DEHESA FEBRERO 2004












27¡Que semanita!

Ya es viernes. Entiendo y comparto el sentimiento de tantos varones ilustres del Anáhuac que están pidiendo una dispensa papal o municipal para que hoy no toque. Traemos el espíritu, la sensibilidad y la libido muy erosionadas y así no hay manera de izar el estandarte, aunque la plaza esté rendida y aunque haya sido Día de la Bandera. Nuestra voluntad puede estar dispuesta, pero como bien dice la sabiduría popular: ¿de qué sirve la neurona si ya se ausentó la hormona?

A ver, explíqueme usted cómo es posible llegar al viernes con ímpetus, con ansias de novillero, como queriendo pelear; si ya desde el lunes recibimos avisos múltiples de que el mundo se va a acabar (dicen en Guerrero: que se acabe en hora buena como no me acabe yo). No quiero cargarle la vida, ni tupirle el hígado a la ya mítica señora potosina, pero les voy a contar mi caso (y mi lunes) en la inteligencia de que no me considero excepcional, sino común y de que no me miro como "líder de opinión", sino como uno de tantos damnificados del "voto útil" (tiempo habrá de hablar del higiénico voto inútil) que peregrinan por ese alto valle metafísico de nuestro país llenos de alarma, vacilación e inseguridad como gallina en autopista.

Despertar en lunes ya es de suyo tarea difícil, adversa, demandante. Las únicas opciones gratas son volverse a dormir, o permanecer en la cama remoloneando, escuchando el disco de los grandes éxitos de Julio Jaramillo, leyendo novelas policíacas y planeando inenarrables travesías eróticas. Nada de eso está a nuestro alcance. Hay que levantarse y escuchar, aunque sea un poco a destiempo, la excitativa de Adolfo Ruiz Cortínes (que tenía cara de pantufla con corbatita): ¡México, al trabajo fecundo y creador!. Para mi mal, así lo hice y así me fue. Para empezar, en la regadera tuve, puerta de por medio, uno de esos productivos diálogos matutinos que sostengo con la Jaguara, domadora de pumas (¿vieron la madrina que le acomodamos a mis muy apreciados tuzos?): ¡Germán!, ¿qué vas a hacer hoy? Desde la regadera lo que se oye es: gurmnkivsoi?. Yo respondo: ¡¿queeé?!, ¡no te oigo nada!. Ella oye: ¡eeentigdaaa!. La indomable responde: ¿y luego de eso, qué vas a hacer?. Yo solamente respondo: ¡carajo!. Ella comenta: trabajo, trabajo, trabajo, no sabes de otra, también tu familia existe. Yo me pongo a cantar "Nuestro juramento" y doy por concluido el diálogo de ultratumba. Muy tonificante.

Salgo de la regadera y me entero de que la Rectoría de la UNAM está tomada. Comienzo a vomitar verde como si me hubieran aplicado un exorcismo. No puede ser que ahí sigan vivitos y fregando todos esos siniestros parásitos púbicos que consideran que todo jaloneo electoral requiere de un ataque a la UNAM. Hacia las dos de la tarde, los 40 aviesos imbecilitos nos hacen el infinito favor de devolvernos nuestra Universidad.

Unos cuantos minutos de descanso y comienzan a llegar las noticias de la deslumbrante comparecencia en el Auditorio de la CTM de Viruta Abascal y Capulina Fox. Yo que el 2 de julio del 2000 soñé que, a más tardar, el 4 de julio del mismo año, la CTM habría desaparecido, tengo que oír y contemplar al bandido de Deschamps haciendo los honores de la visita, a los mafiosos presidiéndola y a los corruptos minisaurios abucheando al par de mensos que, además de perdonarles la vida, se han sentido obligados a cohonestar con su presencia ese maravilloso cambio de directiva donde salen unos y entran los mismos. No hay hígado, por blindado que esté, que resista tal mezcla de cinismo y de estupidez.

Todo esto da de sobra para llegar a las 21:30. En la televisión, Carmen Aristegui y Javier Solórzano exhibirán el video que luego refriteará López Dóriga: "el chamaqueador chamaqueado" con el niño verde haciendo en calidad de estelar su muy ensayado papel de mocoso imbécil. Todos saben lo que vino después. El tucancito dice que para dejar su puesto tendremos que matarlo. Que no nos dé ideas. Llega el viernes y todo es una batalla campal de corruptos, oportunistas, vividores y subdotados (incluyo a Fidel Herrera y a Madrazo que ya brindaron su apoyo a Jo-Jo-Jorge Emilio). Desde el fondo de mi heroísmo hago un anuncio: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCXXIV

Ni me diga, ya lo sé: con muertas y sin muertas, usted, señor de la justicia, duerme de maravilla.


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26Las fiestas

En un día ya no muy lejano, se hará un detalladísimo estudio del genoma azteca y, estoy seguro, se descubrirá que tenemos un gen superdesarrollado y dominante: el gen pachanguero. Glosando a mi amigo y maestro de historia y de vida, Don José Iturriaga, puedo afirmar que afán mexicano que no termine en pachanga y pachanga que no termine en la cama son dos actos fallidos. Esokeniké (proverbio chino).

Afincado en estas sólidas nociones, voy por la vida, como ya habrán podido comprobar lectoras y lectores contumaces, de fiesta en fiesta. Percibo que en esto, mi alma es muy similar a Xochimilco que tiene una pachanga para cada día del año, aunque hay ocasiones en que sobran fiestas o faltan días. Lo que estoy haciendo no es necesariamente una profesión de hedonismo, aunque no tengo ningún reparo en contemplar la vida como territorio del gozo; más bien lo que quiero que compartamos es una sólida convicción que me ha sido obsequiada por mis seis décadas de vida (caseta próxima, prepare su cuota): la fiesta va por dentro.

Me explico un poco más: la única manera de que la vida sea una fiesta es traer enfiestados los ojos, el alma, el cuerpo y sus emocionantes aditamentos. No se trata ¡voto a Júpiter! de ir de una boda a otra, de chágüer chágüer y de pachanga en pachanga. Este tipo de asambleas deben consumirse en dosis selectas y homeopáticas, so pena de que nuestra alma festiva naufrague en la decimoquinta ocasión que escucha "caballo viejo y cansado", o "no rompas más... ", o "¡las mujeres, las mujeres!, ¡los colados, los colados!" (ya ven el Niño verde cómo terminó). Yo hablo de fiestas más profundas y, si me apuran un poco, les diré el nombre de la que para mí es la fiesta principal: el trabajo. Es maravilloso trabajar con gusto, con generosidad y con fruto. No es ésta una noción que nos sea cercana. A los aztecas lo que les encantaba era repartir macanazos y hacer violentísimas cirugías cardíacas; a los conquistadores el trabajo les parecía propio de villanos y gente baja. Junten estas dos raíces y ya verán que conceptos como laboriosidad, constancia, ahorro, mesura y sobriedad nos suenan como azotes divinos y como brutales castigos que pueden y deben ser evitados. Entre nosotros, sólo los heréticos regiomontanos y nuestros migrantes han superado este prejuicio del trabajo como maldición y han generado la convicción de que el único dinero legítimo es el que proviene del propio trabajo. Sin ninguna modestia me incorporo a esta nómina. Me encanta trabajar, hacer cosas, inventar modos de cumplirme con la gente y de cumplirle a la gente.

Trabajar es una fiesta muy divertida. Se los dice un hombre mayor que está parapetado en su recámara defendiéndose de una fiesta infantil. ¡Estas sí son penas, mijito!, diría mi abuela. En cuanto pueda, me escapo a trabajar.

El centro

Este miércoles por la tarde su Charro Negro y su China de Sumatra nos fuimos a pasear al Centro. Para nuestra compartida sorpresa, la recuperación de esta zona de la Ciudad ha avanzado notablemente. Tanto, que vivir, pasear, estar, comer y disfrutar en el Centro Histórico de la muy noble y leal vuelve a ser un destino antojable. Me informan que muchas parejas jóvenes comienzan a ocupar esos espacios antes condenados y que ahora recuperan su historia, su luz, su futuro, su tenue complicidad. En teoría, cuando se habla de fuga o de escape se piensa en un movimiento del centro hacia las afueras. Con lo que ahora está ocurriendo en nuestro Primer Cuadro, hombres y mujeres pueden locamente plantearse la fuga rumbo al centro. Si han leído "Altazor" de Huidobro (¿y si no, qué esperan?), ahí se encontrarán con la caída hacia arriba; si quieren leer esto en versión horizontal y con caligrafía de piedra y tezontle, rescoldos fundacionales y anuncios de juventud, vengan al Centro y atestigüen el arreamiento de nuestra bandera y el alzamiento de nuestra esperanza (la nuestra que no es necesariamente la de AMLO). Nadie puede vivir, ni navegar, ni amar si no tiene un centro. Pronto lo recuperaremos. Hoy, la pareja no presidencial lo logró.

¿Qué tal durmió? CCXXIII

Damos entrevistas, vamos a marchas y conmemoraciones, alzamos la voz; pero las muertas siguen sin sosiego y la justicia sigue dormida.


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25¡Llegò la tuba!

Está preciosa. Es dorada, enérgica y refulgente. Es mi tipo. Me podría haber casado con ella, pero le tocó ser tuba y no Jaguara, domadora de pumas (¡ay, dolor!). a reserva de cómo la bauticen en San José, La Chachalaca, yo la he nombrado María de la Paz en honor de mi cuadernísima María de la Paz Ucha de Canales, dama jarocha de altísimas prendas cuyo natural generoso y pachanguero la movió a convertirse en la primera accionista del BANIMUSI (Banco Nacional de Instrumentos Musicales) que jamás, pero jamás, será vendido a las naciones extranjeras.

María de la Paz (la Tuba) la tengo aquí conmigo. Es un recordatorio de la generosa bondad de mis paisanos. Ahora viene la bronca del traslado a Oaxaca. Tampoco será un gran problema. Tener una buena coartada para ir a Oaxaca es un regalo de la vida. Me haré acompañar por el Bucles quien, ya con sus flamantes nueve años, está francamente entusiasmado por conocer esos lugares de los que tanto le he platicado. Asistirá también la Jaguara y supongo que de inmediato será incluida en la zoología fantástica de Toledo. Así, todo indica que el 13 de marzo llegaremos a la capital de Oaxaca y el día 14, en una ceremonia breve pero emotiva, haremos entrega a la gente de San José de la Chachalaca del instrumento que les regala su país para que no muera la música.

Subsiste un enigma: el traslado físico. Ya me veo como Pípila melódico cargando a la recia María de la Paz (la Tuba). Si la documento en el aeropuerto, corremos el grave peligro de que la abollen lo cual es inaceptable. Mucho me temo que en el interior de la aeronave no me la dejen llevar. La tercera posibilidad es absurda: comprar un boleto a nombre de María de la Paz Dehesa Guasave y llevármela sentadita a mi lado. En fin, ya veré cómo le hago.

