”.
En definitiva:
* Lo que buscan los adolescentes es un poco de atención.
* No hay que dejar que una charla acabe en una discusión o en una pelea.
* Cuiden que sus actos reflejen lo que esperan de sus hijos.
* No es bueno pensar: “a nosotros no nos puede tocar”.
* No esperen a tener un problema.
La rebeldía puede ser positiva
¿Estás preocupado por la actitud de tu hijo? ¿Desearías tener mejor diálogo? La rebeldía no es una enfermedad infecciosa, sino una forma de ser, originada por la actitud momentánea hacia algo o alguien... esa misma forma de ser puede ser la impulsora de muchas actitudes provechosas.
“No rendirse a los obsequios o no ceder a la razón. Descubrir, manifestar.”, define el Diccionario de la Real Academia Española al termino Rebeldía, un modo de comunicación común para los adolescentes...
Características de un adolescente
-sublevado
-indócil
-desobediente
-opuesto con tenacidad
Este tipo de actitudes, en general, son generadas por la oposición a algo. Puede ser a la autoridad ejercida por los padres, maestros, o familiares cercanos y se manifiesta casi siempre con violencia (verbal o física).
Un rebelde es alguien que lleva la contra a algo o a alguien (puede ser tanto una regla, un sistema, como una persona), y en un adolescente se ve mayor actitud hacia la demostración de esos ideales.
El acto de rebelarse contra algo, puede brindar al joven, la posibilidad de hacer crecer sus modelos y desarrollar un estilo de pensamiento propio. Todo lo que se debe hacer, es tratar de encausar la ira y transformarla en pasión por algo.
De ese modo, la rebeldía podría convertirse en un motor para hacerse de una personalidad fuerte y llena de determinación. En ese momento, los adultos (padres especialmente), tienen la tarea de encauzar sus inquietudes hacia la persona adecuada, y sobre todo, de la manera adecuada.
Tres tipos de rebeldías
Rebeldía regresiva: nace del miedo a actuar y se traduce en una conducta de encogimiento, de reclusión en sí mismo. El adolescente adopta una postura de protesta muda y pasiva contra todo.
Rebeldía agresiva: a diferencia de la anterior se expresa de forma violenta. Es propia del débil, de quien no pudiendo soportar las dificultades que se presentan en la vida diaria intenta aliviar su problema haciendo sufrir a los demás.
Rebeldía transgresiva: consiste en ir contra las normas de la sociedad, por egoísmo, utilidad propia, o por el simple placer de no seguirlas.
Todas estas variantes, tienen un origen común en la inseguridad y poca madurez del adolescente. Pero ninguna de ellas, es perjudicial por sí sola. Si se acompaña con seguridad y criterio, puede resultar positiva...
Pasos a seguir ante un adolescente rebelde
1. Identificar la actitud
2. Escuche al adolescente. Deje que manifieste su punto de vista y que justifique lo que piensa.
3. No trate de juzgar o de aprobar la idea del joven. Simplemente escuche y trate de comprender.
4. Ponga en claro su posición al respecto pero no intente sobreponerse a él o ella. No trate de dar discursos y no trate de convencerlo de nada. Es el momento de discutir una idea y no de descubrir quien tiene razón.
5. No interponga la cuestión sentimental en una discusión de ideas. Lo que se busca en este tipo de conversaciones es desarrollar la capacidad de razonamiento, más allá de la conclusión que pueda sacarse.
6. La capacidad de comunicación debería estar resuelta (un gran paso en la relación adulto-adolescente), aunque muchas veces no es tan fácil.
7. Haga entender al joven que la razón no es el único objetivo. Que es posible equivocarse y que lo positivo de eso, es aprender a desarrollar una base de pensamiento y conducta firmes, de analizar cada situación y resolver en consecuencia.
8. Al igual que los adolescentes, los adultos tienen la gran oportunidad de aprender a relacionarse, a compartir sus ideas y a conversar sobre ellas. De analizar las situaciones sin forzar a los otros a creer ciegamente en ellas.
La cantidad de matices que este tipo de situaciones tiene, es tan grande como la capacidad de un joven de compartir sus ideales con sus padres. Ocurre que muchas veces, son los adultos quienes desarrollan una defensa que los aleja de sus propios hijos, en el afán de no invadirlos o de tratar de evitar que ellos se equivoquen.
Es momento entonces, de acercarse con todo el amor que se tiene por ellos, y dejarlos crecer libremente, de dejarlos desarrollar sus propias ideas y capacidad de razonamiento.
La aproximación no es sinónimo de invasión para el adolescente. Ocurre que muchas veces, el adulto entiende de manera confusa, cual es la forma de ayudar a sus hijos, pero con un poco de comprensión, todo puede quedar en un mal entendido.
Practique cuatro palabras:
-Humildad
-Comprensión
-Optimismo.
-Paciencia