31 DE AGOSTO 2004Los días azules (1)
Madrid. Bartolomé Esteban Murillo no es de este lugar ni de este tiempo. Da igual. Imagino una conspiración. Algo habrá fraguado Zapatero para que en el verano de este olímpico año, el cielo de Madrid fuera pintado por Murillo. Es un azul cálido y gentilmente avasallador. Tenía yo tiempo de no ver un cielo color azul cielo. Es Madrid, es domingo y no hay mucho qué hacer. A Neptuno y a La Cibeles se les ve con ganas de abandonar lo gloria vial, buscar la sombra, tomarse del brazo y conseguirse por ahí una cervecita con tapas. Termina el veraneo y avanza la procesión de escolares que, para su desconsuelo, ya saben la noticia de que el 13 de septiembre volverán a clases. Esto lo acaba de saber Osamita Bucles que ya comenzó sus cursos y se le quiere ir a las patadas a don Reyes Tamez por el tramo de playa que le robó. Una familia azteca ha llegado a Madrid bajo un cielo más que azul. Traen el horario más enrevesado que el de nuestros ferrocarriles (¿quedará alguno?) y, a medio domingo no hayan su acomodo.
LA CLAUSURA: Huyendo de tanto azul, nos hemos refugiado en el Hotel. La Jaguara ha sido terminante: nadie deberá dormirse hasta que sea la hora de dormir, so pena de no "agarrar horario" (así dice ella en su humildísimo español); hay que tomar un baño, aprovechar que el día está precioso, salir a pasear y disfrutar. El Bucles y yo nada más la miramos con ese congojoso rostro que tenían los esclavos de Catalina la Grande después de un buen entre de latigazos. ¿Está claro?, pregunta la mandataria. Los esclavos asienten y, de inmediato, la Jaguara se coagula en blindado sueño. Cuenta la leyenda que algún día despertará al recibir su primer beso de amor.
A los sobrevivientes, la televisión nos trae el marathón, la final de water polo que es un deporte que hasta duele de lo aburrido que es. En cambio la carrera de Marathón tiene su gracia. Como se sabe, el primero que la ganó fue griego, pero se murió antes de la coronita. Hubo en tiempos más recientes otro griego bigotón de nombre Marussi Spiridón Louis que ganó esta carrera y fue premiado de por vida con el derecho a legumbres, limpiabotas y peluquería gratuitos. En la edición 2004 que arrancó precisamente en la llanura del hinojo (eso quiere decir marathón), podría haber ganado el brasileño Vanderlei Lima, que fue interceptado por un fanático irlandés, alcoholizado, demente y descerebrado que se llama Cornelius Horen. Así, Vanderlei se quedó sin esa medalla de oro que, también con justicia, recibió el italiano Stefano Baldini. En el water polo ganaron los que no vieron.
Vino luego la ceremonia-fiesta de clausura que nació del trigo, del canto y de la música. Fue una nocturna vendimia. La capacidad gozadora de los griegos es admirable y compartible.
En el cielo había luna llena y Eros, el arcángel pagano, paseaba a sus anchas repartiendo generosa y gratuitamente uno de los bienes más preciados de la humanidad: el antojo. Estarás muerto el día que despiertes sin antojos.
De una espiral de trigo nacieron las danzas y la música y, por un buen rato, la humanidad mostró lo mejor de su alma y su más justiciera alegría. Sonaron los bouzukis y fueron llegando Manos Hadjidakis, María Faranduri, Melina Mercuri, Mikis Theodorakis, tantos amigos. Todos bailaban y cantaban haciendo corro alrededor de la luna. "Grecia, madre mía" se llama una canción de Hadjitakis que a todos atrapó. Como todas las que han transcurrido al amor del Mediterráneo, ésta fue una hermosa Olimpiada. Para esto, la Jaguara había despertado, los atletas se despedían, los chinos se hacían presentes y el fuego, en lugar de extinguirse, quedó en manos de los niños. Santo y bueno.
LAS MANIFESTACIONES: En nuestro Zócalo hubo sesión plenaria. Eugenia León cantó hermosamente y Andrés Manuel volvió a dar aviso de que él no importa, él es un Juan Diego laico; lo que importa es "El Proyecto". Muy bien. Ojalá y algún día seamos dignos de conocerlo. Cuauhtémoc no asistió.
