31 2004El espíritu santo 2
No hacer nada es una aventura que exige mucho de nosotros. Yo diría que es algo más complicado que internarse en las cavernas de Cuetzalan. Me dirán que los mexicanos estamos genéticamente preparados para enfrentar este reto de no hacer nada. Sí y no. Nos faltan disciplina y tenacidad. Al menor descuido, nos ponemos a hacer algo; no mucho, pero algo. De lo que se trata es de no hacer literalmente nada y esto ya tiene algo de antideporte extremo y de metafísica oriental. Creo haberlo logrado durante casi tres días.
Metros más, metros menos, la Isla de Espíritu Santo tiene las mismas dimensiones que Manhattan. La única diferencia es que en lugar de perecibles rascacielos tiene formaciones rocosas y sahuaros (airosas cactáceas con forma de candelabros). En Espíritu Santo no hay nada que hacer, nada que comprar, ningún centro de diversión, ninguna avenida para hacer manifestaciones, ningún restorán grande o pequeño; no hay nada. Llegar a este lugar con el alma y el motor sobrerrevolucionados por el frenesí capitalino es, de entrada, una experiencia brutal. No hay agenda, no hay citas, no hay compromisos ineludibles, no hay ningún estímulo para la enajenación, no hay pretextos para no estar con uno mismo. Lo único que procede es sosegarse, olvidarse del "rayo de esperanza" y contemplar.
La mar está en calma y su deslumbrante piel va, en complicidad con la luz, del azul profundo, al rojizo y al purísimo turquesa transparente. En una mínima lancha, cuatro amigos vagan y divagan por este colorido y vívido lienzo. Aquí y allá, pequeñas mantarrayas brotan del océano, hacen una pirueta que es una especie de "volado" hecho con una moneda de plata y regresan al mar. En un rincón de la playa, algunos pobladores, hace cientos de años, construyeron con piedras una especie de alberca que tiene un espacio lateral para que por ahí entre el agua del mar con la marea alta. Cuando la marea bajaba, la alberca quedaba pletórica de peces y especies comestibles. La única tarea era recogerlos, prepararlos e ingerirlos. De los millones de almejas que comieron queda memoria en esas refulgentes cascadas de conchas que brillan al sol en distintos tramos de la costa. Ya fortalecidos con alimentos tan estimulantes, los primitivos pobladores se disponían, supongo yo, a fabricar más primitivos pobladores y a dejar en el interior de las grutas de lo alto pinturas rupestres que apenas ahora comienzan a ser estudiadas. Es una gratuita delicia estar en el centro de este mundo que se mantiene equilibrado y fiel a sí mismo: las gaviotas, el sol, las águilas marinas, los pelícanos, las focas, las altísimas estrellas, los leones marinos, las rayas, los delfines, la tenaz vegetación, las enhiestas rocas, las formas mayores y menores de la vida; todos dependen unos de otros y bailan, por así decirlo, una ronda en la que todos están tomados de la mano. La misión del hombre es no estorbar. Uno se siente feliz, libre y humilde cuando a uno sólo le toca ver y no interferir. Alguna vez Rosario Castellanos, mi maestra querida, me platicó de lo feliz que se sentía en un Museo rodeada de belleza que jamás sería de su propiedad y que le era otorgada de modo gratuito. Exactamente así nos sentimos nosotros, confinados durante tres días a las estrictas tareas de ver, sentir y pensar. A los que anden con el alma crispada y las ilusiones abolladas les digo que esto también es México y es una gloria.
Cuando llegó la hora de regresar, alguien puso el disco de "Tierra Mestiza" de G. Tamez. Este fue por su guitarra y se dispuso a tocar junto con el disco. Dio el primer acorde y, lo juro, en el mar brotó un delfín y luego otro y otro. En cuestión de instantes, los delfines rodearon nuestra embarcación y nos dieron la despedida más feliz, saltarina y juguetona que imaginarse pueda.
Este es el informe de nuestra inacción en la Isla de Espíritu Santo. En el principio el Espíritu flotaba sobre las aguas. En este viaje, los que flotaron fueron Mr. Rul O' Mellon y nuestro anfitrión quienes a bordo de un kayak navegaban rumbo a ninguna parte y con su entera infancia recuperada, cantaban: "y nosotros los pobres marinos..."...parecían el Sr. Smee y el Capitán Garfio.
¿Qué tal durmió? CCXLVII
Supongo que como piedra. Eso son: piedras.
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30 2004El espíritu santo 1
Creo que voy a decir varias barbaridades teológicas, pero como verá el curioso lector, no lo haré de mala voluntad, ni con ánimo beligerante. Se trata de una mera divagación cuyos orígenes he podido rastrear hasta el año de 1951. En algún mes de ese año apareció en mi vida la inolvidable Bruja Ibáñez, un recio hermano marista que se echó a cuestas la tarea de convertir en buenos católicos a un hatajo de minimulas que cursábamos el primer año de primaria en el Instituto México. Para tal efecto, existía una clase diaria oficialmente llamada "Moral", pero cuya real sustancia era un adoctrinamiento intensivo en el catolicismo romano. Fue en ese ámbito donde experimenté mi primer vértigo intelectual cuando, sin aviso previo, la susodicha Bruja nos conminó a que creyéramos en un Dios que era simultáneamente uno y tres. Como diría Borges, esto es un inconcebible hacinamiento teológico. Maestro: ¿y por qué no son tres y ya? ¡Porque, ante todo, es uno! y no trates de entenderlo, Dehesa, limítate a creerlo. Chin. De esas clases salía yo tambaleante y lleno de pensamientos heréticos. Después venía la clase de Aritmética y el maestro Bladinieres me corría cuando yo intentaba demostrarle que uno y uno eran seis.
Pasaron los años. El tiempo trajo no el convencimiento, pero sí la resignación: Dios era uno, pero venía en tres presentaciones: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El Padre es el tronante y disciplinario Yahvé del Antiguo Testamento que trae cortita a su descendencia y la conduce a la Tierra Prometida (como Bejarano, pero en decente). El Hijo es Dios encarnado y vino a traernos el mensaje del amor, la pobreza, la sobriedad y excelentes oportunidades de prosperidad para Onésimo y Mel Gibson. El que nunca he sabido bien qué hace es el Espíritu Santo que es representado por una paloma o por lengüitas de fuego. Yo digo que, para ser Dios, hace muy poco y jugueteo con la idea de jubilarlo para que en su lugar entre una entidad femenina que podría llamarse La Espíritu Santa.
Se preguntarán ustedes qué maligno hongo consumí este fin de semana. Ninguno. Lo único que ocurrió fue que un querido amigo me invitó a conocer una isla por los rumbos, más bien amplios, del Océano Pacífico. El me dijo eso, pero yo seguí elaborando por mi cuenta y no sé a qué horas ni cómo decidí que yo iba a viajar a Clipperton e iba a conocer la arrebatada historia de la Isla de la Pasión. Todo esto fue invención mía. Cuando vine a averiguar, estábamos aterrizando en ese ensoñado punto de la geografía mexicana llamado La Paz, Baja California (¿han comido los tacos de camarón que venden a la orilla del mar?). En La Paz nos embarcamos y, en menos de 90 minutos de calmosa navegación, avistamos las cambiantes y fascinantes costas de la Isla del Espíritu Santo. Dos noches con sus correspondientes días estuvimos ahí anclados. Por vía marítima rodeamos toda la isla y conocimos todos los colores de su tierra, de su cielo y de su mar. En menos de cinco horas estábamos ya a años luz del Periférico, los videos y las manifestaciones. El tiempo se volvió inmenso y así me pude dedicar a imaginar la jubilación de la tercera persona de la Santa Trinidad.
Luis Echeverría, con esa facilidad que tenía para regalarle la patria a quien se le presentara, le regaló la Isla del Espíritu Santo a los ejidatarios. Si las cosas hubieran seguido el curso que suelen seguir entre nosotros, era sólo cuestión de tiempo que la isla se convirtiera en "destino turístico" ganado por el ruido, las "discos", los casinos, los "desarrollos" y la furia. Un empresario mexicano decidió juntar a un grupo de "inversionistas" que compraran la isla para luego hacer el negocio del siglo: devolvérsela a México con la única condición de que Espíritu Santo se mantuviese igual y fiel y persistiese en su calidad de santuario de conservación de la vida terrestre, aérea y marítima.
A atestiguar ese milagro del Espíritu Santo fuimos un comunicólogo llamado Rul O' Mellon, un músico mexicano, Gerardo Tamez, su Charro Negro y nuestro anfitrión. ¿Qué hicieron estos cuatro hombres enloquecidos de lujuria durante tres días?, mañana les cuento.
¿Qué tal durmió? CCXLVI
No entiendo cómo tienen la poca vergüenza de dormir.
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29 2004Las grutas de Cuetzatlan
Me doy, me rindo, pido taim. Ya se me aguadó el disco duro. Nuestra capacidad para asimilar el realismo mágico es amplia pero limitada. Entre el brutal atentado que sufrió don Pepe Murat y la descoyuntada noticia de que el ejército británico, aprovechando la ausencia de don Melquíades que se había ido a dar una oreadita por Centroamérica en un viaje VTP, agarró por su cuenta las grutas de Cuetzalan por razones que a los mortales comunes nos está vedado conocer, entre una cosa y la otra, las meninges ya se me cuartearon y mi sinapsis neuronal ya me quedó como diablito de Chalco. Para el ciudadano común, la realidad mexicana es hermética, ilegible y anárquica. Se tiene la impresión de que no hay nadie que supervise el flujo, el ritmo, la calidad y el orden de los acontecimientos. La impresión predominante es que en México las cosas van ocurriendo al puritito bananazo. Como que la película mexicana está hecha con puros pedazos de otras películas reunidos de manera caótica e incomprensible. Esto de no entender me produjo un desasosiego tan hondo, que se convirtió en uno de los motivos centrales de mi compromiso con las tareas periodísticas. Ya metido, pensé, en las tareas informativas, entenderé las ocultas motivaciones, los sellados secretos del acontecer nacional. Grave error. Después de casi 30 años de andar en estas lides, ya no creo que la realidad mexicana fluye al puro bananazo; ahora creo que casi no fluye y que cuando lo hace es al puritito chilazo (dejo a los historiadores del Colegio de México la elaboración de un provocativo ensayo que se titulará "México: del bananazo al chilazo").
Lo peor es que la gente cree que uno sí entiende. No hay tal. A mí lo único que la experiencia me ha enseñado es a mentir con soltura y a despachar respuestas lo suficientemente misteriosas como para que mis interrogadores crean que soy el último depositario del Código Da Vinci. ¿Qué pasó realmente con Murat?, me pregunta un alma seráfica. Yo, sin que me gane la risa, contesto: quienes saben bien esta historia son George Bush y Thalía y no puedo decir más. Mi interrogador pone cara de que ya me entendió (¡alma mía!) y pasa a otra pregunta: ¿por qué ahora, después de los videos, AMLO resulta fortalecido en su popularidad? Yo respondo: todo estaba previsto; de hecho fue AMLO quien produjo los videos y así se deshizo de Bejarano y de la Padierna que es como garrapata púbica. ¡Claro!, dice mi interlocutor y vuelve a la carga: ¿qué hacían los soldados ingleses en las grutas de Cuetzalan? Antes de responder, volteo en varias direcciones, hablo en voz baja y pongo cara intensa: esta historia quizá nunca saldrá a la luz, pero se trata de un comando gay que, a modo de correctivo, fue enviado a Puebla con la intención de echar a andar el plan Puebla-Piccadilly cuya primera acción es la construcción de un narcotúnel que vaya de Valsequillo a Buckingham y que garantice el aprovisionamiento real de motita y chalupitas. Todo esto ya lo sabe Creel, pero no puede decirlo porque Aznar lo tiene amenazado con un video hiperporno. Bien dicho, este parlamento es un exitazo y deja a nuestro interlocutor sin ganas de hacer más preguntas.
Todo esto es un entretenido juego de salón, pero la verdad es que ya tenemos un buen tiempo de no entender nada y de traer la inteligencia extraviada en las metafísicas grutas de Cuetzalan.
Dos candidaturas
El gran Onésimo se aventó al ruedo y en pleno festejo de cumpleaños y en presencia del interesado, destapó a Norberto como candidato a la silla pontificia. Norberto aguantó el cimbronazo y hasta le dio cien pesos a Onésimo (se vio codo; yo por un trapazo doy más).
Por su parte, Jorge Castañeda que ahora nos resulta sonriente y populachero, se autodestapó para la Presidencia de 2006. No fue un albazo, sino un Elbazo.
Lo que tienen en común ambas candidaturas es la nula posibilidad de concretarse, pero todos tenemos derecho a hacer nuestra luchita.