Hace algunos días, habló a mi programa de radio una buena mujer de 81 años que solicitaba nuestra ayuda para abandonar la Ciudad de México donde laboró como auxiliar doméstica durante muchas décadas (su sueldo era de mil pesos mensuales), pues tenía el vehemente deseo de morir en su natal pueblito de Oaxaca. La Nauyaca Llera, mi pérfido amigo, me hizo al aire una sugerencia: pues llévatela dentro de la tuba. Por supuesto que no le hice caso. De hecho, esta buena mujer ya está en su pueblo. Ahora le toca viajar a María de la Paz (la Tuba) y de que llega, llega. ¡C.CH.N.!

Las relaciones peligrosas

Ayer lunes por la tarde, me aborda un amigo y me dice con ojos brillantes y voz jubilosa: ¡¿viste qué friega le pararon a Fox en la CTM?!. Yo contesté: sí, pero no me explico tu júbilo; es nuestro país el que se está deshilachando por todas partes; hay algo de morbosa autofagia en esta celebración excesiva de los desatinos de nuestro desbrujulado Mandatario. Yo no le veo mucha gracia, ni mucho de celebrable al hecho de estar serruchando el piso sobre el que estamos parados; aunque debo reconocer que el señor Fox se fabrica unos autogoles de insuperable factura e inspiración.

Hace 50 años, cuando mi madre me veía elaborar jugadas de este tipo que me dejaban, como al caballo blanco, con el hocico sangrando, ella con voz calmosa me decía: ¿quién te mete, Juan Copete? Lo mismo le digo al señor Fox: ¿quién lo mete al Auditorio de la CTM?, ¿quién permite que su escolta "de honor" sea ese cínico inútil apellidado Romero Deschamps?, ¿quién le sugirió al cabeza de yunque de Abascal entonar las alabanzas de Fidel Velázquez y de la CTM? Todo es un intragable batidillo. Si los de la CTM fueran, ya no digamos decentes, sino mínimamente coherentes, tendrían que haber recibido a Fox y Abascal con una ovación de pie. Estos dos desventurados se han encargado no tan sólo de la sobrevivencia, sino de la prosperidad del sindicalismo charro, de la explotación de los obreros y del atropello de la libertad de asociación con tal de mantener un control político sobre los obreros, aunque eso implique alentar y fortalecer la penosa sobrevida de esta cueva de decrépitos gandules que ya tendrían que estar rindiéndole cuentas a la justicia. El que con charros se acuesta, abucheado amanece. ¿Quién te mete, Presidente?, ¿quién te mete a Presidente?.

¿Qué tal durmió? CCXXII

Cada vez le quedan menos días al Gobierno de Patricio Martínez: ¿cuántos desasosegados cadáveres se llevará en el portafolios? Todos duermen, menos las muertas.


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24¿Otra vez la UNAM?

En la noche que va del domingo al lunes, con gran despliegue de fotógrafos y reporteros (?), la Rectoría de la UNAM fue tomada por unos 40 vandalitos con ínfulas de subcomandantes. Sus pretensiones eran de tal modo extravagantes y desarticuladas, que lo único que se puede pensar es que de lo que se trataba es de aquello que los mexicanos comunes llamamos "fregar por fregar", o lo que los más ilustrados nombran como "un acto de provocación". ¿De parte de quién?. Ojalá y alguien (Marcelo Ebrard, por ejemplo) lo averiguara.

Ante la total indiferencia de la comunidad universitaria, el siniestro batalloncito optó por retirarse. Esta misma comunidad debe estar muy atenta. Tristemente ya sabemos que, en cuanto comienza la turbulencia pre-electoral, la UNAM se convierte en el botín de los cobardes. Todo indica que los universitarios ya no estamos dispuestos a permitirlo. Nos va el futuro en ello.

San Bucles

Celebremos con gusto señores. Hoy, 23 de febrero de 2004, el Capitán Bucles cumple 9 años. Su madre, la adriática Jaguara, domadora de pumas (¡me carga el Fidelic!), se ha convertido, por el puro gusto que siente, en la primera jacaranda que comparece en el alto valle del Anáhuac. La ejemplar madre se levantó a esas horas absurdas a las que se levantan las mujeres (necesitan tiempo para la maldad), abrazó con tierna vehemencia a su kapushito que, para no variar, estaba mentando madres porque tenía que ir a la escuela en tan señalada fecha. La susodicha madre, en franco plan de silbante futbolística, hizo caso omiso de las violentas imprecaciones del pequeño Cuauhteminho, lo forró, lo flejó y lo envió rumbo a las fuentes del saber. Así son las madres espartanas.

Mientras tanto, el recio padre reciamente dormía. Cuando despertó, su pequeño dinosaurio ya no estaba ahí. Sin saber que la Rectoría de la UNAM estaba tomada, se dispuso a hacer sus abluciones matutinas. En este punto es donde debe intervenir la CNDH del DF. Por menos, comenzó la segunda guerra mundial. Mi espacio vital es sistemática y brutalmente violentado. Cuando yo entro a bañarme, la expansiva Jaguara ya copó íntegramente el espacio (me toma mi rectoría). Sobre el amplio lavabo hay una cantidad tal de frasquitos y frascotes, de artefactos eléctricos (una secadora de pelo modelo Tomahawk, una planchadora capilar de uso industrial, el cargador de la femenina Palm, el cargador del celular, etc.), variada bisutería, redondelitos desmaquillantes, hartos tiliches (parece puesto de ambulante de Pericoapa), que a mí me quedan no más de diez centímetros cuadrados para hacer una torre inverosímil con mis sobrios ropajes y mis escuetos instrumentos de afeitado y aseo. A esto se ha visto reducido el hombre post-moderno.

Hasta ahora he evitado decir que soy el feliz padre, pero resulta que lo soy y lo soy tanto que, en verdad, puedo decir que instante por instante la vida del Bucles ha sido dichosa para mí, desde el muy disfrutable momento de su hechura hasta su actual y delictiva hora presente. Felicito a la gárrula madre que no ha dejado de serlo ni por un segundo. Hace nueve años ella era un ser exhausto y feliz con color de empanada cruda. Mientras tanto, el negro y charro padre lloraba copiosamente como en sus otros tres alumbramientos y recibía los confortables abrazos de un tal Alejandro Junco y de mi amigo cuyo apodo si fuera pronunciado en voz alta, provocaría la catástrofe en los mercados internacionales y la inmediata renuncia de Doña Marta a toda aspiración presidencial. El Bucles desde que nació tenía cara de persona buena, sensible e inteligente; lo sigue siendo. Su padre era un hombre feliz; lo sigue siendo.

¿Qué tal durmió? CCXXI

Casi es de tiro por viaje. Cada vez, que trasladada en su helicóptero particular y custodiada por su estadito mayorcito también particular, Doña Marta nos ilumina con su voz a los aztecas, se refiere a la violencia y a los malos tratos de que son objeto las mujeres, así en general, se le olvida hacer suya la profunda irritación popular que existe ante la más evidente y monstruosa violencia que se ha ejercido contra la mujer mexicana en los últimos años: las muertas de Juárez. Me permito recordárselo. Me late que Doña Marta está a punto de despertar y de encabezar la generalizada exigencia de justicia.


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23Surtido rico

Los hombres al borde de la tercera edad nos cansamos muy pronto. Este pasado viernes a las 3 de la tarde, su Charro Negro ya andaba con el cuerpo lacio y el ánima desflecada. Sin embargo, como soy un ejemplo para la senectud mexicana, saqué juventud de mi pasado, abrí una línea de crédito en BNH (Banco Nacional de Hormonas)... ¡Espérenme!...

ORFANDAD BANCARIA: Ahorita que dije banco se me prendió el foco rojo: ¿cómo que van a vender todo Bancomer?, ¿cómo que Paco Gil ya manifestó su benévola aquiescencia?, ¿cómo que no les van a cobrar impuestos?, ¿cómo que ahora nuestros dineros del Fobaproa van a ir a dar a los hispánicos bolsillos?, quisiera hacer un comentario más sesudo y más sereno, pero sólo se me ocurre decir: ¡qué poca madre!... Bueno, retomo mi historia: el viernes a las 3 de la tarde, con la pila recargada, me apersoné en un discreto salón de banquetes donde me encerré con más de 40 dionisiacas ex alumnas que me hicieron "de cosas". Asistieron otros 10 caballeros cuyo nombre, por elemental pudor, me reservo. Fue una singular orgía (de recuerdos) y una bacanal (virtual). Alguna vez ya hablé aquí de la etimología de la palabra "símbolo" (moneda rota). Esa tarde de viernes, en compañía de las ilustres damas del Centro Femenino de Estudios Mexicanos, recuperé esa media moneda que se me había extraviado hace 25 años. Fue hermoso y agotador. Como bien podría testimoniar JLP: las mujeres son bonitas, pero desgastan durísimo. Nos dejan como ejote al vapor. Sólo porque soy muy hombre (yo creo), pude reunir mis pedazos y presentarme a dar función.

El sábado me sorprendió volando rumbo a Acapulco. Es infame ir a trabajar a un lugar donde todo mundo va a ejercer la más disciplinada holgazanería. Ni modo: hay que corretear la chuleta. Llegué, ví y no voy a decir que vencí, pero me divertí mucho dándole una conferencia a personas juiciosas y aceptablemente alfabetizadas. Para la noche estaba ya de regreso en el Principado de Pejenia (también conocida como Amlosia) donde me esperaba quien yo bien me sabía: la Jaguara resplandeciente con su atuendo de Mae West y su bronceado horneado. ¡Me volvió a llevar a una boda!. De veras que ustedes, chicas, no toman en cuenta lo que por amor hacemos los enteleridos hombres. Y todavía nos faltaba la magna celebración de los respetabilísimos 60 años de mi cuate el Rulos que ha llegado a esta bella infancia de su vejez con ánimo sereno y sin necesitar todavía el apoyo de los Laboratorios Pfizer. Fue un fiestononón.

NOTA FÚNEBRE: ¿Ya se dieron cuenta de que ¡de nuestros impuestos!, además de pagarle a los españoles, le vamos a pagar 120 mil pesos mensuales a Sasha Montenegro?. Perdónenme, pero me está viniendo una cierta náusea y prefiero desviarme rumbo a temas de mayor gratificación.

VUELVE LA ALEGRÍA: Con Chapultepec vamos de maravilla. La campaña de Fundación Azteca nos procuró un poco más de 14 millones de pesos. Todavía la meta de 100 millones está lejana pero, con tu ayuda que no nos negarás, la vamos a alcanzar. Nos urgen voluntarios para el boteo (informes al 56-11-65-13); Angeles Mastretta y acá su napkin ya nos autoerigimos en boteros del vodka y pulularemos toda la semana por la ciudad meneando el bote sin reposo. Si quieres salvar Chapultepec y provocar que el bosque se derrame e inunde todo el país, es tu hora. Pueden tú y tu familia empuñar el bote, o tomar la moneda y, de preferencia, el billete y depositarlo. Si no lo haces, luego no chilles.

LA FELONÍA PICTÓRICA: Aquí viene otro asunto que me ha traído sin juicio este fin de semana: ¿cómo que los maravillosos cuadros de Remedios Varo que Walter y Alejandra Gruen habían adquirido y luego donado al pueblo de México vienen a ser ahora, por mediación de una juez estúpida y desaprensiva, propiedad de una "heredera" a la que tarde se le hace para tostonearlos? ¿Qué opinará de esto mi estimado Mariano Azuela? ¡Ya dejen de robarnos!

