DEHESA MAYO 2004






31El club de la campechana

Viaje relámpago a San Diego y Tijuana. De algún modo hay que aliviarse del cuarto verde y su asfixiante atmósfera. Sólo hasta el final me doy cuenta de que fue un viaje agotador donde yo solito me fabriqué la tortura: llegamos al amplio cuarto del hotel con camas confortables, cerca de un mar propicio y bondadoso, con buen clima y con todas las facilidades para dormir (dormir, tal vez soñar... ha de ser padrrrísssimo); el único factor en contra fue que no tuve tiempo para dormir. Todo se nos fue en la guáguara.

En San Diego se trataba de dar una charla acerca de la poesía en español y acerca de algunos caminos para aproximarse a los iluminados parajes de la poesía (que siempre han sido propiedad de la nación). Un factor que nadie calculó fue que ese viernes, los habitantes de San Diego y los estadounidenses en general celebraban el "Memorial Day" y con tal motivo todos se largan hacia alguna parte. Me dieron la noticia y yo me dispuse a dar una conferencia para la Jaguara y mi amigo Betush Rattán que, como siempre que infesto esas regiones, se olvida del show travesti que él encabeza y se dedica afectuosa y solventemente a procurar nuestro bienestar.

Con ánimo vencido y crepuscular nos dirigimos a la Universidad de San Diego, como quien va al Estadio Azteca a jugar a puerta cerrada. Ahí me esperaba una grata sorpresa: la gente, en generosa cantidad, había acudido a recibir las noticias de la poesía que yo llevaba. A eso nos dedicamos durante dos horas y con harta ventura me despedí de este grupo formado básicamente por migrantes de distintas edades y condiciones. Son el México jironeado. Hacia el final, les leí un hermoso poema escrito por Guadalupe Morfín para darle cauce a su pena por Ciudad Juárez. Los oyentes enmudecieron y éste fue quizá el momento más intenso de este encuentro. Creo que la gente compartió la vergüenza y la pena.

Al día siguiente había que mudarse a Tijuana. Me pidieron que atestiguara la inauguración de la Feria del Libro donde se le otorgaría un premio a Jesús Blancornelas, bravo jinete de la violencia. En Tijuana se respira un aire raro, algo fuerte o desgraciado o terrible se cierne como una inminencia en esa ciudad siempre crispada, siempre interesante, intensa y querible. Yo conozco y quiero a esta ciudad, la he visto y la he leído en Federico Campbell, en el propio Blancornelas y en mis sobresaltos. Muchas cosas se cocinan en ese rincón de país, en esta zona de tránsito y de desesperación. La mayor desgracia que le puede ocurrir, así lo dije allá públicamente, es caer en las zoológicas manos de Jorge Hank. Piénsenlo, paisanos.

"Antiguo Palacio del Jai Alai" (esto es como decir el señorial castillo de los Duques del Softbol). Así se llama el lugar de nuestra presentación. Blancornelas recibió su premio en compañía de sus lectores y vecinos. El habló de su itinerario de lector avezado en la literatura que deja constancia y análisis de los hechos, no de las fabulaciones. Muy bien que estuvo.

La gente seguía llegando al extravagante y Antiguo (c. 1950) Palacio del Jai Alai. A las seis de la tarde yo acepté presentar mi último libro. Me parece una tarea detestable. Tan absurdo es hablar mal como hablar bien de la obra propia. La gente de Tijuana hizo enormemente llevadero el trámite y por 90 minutos echamos un monumental relajo en torno a la familia tenochca y en torno a "la gran familia revolucionaria (PRI)". Confesé mi infinita vergüenza y desconcierto por haber sido maestro del impresentable Roberto Madrazo (¿en qué fallé?) y también les revelé las circunstancias que me han imposibilitado en la vida para comer campechanas. Todo muy formativo.

Para firmar libros la cola era inmensa. Las tijuanenses venían envueladísimas. Me compraron una bolsa de campechanas y se autonombraron "El club de la campechana". En la cola cantaban y ahí mero agarraban a los hombres cercanos (en la mera cola). Son broncas y encantadoras. Creo que planearon una violación masiva, pero se compadecieron al ver mi ruinoso estado de verde sobreviviente del cuarto verde. Terminó la fiesta después de las diez de la noche. Luego mi Jaguarcita y yo regresamos a Tenochtitlan. Conservo el apasionado amor de mis norteñas.

¿Qué tal durmió? CCLXXXVI

Yo muy mal; ustedes "funcionarios", muy bien. Correcto.


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28 Alquimia de la angustia

Los miedos. La vacua utopía cifrada en las palabras "ciudad de la esperanza" se hace visible con otro apelativo: ciudad de los miedos. Hay una enorme variedad: miedo a no llegar, miedo a no regresar, miedo a la contaminación, miedo a perderse, miedo a perder, miedo a ganar... ¿me asaltarán hoy?, ¿a qué persona cercana y querida la secuestrarán, o la dañarán, o la despojarán, o la violarán, o la amenazarán?, ¿por qué hay tanta basura y tanto descuido en calles y banquetas?, ¿quiénes me van a encañonar?, ¿por qué los incesantes ambulantes lo convierten todo en Beirut?, ¿por qué huele tan feo esta ciudad?, ¿por qué están todos tan enojados?, ¿quién me matará?, ¿por qué me confino en mi casa?, ¿cuándo me expropiaron las calles?, ¿por qué hay tanto ruido?, ¿por qué me aterra estar respirando esta jalea gris?, ¿por qué desconfío de todo y de todos?, ¿por qué estoy tan enojado?, ¿por qué nos estamos hundiendo en mugre y vulgaridad?, ¿por qué, te pongas donde te pongas, ya no cabes?, ¿me asaltarán en Perisur?, ¿por qué ya todo, incluso nosotros, es una copia pirata?... los miedos se acumulan, van cayendo uno sobre otro y en ese punto en el que amenazan con desfondar la conciencia, nace la angustia como un imperceptible pero contundente grito del alma. La perra angustia. El Gobierno anuncia que los índices delictivos van a la baja y esto, en lugar de aliviarnos, es un nuevo acicate para nuestra angustia (el Gobierno está cada día más sordo y más ciego). Estas cuentas alegres no son el remedio. ¿Alguien conoce alguno?

Yo sí. A mí todavía no me gana esa angustia. Los angustiados no sirven para nada (ni para vivir, ni para morir; sólo saben redactar breviarios de la podredumbre). Sé que ya no hay aire libre. Nuestro aire está abrumado de basuras y encarcelado en una horrenda y cóncava techumbre ácidamente jaspeada en gris y café. Esto es así, pero ya no es tan así en ese iluminado momento en el que decidimos enfrentarnos con alguno de los rostros de esta ruina y hacer algo. Este, créanmelo, es el gran momento. "El pan vuelve a saber, el vino es vino, brotan alas en las espaldas del esclavo...", dice O. Paz en nuestra "Piedra de Sol".

Acomídete, mijito. La angustia es una invitación solapadamente deleitosa a mirarnos el ombligo. Es una alianza con las tinieblas. Es hermoso tener confianza, aliarse con la luz y trabajar por (con) los demás. Y ni pongas poses heroicas. El primer beneficiario de hablar con el otro, de ser el otro, de amarlo, eres tú. El plomo se torna oro y así se cumple la alquimia de la angustia.

Zapatero a tus pantuflas

Por instrucciones de Mayela la de Torreón, procedo a notificar al pueblo llano que, el miércoles por la noche, una gran copia de macehuales nos reunimos en la choza de Chente a darle rumbosa y variopinta bienvenida al señor Zapatero, adelantado mayor de los reinos hispánicos.

En esta gozosa ocasión tuvimos oportunidad de comprobar que cualquiera puede resistir un acto de odio mexicano, pero un acto de hospitalidad azteca pulveriza a cualquiera. El sufrido Zapatero fue bajado a rastras del avión trasatlántico y remolcado a Los Pinos donde, mediante dos horquetas, se le colocó de pie para aguantar los homenajes de los tenochcas. Hubo conversación, música templada y profuso besamanos. ¡Qué gusto me da verte!, me dijo Fox. Supongo que en mi mirada hubo un fulgor extraño, porque Fox volvió a la carga: ¡de veras, me da gusto verte! Digo, ya en ésas, a mí también. Comida espartana. Cordiales brindis por cuenta de Fox y de Zapatero que ya estaba poniendo la hipnógena cara de Bátiz. Fox nombró a María Zambrano y, en su momento, Zapatero la citó: el futuro nace en el vientre de la historia.

¡En esta lonchería vamos a cambiar el aserrín!, así nos gritaron a la hora del café. Vamos todos para afuera. Creo que al Presidente español ya le estaban sonando las punterías. Zapatero a tus pantuflas. Alma mía.

Atropellóme el potro

Mi salitre cayó sobre las Chivas. De facto, el innombrable ya es mi becario. ¡Lo odio!. Lo bueno es que HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLXXXV

Dice el atlético Dr. Soberanes que no le tiene ninguna saña particular a G. Morfín, pero que él tiene la obligación de escrutar. ¡Qué higiene! Escrute, Doctor, escrute. Usted escruta mientras todos duermen.


