DEHESA NOVIEMBRE 2004








29 DE NOVIEMBRE DEL 2004 De asueto

La Gaceta del Charro dejará de publicarse esta semana por vacaciones de su autor, Germán Dehesa, quien volverá a aparecer en este espacio el jueves 2 de diciembre. 

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26 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Dìa de Gracias

Día de Gracias

La ciudad es un hervidero de acciones tardías y revanchistas, de explicaciones insensatas, de las previsibles puntualizaciones de que se trata de "hechos aislados", de "usos y costumbres" y de que, aunque no sirvió para nada, todos cumplieron con su deber y no hay por qué llamar a nadie a cuentas, ni mucho menos exigir renuncias. Está en marcha la gustada y muy mexicana "operación armadillo" donde un caparazón protege a otro caparazón y todo se va convirtiendo en una sólida e impenetrable esfera; todo esto frente a la atónita mirada de la sociedad que, una vez más, tiene que tragarse el "nadie sabe, nadie supo" y estamos frente a un misterio más de la divina voluntad frente al cual nadie puede ser señalado ni como responsable, ni como culpable. Y así nos iremos hasta que surja un nuevo "hecho aislado". Esta maniobra la han perfeccionado nuestras "autoridades" a lo largo de los siglos.

Para mi ventura y aunque sea temporalmente, voy dejando todo eso a mis espaldas. Hoy, jueves de acción de gracias, voy volando rumbo a Nueva York en compañía del Bucles. Sucede que en febrero, con motivo de su noveno cumpleaños, cometí la imprudencia de preguntarle al minitalibán qué es lo que quería en calidad de regalo de cumpleaños. Este contestó como centella: quiero que vayamos a Nueva York en un "viaje de hombres muy hombres". Yo, ya lo sabrán, tengo la poca recomendable costumbre de decir a todo que sí, en la inteligencia de que ya luego veré cómo le hago para vivir 15 vidas al mismo tiempo, o cómo aplico tácticas dilatorias que permitan que el compromiso se vaya erosionando por la doble acción del tiempo y de olvido. Esto no fue posible en el caso del frutito de mi vientre que, para los compromisos de los otros (no así con los propios), tiene una tenacidad que ya quisieran AMLO y Madrazo juntos (las plaguitas tropicales). Así pues, el Bucles se tardó, pero ya lo consiguió. Me largo a Nueva York en compañía de mi filial capullo, de mi amigo Ferrito y de su hijo que es un cómplice diligente del Bucles. Cuatro hombres muy hombres.

Tras las penurias propias del Aeropuerto capitalino, nos ubicamos en el mostrador de Delta Airlines los cuatro valientes. Somos atendidos con prontitud, aunque nos advierten que el vuelo saldrá con un retraso cercano a una hora. Como la masculina expedición está llena de buen espíritu, lo tomamos con calma, ingerimos un somero tentempié y nos formamos para pasar seguridad y dirigirnos a nuestra sala. Ahí comenzó el megadismóder. Los descerebrados de "seguridad" nos dijeron que ya no podíamos pasar porque ya habíamos rebasado la hora de salida que nuestros boletos marcaban. Eramos como 20 los que estábamos en la misma situación. Un señor hindú amenazaba con rociarse tequila e inmolarse. Gritos intensos y los de "seguridad" emperrados. Pasaron 40 minutos antes de que nos franquearan el paso. La última mula puerta es la 32. Ahí estaba nuestro avión. La carrera que pegamos fue terrible. Abordamos de milagro. El hindú se jaspeó en verde. Llegamos a Nueva York.

En la aduana neoyorquina, otro despapache. Un güero paranoico decidió que Ferrito y yo éramos robachicos y que llevábamos a los infantes para venderlos, vivos o en canal, en Manhattan. Nos pasaron a "segunda inspección". ¿Dónde está la madre?, me preguntaba un portorriqueño melodramático. En México, bebiendo margaritas, contesté. ¿Por qué no vino la madre? Pues, porque no quiso, además yo creo que, en el fondo, me odia. ¿Tienen problemas? Muchos, vinimos para olvidarla porque toma mucho. Esto le tocó el corazón. Nos dejó pasar. ¡Qué horror!

Pero hoy es acción de gracias. Venga como venga, yo agradezco cada uno de los momentos de mi vida. Agradezco que existan ustedes, que existan los Pumas (¿cómo les habrá quedado el ojo al Pillerías y a su "socio capitalista"?), que existan mis vivos y mis muertos, que exista México poblado de Jaguaras, mujeres emocionantes, hombres que desean poner orden y cumplirse como ciudadanos, jóvenes que todavía le apuestan a la honra y a la generosidad y que existan los viernes. HOY TOCA.

Aviso importante

Esta columna se ausenta tres días. Regreso el jueves. No le abran a nadie.

¿Qué tal durmió? CDXXI

¿Y la marcha?

 






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25 DE NOVIEMBRE DEL 2004 La degradaciòn

La degradación

Ayer pretendí en este mismo espacio aventurar algunas reflexiones sobre el universo de las opciones degradadas. Mientras el artículo salía en busca de su destino, en San Juan Ixtayopan, Delegación Tláhuac, dos agentes de la PFP fueron quemados vivos por una muchedumbre que "alguien" azuzó al esparcir el rumor de que se trataba, no de dos agentes que hacían una investigación en torno al abundante narcomenudeo que hay en esa zona, sino de un grupo de secuestradores. Resulta grotesco y terrible que un importante número de medios de comunicación haya estado presente sin poder intervenir frente a la multitud y que, la Policía, haya tardado tres horas en hacerse presente, a pesar de que hubo llamadas de auxilio y de que, por no ir más lejos, hubiera bastado que la Policía hubiera estado oyendo la radio para enterarse de cómo se fue enconando este asunto hasta que culminó con el horror que hoy todos los medios reseñan.

No estamos hablando de un asunto menor. La existencia del Estado sólo se explica en tanto que es el único administrador de la violencia y el directamente encargado de preservar la seguridad y la integridad física de los ciudadanos. Si el Estado abdica de estas dos primeras vocaciones, el Estado pierde todo sentido y razón de ser.

Lo peor es que no se trata de un acto aislado y espontáneo. Ya llueve sobre mojado. No hace mucho, los ciudadanos marchamos exigiendo garantías para nuestra seguridad. La respuesta que nos dio López Obrador fue una historieta perfectamente imbécil donde nos notificaron que habíamos salido a la calle porque queríamos estrenar ropa. No es tampoco el primer linchamiento que tenemos en las zonas semi-rurales del DF. Ya en alguna otra ocasión anterior, AMLO se sacó tranquilamente el problema de encima diciendo, como si fuera algo inteligente, que esto de los linchamientos era una cuestión de "usos y costumbres" en la que prefería no meterse. No hace muchas horas, López Obrador también se sacó de encima (ésta es, por lo visto, su habilidad más notable) el asunto de las 26 ancianas muertas en el DF. Alguien osó decirle que las cosas se estaban enconando de modo que se estaría gestando una cadena de feminicidios similar a la de C. Juárez. De inmediato, el Rayito descalificó tamaña reflexión y nos pidió no "magnificar" las cosas. Con respecto a los dos crímenes de Tláhuac, no sé qué irá a decir; pero sí sé que un verdadero gobernante tendría que haberse presentado de inmediato en el lugar de los hechos y, de ser necesario, llevar tropa y hacerse acompañar del otro inútil que tenemos en la SEGOB (que hasta helicóptero tiene) de modo que todos recordáramos que el Gobierno existe y que hay asuntos en los que este Gobierno tiene que actuar de manera inmediata, exclusiva y contundente (¿o no, señor Ebrard?). Así tendrían que haber sido las cosas si en verdad tuviéramos gobernantes y no una larga fila de iluminados o chambistas que lo único que están haciendo es cuidar su imagen para verse preciosos como candidatos a la Presidencia en el 2006.

Sé muy bien que yo no soy gobernante, pero sé igualmente que el Gobierno no me puede resultar ajeno. Mi tarea es precisamente la de ser un "medio" entre el poder y la ciudadanía. Con esa misma ansiedad que ayer martes oíamos a esos reporteros que atestiguaban un crimen sin poder hacer nada; con esa desesperación escucho y leo las cuitas, las quejas, las frustraciones y los atropellos que padecen los habitantes de nuestra ciudad. Este lunes 22, por hablar de un solo día, recibí dos comunicados: en uno me cuentan las lindezas de Bortolini (hijo dilectísimo de Bejarano) en Coyoacán; en otro del magnífico desgarriate que las autoridades han organizado en la zona cero. No se trata del consabido "dispense las molestias...", sino de actos de atropello, de prepotencia y de imbecilidad. Entiendo que decir todas estas cosas me convierte (en mi caso, es ya un refrendo) en un mayúsculo complotista que, en complicidad con el Yunque y con el innombrable, está conspirando, no contra una persona, sino contra un rayo de esperanza y en particular, contra un proyecto alternativo de Gobierno.

Estamos frente a la última degradación tolerable. Hemos llegado a la opción última: ¿gobierno o desgobierno? A modo de remate, le envío a Don Manlio Fabio mi felicitación por el recorte al rubro "Seguridad" en el calamitoso presupuesto.

¿Qué tal durmió? CDXX

¿Y la marcha?


 

 

 

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24 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Las opciones degradadas

Fue mi maestra Rosario Castellanos la primera a la que oí hablar de esta cuestión. Ella nos remitió a Jean Paul Sartre y éste nos envió de regreso al subdesarrollo. Me explico: el ejercicio de la libertad se tiene que cumplir en un ámbito que ofrezca diversas opciones. Al escoger ésta o aquélla, el ser humano está tratando de cumplir su condición y su destino, pero ¿qué ocurre cuando todas las opciones que una realidad ofrece están degradadas?, ¿qué ocurre en un universo en el cual, escojas lo que escojas, desembocarás en la frustración?

Ya verás, lectora lector querido, que no estoy abismándome en la teoría y ausentándome de la realidad; todo lo contrario: tal como viene la oferta mexicana, el universo de las opciones degradadas es la mera, la inescapable, la puritita realidad. O a ver, dígame usted, por quién tomó partido en el último y enojoso enfrentamiento entre el Presidente Fox y nuestra honorable Cámara de Diputados tan pintorescamente representada por el señor Beltrones (¿alguien recuerda la valiosa ayuda que Don Manlio Fabio le prestó a Raúl Salinas para obtener pasaportes de todos los colores?). Por un lado estaba un Congreso que con saña facciosa hizo garras un presupuesto para obtener, no el bien de la ciudadanía que siempre les ha importado un pistache, sino algunos y pinchurrientos beneficios para su causa partidaria en el 2006; por el otro, un Presidente que tardíamente recordó su derecho a la indignación e intentó, sin consulta atinada, un litigio cuyo destino es más que dudoso. Melancólicamente yo tomo partido por el Presidente porque ya me va pareciendo terrible que lo vejen con tanta impunidad y que se pongan los diputados como virgencitas ofendidas en cuanto el Ejecutivo se les pone al brinco. Para mejorar las cosas, estuvo la bancada panista que no encontró mejor solución que abandonar el debate con aire de enorme dignidad. ¿Les pagamos para que se larguen, o para que estén y dejen por lo menos testimonios y argumentos que hablen de su desacuerdo?, ¿recordarán que el abandono del debate es un argumento último para un partido de oposición, pero no para el partido en el poder? Son conmovedores. Mejor dicho: lo serían si su miopía no dañara a todo el país y no erosionara los últimos restos de esperanza que le quedan a aquel México renovado y brioso que en aquel 3 de julio del 2000, ahora tan lejano, amaneció convencido de que la pesadilla había terminado. En esta coyuntura, como en tantas otras, le vayas a quien le vayas, lo harás con melancolía pues sabrás que lo que estás escogiendo es un modo de la frustración.