¿Qué tal durmió? CCXLV
Todo lunes nos produce la ilusión de algo que comienza. En el caso de las muertas de Juárez esto no ocurre. Todo sigue igual. La justicia duerme y con ella los funcionarios. Para ellos nada comienza, nada termina. Nunca cambien.
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26 2004Los escolios
La palabra "escolio" es de muy buena familia pues proviene de la misma raíz griega que, a través del latín, nos dio palabras tan dignas como "escuela" y "escolar". María Moliner que es una lexicógrafa que trabaja con mucho cuidado y miramiento dice que escolio significa "Nota que se pone a un texto para aclararlo, explicarlo o comentarlo." Así es que, sufridos colegas del cada vez más amenazado género masculino: conserven esta palabra en la memoria, porque no está lejana la fecha en la que el amotinado sector femenil se apoderará del discurso y a nosotros, si bien nos va, sólo se nos permitirá intercalar algunos escolios. Así están las cosas, carísimos colegas.
Pero, como me suele ocurrir, yo no quería hablar de esto. Al comenzar esta nota mi intención era referirme a la reacción que tuvo, en algún punto de su viaje por América Central, el Presidente Fox cuando se enteró de los discursos que pronunciaron Carlos Slim y Juan Ramón de la Fuente en la ya muy sucintamente reseñada reunión en el Club de Industriales. Mi muy apreciado y diligente Miguel Angel Granados Chapa ya se ha referido a este asunto y con su tino característico ha expresado que no estamos ya para desperdiciar ninguna propuesta que se manifieste con el fin de ayudar a mejorar la poco bonancible situación de nuestro País. Si lo que quisiéramos, dice Miguel Angel, fuera un Gobierno autista que sólo se escucha a sí mismo, nos hubiéramos seguido tal como estábamos hasta el 2000. Las presidencias priistas, digo yo, hacían todo: proponían un modelo, lo autorizaban, lo convertían en rumbo patriótico y consideraban traidores a quienes no estuviesen de acuerdo. Después de la fragorosa lucha del 2000, nos volvemos a encontrar con lo mismo si es que nos atenemos a lo que Fox externó en sus "escolios" improvisados y al botepronto en torno a lo dicho por el Ingeniero Slim. Como comentario lateral, observo que Fox también pecó por omisión al no referirse, ni hacer ningún escolio, a lo dicho por Juan Ramón de la Fuente que también tuvo mucha sustancia crítica y mucha pertinencia política. Pero no, por lo visto lo que tenía muy ardido a nuestro Mandatario era el planteamiento de Slim en torno a la obsolescencia del modelo neoliberal.
Tan fácil que hubiera sido que Fox le hubiera comentado a los medios: estoy enterado de lo dicho por dos ilustres mexicanos, espero regresar a mi país y estudiar estos discursos con calma; pero de antemano agradezco toda observación inteligente y de buena fe que se haga a favor de México. Decir esto no me suena muy descabellado; pero Fox no lo dijo. En lugar de esto, mostró un cierto enojo e impaciencia y precisó que no entendía muy bien cuál podría ser la molestia de Slim, ni las razones que éste pudiera tener para hablar de un modelo disfuncional y superado. En este punto, Fox puso sobre la mesa el siguiente argumento: Slim no se puede quejar del modelo, puesto que, dentro de tal modelo, el señor Slim obtuvo el año pasado excelentes ganancias. Omaigod!. O sea que no estamos entendiendo nada (y Fox menos que nadie). Tal como yo lo escuché, Slim no estaba hablando en favor de sus negocios, ni de su prosperidad personal; hablaba como mexicano y pensando en el futuro de México. Es más, si me apura usted un poco, señor Presidente, el hecho mismo de que a Slim le haya ido tan bien el año pasado y a tantísimos otros mexicanos les haya ido tan mal, es, contra lo que usted opina, una muestra clarísima de que este modelo que ya lleva 20 años de mantener atorado al país, no funciona. De hecho, Don Vicente, nosotros lo elegimos (vale decir: lo contratamos) para que nos propusiera otro modelo que, aunque mermara la fulgurante prosperidad de Slim, propiciara el bienestar de muchísimos mexicanos más. Me temo que nunca nos vamos a entender, así es que aquí doy por terminados mis escolios a sus escolios. Una última pregunta: ¿algún día entenderá usted que lo elegimos para que nos escuchara y no para que nos hablara en su rústico español?
Hoy Toca
Nuestro deber es ser escolios de la primavera: HOY TOCA.
¿Qué Tal durmió? CCXLIV
Señores de la justicia: ustedes están dormidos; a ustedes no les toca más que una magna mentada de su durmiente madre.
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25 2004¿Que fue lo qe fue? 2
Club de Industriales. El bohemio calló. Con agradecible buen humor, Carlos Slim comentó que ya había hablado demasiado y que, aunque tenía a varios familiares estratégicamente repartidos entre el público, no quería correr el peligro de ser aburrido. Ocupó entonces el podio el Doctor Juan Ramón de la Fuente quien inició su exposición comunicándonos una buena noticia vinculada con el control de la natalidad: la pirámide poblacional se ha invertido y a México se le abre una ventana de oportunidad (tendremos un alto porcentaje de población económicamente productiva) que durará cerca de tres décadas antes de que aparezca una ingente masa de jubilados. Para decirlo en inglés now is when (ahora es cuando). La demanda de educación primaria está a la baja y en cambio la de educación superior crece aceleradamente y son miles de jóvenes los que no pueden, como pude yo, o Slim o de la Fuente, ejercer su derecho a una educación superior pública, gratuita y de excelencia. El Rector reivindicó ese derecho. Dicho esto, el Doctor de la Fuente pasó a examinar con agudeza crítica conceptos como el de Gobierno, Estado, Democracia y Ciudadanía. No hizo falta que mencionara nombres, tampoco intentó vendernos una utopía; lo único que hizo de la Fuente fue, universitario al fin, mostrarnos la hondísima brecha que hay entre lo que es y lo que debería ser. Creo que estuvo inspirado y brillante. También estuvo dolorosamente hiriente cuando salió a la defensa del Seguro Social secuestrado por su sindicato charro y cuando nos informó de que en todas las encuestas importantes, México ocupa el último lugar en investigación tecnológica (nuestro número de patentes anuales es risible). El actual Gobierno, nos dijo, que dedicaría el 2 por ciento del PIB a Ciencia y Tecnología. A medio sexenio, anda por el 0.5. Con esas cifras vamos aceleradamente rumbo a la Edad Media guanajuatense.
A mí en verdad me da mucho gusto que dos Pumas puedan rugir de modo tan afinado y esto en un momento en el que percibimos a nuestro país como una nave al garete sin rumbo, ni timón, ni capitán.
Lo que ahora leerás, lectora lector querido, ya no corre a cargo de los expositores. Es un puro y ocioso ejercicio mío de fantasía política. Ya sé que en las actuales condiciones de nuestro país, un candidato a la Presidencia tiene que ser postulado por alguno de nuestros cada vez más sólidos y respetables partidos políticos, pero esto puede cambiar. Es tal el deterioro y la decreciente confiabilidad de los partidos y de sus presuntos precandidatos para el 2006, que no sería impensable un vuelco gestionado desde la voluntad ciudadana que nos llevara a la aparición de dos ámbitos hasta ahora inéditos. Por darles algún nombre los llamaremos el escenario Berlusconi y el escenario Checo. En el primero, una sociedad desamparada, desconfiada y esquilmada podría buscar el liderazgo de un empresario exitoso, conocedor, nacionalista y con una presencia más que respetable en el ámbito internacional. En el segundo, la misma sociedad, harta de improvisados y de bandidos, buscaría a alguien que tuviera el perfil de Vaclav Havel que restaurara la moral, ¡la cultura! y la inteligencia públicas y que en verdad supiera rodearse y solicitar la ayuda de los mejores mexicanos. Si esto ocurriera, creo que los dos asistentes a la reunión que acabo de reseñar no serían ajenos a un planteamiento así. Pero no me hagan mucho caso. Yo solamente especulo mexicanamente acerca de qué fue lo que pasó cuando pasó lo que pasó.
Dos cumpleaños
Hoy cumplirían años Jaime Sabines y Ángel Dehesa. Cada uno, a su modo, fue para mí una presencia amistosa, entrañable, paternal en el más noble sentido de la palabra. Mi corazón y mi recuerdo los festejan y evocan su condición de hombres-hombres, soñadores, sonrientes, enamorados. El amor es el silencio más fino.
Los guerreros de Oaxaca
Así se llama el equipo de beisbol de la localidad. A sus directivos yo les pediría que le dieran una oportunidad al colaborador de Murat. Se ve que le pega sólido.
¿Qué tal durmió? CCXLIII
Crucecitas, nimbados retratos y una leyenda: ni una muerta más (ya hubo otra). Una pregunta a los "creativos" de este bello mensaje televisivo: ¿y las que ya están muertas?.
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24 2004¿Que fue lo que fue? 1
Germán Dehesa: La Gaceta del Charro ¿Qué fue lo que fue?
La filosofía nos dice que nada es exclusivamente lo que es, sino que todo tiene segundas o terceras significaciones y que todo acto humano cae dentro de la realidad real y dentro de la realidad simbólica. Si esto lo trasladamos a México, todavía podemos avanzar un poco más, pues aquí puede ocurrir que lo que es no sea lo que es, sino que sea lo contrario o que, en realidad, no sea nada. Aprovecharé el punto y aparte para colocarme un lienzo muy frío en la frente. Se me están friendo las meninges.
Este 23 de marzo, los mexicanos lo aprovechamos básicamente para pensar quién habrá matado a Colosio. Yo tendría que haberme dedicado en exclusiva a esta tarea tan exigente, pero, argüendero como soy, acepté también una invitación que me extendió el Club de Industriales para una sesión-comida titulada "Crecimiento con empleo o populismo" tema que sería expuesto por el Ingeniero Carlos Slim y por el Doctor Ramón de la Fuente. La invitación no aclaraba si era uno contra el otro, si iban a hablar alternativamente como Hugo, Paco y Luis, o si cada quien se iba a aventar por su lado. Finalmente, ocurrió esto último; pero antes de entrar en materia hay que dar lo que se llama la nota de color (me voy a cambiar el lienzo que ya está humeante).
Lo empresario no quita lo morboso. Según Don José Carral que es el mero califa del exclusivo club que no admite descorbatados, esta actividad levantó una ámpula y provocó una expectación que ni Julio César Chávez en sus mejores épocas. No es que quiera yo poner en duda la intensa curiosidad que siente nuestro sector empresarial frente a la disyuntiva entre populismo y crecimiento con empleo (a mí sólo el tema del sexo extramarital me produce más frenesí), pero tengo la impresión de que el estado casi ruinoso en el que actualmente se hallan los que hoy figuran como candidatos a la Presidencia fue, como dirían nuestros leguleyos, "un factor de coadyuvancia" para que esta comparecencia despertara un interés tal, que hasta reventa provocó. Todos querían saber si alguno de los ponentes se iba a "destapar". Guaruras, automovilones relucientes, guoquitoquis (¿me lees, Pacheco, me lees?), minicaos vial, capitanes de la banca, la industria y el comercio, Tlatoanis de algo, expertos politólogos, empenachados señores de Bonampak, Embajadores y mi cuate Carlos Payán que estaba putrefacto en la puerta porque exigían corbata y él tiene la admirable costumbre de jamás usarla (de todos modos, mediante una hábil maniobra distractiva, se coló. Es mi ídolo). Comenzó la comida. Slim y de la Fuente permanecían en sus respectivas esquinas esperando el gong inicial. A los postres, éste sonó.
La disyuntiva que planteaba el título no fue motivo de mayor discusión. Ambos ponentes se refirieron al populismo pero como quien habla de una rata ya putrefacta. Aunque hablaron consecutivamente, ambos se concentraron en hacer un esbozo general pero inteligente (no como los croquis que dibuja Murat que son carne de psicoanalista) de un futuro exitoso para los mexicanos. Primero habló Slim que es más escueto y tiene, por obvias razones, menos tablas que de la Fuente. Cuando se arrancó hablando de la etapa recolectora de la humanidad yo pensé: se va a tardar una semana en llegar a la Revolución Francesa, pero no, en cinco minutos ya estaba preguntándonos qué había hecho mal México para haber tenido 50 años de crecimiento superior al 6 por ciento anual y luego pasar estos últimos 20 años causando pena ajena con crecimientos lastimosos. La respuesta, según Slim, es que estamos atorados y sin acabar de entrar de lleno a los nuevos paradigmas de la revolución informática, cibernética y cuántica. Todavía, nos dijo, es tiempo de sincronizarnos con el reloj del mundo; todavía es momento de detonar nuestra transformación tecnológica, de repensar nuestra política energética, de emplear bien nuestras riquísimas reservas de gas, de reactivar nuestra industria de la construcción, de revitalizar nuestro mercado interno y de darle la pelea a los orientales que, computadora y fayuca en mano, se nos están echando de a montón; todavía podemos recuperar nuestro ritmo de crecimiento. Aplausos. Una pregunta: ¿esto fue la exposición de un tema o uno (o dos) veladísimos destapes?. Mañana aventuraremos una respuesta.