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27 Abanicos pa'l calor

¿Por qué mataste al árabe?... Porque hacía mucho calor. Esto lo podría haber dicho George W. C. Bush, pero en realidad pertenece a "El Extranjero" de A. Camus. Es el enajenado Mersault quien mata árabes porque tiene calor. En estas fechas, los capitalinos estamos en inmejorable situación para entender que, en efecto, el calor puede despertar a ese licántropo que a todos nos habita. Hace un calor que exige crimen. Mis amados lectores de lugares como Torreón o Mexicali han de decir que soy un triste payaso, un quejita y un alfeñique ignorante del verdadero calor. Es posible, pero yo creo que el providente Señor le diseña a cada etnia una cruz a su medida. En verdad, llevo dos semanas sintiéndome el personaje principal de "La Pasión II (¡Judas retorna!)" de Mel Gibson. Porque no es nada más el calor. Está también el cuarto verde. Ahí está, en toda noche larga y febril, la Jaguara forrada de lana, agotando el oxígeno y generando más calor que una bomba atómica (chica).

Como diría mi nana Luz: el chonguito anda de malas (yo era el chonguito, pero no lo difundan; yo tenía dos años y no podía, ni quería, defenderme). Más que de malas, estoy de peores: irritable, bravero, impaciente y belicoso. Lo malo es que hay millones de capitalinos y capitalinas que también están como planchita. En cualquier momento aparece Cuauhtémoc Blanco, o molusco equivalente, y comenzamos a aventar carretillas y a patearnos entre todos. El eficaz remedio para esta tensa y sobrecalentada calma corre por cuenta de una mujer. Siempre es una mujer la gran pacificadora. En la actual coyuntura, encarna en mi cómplice, pistolera y cuatacha Gaby Sáenz, eficientísima organizadora de la "Operación Cobija". Hace un rato se asomó a mi rugiente oficina y me dijo: tranquilo, Don Germán, tranquis; ya está la solución; hoy mismo comenzamos la Operación Abanico. Me parece muy pertinente. Lectora lector querido: en vista de que se han comportado como perro café y nadie me ha ofrecido una recamarota fresca y con room service que me otorgue asilo político, ya podrían, por lo menos, regalarme tamaño abanicote. O eso o mato a alguien, aunque no sea árabe.

El potro conspira

Comienza la Liguilla. Ya Roberto Gómez Junco hizo un amplio diagnóstico del descerebramiento de los femexfutos y de su notable incapacidad para elaborar algo tan complejo y refinado como un calendario de juegos. Los aficionados, sufridos cual delegados suplentes de la Gustavo A. Madero, nos resignamos, mentadas de por medio, a ver esos partidos que culminen y justifiquen el actual torneito. Son tres semanas intensísimas. Intensísimas y riesgosísimas para la vida conyugal. Con la excepción de unas cuantas mujeres maravillosas que no tan sólo ven el fut, sino que lo disfrutan y ¡lo entienden! (ya veo a las feministas sacando la otomana cimitarra para hacerme la vasectomía), las demás se aburren, van acumulando rencor, maduran la venganza y, a la altura de la final, caen sobre las tiendas, dejan la tarjeta de crédito en calidad de oblea y se lanzan al olímpico adulterio con pintores abstractos que nunca han visto el fut. Vigilemos, aficionados, vigilemos.

Comienza la Liguilla y según una desconfiabilísima computadora de "Reforma", el campeonato es el ineludible destino de los Pumas. A pesar de todo eso, yo creo que los Pumas pueden ser campeones, pero, para lograrlo, tienen, por lo pronto, que ganarle al Atlas (¿cuánto le ponemos, mi querido Trino?). Ya luego veremos.

En el momento de escribir esto, el Cruz Azul le está ganando por un absurdo 2-0 a los Jaguares y todo indica que el sureño y altivo animal será embalsamado con cemento. Al rato se enfrentarán Chivas y Potros que, en teoría, me dan igual. Ahora, sin embargo, mi alma está acongojada. Mi amigo el impronunciable me acaba de convencer de que el mejor negocio de mi vida es apostarle una fuerte cantidad a las Chivas. Ya me embarcó. Temo lo peor. La maldad del impronunciable no conoce orillas. Si me zumba, lo involucro con Ahumada, o con el predio El Encino. Ustedes ya conocen mi destino. A estas horas, yo lo ignoro.

¿Qué tal durmió? CCLXXXIV

He visto con el Bucles una película titulada "Van Helsing". Ya les contaré. Es de monstruos, pero no tanto como Ciudad Juárez: monstruos del crimen, de la corrupción, de la lenidad y de la estupidez. Todos duermen.


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26 ¡Chalma va!

Se llama Bea y para ella son estos renglones. Todo ocurrió durante la tarde del sábado. Intrépidos como somos y urgidos de alejarnos del cuarto verde (también conocido como cuarto menguante), Letizia Jaguara y su languideciente marido emprendimos camino rumbo a Cuernavaca, ciudad martirizada impunemente por la estulticia y la corrupción de sus gobernantes. No es imposible que ahí, en algún transporte que compartía con nosotros la carretera, estuvieran las tres bombitas de Jiutepec. Pero esto no lo sabíamos. Mi alarma era la misma que suele atraparme cuando acepto cualquier cita en Cuernavaca: me voy a perder. En mis manos he tenido cientos de "planitos maravillosos". En esos perversos pliegos te suelen decir cosas como "pasas un Oxxo chiquito y luego luego doblas por Camelinas a la izquierda". Sabemos lo que ocurre realmente: llegas a Cuernavaca, descubres que hay 40 mil Oxxos, unos chiquitos y otros enanos; la calle Camelinas hace tiempo que no existe y ahora se llama General Jara pero es sentido contrario y previsiblemente terminas en el Casino de la Selva, o en una estatua de la Guadalupana que, según mi madre Margotita, fue lazada y arrastrada por Plutarco Elías Calles (probablemente esto no sea cierto, pero mi madre Margotita -gotita de mar- tiene mando en mis memorias). Ya alguna vez expuse en esta tribuna mi fundada sospecha de que muchos de los supuestos secuestrados en Morelos en realidad están perdidos buscando un Oxxito por la laberíntica ciudad (tarea: imaginar a Malcolm Lowry queriendo, ya bien briago, regresar a su morelense hogar. ¡Nopsscuánd...!). He vivido experiencias horribles en Cuernavaca. Esta tenía todos los visos de resultar peor. Ni siquiera íbamos a Cuernavaca, Cuernavaca, sino que de ahí, teníamos que pesquisar el antiguo camino a Chalma (yo pensaba: seguramente existen el nuevo camino, el más antiguo, el viejo camino y el de cuota). No serviría de mucho el comprobable dato de que la Jaguara, en esa carretera, se produce magistralmente. El mapa era aterrador porque incluía un folletito tipo novela corta para ilustrar el trayecto. Esta obra desarrollada en sabrosa prosa coloquial resultó un prodigio de exactitud. Hagan de cuenta que nuestro anfitrión, el marido de Bea, nos hubiera llevado de la mano a Chapultepec para visitar a los oxxos. Fue algo fuera de lo común: todos llegamos y llegamos de buen humor. Nos sentamos a platicar (todos éramos periodistas o comunicadoras o féminas urgidas de socialización), Bea preparó unas caipirinhas que te invadían como gaviotas con vista a Ipanema y, así confortados, llegamos a varios acuerdos y decisiones (ni parecíamos mexicanos). La primera y más unánime fue la declaración de que todos estábamos optudimóder (hasta la madre) de nuestro carpero, ramplón, inverosímil e inútil teatro político. El guión es horrendo, los actores son de cuarta y el público, por el sólo hecho de interesarse por este bodrio, avanza rumbo a la degradación. Este fue nuestro primer acuerdo. Con la pura exposición de motivos, quedamos exhaustos (o exhaústos, como decía una tía mía). Luego vino "la feijoada" múltiple y apetitosa; después, ya entrados en gastos, decidimos constituirnos como grupo de escrutinio del acontecer político. Larga discusión para encontrar un nombre conducente y de prosapia. Llegamos a un acuerdo: nos llamaremos ¡Chalma va! MOP (Muégano de Opinión Política). Ya constituidos, decidimos hacer un ejercicio no demasiado inútil: votar por el mexicano más digno de ocupar la Presidencia en 2006. Ganó de calle Juan Ramón de la Fuente, aunque hubo votos para Federico Reyes Heroles, para Amalia García y hasta para Castañeda. Toda la reunión fue un tonificante y gozoso ejercicio a manos y neuronas libres que mucho nos alivió del atorado ahogo que ya es nuestro modo de vida.

Por todo esto, no hubiera sido posible sin la cálida hospitalidad de Bea que es cantarina y encantadora. Ella permitió el nacimiento de ¡Chalma va!; ¿a dónde va?; pues va, guiada por un delicioso mapa, rumbo a su corazón de bossa nova.

¿Qué tal durmió? CCLXXXIII

Actualmente yo no duermo. Es espantoso sentirse inútil. En cuanto pueda, me voy a Juárez. Por lo menos, repartiré abrazos.


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25 los silencios del doctor AMLO

"¿Sabes que uno es dueño de su silencio y rehén de lo que dice?". Estas citables palabras son de San Andrés López Obrador quien, al pronunciarlas, nos permite concluir que su lectura de Santo Tomás de Aquino está resultando enormemente provechosa (y eso que apenas lleva la contraportada).