En el electrónico romance protagonizado por Mortadelo Beltrones y Filemón Cevallos (y en medio de nosotros: el Teacher como un Dios) tampoco había una opción que mereciera apoyo. El esquema se repite en todos los ámbitos de nuestra vida pública. Si vemos rumbo a los partidos políticos, en verdad no hay a cuál irle. Si miramos a la lista de próceres que ya se aprestan a salvarnos en el 2006, de nuevo desembocaremos en las opciones degradadas. El paisaje es tan yermo, que oigo y leo cada vez con más frecuencia los mensajes que me hablan de la posibilidad y de la urgencia de reciclar para una campaña más a Cuauhtémoc Cárdenas.

Yo no sé qué voy a hacer si éste es el cartel que prevalecerá en el 2006. No quiero ni imaginarme lo que voy a sentir si me topo con una boleta que me pida escoger entre López Obrador, Creel y Madrazo. Aquí es importante y digna de nota la opinión de Sánchez Susarrey en su más reciente artículo: estando como están las cosas, el único método seguro para que no gane el PRI es que éste postule a Madrazo cuyo buen nombre y carisma son tan enérgicamente inexistentes. De cualquier manera, la maldición de J. P. Sartre (escojas lo que escojas, escogerás mal) seguirá vigente y hay una alta probabilidad de que yo opte por la solución que un amigo tiene ya pensada: el día de la votación, a hora muy temprana, me internaré en un hospital.

¿Qué tal durmió? CDXIX

Sigo pensando que la elaboración de un censo real de los delitos en México es una tarea urgente. El teléfono para que notifiques si has sido víctima de algún modo de violencia es el 01800 7182768/ 2770. Ésta es nuestra única herramienta para salirle al paso a las alegres cuentas oficiales. ¿Y la marcha?

 

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23 DE NOVIEMBRE DEL 2004 ¿Un fraude azulito?

¿Un fraude 'azulito'?

" Tengo mi corazón azulito", declaró Santiago Creel, vocalista honorario del mariachi femenino Las Perlitas y titular de la Segob. Esto lo declaró don Santiago en Aguascalientes (¿qué demonios hacía ahí?) durante el reciente periodo de elecciones que hubo en ese Estado. Por supuesto que los gastos y los medios de traslado corrieron por nuestra cuenta (lo mismo que en su reconfortante visita a los panistas en su aquelarre en Mazatepec, Morelos). Para el PAN, los resultados en Aguascalientes fueron óptimos: ganaron la gubernatura, ganaron diez de las once presidencias municipales y obtuvieron mayoría calificada en el Congreso estatal. Un "carro completo" en el mejor estilo priista. En este arroz azul tan bien cocinado, sólo hay un prietito (o prietote, según se le vea): la elección por la Alcaldía de la capital del Estado. Todo indica que este proceso electoral fue un surtido muestrario de todas las formas del desaseo político y electoral (y esto cae también dentro de la más clásica tradición priista, pero instrumentada ahora por el PAN). El muy poco feliz y muy poco conforme con este festín de mapaches se llama Carlos Lozano de la Torre, milita en el PRI (hasta vértigo siento de estar avalando la querella de un priista), ha servido a varios gobiernos, entre otros al de Monreal en Zacatecas y ha dejado tras de sí una rara estela de eficiencia, lealtad y decencia. Avalado por su buena ejecutoria, le pareció razonable aspirar a la presidencia municipal de Aguascalientes. Con lo que no contaba era con la maquinaria blanquiazul que se movilizó para triturarlo. Su queja está sobradamente fundada. Más que un asunto partidista, es una cuestión de limpieza electoral. Esperemos que el Trife ponga las cosas en su lugar y cite a nuevos comicios municipales. Si dejó pasar asuntos tan controversiales y tan sórdidos como los de las elecciones en Oaxaca y en Veracruz, esperemos que repare en las ostensibles incorrecciones que concurrieron en la elección de la presidencia municipal de Aguascalientes y enderece este entuerto.

Sea como haya sido, no deja de provocar desánimo y desaliento ver al PAN, cuya primera y más importante razón de ser era oponerse a las burdas arbitrariedades del PRI, cometiendo todos los abusos que denunció y combatió mientras fue Oposición. Por el bien de todos, incluso el del PAN, esperemos que el Trife restituya la legalidad y la razón.

El frío

Nos dicen que tendremos un invierno particularmente crudo. Supongo que habrá zonas del país que no resulten mayormente afectadas. Hay dos que padecerán fatalmente este rigor: la Tarahumara y el Distrito Federal. Lo aviso porque al respecto, algo tenemos que hacer los ciudadanos. Cada día me convenzo más de que los políticos forman un lastimoso grupo de proyectos humanos con habilidades distintas. Habría que organizarles un teletón que les garantizara, a cambio de su inacción, un futuro aseado y mínimamente confortable. A lo que voy es a la convicción que tantos compartimos de la esencial inutilidad de los "funcionarios" para resolvernos ningún problema práctico. Para eso y para tantas otras cosas, son una bola de inútiles. No está en ellos resolvernos ningún problema real, al menos que éste lo pueda capitalizar su partido en el 2006. De otro modo, no hay ni que perder el tiempo buscando la intervención de estos venusinos. El frío nos amenaza a todos y todos los que no somos políticos tenemos que defendernos de esta amenaza común. Hoy en la noche nos reuniremos en La Planta de Luz a subastar canciones que ayudarán a la calefacción tarahumara. Si quieren ayudar, pónganse en contacto y yo les digo cómo.

La próxima semana nos vamos a arrancar locos de contento con la "Operación Cobija". Me da pena decirlo, pero jamás conocí a Carlos Ahumada y ésa fue una razón de peso para que no pudiéramos tener un video juntos. O sea que con respecto al trabajo por esta ciudad capital, soy socialmente irrelevante. Me da igual. Aunque no sea yo ningún Bejarano, ni ninguna Rosario Robles (¿qué esperan para entambarla?), me propongo juntar y repartir más cobijas que el año pasado. Sin ustedes, vano sería mi afán. Esperen instrucciones.

¿Qué tal durmió? CDXVIII

Ya se enojaron los del GDF porque alguien osó comparar lo que en la Capital ocurre con lo que pasa en Ciudad Juárez. Tienen razón. Allá matan mujeres. Acá matan mujeres. Nada que ver. ¿Y la marcha?

 

 

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22 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Un grito a tiempo

Un grito a tiempo

Hay un hecho histórico: mi familia materna vivió convencida de que era la más decente de México. Mi adhesión a esa creencia nunca fue demasiado vehemente; sin embargo, hasta la fecha me beneficio de algunos de sus usos y costumbres. En mi familia, como en toda familia hiperdecente, las chicas, llegado el momento, se disponían a contraer nupcias. Cuando las negociaciones adquirían plena formalidad, entraba en acción el consejo de las ancianas quienes, en una privadísima reunión a puerta cerrada, instruían a la inocente y casta joven en los misterios de Eros, los ritos eleusinos, los rudimentos de la economía doméstica y las estrategias ofensivas y defensivas más eficaces por si se diera el caso de que el contrayente saliera lebrón y levantisco. Yo, que siempre he tenido vocación de metiche y "oyón" (así decía mi tía La Gorda: este escuincle es un oyón, si nomás miren las orejotas que tiene), procuré por todos los medios averiguar los detalles de las sabrosas materias que se platicaban en tan sellados recintos.

Fue cuestión de tiempo, pero logré saber casi todo, pero siempre he procurado manejar con discreción la información confidencial. Sólo porque es aplicable y conveniente en la actual situación del Presidente Fox, me atrevo a descorrer un poco el velo de aquellas murmuradas pláticas. Las morsas se reunían e instruían a la joven foca acerca de esto y aquello. Cuando abordaban el punto de una eventual insurgencia o amotinamiento masculino, la morsa mayor dictaba la regla de oro: no hay nada mejor que un grito a tiempo; si no lo das, te arrepentirás toda la vida; si lo das, vas a ver que lo dejas como sedita, por lo menos, hasta las bodas de plata. Todas las jovencitas de mi familia, con desigual suerte, aplicaron esta sencilla máxima. Quien no la aplicó fue Vicente Fox que, una vez tras otra, permitió que lo vejaran, lo insultaran, le rechazaran de plano todas sus iniciativas sin siquiera ofrecerle salidas alternas y jamás alzó la voz, ni pintó su raya, sino que se limitó a adoptar un tono quejumbroso para avisarnos que él ya había cumplido, pero que el Congreso lo había maniatado. Para decirlo tenísticamente: nunca se fue detrás de su servicio, nunca cabildeó sus propuestas, jamás encontró operadores eficaces y, como al perro de tía Cleta, cuando por fin se animó a ladrar, le rompieron el hocico.

Con este ánimo veía yo el pasado jueves 18 el noticiero de López Dóriga que fue precedido por un mensaje de Fox en cadena nacional donde éste anunciaba su airada decisión de oponerse por la vía jurídica al presupuesto aprobado por los diputados (¿nadie le habrá avisado que no hay tal vía jurídica?). Ya dentro del noticiero, Fox fue entrevistado y volvió sobre los puntos que ya había planteado en su declaración. Terminó la entrevista y, para deleite de chicos y grandes, se presentaron en el estudio Mortadelo y Filemón: Manlio Fabio Beltrones y Diego Fernández de Cevallos. No es por nada, pero hasta puñales se vieron en su permanente intercambio de guiños, venias y coqueterías: mi finísimo amigo, mi amor imposible, mi rosita del desierto, mi opalito queretano, ¡guácala! Manlio Fabio, con su atuendo de sexovividor, estuvo particularmente repulsivo en su estilito aceitoso. Dice Beltrones que él representa a los que nos representan. ¿Cuándo?, ¿en qué coyuntura?, ¿qué nos han consultado?, ¿a quién representan si no es a los intereses y las grillas de las cúpulas de sus partidos? Su cinismo, señor Beltrones, es delicioso. Luego dijo que, aunque todavía quedaban espacios cósmicos para discutir y negociar, él estaba muy dolido por ese tono tan feo y ese modo tan pelado como les había hablado el Presidente. Ahora, el oscuro tótem nos resultó "sensible". Por su parte, Diego sacó a airear su retórica decimonónica e intentó una tibia defensa de Fox. Yo me preguntaba: ¿qué autoridad moral tienen estos dos seres para hablar como si literalmente fueran los padres de la patria?... En resumen: nadie hizo bien su tarea. Fox brincó a destiempo (ya era hora de que lo hiciera) y los diputados fabricaron un presupuesto a la medida de sus proyectos electoreros. Los ciudadanos no contamos.

¿Qué tal durmió? CDXVII

Poco a poco se va sabiendo de la maroma politiquera que culminó con el nombramiento del nuevo Ministro de la Suprema Corte y la reelección del Dr. Soberanes. ¿Y la marcha?