¿Qué tal durmió? CCXLII
Espero que muy mal.
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23 2004Yo contra mí
Gané yo, pero no fue fácil; "mi" presentó una inesperada resistencia y fue por eso que yo tuve que emplear mis mejores recursos para derrotar a "mi". Toda esta demencial actividad, este esquizofrénico pugilato, tuvo lugar la semana pasada como parte de las actividades del Festival del Centro Histórico de la Ciudad de México. Ignoro a qué alma perversa se le ocurrió organizar estos extravagantes encuentros en los que, frente a un público morboso, uno tiene que polemizar con uno mismo. Para tan exótica lucha libre, yo, que con harta frecuencia no estoy de acuerdo con lo que digo, resulté un cliente ideal. El hecho de que mi padre haya militado en la izquierda clandestina de México y de que mi madre haya sido cheer leader del Opus Dei dotó a mi alma de muy interesantes y contrastados tornasoles. Así, no me fue difícil organizar un reñido encuentro entre el hijo de mi papá que creía en la revolución proletaria y en la guía espiritual de Lenin y el hijo de mi mamá que rezaba el Rosario para que se le quitara el hipo a Pío XII y celebraba el mes de María bajo la ardorosa conducción de la Bruja Ibáñez, fervoroso hermano marista. Por eso salí tan raro. Y yo no sabía qué tan raro hasta ahora que AMLO me abrió los ojos y me notificó que trabajo para la prensa de derecha.
Precisamente ahí en el Museo Franz Mayer donde estaba instalado el cuadrilátero para la extraña lucha, el hijo de mi papá (el demonio rojo) le aplicó una mortal llave al hijo de mi mamá (el hijo de la Santa) al preguntarle: en resumidas cuentas ¿eres de izquierda o eres de derecha? Como el Santito quedara aturdido, el Demoño Rojo se empleó a fondo y, con ánimo de finiquitar la riña, invocó un argumento contundente: dejémonos de exquisiteces marxistoides y atengámonos a lo que dice Norberto Bobbio: entre los seres humanos hay graves diferencias culturales y materiales; todos aquellos que se dedican a mantener y/o a ahondar esas diferencias y a beneficiarse de ellas son de derecha; los que se esfuerzan en paliarlas, en desaparecerlas, en establecer mediaciones para crear diálogos y acuerdos benéficos para la mayoría son de izquierda. Así es la cosa, de ese lado pega el diurex y lo demás, diría mi amigo Chendo (que no asustaba de culto), son cuentos "musulmanos" y ganas de volver a cantar "La Internacional". A partir de estos sencillos presupuestos, te pido, lectora lector querido, que te preguntes si el periódico que estás leyendo es de derecha o de izquierda y que asimismo te preguntes si tu respuesta, sea cual fuere, es suficiente para descartar las opiniones que en ese periódico se vierten y, basado en ello, puedas darte el lujo de desatenderlas y descalificarlas. Ya supondrás que no estoy hablando al aire; me estoy refiriendo a las últimas secreciones verbales del señor Andrés Manuel López Obrador (a) el Rayo de Esperanza.
Vuelvo a la cruenta batalla que tuve hace unos cuantos días contra mis propios fantasmas. En algún momento de la agria polémica, recordé aquellos tiempos de mi educación primaria donde conocí una tranquila felicidad en una escuela oficial; felicidad que se vio vulnerada por mi industriosa familia materna que no descansó hasta conseguirme una beca con los maristas. Mucho les debo, mucho traté de darles y mucho sufrí en ese medio tan desigual para el niño que era yo. A mí me daban un peso de domingo y al más fregado (y negado neuronalmente) de mis compañeros le daban 25 pesos. Me gustaría contar que ahorré mi peso y llegué a convertirme en el Rockefeller del Anáhuac. No hubo tal. Los lunes a las doce del día, mi domingo ya se había transformado en una torta de jamón y en un Míster Q. sabor grosella que me sabían a codorniz francesa o pato de Atenco. Muy rico. Como ya apunté líneas arriba, el pugilato terminó con mi indiscutible victoria y esto me hizo salir altamente satisfecho. A la salida me esperaba una bella dama que, sin mayor preámbulo, me extendió la mano y me dijo: tenga su domingo y me entregó uno de aquellos billetes de un peso que circulaban en mi infancia. Dos días después, otra mujer me obsequió uno de esos pesos de plata que también circularon por mis primeros años. Con tanto domingo, la primavera me tiene totalmente tomado.
¿Qué tal durmió? CCXLI
A mí qué me importa. Lo que nos duele y nos ofende es la injusticia.
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22 2004¡Llegó la primavera!
Hay dos indicios irrefutables: las jacarandas y los hombros de las mujeres que, según investigación de F. Reyes Heroles, brillan como perlas vivas. Así están las cosas: los políticos en el invierno de su incoherencia, los ciudadanos disponiéndose a resucitar y a cumplir esas tareas de estricta sobrevivencia que los gobernantes, tan entretenidos en destruirse, no pueden ni quieren cumplir.
Llegó la primavera antecedida por una semana laboriosa, complicada y, como ya es nuestra costumbre, llena de desfiguros políticos. De estos últimos, el más estremecedor, el que más preocupó a Bush y a la opinión pública mundial, fue el brutal atentado en contra de José Murat. Imagínense: el propio Murat Bond al volante, ocho sanguinarios sicarios armados con cuernos de chivo, la lluvia de balas y el cruentísimo saldo: un guarura con el abundante muslo perforado, otro que se descerebró en su prisa por bajarse, el excelentísimo señor Gobernador con un coscorrón de pronóstico reservado (se teme que se le eche a andar el cerebro a resultas del severo impacto) y una camioneta que estaba en buenas condiciones, pero que ya quedó inservible de tantos batazos que, horas después, le propinaron los parientes de los sicarios que así quisieron vengar la ineptitud de los comandos originales. La República respiró aliviada al saber que el señor Gobernador estaba ileso y hasta de buen humor y, como siempre, dispuesto a entregar cuentas de esos dineros que año con año le otorga la Federación. Pónganse a pensar: ¿qué sería de nosotros sin Murat? Yo no me canso de dar gracias por la magnífica condición física de este hombre superpoderoso que no se arredra ante ningún peligro, que a la hora buena da el acelerón y el volantazo, se agacha, abre la puerta, rueda por las cunetas, lanza patadas chinas, se trepa a otro automóvil, pide que lo lleven al Seguro Social (ésta es la mayor muestra de audacia y sangre fría), exige que le pongan una curita, recibe otra amenaza, suelta una varonil carcajada y da una conferencia de prensa, ¡esos son hombres! (junto a él, Sean Connery es un miserable cuadrapléjico) y reanuda su vida normal (que es de lo más anormal). Si algo le hubiera pasado al Góber, eso hubiera sido peor que lo de las Torres Gemelas y mucho me temo que la primavera se hubiera suspendido. Hasta el momento, nadie ha reivindicado este atentado, aunque al parecer hay un comunicado de los integrantes de "La Hora Pico".
En favor de la mesura y el equilibrio, hemos de decir que el prólogo de esta primavera no estuvo conformado exclusivamente por episodios tan terribles como la sanguinaria Guelaguetza que hemos reseñado. Como decía José Gorostiza: "Tiene el amor feroces galgos morados, pero también sus mieses, también sus pájaros." En este caso, las mieses y los pájaros corrieron por cuenta de la Fundación Azteca, la Fundación Kardias y la generosa gente. Entre estas tres entidades reunieron más de 8 millones de pesos que serán íntegramente aplicados a la restauración de los corazones de los niños mexicanos que ya no morirán por falta de oxígeno en su sangre, sino que vivirán y cumplirán, esperamos, su destino de felicidad. Muchísimas gracias a todos los que de una manera u otra se incorporaron a este corazón.
Otro anuncio de la primavera fue Chapultepec. No me cansaré de insistir en que si logramos rescatar este bosque, podremos detonar la reforestación integral de nuestro país. Por eso es tan importante colaborar y no fallar. Esto lo entendemos mi querida y respetada amiga Claudia Sheinbaum, mi patrona Marinela Servitje y mis cuates del Consejo Rector. Hasta el momento todo va cumpliéndose de buena manera. Así hay que seguir. No todo ha de ser videos y vergüenzas, también se pueden lograr cosas sustantivas.
Ganados por la primavera, los Jaguares se merendaron riquísimo al América con un gol en fuera de lugar, pero exaltante y jubiloso. Por su parte, mis Pumas rescataron un difícil punto allá en Toluca y a resultas de todo esto y a pesar de la angustia que me provocó Murat, en esta casa nos sentimos encantados de la vida. Feliz primavera.
¿Qué tal durmió? CCXL
Ya llegamos al aviso número 240. En todo el país y especialmente en Ciudad Juárez, las mujeres siguen siendo victimadas. A Guadalupe Morfín no le dan un centavo para trabajar. La justicia y sus operadores siguen dormidos.
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19 2004El contacto visual
La velocísima incursión que acabo de realizar en el bizarro mundo de la publicidad me ha servido para confirmar algo que yo ya sabía: lo importante que es "el contacto visual" en las comunicaciones humanas. Esto se podría formular de otra manera: lo importante que es que al hablar te miren a los ojos. En esto pensé este miércoles por la noche cuando vi y oí a Joaquín López Dóriga cuando dijo, porque así se lo habían informado o porque así lo había entendido, que este martes (falso) hubo una reunión del Consejo Ciudadano de Transparencia del DF y que a esa reunión, a pesar de que había ofrecido su presencia, AMLO no había asistido y que, con tal motivo (falso) los miembros de ese comité encabezado por M.A. Granados Chapa (falso) nos habíamos "sentido" y habíamos decidido disolver dicho Consejo. Una vez amontonadas estas inexactitudes, López Dóriga dio paso a la imagen de un AMLO tratando de hilvanar, sin jamás mirar a la cámara, una argumentación que iba en el mismo sentido que lo dicho por JLD: le apenaba mucho que el Consejo se hubiera disuelto por su inasistencia a la famosa junta, pero que de todos modos nos daba las gracias. Desde mi recámara yo respondí: de nada.
Hagamos algunas precisiones: la reunión del Consejo fue el martes 9 a las 10 de la mañana. Cuando llegamos todos sabíamos ya que AMLO no iba a asistir. En mi caso, niego enfáticamente que esa haya sido la razón de mi renuncia. Yo renuncié porque los videos de Bejarano, el siniestro burocratita, y de Imaz me habían demostrado, junto con la línea de defensa que asumió AMLO que incluye una conspiración intergaláctica, de manera contundente que mis horas de trabajo en el Consejo, sin ninguna remuneración, no habían servido para más cosa que para darle un barniz de claridad y limpieza a lo que ostensiblemente era un porquerillero. Por eso renuncié.
Me hubiera gustado renunciar frente a AMLO y mirándolo a los ojos, pero él, dadas sus ocupaciones, no asistió; pero esto es sólo una diferencia de matiz. Mi decisión estaba previamente tomada. Finalmente yo era un ciudadano cuya tarea era dar fe de la transparencia con que ingresaban los dineros al Gobierno del DF. Frente a los ciudadanos declaro una obviedad: el Consejo sirvió para maldita la cosa. Cada uno de los miembros de ese Consejo, encabezado por mi muy respetado Rubén Aguilar, expuso sus razones que no resultaron muy diferentes de las mías (pero cada quien declarará lo que quiera) y en vista de eso, decidimos redactar una carta en la que comunicábamos esa decisión de disolver el Consejo. La carta la firmé yo el miércoles o el jueves por la tarde y sé que el viernes estuvo a la vista de López Obrador. Pasó el fin de semana, pasaron el lunes y el martes; en alguno de estos días AMLO declaró que lo nuestro no era tan grave porque había cientos de ciudadanos de calidad supervisando los manejos del GDF y por fin el miércoles a deshoras me entero de que AMLO está muy apenado por nuestra renuncia motivada por su inasistencia. Miente AMLO y de pasada miente López Dóriga. Todo esto ocurre mientras el gran Bejarano, sintiéndose acorralado, se revuelve contra su patrón y amenaza con contar todo lo que sabe. Dentro de lo inmensamente triste que ha sido todo esto, me hace muy feliz saber que ya asisto a este lamentable teatro de marionetas en mi exclusiva calidad de ciudadano.