Aquel que desee contextualizar esta declaración, tendrá que darse a la gozosa tarea de leer la entrevista ásperamente cordial que Carlos Marín le hace a AMLO en la revista Milenio de esta semana. Comienza apenas la charla y Marín, en actitud francamente descontonera, le pregunta al místico tabasqueño San Andrés de la Cruz acerca de cómo desea llegar a Los Pinos ¿solo o acompañado? Sin dejar pausa (cosa rarísima), AMLO anuncia su intención de censurar a Marín y es en este momento cuando le suelta su enigmático rollín del silencio y las palabras; de lo no dicho y lo dicho. Me gustó mucho esta entrevista porque tiene a la vez empatía y distancia crítica. Ultimamente, esto ya no suele ocurrir. Hay publicaciones próceres que ya compraron completa y acríticamente el paquete de López Obrador y su "proyecto" como si éste fuera el único y último acto de patriotismo posible. Existen también los medios y los informadores que ya compraron el inamovible dogma de que AMLO es el Anticristo. Creo que a la mitad del camino está la inteligencia. Andrés Manuel es un señor de Tabasco que quiere ser Presidente. Trae credenciales buenas y malas. Nuestro deber, creo yo, es estudiarlas y, si el señor todavía está por ahí en julio de 2006, ya decidiremos si le damos o no nuestro voto. Lo demás es adelantar vísperas, meternos al siempre urgido tiempo de los políticos (tan ajeno al tiempo de los ciudadanos) y crisparnos por adelantado como buenos santitos barrocos. "Don't be soflamers", nos diría el Piporro.

Pero volvamos a la misteriosa, eficaz y elusiva censura que AMLO le recetó a Marín: uno es dueño de su silencio. Suena bonito y en ciertos ámbitos de la vida puede ser verdadero. No sé si esto siga siendo verdad en el caso de un funcionario electo para ser responsable de la Ciudad de México. Sin problema alguno, apoyo el derecho de AMLO a no ventilar los argüendes de una eventual pareja. Esto cae (o debería caer) en la esfera de lo privado (aunque ya Fox nos mostró -y éste ha sido uno de sus más majestuosos errores- cuánto y qué molesto ruido público pueden generar sus decisiones privadas). A este respecto, el silencio es, en principio, un derecho atesorable y defendible. No ocurre así (y Marín no lo señaló) con otros silencios de AMLO. Ahí está el caso de la insidiosa pachorra que ha presidido (y entorpecido) el pleno establecimiento de la transparencia y el acceso a la información en el DF. Al día de hoy, la Suprema Corte abre al escrutinio público todos los expedientes referidos al predio El Encino. El GDF y su consternante equipo jurídico (¿no sería cosa de que se consiguieran un buen abogado?, ¿no han pensado en Diego?) siguen, cual señoras de antes, ahogadas en la noción de que si enseñan algo se van al infierno. Es un silencio culposo y culpable. No es correcto de ninguna manera guardar silencio en torno a Bejarano, a Ponce, a Rosario, a Cuauhtémoc, al PRD y al felizmente resucitado Flores Millán (¡Tiburón II!). Si ahora AMLO nos sale con que este súbito retorno (con corbata de Clavillazo) del embajador de Ahumada es asunto de Salinas o de la PGR, nadie se lo va a creer. Esto es lo que los gringos llaman un "inside job" (o sea que hay que buscar dentro del PRD). AMLO está cada día más sitiado por personas y asuntos innombrables. Esto no está bien. Esos silencios ya no deberían pertenecerle a AMLO. Con palabras claras, contundentes, nítidas, los ciudadanos exigimos nuestro derecho a saber con quién y de qué estamos hablando. Si leen la entrevista con Marín percibirán que AMLO se mira a sí mismo como un camusano santo laico. Muy su gusto. Te recuerdo, estimado Pochitoque, que hasta San Andrés tuvo fallas y temblores. Cuantimás tú.

¿Qué tal durmió? CCLXXXII

Nadie puede dormir bien si los que estamos supuestamente unidos para defender lo justo dedicamos nuestra energía a desunirnos y denostarnos. Es monstruoso. Ya apareció otro cuerpo en Ciudad Juárez.


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24 la gracia

Apenas es lunes y ya volvieron a aparecer los maristas pendientes en mi memoria como lavavidrios en su andamio (grandioso símil el que os habéis mandado, señor Dehesa, ¡vive Dios!). La educativa y benéfica hermandad se cuela en mi pensamiento con cualquier pretexto. No sé en qué momento de mis insomnios en el cuarto verde me puse a pensar en la gracia. Un segundo después, comparecieron en tropel los fantasmas maristas conducidos por el espectro de mi madre convertida en la Juana de Arco de la colonia Nápoles. Era lógico. Entre los maristas y mi devota jefecita pirograbaron en mi conciencia la noción de "Gracia de Dios". Según mi madre, esta gracia era una sustancia mucho más volátil y explosiva que la nitroglicerina y así, bastaba un mal pensamiento (y para mi madre el pensamiento ya era malo de por sí) para que la gracia volara y dejara graves daños en la conciencia. Esta es una noción terrorífica que ensombreció mis primeros doce años, pues, de acuerdo con mi inmediata superior, mi perdición espiritual estaba ya consumada sin derecho a fianza por delitos tan monstruosos como el de poner el disco de "King Creole" de Elvis Presley en pleno Jueves Santo. Judas, Lutero y yo estábamos cinchérrimos para viajar a los infiernos en clase premier. Eso decía mi mamá.

Los maristas fueron más misericordiosos y menos soflameros que mi mamuchis. Recuerdo en especial a uno de apellido Castro que con paciente y afectuosa inteligencia me enseñó que la gracia era sencillamente la amistad de Dios y la alegre iluminación que ésta producía. Mientras seas bueno y leve con la gente, me decía, esa amistad, lejos de perderse, será cada vez más firme. Desde entonces y hasta hoy, ésta es la noción de gracia que alegra mi senectud. Ella me ha ayudado a reconocer y a querer a miles de seres que, lo sepan o no, viven en estado de gracia. También me ha permitido entender que cuando estamos hablando de que tal o cual individuo es muy gracioso, o que tiene gracia, realmente estamos hablando de la misma e indefinible noción. Piensen, por ejemplo, en Joaquín Pardavé o en Pedro Infante; ambos tenían gracia y en sus acciones podíamos percibir la misteriosa dádiva de la amistad con Dios. Entiendo y acepto que es muy probable que todo lo aquí dicho no resista el análisis de un teólogo serio. Si es así, lo siento. Pronto comenzaré mis estudios de escolástica en el seminario del profesor AMLO, experto en Santo Tomás de Aquino.

Según mis rupestres teorías, en el mundo hay enormes reservas probadas de gracia. Les doy un caso cercanísimo. Mi reinita Sofía acaba de casar a su hijo el mayorcito en célebre bodón en el que los papás del novio se quemaron hasta el último euro. Como dijo Juan Carlos: si no es ahorita, cuándo (se dice que el rey y la reina van a tener que trabajar a partir de hoy para cubrir los brutales gastos). La noche anterior a la boda, nomás para soltar el brazo, dieron una cena muy espectacular. Yo no fui, porque mi reinita me dijo que, en estas ocasiones, tenemos que ser particularmente discretos. No fui, pero leí el menú y así me pude enterar de que el primer platillo se llamó "Piruletes de pistacho". No tengo la menor mula idea de lo que sea eso, pero por el puro nombre, yo me lo hubiera comido y luego me hubiera acercado a doña Sofía y con voz discreta le hubiera dicho: mi reinita, te quedaron de pelos los piruletes, ¿me podrían poner unos para llevar en una bolsita (The Royal Doggy Bag)? La boda, como verán, tuvo su gracia. Tan la tuvo que todas las señoras tenochcas, aun las que juraron que no iban a ver nada, tenían el sábado cara de atropelladas y un aire general de sobrevivientes de la peste bubónica.

Gracia la hay. Lo que ocurre es que no alcanzó para los políticos. A este punto quería yo llegar. En el real sentido de la palabra, el mundo y nuestro país están en manos de puros desgraciados; puros seres que han perdido su amistad con el misterio, han olvidado las graciosas artes del vuelo y son unos pesados sin redención. Su sonrisa es inventada, sus palabras son insufriblemente solemnes y cursis. No tienen la menor gracia y al no tenerla, están dejando al mundo hecho una enorme desgracia.

¿Qué tal durmió? CCLXXXI

Hablando de desgracias, la injusticia es una de las peores. Sin embargo, los desgraciados siguen dormidos.


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21 Desde el cuarto verde

Entiendo que la vida en confinamiento distorsiona gravemente nuestro sentido de la percepción. Tal es mi caso. Todo lo que ahora pienso y digo pasa por el cuarto verde que es un Guantánamo instantáneo fabricado por la Jaguara. Esto es peor que compartir la casa de Big Brother con Kahwagi. Por mucho que se ame a una mujer, no es fácil vivir con ella en un clóset. En mi caso hay dos desventajas adicionales: las noches han sido particularmente calurosas y esto no afecta a la Jaguara que sigue durmiendo con su camisón pachón de Carol Burnett y sus calcetas del Santos Laguna. Con esto y sus tres cobijas de Chiconcuac, mi Letizia doméstica genera unas temperaturas de tal modo infernales, que a los 15 minutos de estar en el verde catafalco a mí ya se me empañaron las pupilas y mis glándulas sudoríparas ya han generado agua suficiente como para rellenar Chapala. Y eso que duermo con una especie de baby doll diseñado por los maristas. Y aquí viene la segunda tortura: mi compañera de vida se confina tempranísimo en el calabozo y se dedica a generar calor y a ganarme todo el oxígeno disponible. Cuando, a tardías horas, yo me resigno a ingresar a la celda de castigo, abro la puerta y de inmediato siento el brutal hornazo. Es como llegar a Mexicali, o meterse al vapor del Deportivo Chapultepec. Prendo la luz para leer y la Letizia pone cara de conejo lampareado. Si pretendo perserverar en la lectura, voy a tener que comprarme un casco de minero. Anoche, tras un largo trayecto de ida y vuelta a Lerma, Edomex para dar una charla a beneficio de la Cruz Roja de la localidad, pretendí ver el Cruz Azul-Pachuca en una ínfima televisión como de fonda que nos viene quedando a unos 20 centímetros de las narices. Anotó Claudinho, el cronista soltó el alarido y la Jaguara se enderezó como muerto viviente: ¡¿qué pasó?!, ¡¿qué tienes?!. Y yo con mi baby doll hecho un idiota. Apagué la tele y, como aconseja AMLO, me puse a pensar en Santo Tomás de Aquino.