 

 

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19 DE NOVIEMBRE DEL 2004 La infanta se desposa

Sobre mi familia ha caído el oprobio. Este tipo de fallas no son como las de San Andrés; éstas sí son de las que producen en el honor y en los historiados apellidos manchas de ésas que no salen ni con Axión Lavatrastes. No quiero soslayar mi propia culpa, pero sí me siento obligado a puntualizar que la falla de origen o el origen de la falla es totalmente atribuible a la Jaguara. Ella fue la que comenzó a proclamar en todos los foros y en todos los tonos que la Capufe estaba en celo y que andaba como enloquecida y que traía una depresión mucho peor que la de la cantante del mariachi Las Perlitas, esa que encendió las justas iras de Santiago Creel, nuestro Niño Artillero.

Y ya de ahí se descosió la media: pobre Capufita, como tantas tías nuestras, tiene apetito desordenado de varón y que no hay que ser; que hay que conseguirle parejita, porque si no le vendrá un brutal perritrauma y luego nos va a salir mucho más caro el psicoanálisis canino-lacaniano que la ayude a salir de estos abismos de la autoestima pulverizada por la indiferencia perrierótica. Y ya se sabe: todo viene a recalar conmigo. Me gustaría, Germancito (esta méndiga computadora cambia las letras y pone "Germencito"), que por una vez en tu vida, sirvieras para algo y te acomidieras a conseguirle pareja a la Capufe que anda tan inquieta. Imagínense a un hombre de mis pergaminos y con un apellido de tanto lustre saliendo a las calles a pepenar canes que quieran darle un antellevón a la veleidosa perrita soprano. La verdad, yo me declaré inhábil para esos menesteres; yo prácticamente no tengo amistades caninas y mi esfera de relaciones abarca intelectuales, políticos, periodistas y, como diría Carballido, también gente decente; pero cero perros, porque no creo que el Can Bermúdez califique para este tipo de deliquios. ¡Todo lo tengo que hacer yo!, dijo la Jaguara empleando una de las frases favoritas de cualquier mujer. Dicho esto, entró en celestinescos tratos con mi diligente secretaria, la Rosachiva, que resultó que tenía parentesco muy cercano con un casanova perruno de la rodada de la Capufe. El antedicho galán responde al nombre levemente Evenflo de "Rabito" y dicen, sin presentar documentos, que es de la misma raza que nuestra infantina. Yo ya no quise comentar nada, pero las diferencias en linaje, educación, pulimento y roce social son abismales, pero ya se sabe que a la hora de los hervores, cualquier pocillo es olla Express.

La logística nupcial fue milimétricamente cuidada. El traslado de "Rabito" a este hogar se hizo con el boato propio de las nupcias europeas. No lo televisamos porque el duopolio no nos llegó al precio, pero fue algo lucidísimo. El plebeyo "Rabito" fue recibido en estas instalaciones con grandes muestras de agasajo y rendimiento. Del Bucles en adelante, todos lo recibimos como a Bush en San Cristóbal. No es por hablar mal del novio, pero sí se ve medio naquiux, aunque su patrocinadora dice que tiene unos ojos verdes bellísimos. Total que el "Rabo" llegó, se instaló, comió y bebió a nuestras expensas y, a cierta hora discreta, fue dejado a solas con la Capufe que distaba mucho de mostrarse loca de contento. Horas fueron y horas vinieron, las metichísimas mujeres monitoreaban la escena para averiguar si había indicios de acción y nada ocurrió.

Tan fallido resultó todo, que ahora las recriminaciones han sido muy severas por ambas partes. Los parientes de "Rabito", dicen que Capufe es ¡una perra!; una perra frívola y frígida. Los que estamos del lado de la hembrita ya hemos declarado que el tal "Rabito" salió vano, culebra y muy probablemente perropuñal. Antes de que pasáramos a mayores, intervino la ciencia médica y ofreció varias explicaciones paliativas: es posible que nuestra sensitiva chica no haya entrado de lleno en el pleno fervor de los mameyes y todavía no levante presión. Esta es la teoría número uno; la número dos es más barroca: la unión no tuvo feliz consumación porque la cancha que se escogió para este cotejo fue el territorio de la Capufe y esto puede haber puesto al tal "Rabito" en plan francamente sacatón y reticente. Nos dicen que habrá que hacer un segundo intento con la Capufe jugando como visitante. Ya les contaré.

Por lo pronto, con ese baldón en el apellido, les aviso a mis lectores humanos que HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CDXVI

¿Y la marcha?

 

 

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18 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Mar de la mañana

Mar de mañana

En Veracruz, muy temprano el sol acudió a su trabajo de excelente humor; se derramó sobre el mar y lo esmaltó de lapislázuli con brillos de oro. Desde mi solitario cuarto de hotel, era yo víctima de una inescapable seducción. Sobre la cama, mi maleta abierta parecía una conminatoria boca que me decía: ya no estés baboseando, vas a perder el avión y allá en la Capital te esperan múltiples tareas y suntuosos embotellamientos; la zona cero reclama tu presencia, pues desde que te fuiste, no ha tenido luz de luna. Y acá, en mi otra oreja, Ramón López Velarde murmurando: será mejor no regresar al pueblo. ¿Qué hacer?

Llevo varios días sopesando la posibilidad de iniciar una nueva vida. La actual atraviesa por una fase bastante ruchi. Ya es cuestión de minutos la llegada de la repulsiva época navideña, durante la cual, en mi calidad de presidente vitalicio del Club de Scrooge, logro quedar mal con todos los que me rodean, salvo unos cuantos espíritus iluminados que han ingresado, como yo, a una etapa superior de conciencia y encuentran intolerables los discos de villancicos españoles, las canciones navideñas de Bing Crosby, los renos con focos, la niñocracia estacional, el Fruit Cake y los parientes que deciden reconciliarse con nosotros y así dar al traste con todo un año de planeadas peladeces que hemos cometido con la sana intención de tenerlos a raya. Odiamos comprar el árbol, odiamos igualmente adornarlo y saturarlo de focos, nos complace íntimamente que se incendie y lo único que nos gustaría sería extender el rumor de que todo el bacalao es radioactivo, que los guajolotes son portadores de cólera y que a los romeritos los regaron con arsénico; esto sin contar con que las peladillas y el turrón han comprobado ser más nocivos que el Vioxx. Cumplida esta tarea terrorista, nos podemos retirar a leer en santa paz, a ver todos los deportes del mundo y a no aceptar visitas.

En previsión de estos nobles propósitos aquí enlistados, la Jaguara ya se me presentó en la regadera con las puertas cuchas y aprovechando mi desnuda indefensión, me advirtió que no va a permitir que este año salga yo con mis payasadas y que, como a ella y a su notable familia les encanta la navidad, yo tengo la obligación de estar feliz y de cantar sin reposo "Ya vienen los Reyes Magos, caminito de Belén, olé, olé, Holanda..." hasta nuevo aviso. A todos nos gusta la Navidad, me dijo, así es que también te tiene que gustar a ti. Dijo esto y me dejó en remojo. Y yo, ya se imaginarán: negro de la ira. Me dan ganas de ir a Holanda con los Reyes Magos y presentar mi caso ante las cortes internacionales; porque yo digo que tan respetable es aquél que decide venerar al mamuco de Santaclós (que vaya usté a saber qué hace con los enanos el resto del año), como los que no estamos preparados ni espiritual ni genéticamente para tanto júbilo, tantos regalos tan feos y tantos focos. Como no veo que este derecho vaya a ser respetado, fue que pensé seriamente en quedarme en Veracruz y darle un giro espectacular a mi existencia. Tan sencillo como cancelar mi vuelo, buscar asilo político con alguno de los muchos amigos que tengo en el Puerto e irme con alguno de ellos a almorzar como Dios manda a La Parroquia. Creo que aquí puedo ser feliz o infeliz a mi ritmo y sin terrorismos sociales o familiares. Lo único que podría empañar mi cielo pagano serían los reporteros que exigen de ti respuestas instantáneas, luminosas, ingeniosas y/o malévolas; sin embargo, tengo comprobado que con cinco veces que les digas "no sé" se aplacan y se van con la grabadora entre las piernas (su último intento suele ser: "¿pues no es usted comunicador?". No sé. Fin de la historia).

¡El avión!. ¡Chin! Y yo adherido a la ventana absorbiendo mar luminoso por vía ocular. En unos cuantos minutos, ya estoy en el aeropuerto rumbo al lugar y al papel que me han sido asignados. En pleno vuelo me entero de las documentadas lindezas de Ponce y de la inminente liberación de Clyde Bejarano. El aeropuerto del DF es un vergonzoso desastre, pero la Ciudad también. Algo de mí, espero, se habrá quedado adherido a la ventana del mar de mañana.

¿Qué tal durmió? CDXV

Las mujeres humilladas, ofendidas o asesinadas en este País ahí siguen esperando justicia. Para ellas, el tiempo es un desierto que acumula su polvo y pretende volverlas olvido. Los funcionarios duermen.

 

 

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17 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Las bestias y los dioses

Las bestias y los dioses

Voy volando rumbo a Veracruz. Será una estancia muy breve, pero aun así adivino que será grata y propicia para comenzar las obras de rescate y remodelación de mis tiempos naufragados. La doble imagen de mis amigos muertos, Caíto y Mauricio Achar, se refracta en cientos de comentarios, añoranzas y amables nostalgias que escucho, que leo, que recuerdo. El poder de convocatoria de los muertos amados es inmenso. No ha pasado un solo día en que no sepa de algún amigo, de alguna amiga que ya parecían pertenecer a mi prehistoria, o a mi panteón y que, al conjuro de la pena compartida salen de sus antiguos nichos y me avisan con voces que todavía reconozco, que ahí siguen y que no han olvidado. Pregunta obvia: ¿por qué tenemos que esperar a que alguien muera para que vuelvan a reunirse tantas personas que se han querido?. A mí no me gusta mucho esa pregunta y no tengo a mano una respuesta. Se me ocurre que así son las mareas y contramareas de la vida, que nadie puede vivir en el muégano permanente y que, en especial, la vida en las ciudades grandes impone este juego de alejamientos y súbitas cercanías. Para tener el privilegio de un regreso apasionado y jubiloso, previamente hay que irse. Yo ahora me estoy yendo un poquito.

Voy a Veracruz a dar una charla y a darme el lujo simple y grato de estar ahí en la cercanía del mar y al calor de los jarochos. Llevo conmigo el más reciente libro de Federico Reyes Heroles titulado "Entre las Bestias y los Dioses" (Ed. Océano). Como apenas comienzo a leerlo, puedo impunemente imaginar su contenido, o lo que yo adivino que ese título contiene. Supongo que, de acuerdo con Aristóteles, los humanos hemos de encontrar nuestro tiempo, nuestro espacio y nuestra condición en ese territorio que viene quedando precisamente entre las bestias y los dioses quienes, bestias y dioses, fungen como los dos polos entre los que se mueve ese ámbito siempre precario de lo humano. Los hay (y los conocemos) que son muy bestias; conocemos también a los que ya les dio por sentirse dioses. En ambos casos estamos ante lo humano fallido. Aquí es donde lo político adquiere su plena nobleza. Si queremos sublimar nuestra condición de bestias, si queremos precavernos de las tentaciones de asumir la divinidad, el único remedio es ser ciudadanos con plenas obligaciones y plenos derechos. Aquí está uno de los grandes males de nuestra patria. A esos ciudadanos en pleno ejercicio los consideramos seres heroicos, un poco tontos y quizá con alguna oculta y solapada mala intención. No se nos ocurre pensar que están en el pleno ejercicio de su humanidad. En condiciones así, la política enferma gravemente y se va cargando de abusos, de corrupción, de manipulación y de explotaciones. Doy un caso: un asambleísta del DF le cuesta a los ciudadanos 10 millones de pesos anuales. ¿Para qué? Vuelvo a mi asunto: si no buscamos con celeridad nuestros espacios ciudadanos, estaremos condenados a ser tratados por un hatajo de bestias que se sienten dioses como si nosotros fuéramos un hatajo de bestias que se aceptan como bestias.