No hay que ser. Yo venía de una tarde muy feliz. En un acto de suprema irresponsabilidad, cancelé mis múltiples tareas vespertinas y me largué con el Bucles Ruth y el abogado Cochihuila Plumiche al Foro Sol para asistir a la inauguración de la temporada de beisbol de la Liga Mexicana. Es una felicidad ir al beis en buena compañía y mirar el partido auxiliado por el supremo consuelo de unos tacos de cochinita acompañados de chico chesco. Llego al hogar y me encuentro a AMLO torciendo la mirada y diciendo locuras. Resultado: se me atravesaron los tacos (el insomnio me entró con los tacos por delante).
Mi todavía estimado Pochitoque: mi renuncia al Consejo no implica de ninguna manera mi renuncia a Chapultepec, a los compromisos que tengo con E. Semo, ni a ninguna otra tarea ciudadana que se presente. Esto te lo digo mirándote a los tropicales ojos.
Nosotros, lectora lector querido, tenemos otra tarea: HOY TOCA.
¿Qué Tal Durmió? CCXXXIX
¡Baaah!.
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18 2004México-Oaxaca 3
No se hagan guajes: tienen que ir a Oaxaca. Tienen que conocer la poderosa alquimia de ese pueblo que logra trasmutar la mayor miseria en la mayor belleza. Provisionalmente, yo he regresado, pero muchas migajas de mi espíritu las distribuí con harta minucia a lo largo y a lo ancho de un domingo oaxaqueño. Con las nupcias de la Tuba, la familia Charrojaguara sabiamente conducida por Jaime Bolaños Cacho, guía afable y sapientísimo, se envueló durísimo y decidió agarrar a Oaxaca por su cuenta. No os podéis imaginar, amadísimos coautores, todo lo que hicimos y lo que el manso tiempo nos lució.
Puse el punto y aparte para respirar hondo y decir lo siguiente: José Murat (¡arrgh!) ha restaurado magníficamente el Centro Histórico de Oaxaca. La Catedral (que tiene el orgullo, por sísmicas razones, de ser la más chaparra del país) quedó hermosa por fuera y por dentro. Para envidia de muchos señores, tiene un órgano de aceptable tamaño y muy eficaz (y ¡oh, dolor!, tiene más de 60 años). Terminaba la misa de doce cuando yo la visité y fui objeto de diversos pasteleos de las damas locales que ya no respetan nada. Magullado pero contento, salí del templo e irrumpí en el más gozoso y colorido espacio civil que yo conozca: la verdecida plaza endomingada: la excelente orquesta tocando Niuyor, Niuyor (son zapoteco), las jovencitas frescas y humildes como humildes coles, niños-bacteria que se reproducían vertiginosamente, globos, bullicio, fresco sosiego. Salí apenas a tiempo de sofrenar a dos compradores compulsivos: el Bucles Miniahumada que pretendía hacer una compra masiva de globos y su enloquecida madre que estaba agotando las existencias textiles de la Plaza. De ahí, venga a caminar: el historiado y señorial edificio donde estudiaron Juárez y Porfirio Díaz, el hermosísimo teatro Macedonio Alcalá cuya restauración está a punto de concluir (juro por mi dudoso honor que ahí nos presentaremos), la ensoñada calle del mismo nombre, el Convento de Santo Domingo que es, sin exageración, uno de los lugares más bellos del mundo y ya luego, nos fuimos cerro arriba rumbo a Monte Albán cuyas escalinatas, según el Bucles, no son para niños. Ondulaciones y lejanías; reunión plenaria de los colores suaves y, diría Borges, un vago horror sagrado. De ahí a "La Palapa de Raúl" restorán oaxaqueño para los oaxaqueños. Fue ahí donde perdí compostura y juncal talle. ¿Han comido una tlayuda con cecina enchilada?, ¿han degustado los frijolitos con hierba de conejo?... Jaime: ¿qué es la hierba de conejo? y Jaime me contesta: es una hierba... yo interrumpo con el ya clásico brozoparlamento: Don Jaime, no me pendejié, yo solito ya había deducido que era una hierba. Perdón, pero es una hierba chaparrita como los conejos y para los conejos. Yo soy chaparro, pero no conejo y quedé subyugado con los frijolitos. Por vida suyita, vayan a Oaxaca, háganse ese favor.
Absolutamente enoaxacados nos fuimos al hotel por nuestros triques y de ahí al aeropuerto donde tomamos el avión que nos trajo de regreso. Nos fuimos pero nos quedamos. No hay nada más fácil que enamorarse de Oaxaca la pobre, la lujosa, la postrada, la señorial; la frágil e indomable Oaxaca. Así es la belleza: frágil e indomable.
Me equivoqué
Dos palabras que no están en el vocabulario de los tlatoanis mexicanos. Según AMLO, todo es un complot, aunque no acaba de visualizar clara y probatoriamente a su enemigo. Yo conozco a uno, se llama Andrés Manuel López Obrador. El y yo sabemos cuántas tareas hemos realizado los ciudadanos en servicio de nuestra ciudad: libros, cobijas, conferencias en el Zócalo en mitad del estrépito, muchas horas dedicadas al Consejo de Transparencia, presentación de libros, rescate de Chapultepec. Digamos que yo no le debo nada, quizá él me deba algo. Me duele, me ofende, no acepto que cuando le preguntan por mi renuncia él conteste como C. Cárdenas: no sé, no estoy enterado (me acaban de informar que tardíamente ya se enteró).
Quizá no importe: en sus extrañas cuentas él se dirá: ni él, ni la gente como él, son mi clientela. Ya veremos.
Corazoncito
Fundación Azteca va hoy con todo a favor de la Fundación Kardias. Tu ayuda es la diferencia entre la muerte y la vida de un niño con el corazón malformado pero reparable. Ayúdanos. Necesitamos como mínimo 5 millones. Serán más.
¿Qué tal durmió? CCXXXVIII
¡Hártense de dormir!.
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16 2004Oaxaca-México 1
Este fin de semana en Oaxaca, codificado por el CISEN como "Operativo Tuba", fue para mí una perfecta felicidad. Coseché colores, sabores y amigos. Con respecto a esto último, en varios casos se trató de refrendos y en otros de suntuosos descubrimientos. Es hermoso el modo de fluir que tiene la amistad entre los mexicanos. La Luna Jaguara y yo nos acomodamos en una mesa para proseguir nuestras arduas tareas gastronómicas, me pongo a platicar con los de la mesa y de pronto, quizá por conjuro de la Banda Infantil de Tlahuitoltepec que toca bellamente, ya estoy tramitando una amistad instantánea con Guillermo Spíndola, arquitecto oaxaqueño y con su señora que es cálida y sabia. ¡Shazam!, ya somos cuadernos doble raya. Por boca de mis amigos recién hallados, Oaxaca me convida a regresar. ¡C.CH.N.!, pienso yo.
Domingo, 11 A.M.: aparece otro amigo que se llama Jaime Bolaños Cacho, de la Fundación Comunitaria Oaxaca. Reservado, benévolo, generoso, Jaime conoce todo sobre Oaxaca. En la sede de su Fundación tendrá lugar la solemne entrega de María de la Paz Guasave. La Jaguara, el Bucles y su Charro Negro van, en orden descendente, muy elegantes. Ahí en la Fundación hay una atmósfera expectante y festiva. Al centro del patio y rodeada por todos los habitantes de San José de la Chachalaca que se han dejado venir, está la Tuba. Hagan de cuenta que yo estuviera entregando a una hija en matrimonio. Destapo la caja y cunde la inquietud. Extraigo el resistente estuche del instrumento. Más inquietud. Un joven chaparrón, flaco y de ojos hondos y negros tiene cara de novio que no sabe si reír o llorar. Abro el estuche y el sol jaguar convierte a la Tuba en una ascua dorada. El joven ya no resiste más y la toma en sus brazos, le coloca sabiamente la boquilla, prueba las llaves y su rostro es ya totalmente nupcial. Cuau (así se llama el novio), déjanos escucharla, queremos saber si María de la Paz canta bonito. La voz de la Tuba es muy grave y no es propiamente un instrumento solista. Cuau se concentra, cierra los ojos y se arranca con "La Marcha Zacatecas". Como es mi costumbre, yo comienzo a tragar gordo y a refrenar infructuosamente las lágrimas. Es tal el éxito de la Zacatecas, que Cuau se sigue de frente y comienza a improvisar una melodía profunda, dulcísima, como de gigante enamorado. El aire danza suavemente y todos nos suspendemos de la melodía con la que María de la Paz anuncia que ha llegado a las mejores manos. El silencioso y reprimido chilladero ya inunda ese espacio de Oaxaca. El Bucles me mira como confirmando que le tocó un papá muy raro que hace conciertos para Tuba y gimoteo. Termina el improvisado concierto, aplausos, visita guiada a la Tuba y, en la mejor tradición oaxaqueña, comienza el momento de "La palabrita". Yo aprendí esto hace unos 35 años cuando vine a Oaxaca a hacer música con unos amigos y fuimos alojados en distintas casas de la ciudad. Trátese de desayuno, comida, merienda o cena, todos los presentes elaboran un discurso en loor del invitado y éste a su vez tiene que mandarse, bajita la mano, una pieza ciceroniana si es que aspira a seguir disfrutando de la hospitalidad local.
Yo despaché rápidamente mi discurso y advertí con toda claridad que mi estricta función era la de intermediario entre la gente de Guasave, mis amigas, mis amigos y, muy especialmente, Gabriela Sáenz que es mi procuradora de cercanías y la organizadora de las locas tareas que se me van ocurriendo. Los chachalaqueños fueron de habla más florida y comenzaron desde la reseña de los orígenes míticos de San José de la Chachalaca, hicieron luego una reseña histórica del lugar y terminaron agradeciendo la providencial llegada de la Tuba a unos cuantos días de la fiesta de San José que, como es el día 19, tiene que comenzar desde el 17 para agarrar vuelo. Aplausos y más llanto. Vino a escena un costal lleno de totopos gigantes, canela en rama, cestería local. Esto es lo que tenemos y esto es lo que le damos para demostrarle nuestra gratitud. Yo por variar chillé otra vez, recibí los regalos y anuncié que los repartiría entre los guasavitos y los distintos donadores. Haber vivido esto, haber oído la dicha de María de la Paz Guasave de Cuau es, como lo dije, la pura felicidad (léase con música de "Dios nunca muere").
¿Qué Tal Durmió? CCXXXVII
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12 2004Oaxaca-México 1
Ondulaciones y lejanías. Imaginemos dos manos que se aproximan. Una tiene vuelta hacia arriba su palma rugosísima, áspera, difícil. La otra está vuelta hacia abajo, es cóncava, tersa, de un azul inverosímil y podría ser la mano de Dios, o de los dioses, o de lo que no se nombra. Desde la alta explanada de Monte Albán se percibe cómo ambas manos se saludan, forman un cuenco, el aire crea un suavísimo murmullo, un copado laurel de la India sazona con frescor verde y oscuro esta ceremonia (todo en Oaxaca es ceremonia) y el asombrado viajero, de pie sobre la ondulante y difícil palma de la tierra queda gentilmente atrapado y protegido por el tornasolado lienzo de seda azul que desciende sobre su cabeza inundándole los ojos con una flava luz que es oro y miel al mismo tiempo: Monte Albán, Oaxaca.
A muchos kilómetros y a muchas edades de ahí, en el Zócalo de la Capital se han reunido más de 100 mil ciudadanos convocados por López Obrador. Yo estaba en Oaxaca, pero si hubiera estado en el DF no hubiera asistido. Me siento personalmente ofendido por el sesgo que Andrés Manuel le ha dado a este escándalo y me resisto a que me vuelvan a contar la historia del complot (que sin duda existe) aderezada con esa otra historia que la revista "Proceso" lleva dos semanas contándonos acerca de un Luzbel argentino que con sus infames artes engañó a un puñado de pastorcitos y pastorcitas perredistas e incluso a San José López Obrador. Todo esto tendrá su pizca de verdad, pero no me explica satisfactoriamente el asunto de Nicolás Mollinedo (¿también lo sedujo Ahumada?), ni el de la ley que ¡Bejarano! le preparó a su patrón para enfrentar a deshoras el veredicto de cosa juzgada a favor de los inenarrables Arciprestes; tampoco me explica la lenidad y tierna pachorra con la que se ha procedido contra los flagrantemente indiciados Gustavo Ponce, René Bejarano, Rosario Robles, Ramón Sosamontes, Carlos Imaz y presuntos asociados (¿a todos los engañó la serpiente pampera?). Todo esto es un patético caso de autocomplacencia cuyo discurso parece decir: apóyenme; con todo y todo, soy lo mejorcito que hay; yo represento (esto en verdad lo dijo AMLO) un "rayito de esperanza". No es mi caso. Yo tengo muchísimas esperanzas en mi gente y en la gente, pero el rayito tabasqueño tal como viene no lo compro. España acaba de darnos una nítida lección de civismo: un partido hace mal las cosas y las hace contra la voluntad de la gente y ese partido se va y no hay tu tía, ni hay complot, ni rayito que valgan. Este AMLO (a) Rayito me parece un desastre. Lo crean o no, esto lo digo con enorme pena.