Si bien nos va y si los chalanes cumplen su promesa (cosa que nunca hacen), nos quedan 18 días para dedicar nuestro trayecto nocturno a vivir empastelados como si fuéramos arte erótico hindú. Y si sólo fueran las noches, pero no es así. A tempranísima hora de la mañana, ya están ahí los operarios que, armados con su marro, se meten a lo que fue nuestra recámara y comienzan a dar unos martillazos salvajes. ¿No estarán haciendo fitness?, le pregunto a Letizia. Estás loco, ése es su trabajo. ¿No pensarán estos albañiles que ya los trasladaron a Iraq?. Que no; lo que pasa es que hay que reubicarlo todo. Nada más de pensar que esta magna obra tipo Presa el Cajón comenzó porque yo me quejé de la regadera, me dan ganas de aumentar los mares con mi llanto. Hoy, jueves por la mañana, creo que hemos alcanzado una cumbre del horror: la Jaguara tomaba su clase de canto, los reyes del marro estaban desencadenados, yo intentaba bañarme en la regadera del Bucles que, aunque es tamaño patito Pascual, resulta regia junto a la del cuarto verde que suministra diez gotas por minuto y, mientras tanto, la Capufe aullaba como si la persiguiera Van Helsing. Esto es como vivir en la muralla de Leningrado durante la fase más aguda del sitio. Creo que no resistiré y, en vista de la escasísima disposición de mis lectores que nada más me agarran a chacota, me compraré una de esas camas inflables que mi secretaria recomienda decididamente (yo creo que está loca, pero nada puede ser peor que mi actual situación) y me iré a dormir al predio El Encino. Para mayor melancolía, hoy es viernes y hoy tendría que tocar. En mi caso, no hay cupo. Tendríamos que entrar de uno por uno y así se pierde mucho el encanto. Ustedes que viven en espacios más humanos no olviden que HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLXXX

Ahora el que ya se cabreó fue un señor de los Derechos Humanos que se apellida García López-Guerrero. Dice que Guadalupe Morfín no hizo bien su tarea y que yo soy un vil solapador. No comparto su apreciación, pero si quiere irse por ahí, muy su gusto. Lo real es que en esta lucha por la justicia en Juárez ninguno hemos hecho bien nuestra tarea. Mientras sigamos todos dormidos, la santa ira no deja de resultar levemente ridícula. ¿Quiere una disculpa? Ahí la tiene. Las muertas ahí siguen.


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20 El candor padre AMLO

Mi estupefacción es más grande, aunque menos horripilante, que la Cabeza de Juárez. Mis propios ojos me han traído una noticia acerca de AMLO que resulta todavía más inverosímil que la de los trajes de 4 mil dólares. Según una imagen que acabo de ver, López Obrador está saliendo con ¡un libro! Como lo oyen. Y no es cualquier librito de autoayuda. No. Se trata de "Santo Tomás de Aquino" (1933), una de las obras más complejas de G. K. Chesterton. Quiero que se me entienda bien: no digo que lo esté leyendo; simplemente afirmo que lo trae consigo y que, en un descuido, hasta podría leerlo.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) nació y murió en Inglaterra. Fue ensayista, poeta, novelista y narrador. Su gordura, su exhuberancia y su genio hicieron de él una señaladísima presencia en la cultura inglesa de su tiempo. Dotado de una gran curiosidad intelectual y de un agudo sentido de la ironía y de la paradoja, Chesterton visitó con fruto muchos territorios del conocimiento humano. Nacido en el protestantismo, se convirtió al catolicismo en 1922, aunque nunca dejó de reconocer la condición esencialmente ficticia (que no equivale a falsa) de la teología. Su pensamiento social evolucionó del liberalismo, al radicalismo y al "distribucionismo" (la inmediata repartición de la tierra). Quien quiera conocer esta faceta de Chesterton puede leer "¿Qué es lo Que Está Mal en el Mundo?" (se me hace que éste lo leyó AMLO antes de caerle al predio El Encino). Hoy Chesterton está muy olvidado. Algunos todavía recuerdan la espléndida y alegórica trama de "El Hombre que fue Jueves" (un libro que lleva la teoría del complot a su máxima expresividad artística y a su más absurda insensatez); otros más (me encuentro entre ellos) disfrutamos enormemente la finura, la ironía y la humanidad de las historias del Padre Brown que Chesterton fue publicando de 1911 a 1935. Otra obra de Chesterton: "Una Defensa del Sinsentido". Sería un magnífico epígrafe de este sexenio. Todos estos libros de Chesterton podría eventualmente haberlos leído AMLO; el que se me sigue atorando gravemente es "Santo Tomás de Aquino".

¿Qué tendrán que conversar un luchador social tabasqueño de principios del Siglo 21 con el paradigma de todos los teólogos de la baja Edad Media y todo esto con la mediación de un genial converso británico? (este enigma no lo resuelve ni el CISEN), ¿por qué, díganme por qué, está leyendo este libro?, ¿tan desesperado estará, o qué le pasa?, ¿no será que nada más lo sacó a pasear para desconcertar y apantallar al enemigo?, ¿no estará Diego metido en todo esto? (esta pregunta es pavlovianamente infalible: en cuanto se formula, Diego ladra). No sé qué pensar.

Trato de imaginar las coordenadas espirituales por las que actualmente navega AMLO. Nuestro Jefe de Gobierno tiene ya un buen tiempo dedicado a hacerse un traje de torero con las leyes mexicanas. Si a su juicio lo favorecen y favorecen a "la gente", las acata; si resulta que "la gente se cansa de tanta pinche transa", entonces AMLO se brinca la ley y la sustituye por un rayo de esperanza. No sería sorprendente que, en alguna de estas complejas suertes malabares, mi amigo el Pochitoque perdiera pie y se diera de bruces contra la ley. En la otra esquina tenemos a la PGR que, en la mejor tradición mexicana, sabe guardar los agravios legales en el refrigerador (esto lo hacía maravillosamente el PRI), siempre listos para ser recalentados y servidos con súbita diligencia a los personajes que, por esto o por aquello, resultaran (o se tornaran) incómodos. Yo no estoy actualmente en posibilidad de afirmar o de negar que la presente coyuntura en la que se encuentra AMLO sea de esta índole. Lo que sé es que el asunto Ahumada está lejos de agotarse en la teoría del complot y que las relaciones del Jefe de Gobierno con la legalidad no son del todo tersas. Aventuro una hipótesis: quizá ha llegado el momento de que AMLO se ponga a estudiar teología. Eso podría explicar su cercanía con el libro de Chesterton. Supongo.

¿Qué tal durmió? CCLXXIX

Me dice una persona realmente amada: lo de las muertas de Juárez no es el mayor problema de México. Intento una respuesta: ni siquiera lo han tratado como "problema". Se han echado a dormir y esto hace que el mayor problema de México sea México.


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19 La calma sin sosiego

Durante seis días estuve muy cerca de zafarme casi por entero del caos nacional. Sólo el Canciller Derbez y su loca calentura por treparnos a un tanque de guerra y Cuauhtémoc Blanco que hizo todas las gestiones conducentes para lograr que la república de Coapa rompiera hostilidades con Brasil; sólo ellos lograron invadir la higiénica atmósfera de mi reposo. Fox y su hada Campanita también anduvieron de paseo y a mí me dio por suponer que mi retorno a la Capital sería grato y terso. No lo ha sido ni en el ámbito de lo privado, ni en lo público. Me detendré primero en lo privado porque es donde paso más tiempo.

Hace una semana, cuando abandoné esta casa, creí percibir algo anómalo. Yo salía y al mismo tiempo entraban un número indeterminado de chalanes que muy respetuosamente saludaron a la Jaguara y con el mismo respeto ignoraron a su Charro Negro. ¿Quiénes son?, le pregunté a la ejecutiva mujer. Ah, son los del baño de nuestra recámara; van a aprovechar que no estamos para comenzar los trabajos de remodelación. ¿Y luego? Luego nada; luego regresamos tú y yo, y ellos terminan. Pero cuando regresemos, todavía van a estar los de la Sonora Dinamita. Pues claro, van a ser como cuatro semanas de trabajo. ¡Me carga Pérez Roque!, ¿y dónde vamos a dormir? Pues en el cuarto verde. Tú, lectora lector querido, tendrías que conocer el "cuarto verde". Cuando te van a detener en Almoloya es la celda que enseñan. Mide 2 metros por uno y si te quieres acostar, tiene que ser en diagonal. Ahí pretende la Jaguara que pernoctemos durante tres semanas. Supongo que dormiremos por turnos, pues acabo de comprobar que los dos juntos no cabemos. Es una contigüidad terrible. Yo vivo en el insomnio y ella en la autohipnosis; ella se duerme y yo tengo que sacar un brazo por la ventana. Mal me recibió mi ciudad con estas condiciones tan adversas. Estoy pensando seriamente en dormir con la Capufe que tiene mucha más cancha. Otra noche como la que acabo de pasar no se la deseo ni a Cervera Pacheco y su copete de Jimmy Neutrón. A ese respecto, sólo me falta que pierda Jorgito Hank en Tijuana para que mi felicidad sea completa. Si tan sólo pudiera dormir (ojalá y algún lector o lectora de algún lugar del País se condoliera de mi actual situación y me brindara asilo político por tres semanas. Yo sabría corresponder. Con una suite de 20 por 20 y con room service me conformaría).