Entre nosotros, lo humano (lo político) está por comparecer. Viene marchando. Las mujeres y los jóvenes y un puñado cada vez mayor de adultos son los portadores de esta feliz y buena nueva: ya no queremos ser ni bestias, ni dioses; queremos ser ciudadanos y poner a caminar a nuestro país. Que así sea. Ahora que lea el libro, ya les contaré de qué trata realmente. Voy volando a Veracruz. Sé que me será propicia.

Puntualizaciones

Es muy duro saber que, hagas lo que hagas, siempre hay una mujer (o varias) dispuestas a regañarte. Dice la Jaguara que no manifesté con claridad lo bien que estuvo la puesta en escena de las leyendas de las calles de México. Mi Suéter Azul exige que aclare yo que ella no experimenta una atracción fatal por Isidro Pastor. Una alumna mía me dice que el prólogo que le escribí a su obra maestra es un detritus sólo digno del bordo de Xochiaca. ¡Me llevan Bonnie & Clyde! Ya lo decidí: aquí en Veracruz me haré puñal y ya me quedo para el carnaval.

¿Qué tal durmió? CDIV

Fernando Schütte me entrega una carta para avisarme que, por lo que se refiere a los ciudadanos, la marcha sigue en marcha; por lo que se refiere a las bestias que se creen dioses (el Yunque y Martín Huerta) la marcha nunca existió. Gracias, Fernando: seguimos en marcha.

 

 

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16 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Aparecio el niño perdido

Apareció el niño perdido

Mi suegra lle-egó (¡mi suegra llegó-o!). Con motivo del debut de su atrabancado nieto llamado Andrés y a la vista de los dantescos infiernos viales que padece la Ciudad y en particular la zona cero, mi Suéter Azul se presentó, debidamente amparada, desde el domingo por la noche, en el hogar que me honro en compartir con la Jaguara melódica. Aunt Jemima se encargó de prepararle el cuarto verde (je-je) y le hizo su camita con sábanas de las tortugas Ninja que, según me consta, producen pesadillas terribles tales como sueños húmedos con Martí Batres, o con Isidro Pastor, ¡o con los dos!. Inexplicablemente, mi Suetercita amaneció muy relajada (¿le gustará Isidro Pastor?) y lista para atestiguar el debut de su nieto en el gustado papel de pirómano novohispano. A las siete de la mañana, el hogar ya hervía de actividad. El único espíritu sereno era yo que estaba sentado al borde de mi cama, hecho un idiota, sopesando la pertinencia de bañarme, o el infinito alivio del suicidio. El Bucles estaba en duelo a muerte con su atuendo colonial (que es una obra maestra de la Tractor) y se negaba a ponerse su cuello de encaje con la consecuente putrefacción de su progenitora que es muy delicada para esto de la vestimenta. Tras una ardua negociación, se cerró el capítulo "atuendo" y la madre procedió a peinar al personaje. Yo no sé de dónde sacó la Jaguara la teoría de que los pirómanos coloniales se peinaban como Manolito el de Mafalda, pero así dejaron al sufrido Bucles. Yo, tras caer en trance místico en la regadera, me incorporé a la expedición.

En el patio de la escuela hacía un frío de la fregada, pero había un entradón (la reventa hubiera sido un negociazo). Honores a la bandera: dos veces se chutaron la de "Se levanta en el mástil mi bandera...", vino luego el Himno Nacional y el fantasma de Creel se hizo presente, aunque no tuvimos deslices que lamentar. La Miss pidió un silencio absoluto y todo quedó listo para el debut del pirómano.

A modo de escenografía, la Miss y los caperuzos pintaron un Palacio Nacional que les quedó bastante bien. Apareció una chavita muy avispada que nos notificó que nos preparáramos para contemplar la escenificación de algunas leyendas de las calles de México. Hasta ese momento me pude enterar que a mi minipirómano le tocaba participar en la leyenda del Niño Perdido. Según esto, mi chipotín era un desventurado galán de la Ciudad de México cuya amada le era agandallada por un Ahumada de la época que se la llevaba a vivir en rica casona. Esta casona es la que incendia el Marqués del Bucle mediante un exótico apoyo tecnológico consistente en un ventilador festoneado de tiras de celofán rojas y amarillas. El efecto hubiera sido pasmoso si mi vástago hubiera conseguido accionar el ventilador y no mostrárselo a los ahí presentes. Mi suegris estaba muy sobresaltada al ver a su nietín blandiendo la prueba fehaciente de que en el Siglo 17 ya se había establecido la General Electric en Nueva España.

No satisfecho con esta perrería, el Marqués del Bucle decide asaltar a la pareja que viene huyendo de la conflagración y robarle su hijo (robar un niño es lo último que a mí se me ocurriría en la vida). El supuesto hijo era realmente un muñeco Mi Alegría ya bastante mazapaneado. Lord Bucles le pega santo jalón y huye con la criatura agarrada de una pata; los acongojados padres corren en pos del piromaniaco robachicos al que dedican varios manazos con el infructuoso objeto de que fombleé a la criatura. Cuenta la leyenda que no se volvió a saber nada del niño y que por esa razón, la calle donde ocurrieron los espantosos hechos comenzó a ser conocida como la del Niño Perdido (yo le hubiera puesto Avenida del Ventilador). Vinieron luego otras leyendas y la lucida función remató con la de La Llorona. Borola Tacuche de Sánchez Anaya hubiera estado ideal para el papel, pero no es alumna de esa escuela.

Ahora, nuestro otro grupo de tercero representará la historia del Taj-Mahal. Ése fue mi punto de fuga. Mi última imagen fue la de cientos de bodoques a punto de representar a la infantería de la India. Debo huir, me dije, para estas horas, con el ventilador y el muñeco jaloneado ya es más que suficiente. Yo lo que quiero es dormir.

¿Qué tal durmió? CDXIII

¿Y la marcha?

 

 

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15 DE NOVIEMBRE DEL 2004 Piromania

Piromanía

Mi vida es un video de Ahumada. Percibo que está muy mal hecha, que trato de comunicarme y nadie me entiende. Me van a tener que subtitular y ecualizar el audio. Lo bueno es que a mí me pasa lo mismo cuando se quieren comunicar conmigo: o no entiendo nada, o entiendo chuequísimo. No quiero verme paranoico, pero sospecho que, sin darme cuenta, alguien está editando mi existencia. Sólo han dejado los pasajes más acongojados, o más inculpatorios. Mi único consuelo es saber que este video en el que ahora habito no tiene, según Sherlock Bátiz, el menor valor probatorio. Menos mal. Si Adela Micha que, desde que tiene noticiero en la noche, se ha convertido en una hermosa Rottweiler (todavía no se ha sentado su "invitado de esta noche" y ya le brincó al cuello y le clavó los colmillos hasta la tráquea); bueno, pues si Adela Micha me invita a su programa y me pregunta si mi voz es mi voz, yo, adoctrinado por la fulgurante y sagaz Leticia Robles, responderé que todo habría que verlo en un contexto más amplio y que esa voz que se escucha puede ser la suya, pero si fuera la suya, ella se acordaría de la conversación, aunque tiene tantas cosas en la cabeza (yo no creo que tenga muchas), que no desecha la teoría de que su voz no sea su voz, aunque suena muy parecida (a estas alturas, la Micha ya le sacó sangre en los dos cachetes), pero lo más prudente le parece que es esperarse al peritaje (amazing!). Yo por ahí me iré también. Si me preguntan por Nieves, hablaré del Kilimanjaro, de la nevería "La Especial de París" (hay unas nieves de mango que notiensumá) y en la propia Blanca Nieves que estuvo trabajando en la delegación en el departamento de atención a adultos chiquitos. Yo sí. A mí no me apergollan, ni me atrinchilan. No estoy dispuesto a dar cuentas de una vida en la zona cero que llevo una semana sin entender, sin disfrutar y sin los espacios indispensables para el reparador sueño. Esto sin contar que "El Pulpito", según anuncié, no ha encontrado su herramienta y las puertas del baño siguen desmamonadas y, para poder bañarnos, hay que desarmarlas completas y sentir el gélido viento de popa que te las deja como dos bolitas de helado de capulín.

Ya apunté que este no entender mi vida ha sido provocado en parte por Gayosso y en parte por la casi total falta de sueño. Los psicoanalistas de banqueta se apresuran a decirme que no duermo porque tengo miedo de esa muerte que se me acaba de presentar en función doble. Pues sólo que sea por eso; por eso y por las méndigas horas a las que he tenido que levantarme. No saben. Hoy es domingo y fui violentamente arrebatado de mi sueño a las 7:30 de la mañana por la implacable Jaguara (mi Adela Micha particular) que me recordó nuestro compromiso para asistir a la "Caminata con sentido" que, a beneficio de APAC, arrancó del estadio de CU a las nueve de la mañana. No saben en qué condiciones llegué. Arafat en su sepelio estaba mucho más vivaz y locochón que yo y con mucho mejor color. Sin embargo aguanté a pie firme el agradecible y multitudinario fervor popular (gracias por ir) y tuve la sabiduría de quedarme en el punto de arranque y no caminar (la Jaguara llevó mi representación). Alguien se tiene que quedar a enfrentar los imprevistos. Ahí me estuve hasta que firmé el último autógrafo, me cercioré de que no se quedara nadie, cerré el estadio y me vine a trabajar. Esto es horrible.

Mañana será peor. A las ocho de la mañana, Osama Bucles Bejarano tiene una función teatral ahí en su escuela. Ese niño explica las cosas peor que Leticia Robles. Infiero que mi querubín va a representar una leyenda colonial y que él saldrá en el papel de un señor que se pasa a cabrear porque le bajan a su ñora de fea manera y entonces él, justamente indignado y culpando al innombrable, va e incendia la casa de estos chacales con todo y habitantes. Muy formativo. El Bucles afirma que va a salir de piromaniaco y su única duda para su caracterización es saber si los señores de la época colonial usaban "chorts". La Jaguara ya tomó cartas en el asunto y La Tractor se está encargando de que quede vestido como Carlos V enano (de ésos que cuidaba Blanca Nieves). Aunque esté videograbado, Dehesa sufre.

¿Qué tal durmió? CDXII

Una vez más, entre los "organizadores" y la SEGOB nos están chamaqueando a los ciudadanos: ¿y la marcha?