Al sábado febril le siguió un domingo intensamente futbolístico.

LLANTO PUMA: Nos devoró el jaguar. Ver "Señor Futbol".

¿Qué tal durmió? CCXX

No se crean, yo también estoy un poco harto, pero entiendo que precisamente con eso cuentan nuestros "justicieros funcionarios". Ellos le apuestan a nuestro cansancio y a nuestro olvido y eso es indigno, no está bien, no debemos permitirlo.


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20<¿Por que estas triste, regiomiontana?/a>

Mi tía Beachi no era feliz. Desde mi perspectiva infantil y como dice la letra de "El chubasco" estaba triste y no le faltaba razón. Cuando yo la avisté, frisaba los 70 años, vestía totalmente de negro, era soltera contumaz, nariz ganchuda, amplio lunar con pelos, su similitud con la bruja de Blancanieves era pasmosa y avanzaba por el mundo taciturna e instalada en el quejumbre. Lo crean o no, me encantaba sentarme a su lado mientras ella hacía "laborcitas". Para acrecentar sus desgracias, he de decir que mi tía Beachi, ni era mi tía, ni se llamaba Beachi. Este es otro milagro de la familia mexicana: los parentescos se pueden adquirir por contigüidad. En cualquier familia tenochca podemos escuchar cosas como las siguientes: no es mi primo, pero yo le digo primo; no es mi papá, pero él me mantiene como si lo fuera, le digo tío, pero en realidad es movida de mi mamá. Bueno, pues mi tía Beachi era mi tía, porque una auténtica tía me había girado fulminantes instrucciones de que la tratara como tía y que ni siquiera intentara averiguar su verdadero nombre.

Tía Beachi, ¿nunca tuvo usted novio? Yo sabía muy bien que esta pregunta era el infalible acicate para que ella me contara una historia que literalmente me encantaba. Ahora que me lo preguntas, mijito, te respondo que sí, me decía con su voz gangosísima; aquí como me ves, yo supe del amor. Dejaba la labor a un lado, miraba hacia el infinito, suspiraba hondamente, los pelos del lunar le vibraban como medusa y decía: él era un militar muy galán que llegó a Monterrey y, modestia aparte, luego luego se fijó en mí. Tenía los ojos encendidos, un bigotillo fino como el de Jorge Negrete y una voz, una voz, sobrino, que parecía que al hablarte te acariciara. Conforme Beachi iba contándome esta historia, ella se iba convirtiendo en una jovencita porfiriana en alguna terraza del antiguo Monterrey. Cuando me sorprendía sola, se me acercaba con paso muy firme, imagínatelo con su uniforme de gala (con toda obediencia, yo me lo imaginaba), y me decía con esa voz que él tenía: ¿Por qué estás triste, regiomontana/ regio porte, regia estatura?. En este punto, siempre en este punto, la vehemencia de Beachi daba de sí, los ojos se le inundaban, sacaba un pañuelote, se sonaba con militar estrépito, yo también lloraba por tan triste historia y porque, una vez más, me quedaba sin saber cómo seguía el poema y sin saber cómo terminaba el romance, aunque todo indicaba que su final era amargo y solitario. Así son los militares y así era Beachi.

No crean que les he contado esta historia nomás a lo baboso. Lo que ocurre es que en esta segunda quincena de febrero, me encuentro rodeado de mujeres tristes. Es posible que no les falte razón, pero me gustaría explicarles que siempre hay razones para la tristeza, pero también las hay para la felicidad. Consideren además que no es ésta una época del año muy propicia para el gozo. Estamos atrapados entre el congelamiento y las jacarandas; el frío no se acaba de ir y las flores no acaban de llegar. No estén tristes. Es cuestión de esperar unos cuantos días para que sientan en los ojos, en los hombros y en las comisuras de sus misterios (gozosos) que la vida de nuevo se abre paso.

En lo que llega ese momento, puedo con entera seriedad ofrecerles mis servicios. Estoy dispuesto a vestirme de militar porfiriano y a buscarlas con paso brioso en alguna terraza. Me dejaré el bigote (a ver si no quedo como Salinas) y me acercaré para preguntarles con voz acariciante: ¿por qué estás triste, regiomontana/ regio porte, regia estatura?. ¡Aaaaaah! y otra cosa: hoy toca.

Chapulines al ataque III

¡Gracias! En su día dedicado al rescate de Chapultepec, Fundación Azteca obtuvo una cantidad que aún sigue creciendo, pero que ya rebasó hace un buen rato la meta de 6 millones y medio que se había fijado originalmente. Fundación Azteca, el Fideicomiso del Bosque y el Consejo Rector (ahí es donde entro yo en excelente compañía) cuidaremos de la correcta aplicación de ese dinero. Gracias.

¿Qué tal durmió? CCXIX

Los días siguen pasando, los discursos, las comisiones, los compromisos, los líricos efluvios llueven por doquier, pero los justos, incluido el camaleónico Dr. Soberanes, siguen durmiendo y/o durmiéndonos.


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19la tuza va

Era encantadora, retobona, graciosa y llena de luz. Estoy hablando de María Eugenia Llamas "la Tucita". Hoy cumple 60 años y mis ganas de felicitarla son irresistibles. Sé que los deseos no necesitan de razones claras, pero en este caso, me sobran razones para abrazar a María Eugenia quien actualmente pulula por tierras regiomontanas.

Felicito a María Eugenia como un tenue modo de agradecimiento por las alegrías que a tantos mexicanos nos proporcionó. Cualquiera que sea mexicano y tenga la edad suficiente conservará como una dádiva de su memoria (en este país de desmemoriados) aquellas escenas de "Los tres huastecos" donde la indómita Tuza traía a Pedro Infante de soponcio en soponcio con su variado zoológico portátil encabezado por una culebra llamada Chabela. Olvidar esto es olvidarnos de nosotros mismos; no agradecerlo sería una grave falta de generosidad. Cito a mi abuela: no es bien nacido quien no es agradecido.

Felicito a María Eugenia porque ha llegado con galanura al difícil y dorado territorio de los sesenta años que es, como a mí, hombre de 59, bien me consta (caseta próxima, prepare su cuota), una cumbre cronológica donde sólo las águilas se atreven. Sólo ella y sus seres más amados y cercanos saben de esta historia que comienza con un triunfo y una fama clamorosas que luego se diluyen en los días y los años y que fácilmente pueden festinar el anonadamiento, la amargura y un vago rencor. No es el caso de María Eugenia y esto es quizá el mejor motivo de mi felicitación. Hoy, la Tuza es una mujer pensante y comprometida. Es una excelente versión adulta de la Tucita: es encantadora, retobona, graciosa y llena de luz. ¡Ave, Tuza!, los que vamos a cumplir 60 te saludamos.

Chapulines al ataque II

Para Chapultepec, hoy es un día importante. Y si digo Chapultepec es porque quiero decir: nosotros. En Chapultepec, tú, yo, él nos hemos encontrado en infinidad de ocasiones y hemos tenido la oportunidad de crear, bajo el verdor, un disfrutable "nosotros".

Hoy Fundación Azteca dedica su campaña al rescate de la vegetación de nuestro bosque. Tienes mi palabra y la de un buen número de ciudadanos respetables de que cada peso que aportes se transformará en salud para el bosque y fortaleza para un árbol. La meta mínima que se ha impuesto Fundación Azteca es de 6 millones 500 mil pesos. No tengo la menor duda de que "nosotros" la vamos a superar. Hasta ahora, todas se han cumplido, incluso la del acelerador lineal de partículas que se antojaba casi imposible.

Puedes hacer tu donativo por teléfono (información al 01-800-667-94-41), o en los cajeros automáticos de Inbursa, en las sucursales del Banco Azteca, en las tiendas Elektra y en todos los Sanborns del área metropolitana.

Si estas líneas las estás leyendo en algún punto alejado del verde corazón capitalino, piensa (y siente) que del éxito del rescate de Chapultepec depende en mucho que logremos detonar un movimiento nacional de reforestación que nos comprometa y nos beneficie a todos. Dirán que estoy loco, pero todo nuestro país puede y debe ser Chapultepec. "Que abrazado de un árbol, le platico a la luna...", así cantaba Javier Solís "el llorado morronguito" (sic). Pues eso: abracemos un árbol, platiquémosle a la luna, o a una señora con tubos, o al plomero; lo importante es el árbol abrazado, amado y rescatado. Arbol de la esperanza mantente firme. De nosotros depende que así sea.

Una voce poco fa

Así como de pasadita, escuché hace poco una copla pampera que dice: "El hombre entra en el otoño/ como a la tierra de nadie/ para morir es muy pronto/ y para amar es muy tarde. Realmente me tiene putrefacto la coplita. Me propongo olvidarla durante algunos años; pero, muchachas, si traen algún pendientito conmigo, más les vale que se apuren. Dehesa sufre.

¿Qué tal durmió? CCXVIII

No cejes, insiste, no te canses, síguele, porfía, pelea... Todo esto me dicen los lectores que, como yo, ven pasar los días y las noches que se ahogan en el polvo de la injusticia. Con éste son ya 218 llamados a la justicia, a la recuperación y al alivio de los desgarramientos del tejido social allá en Ciudad Juárez. A esos llamados sólo puedo responder diciendo: No cejemos, insistamos, no nos cansemos, sigamos, porfiemos, peleemos... "Hasta que la justicia se siente entre nosotros" (Rosario Castellanos).


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18Chapulines al ataque

Yo moriré de danzón. Mis casi 60 años (caseta próxima; prepare su cuota) han sido una larga batalla en contra de muy diversos agentes externos (tías, colesterol, bacterias, vendedores de persianas, virus, ciclopistas, mujeres que están muy preocupadas por mi salud y me dicen cosas por mi bien) que, hasta ahora, me ha sido favorable. No voy a decir que me siento mejor que nunca, porque esas locuras sólo se le ocurren a nuestro Primer Mandatario. Hace menos de una hora me bañé y pude comprobar que estoy bastante balaceado y con evidentes huellas de las reñidas batallas que me ha presentado la vida. No sin merma, pero lo he resistido todo. Todo menos el danzón. Frente a la tropical cadencia quedo desarmado y a merced de los elementos y las elementas.

El sábado pasado, el sol decidió hacer ensayo general para la primavera que se aproxima. Le salió muy bien. Hasta zumbaba la Ciudad de México implacablemente acariciada por Don Tonatiuh. Por todas las calles se podía oír el crepitar de bugambilias y jacarandas urgidísimas de salir a escena con esos ropajes que tanto nos confortan. En mi camino a Chapultepec, iba yo pepenando recuerdos, emociones emboscadas y momentos que se me habían traspapelado. Chapultepec.