Allá en Oaxaca todo fue una fiesta. El sábado fui al beisbol en compañía del Bucles que pudo bajarse a la cancha, aprender a batear y a correr las bases entre el bullicio de niñas y niños que lo correteaban con el fin de sacar el out (los niños) o de hacerle algo (las niñas). Luego fue la cena por los 60 años (¡todos cumplen 60 años!, me están cansando a la clientela) de Alfredo Harp. En el mejor estilo oaxaqueño la cena comenzó a la hora de la comida y acá su Charro Negro empacando quesos, sopas imaginadas por Toledo, moles de todos colores, tlayudas, tasajo, cecina, salsas fantasiosísimas, memelas, aguas de sabores, variados mezcalitos, ¡chapulines!, carnitas, exóticos helados y todo esto con esa tranquilidad que da saber que mi hermana es Directora de Gastroenterología del Centro Médico y ya me tenía una reservación para internarme en cuanto regresara. Mi dietólogo, el Dr. Auschwitz, ha de estar hiperventilando mientras lee esto. Hagan de cuenta que me comí toda Oaxaca en dos sentadas. Cuando comenzó la fiesta brillaba el sol jaguar; ya era la alta noche cuando mi augusta cónyuge (Jaguar de Luna) me arrebató la memela de la mano y me llevó en vilo al hotel. Estaba yo tan ahíto de sabores, de músicas, de aromas, de texturas, de colores impensados todos ellos, que no dormí del todo bien.
El domingo amaneció radiante. Se aproximaba la ceremonia de entrega de la Tuba nombrada María de la Paz Guasave. Pero eso es historia aparte.
¿Qué tal durmió? CCXXXVI
¿Dónde está Chito Solís, flamante ex Procurador de Chihuahua?, ¿ya platicó con detalle de su larga relación con Patricio Martínez?, ¿ya entregó cuentas de sus diligentes investigaciones en torno a las muertas de Juárez?... ¿todos siguen durmiendo?
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11 2004Monterrey-México-Oaxaca
Cito de memoria a Jaime Sabines: hay veces que esto se parece a estar saliendo de un manicomio para entrar en un panteón. El manicomio, ya lo hemos visto, corre a cargo de Producciones Ahumada y es protagonizado por la impresentable clase política mexicana que de modo tan enfático carece de clase. El panteón lo construyó -fulgurante, cobarde, brutal- el terrorismo allá en Madrid un día 11 a la misma hora en que ocurrió el ataque a las Torres Gemelas.
Mientras Arturo Pérez Reverte y quien esto escribe volaban rumbo a Monterrey, las noticias de la bestialidad acontecida allá en la capital de España comenzaban a llegar. Nosotros íbamos a la presentación de un libro; es decir, íbamos a una fiesta que resultó gravemente ensombrecida y vulnerada por las imágenes de la injusta carnicería. Siglos de siglos para que brote una rosa, una catedral, una pintura, un ser humano, Lope de Vega, una novela; aniquilar todo esto es tan sencillo como apretar cobardemente un detonador.
Y sin embargo, el libro se presentó, la regia y buena gente acudió en gran cantidad y su calor cercano y fraternal cobijó y confortó a Pérez Reverte que se estaba recociendo en su tristeza y en su enojo. El y yo entendimos que hay ocasiones en que mantener viva la alegría es un difícil deber humano y nuestro único modo de defender la luz. Tenemos para con Monterrey este nuevo motivo de agradecimiento.
El viernes a mediodía ya estaba de regreso en el condado de AMLO donde me esperaba febril actividad: un buen tramo de escritura, hartos y extravagantes telefonemas... ¡por cierto!, he calumniado de modo imperdonable a mi amigo en cuyo apodo se cifra el Apocalipsis: mientras yo viajaba a Monterrey, él se presentó en la caja y con toda la humildad que le es posible (que es casi nada) cubrió su adeudo. Anuncio esto para que le reactiven sus tarjetas de crédito. Vuelvo a la crónica de un viernes difícil: fui a mi programa de radio, me arranqué a la casa de la cultura de España que está en el centro (90 minutos); Quijote P. Reverte y Germán Panza tuvieron una nueva y lucida presentación, luego hubo cena con los amigos y, al final de la noche, me esperaba la ingratísima presencia televisiva del encomendero Fernández de Cevallos en su gustada caracterización de gran inquisidor. Sacó actas, fotografías, legajos y documentos que, según él, demuestran que no estuvo en la mentadísima reunión con Ahumada (son tan contundentes las pruebas que incluso demuestran que Ahumada tampoco estuvo en la reunión con Ahumada). Don Diego, así como de pasadita, anunció que hay más videos (¿qué habrá pensado Doña Marta?) e insultó a AMLO y a Ebrard con su grandilocuencia habitual. Este humilde campeón de las causas justas abandonó el estudio con andares de don Juan Tenorio y veloz como la bala entró un telefonema de Martí Batres que mal saludó a Joaquín y se le fue a las dentelladas sangrientas, terminales a Don Diego. Nomás para abrir boca lo acusó de narcoabogado al piloso y bilioso panista. Luego le infirió cuanta mentada conocía y se lo tupió con envidiable enjundia. A todo esto, López Dóriga estaba como en el tenis y miraba pasar la bola con leves oscilaciones de cabeza. En cuanto Batres hizo una pausa para respirar, López Dóriga le agradeció su llamada, le colgó y se quedó mirando a las cámaras con cara de ¿cómo la ven?. Yo ya no la veo. Mi único elemento de juicio tiene que ver con el contraste que hacen la ampulosa prosperidad financiera de Don Diego y la espartana sobriedad de Martí. Lo demás es un siniestro ajedrez político que nos rebasa a tí y a mí, lectora lector querido, que a estas alturas ya no sabemos ni para quién trabajamos. Desde estas arenas movedizas opino que si todos, ¡todos!, los indiciados viajaran en un avión y éste se cayera, el único que se salvaría sería México.
Ante tan confuso panorama, agarré mi tuba, a mi familia, a mi personal de apoyo y me dejé venir a Oaxaca que como todo mundo sabe y dadas las características de su mezcal, alivia todo mal. Mañana les cuento.
¿Qué tal durmió? CCXXXV
Se pregunta Isabel Arvide en plática con C. Aristegui: ¿no van a investigar los narcovínculos de Chito Solís, flamante exprocurador de Chihuahua?, ¿no hay relación entre la teatrera renuncia de éste y la aparición de otra muerta en Juárez? La justicia sigue echadota.
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10 2004La canonización verde
Sin ningún voto en contra, con la fervorosa aquiescencia de los ahí presentes, el Niño Verde fue reelecto como dirigente máximo del cártel verde. El verdoso junior salió de esta democrática y coherente asamblea con aire de Calígula que acaba de recibir un voto de apoyo de su caballo. Ya en plena pompa imperial, se enfrentó a los medios e hizo declaraciones escuetas, firmes, mayestáticas. No hay nada como tener la conciencia tranquila y el apoyo de Madrazo, de Chuayffet y de otros ilustres varones de Indias. De esa compacta sabiduría que nos obsequió, extraigo dos perlas particularmente fúlgidas. Dijo el Ejote Jr.: todos votaron por mí y por unanimidad. Esto es asombroso. Quizá el núbil hortalizo supone que "unanimidad" era otra contendiente, o tal vez piensa (es un decir) que una cosa es que todos voten por uno y otra muy superior es que lo hagan por unanimidad. Yo le haría solamente una observación: para ganar por unanimidad, no hay nada mejor que el que todos voten por uno.
En otro momento de su inspirado aunque dosificado encuentro con los chicos del micrófono, el verdito afirmó con harta bravura que "él se muere en la raya". Esta afirmación extraída de la época de oro del cine nacional tiene dos virtudes: es muy efectiva y es muy idiota. Bien mirado, todos nos moriremos en alguna raya. Si de casualidad alguien encuentra una raya desocupada, comuníquese de inmediato con Jorgito el Verdecito.
En toda esta grotesca historia hay un enigma insondable: las razones que llevaron a todos los presentes en esa asamblea a votar todos a favor y de modo unánime por el presunto indiciado. Si me dicen que los convenció con su arrebatadora facilidad de palabra, yo me subo al pebetero de CU y de ahí me aviento con el diccionario de Joan Corominas en las manos. Si me dicen que lo hicieron tras de una deliberación razonada y libre, me pondré de inmediato a disposición de una junta de psiquiatras asesorada por el omnipresente, omnimetiche y omnisiniestro Diego. Si me dicen que todos los votantes militan en el servicio doméstico de la familia González Torres (o Salinas), entonces lo entenderé todo y mi alma conocerá la paz (B.C.).
¡Ay, Madrid, mi Madrid!
Desde aquella primera visita en 1969, Madrid se apoderó de la mitad de mis raíces, de mi cariño y de mi alma. Desde aquel Madrid viajé por tren a otros lugares de España y conocí una estación de Atocha vieja y polvorienta.
Desde entonces, he regresado muchas veces a esta ciudad que tan bien me sienta, que tan bien me trata. Allá tengo grandes amigos y enormes recuerdos. Por cierto, el genio del arquitecto Moneo convirtió a esa estación de Atocha en un sitio hermoso y mágico.
Hoy jueves me entero del monstruoso atentado y me lleno de pena por los muertos, por los heridos, por la absurda destrucción. ¡Ay, Madrid, mi Madrid!
Quijote Reverte y Sancho Dehesa
Ya fuimos a Monterrey. Muchas y muy notables aventuras vivimos en aquellas lejanas e industriosas tierras; sin embargo, en esta vera crónica he de decir que todo este regio lance se vio entristecido por las horrendas y sangrientas cosas acaecidas allá en Madrid.
Hoy viernes estaremos aquí en la Ciudad de México en el Centro Cultural de España (Guatemala #18) a las 19:00 Hrs. Estáis todos convidados. Aikir.
La regadera
Doña Marta: ¿de veras no le entiende a los chistes "intelectuales" de Derbez?. No lo creo; esos chistes no tienen chiste. Otra pregunta: ¿si llega a ser Presidenta, llevará a la Ceremonia de Investidura su propia regadera, o llevará la de su marido que es magnífica?
Entrega de tuba
Este fin de semana me lanzo a Oaxaca a la solemne entrega de la tuba llamada María de la Paz Guasave. Habrá mole, beisbol y mezcal. Se pondrá de peluches.
Todo esto sin contar que estamos puliendo los detalles para la correcta operación y durabilidad de BANIMUSI (Banco Nacional de Instrumentos Musicales). Y para seguir con la música, por favor no olviden que HOY TOCA.
La marcha de los santos
So pena de que proceda a publicar lo impublicable, conmino a mi amigo el del apodo impronunciable a que pase a la caja a depositar la lana que le zumbé en el juego Santos-Cruzeiro. Si no me paga, le cobraré a Ahumada y publicaré el apodo (testigo de honor: Diego).
¿Qué tal durmió? CCXXXIV
¡Otra muerta!. Nadie se inmuta. Prosigue el sopor.
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8 2004¿Las mujeres, las mujeres!
Han de perdonar el mal modo, pero mientras existan las mujeres vejadas, violadas, acosadas, golpeadas, malmodeadas y asesinadas, esto de celebrar el Día de la Mujer no pasa de ser una cursilería y un buche de agua bendita para las buenas y cristianas conciencias masculinas. Me alegra enormemente que las mujeres, sin necesidad de calendarios oficiales y/o de beneplácitos masculinos, se esfuercen constantemente en hacer suyos todos los días y todas las noches. Del mismo modo, me avergüenza que los hombres respondamos con bruta violencia a este esfuerzo que nos está salvando a todos.
Por eso y porque a mis músicos y a mí se nos dio la gana, decidimos, a solicitud de Josefina Vázquez Mota, organizar en nuestro lugar un pachangón etílico-poético-musical en honor de la red de refugios para mujeres maltratadas y de las propias mujeres maltratadas. No encontramos mejor modo de pedirles perdón por ese miedo masculino que, al no aceptarse, se traduce en golpes, humillaciones y crímenes. La perfecta idiotez.
Todos nos pusimos a trabajar porque esperábamos a una concurrencia aceptablemente nutrida. Esperábamos esto, pero no imaginábamos qué tan nutrida iba a ser. Nunca hemos tenido un lleno tan tumultuoso. A las nueve de la noche (de un martes), en el lugar había déficit de sillas y mujeres, mujeres, mujeres colgadas hasta de las lámparas. Algunas estaban de pie, otras sentadas en el suelo y desde el camerino se oía un rumor como de playa brava. Comandados por Ricardo Rocha y Alberto Athié, unos cuantos hombres ciertamente heroicos resistían el asedio de las fuerzas de ocupación.