 

 

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12 DE NOVIEMBRE DEL 2004Se redactan esquelas

Muchos de ustedes recordarán "Sostiene Pereira" de Antonio Tabucchi. Si no se acercaron a la novela, es posible que se hayan encontrado con la versión cinematográfica en la que pudimos disfrutar una de las últimas y humanísimas caracterizaciones de Marcelo Mastroiani. ¡Cuánta melancolía había en ese rostro crepuscular!, ¡qué enorme saudade nos proyectaba Mastroiani/Pereira!, un periodista de medio pelo a quien, por darle una entretención, le asignan la tarea de escribir obituarios y notas necrológicas anticipadas de todos los "notorios" que se aproximen a la muerte. Aquí es donde vengo yo a desembocar en esta historia. Toda esta semana me he sentido protagonizando una inexistente novela que se llamaría "Sostiene Dehesa". No me gusta tener el menor trato con la muerte, la detesto, por supuesto que la temo y sé, en última instancia, que no me concierne. Yo no me metí con ella; ella se metió en mi vida y estoy en un aplicado tratamiento para sacarme de encima su agua sucia y su mareante fetidez. De una vez aviso que no cuenten conmigo para ningún proyecto de muerte y esto abarca, por supuesto, la mediocridad, los "cariñitos" (creo que no debemos conformarnos más que con "cariñotes"), la desesperanza, la simpatía por Madrazo, o Bejarano, o Estrada Cajigal, la resignación a que, hagas lo que hagas, nada cambiará y la aceptación de la barra cómica de Televisa. Todas éstas son anticipaciones y venias con la muerte. A pesar de las solicitudes que recibo por parte de la viuda de Arafat, con fecha de hoy declaro suspendida hasta nuevo aviso mi tarea como Dehesa/Pereira.

Cada vez compruebo mejor que los muertos son autoadheribles. No hay mayor mérito en recordarlos; ellos por su cuenta se encargan de comparecer en nuestro pensamiento, en nuestras palabras, en nuestros hechos. Seamos hospitalarios con nuestros fantasmas y levantémonos a vivir. Alcemos los ojos y descubramos, por ejemplo, que los periódicos avisan que en México hay escasez de burros. Yo creo que no han buscado bien. Asómense a nuestro mundo artístico y a nuestro ambiente político y verán que negrea de tanto burro.

No digo que sea fácil este pleno retorno a la vida y sus afanes; lo que pienso es que es lo único sano que podemos hacer. Todavía más: es lo único que podemos hacer como homenaje a esos amigos que a lo largo de toda su vida fueron luminosos, generosos, sonrientes, solidarios, bravos y decentes. ¿De qué les servirían nuestras lágrimas?. El dolor no puede ser más grande que la vida. Esto lo dijo Cortázar y me lo acaba de recordar de puño y letra una amiga predilecta. Aquí es donde tenemos que pasar a considerar el factor muégano. No te imaginas, lectora lector querido, la cantidad de seres que, como súbito enjambre, han acudido como voluntarios para esta tarea de rescatarme de las inhóspitas cavernas del inframundo. Con la ayuda de mi impresionante cuatitud vengo de regreso. Preparen huauzontles, chicharrón en verde y un megamole. Tengo otra amiga que es como kermesse de mi infancia que ya me ofreció reabrir, a precios muy accesibles, el puesto de venta de besos. Me escribe mi cuate Chema Portugal que la muerte de Mauricio es como un viento que no deja de estremecerlo, tal como le ocurría a Riva Palacio en aquel bellísimo poema dedicado al viento en la prisión de Tlatelolco. Yo lo entiendo, pero le aviso a mi amigo que hay en nosotros el suficiente poder alquímico como para convertir el helado viento de la muerte en la tibia brisa de una vida disuelta en el desafanado gozo y en la deslumbrante reaparición de los libros. Ya no hay que llorar. Ya no le añadamos pena a la pena. Morir, dice Borges, es una costumbre que suele tener la gente. En efecto; pero, apuntaría Camus, previamente tenemos la costumbre de vivir. A mí me parece una costumbre excelente. Perdí dos amigos, me dispongo a conseguir 200. De los que amé ya escribí lo mejor que pude. Ahora escribiré de los que amo y de los que pretendo amar. El lugar exacto de la resurrección será la puerta 8 del estadio de CU el próximo domingo a las 8:30 de la mañana. Vamos a caminar. Por si todo esto fuera poco: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CDXI

Desde hace ya un buen número de años, la gótica pareja Bejarano-Padierna son nuestra versión charra de Bonnie & Clyde. Ahora el verborreico Renecito pretende ser declarado "preso político".

¡Qué poca madre!

¿Y la marcha?


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11 DE NOVIEMBRE DEL 2004Me encanta Mauricio

Era una de las últimas salidas de Jaime Sabines. Mi veleidosa memoria no conserva la ubicación exacta de la casa que cobijó esa comida de amigas y amigos del poeta. Lo que recuerdo claramente es que la pasamos muy bien, que Jaime estuvo alegre, exaltado y comunicativo y que todos, unos para otros, resultamos disfrutables. El momento estelar lo protagonizó mi amigo el Gordo Mauricio Achar que llegó al convivio con alguno de esos regalos inopinados de los que solía acompañarse (igual podía ser un paquete de cuetes para tronarlos en compañía de la población infantil, una cubeta de helado de Maracuyá, o las obras completas de Juan Ramón Jiménez que consiguió por 40 pesos), se dirigió alborozadamente a saludar a Jaime y no alcanzó ni a extenderle la mano (Mauricio tenía unas manos muy hermosas) cuando Sabines lo fulminó con una declaración inapelable: Mauricio, le dijo, tú no lo sabes, pero en "Me encanta Dios", este fregado poema que acabo de escribir después de tantos años de sequía, tú fuiste la inspiración; cuando escribí aquello de "Dios es un viejo magnífico que no se toma en serio", realmente lo que estaba haciendo era describir a Mauricio Achar. Vino entonces un atónito silencio. Todos volteábamos a ver al Gordiux tratando de descubrir su esencia divina. Y del Gordo para qué les cuento. Toda la velada se la pasó asumiendo poses de deidad. Te excediste, Jaime, le dije al poeta, a ver ahora quién aguanta a Mauricio. Ni modo, dijo Sabines, le dije la pura verdad. Me consta que así fue y así será Mauricio: un viejo magnífico que no se toma en serio.

Ahora estamos en el escenario del teatrito que Mauricio y yo construimos en la Librería Gandhi. El es Sabás Zorrilla, alcalde histórico y vitalicio de San Juan de las Pitas. Yo soy Teódulo Manrique, el sufridísimo secretario particular. Don Sabás me tiene que decir una línea muy simple: "Mira, Teódulo, como dijo Belisario Domínguez...". Salimos a escena, y el Gordis arrancó con mucha firmeza: mira, Teódulo, como dijo... ¿quién dijo?. Y yo: pues no sé, don Sabás. Como dijo... tú has de saber, Teódulo. Yo no puedo saber, don Sabás. ¿No, verdad?; mira, Teódulo, como dijo Macedonio Tachuelín. ¿¡Quieeén!?. Macedonio Tachuelín, ¿a poco no lo conoces, Teódulo?. Claro que lo conozco, don Sabás, es uno de los seudónimos menos conocidos de don Belisario Domínguez. ¡Exacto, Teódulo!, mira, si no eres tan pendejo. Gracias, don Sabás. Estar en el escenario con Mauricio Achar era navegar en un océano de adrenalina y de puritito deleite. Era decirle: don Sabás, en su buró le dejé un cartapacio. Y el Gordo: ¡eres un imbécil, Teódulo!, esos animales son venenosísimos. ¿Cuáles, don Sabás?. Los cartapacios, la hembra sobre todo es terrible. Más de 30 años anduvimos en esos jelengues. Quiero creer que en algo ayudamos para que el PRI soltara ese poder que, yo espero, no recuperará.

Ahora veo a Mauricio caminando por el Zócalo. Tiene andares de pato dado su tonelaje y debido también a que tiene una pierna un poco más corta que la otra. Viene cargando una caja de cartón amarrada con un mecate. Hagan de cuenta un migrante a punto de internarse en Arizona. No es así. Lo que vamos a hacer es hablar con López Obrador para que nos conceda la gracia de vender libros en el Metro. Con cierta reticencia AMLO miró los libros que Achar extraía de su caja de cartón y decidió concedernos un espacio en algunos puntos del Metro. El experimento fue exitosísimo; tanto que de ahí nos extendimos y nos fuimos a la Central de Abastos.

Te recuerdo, te conservo, Mauricio. Ya eres también una sonrisa eternizada, una barba florida y una cabeza hermosa. Tú le cambiaste la cara a los libros en México y los hiciste sonrientes y accesibles. Me felicito de haberte acompañado. Son tantas las historias, las apuestas, los juegos, los recuerdos, las bromas, los modos de expresar tu calidad y tu generosa calidez.

"Dios siempre está de buen humor, por eso, Mauricio, eres el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada [Adriana], el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy. A mí me gusta, a mí me encanta Mauricio. Que Dios bendiga al Gordo. Amén."

¿Qué tal durmió? CDX

¿Y la marcha?


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10 DE NOVIEMBRE DEL 2004Levantate y anda

"El niño que soñaba con volar". Así se titula un pequeño libro de cuentos escritos por las niñas y niños de APAC supervisados por la gente de CONACULTA. El libro se presentó hoy, martes 9, en el mero corazón de la Colonia de los Doctores. Andaba yo tan alicaído y tan amenazado por las lágrimas, que me pareció una excelente idea escaparme (no es fácil) de la zona cero y hacerme presente con mis amigas las locas del ritmo cuya generosa vida está dedicada a auxiliar a estos seres que viven hacia adentro y hacia arriba distanciados del mundo. Me gustó muchísimo ser parte de esta presentación y conocer a Sonia Salum, norteña guapota, entrona y apasionadamente entregada a la tarea de lograr que aquellos que están oficialmente condenados al silencio, al balbuceo y al permanente crepúsculo de la imaginación, rompan el témpano que los aprisiona y digan esta boca es mía y esta imaginación también. Estoy hablando de relatos minúsculos, de virutitas siderales que, a su mágico modo, no son menos que la obra de Víctor Hugo o de Gabo. Sólo estos niños y niñas saben hasta dónde tuvieron que ir para encontrar ésta o aquella palabra, para articularlas con paciencia de orfebre y para ponerlas a marinar en ese silencio que los envuelve a ellos, pero que, bien mirado, nos envuelve a todos. Son esos cuentecillos como minúsculos archipiélagos que emergen donde ya los "expertos" habían declarado que no había nada más que una yerta y congelada capa. Sí, Chucha.

Es muy emocionante hablar para estos niños, para sus familias y para la gente que los hace valer. De nuevo estoy platicando con mi hermano, o con Caíto en sus últimos días o con los seres que amo, cuyo silencio tengo que interpretar si es que quiero perseverar en su amor y reinventarlos minuto a minuto con puntual ternura.

Llegué a la Colonia de los Doctores trasegado por el llanto, dije mis palabras, escuché las de los otros y me fui con la luz y el calor haciéndome cosquillas por todas partes. Se queda conmigo el recuerdo del rostro de los méndigos infantes que aceptaron como perfectamente real y divertida la historia de que soy el único escritor que, para burlar el cerco de AMLO, se puede convertir en helicóptero mediante el sencillo expediente de mover las orejas a gran velocidad. Los pinches infantes palmotearon y encontraron científicamente impecable mi propuesta. Así son éstos (que quede claro que aquí el gráfico y mexicanísimo epíteto "pinche" sale cargado de cariño y muy, muy distante del ánimo que trae ahora mi querido Tuca Ferreti que está habitado por todos los demonios mexiquenses y algunos japoneses cachirules). Fue un agasajo estar con los moconetes y con mi amiga Leopoldina y su sonora femenil. Fue esa módica dosis de paraíso que todos tenemos que exigir día con día.