Esto por lo que se refiere a mi ruinosa situación personal; por lo que se refiere al País, llegué exactamente a tiempo para leer la cartita de Ahumada que siempre se las arregla para mezclar pizcas de verdad con grandes incoherencias (lo de los trajes de AMLO de 4 mil dólares es un puntadón; yo creo que el guardarropa entero de mi amigo el Pochitoque difícilmente llega a los 10 mil pesos incluyendo el Tsuru); también vi en la revista "Proceso" la galería del terror del propio Ahumada y, por otros medios, alcancé a enterarme de la molestia que ha creado en Big Brother la inclusión de alguien tan por debajo del coeficiente intelectual promedio de los competidores como es el polifacéticamente inútil jovencito Kahwagi. Según oí, el lunes por la mañana, Fox exigió que se despolitizara la justicia y ese mismo día en la noche, la PGR se le aventó a AMLO por el supuesto desacato en el Predio del Encino. Como era de esperarse, ya se volvió a armar. Batres salió como la bala a defender a su jefe y AMLO se dispone a reciclar la teoría del complot (me lo imagino diciendo: todo yo, todo yo).

Ya me fui, ya regresé y nada ha cambiado. Los grandes temas del 2004 siguen intactos en favor de las grandes grillas del 2006. Tiene razón F. Reyes Heroles al decir que Fox ha sido un total fracaso. Me basta con un indicio para saber que nada funciona como debiera: el IPAB está a punto de tener que pagarle una cantidad monstruosa a Cabal Peniche. Y yo sin poder dormir.

¿Qué Tal Durmió? CCLXXVIII

¿Alguien podría explicarle al señor Soberanes que ensañarse con Guadalupe Morfín es contraproducente y vil? Se supone que ambos están para enfrentar (y no aumentar) el horror de Ciudad Juárez.

Envío

Hoy tengo el amoroso deber de manifestar mi cariñosa cercanía con dos amigos muy queridos: Lorenzo Gómez Morín y Leticia Navarro.


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13 De vacaciones

La gaceta del charro dejará de publcarse esta semna por vacaciones de su autor, Germán Dehesa, quoen volvera a apercer en este espacio el próximo 19 de mayo


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12 ¡Vacaciones!

Es el béndix; ¡ya le tronó el béndix! Estoy seguro de que si Javier Solórzano me revisara el anímico motor, ése sería su diagnóstico. Ya me suena todo y ya se me sobrecalentó el cerebro. Como se dice en el habla corriente: es hora de tomarme unos diyitas. De hecho, llevo casi dos meses intentándolo infructuosamente. Primero me iba a ir a una gira de ensueño por España. Mis huestes ibéricas con Pérez Reverte a la cabeza ya estaban alertadas. En la librería "Méndez" ya me tenían cerca de una tonelada de material impreso y un ilustre amigo vasco había hecho las gestiones necesarias para que la Jaguara y yo compareciéramos en el Real Madrid-Barcelona. Todo se derrumbó. Mi canora consorte se puso a grabar un disco y Carlos Ahumada se puso a grabar unos videos y ya no hubo modo de abandonar la ciudad de la esperanza (Rayo incluido). Ante el fracaso del proyecto hispánico, recordé súbitamente que a la ciudad de Buenos Aires sólo la conozco por los testimonios de Carlos Gardel, Jorge Luis Borges y otros muchos autores argentinos de mi predilección, pero jamás he estado en ella. De inmediato eché a andar a una sufridísima mujer que me hace el favor de organizar mis desplazamientos: gestiones, reservaciones, listas de restoranes, lugares de visita indispensable, aproximaciones a La Pampa y glaciares visitables. Los contratiempos, los compromisos, los complots, la conexión cubana y los conflictos radiofónicos cayeron como alud sobre mi ya erosionada osamenta. Cuando le comuniqué a la chica de la agencia de viajes que la incursión argentina también quedaba cancelada, ella que suele ser alegre y optimista cayó en abismal depresión. Yo seguí trabajando, pero sin olvidar que en mi tablero estaban prendidos todos los focos rojos. Por eso, en cuanto avisté una semana más o menos tranquila, volví a la carga y le pedí a la Juana de Arco del turismo azteca que nos organizara una bonita gira neoyorquina. Ella obedeció con envidiable diligencia y ya a punto de partir, la Jaguara tuvo a bien reproducir la escena inicial de "Un perro andaluz" y rebanarse un ojo de hórrida manera. Tengo entendido que la chica de la agencia de viajes ha comenzado a tomar dos Tafiles diarios para sobrellevar las iras que le provoco con mi errática conducta. Mi agraciada consorte ya se recuperó del sanjuanazo ocular que se propinó, el País está más o menos en calma (aunque con la economía hecha moño), el Rottweiller Pérez Roque y Manolín y Shilinsky parecen aplacaditos y, con tal motivo, ya le volví a hablar a la señorita para que me organice una gira aunque sea a Tepetongo; pero ahora sí me voy porque me voy. Literalmente ya no doy una.

Me voy y no quiero dejar pendiente una querella iniciada en mi contra por el comité de notables de la muy estimada ciudad de Mexicali que funge como la segunda patria de la Jaguara. Entiendo que en múltiples ocasiones mis lectores poco avezados no disciernen con exactitud cuando hablo en serio y cuando hablo en broma. Lo que puedo asegurar es que no tengo prejuicios ni animadversión contra ningún lugar de mi país, pues en todos he recibido el trato más cordial y más inmerecidamente amable. Una cosa es que una turba de mexicaleñas caigan sobre mi casa como invasión apache (muy divertida, por cierto) y otra que yo haya puesto en duda las firmes virtudes de la calurosa ciudad bajacaliforniana. No hay sustancia para el pleito. Si los ofendí con alguna pesadez, pido perdón, pero no estamos los crispados mexicanos para meternos en más argüendes y pleitos de los que ya tenemos. Quiero mucho a las ciudades mexicanas. Algunas como Mérida y Tijuana me producen alarma y compasión por las joyitas que pretende endilgarles el PRI de Madrazo, pero mi gozoso afecto es invariable. Y ya.

Esta columna dejará de aparecer una semana escasa. Nos leemos de regreso el miércoles 19. Se portan. No le abran a nadie. Les encargo al Bucles que se dispone a cuidar a mi suéter Azul. Vigilen a la Gordillo que viene como loca y no dejen suelto al Rayo. Si algo se les ofrece, a ver a quién le hablan porque yo me largo a descansar.

¿Qué tal durmió? CCLXXVII

Me voy seis días, pero les sigo velando el torpe sueño.


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11 El galope triunfal de las matriarcas

Como el 10 de mayo cayó en lunes, las edípicas celebraciones comenzaron desde el domingo. No sé por qué me dio por imaginar que la popularidad de esta arrebatada conmemoración ginecológica iba a la baja. Puesto que cada vez son menos las mujeres que se conforman con el exclusivo ejercicio de la maternidad, me dije yo, es de esperarse que la anticuada fiestecita vaya perdiendo su condición de sublime y multitudinario arrebato. Una vez más me equivoqué. Desde el domingo me di cuenta de que mi cálculo era erróneo. Disponíame yo a contemplar las incidencias del partido Tecos-Pumas cuando experimenté el plausible antojo de unas carnitas. De inmediato giré las instrucciones pertinentes al siempre servicial Pancho que zarpó rumbo al "Venadito" con el fin de darle curso a mi legítimo deseo. Casi dos horas después regresó francamente descompuesto. Las madres se habían apoderado de los cuinitos y literalmente no habían dejado ni una hebrita de carne, ni una mínima purucha de chicharrón. Es de no creerse. Uno se imagina que las madres aztecas en plan de ser celebradas esperan serenatas, poemas, ramilletes de flores, castos besos, tesoros espirituales y promesas de amor eterno. No es fácil ni agradable imaginar a la madre adorada y bendecida zumbándose diez tacos de maciza, cinco de chiquita, tres de chicharrón y un chesco familiar. Y eso que apenas era la víspera. Me imagino que hicieron una breve pausa para recetarse un Pepto-Bismol y reanudar su frenesí.

Hoy lunes por la mañana, según me consta, las matriarcas ya invadían nuevamente las principales arterias de la ciudad. Frente a los salones de belleza había rugientes tumultos de morsas hembra que exigían el ya ritual peinado de crujiente campechana, sus indispensables rayitos y la siempre benéfica extracción del bigote. El clima reinante en esta ciudad Capital no es para nada propicio, pero esto no arredra a las que nos dieron la vida. Avanzan por la ciudad preparadas para todo y en sus inmensas bolsotas traen desde la gabardina hasta atuendos tropicales y saquitos de entretiempo. Nada las detendrá.