Dentro de nuestro parque emblemático, ya lo he contado, está el Jardín de la Tercera Edad que, a partir del próximo 1 de julio, será mi hábitat natural. Tiene una buena biblioteca cuyo acervo aumentaré con los libros que obran en mi poder y ahí me podrán encontrar con mi mecedora tlacotalpeña, mi variado surtido de chupifritos, mi whiskín, embutidos y carnes frías, mi tele y mi cachucha para ver los juegos de los Pumas. Allá me podrán encontrar; pero para que esto sea posible, es perentorio restaurar ese bosque todavía hermoso, pero dañado, ensuciado, ofendido y lastimado. Hace algunos días publiqué la inexacta noticia de que, por algo así como 30 años, las autoridades habían desatendido nuestro Bosque. Mi amiga Margarita González Gamio que es sonriente y belicosa me asestó un comunicado que me pegó entre ceja, oreja y madre. Por amor a la verdad rectifico, aunque sostengo que se hizo poco y que, en particular, lo que se refiere al cuidado de la vegetación, se hizo mal. Como haya sido, ahí estaba yo en el rincón de los rucos, rodeado de bellas náyades electrónicas, que me interrogaban acerca de mis razones para amar al Bosque. Con ellas grabé un buen número de mensajes televisivos invitando a todos aquéllos que tengan amor por los árboles y por los incontables recuerdos, históricos y personales, que Chapultepec cobija, a que se incorporen (se pongan de pie y se sumen) a esta tarea de rescate que es de todos y que avanza en tres direcciones: el acopio de fondos (necesitamos voluntarios para botear y voluntades para cooperar), la aplicación del Plan Rector de Rescate a cargo de Mario Schjetnan, quizá nuestro mejor arquitecto del paisaje y una intensiva tarea de educación y reenamoramiento de los usuarios del jardín de todos. No es por dárselas a desear, pero me pegué una insolada muy similar a aquélla que la Jaguara, con el noble fin de eliminarme, me orquestó en un lugar de Grecia llamado Cabo Sunion. Quedé como acocil pelón. Fueron dos horas de intenso y gustoso trabajo.

Al término de la faena, me dirigí a la biblioteca Andrés Henestrosa donde tenía mi improvisado guardarropa. A punto de llegar, algo me detuvo: el danzón. En una breve explanada guarnecida por un tenue toldo de manta, mis colegas de la tercera edad bailaban en pleno encantamiento. Saqué a bailar a una linda señora que me ordenó con los ojos que la sacara a bailar. Estuvimos sublimes. ¡Qué bonito es el danzón!, me dijo mi Ginger Rogers, estaría muy bien que todos los sábados viniera un maestro. Pensé en decir: me encantaría, pero mi apretada agenda... La que habló fue ella: así podríamos aprender usted y yo. Por esto y muchas cosas más, hay que rescatar a Chapultepec. Chapulines al ataque.

¿Qué Tal Durmió? CCXVII

Todos hablan de nosotras y de nuestras hijas muertas, pero nadie nos oye a nosotras. Juntan dinero para ayudarnos y no llega a nuestras manos. Además, no queremos limosnas; queremos que nos enseñen a valernos por nosotras mismas. Todo esto me dijeron las madres de C. Juárez. ¿Habrá alguien que esté despierto y las oiga?


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17Que verde era mi niño

Nuestra vida pública padece infartos y sarpullido. No creo que estemos actuando con corrección los viajeros funcionarios y los propios medios al concentrarnos en las ronchitas y dejar de lado esas severas obturaciones que están ahogando la posibilidad de que nuestro país fluya rumbo al futuro. Una buena muestra de esto que estoy planteando sería la desatención que le dedicamos al grisáceo punto muerto en el que se encuentran las reformas fiscal, energética y del Estado y el contrastante sobredimensionamiento que le hemos dado al banal, frívolo y baboso asunto de doña Marta y sus pechuguitas presidenciales. En verdad no veo qué bien se le pueda seguir a la República de nuestra morbosa contemplación de una señora cursi que, previsiblemente, hace puras cursilerías. Yo no le entro. Hasta donde yo sé, la naquería no es delito federal.

Pero si ya estamos en esto de las ronchitas, hay una que, ésta sí, me parece interesante porque la encuentro maligna. Se llama Partido Verde que es una especie de farmacia de similares que sólo alivia a una familia, aunque seamos tú y yo, lectora lector querido, los que la mantengamos. Ya por esto valdría la pena detenernos en este enfermizo brotecito que hemos dejado medrar gracias a que sus patrocinadores, los González Torres, han logrado convencernos de que son ingenuos pero buenos, cuando todo indica que son profundamente perversos. Creo que bastaría con revisar su trayectoria para sustanciar esta sospecha.

Desde su origen y hasta hoy el PVEM, siempre bajo el control de inteligencias tan luminosas y patriotas como las de don Jorge, su verde productito y Aristóteles Kahwaghi, ha sabido arrimarse a buenos árboles y fungir rentablemente como "fiel de la balanza" en elecciones y negociaciones disputadas que para ellos han resultado en buenas ganancias y en la absurda sobrevivencia de su negocito disfrazado de partido. Los verdes tucancitos han hecho la roncha. Reitero: es una roncha maligna y no es remoto que nos vuelvan a hacer su gustado numerito de vender caro su amor en el 2006. Por esto, es importante que nosotros, con el derecho que nos confiere la manutención que les damos, llamemos a cuentas a estos engolfados vividores y les exijamos una explicación de los enjuagues que ahora se traen con el "nuevo" IFE.

Para decirlo brevemente, esta historia de la arrebatada relación del PVEM y el nuevo IFE va de ninguna parte a ningún lugar sin pasar por la opinión pública. Al parecer los estatutos del siempre transparente Partido Verde eran una obra maestra de la explotación unifamiliar de una supuesta proposición política. Tan descarado y malhecho era todo, que el tribunal correspondiente exigió un replanteamiento a fondo. Lo emocionante de toda esta historia es que nosotros no tenemos acceso a estas locuras originales porque el nuevo IFE, amparado en no sé qué sigilo, decidió que los ciudadanos no tenemos derecho a conocer lo que se confecciona en la cocina de los tucanes Borgia, aunque todo indica que este leve contratiempo terminará, si no hacemos algo, redundando en favor de papá verde, niño verde y "boxeador" verde. Por lo visto, la industriosa familia podrá continuar sus redituables negocios, por lo menos, hasta el 2006. Y todo esto en el contexto mundial de una opción ecologista respetable y efectiva en muchísimos países y de un partido nacional con jóvenes individualidades enormemente respetables. Se confirman nuestras peores sospechas acerca de un club de vividores. La alarmante novedad es la del "nuevo" IFE.

Por lo visto

Berlusconi, Fox, Bush, Schwarzenegger son pruebas vivientes de que en la mediocracia actual, lo de menos es tener o no tener ideas; lo importante es salir mucho en la tele. He ahí la clave del triunfo. Se puede ganar exclusivamente "por lo visto".

El carismático Jorgito Hank así lo ha entendido y ya agarró por su cuenta los medios de Tijuana desde donde reparte sonrisas y dádivas. ¿Será posible que gane por lo visto?

¿Qué tal durmió? CCXVI

Ya vinieron "personalidades" del espectáculo estadounidense. El clamor ya es ampliamente internacional; pero todavía nadie escucha sin interferencias la voz de las madres de las muertas de Juárez. Los que tendrían que abrirle paso a la justicia siguen durmiendo.


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Banimusi

¡Alegría, pastores!, ¡albricias, pastoras!: ya se arregló lo de la baja del bajo. Los que tengan la rara afición a leer cotidianamente esta columna recordarán que, hace unos días, platiqué la tenebrosa historia de la desaparición de la tuba (bajo) de la Banda Sinfónica de San José La Chachalaca, Asunción Lachixila, Camotlán, Oaxaca, en un artículo titulado "La baja del bajo". Esta nota terminaba con una célebre imprecación tenochca ¡C.CH.N.! (varios lectores y lectoras lograron descifrarla y recibirán una sorpresa). Lo que jamás calculé es que la feliz solución de este drama musical fuera a presentarse tan pronto y por tan extraños caminos. Mi amigo Abraham Lincoln donó sus buenas ganancias del pókar a tan noble causa; luego apareció una señora humilde y lindísima que me dio 200 pesos y me dijo: yo ni soy de ahí, pero entiendo muy bien que sin música no hay vida. Luego fui a dar una plática a beneficio del MNA y las señoras ahí reunidas juntaron, por iniciativa de mi cuata Queta, diez mil pesos. Entre estos y otros donativos, a mediados de semana, ya teníamos dos tercios de tuba. Todavía faltaba lo mejor.

Con infinitos trabajos y penurias (¡no puede ser la cantidad de tiempo, de vida y de dinero que perdemos en honor del segundo piso del Periférico!) llegué a mi oficina el pasado viernes por la mañana. Ahí me estaba esperando un correo electrónico que me enviaba el Lic. Juan Gonzalo Rodríguez Félix, Director del Colegio Guasave A.C. No creo que mi Lic. Juan Gonzalo alcance a medir el gusto y la reconciliación con la vida que su comunicado me produjo. En él me cuenta que el Patronato del Colegio Guasave ha trabajado por 22 años en la formación de niños y jóvenes y que, como parte de esa formación, el Colegio tiene una Banda Sinfónica y por lo mismo están en posibilidad de entender la pena que embarga a "nuestros amigos" de La Chachalaca. En vista de todo esto, el Patronato ha decidido, me dice, sufragar enteramente la adquisición de la tuba. ¡Me quiero morir en Houston gritando puras leperadas! (así de contento estoy). Más veloz que doña Marta me puse en contacto con don Juan Gonzalo y a ritmo de tambora le comuniqué mi agradecimiento y le avisé que el golpe no iba a ser tan recio, puesto que ya teníamos dos tercios de tuba. Ellos se comprometieron a depositar el tercio faltante y, a una escasa semana de distancia, puedo anunciarle a la nación que "tuba habemus". ¿Qué tal? Piensen en todo lo que se puede hacer cuando los ciudadanos libre, voluntaria y alegremente nos ponemos de acuerdo. Surgió una carencia en la sierra de Oaxaca, en la capital del país dimos la noticia y conseguimos las primeras ayudas y ¡en Guasave, Sinaloa! se redondeó maravillosamente la solución que pronto emprenderá su camino a La Chachalaca. ¿Qué tuvo que ver el Gobierno con todo esto?: nada. ¿Qué le pedimos al gobierno?: que no estorbe. Y espérense: todavía ocurrió algo mejor.

Platicando con don Juan Gonzalo, un relámpago iluminó mi loca imaginación: ¿y si formáramos un banco nacional de instrumentos musicales?, ¿y si se llamara Banimusi? Ya estuvo. Aquí en México basta con tener el nombre para que aparezca la criatura. Con pasmosa celeridad, con una velocidad de ataque que sólo tienen actualmente los Pumas (¿vieron el 4-2 que le sorrajamos al Atlante?), me puse en contacto con mi amigo el Rulos que es experto en soluciones prácticas para arrebatos utópicos. Con él estoy cocinando el proyecto. Todo pueblo de nuestro país debe tener su o sus orquestas; las orquestas necesitan instrumentos; éstos suelen ser caros, nuestros pueblos suelen ser pobres... ¿y qué tal que algún cereal, o yogurt, o golosina o todos juntos se lanzan a una campaña permanente del tipo de "en la compra de cada uno de nuestros productos, equis centavos serán destinados a mantener viva la música mexicana... ¡música en su paladar y música en su país, hágase accionista de Banimusi!"?. (¿Ya vieron el congestionamiento de signos ortográficos que acabo de organizar?).

Ya estuvieron las cobijas; ya estuvo la tuba. Ahora vamos con Chapultepec.