¿Comenzamos o qué?, me dijo la Jaguara que, aunque no es el momento de confesarlo, ejerce sobre mí una ruda violencia intrafamiliar y suele golpearme con frecuencia en cuanto me distraigo, cosa que ocurre cada dos minutos. Me pega muy feo, pero ya platicaremos de esto en mejor ocasión. Por lo pronto, en la coyuntura antes planteada obedecí de inmediato cual es mi deber y comenzamos un espectáculo cuyo título "Mujer, músculo suave" está tomado de un verso de Sabines. Salimos al escenario, leí un poema de mi querida y añorada Alaíde Foppa y comenzó la fiesta. Palabras más, palabras menos, le dije a la femenil asamblea: todos hemos llegado aquí con alguna congoja que tiene que ver con nuestro país, o con nuestra alma o con las dos cosas; todos venimos de algún maltrato, pero nuestra intención es que aquí encuentren puros buenos tratos, amorosa compañía, poemas escritos por mujeres de nuestro idioma, palabras de amor e invitaciones a la fiesta; sin embargo, todo esto sería inútil si ustedes se aferran a su pena; en nuestro país admitimos al dolor con excesiva hospitalidad y al gozo le ponemos todas las aduanas del mundo. Les pido que juguemos a que las cosas sean de otro modo; por dos o tres horas vamos a gozar y a dejar las penas allá afuera; como bien saben ustedes, la mortificación es una perra muy fiel que seguramente se echará a esperarlas; déjenla allá en la puerta y, si les parece, vamos a disfrutar y a disfrutarnos. No lo hubiera dicho. Se armó memorable bacanal y luego ya no había manera de apaciguar a las náyades que intentaban violar tumultuosamente al baterista que es un chico muy correcto.
Fue una noche iluminada por el júbilo de las mujeres, por el buen acompañamiento de los hombres, por la conmovedora voz de la Jaguara, por el refugio que todos nos proporcionamos; fue una hermosa noche. Fue la noche de la mujer.
El contagio
La tontería y la corrupción son difusivas y contagiosas. De esto hemos recibido pruebas sobradas. Lo que no hemos experimentado de modo suficiente es que también la inteligencia y la voluntad de construir también lo son. Vengo de comprobarlo.
Como alguna vez ya comenté, formo parte del Patronato de la Fundación para las Letras Mexicanas. Hoy miércoles por la mañana, por invitación de Miguel Limón y Eduardo Langagne, Don Federico Reyes Heroles y su Charro Negro nos apersonamos a platicar con los 30 jóvenes becarios que se reúnen en una pulcra casa sin más objeto que llegar a ser buenos escritores mexicanos. El intercambio de palabras no fue nada videograbable, pero fue un enérgico contagio de esperanza y de juventud. México escribe y México va.
Monterrey
Voy volando para allá. La idea es presentar "El Caballero del jubón amarillo" de Arturo Pérez Reverte. Luego les cuento.
¿Qué tal durmió? CCXXXIII
Me vale.
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5 2004Ojos bien abiertos
Marguerite Yourcenar consideraba que una de las más altas dignidades en la vida consistía en vivir con los ojos abiertos. No es algo sencillo ni carente de dolor. Hay a lo largo de cualquier existencia tantas situaciones adversas, tantas personas estética o éticamente ingratas, tales contrariedades, tamaños despropósitos de la realidad y tan agresivos recuerdos; que el movimiento natural de nuestra mirada, física e intelectual, es el de retirarse. En defensa propia, preferimos no ver. Esta ceguera voluntaria es natural y explicable, pero enormemente costosa. Los interesados en el tema lo encontrarán soberbiamente desarrollado en el "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago. En este libro verán (los que todavía pueden ver y no olvidemos que "ver" significa también "entender") que los habitantes de Occidente vamos optando gradualmente por la ceguera. Cada vez se empobrece más nuestra mirada, pero también nuestro olfato, nuestro oído -de la falta de tacto, ni hablamos- y nuestro gusto.
Del mismo modo que digo que cerrar los ojos puede, en ciertas circunstancias, ser una moción natural; también es importante decir que cerrar los ojos tiene un precio alto y, a veces, altísimo. Tal ha sido el caso de la nación mexicana que, según declaración de Miguel Alemán hecha en el programa "Zona Abierta" tiene carreteras, electricidad, hospitales y hasta volcanes gracias al PRI (ésta es una novísima versión jarocha de "Cuando tuve, te mantuve..."); suponiendo sin conceder que esto fuera cierto, de cualquier manera tendríamos que apuntar que al Gobernador Alemán se le olvidó mencionar los costos materiales de este "progreso" y sobre todo, los costos morales: la corrupción como estilo de vida y la concertada y bien patrocinada ceguera de toda una sociedad. Nada veíamos, nada oíamos y nada hacíamos. Y así nos fue.
Créanme, la ceguera social (prefiero no ver, prefiero no saber), además de ser muy onerosa, trabaja a favor de la impunidad y la corrupción de unos cuantos beneficiarios de esta tara. Si con el alto patrocinio del Estado y la aquiescencia de la sociedad, una nación opta por la ceguera; todo territorio se incorpora a esa mítica región conocida como "lo oscurito" donde medran todos los vicios sociales y donde la ética cae en definitiva bancarrota: nadie vio, nadie sabe.
Después de ese ciego torpor en el que vivimos décadas y décadas, ahora comenzamos a ver. La experiencia no ha sido agradable. No podía serlo. No teníamos costumbre de ver, aunque todos intuíamos lo que veríamos si abriéramos los ojos. Ahora lo hemos hecho y explicablemente buena parte de la sociedad ha prorrumpido en alaridos: está deslumbrada, no enfoca bien y secretamente desearía recuperar la ceguera. Haría mal. Eso es lo que San Agustín llama "pecar contra la luz". Alguno diría: preferiría no haber sabido. Yo le contestaría: pero ya sabes, manito, y ahora te friegas. Ya nos llegó la bendita hora de vivir con los ojos abiertos.
Este es el enorme beneficio que nos han traído los acalambrantes videos. Entiendo que todos sus otros efectos son una porquería: ni se presentaron ante quien debían ser presentados, ni nos han sido mostrados con un legítimo ánimo justiciero y todo parece obedecer a un apestoso complot político y financiero. Acerca de todo esto nuestras autoridades judiciales tienen que pronunciarse con claridad y prontitud; pero el caso es que ya vimos y ya sabemos y esto es invaluable. ¿O hubiera sido mejor que todas estas porquerías y tantas otras de mucha mayor dimensión (se me ocurre una: la brutal y priista sangría de los ductos de Pemex) siguieran consumándose impunemente en lo oscurito?. Hagámosle caso a la Yourcenar y abramos bien los ojos, miremos con enorme cuidado, exijamos información dura y oportuna. Sólo así lograremos transparentar la ya intolerable opacidad de nuestro país. ¡Ah, y esto hay que hacerlo con todo gusto!
Dos mesas
Mi mente, con molesta terquedad, regresa a la boda en Tepoztlán de una amiga entrañable. La plana mayor de la izquierda (?) mexicana estaba invitada. El Lobohombo se había incendiado la noche anterior y entre las tribus perredistas cundía el desasosiego. Tanto, que se separaron en dos mesas: en una quedó AMLO solo y su alma; en la otra la indestructible pareja: Rosario y Cuauhtémoc.
¿Qué tal durmió? CCXXXII
Me da igual.
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4 2004Los pareceres tan varios
La cita es de Sor Juana (Romance "Finjamos que soy feliz"), pero como ella y yo tenemos buena amistad y sabe que la he apoyado desde los comienzos de su exitosa carrera, no tiene el menor óbice para que yo emplee sus palabras y pueda decir que hoy, lunes 8 de marzo de 2004, la Ciudad de México amaneció trizada de pareceres tan varios. Son tantos y tan precipitados que lo único que hemos conseguido es una fortísima algarabía donde nadie entiende a nadie. La gama es amplísima. Comienza con esa bienaventurada minoría (encabezada por AMLO) cuya convicción es que aquí no ha pasado nada y termina con los apocalípticos que anuncian la muerte por putrefacción de la nación mexicana y nos conminan a apagar la luz, emprender el éxodo (¿a dónde?) y a que el último cierre y ponga la tranca (no vaya a ser que se meta algún ratero). Entre los bienaventurados y los catastrofistas, estamos el resto de los mexicanos, cada uno con su vario parecer.
Han de perdonar, raza, que esté redactando tan raro, pero ocurre que, tras una semana asaz pedregosa, mis Pumas empataron de agónica y patética manera, el América, ¡oh, fatalidad!, le ganó al Santos por una cortesía de Borgetti y los dioses impasibles contemplaron cómo mis supuestos amigos del pókar llenaron sus portafolios modelo Bejarano con esos billetes chicos que tan laboriosamente había acumulado para mi vejez que comienza mañana. Tambaleante subí a dormir, caí en la tentación de leer "Proceso" y el insomnio me acompañó hasta las cuatro de la mañana, mientras Bob Esponja (antes Jaguara) dormía con serenidad de contralora. A las 7:30 fui violentamente arrebatado del difícil sueño. El Bucles se iba a presentar ante la comunidad adulta en su novedosa caracterización de Francisco I. Madero. Ustedes no conocen la delirante y surrealista capacidad de mi consorte para caracterizar a un indefenso infante como personaje histórico. Al pobre Bucles lo dejó como una mezcla de Toulouse Lautrec y el enano Santanón. Para agravar las cosas, a falta de mejor pegamento, Bob Esponja le pegó al pequeño la barba y el bigote con Kola Loka (así le decían a una prima mía muy salidora). Mientras redacto estos renglones, la piel de mi vastaguito sigue aferrada a las adherencias capilares. De paso he de comentar que el festival cívico resultó muy lucido, aunque reconozco que la estrella matutina fue un audaz infante que caracterizó a un Niño Héroe y se aventó al patio desde un segundo piso (creo que su intención era gritar "¡Viva México!", pero lo que se oyó fue algo así como ¡enlamadrrr!). Creo que ahí sigue tirado, pero victorioso. Así pues, espero que comprendan mi errática redacción.
Vuelvo a los pareceres. Yo no tengo ni conocimiento ni voluntad para añadir algo al estrépito reinante. Mi correo electrónico está saturado de comunicados que me anuncian que tal mujer (en su día: ¡felicidades, chicas!), o tal hombre opinan lo mismo que yo pero diferente. Lo único que puedo decir es que yo estoy seguro de que esta película está muy lejos de terminar y que, por lo mismo, no es todavía el momento de extraer conclusiones, ni de redactar certificados de defunción.
Para su posterior trámite y análisis, me permito hacer algunas apostillas que no son pareceres sino puntualizaciones. Creo, por ejemplo, que es urgente discutir si es legal, correcto y benéfico convertir en tribunales a los noticieros televisivos y a los medios en general. Yo digo que no: el Estado de Derecho padece necesariamente y todo se convierte en el escenario de una refriega política de la cual no sabemos ni quién, ni para qué la organizó (Madero se convierte en un enano con barba postiza).
También me permitiría suplicarle a las autoridades y a la opinión pública que no se olviden del Niño Verde, pionero emérito en este destapamiento de cloaca. En la medida de lo posible, le pediría serenidad a mis compatriotas de modo que la justicia aproveche esta oportunidad de drenar la purulencia del cuerpo social. A los priistas históricos les pido que se callen la boca y que no sean cínicos. Termino con una pregunta: ¿dónde está el IFE?
¿Qué tal durmió? CCXXXI
Renunció el nefasto Procurador de Chihuahua. Pregunta: ¿entregará cuentas?
Envío
Para Arturo Pérez Reverte, siempre bienvenido, siempre bien hallado.
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3 2004El vìdep del sàbado
El desastre. Atila era Nureyev al lado de nuestros indómitos trabajadores de la industria cinematográfica. Este sábado 6, mi oficina que solía ser más pulcra y suntuosa que la de Ahumada, se vio súbitamente invadida por la implacable tribu de los shoshones cinéticos. Se trataba de obtener imágenes y textos de su Charro Negro en plan de opinar (¡oh, pinar!) en torno al tema de cuándo y por qué abrir o cerrar la boca; todo esto patrocinado por un bactericida y refrescante bucal (y vocal). Cuando firmé gustosamente el contrato y fijamos la fecha de realización, no imaginaba yo que este sábado 6, precisamente este sábado 6, la vida se me iba a presentar tan esquinada y llena de conflictos. Tampoco imaginaba que para obtener un mensaje de 30 segundos fuera necesario invertir 11 horas de trabajo, destruir una casa de dos plantas, emplear a una etnia completa y desplazar cien toneladas de equipo. Si yo hubiera tenido el alma bien acomodada, esta faena me hubiera resultado fatigosa, pero aleccionadora y divertida; tal como se me presentó, me produjo postración mental por el esfuerzo de concentración que me exigió. A ti, lectora lector querido, ya se te habrá presentado esa extraña experiencia de la atención disipada: estás aquí, pero estás allá, pero estás también en otra parte y bien a bien no te hallas en lugar alguno. Dehesa sufre.