Aquí en el frente doméstico la situación es borrascosa. El ingenuo canciller Pérez-Bucles creyó cubrir el materno expediente con el obsequio de una flor de vil papel elaborada y barrocamente coloreada por sus inocentes manecitas. Su jaguara madre recibió la flor como si fuera el prólogo de algo más sustancial, pero eso era todo. Con enorme imprudencia yo intenté externar un inocente punto de vista sobre la austeridad del obsequio: ya podría haberte comprado algo con sus domingos, comenté de modo irreflexivo. El revire fue terrible: ¡claro!, prorrumpió la felina diva, pero para eso hubiera hecho falta que alguien con un mínimo sentido de gratitud se lo aconsejara; si no, el pobrecito cómo va a saber. En menos de un minuto ya era yo el indiciado y Catalina Creel ya me estaba exigiendo, a mí que ni madre tengo, el retiro de mi embajador. Sabiamente el roñoso Bucles se largó a la escuela y dejó a sus padres al borde mismo de la ruptura de relaciones. Una hora después, habló la doctora del colegio y nos informó que el frutito de nuestro vientre estaba francamente pocho y con un terrible dolor de estómago. Cual fiera herida partió la madre en pos de su criatura quien, cual consumadísimo histrión que es, retornó al hogar con cara de La Traviata en el último acto. Le salió perfecto. En su calidad de agonizante nadie puede acusarlo de no celebrar dignamente a su progenitora; en cambio acá su Charro Negro ya quedó etiquetado como un méndigo insensible que no respeta ni lo más sagrado.

Y aquí me tienen, intentando trabajar en mitad de los fragores edípicos. Hable a donde hable me contesta una madre y ya en su modo de contestar se adivina la exigencia de homenajes nacionales y marmóreos monumentos verbales. Me siento gallina en autopista. No sé ni para dónde hacerme. Las madres me cercan y sé que iré a mi programa de radio a oír telefonemas que solicitan mi felicitación para alguna madre autóctona. Dehesa sufre. Me gustaría convalecer en compañía del Bucles que ha experimentado una súbita mejoría. Nadie puede entender el tamaño de mi desconcierto. Las madres galopan.

¿Qué tal durmió? CCLXXVI

Los feminicidios siguen impunes. ¿Qué autoridad tienen las "autoridades"?


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10 UN rostro

He olvidado el rostro de mi madre. Creo ya haberles recomendado la lectura de una novela titulada "La Sombra del Viento", de Carlos Ruiz Zafón (Ed. Planeta). Si me haces caso, lectora lector querido, te encontrarás con un niño llamado Daniel que vive en la entenebrecida Barcelona inmediatamente posterior a la Guerra Civil. Daniel perdió a su madre cuando era muy pequeño; sin embargo, el niño se defiende de la muerte mediante un interminable monólogo que dirige al fantasma de esa mujer cuyo cuerpo fue su primer territorio. La novela comienza esa madrugada en la que Daniel descubre que ya no recuerda el rostro de su madre y ya no tiene a quién dirigir sus palabras. Para el niño ésta es la verdadera muerte de su madre y su pleno ingreso en la orfandad. Este es también el mecanismo que pone en marcha la novela. De hecho, en algún punto del relato, Daniel nos avisa que es muy probable que él se haya lanzado a la aventura de contarnos esa historia prolija, gótica, misteriosa con la ilusión de que las palabras así ordenadas le devuelvan un esbozo, un perfil del rostro amado y olvidado.

Mi madre murió hace ya un buen número de años. Supongo que muchos de ustedes estarán en condición similar. Ahora que leía la historia de Daniel, me impuse la tarea de recordar el rostro de mi madre. por supuesto que no me refiero a esa imagen congelada, más muerta que la muerte, que me entregan las fotografías. Ese no es el rostro de mi madre. El de ella era vivaz, móvil, expresivo, apasionado, duro y enternecido. Todo eso era; por lo menos, creo recordar que todo eso era. Lo que ya no recuerdo es el rostro en sí. El tiempo se ha encargado de quitármelo luz a luz. Se trata de un grave despojo. Entiendo perfectamente aquello que dice Bergman acerca de que no hay paisaje más fascinante y misterioso que el rostro de los seres humanos donde, por acción del tiempo, comparecen todas las edades, todos los estados de ánimo, todos los talantes de la humanidad. Esto lo recuerdo muy bien. Durante 40 años largos fui lector de ese rostro que, según recuerdo, tenía plenos poderes sobre mi risa y sobre mi ira. Entiendo el grave absurdo implícito en el hecho de que recuerde todas las potestades y todas las edades de ese rostro y que, sin embargo, haya olvidado el rostro en sí. Con él me regañaba, me celebraba, me censuraba, me felicitaba y de tiempo en tiempo, se dejaba ganar por la ternura y me devolvía súbitamente a la edad de la plena indefensión y dependencia. Recuerdo que ese rostro se aterraba ante las heréticas demasías de mi padre, se tornaba inexpresivo y ausente cuando mis tíos practicaban con aceptable galanura el mexicano deporte del albur; recuerdo también su rocosa dureza cuando estaba "sentida" con mi papá y había decidido "no dirigirle la palabra" (Germán: dile a tu padre que me pase el salero); estoy seguro de que se transformaba en "El Extasis de Santa Teresa" de Bernini cuando se hacía presente en los velorios caracterizada como la diva del Rosario de quince misterios. Casi una hora consumía en esta mística faena y jamás me he vuelto a encontrar con una virtuosa del rezo como ella que era capaz de incluir en sus rogativas materias tan diversas como las que se enuncian en "Goce puerto el navegante" y "De la nación mexicana, la unión y feliz gobierno" (si supiera, la pobre).

Todo esto y mucho más; todo esto y lo que no recuerdo, ocurría en el rostro de mi madre. Llegada la noche, la evoco apagándome la luz (ya no leas, mijo, se te va a dañar la cabecita). No le faltaba razón. Ya en penumbra, me persignaba y decía: "Virgen: cúbrelo con tu manto y dale tu bendición". Estos jirones son los que he salvado de ese naufragio que a todos nos prepara el mar del tiempo. Sin embargo, el rostro de Margarita Violante de Dehesa es una luna que reflejada en el agua se ha ido desdibujando irremisiblemente. Ni siquiera puedo, como el Daniel de la novela, decir que escribo para recuperarlo. No lo sé. Me consta que este artículo sí tuvo la clara intención de puntualizar que tuve madre y que mi madre tuvo un rostro que reflejó mis primeros asombros.

¿Qué tal durmió? CCLXXV

En ausencia de materia celebrable, ustedes pueden dormir tranquilamente.


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7 El breve espacio

De eso se trata; del brevísimo espacio que nos queda a los que, en mitad del estrépito y la furia, pretendemos entender, razonar, dialogar, opinar. Los que no tenemos una frazada ideológica andamos muy descobijados y sin un mínimo territorio para reposar un rato. Es esto, más el hartazgo. Me invade la enfermiza fantasía de que me carga Clark Gable, me desconecta el cráneo y me lleva escaleras arriba.

Creo sospechar que mi cuate Enrique Krauze anda en las mismas. En el número de mayo de "Letras Libres" externa una pesadumbre similar a la mía y nos propone clausurar de modo inmediato y definitivo la tolteca Torre de Babel que hemos edificado y nos invita a que demos paso urgente a un debate de altura, a una plática humana y respetuosa, que nos rescate de la devaluación moral y neuronal en la que actualmente nos encontramos. No podría estar yo más de acuerdo. Ya me harta este torneo de vociferaciones y este destruirnos a golpe de complot. Todos podemos colaborar a esta restauración. Bajemos el tono, reinauguremos la neurona, trascendamos los prejuicios y redescubramos que nuestras parcelas de verdad son compatibles.

Les cuento mi caso. Pertenezco a la generación que compró con toda su alma la utopía cubana. Asistí a su heroísmo, me dolí por la ceguera norteamericana y me entristecí gradualmente con el caso Padilla, con la persecución de los homosexuales, con la formación de un estado policial y con la transformación de un libertador en un otoñal y decrépito dictador. Sé que en todas estas fases de la trayectoria cubana México, por amistad siempre y por conveniencia a veces, ha estado presente y ha sabido ser solidario, mucho más que con un Gobierno, con un pueblo que ha decidido no ceder ante la seducción de un estilo de vida que se obstinan en vendernos como el único que existe. Por muchas décadas y con grandes sacrificios el pueblo cubano ha demostrado lo contrario. Este es un primer distingo que necesito hacer: encuentro repelentes a los funcionarios de este estado policial, pero no puedo escatimar mi admiración y mi respeto por un pueblo que, con muchísimos menos recursos que el nuestro, ha obtenido una mayor justicia.

Aclarado esto, me urge puntualizar una obviedad: yo soy mexicano y como tal, no puedo lanzarme a las calles a vitorear a un dictador y a denostar a un Presidente y a un Gobierno democráticamente electos. Son mis representantes, nuestra voluntad votó por ellos (aunque jure que no lo vuelve a hacer) y me parece irracional vociferar en contra de eso. En tanto mexicano tengo derecho a la crítica, pero no puedo ir ni un milímetro más allá. Oigo al Presidente Fox proclamando que defenderá a toda hora y en todo lugar la dignidad de los mexicanos y mi memoria me trae de inmediato ciertas imágenes: los gringos anunciando en Washington un voto mexicano que, según Derbez, todavía estábamos pensando (y Fox no nos defendió de esa indignidad), Derbez y Creel con atuendo de asueto dominical anunciando a deshoras y del modo más infantil y ridículo la expulsión del Embajador Cubano, para anunciar horas más tarde que le tendían su mano al Gobierno de Cuba (hasta para eso nos falta firmeza: si ya les mentaste la madre, sostente en lo tuyo tope en lo que tope y no empieces a recular). Estoy con mi Gobierno, creo que Cuba ha hecho y ha dicho cosas inadmisibles. Es una magnífica ocasión para un excelente pleito, pero no para una ruptura que nos empobrece a ambos países.