Todavía faltaba el milagro. No es por hacer menos a Jesús y a los Evangelistas, pero para milagros los que me ocurren. El Evangelio nos cuenta la historia de Lázaro que, según el parte médico muy parecido al de Arafat, ya estaba muerto; llegó el Maestro y le dijo: "no te hagas, vete a trabajar" y Lázaro abrió el ojo, agarró el portafolio y arrancó rumbo a la Importadora de Arena Yusuf donde trabajaba en el Depto. de Compras. Lo mío es mucho más espectacular y deja a lo de Lázaro a la altura de Beto el Boticario. Yo jamás me he levantado temprano en domingo (de hecho, jamás me levanto temprano), jamás he practicado la caminata y, en las fatales y absurdas ocasiones en las que he tenido que levantarme a alguna hora idiota, no tengo el menor ánimo ni voluntad para hablar con nadie. Pero hete aquí que aparecieron Nefertiti y Astarté (Gaby Vargas y Leopoldina) y dijeron a dos voces estilo Hugo, Paco y Luis: Germán, levántate y anda. No hay defensa. El domingo a las ¡8:30! de la mañana estaré en CU en compañía del Bucles y de la Jaguara caminando ¡y platicando! con los chicos del equipo de Pumas, con importantes figuras y, sobre todo, con ustedes. Inscríbanse en Martí y caminemos en favor de APAC.

La dosis de infierno

Termino la nota anterior y me traen la noticia de la inesperada muerte de mi hermano Mauricio Achar, mi Gordo bienamado, nuestro apóstol del libro y de la sonrisa. Lo oigo y no lo creo, pero tampoco me rajo. Mañana les cuento.

¿Qué tal durmió? CDIX

Por hoy sólo una pregunta: ¿y la marcha?


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9 DE NOVIEMBRE DEL 2004....La sonrisa del Caìto

Una caja austera y sobria, mucha luz, suave música de guitarra (su amada guitarra), flores que han allegado los amigos y una hermosa fotografía que, no hace mucho, le tomó Mariana Yazbek a Carlos Díaz Espinosa "Caíto". Me encanta esa fotografía. Mi amigo sabía de su enorme parecido con Gardel. Yo diría que era un Gardel mejorado por esa ternura que, como bien dice Scherer, no nos alivia, pero nos ayuda a vivir.

En la mencionada foto, Caíto está en Gardel intenso. Su sonrisa es enorme, blanca y generosa. La veo y me comunica la seguridad de que todos cabemos en ella. Es cierto. Nadie se acercó a él sin llevarse una prenda de amistad y una parcelita de esa sonrisa interminable. Nunca me había topado en Gayosso con alguien tan sonriente y con acompañamiento de guitarra. Cumpliendo mi compromiso -porque con los amigos hay que cumplir siempre- yo me ocupé de llevar el whisky indispensable para que las fuerzas vivas siguiéramos cerrando filas sin salirnos jamás de esa sonrisa. La muy puntillosa distribuidora de esta vital sustancia fue Jacqueline, el zorzal francés (¿habrá zorzales en Francia?) que acompañó el último trayecto de mi sonriente y bienamado amigo.

"Y consiento en mi morir/ con voluntad placentera/ clara y pura/ que querer hombre vivir/ cuando Dios quiere que muera/ es locura". De nuevo, como fue el caso de Cervantes al final de su novela, me descubro remoloneando y reacio a aceptar la fatalidad. Quiero decir que Caíto se murió. Esto ocurrió hacia las dos y veinte de la madrugada del lunes 8 de noviembre. Dicen los que de esto saben que el último domingo de su vida, nuestro amigo lo pasó francamente bien. Quiero pensar que, de algún modo que nos está vedado conocer por anticipado, Caíto adivinó una última y benevolente claridad después de muchos días de derrumbe, de agonía y de estrépito interior. El domingo sonrió, pudo decir algunas palabras, coqueteó (ése era su fuerte) con su mujer, con la Jaguara y con cuanta fémina ingresó a sus aguas territoriales. Con el mismo buen ánimo aceptó (esto es lo malo de tener dos nacionalidades) la derrota de los Pumas y del Boca Juniors y jugó a vivir por última vez. Para no quedarse con nada, imprimió en el rostro de Adriana Landeros la inteligente sonrisa que lo acompañó por esos 25 años que duró nuestra amistad sin revés, sin tropiezos, sin interrupciones. Jamás tuvimos frialdad, distanciamiento o cuentas pendientes. Ser su amigo ha sido el honor más terso que la vida me ha otorgado. Caíto era suave y concesivo en todo lo que fuera materia opinable o negociable y era firme sin aspavientos en todo lo que implicara principios morales, o asuntos de elemental justicia y decencia. Todos lo quisimos. Oigo y leo testimonios de parejas que se enamoraron y persistieron en el amor gracias a su música. "Corazón solo por el planeta/ sembrando flores en la tormenta." Esto le escribió Caíto a Zitarrosa en una milonga póstuma. La oí hace años y siempre pensé que eran versos que le iban mejor a mi cuate: no hubo tormenta que él no lograra convertir en guerra florida. Entiendo que es la hora de agradecerle a Alejandro Carrillo sus buenos oficios para que Caíto fuera mexicano y a Delfor Sombra, el amplio patio (con asador) que le ofreció a nuestro amigo como santuario de su dignidad.

Cuando pensé en escribir esta columna, me pregunté si sería un asunto de interés general; luego pensé que "los medios" le dedican tantos párrafos a la vida y a la muerte de seres tan infames y tan estúpidos, que es de elemental justicia, avisar de la muerte de un hombre sabio, feliz y decente. De su vida, no diré mucho porque está muy lejos de haber terminado. Como habitantes de la sonrisa llamada Caíto, todos sus amigos garantizamos la perpetuación de esa existencia que floreció y nos hizo florecer. Me consta que Carlos hizo bien su trabajo y se divirtió muchísimo al hacerlo. Expreso mi absoluta certeza de que con él ocurrirá exactamente lo mismo que con el sonriente gato de Cheshire: desaparecerá el gato, pero la sonrisa permanecerá. Nosotros somos esa continuada y jubilosa sonrisa. Contigo, Caíto, seguiremos viviendo.

¿Qué tal durmió? CDVIII

Interesante y atendible la campaña de la CNDH para establecer con certeza las cifras reales del delito en México. No sé si la denuncia anónima sea el mejor método, pero no veo otro.

¿Y la marcha?


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8 DE NOVIEMBRE DEL 2004¡Liberen a fox!

Parecía como fruta en gelatina; como organismo prehistórico atrapado en gigantesco ámbar. Era el Presidente Fox en una alberca. Estaba haciendo bucitos terapéuticos; pero lo que mis ojos veían era un ser atrapado e inmovilizado. ¿En qué estaba atrapado? Yo diría que en su propia ineficiencia, en la de esa pandilla de limítrofes que forman su primer círculo; en la palmaria incapacidad del foxismo para negociar y llevar algo a término. Con esto y con más han colaborado Fox y su equipo a la inmovilidad y pérdida del rumbo de este país; pero no creo que la lista de factores paralizantes se agote con esto. Hay que considerar la cantidad de trampas, inercias, bombas de tiempo, marrullerías y traiciones que el PRI ha destinado a esta tarea de desprestigiar al primer gobierno de oposición. Todo me indica que el PRI quiere aplicarnos un castigo ejemplar para que, de una vez y para siempre, nos quede claro que ellos son los únicos que pueden y saben gobernar a nuestro país y que, por lo mismo, es un crimen enorme y una ofensa a la Patria no votar por ellos. A este respecto, les recomiendo la lectura del libro "El despertar de México" de Julia Preston y Samuel Dillon (Ed. Océano) en el que con cruda minuciosidad nos muestran cómo se las gastaban los priistas a la hora de sus "fraudes históricos", sus "crímenes de Estado" y sus "caídas del sistema" (lean por favor lo referente a las elecciones de 1988, para que vean qué tipo de cruza entre cuino y lombriz era Bartlett, que hoy se ha autodesignado marmóreo defensor de la soberanía).

Para evaluar con justeza esta inmovilidad de Fox (que es, en mucho, la del país), también hay que tomar en cuenta otros factores: el prefabricado rencor de la "izquierda" que, sin detenerse a entender, a negociar, a rescatar algo de positivo, condena, desde antes de que adquiera forma, cualquier iniciativa foxista, cualquier propuesta, cualquier reforma que venga de Los Pinos o del PAN. Y hablando de estos últimos, su papel, por omisión o corrupción, también ha sido lamentable y también ha colaborado a cercar e inmovilizar a la Presidencia. De los intelectuales que todo lo encontramos ridiculizable y de los ciudadanos que, como ya "se desilusionaron", ya no quieren hacer nada, mejor ni hablamos; pero lo cierto es que entre las incapacidades propias y la creciente animadversión ajena, Vicente Fox está atrapado en un invisible pantano.

¡Liberen a Fox! No veo otro camino. Si seguimos como vamos, lo único que estamos haciendo es hundir al País y pavimentar el triunfal camino de regreso de Madrazo. No creo, lectora lector querido, que tengas tan mala memoria como para que no recuerdes el enorme esfuerzo ciudadano que tuvimos que hacer para que se fuera el PRI. Tan o más enorme tendrá que ser el que emprendamos en este momento, para que no regrese el dinosaurio. Vota por México, no votes por el PRI: ¡liberen a Fox!

El Pulpito

Parece que fue ayer. Todo parece que fue ayer, pero fue hace mucho. A esta casa solía acudir el Pulpo; ahora viene el Pulpito. Es hermoso ver cómo la ineptitud es hereditaria y cómo se conserva la hermosa tradición de la irresponsabilidad. ¿Se acuerdan del suntuoso baño de Afrodita? Bueno, pues las cristalinas puertas de la regadera ya chuparon Faros. La Jaguara presentó una violentísima queja. Hoy mismo estamos ahí, le dijeron. Cinco días después, llegó el Pulpito que hizo varios descubrimientos notables: a) la puerta del baño está descompuesta, b) está descompuesta y no corre, c) no corre porque se colgó. Un diagnóstico irrebatible. ¿Y entonces?, pregunté yo que tenía cara de pantufla sabatina. Pues hay que arreglarla, pero me hace falta mi herramienta. ¿No la trajo?, dije yo, recordando a su padre (y a su madre). Nop; pero, tranquilo mi buen, el lunes la traigo. ¿Y hoy a qué vino?. Nopusoi nomás vine ora sí que en plan de diagnóstico (¡hijo de la Padierna!), nos vemos el lunes. Dicho esto se esfumó cual si fuera Mefistófeles.

Lectora lector querido: cuando leas esto ya será lunes y te puedo anticipadamente jurar por el alma bendita de Alejandro Encinas que el móndrigo Pulpito no se presentará. Dehesa sufre.

¿Qué tal durmió? CDVII

Hablé con Guadalupe Morfín. Agradezco, a nombre de Caíto y a nombre propio, su solidaridad. Guadalupe y yo seguiremos en la pelea a favor de las mujeres.