¿Qué tal durmió? CCXV

El día "V". En C. Juárez se reunieron señaladas mujeres. Ahí están también las madres de las muertas que todavía esperan ser oídas. La que no aparece es la justicia. Duermen los que por ella deberían velar.


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13Las menaditas

En mi condición de rayuelero contumaz declaro que me apenan grandemente estos 20 años de ausencia de Julio Cortázar. Hay en la Ciudad de México una calle llamada Cerro del Agua que fue, hace 30 años, el dilatado escenario de la única plática que tuve con este personaje magnífico. ¿Encontraría al Mago? Lo encontré, pero no fue fácil. Yo estaba razonablemente tranquilo intentando con harto denuedo vender libros en una librería que, por aquellos tiempos, regenteaba. Llegó un cliente habitual y me dijo: Germán, aquí cerquita, en la Editorial Siglo XXI, está Julio Cortázar. En menos de un minuto, ya galopaba yo de la orilla de San Ángel a la orilla de Coyoacán. Llevaba conmigo mi completa colección de obras cortazarianas y, en particular, mi ejemplar de "Rayuela" que era el talismán de mis amores. Llegué a la editorial, me admitieron con gentileza y pude ver, a través de un hermético cristal, a Elena Poniatowska quien, so pretexto de una entrevista, crucificaba dulcemente a Cortázar. Esperé casi dos horas. Salió mi venerado escritor con ese exangüe rostro que tienen los que han sobrevivido a un azote mundial. Lo saludé y él bajó la mirada y también me saludó. Sin ponernos de acuerdo, ganamos la calle y comenzamos a platicar. Mi memoria me dice que fue algo luminoso e importante. Dos lectores de "Rayuela" subíamos y bajábamos por la calle mientras atacábamos y defendíamos tal o cual pasaje o renglón. Lo curioso (lo emocionante) era que uno de los dos era, además, el autor.

Extrañamos tanto a Julio. Hoy jueves, aniversario de su muerte, me visitó uno de sus cuentos titulado "Las Ménades". Habla con sagaz gracia de lo que les suele ocurrir a las mujeres en un concierto. Llegan muy formales, compuestitas y embridadas; comienza la música y se van aflojando, abriendo, desmelenando: hadas, náyades, magas, brujas: ésa es la secuencia.

Supondrán con razón que no recordé gratuitamente este cuento. Lo que ocurre es que el personal femenino que infesta mi oficina tomó la torpe decisión de acudir ayer miércoles al concierto de Luis Miguel en el Auditorio. Con raquítico entusiasmo me convidaron a asistir. Todas saben del horror que me provoca este moconete que alguna vez tuve que lidiar en calidad de "niño prodigio" y/o Mozart guerrerense. Por supuesto que no fui. Ellas sí fueron y regresaron transfiguradas. Hagan de cuenta que se les hubiera aparecido el Cristo Negro, la Virgen del Tlacote, o el esplendente falo. Ninguna llegó a tiempo a su trabajo, todas vagaban babeantes por calles y glorietas. Si finalmente llegaron a cumplir con su deber, no fue por el deber mismo, sino por la ilusión de volver a juntar fuerzas y dinero para ser dignas, una vez más, de confrontarse con el divino rostro. Como que se enclocharon.

Hoy ha sido un día difícil. Me esmero en ser normal, pero estoy rodeado de haditas, menaditas, iluminadas. Intento traerlas o atraerlas a este puerco y prosaico mundo de las tareas cotidianas, la cotidiana lucha por el sustento, la producción de bienes, servicios e impuestos, pero es casi imposible; su vagaroso espíritu soltó amarras en el Auditorio y, a estas alturas, ya anda en el lunar cráter de la divina ilusión. ¡Me lleva la CONAFRUT!

Rodeado de bacantes cuyos puestos pronto serán vacantes, escribo estos renglones para acordarme de Cortázar y mandarle un recado que anuncie que, si él supo contar la historia de Las Ménades, yo he padecido la narcótica presencia de las menaditas. Una de ellas escribe estos renglones mientras suspira, confunde marasmo con orgasmo y me anuncia que cerró herméticamente su camioneta y dejó adentro las llaves y la computadora que, en un día normal, me hubiera permitido terminar esta tarea hace una hora. Soy un pobre menadito que habita en la serranía.

El cobijazo

Vamos terminando la Operación Cobija. Con tu ayuda, lectora lector querido, han sido entregados diez mil cobertores ($700, 000. 00). Si tienes la menor duda o suspicacia, o si tienes voluntad de ayudar en este tranco final, comunícate al 5611 6513. Gracias por su calor. Y hablando de cobijas: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCXIV

La pregunta es para ustedes, señores Procuradores, gobernantes, funcionarios y Primeras Damas: ¿cómo le hacen para dormir si en C. Juárez han matado así a nuestras mujeres?


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12Fray BMW

Sábado 7 de febrero, 18:30 horas. Boda solemne, rumbosísima, tumultuosa. No sé si lo sepan, pero su Charro Negro, ante las insuperables dificultades para cumplir con el voto de castidad, ha hecho ferviente promesa de no asistir a bodas. Sin embargo, ahí estoy. Una vez más, las mujeres han torcido el rumbo de mi vida. Las autoras intelectuales del atropello son la madre de la contrayente, la contrayente misma, seres muy amados, y la terrible y horneada Jaguara que adquirió para tan señalada ocasión un vestido como de Mata Hari. El sector masculino, el Capitán Bucles y su recio padre, no iba tan coruscantes. Yo había sido violentamente obligado a vestir un smoking que me dotaba de un equívoco aire intermedio entre Liberace y vocalista de la Sonora Santanera. Por su parte, el rizado ganapán fue constreñido, mediante sutiles engaños maternos, a vestirse de "pajecito" con un atuendo (¡con mediecitas caladas!) que le daban un aspecto de Raphael en su periodo infantil. Los dos íbamos mentando madres con nuestro atuendo de zarzuela. Para mayor desgarramiento, resulta que el sufrido minicasanova estaba enamorado de la novia y, ante la ineluctable boda, sufría como iguana amarrada (nomás movía el rabito).

De las 18:30 a las 20:00 horas el "pajecito" participó estoicamente en una sesión de fotografías y el papá de la criatura tuvo tiempo sobrado para tratar de averiguar de dónde nacía la sobresaltada noción de sentirse huevo de Pascua. A la hora señalada, comenzó la ceremonia en la prodigiosa Capilla de Las Vizcaínas. Tuvimos un entradón. Salvo unos cuantos, todos los ahí presentes eran candidatos para la portada del "Hola!". Para mi gusto, había demasiado almidón y fingimiento; pero de todo esto nos salvó un sacerdote asturiano que, por puro amor, vino a celebrar los esponsales. El se llama Domingo pero es internacionalmente conocido como Fray BMW porque cultiva una ardorosa e imposible pasión por los autos de lujo. Todo era levemente distante y artificial; entró Fray BMW, chaparrón, aire de pelotari en retiro, voz grave, ojos sonrientes e inquisitivos; y todo se volvió íntimo, familiar, entrañable. Por el conjuro de su voz, la fiesta comenzó a ser fiesta. A la novia los ojos de suyo azules se le encielaron y al novio le ganó la sonrisa.

Con mi traje de capitán de meseros, yo miraba todo esto y agradecía a quien haya que agradecerle la existencia de estos seres que emplean su inteligencia y su sonrisa para que lo incierto, quizá falaz, se vuelva verdadero. Ellos con su modo de ser y de estar le otorgan a la mente permiso de vuelo y a los cuerpos derecho de suelo. Sé el peligro que corro, pero he de reconocer que, cura asturiano mediante, disfruté mucho de la ceremonia. El Bucles aguantaba vara (así es esto del amor).

Daos mutuamente la paz. Así dijo el sacerdote y no fue difícil obedecerlo. Besé a mi hijo, abracé a mi esposa, saludé a vecinos y fui en busca del padre de la novia que es mi escogido hermano del alma. Mientras le volvía a dar mi corazón, el coro, por sugerencia (orden) de Fray BMW cantó con extrema dulzura "Asturias, tierra querida..." y yo, mexicano en permanente trance de amotinamiento y grito de Dolores, acepté la dulzura del llanto, las emociones del mestizaje, la dicha de tener amigos y el inmenso gusto de que hombre y mujer sigan aceptando el riesgo de amarse, puesto que entienden que ese amor es lo más sagrado y consagrable que los humanos poseemos.

Desde el júbilo del 4-0 que le ensartamos a los súbditos de Gengis Bush; desde la alarma que me produce mi país desgobernado; desde mi condición de visitante que siempre acude y nunca se queda; desde todo eso, he escrito estos renglones que festejan al amor, que enfatizan la ya larga pasión mexicana por la amistad y que quisieran abrazar y desearle la paz a Domingo, Fray BMW, que vino, tumultuosamente acompañado, desde Asturias a recordarnos que, más allá de toda demasía, nuestros únicos lujos son la verdad, la justicia, la belleza y el amor.

¿Qué tal durmió? CCXIII

Vinieron las madres de las muertas de Juárez. Las recibí contentísimo. La pena nos ganó a todos; pero ya casi al final, me permití decir: llévense de aquí lo que quieran. Lo dije y una doliente dama me pepenó del brazo y exclamó: ¡yo me llevo al señor! Así es la vida. Yo le pedí tiempo para agarrar un suéter. Me voy a Juárez.


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11Ojalà estuviran aquì

Hace mucho que nadie me envía una tarjeta postal. Estoy tan contento. Supuestamente esas tarjetas se enviaban como muestra de amor distante pero firme, sin embargo el destinatario de tales cartulinas no percibía el amor, si no que experimentaba una envidia monumental. Nos llegaba una fotografía de la Torre Eiffel con un letrero en el reverso que decía: ojalá estuvieras aquí, pero lo que uno realmente leía era: púdrete, inch' pobre que no pasas de Tepetongo. Muy desagradable.

Esto, por lo que toca a las tarjetas postales. Paso ahora a hablar del paisaje moral y político de México tal como se contempla en este arranque de semana: el Rancho San Cristóbal invadido por 2 mil exbraceros, o parientes, o algo. Me acongoja esto por dos razones: la alta estima que siento por Doña Mercedes que es una mujer de bien y, por otra parte, la señal que recibimos los ciudadanos de la enorme vulnerabilidad de la institución presidencial y la total falta de previsión y de control de aquellos que supuestamente tienen encomendada la salvaguarda de esta institución. No lo pensemos en términos del individuo Vicente Fox; reflexionemos en la institucionalidad de México. Acabamos de recibir un aviso muy claro de que esa garantía de nuestra paz está gravemente amenazada. Como en aquella obra de Giraudoux, tenemos un tigre a las puertas.

No voy a negar la razón que podría asistir a estos antiguos migrantes. Hace algunos meses escribí aquí acerca de aquel fondo de ahorro del plan bracero y comenté que, cosa rara, los Gobiernos priistas de aquellos años, según todo lo indicaba, se habían robado también ese dinero. Asentado esto, me pregunto: ¿por qué brincaron hasta ahora y no contra los Presidentes imperiales?, ¿por qué su protesta consistió en invadir el Rancho San Cristóbal?, ¿quién diseñó y financió la logística y la realización de esta invasión?, ¿qué hacían mientras tanto las "autoridades competentes"?. Nadie sabe, nadie supo.