Y están, ¡siempre están!, los Estados Unidos que acaban de anunciar su decisión de estrangular a Cuba. Bien hicieron Manolín y Shilinsky en su comparecencia (en un lugar que parecía puesto de Pericoapa) al ponerse de lado de Cuba contra el bloqueo norteamericano. Nadie sensato puede estar a favor de ese atropello. En resumen: Fidel es indefendible, el pueblo cubano es cosa nuestra, nuestros actuales políticos son un desastre y Estados Unidos se perfila como el imperialismo más totalitario, fundamentalista y fascista de la historia.

Y pensar que no es imposible que Fidel esté en el origen mismo de los videos. Y pensar que, en una de ésas, todo nuestro pataleo es para que no aparezca un video de Ahumada con los sahaguncitos. Ya viene el fin de semana. Voy a dejar de pensar: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLXXIV

A ustedes no les toca nada, púdranse.


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6 la maldita prmavera

Esto es una burla. Tal parecería que el afamado dueto fonomímico Creel-Derbez hubiera decidido encargarse también del clima. Por ésta, o por la razón que sea, el caso es que la primavera de 2004 es una verdadera y padecible porquería. Todavía estoy a 50 días aproximadamente de ingresar plenamente en la tercera edad y por lo mismo, la Jaguara sigue explotando al máximo mi capacidad laboral. Yo le digo que así no le voy a durar, pero ella sólo calla y mira al cielo con el ojo bueno que le queda, porque ya se rayó la córnea del otro en una compleja evolución coreográfica. El abnegado oculista ya la caracterizó de Catalina Creel. Así, mi bucanera ñora (le falta un perico) me da la bendición y me manda a mis faenas. No me quejo, pero sí quiero puntualizar lo brutalmente fatigoso que resulta cumplir múltiples tareas a lo largo y a lo ancho de esta ciudad colapsada por las obras viales, constantemente humedecida, afriolentada, encharcada y saturada de automovilistas, microbuseros, materialistas no dialécticos y autobuses llenos de japoneses que no avanzan para ninguna parte. Si como me temo, los cubanos deciden declararnos la guerra e invadirnos, ya los quiero ver tripulando su temible escuadrón de Buicks anfibios e intentando penetrar por la Calzada Zaragoza. Ya para cuando lleguen al Zócalo, habrá en México un nuevo Presidente y Fidel Castro ya no nos bendecirá con su presencia.

Aquí es importante hacer una precisión: escribo estas líneas el miércoles 5 de mayo a las 12 del día mientras todo el País está en vilo esperando lo que va a decir y a mostrar el cursi de Pérez Roque ("la falacia será aplastada por la fuerza de la verdad"). Hoy a tempranísima hora me desayuné con la noticia de que Manolín Derbez ya se anda queriendo fruncir y le extiende su mano amiga (tradición que obliga) a Fidel y a su Sonora Videomatancera. A la mitad de estos dos episodios se ubica esta voz informativa que, en ausencia de privilegios diplomáticos o burocráticos, tiene que corretear la cotidiana chuleta por los vericuetos de una ciudad impenetrable. Esto no es vida. Desde ayer ando como maqueche sin cordel gobernando mi vida con dos falacias: estamos en primavera y por la ciudad se puede circular. Tan poderosa es la voluntad humana que he conseguido estar en el Auditorio Nacional como interlocutor del Dr. Juan Ramón de la Fuente en el marco del encuentro anual que la Fundación Telmex organiza para los 10 mil becarios de educación superior que tiene en el país. El Rector de la UNAM fue claro, nítido, cercano y comprensible. De ahí al radio, a las faenas periodísticas, al apoyo emocional de la amada pirata medialuz, a la inauguración de la exquisita churrería "El Abuelo Agustín" de mi cuata Margarita Gralia, a una grata cena y a una doble pesadilla futbolística (Dep. La Coruña-Porto, Santos-River Plate) y al pedregoso sueño.

La divina tuerta amaneció mejor. Yo no. A las 10:00 A.M. su Charro Negro ya estaba en el Centro Histórico en la bonita ceremonia de presentación en sociedad de los portadores de la Antorcha Olímpica. Ahí estaban, por ejemplo, Julieta Fierro y Doña Chayito que tiene 94 años y que con toda seguridad va a hacer un mejor tiempo que yo. La llovizna continúa, ya tengo los primeros síntomas de una pulmonorrabia fulminante y ya me voy a otros trajines.

Ya fui, ya volví y ya habló Pérez Roque. El Canciller cubano es rollerísimo, su retórica es decimonónica, su voz es igualita a la de Nana Nina la de "Tres Patines" y con todo y todo, puso a Manolín y Shilinsky en el peor de los ridículos. Tampoco es cosa de creerle todo. Eso de que Fidel en su discurso del 1 de mayo habló lleno de amor por nosotros sonó levemente xalado, pero como en el triste caso del "comes y te vas", nuestro Gobierno volvió a quedar en un penoso entredicho. Ahora no fue exhibido nuestro Gobierno como mentiroso; fue exhibido como visceral, torpe, acelerado y tonto. Según Roque, Salinas es una shulada, Echeverría es un prócer, a Ahumada le dieron sus verduritas y con todo amor y con todos sus videos (¿dónde habrán quedado?), nos lo enviaron de regreso. Hasta ahí vamos. Como dice un amigo mío: yo lo que quiero es internarme en un hospital y que me hagan algo. La maldita primavera.

¿Qué tal durmió? CCLXXIII

Si oyeron a Pérez Roque, van a dormir divinamente.


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5 Música cubana

Acá en la Capital, el lunes 3 de mayo fue un día particularmente siniestro. Amaneció frío y lluvioso. Hagan de cuenta que Derbez hubiera solicitado el inmediato retiro del sol tropical. La Jaguara y su abnegado cónyuge se lanzaron a las calles con atuendos profusamente polares. A las doce hacía un calor de la fricata (arcaísmo por "fregada"). Todo mundo comenzó a quitarse abrigos, gabardinas y bufandas. En cuanto acabamos, volvió la lluvia y se quedó hasta la alta noche. La tradicional fiesta de los albañiles degeneró en festival acuático con tacos remojados. Los noticieros nos comunicaban la nueva sarta de peladeces que le endilgó Fidel al Gobierno mexicano y el anuncio cubano de que iban a revirar y a revirar fuerte (hasta se me espantó la leche del puro susto). La vialidad urbana se tornó una inmóvil y gelatinosa pesadilla. Sólo los muy insensatos se hubieran atrevido a circular por el Periférico en un lunes tan hostil y tan perro. Fue lo que hicimos la Jaguara y su distinguido esposo. Teníamos una fiesta en honor de Mr. Rull O'Mellon al otro lado de la ciudad. Llegamos seriamente maltrechos. La mayoría de los invitados también estaban en ánimo crepuscular y humedecido. El tema único de conversación era previsiblemente el distanciamiento y posible ruptura con el Gobierno cubano. Para las once, esto ya se acabó, me dije.

De manera subrepticia llegaron unos músicos: ¡Amalia Batista...!, con eso bastó. Los anochecidos tenochcas requirieron de unos cuantos segundos para transfigurarse. Unos minutos después, Mr. O'Mellon ya se había adueñado del micrófono, Mr. Meleims se hizo cargo de las tumbadoras, la Jaguara convertida en deidad tahitiana se adueñó de la improvisada pista y la declinante reunión se transformó en orgía pagana. Estuvo durísima. Y apenas es lunes, pensé yo. Luego dejé de pensar y me entregué a Changó y Obatalá. Hacia la madrugada accedimos a retirarnos so pena de sufrir colectivamente un telele tipo Maradona. Así se retiran los amantes cumplidos: exhaustos y felices. ¿Cuál fue la causa de esta euforia intensa y súbita?: la música cubana, la larga historia disfrutada y compartida por dos pueblos cuya ruptura es sencillamente inconcebible. "Dos patrias tengo yo/ Cuba y la noche", decía José Martí que alguna vez fue nuestro ilustre huésped. Yo haría una leve modificación: "Dos patrias tengo yo/ Cuba y la noche mexicana".

Y ahora, los deportes

Mi apellido se ha manchado. Mi hija Viruta, el mismísimo tesoro de mi corazón, la almendrita de mi alma, ha dejado el honor de los Dehesa como jerga de gasolinera. No lo entiendo. Tanto su madre como su padre nos esmeramos siempre en darle buen ejemplo. Lo que hizo, jamás lo vio en su casa. Cómo quisiera saber el nombre de ese mal hombre que desvió a mi princesita por esa ruta de perdición. Cuando me lo dijo, no podía yo creerlo: papá, voy a correr los 10 kilómetros de Televisa. Antes los hijos pedían permiso; hoy, si bien nos va, nos notifican. Nada pude hacer salvo llorar en silencio. Ya corrió, ya sobrevivió y ahora, estoy seguro, se lo va a contar a todo mundo. Me queda el resto de la vida para preguntarme: ¿en qué fallé?

Por lo que se refiere al famoso "clásico de clásicos" permítaseme decir lo que comentaba Manuel Seyde de los malos partidos: "fue una batea de mondongo". El plomito Vergara y su equipo ni las manos metieron. Ahumada tendría que tomar cartas en el asunto. El jovencito Talavera fue doblemente responsable de que su equipo no perdiera por goliza y de que su equipo perdiera 1-0. Ahí se van las buenas con las malas. Si a las Chivas les pasan el video del partido, estoy seguro de que se duermen. Javier Solórzano, chiva confeso, dice que ganó el equipo que hizo más para ganar. Le faltó aclarar que las Chivas no hicieron nada.