¿Y la marcha?


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5 DE NOVIEMBRE DEL 2004Extraña semana

Después de los días de triunfo y rosas que me obsequiaron los Medias Rojas, esta semana comenzó mal, pero fue empeorando. Y que conste que los aztecas nada más tuvimos tres días hábiles. No quiero ni pensar en lo que hubiera ocurrido si hubiese sido completa. La muelte, chico, la muelte. En mi caso, la semana tuvo un agravante nada desdeñable: los habitantes de esta casa que trabajosamente se yergue entre las dantescas ruinas de la zona cero no tuvimos tan siquiera el consuelo de incorporarnos al mortuorio megapuente y no pudimos fugarnos, ya no digamos a Acapulco; ya nos hubiéramos conformado con un módico chapuzón en Tepetongo, lugar de ensueño. No se pudo. Compruebo que es más fácil escaparse del penal de Puente Grande, que de la zona cero con todo su tiradero. Además, está el dolor.

Digamos algo: hay penas que no pueden expresarse. Ni pueden, ni deben, pienso yo. Me parece que algo tiene de petulancia y de impudor el mero hecho de intentar hacer "literatura" alimentada por la agonía de un ser querido (y todos hemos pasado o pasaremos por esto). Creo que el gozo, la dicha, la gracia (voluntaria o involuntaria) el canto de la vida son naturalmente difusivos y para mí es un gusto enorme encontrar y compartir motivos para la sonrisa. El dolor me trabaja de otra manera: me hace caer de bruces sobre mí mismo, me exige silencio y soledad. Sólo puedo hablar de él, y con trabajos, en tiempo pasado, en ese momento en que el alma en su marino movimiento decide desprenderse de esa carga. En lo que esto ocurre, me desencuentro con las palabras y, por el momento, lo único que puedo expresar es mi enorme gratitud contigo, lectora lector querido, que has acudido a este duelo con esa prontitud con la que la sangre asiste a la herida. Te doy las gracias a nombre de Caíto, de su mujer, de su hermano Delfor Sombra, gaucho compacto, y de todos los convocados por el amor y por el canto. Diría Sabines: he aquí que estamos todos reunidos. Lo estamos e inevitablemente esperamos que algo suceda. Mientras tanto, la vida sigue.

Éste es un viaje al corazón de las tinieblas, o al fondo de la noche. Las cosas no mejoran si en el reparto aparece (¿se acuerdan del Cisco Kid?) el bizco Bush, estrábico del alma. Su victoria, aunque anunciada por mi hermanito Rattán y por L.E. Aute, me ha resultado extrañamente sorpresiva y congojosa. La creciente paranoia, estupidez, arrogancia, vulgaridad y violencia que encarnan en Bush y en sus votantes y simpatizantes nos tienen que entristecer y alarmar a todos. No son desgraciadamente los yanquis los únicos que padecen de estos males. El mundo todo está enfermo de tontería y mala crianza. Esto es lo que le da al triunfo de Bush su preocupante dimensión mundial. La estupidez hace metástasis por todos nuestros rincones. Pobrecita nuestra tierra.

Luego nos dieron un día para hacernos a la idea (o la falta de ella), para untarnos alguna pomadita en la herida y, mientras escribo esto, ya está erguida la carpa del circo Bejarano. No lo estoy viendo. Me parece una triste náusea. En principio y a reserva de mejorar, por mí, todos podrían morirse de tétanos (sería un satisfactorio Tetánic). Ya no puedo con las declaraciones de Bátiz acerca de que los bejaránicos videos no son prueba concluyente. Veo y oigo a la Padierna dando su lista de conspiradores e ignorando la contundencia misma de lo que todos vimos en la televisión y siento como que se me enjuta el escroto. Si ustedes ven todas estas carperas maniobras, ahí me cuentan. Yo, lo juro, preferiría sentarme a ver anuncios de la preparación Goycochea para las várices, que ver a esta panda de malos saltimbanquis, o saltinsillis que es como hay que llamar a los que tienen más apetito de poder y "un proyecto alternativo de nación".

Sobre la gran campana de bronce/ una mariposa/ se ha posado. En este fugaz haikú el poeta ayunta lo demoledor y lo infinitamente leve. Así se posa la gracia sobre la maciza pena. Un hombre magnífico, el Dr. Antonio Marín, me envía un libro titulado "El rostro de la mariposa", el memorial de su hija Maritere muerta prematuramente de lupus. Alquimia pura. La pena se ha hecho luz y suavemente me alumbra. Está bien. Además, HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CDVI

¿Y la marcha?


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4 DE NOVIEMBRE DEL 2004Esperando a godot 2

La perplejidad de Carlos Monsiváis. Mediante un económico paquete VTP, Televisa trasladó a Washington a un selecto grupo de analistas mexicanos cuya misión era desmenuzar a fondo los tabasqueños vericuetos del sistema electoral norteamericano. Llegaron a Washington, se dieron una arregladita (Monsiváis no se empleó muy a fondo) y luego los apeñuscaron en un set que tenía la virtud de que todos se vieran incómodos y hacinados. Parecía la antesala de la Clínica La Prensa. Y ahí estaba el gran Monsi, acomodándose permanentemente los anteojos y con una pinta de "yo no soy de esta fiesta". Hagan de cuenta Bejarano en el convento de Las Clarisas. Cuando llegaba la noticia de algún encamotamiento, todos decían "en México no pasaría eso" y yo pensaba en las estupideces y maldades cibernéticas de Bartlett. Conforme la noche fue avanzando, nuestros analistas, con López Dóriga al frente, fueron cambiando su expresión hasta llegar a un semblante totalmente funéreo de "irreparable pérdida". Ya no parecían estar en Washington, sino en el velatorio del ISSSTE en espera de que llegara "el cuerpo". El único que mantenía cierto ánimo era Roy Campos que insistía en que todo indicaba que se llegaría a un empate 169-169 y en la consecuente transformación de Ohio en la nueva Florida de estos comicios (imagínense a ¡10 mil abogados! cayendo en Cleveland con sus portafolios).

El resto de los deudos de Kerry (porque era obvio que todos le íbamos al bostoniano) hacía desganados comentarios acerca de lo que le esperaba al mundo con la reelección del impresentable. Para complicar más las cosas, de tiempo en tiempo, aparecían en la pantalla otros analistas aztecas que hablaban desde nuestra hermosa República. Nunca se aclaró si no quisieron llevarlos, o ellos declinaron la oferta por estar de puente y entregados a la web. Aguilar Camín, a diferencia de los que estaban en Washington y aun alimentaban un rayito de esperanza, daba ya por hecho el triunfo de Bush y todo esto lo hacía desde su biblioteca y con una amenazante chamarra color mostaza Mc Cormick. El que se veía que estaba a sus mulas anchas era Enrique Krauze, instaladísimo en Cuernavaca, atuendo de mesero del Aka-Tiki, suave óleo marino de fondo, ceja tipo María Félix y también en plena proclamación del triunfo del indefinible. A Carlos Fuentes ni siquiera lo sacaron a cuadro. Me imagino que estaba debajo de su cama mordiendo una toalla y derramando hectolitros de bilis. Buenas noches, Joaquín, un saludo para todos los que están contigo... Que dice Carlos Fuentes que los manda saludar a todos... CORO: nosotros también lo saludamos... Oye, Carlos, que todos te mandan saludar (¡Me carga la pirinola!, el destino del mundo está en juego y los inverosímiles mexicanos dedicados a intercambiar caravanas y ceremonias barrocas). No sé si una voz puede estar desencajada, creo que no, pero la de Fuentes así se oía: han triunfado el miedo, la soberbia y la tontería y al mundo se le presenta un panorama desolador y esto por no hablar de la política interior de Estados Unidos que va a vivir una polarización y un enfrentamiento como no se había visto desde la Guerra Civil; ya lo único que falta es que no se coronen los Pumas. Esto último no lo dijo, pero lo dio a entender.

La imagen regresaba a Washington y los analistas iban de mal en peor. Monsiváis tenía la mirada fija en una remota constelación, Jesús Reyes Heroles se producía con prudencia y tino, pero en general, la impresión que el grupo producía era la de un apretado conjunto de usuarios de microbús que acabara de ser asaltado de modo violentísimo. Así se estuvieron chachareando hasta la una de la mañana. A esa hora, Joaquín le hizo jurar ante un altar a Roy Campos que esa noche no habría resultados. Así lo hizo el profeta del empate y, dicho esto, López Dóriga nos mandó a dormir.

Yo no obedecí. Le cambié a la televisión gringa y esto aumentó mi confusión. A las cuatro de la mañana me harté, me fui a dormir y hoy desperté con la noticia de que Calígula bin Laden confirmó como Cónsul a su caballo Incitatus Bush. Mi amigo Caíto sigue en su mortal duermevela, Jacqueline y la Jaguara le dan amor y música y la vida sigue. La hermosa vida.

¿Qué tal durmió? CDV

La elección de ustedes, señores de la justicia, es entre la ley y la impunidad. Les deseo un largo desvelo. ¿Y la marcha?


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3 DE NOVIEMBRE DEL 2004esprando a godot

Hechos unos babosos. Así nos tienen los norteamericanos con la madre de todas las votaciones. Como si el rumbo del planeta, o de la civilización, o de la (in)humanidad fueran a cambiar drásticamente por el hecho de que gane éste o de que gane aquél. Como si este rumbo no estuviera prefijado y trazado por los delirantes de Wall Street, o del consorcio petrolero, o de la infernal industria de la guerra. Si gana Kerry, podrán presentarse diferencias adjetivas, de matiz, de detalle, pero mucho me temo que haría falta un esfuerzo enorme y concertado de toda la humanidad para que nos sacudiéramos el miedo, el egoísmo y ese desamor que pretende aliviarse con el vulgar consumismo (¿por qué no te compras otro traje?, porque nada más tengo un cuerpo); un esfuerzo enorme y sostenido, rebosante de compasión por nosotros y por los demás, para conseguir que el imperio volviera a sus naturales quicios y nos dejara literalmente vivir en paz. Esto no se consigue con la victoria de Kerry, ni con la de Bush, ni con la del Doctor Simi (¿se imaginan al mundo gobernado por este pintoresco sujeto y su Gabinete de nalgonas?). Bien que mal, todos sabemos esto, pero seguimos neciamente aferrados al asunto de las elecciones. Todos mis cuatotes y cuatotas quieren que gane Kerry; todos, menos mi cuate Luis Eduardo Aute (no se lo pierdan hoy a las 20:30 horas en el Auditorio) que dice no sin razón que, mientras más rápido truene este grotesco modelito de desarrollo, mejor nos irá a todos, y que, en esto de tronar sistemas, no hay nadie como el anticarismático Bush. Este generalizado sentir a favor del refinado bostoniano y en contra del ñerísimo tejano no creo que represente el resultado de un análisis sociopolítico a fondo. Creo que el asunto es infinitamente más simple: Bush nos cae a todos en el ápice de las gónadas. Un azteca de corazón no puede olvidar la inverosímil peladez que nos hizo el tejano en calidad de tarjeta de presentación. Ahí se fue Doña Martita (que todavía no era señora Fox) a comprar papel picado a la tlapalería para adornar el Rancho San Cristóbal y Doña Mercedes se metió a la cocina a preparar puras exquisiteces y Chente compró una chulísima silla de montar y acomodó muy bien los campos de brócoli y toda la población se bañó y se puso su loción de Sanborns; todo esto porque iba a venir de visita el matrimonio Bush. Y nomás llegaron y comenzaron a fruncir la nariz como si oliéramos a axila de boxeador y todo lo criticaron y dijeron que guácala con el brócoli y que nomás iban a comer carne asada y quenosequé y que no se podían llevar la silla charra porque se les iba a llenar el avión de nixtamal y mientras todo esto pasaba, las bombas caían sobre Iraq y a nosotros y a nuestra fiesta ni quien nos pelara. Eso calienta. Y eso que apenas comenzaba Bush a hacer sus monerías y su alma todavía no se hablaba de tú con Dios. La verdad, ese acocil bizco ya nos llenó el buche y Carlos Fuentes tiene toda la razón y todo nuestro apoyo al mentarle la madre de a tiro por viaje y es por eso que deseamos tan fervientemente el triunfo de Mr. Kerry, no porque lo encontremos particularmente simpático o redentor; sino porque él todavía no nos hace nada. No es que diga uno qué bruto, qué simpático es Kerry, pero es que Bush es tan brutalmente hiperlactante que junto a él, Bejarano es Woody Allen de ocurrente y lucidor. Confieso que ya estoy un poco harto del numerito electoral. Me apena y me preocupa que nos haya pasado casi de noche el asunto de PEMEX que es materia de mucho meneo y mucho misterio. Tampoco le hemos hecho los honores a esa cantante ranchera que es como la Sauri charra que acaba de ser víctima de la maldición del bambino artillero: intentó cantar el himno, hasta lo llevaba apuntado, y comenzó a expeler puras mafufadas, mientras las méndigas Chivas se daban de codazos y hacían buches de risa. A nada de esto le hemos hecho el debido aprecio, porque estamos esperando a Godot.