Miré en otras direcciones y contemplé a Doña Marta diciendo desfiguros ("...algunas otras instituciones y no las que hoy hacen ese trabajo..."), a Don AMLO cargándole a la "ultraderecha" la factura de sus propias torpezas, a Don Madrazo negando que él haya impuesto la candidatura del aceitoso Jorge Hank, a Doña Chayo manifestando su amnesia selectiva, a la crema de nuestros políticos sin darnos cuentas claras de qué demonios fueron a hacer a Querétaro... ¡Uff!. Todo esto constituye un paisaje más desolador que el que de Marte -pedregoso, rojizo, desolado- nos envía el meganintendo estadounidense. Tomo esta imagen de mi país, la convierto en tarjeta postal, la envío a nuestros políticos que evidentemente residen en la Luna y pongo un letrero: "ojalá y estuvieran aquí".

Las revistas

Enrique Maza es un hombre sabio, adusto, pulcro. En el "Proceso" de este domingo publicó un artículo muy importante titulado "Las catacumbas de la píldora". Mujeres y hombres de nuestro país que quieran entender qué está ocurriendo en este absurdo pugilato entre la jerarquía católica y el Estado tienen que leer estas reflexiones. Y si ya tienen en la mano la revista, disfruten de la fiera prosa de Denise Dresser y de las siempre agradecibles noticias del imperio que nos trae José Emilio Pacheco.

En "Milenio" semanal es casi imprescindible leer el articulazo que Jesús Blancornelas le acomoda a Jorge Hank.

Ya metidos en el tema, procedo a externar la molestia y la sorpresa que me provoca el hecho de que revistas excelentes puedan perder viabilidad por no encontrarse con su público. Creo que es el caso de "Este País" que es una heroica y clara ventana que empecinadamente se mantiene abierta para mirar con nitidez nuestra realidad tan ahogada de tenebra y especulación. También me parece que es el caso de "Ixtus" que número a número nos entrega una generosa porción del mejor y más esperanzado pensamiento cristiano. Lectora lector querido: hay que leer.

¿Qué tal durmió? CCXII

Vinieron a mi oficina las madres, algunas hermanas y un padre de las mujeres asesinadas en Juárez. Hubo flores, sonrisas, bromas, abrazos; pero sobre todo hubo llanto incontenible, incesante, doloroso. Lo que no hubo, ni ha habido, es justicia. Por eso es nuestro llanto.


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10La baja del bajo

"Estimado maestro: Los suscritos abajo firmantes, Tomás Díaz Morales y Moisés Luna Morales, Agente de Policía Municipal y Comité de la Banda Filarmónica de la población de San José La Chachalaca, Asunción Lachixila, Camotlán, Oaxaca, nos dirigimos a Usted de manera atenta y respetuosa para solicitarle su apoyo e intervención, para la compra de una TUBA (Bajo), para nuestra Banda Filarmónica. [...] nuestra comunidad zapoteca ha logrado con mucho esfuerzo rescatar la banda de música del pueblo [...] pero hemos sufrido la baja de nuestro instrumento principal: el Bajo...". Esta carta llegó a mis manos y escaló a mis ojos el pasado viernes y desde entonces me tiene encantado y conmovido. Es una joya de corrección, buenas maneras, dignidad y colorido.

Lean el espectacular y prolijo nombre del pueblito y consideren que muy probablemente tiene más letras que habitantes. Ahí viven y conviven un agente de Policía y un hombre, Moisés Luna Morales, que él solito es todo un comité musical. Esto de la baja del bajo me tiene acabado. Como bien me explican en otro párrafo, sin el bajo no hay banda, sin la banda no hay música y sin música no hay alegría. Es un razonamiento impecable. De más está decir que los de la Fundación "Vamos, Vamos (voy, voy)" ya nos metimos de lleno a la tarea de conseguir un ejemplar de ese wagneriano y metálico monstruo llamado Tuba (bajo). Oigan, yo no sabía que fueran tan caros. Una Tuba nueva, buena y con estuche (no es cosa de regalar porquerías) cuesta casi 33 mil pesos. Ahora los conseguimos porque los conseguimos. No podemos quedar mal con la gente de San José La Chachalaca, Asunción Lachixila, Camotlán, Oaxaca. ¿Verdad que no?

Por una feliz coincidencia, la carta llegó a mi oficina minutos antes de que apareciera don Santiago Creel a enfrentarse con los micrófonos. No es por comprometerlo, pero si su tarea es mantener el orden y la paz de nuestro país, la preservación de nuestra música cae de muchas maneras dentro de la esfera de su competencia. Como bien dicen nuestros corresponsales: sin música no hay alegría. Yo añado: sin alegría no hay paz social, ni verdadera vida. Así es que, don Santiago, ahi lo dejo a su criterio y al tuyo, lectora lector querido (informes al 5611 6513).

La carpeta verde I

Desde el 5 de febrero andamos meneando el bote. Muchachas y muchachos generosos y comprometidos van ganando la Ciudad armados de su bote verde. Comienza el rescate de Chapultepec. Intentamos salirle al paso a 30 años de incuria oficial. Dos cosas deben quedar claras: el Bosque de Chapultepec es público, está al cuidado del Gobierno de la Ciudad y así permanecerá. No nos salgan con la grosera patochada de que queremos "privatizar" el Bosque. Segundo asunto: Existe un Fideicomiso encabezado por Adrián Vargas y activado por Marinela Servitje y otros buenos y buenas ciudadanas. Este Fideicomiso se encarga de conseguir el dinero (100 millones para la primera etapa) y de entregar cuentas cumplidas y transparentes del destino de estos dineros. Se ha creado también un Comité de ciudadanos que hemos aceptado gustosamente la tarea de diseñar y aplicar un plan maestro para este rescate. Insisto: tanto el Fideicomiso como el Comité somos instancias ciudadanas que coadyuvamos con una irrenunciable tarea del Gobierno de la Ciudad.

Con este espíritu nos hemos lanzado alegremente a la faena. Chavalos y chavalas están meneando el bote con jubilosa convicción. Perdónenme, pero es una canallada decirles (decirnos) que son unos forajidos, unos ratones y unos agentes encubiertos que están juntando para la campaña de AMLO. La omnipresente desconfianza que, mirada en profundidad, es la coartada perfecta para no participar en nada. Si ése es su gusto, si quieren ser los pétreos testigos del deterioro, allá su idiota gusto; pero no salgan con su melodramática gansada de que "no cooperan porque no sienten confianza". ¡Ya chole! Con ellos o sin ellos México reverdecerá ¡CCHN! (descubra el significado de este acrónimo y recibirá una sorpresa).

¿Qué tal durmió? CCXI

Hoy vendrán a mis lujuriantes instalaciones dieciocho madres de mujeres asesinadas impunemente en Ciudad Juárez. ¿Qué les podré decir, salvo que ya vamos por el grito número 211 y la justicia no despierta? Les diré eso y las abrazaré y les regalaré una rosa blanca


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9Cunde la iniciativa

Nadie me quitará el mérito histórico de haber sido el primero que se destapa como contendiente a la no Presidencia de la República para el sexenio 2006-2012. Hago un paréntesis para comentarles que, hace un rato, tuve la grata experiencia de recibir como invitado a mi programa radiofónico al señor Santiago Creel. Ahí entró una biliosa y femenina llamada que decía que yo sólo invitaba a los políticos para servir a mis intereses. ¡Madre santa! ¿Por qué los aztecas suponemos que cuanto ocurre es producto de un complot y que todo tiene una segunda intención?, ¿supondrá la conmovedora ñora que secretamente aspiro a la Alcaldía de Huixquilucan?

A casi 60 años de distancia, creo que mis intenciones y mis gustos son inocultables: me encanta leer, me encanta escribir y la vida me ha dado el misterioso premio de que ambas tareas me hayan dado un modo digno de vida. Mis perversas intenciones son, como quería Spinoza, persistir en mi ser. Nada más. Y ya. Aspiro a morir siendo quien soy; toda mejoría será interior.

Estábamos en que ha sido multitudinario el apoyo a mi no candidatura. De hecho, me asalta la tentación de crear la Asociación "Amigos de Dehesa" para que me triangulen una lanita que de inmediato será transformada en cobijas, porque la Operación Cobija termina el 15 de febrero y todavía nos queda una abundante clientela (informes al 5611 6513). En previsión de que pueda recibir un británico periodicazo, entregaremos detalladas cuentas de lo que hemos hecho con los bienes que nos han sido confiados. Les puedo adelantar que en burocracia los gastos han sido inexistentes y que todo el dinero, aún sin la ayuda de Elton John, ha sido para los descobijados.

Viene ahora a la escena el actual y muy eficiente Rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente. No sé si contagiado por mi nítido ejemplo, el Dr. de la Fuente afirmó hace poco, ante un grupo de testigos de calidad, que de ninguna manera estaba en sus intenciones buscar la candidatura presidencial para el 2006. Yo soy a mucha honra el Rector de la UNAM y eso me propongo seguir siendo hasta el término de mi encomienda. Así dijo y yo comenté: como bien nos consta, cualquiera puede ser Presidente, o aspirar a serlo; pero ser un buen Rector de la UNAM, no está al alcance de cualquiera. Celebremos con gusto, señores. Por mi raza, volvió a hablar el espíritu.

La fiesta

¡¿Ondestatuculturculeruuu?!, con este bello grito yoruba fui recibido en la entrada principal de la Plaza México que celebraba sus 58 años de existencia. Los emisores de esta ingrata bienvenida eran un grupo de esforzados, desocupados, exaltados y vehementes jovenazos aztecas que, según imagino, han de ser escrupulosamente vegetarianos puesto que se oponen a la crueldad ejercida en contra de los animales (¿alguien ha dado la noticia y la consecuente batalla ante lo que sufren los bacilos búlgaros cuando los empacan?). En un segundo y como si yo fuera Sherlock Bátiz ya me habían llenado la boca de micrófonos con la inteligente pregunta de qué opinaba. Miren, les dije, esto es como la píldora del día siguiente: los que quieren entrar lo hacen, los que no, se manifiestan y no pasa nada. Yo fui de los que entraron y de los que disfrutaron de la plaza llena, de la maestría ecuestre de Hermoso de Mendoza, de la enorme gracia y mando de Ponce, de la tenacidad del Zotoluco y del entero triunfo de Ortega y todo esto con unos toros bastante mensos. Me acompañaba la Jaguara que se dedicó a enamorarse de Ponce y a seducir a los cubeteros con su bronceado horneado; estaba también el matrimonio Rulos que fue el que nos convidó a esta anual visita y me tocó ser vecino de Paco Prieto que ya les habrá dado cabal y fundada noticia de lo que ahí pasó. Para mí, inculto y primitivo cromagnón jarocho, todo fue una fiesta.

¿Qué tal durmió? CCX

La mujer/ una mujer. Doña Marta se beneficia ampliamente de la confusión de estos términos. Alguien tiene que explicarle que la actual bronca de los mexicanos no es contra "la mujer" sino contra "una mujer" llamada Marta Sahagún. Hace unos días, en plan de auto-ofensa, invocó a Teresa de Calcuta y se mostró ofendidísima por todos los ataques que reciben "las mujeres". Pregunto: ¿si está tan ofendida, por qué ni de lejos ha hecho suya la causa de las muertas de Juárez? "Una mujer" duerme.