Yo tenía que hacer bien un trabajo y para ello mi ser entero tenía que ser la vera efigie del contento y la serenidad. No es fácil lograr esto después de la fragorosa semana de los videos, de la súbita expulsión de José Gutiérrez Vivó, mi empleador original, de Radio Centro y de mi consecuente y voluntaria terminación (no me corrieron; me cesé) de un programa que con todo entusiasmo y dedicación hicimos durante ocho años mis cuates y yo. No es correcto que el espacio informativo y de servicio esté, por artes de las leyes mexicanas, concesionado a negociantes tan desaprensivos y tan ayunos de ética y de neuronas. Con tal motivo, su Charro Negro era un explosivo depósito de furia y de tristeza...
...Señor Dehesa, vamos a hacer unas tomitas con otro vestuario (sólo me faltó vestirme de aldeana tirolesa)... entre camisa y camisa sonaba el teléfono y Bob Esponja (antes Jaguara) se interesaba amorosamente por mi estado de ánimo y me recordaba que dos de mis más entrañables amigos me estaban esperando en el festejo de la boda de una joven y queridísima pareja. Esta situación era otra agonía: yo pago por no asistir a las bodas, pero en estas nupcias me hubiera encantado estar... Señor Dehesa, vamos a hacer unas tomas de protección con ese atuendo de ángel jarocho que usa en la Pastorela... Germán, llegó a REFORMA una carta abierta en la que Chespirito se inconforma con lo que escribiste. ¡Me carga la Semarnat!, con lo que yo estimo y respeto a Roberto y con la cantidad de broncas que ya tiene la vida pública mexicana... tengo que encontrar una manera razonada y amistosa de responderle... Señor Dehesa, lo hacemos otra vez, pero con movimientos más enérgicos (creo que ya me alburearon)... si supieran que mis reservas probadas de energía están ya en el sub-subsuelo después de aguantar lo que esta semana aguantamos (¿vieron a Elba Lucifer Gordillo exigiendo ética política y exigiendo su canción con Aguilar Camín?)... Germán, te habla Adriana: Bob Esponja me notifica que si pensaba ir a la boda, ya no es tiempo... Señor Dehesa, hacemos las últimas tomas con la camisa azul. Después de ocho horas de trabajo dan ganas de llorar y se siente un profundo respeto por los que trabajan en estos asuntos de la cinematografía. Vamos terminando y al final de la jornada, me esperan dos noticias que me traen de regreso a la vida: el Gobernador Salazar Mendiguchía accede a financiar la terminación de los estudios en Inglaterra de Dionicio Domínguez, indígena zoque en trance de doctorarse en ecología (no me pregunten cómo le hizo don Dionicio para localizarme porque es un misterio). Segunda buena nueva: José Gutiérrez Vivó nos invita a incorporarnos a su nueva aventura radiofónica. Le entramos. El lunes a las 16:00 hrs. comienza "Radio Muégano". Bien está lo que bien acaba.
¿Qué tal durmió? CCXXX
Triste noticia: cada vez hay más mujeres infectadas de sida en Ciudad Juárez. Habrá más muertas.
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2 2004Lucecitas
Comencemos por reconocer que nos encanta la crispación... ¡aaay, mis hijos!... ¡hemos perdido a la nación mexicana!... ¡ya no tengo a dónde voltear mis ojitos! (éste es de mi mamuchis). Si aún nos viviera el Piporro, nos diría: "Don't be soflamers". No les voy a decir (para eso está Fox) que estamos viviendo un momento de extraordinaria bonanza. Reconozco que el país ya se puso emocionante y que, aparentemente, los treponemas desneuronados van ganando. No es cierto. Lo único que ocurre es que la decencia tiene muy escaso réiting (índice de audiencia). En cambio, la honestidad, la rectitud, el benévolo gozo, los jubilosos abrazos no tienen un emboscado camarógrafo que los inmortalice, y si lo hubiera, no existiría un canal de televisión al que le interesara transmitir el espectáculo de la encantadora decencia. Ni siquiera me estoy quejando. Me parece excelente la discreción del bien, la pulcritud de la honra y la carencia de espectacularidad de la acción generosa. Digámoslo de otra manera: pillastres malnacidos como el Green Boy, Ponce the Gambler, o Bejarano the Sucker siempre serán la delicia de los televidentes y siempre serán útiles para que los adalides de la ética como Roberto Madrazo que exige una investigación a fondo (¿esto incluiría las cajas de documentos que evidencian su atropello electoral?), o Florentino Castro, una basurita política de quien prefiero no contar su historia; repito: para que éstos mexicanos ejemplares se colapsen y aparezcan en las pantallas con aire de matronas que acaban de ser torteadas en el Metro. Y aquí habría que traer a declarar al desventurado Presidente que el miércoles declaró (¡alma mía!) que todo acto de corrupción tiene nombre y apellido. En efecto, Don Vicente, así es y se me ocurre tomarle la palabra y decir: Vicente Fox; o tiene usted una buena manera de explicarme el asunto de "los amigos de Fox", o tiene usted palabras para explicarnos su bobalicón apoyo a las cursis y megalómanas aspiraciones de su señora, o tiene usted modo de aclararme por qué allá en el lejanísimo 2000, con toda la esperanza y el apoyo de los mexicanos, usted dejó libres e intactos a los bandidos que por décadas saquearon nuestro país y no tan sólo no los castigó, sino que los robusteció al punto de que se reorganizaron, recuperaron sus plazas fuertes y ahora se dedican a abuchearlo y a bloquear todos sus proyectos de Gobierno. Sí, en efecto, todo acto de corrupción tiene nombre y apellido. Diré algo en honor de usted y de Don Pancho Barrio: tan grandotes y tan sacones.
Perdón, tuve un arrebato retórico estilo Echeverría y dejé inconcluso el párrafo anterior. Los pillos son carne de pantalla. Los decentes, los que no son protagonistas sexenales, los que se conforman con hacer bien su trabajo, con no pesarle al mundo, con ser útiles; ésos no salen en la tele y se resignan a una tarea mucho menos espectacular: mantener vivo, florecido y sonriente a México.
No nos equivoquemos, ni andemos sufriendo a lo buey. Dejemos que los políticos entierren a sus políticos. Lo nuestro es florecer. Nosotros somos los de siempre. Nuestro nombre no ocupará (loado sea Huitzilopochtli) ningún titular. Nuestro nombre no es tan importante. Nos podemos llamar Don José, ese amoroso y cumplido jardinero del que nos hablaba Federico Reyes Heroles; o nos podemos llamar Margarita como mi venerada "Tractor" que ha convertido al Bucles en recipiente siempre abastecido por su amor paciente, divertido y sensato. Da igual. Somos millones los que no tenemos arte ni parte en estos hediondos enjuagues. Miguel de la Madrid nos dejó una invaluable lección: nuestro país funciona mucho mejor cuando no hay presidente. Desde la caída de Tenochtitlan aparecieron los buitres y se preguntaron: ¿qué irá a ser de la nación mexicana? Creo que ya ha pasado el tiempo suficiente como para poder responder: con su música, con sus flores, con sus mezclados aromas, con sus deslumbrantes colores, con el calor y el trabajo de su gente, con su indomable generosidad, la nación mexicana cumple su único destino: ser nación y ser mexicana. Por si algo faltara para la fiesta: Hoy Toca.
¿Qué Tal Durmió? CCXXIX
Hoy no quiero hablar con usted. Púdrase durmiendo.
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2004El bosque de noche
El trenecito propone, pero los videos disponen. En mi infinito candor, yo me disponía el día de hoy a escribir un exultante artículo que cantara, por una parte, la colorida gloria del retorno de las jacarandas que ya estremecen la ciudad y, por la otra, la singular aventura de haberme embarcado con un buen número de compatriotas de toda edad y condición en un tranviario recorrido nocturno por Chapultepec. No se imaginan lo hermoso y lo diferente que es el Bosque de noche, el reencuentro con esos rincones donde se quedó mi infancia literalmente emboscada: la fuente de las ranas, la de Nezahualcóyotl, la de Don Quijote y Sancho, la de la Templanza, ese imponente ahuehuete llamado "El Sargento", o "El Centinela", la blanca y airosa presencia del Castillo allá en lo alto, la Luna, unas cuantas e intrépidas estrellas, los rumores de la fronda, el obelisco a los Niños Héroes y el Bucles preguntando y deduciendo: oye, papá ¿contra esa roca se dio Juan Escutia, o la roca la pusieron luego?... no, pues si ya estaba, se debe haber dado durísimo...
A esas nocturnas horas yo no sabía que a mí también me estaba esperando mi propia roca. Ya venía yo golpeadón por los videos del mequetrefe verde y de Gustavo el Bellaggio Ponce; pero las infames imágenes de Bejarano dejándose retacar los bolsillos por el inenarrable señor Ahumada me azotaron directamente contra la roca. Ya no hay ni para dónde hacerse: Jorge González Torres, Marta Sahagún, Andrés Manuel López Obrador, Roberto Madrazo (el de las misteriosas cajas) son ahora cuatro rostros del dispendio, la irresponsabilidad en el cuidado de ¡nuestro dinero!, la corrupción, la criminal tolerancia para con los "cuates", el desprestigio total de la tarea política, la frivolidad, la ineptitud y lo que ustedes se sirvan añadir. De algo estoy seguro: los actuales ciudadanos mexicanos no nos merecemos este porquerillero, o, como con trágica ironía lo llamó AMLO, este batidillo.
Creo que en el caso de López Obrador, es de justicia hacer algunas precisiones, puesto que no comparte la condición porcina de Madrazo, ni la actitud frívola e irresponsable de Doña Marta, o esperpéntica, mendaz y corrupta del Tucancuncito. Con AMLO lo que ocurre es que, según todas las encuestas que hasta ahora se han hecho, él representaba la mejor esperanza de los mexicanos para el 2006; pero por eso, precisamente por eso, tendría que haber procedido con extremada pulcritud en asuntos como el del Paraje San Juan, el de Nico Mollinedo, la invención horrenda de la "acción de nulidad de juicio concluido" y, de modo muy particular, en la selección de sus colaboradores.
Tengo un amigo cuyo apodo, como es ya bien sabido, es impronunciable. Con él suelo platicar con afectuosa seriedad acerca de estas desventuradas materias. Desde hace varios meses, un tema recurrente de nuestras pláticas era lo referente al equipo de trabajo de AMLO. Según nosotros, y desgraciadamente el tiempo nos ha ido dando la razón, Andrés Manuel se había rodeado, con las excepciones del caso, de un compacto equipo de pícaros, ineptos y pícaros ineptos. Un verdadero desastre. Desde los gloriosos tiempos de la leche "Betty" (por citar un caso) ya sabíamos cómo se las gastaba Don René Bejarano. Cuauhtémoc Cárdenas que ahora se desgarra las vestiduras sabía, o debería haber sabido, quién era esa fichita (de 300 dólares) que era Gustavo Ponce. Si no lo sabía, podría haberle preguntado a Gertz Manero. En el bando de los abismales limítrofes, AMLO tendría que haber medido las no muy abundantes luces de Sherlock Bátiz. No tan sólo no lo hizo, sino que insiste en enviarlo a que ingrese telefónicamente a los noticieros televisivos para que se dedique a balbucir una cantidad tal de incoherencias que, lejos de explicar algo, terminan por abonar la suspicacia y enriquecer la confusión. Con ese equipito, AMLO puede cumplir exitosamente su tarea de autoinmolación. ¡Qué horror!.
Anoche visité un hermoso bosque anochecido. Hoy a plena luz del día también, como a tantísimos ciudadanos honorables, se me entenebreció la foresta. ¡Ya esténse!.
¿Qué tal durmió? CCXXVIII
Vamos en la llamada 228 y la justicia no ha despertado. Algo peor ha sucedido: se ha aletargado en todo nuestro país.
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1 2004La gutarra
Sasha Montenegro era una reina. Amplio e interminable el vestido de terciopelo negro. Joyería finísima. Mirada ardiente y distanciada. La piel blanquísima y brillante. Sentado a su vera, pero lejos muy lejos, un José López Portillo que ya daba muestras de claudicación. Abajo, muy abajo, la copada noche de Chapultepec. Varias personas nos habíamos reunido a cenar. No éramos muchas. Yo había asistido con el alma desasosegada. Mi dinosuegro estaba gravemente enfermo en Houston y a una hora absurda de la mañana tendría que tomar un vuelo para estar junto a la entonces pre-Hillary en ese difícil trance. Recuerdo que en esa cena estaban también presentes Elvia y Jorge Díaz Serrano que, meses atrás, había terminado su durísima estancia de cinco años en la cárcel. No debo ocultar la simpatía que me despertaba y me despierta ese hombre estoico, recio, de mirada firme, trato amable y buena cultura. Cuando López Portillo se dirigía a él, lo llamaba "Jorge" y lo hacía en un tono que algo tenía de despectiva altivez, como quien le habla a un mayordomo. Por su parte, Díaz Serrano se dirigía a López Portillo diciéndole "Señor Presidente" y en su voz había respeto y dignidad.