Ni siquiera es mi caso, ni el de la Jaguara, ni el de muchos amigos y amigas, Jacqueline en particular, los comicios nos valen. Nosotros estamos desolados esperando que la muerte sea pronta y benévola con nuestro bienamado amigo. En eso estamos.

¿Qué tal durmió? CDIV

Solamente tres preguntas: ¿y la marcha?, ¿y la marcha?, ¿y la marcha?


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2 DE NOVIEMBRE DEL 2004No lo molesten

No me hallo. Esta expresión ya está incluida como parte fundamental del vocabulario arquetípico del servicio doméstico. Cuando los que no militamos en ese gremio la usamos, lo solemos hacer en tono de sorna, o como prueba de lo elemental que es el espíritu de las auxiliares domésticas. Yo digo que los elementales somos nosotros y que esa expresión "no me hallo" es abismalmente rica en poesía y en filosofía. No hallarse es algo a la vez terrible y frecuente. A mí me ocurre con cierta regularidad y no descanso hasta que me encuentro casi siempre en otros ojos. De cualquier manera, no es por aquí por donde quiero conducir estas palabras escritas al filo mismo del mexicanísimo halloween.

Ya me voy, señora, porque aquí no me hallo. Yo esto lo oí hace más de 50 años. Lo oí, lo imprimí e hice lo propio con la respuesta que dio mi tía: está bien, Hospicia, eres muy libre y nadie te va a poner una pistola para que te quedes (¡qué viejas tan rolleras son las mexicanas!); pero si ya decidiste irte, yo te suplicaría que antes de hacerlo, le des una "alzadita" a todo el tiradero que tienes en la casa y que no dejes todo aventado a la trompa talega, manga por hombro y viva la Virgen. Hospicia pelaba los ojos frente a estas pirotecnias verbales, ponía cara de que se disponía a callar y obedecer, subía a su cuarto, juntaba sus tiliches, se largaba y dejaba a mi tía con ictericia crónica. He llegado al nudo de mi argumentación. Cualquier día de éstos, si seguimos molestándolo, Andrés Manuel nos va a salir con que ya no se halla como jefe de Gobierno y que ya se va. Esto no debe ocurrir. Los habitantes de la zona cero lo hemos aguantado todo (el otro día en tres cuadras del Pedregal conté más de veinte baches y se supone que es zona residencial de alto nivel); pero lo hemos aguantado porque suponíamos, imaginábamos que tendría un final. Si esto no ocurre, si López Obrador despierta alguna mañana de éstas y decide que ya no se halla y que, en lugar de ir a su conferencia de prensa, prefiere ir a Villahermosa; entonces, queridos, nos vamos a agarrar una oreja y no nos vamos a alcanzar la otra (no tengo ni mula idea de lo que significa esto, pero mi venerada madre me la infería como dando a entender que ya había llegado yo a una situación límite y sin remedio alguno. Ej. "mira, Germancito, si repruebas física, te vas a agarrar una oreja y no te vas a alcanzar la otra. Permiso SECOM 30-27". Bueno, pues sigan malmodeando a Andresito Manuelito y, en cualquier chico rato, el doctor honoris pausa nos bota el trabajo y ahí los quiero ver. Nada más en plan de anticipar la catástrofe, imaginen que, a todos los males que ya infestan la Ciudad (esto tiene un lado positivo: todo mal engendra una esperanza de remedio, o sea que la Capital es cada vez más la Ciudad de la esperanza) le añadimos ahora un segundo piso sin terminar, un regadero infinito de fierros, maquinotas, barreras anaranjadas, vendedores ambulantes, chalanes con percudido y luído uniforme que alguna vez fue también anaranjado y con banderita de franela roja que no sirven para un carash, desviaciones, rutas alternas que te permiten llegar a tu hogar vía Lerma, agentes de tránsito que ocupan el 90 por ciento de su tiempo útil en lograr que el pantalón de terlenka alcance la difícil cima de su panzota y un colapso de tránsito que se extiende desde Tierra Colorada, Guerrero hasta los arrabales de Nuevo Laredo. Este es un verdadero tiradero y no el que dejaba Hospicia. Por eso, conciudadanos, yo les suplico que ya no molesten al Rayito. Tengamos paciencia. Dejemos que termine su arrebato vial, que le dé una alzadita al tiradero y ya entonces (y sólo entonces) como diría JLP: actuaremos nosotros.

Dos familias y un solo pensamiento

Los Bush y los Bin Laden. Va toda mi lana por John Kerry ¡de Boston!

Umbrío por la pena

"Umbrío por la pena, casi bruno". Así decía Miguel Hernández. Así decimos Jacqueline, Adriana y todos los que te amamos, Caíto.

¿Qué tal durmió? CDIII

Señor Soberanes: para vergüenza de nuestro Senado y de los Derechos Humanos, usted cobrará durante cinco años más. Que le aprovechen. Ya comprenderá que no lo dejaremos ni rascarse sin pedir cuentas. Por lo pronto, hay una pregunta que de muchos modos le concierne: ¿y la marcha?


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1 DE NOVIEMBRE DEL 2004Un dedito poco fa

De vuelta a los hospitales. Mi amigo, mi hermano, Carlos Díaz "Caíto" me ha hecho regresar a estas nobles instituciones. Caíto y yo tenemos un acuerdo que horroriza tanto a nuestro círculo rojo, como a nuestro círculo verde: nos encantan los hospitales. No hay mejor ni más seguro lugar para vivir. El obstáculo que representa la horripilante comida es, según nos consta, perfectamente salvable. La única nota negativa de la vida hospitalaria es que para ingresar a ella, tienes que enfermarte y luego, al menor descuido, te echan a la calle.

Así pues, Caíto y yo hemos regresado a nuestro hábitat natural. Mi cuatacho cayó en manos de un neurólogo que, nomás para abrir boca, le ordenó muchísimas pruebas y análisis. Una prueba me tiene particularmente subyugado: se trata de teñir el cerebro con algún medio de contraste y luego aplicar un tomógrafo que dará las imágenes de lo que experimenta nuestra loca cabecita con determinadas sensaciones, imaginaciones, elaboraciones de la intimidad; te muestra también qué zonas de tu cerebro y con qué intensidad reaccionan frente a ciertos estímulos externos. Mi amigo Caíto es músico de toda la vida y cuando lo hicieron escuchar un fragmento de música clásica, una amplia zona de su cerebro se tiñó intensamente de rojo. Según nos explicó el doctor, lo que estábamos viendo era algo totalmente inusitado porque esa zona que mi compadre había teñido al escuchar música es la zona del placer erótico; es, por así decirlo, la fuente de la dicha y en Caíto se había activado intensamente con la música (me imagino que si le hubieran puesto a Cristian Castro o a Julieta Venegas, la hubiera teñido de negro). Concluidas estas pruebas, mi amigo fue sometido a una delicada operación en la cabeza, evolucionó bien y, para nuestro pesar, fuimos expelidos del hospital.

Después vino el horror. Caíto y su hermosísima mujer están de regreso en ese hospital. Siento la misma tristeza amontonada que experimentó Cervantes al final del Quijote. Nada más estoy remoloneando, pero quiero decir que Caíto se está muriendo. No se imaginan ustedes la cantidad de enamoradas y enamorados que tiene Carlos. Lo decía Vallejo: tanto amor y no poder nada contra la muerte. El musical cerebro de mi amigo ahora está tomado por el cáncer. Todos estamos alrededor de Carlos y secretamente deseamos que termine ya esa degradación y ese intensísimo sufrimiento.

Nacido en Argentina pero naturalizado mexicano, a Caíto sus amigos le llevamos emblemas del Boca Juniors, el dudoso equipo que siempre lo apasionó, y ese whisky y ese mate que no puede tomar en su adolorido sopor de morfina. La Jaguara se ha convertido en amoroso arcángel y ha llegado a la habitación a amortajar con besos a su amigo y a ponerle música. La imagen de Caíto es la de un Cristo yaciente. En el momento mismo en que el cuarto se inundó de música, el dedo gordo del pie de Caíto comenzó a llevar el compás. Ya es su hora, ya ha llegado el tiempo de que esos pies caminen sobre la mar.

¿Y la marcha?

Ciudadanos: es urgente que nos pongamos a hablar entre nosotros. Ya nos volvieron a ver la cara de sus imbéciles. Por lo visto, de nada sirvió que sin acarreados, sin la gestión de Bejarano (el rey del confeti) y por puritito hartazgo y en defensa propia hayamos participado en la marcha más numerosa y emocionante que se haya dado en la historia de México. Los meses han pasado y nada ha ocurrido. Como de rayo, Fox se puso la medallita, hizo declaraciones (súplica generalizada: ¡que ya no declare!) y prometió acciones. Nada ha ocurrido. El taimado e irresponsable AMLO nos dedicó una historieta para reírse de nuestros muertos, nuestros vejados y de nosotros mismos. De Madrazo y Montiel (Corleone y Capone) mejor ni hablamos. De nuevo el asunto queda en nuestras manos. Es de importancia vital que no cejemos en nuestras demandas y en nuestras exigencias de que sean atendidas. Punta de irresponsables: ¿y la marcha?... piara de ineptos y corruptos: ¿y la marcha?... excelentísimos Procuradores: ¿y la marcha?... eminentísimo y globalifórmico ómbudsman: ¿y la marcha?... señores de la justicia: no tienen ustedes madre.

¿Qué tal durmió? CDII

Aquí sólo quiero plantear una pregunta que atañe a hombres y mujeres agraviadas: ¿y la marcha?


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