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6Mis propios puentes

¿Hay alguien ahí?... me temo que no. Tengo la sensación de que todos los que me hacen la gracia de leerme ya se largaron a otra parte. Aquí en la Ciudad de México sólo hemos quedado Nico y yo para vigilar la pachorruda marcha de los acontecimientos. El grueso de los mexicanos está de puente. Según escucho, su gran coartada es que se trata del único puente realmente bueno que habrá este año. Sólo que sea por eso. Su Charro Negro está aquí, firme en su lugar, entregado a la tecla y creando con la imaginación sus propios puentes. Varios de ellos requieren de laboriosa ingeniería y me conducen rumbo a la vida de las criaturas que le obsequié a esa patria que un zafado en cada hijo me dio.

Ya les platiqué aquí la terrorífica historia de los tenis de la puberta Mariana. Nunca pensé que la adquisición de unos zapatos fuera como una aventura de Indiana Jones. Quedé machacado. Vino después una comida y entreverada con ella una larga y sabrosa plática. A sus 16 años, mi pequeña tiene una vida sentimental bastante más intensa que la de Madame Bovary. Cuando los adultos (los cansados, los distantes, los que dicen estar ya de regreso de todo aunque bien a bien no hayan ido nunca a ninguna parte) escuchamos estas complicadas historias del amor naciente, tendemos a trivializarlas, a restarles importancia, a minimizarlas. Hacemos mal. A las muchachas les va la vida en ello y sus congojas, sus furias, sus pasiones instantáneas son reales y legítimas. En mi caso, trato de escuchar con toda la atención que el asunto requiere y doy por sentado que no se trata de entender tan complejas elaboraciones barrocas (mira, papá, yo sé que "El Chupón" sí me quiere, pero me dijo mi amiga Maye que "El Chupón" me tiene miedo y que por eso anda con la Vero que era novia de "El Sabritón" que ahora me anda tirando la onda a mí, ¿tú qué harías?) sino de compartirlas con entera y ciega solidaridad. No creo que mi pequeña esté buscando asesoría sentimental para salir de la tremenda disyuntiva que se crea entre "El Chupón" y "El Sabritón" (si supieran estos pobres jovenazos), lo que busca, me parece, es un escondite confiable para depositar su sentimental novela en turno. Gustosamente me presto para ello y le ofrezco mis oídos y mi corazón como confiables depósitos de sus extravagancias y toda esta operación, este acto de confianza, me llena de agradecimiento y me regresa de golpe a mi lejana juventud (¿qué habré sido yo, chupón o sabritón?). Todo esto es un puente.

Papá, necesito un teclado. Así se pronunció el Capitán Bucles. ¿Para qué? Porque quiero formar una banda de rock (¿qué he hecho yo para merecer esto?). Sí, papá, tú sabes, onda Molotov (omaigod!). pues si quieres un teclado, consíguete un trabajo, ahorra dinero y cómpratelo. El tenaz Bucles. Dos semanas después de esto, ya estaba incorporado al elenco de la Pastorela "El Paraje de Belén" e irrumpiendo en los escenarios en el gustado papel de el demonio Mini-Cooper. Es un actor disciplinado, profesional y divertido. Es un inefable gozo estar con él en escena, aunque se atreva el muy miserable, a decirme cosas como ésta: papá, ¿no te parece que estás rematando mal la segunda escena? (lo peor es que tenía razón). Ya juntó su lana, ya se apresta a dar por terminada su fugaz carrera escénica y ¡ya se compró el teclado! No volveremos a conocer la paz. Ese mula aparato es como para el Estadio Azteca. No importa. El puente se creó y quedó formalmente inaugurado hace unos días cuando, al término de la función, el adusto Bucles me abrazó y me dijo: papá, cada día te quiero más. La pura felicidad.

Así pues, yo no me moveré de mi condado que abarca de Perisur a Barranca del Muerto. Entiendo que no hace falta desplazarse para tender majestuosos puentes. Hoy es viernes, hoy es tiempo de abrazar. El abrazo es el más audaz de todos los puentes. Hoy toca.

¿Qué tal durmió? CCIX

Por vía monstruosa, Ciudad Juárez establece la equidad de género. Ahora tenemos muertas y muertos de Juárez. El casual hallazgo de las narcofosas revela la total inexistencia de la seguridad y de la justicia. Algo nos dice que esas clandestinas tumbas de hombres y mujeres torturadas y asesinadas están conectadas. Son fosas comunicantes. ¿Alguien despertará y lo averiguará?


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5La constituciòn femenina

Tres acontecimientos nutren esta divagación: una intensa y palabreada comida (sopa de espárragos, arroz blanco, medallones de filete, ¡tortitas de papa! con intenso sabor a infancia y un postre sospechosísimo) en la parapetada SEGOB a la que fuimos convocados para darle seguimiento, crítica y apoyo a las tareas de Guadalupe Morfín, pero también a las de la Fiscal Especial María López Urbina y a las de todos aquellos que nos ayuden a despejar la tiniebla que envuelve al pasado, al presente y al futuro de Ciudad Juárez. Mi respetable amigo Sergio el Can Aguayo, Don Santiago Creel y su Charro Negro estábamos ahí de benditos entre las mujeres beneficiándonos de la brava voluntad y la filosa inteligencia de Elena Poniatowska, Marinela Servitje, Guadalupe Morfín, Aída González (mi inminente esposa), Teresota Gómez de León, quienes, como en coro griego, nos explicaban lo que teníamos que hacer no sólo frente a un caso que ya es una vergüenza mundial, sino frente a una ciudad cuyo tejido social está severamente desgarrado. Este encuentro me hizo recordar lo que me encantan las mujeres, sus hilos de pensamiento (están bárbaras; trabajan como en 32 canales simultáneos) y la firmeza de su voluntad. Hasta salí con boda pactada para la próxima reencarnación. Todo esto ocurrió el martes 3. Dentro de mí, sigue ocurriendo.

El miércoles 4, mi contlapacha Carmelina Ortiz Monasterio y sus locas del ritmo me invitaron a que les tirara el verbo encarnado a las voluntarias de APAC. De nuevo me tocó el gustado papel de bendito. Si yo fuera sensato, tendría que haberme dado a la fuga ante la severa amenaza del temible cártel de las ñoras. Resistí, les dirigí mi más encendida oratoria y obtuve no tan sólo el indulto, sino hasta el aplauso y el beneplácito de estas mujeres que tienen un alto grado de peligrosidad. Me felicito y las felicito por su exquisito buen gusto.

Hoy jueves 5 es cumpleaños de mi exposa la Tacher. De mil maneras estos renglones la incluyen y hablan todos ellos del largo, atormentado y durable amor que nos profesamos. Me he demorado, pero de lo que hoy quiero hablar es de la suave y fuerte constitución de las mujeres de México, cada día más libres, más comprometidas y más sabias (quedan algunas burras, pero cada vez son menos y con mejor disposición para inaugurar el cráneo). Si los hombres de México tuviéramos el ansia que tienen ellas para encontrar su lugar en el universo, tanto mejor estaría nuestro país; pero no ha sido así, frente a esta tersa y tenaz insurgencia solemos reaccionar con terror y con violencia. Los hombres enviamos incesantemente un mensaje atroz: te ofendo, te torturo, te hago menos, te uso, te violo, te mato porque tú te lo buscaste, ¿quién te manda pensar, querer ser libre, querer ser dueña de tu cuerpo y de tu alma si es que la tienes; querer gozar sin permiso y sin pagar costos horrendos, quién te manda triunfar, progresar, producir bienes, iluminar al mundo?, por eso y por lo que ni siquiera mereces que te diga recibirás tu castigo; sólo a ti se te ocurre poner en evidencia tu talento, tu belleza, los misterios que te habitan, el mar que en ti se cumple, el lúcido y lucido cielo que en tus ojos se atisba, la razón de amor que tú eres y hacer todo esto sin pedirme permiso.

¿Saben qué, mujeres? En mi calidad de lector atento de la constitución femenina, estoy autorizado para decirles lo que ustedes ya saben: en la verdad y en el saber son libres, ya no es hora de que nadie se proclame dueño de ustedes o gobernador de su intimidad, o regulador de su confortante gozo. No se arredren, su constitución les permite y casi les ordena seguir adelante. Si lo piensan bien, no necesitan proponerse llegar a ser reinas; ustedes nacen reinas y nosotros nos dedicamos a despojarlas de su título. Ya no lo permitan. Sigan caminando, les aseguro que en el camino se encontrarán con hombres lo suficientemente inteligentes, generosos, tiernos que les permitan cumplir su voluntad de compañía. Adán y Eva están por comparecer en el umbral de la historia. La constitución femenina es la salida del laberinto de la soledad.

¿Qué tal durmió? CCVIII

Ya resolló Patricio. Ya dijo que hay que imponerle penas más graves a los policías que se dejen corromper por el narco. De correr a su inútil Procurador no dijo nada. Es decir: siguen durmiendo juntos.


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4Las panteras callaron

La herida va suturando, pero esta operación cicatriz va a ser más tardada que la de Bonnie Gordillo & Clyde Madrazo. Los hados (y unos cuantos apostadores profesionales) se confabularon en mi contra. En este mismo espacio manifesté mi firme inclinación a favor de las Panteras de Carolina en el muy emocionante Súper Tazón que se jugó el pasado domingo. Como moscas a un panal de rica miel acudieron amigos y conocidos inflamados por la nobilísima intención de quitarme mi dinero arduamente obtenido con el sudor de mi neurona y de mi secretaria. No los culpo. Era una oferta de locura, aunque para algunos de ellos, los más nobles y correctos, terminó siendo aciaga. Los apostadores de Las Vegas daban un momio de siete puntos a favor de los Patriotas y mis cuates, los que en realidad me quieren bien, convinieron en otorgarme esa misma ventaja. Resultado: se les apareció la pachona en camisón. Algunos, los menos, ya cubrieron su adeudo; otros, los más, abandonaron precipitadamente el país y se les vio pasar rumbo a Samoa. Ya caerán. Si Sherlock Bátiz toma cartas en el asunto, sus minutos de libertad están contados.

También existe la ruindad. Tal es el caso del licenciado Plumiche que exigió apuesta pareja, aunque luego se dio cuenta de la magnitud de su estafa y donó el mal habido dinero a la Operación Cobija. Del mismo modo procedió mi pariente político Bici-Rom.

Quien no alcanzará perdón ni en éste, ni en el otro mundo, es mi amigo cuyo apodo, si fuera proclamado en alta voz, desviaría el curso de ríos, mujeres y planetas, sacaría de su lecho a los océanos y provocaría la desaparición instantánea de la iglesia de Apatzingán. El no conoce la piedad (Michoacán). Ya cobró, ya ingresó el dinero en la cuenta que comparte con Jorge Hank y no experimenta el menor remordimiento. Le vale, pues.

Sin haber hecho una auditoría exhaustiva, creo que tengo ganancias suficientes para comprarme un colchón francés, un equipo de tercera división, dos Mollinedos y una turbia ONG ("¡Siempre no vamos, México!"). O sea.