Hay reuniones que resultan extraordinariamente cálidas. Esta no fue una de ellas. La cena era deliciosa, pero sin el ingrediente de la simpatía y la buena plática, bien lo sabemos los mexicanos, todo sabía a ceniza cuaresmeña. A los postres, la reunión era un invisible Titanic que naufragaba velozmente. A mí esto no me venía mal porque podría dormir unas cuantas horas antes de emprender viaje. Yo no sé si el resto de los ahí reunidos también tenían algún enfermito en Texas, pero en cuanto yo hice un leve movimiento para emprender la fuga, todos me imitaron. Todos menos JLP. Un momento, señores: quiero que me oigan cantar. Así dijo el otrora megalómano finadito. Ya no era Presidente, ni era nada, pero habló como si estuviera en el pináculo de su gloria y los convidados actuamos en consecuencia. Nos sentamos y pusimos cara de humildes pecadores que están a punto de ser admitidos en el séptimo cielo. ¡Jorge!: la guitarra. Sí, señor Presidente. En fracciones de segundo, Díaz Serrano ya estaba afinando su instrumento. Te tardas mucho en afinar, Jorge. Sí, señor Presidente. Les voy a ofrecer unas coplas españolas muy hermosas que ustedes no conocen. Sí, señor Presidente. ¡Jorge!, ese no es el tono. No, señor Presidente. ¡Tampoco ese!, yo suponía que sabías tocar. Es que no he practicado, señor Presidente. Voy a comenzar y trata de no estorbar demasiado. La cara de enfado de Sasha era contundente. Elvia padecía todo esto con rostro inexpresivo. Por mi parte, yo estaba putrefacto: las coplas ya las conocía, no eran tan hermosas como nos dijo el cívico can, pero además Don José las cantaba de modo horripilante con o sin guitarra. Me gustaría cantar más (pánico general), pero como han visto, no tengo quien me acompañe (tranquilidad que regresa). Jorge Díaz Serrano guardó su guitarra y se guardó también todo lo que le podría haber dicho en vida a López Portillo y que ahora quizá a destiempo (muerto el perro, se acabó la Sasha) nos ha hecho saber mi amigo Don Jorge en un intento quizá tardío por restaurar su nombre. Ahora sabemos que esos barcos de origen belga, "El Cantarell" y "El Abkatum", sí cumplían con las especificaciones requeridas, pero fueron comprados por instrucciones de JLP con un sobreprecio de entre el 10 y 20 por ciento que fue a parar, según Díaz Serrano, a las arcas de Alicia López Portillo. Y por todo esto, el ex titular de Pemex y precandidato a la Presidencia, purgó cinco años de cárcel y siguió diciéndole "señor Presidente" a ese personaje que no movió un dedo para rescatarlo de su infame condición de chivo expiatorio.
Supongo que esta historia de la guitarra tiene alguna moraleja. No me toca a mí plantearla. En su momento, a mí me lastimó y me movió al asombro y a la admiración. Todo junto. Si de algo sirve, le envío mi extrañado respeto a Jorge Díaz Serrano.
¿Qué tal durmió? CCXXVII
El PRI sigue adelante con su desinteresado idilio con el PVEM. Tal para cual. Madrazo, Chuayffet (que ya voló a la Gordillo), el ínclito Fidel Herrera han salido en defensa del Niño Verde. Tales por cuales. En Chihuahua PRI y PVEM van juntos. Esta es una garantía de que la justicia seguirá durmiendo.
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1 2004Traje a la medida
"Acción de nulidad de juicio concluido". Así se llama la barrabasada jurídica que patrocinó, malparió y aprobó la Asamblea Legislativa del DF. Hace unos días, M.A. Granados Chapa comentó largamente esta aberración y concluyó su exposición manifestando su convicción de que, en cuanto la ALDF se diera cuenta de la insensatez en que había incurrido, volvería sobre sus pasos y rectificaría este escandaloso atropello. Esta era la buena esperanza del querido y respetado Granados Chapa. Los días han pasado y la Asamblea -con aplastante mayoría perredista- no da muestras de rectificar nada.
Lectora lector querido, como muchos de ustedes, yo me pierdo con enorme facilidad en la tupida manigua de las leyes mexicanas. Al parecer, a AMLO le ocurre lo mismo, pero como es drástico, arrebatado y ejecutivo, él saca su machete y poda o arranca de cuajo cualquier arbusto legal que se le atraviesa en el camino. No es la primera vez que nuestro Jefe de Gobierno procede como caudillo iluminado que solamente se acoge a la ley cuando ésta trabaja en su favor y la ignora o la tuerce de palabra y de hecho cuando le resulta adversa. Es importante decir que, en alguien que aspira a la Presidencia de la República, estos desplantes constituyen una señal gravísima. Este contrahecho universo de las leyes atropelladas y de las leyes que se hacen al capricho y a la medida del caudillo en turno retrotrae a México a la dorada época de los priistas Presidentes (o Gobernadores, o Alcaldes) imperiales.
Dado mi extravío en los extraños vericuetos de la legalidad, le pedí a mi excelente abogado de cabecera un estudio y un punto de vista razonado acerca de esta "acción de nulidad de juicio concluido" y su primer diagnóstico fue que se trataba de un traje a la medida que la obsequiosa Asamblea fabricó para que AMLO pudiera galanamente brincarse a la Suprema Corte y a su fallo de "cosa juzgada" en el asunto del Paraje San Juan. Los asambleístas que parieron este legaloide monstruo de Frankenstein, dicen muy orondos que en esta tarea de demolición fueron asesorados por la UNAM. Me resisto a creerlo. Cualquier aceptable egresado de la Facultad de Derecho de la UNAM se daría cuenta inmediatamente que esta modificación que se aventó la Asamblea desfonda todo nuestro aparato jurídico y crea un margen de incertidumbre en el ya de por sí frágil y caótico Estado de derecho. En verdad nos encantaría que los papacitos y madrecitas de la acción de nulidad de juicio concluido nos dijeran los nombres de sus asesores universitarios y nos explicaran cuáles fueron las altísimas razones de interés general (el interés particular está a la vista) que motivaron su torpe e insostenible fabricación.
El departamento jurídico del GDF (¿existe?) tuvo tiempo y modo para defenderse de la delirante maquinación de los Arcipreste. No lo hizo, el asunto creció hasta llegar a ser cosa juzgada y sólo en este momento, cuando ya estaban agotadas todas las instancias legales, el GDF reaccionó y no encontró mejor cosa que recurrir a ese utilísimo chícharo que es René Bejarano para que los dóciles asambleístas se aventaran, en honor de AMLO, el tiro de modificar la ley de manera que nuestro sistema jurídico se quede sin última palabra y sin sentencias definitivas. Muy sucintamente éste el traje a la medida que se mandó hacer un funcionario que pretende ser Presidente y supuestamente cumplir y hacer cumplir la ley. Termino con dos advertencias acuáticas: ¡aguas, AMLO!, ¡aguas con AMLO!
La biografía del deseo
Tania Pérez-Salas. Conserven este nombre en su memoria. Se trata de una coreógrafa y bailarina mexicana llena de gracia, con un enorme talento y con un pasmoso rigor artístico. El domingo 29 de febrero terminó su temporada en la Sala Miguel Covarrubias de la UNAM. Asistir a su espectáculo titulado "La biografía del deseo" fue una inesperada lluvia de oro, una prodigiosa rosa que brotó en mitad del desierto y me redimió de golpe de todo el malestar y la náusea que los políticos y los jerarcas nos provocaron en una semana particularmente infame. Tania y su grupo de muchachas y muchachos mexicanos hablaron con su cuerpo, dialogaron con la música e intimaron con la luz para trazar en las rocas del aire la luminosa caligrafía del deseo.
¿Qué tal durmió? CCXXVI
Compruebo que el cinismo duerme maravillosamente.
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1 2004Otro surtido rico
¡Arriba corazones!, ¡la vida nos espera!, ¡vamos, México!, ¡todos a chutar un penalty!, ¡háblensen!, ¡acompáñensen!... Lectora, lector querido, he adoptado este tono que entremezcla la voz de algún entrenador del futbol nacional y de alguna Primera Dama, para acompañarlos en la inauguración de esta semana que, si va a estar como la anterior, requerirá de todos los poderes de nuestro estoicismo y de nuestro humorismo. Casi podría asegurar que no existe otro país donde ocurran tragedias tan chistosas como las que fragua el surrealismo nacional. No me mueve el nacionalismo patriotero, pero desafío a cualquier nación a que cree (y sin esfuerzo perceptible) seres y entidades como el Niño Muerde, la Profa Gordillo, la CTM, Roberto Madrazo, Nico Mollinedo, el Brontopri, Niurka, Isidro Pastor, el gran Norbertiux, el simpatías Derbez, Cuauhtémoc Blanco, José Luis Soberanes, los 400 pueblos (que marchan encuerados), el CGH, los Pancho Villa, Pro-Vida, el Fidelic, las Sofoles, la Femexfut, Manolín Bartlett y Shilinsky Cárdenas (fíjate qué suave) y tantas otras maravillas que deambulan por nuestra hospitalaria realidad sin que ningún ciudadano encuentre nada anormal. Imagínense a un francés presenciando este desfile. Les puedo asegurar que en menos de tres minutos se colapsa, hiperventila y rueda por el suelo vomitando verde. Nosotros ni pestañeamos. Lejos de alarmarnos, dictaminamos que son la pura botana, la sal de la vida y el solecito de nuestros días. Algún día, alguien hará el cálculo de cuánto nos cuesta mantener funcionando este delirante circo, esta interminable tira cómica. En lo que esto sucede; en lo que nos tardamos en descubrir que todo esto no es normal; en lo que caemos en la cuenta de que, por ejemplo, le acabamos de subir el sueldo al mirífico Jorge Emilio; a mí lo único que me queda es hacer mi mejor intento por mantener el buen ánimo de mis paisanos, hacer la ola en nuestro honor y enfrentar esta semana que arranca invocando a Joseph Alfred LLímenez: "Ojalá y que nos vaya bonito".
EL ESCRITORIO: Y sigue el desfile. El pasado viernes sonó mi teléfono. Del otro lado de la línea escuché la regocijada voz de Emilio Chuayffet. Quería solicitar mi autorización para emplear una línea que acabo de escribir y que habla de "los damnificados del voto útil". Estaba encantado. Este encanto se disipó cuando le pregunté por su oficina. "Sigo en una oficina provisional" dijo con inocultable tristeza. En su momento, yo lo advertí: si quieren sacar a la Gordillo de su cubil, la van a tener que volar como piano con todo y escritorio. Cuando la Profa se retira por las tardes, se lleva el escritorio; a la pachangota que se acaba de organizar, se presentó con todo y escritorio. Háganme caso: vuélenla.
MADERO: Traigo conmigo un cuidado. La Jaguara, domadora de pumas, está aún más atormentada que yo. Las muy creativas, quizá ociosas, autoridades de la escuela donde Osama bin Bucles cumple sus afanes terroristas han llegado al acuerdo de que nada hay más formativo para los jóvenes y cerriles educandos que disfrazarlos de personajes de la historia de México. En cuanto mi descendiente supo del proyecto, anunció que él quería ser el Hombre Araña. No fue fácil convencerlo de que tan conspicuo individuo no participó en la Batalla de Celaya. Ya con cierta desilusión, se propuso para ser el Cura Hidalgo, pero le dijeron que el Padre de la Patria ya estaba apartado. Total que le vino a tocar ser Madero y acá están sus padres pariendo tucanes en su afán por conseguir el atuendo correcto y obtener una caracterización convincente. Andrés ya se está dejando la barba y en unos quince años estará listo para redactar el Plan de San Luis.
EL LIBRO: Feria del Libro en Minería. Ya no caben ni los libros, ni los visitantes. El sábado por la tarde, una nutrida delegación de cuatas y cuates me acompañó a la presentación de mi libro más reciente. Fue divertido y satisfactorio. México lee y la Feria necesita más espacio.
¿Qué tal durmió? CCXXV
Se aproxima el Día de la Mujer. Con esa brutal deuda que tenemos con las muertas de Juárez, no sé qué es lo que vamos a celebrar. ¿Entre una frivolidad y otra, doña Marta no podría hacer suya esta causa? Si no lo hace, que no se permita hablar de atropellos y violencia contra las mujeres
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