En cambio mis Pumas se vieron gloriosos arponeando sin misericordia a un lastimoso y lastimero Tiburoncito.

Todo esto lo tendría que haber comentado en mi artículo del lunes; pero aparecieron Manolín Derbez y Shilinsky Creel y el deporte se fue a la fruta.

¿Qué tal durmió? CCLXXII

Las muertas de Juárez, las bribonadas del Niño Verde, la creciente inseguridad, el hambre que avanza, nuestros enormes problemas urgidos de solución; todo se olvida y se pospone en honor de Ahumada. Esta es una perversa manera de seguir dormido.


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4 Carolina Padilla

Yo, por pura ociosidad y estimulado por la Jaguara, había comido carne de canguro. Fue una experiencia horrorosa. Después de comerme una buena porción, el caritativo mesero me comentó en voz baja: ¿verdad que esa porquería sabe a rayos?, en Australia nadie come canguro; lo tenemos en el menú para los turistas audaces o ingenuos. A cuatro años de distancia y después de pensarlo minuciosamente, creo que yo caía plenamente dentro de la segunda categoría.

Comer mal es una experiencia hondamente melancólica. Si esto ocurre en Sydney, Australia y si la víctima del cangurazo es un nostálgico ciudadano mexicano, la melancolía se convierte en náusea metafísica. Así salimos del restorán -en plena Canción Mixteca- la Jaguara y yo. En silencio caminamos rumbo al emblemático edificio de la Opera. Encontrar a un paisano en esas australianas lejanías fue un regalo de Huitzilopochtli. Era Víctor Trujillo acompañado de un camarógrafo también rotundamente azteca. Nos abrazamos, le platiqué del canguro y le pregunté qué andaba haciendo. Yo sabía que él había acudido a las Olimpiadas como parte del siempre eficiente equipo de José Ramón Fernández. Lo que me intrigaba un poco era qué hacía Víctor al aire libre, bajo el implacable sol de Australia y con un balero en la mano. En breves palabras, Víctor estaba cotorreándose a los niños australianos. El asunto era muy sencillo: los niños de la localidad se formaban frente a Víctor, pagaban un dólar, recibían el mexicanísimo balero e intentaban entregarse a los deliquios del capirucho. Si lo lograban, cosa que en el rato que nosotros estuvimos jamás ocurrió, recibirían una buena cantidad de dólares; si fracasaban, podían volverse a formar. Obviamente no se trataba de un timo, sino de un entretenimiento televisivo, pero los australianitos no sabían que al final recibirían el dinero invertido. Aquí es importante señalar que los aislados australianos alojan en su alma la pasión del juego. Lo único difícil en esta tarea era conseguir niños. En México hay millones, pero en Australia escasean y todavía escasean más los niños cotorreables. Aquí es donde aparece mi querida Carolina Padilla. Alegre, ejecutiva, solidaria, capturaba güeritos para que Víctor, su marido, pudiera hacer su reportaje de color. Interrumpió sus afanes por unos minutos para saludarme y para abrazar a la Jaguara. Una vez más comprobé que la amistad entre mujeres es infinitamente más rica, misteriosa y comunicante que la de los hombres. Ellas, Carolina y Adriana, ya habían sido cómplices en las afanosas tareas que habíamos emprendido para financiar el trasplante de hígado de nuestro entrañable amigo Mario Ardila. No tengo un solo recuerdo malo de Carolina. Siempre estaba echada a andar y siempre estaba afanándose exitosamente en ser útil y leve. Los valores de Víctor no están en duda, pero cuánto hizo Carolina para que esos valores fueran apreciados y reconocidos. Así como hay parejas que al juntarse se restan, Carolina y Víctor se multiplicaban.

Hace un rato, estuve en el odioso Gayosso. Carolina ya descansa rodeada de flores blancas y de todos sus amigos. Víctor está infinitamente triste. También tenemos derecho a la tristeza. Al abrazarlo me visitó súbitamente aquel abrazo australiano. Muchísimas cosas han cambiado en cuatro años, pero yo sigo recordando a Carolina, risa y risa, consiguiendo australianitos que quisieran iniciarse en el arte del balero. Para mí, lo único que ha sucedido con respecto a Carolina es que ya no está en las cercanías de la Opera de Sydney; ahora está tranquilamente disuelta en el corazón de su compañero, mi querido Víctor.

¿Qué opinas?

Opino que no puedo opinar. Este es el resultado de la opaca y antidemocrática "exposición de motivos" de Creel y Derbez caracterizados como Manolín y Shilinsky (fíjate qué suave). Por supuesto que era inaplazable pintarle la raya al pelado de Fidel. Esto era tan urgente como hacer lo propio con Bush y sus constantes meticherías e intromisiones en la vida de México y del mundo; pero resulta que con los gringos no nos incomodamos y al dictador cubano le soltamos los dóberman por razones que en su momento conoceremos y le decimos: ahora no comes, pero de todos modos te vas. Pues no. Me reservo mi opinión.

¿Qué tal durmió? CCLXXI

¡Me da igual!


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3 Salve, mayo florido

¡Salve, mes sin igual!... así berreábamos los enanetes de la antigua guardia marista. Mayo era el mes de María y no había escapatoria: venid y vamos todos, decían los altos directivos de la institución educativa y ni para dónde hacerse. Misas multitudinarias, ofrecimiento de flores, ramilletes espirituales (a los ocho años, en un arrebato de excesiva generosidad, le ofrecí a mi progenitora un millón de jaculatorias; 50 años después, llevo como 27 y más vale que me apure), sacrificios y actos de contrición perfecta (según las enseñanzas maristas, un acto de contrición perfecta nos devolvía íntegra la amistad de Dios y nos garantizaba un predio celestial magníficamente ubicado y urbanizado; el problema es que nadie podía saber si nuestra contrición había sido 100 por ciento perfecta. Con este tipo de enseñanzas, los moconetes nos precipitábamos cual roedores suicidas en un abismo teológico del que todavía no hemos podido salir). Entre estas faenas místicas y los días consagrados al trabajo, a la Santa Cruz, a la Batalla de Puebla, ¡a la Madre! y al maestro, el mayo de mi infancia venía resultando un mes ciertamente singular. De muchos modos lo sigue siendo, aunque según el curso (o falta de él) que están tomando los acontecimientos en nuestro país, este mayo de 2004 no se vislumbra ni muy devoto, ni muy festivo. Mucho me temo que los "actores políticos" van a proseguir con su festival de Porky y ni maestros, ni albañiles, ni Batallas de Puebla, ¡ni Madres! lograrán aliviar nuestra crispada e indefinible situación.

Mayo viene bronco. La nave seguirá dando bandazos, lo sustantivo seguirá siendo pospuesto en favor de lo adjetivo, el Potrillo Zapata cabalgará por las pantallas nacionales, conocerás a un hombre rubio y harás un viaje. Estos son mis pronósticos. En ausencia de algún poder terrenal que nos guarezca, sólo nos queda procurar la femenina protección celestial.

Pero, qué necesidad

¡ÚLTIMA HORA! No digan que no lo advertí: mayo viene pelado. Apenas es día 2 y ya el gobierno de Fox (que es el gobierno democráticamente electo de México) rompió relaciones (o las metió a la congeladora, o le chispó el cable del micrófono) con el gobierno de Fidel Castro (que se reelige todos los días muy temprano). Tal como expuso nuestras razones Santiago Creel, éstas no quedan excesivamente claras (se ve que sacaron a Creel de una dominical taquiza). Habrá que esperar. Quien fue claro y contundente fue Ernesto Derbez que estrenó chamarra para la ocasión y le exigió a Roberta Lajous que se regrese aunque sea nadando (o en el avión de Ahumada). Por lo pronto, así sobre las rodillas, encuentro que ya era hora de que, frente a las supuestamente "colmilludas" agresiones del otoñal dictador cubano, Fox y México se dejaran de respuestas neutras e incoloras y reviraran una fuerte y colorada. Creo que es el primer gesto nítido del foxismo y es de esperar que provoque rechazos y adhesiones.

Todo está muy bien, pero ¿por qué en domingo? (¿por qué me rompen mis macetas?), ¿no hubiera sido igual el lunes a primera hora?; ¿cuál era la necesidad?

¿Te quieres morir?

Un niño consigue que su padre le compre un colorido globo de gas. Esto abre dos posibilidades: a) el infante, sumergido en su habitual baba, suelta el globo que se pierde en las alturas; b) el miniposeedor del globo se comporta con desusada precaución y llega al hogar con su adminículo intacto, lo suelta, el globo se dirige rumbo a un foco y la consecuente explosión provoca severa desestabilización en el hogar.

De esta dominical escena rescato la imagen de la explosión y la empleo para ilustrar lo que muy probablemente le ocurrirá a un ser humano que está atrinchilado por el destino, deteriorado en su salud y francamente alarmado por la inminente y simultánea visita de su pitcher abridora y de su pitcher relevista (¡imagínense!). ¿Saben lo que yo haría si ése fuera mi caso? Me levantaría, haría unas cuantas abluciones y desayunaría dos tortas de huevo, dos conchas, una Coca-Cola y ¡zakabum! Prueba superada.

¿Qué tal durmió? CCLXX

Lo suyo es el complot del sueño.


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