Opinión del día siguiente

A) Yo no soy mujer ni tengo contemplado serlo; B) No soy experto en ginecología ni en salud reproductiva; C) No ajusto mi conducta, ni mis opiniones a las directrices marcadas por San Norberto de Aquino. Dicho esto, creo que quedan claros los términos en los que manifiesto mi total y solidario apoyo al Dr. Julio Frenk quien de manera meditada y responsable se permitió incluir la píldora del día siguiente entre las medidas que las mexicanas pueden tomar para evitar un embarazo no deseado. Jamás dice la Secretaría de Salud que sea la única o la mejor medida. Jamás habla de obligatoriedad y obviamente no excluye, ni prohíbe la aplicación de otros métodos como la dura abstinencia.

A la luz de todo esto, no me queda muy claro por qué la jerarquía católica ha reaccionado de modo tan escandaloso y, al hacerlo, se ha inmiscuido en tareas de Gobierno que de ningún modo son de su incumbencia. Si quieren excomulgar a feligreses y feligresas que recurran a esta medida, ya será asunto de éstas acatar e inconformarse. Lo que a mi juicio no es correcto es proclamar que esta medida es intrínsecamente perversa y delictiva. Si para Norberto lo es, que no la empleen ni Norberto, ni las que acatan su autoridad tan discutida desde el triste asunto de la negociación de la imagen de la Guadalupana. Si Norberto opina que la píldora merece excomunión y el narcotráfico no, allá él y sus exóticos criterios.

Lo que yo en conciencia puedo decir es que es tarea del Dr. Frenk presentar un menú de posibilidades que eviten los cientos de miles de embarazos no deseados y de traumáticos abortos que ocurren año con año en nuestro país. Cada quien, en su propia conciencia, decidirá lo que le parezca más ético y razonable. Esto incluye no probar ninguna de las ofertas del menú. Lo demás es pretender gobernar la intimidad y meterse en lo que no nos importa.

Qué tal durmió? CCVII

El inconmensurable señor Solís, Procurador del Estado de Chihuahua. Es un hombre equitativo y parejo. Fue sospechosamente omiso e inepto en aquel viejo asunto del rancho "El Búfalo" convertido en megavivero de mota. Lo ha sido en todo lo referente a las muertas de Juárez y su recia actitud tampoco ha variado ahora con las narcofosas. ¡Qué consistente inutilidad!, ¿no le parece, Don Patricio?


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3Los restos del dìa

Llega la noche pero no llega el descanso. Ese es mi caso, aunque no quisiera que sonara llorón. Me ocurre como a los antiguos automóviles: tengo pre-ignición y "me quedo como andando" (le suele pasar también a algunas señoras). Me paso el día viendo y oyendo a tanta gente, escuchando noticias graves y menudas, recordando fruslerías y trascendencias y todo llega de un modo tan caótico, que no hay descanso posible si no se atisba un orden mínimo. "Lo que se entiende está bien", decía Oscar Wilde pero qué mal está lo que no se entiende, añado yo que, noche a noche, me abandono a la loca pretensión de imponerle un cierto y precario orden a la pedacería de vida que cotidianamente llueve sobre mí (o sobre ti, o sobre cualquiera). Aquí te van, lectora lector querido, algunos retazos que he logrado salvar del aluvión del lunes.

EL PUENTE: Me aterran los mexicanos y esto, de sobra está decirlo, me incluye. Hoy abrí los ojos ("me recordé" como antes se decía) y lo primero que pensé fue: hay puente. Lo de menos es que no lo pueda yo utilizar; lo interesante es ese gozoso sobresalto que nos invade cuando descubrimos que la semana viene cargada del lado de la holganza: trabajar, lo que se dice trabajar, lo haremos martes y miércoles. Luego vendrá el jueves y comenzará un bello y pronunciado puente tipo ciclopista. Dichosos serán los aztecas que puedan recorrerlo.

LA CANDELARIA: Contra lujuria, hipertensión. Yo tendría que haber estado estos días en Tlacotalpan para celebrar en compañía del Califa Vitico, heroico mártir del matrimonio, los 25 años del encuentro de jaraneros y la cabalgata y la procesión fluvial por el Papaloapan. La ciencia médica dictaminó que ya refrene mi caprino y aéreo ímpetu de cambiar de altura tres veces a la semana. Exiliado del tilingo-lingo y privado del tismiche (si no han probado el tismiche, no han vivido), permanecí aquí en la Capital en calidad de Aguila III. Dibodobadito.

LA RECONCILIACIÓN: Me dio tanto y tan genuino gusto ver esa foto que inmortaliza el reencuentro de Elba Esther y Roberto. Yo sabía que esta telenovela era de las de final feliz. La foto me hizo pensar en "Colorina" con la muchacha corriendo en cámara lenta descalza por la playa al encuentro del muchacho que le extiende los brazos. Colorina Gordillo se funde en un abrazo con Galán Madrazo y ella reposa tiernamente su confiada cabecita en el hospitalario y amplio pecho del tricolor Galán. Son una armoniosa pareja. Tal para cual. Me temo que continuará...

RÉQUIEM POR TIJUANA: Hace algunos años, Jorge Hank regresó del Oriente con las maletas repletas de bisutería para narcos. Por enigmáticas razones -puesto que no se trataba de un mortal común-, lo apañaron en la aduana. Por razones todavía más crípticas, las autoridades se desistieron. En aquellos tiempos escribí que lo tendrían que haber detenido aunque fuera por meganaco. Sobre este personaje gravita una fama pública más bien hedionda, unas oscuras licencias para casinos y actividades conexas y hasta una acusación de asesinato sostenida tenazmente por mi buen cuate Jesús Blancornelas. Roberto Madrazo, en honor y en amor al grupo Atlacomulco, señaló a este personaje como candidato del PRI para la Alcaldía de Tijuana. A esa ciudad yo la quiero mucho. Es obvio que Madrazo la odia.

PINTURA HORNEADA: Antes menudeaban en la ciudad unas microempresas que ofrecían "pintura horneada" para automóviles. Según decían, el coche entraba verde y cacarizo y media hora después, salía rojo y flamante. En vista de la escasa demanda, esos mismos lugares ya los adaptaron para señoras. Entran ñangas y de color lavabo del ISSSTE y salen bronceadas y listas para actuar en el medio tiempo del Súper Bowl. No estoy inventando. ¿Necesito decirles el nombre de la primera clienta? La tengo al alcance de mi vista y quedó igualita a esa estatua color oro mohoso que representaba a la Tigresa en el vestíbulo del Fru-Frú. De veras que las mujeres son...

¿Qué tal durmió? CCVI

En el archivo del Dr. Soberanes la carpeta "Cartas a Dehesa" ya tiene más páginas que el destinado a las muertas de Juárez. Ahora me recomienda que le demos una oportunidad a la Fiscal Especial recién nombrada. Se la daremos, aunque no nos abandone la molesta sensación de que seguimos ingiriendo atole digital.

2la algarabìa

¿Puede una joven adolescente deglutir un zapato tenis? Entiendo que éste es un comienzo inquietante. Mi fin de semana también lo fue. No hablé en exceso, pero escuché muchas cosas. Mediado el día viernes, recibí un amable correo electrónico de un amigo llamado J. Garritz a quien perdí de vista hace más de 40 años. El buen Garritz se refería a mi artículo titulado "El pupitre" y me agradecía la evocación del criadero de viboritas de agua que tenía en su papelera. No quisiera yo dejar la impresión de que mi cuate vino al mundo exclusivamente a criar viboritas, cuando la verdad es que lo recuerdo como un tipo muy afable, con gran capacidad atlética y mente despejada y hospitalaria. Unas cuantas horas después, apareció en el Café Concert donde hago mis trabajos nocturnos otro presunto indiciado: el Gordo del Olmo cuyo escritorio solía estar pulcramente vacío. De él he de decir que fue por varios años mi amigo del alma y que juntos constituíamos un temible equipo de tochito conocido como "La división Pánzer". Por todos lados me llovían los recuerdos y mi imaginación recorría espacios y tiempos de modo vertiginoso. En esa misma función había una mesa íntegramente tomada por la División del Norte, un disciplinado pelotón de hombres y mujeres de Chihuahua. Yo viví en esa ciudad acompañando a mi padre que se metió en la loca aventura de reiniciar la explotación de una mina de oro. Tras varios años de esfuerzo, la ganancia obtenida fue una pelotita de oro del tamaño de una canica grande. Mi papá me la obsequió, mi mamá me mandó hacer chico anillón con mi monograma y yo tuve a bien intercambiarlo con una gacela cuyos huesitos me interesaban grandemente. En retribución ella me dio una baratija infame y cuando se rompieron las negociaciones, jamás me devolvió mi chihuahuense talismán (si acaso me está leyendo, la conmino a que no sea rata).

Terminada la función, volvimos a casa, la Jaguara entró en inmediata catalepsia y yo me di a la tarea de buscar material de lectura. ¿Qué creen que encontré?, pues encontré una hermosa edición de 1891 de "La Linterna Mágica" de José T. de Cuéllar comprada en Tlalnepantla por mi amigo A. Elízaga, quien me la obsequió hace algunos meses. El libro se traspapeló pero esta noche de viernes se decidió a reaparecer y a acompañarme hasta las seis de la mañana. De nuevo mi nostalgia y mi imaginación ejercieron su derecho a viajar. Las historias de Cuéllar en este volumen se ubican en el centro del país y nos dan cumplida noticia de cómo vivía y hablaba México en la segunda mitad del Siglo 19. Hay muchas peripecias y una memoriosa aura poética que nos avisa de lo infinitamente terco que es nuestro país.

El sábado a la una de la tarde comenzó la terrible aventura. De manera ciertamente irresponsable, accedí a acompañar a Mariana, mi puberta hija, a comprar unos tenis. Lo de menos fue la cantidad erogada; lo que destrozó mi frágil estabilidad emocional fue la pachorra y la irresolución de mi joven heredera. Yo creo que observamos con detenimiento unos quince mil pares de tenis. En principio, todos estaban bien, pero el escrutinio de mi hamletita encontraba siempre algún reparo: las agujetas están medio nacas, estas rayitas azules deberían ser rojas, éstos están padres pero tienen la suela anaranjada... la dependienta sentía ganas de darle un martillazo en la base del cráneo a mi capullito, pero para impedir eso estaba ahí su padre que lo único que quería era meterle a la juvenil estrellita un tenis por la boca hasta dejarla exánime. Algo adivinó ella pues por fin se animó a adquirir unos zapatos que no eran de su entero gusto (Juana Inés, su hermana mayor, le dice a Marianita "La Satánica Dra. No"). Tambaleante la llevé a prestigiado restorán italiano, ordené por los dos (de otro modo, no hubiéramos comido nunca) y con enérgica dulzura la dejé en su casa y me tomé un Tafil.

Por la noche: gozosa pachanga. Ahí me encontré a Ezra Shabot que me propuso que lanzáramos la iniciativa de conectar la ciclopista con la Montaña Rusa de Chapultepec. También saludé y le di todo mi apoyo al Dr. Frenk (a quien Sarmiento y Norberto llaman Doctor Frenkestein). Es muy confortante estar rodeado por voces amigas. La gratísima algarabía.

¿Qué tal durmió? CCV

Mañana le digo; por hoy, lo dejo dormir.


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