Kilómetros arriba, en Nueva York, decenas de miles de norteamericanos se manifestaron en contra de Bush. La elemental humanidad también está en contra.
¿Qué tal durmió? CCCLVII
¿No será que todo es un mal sueño y nadie ha muerto en C. Juárez?
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
30 DE AGOSTO 2004No marché
Soy fuerza muerta. A esta conclusión me ha hecho llegar una bienamada amiga poblana que norma mi vida a golpe de teléfono. Dime, muchachito: ¿te invitaron a la inauguración del Segundo Piso? No. ¿Te invitaron al Informe? No. Para que veas: todas las fuerzas vivas fueron convidadas y esto nos lleva a la conclusión de que tú y yo somos fuerzas muertas. En efecto, lo somos. De mí sé decir que me he conseguido minuciosamente la antipatía de todos nuestros próceres. A ese respecto, he sido enormemente equilibrado, parejo y justiciero. Aun reconociendo que Madrazo es mi consentido, me he esmerado en repartir equitativamente las mentadas de madre. Resultado: soy fuerza muerta. Esto me ha producido tan honda melancolía, tan azteca depresión que no tan sólo me abstuve de asistir a la pejemarcha, sino que ya, cegado por la pena, he decidido pepenar a mis seres queridos y dirigirme a la noble y real villa de Madrid. ¿Cómo la ven? He pensado que es para mí el ámbito ideal para reagrupar fuerzas, restaurar pulmones, redactar mi informe (así decían los Presidentes priistas) y pulsar la opinión madrileña que siempre está tan atenta a lo que ocurre en la delegación Gustavo A. Madero. ¿Con que me consideran fuerza muerta, eh?, pues agonizaré en Madrid flagelado por el doble y duro látigo del jamón de Jabugo y el vino de la Rioja (hasta acá se oyen las mentadas de las fuerzas vivas).
No se crea que nada más arranqué a lo buey y como si ya me mandara solo. No, señor. Seré fuerza muerta, pero siempre estoy pensando en el bien de mi comunidad. Toda esta expedición punitiva comenzó cuando, mientras agonizaba en acreditado nosocomio, desde el mundo exterior me llegó la noticia de que los Pumas habían sido invitados por los galácticos del Real Madrid para disputar el Trofeo Santiago Bernabeu, este martes 31 en el propio estadio. Recuerdo que, todavía con la mascarilla de oxígeno instalada, hice un compromiso conmigo mismo: si la libro, iré a Madrid a cuidar a Hugo Sánchez y a invertir los bronquios que me queden en apoyo de la causa auriazul. Venturosamente, ahora me encuentro en plena fase de recuperación y me apresto a cumplir con ese autofrecimiento. Llevo matraca, sarape de Saltillo, playera Puma, corneta, banderas mexicana y unamita, sombrero galoneado (o jaloneado) y pelota. Ansío llegar a la aduana y que el inspector me mire y pregunte: ¿motivo del viaje? De mis futbolísticas andanzas les haré oportuna reseña.
Mi viaje ya estaba decidido, pero más ganas me dieron de irme cuando recibí dos noticias parejamente adversas: mi hija Mariana, aguerrida defensa de la balompédica escuadra del Colegio Madrid, tuvo a bien anotar un gol maravilloso en su propia portería. La caudalosa baba se extiende por la zona sur de la ciudad y yo no quiero ser señalado como el padre de la autora del desaguisado. La segunda noticia es todavía peor: el novísimo baño de mi recámara conocido como "El templo de Afrodita" ha manifestado un leve problema técnico. ¿Se acuerdan de lo que sufrí en el cuarto verde y de las largas semanas de exilio que ahí padecí en esa rupestre versión de los camarotes del lujosamente olímpico "Queen Mary"? Pues ahora resulta que en la cocina, que queda exactamente abajo del baño, han comenzado a formarse unas pre goteras tipo Cacahuamilpa. ¡Me carga la perinola! Van a tener que ¡quitar la tina! y reconstruirlo todo. Si no tenía planeado irme, ésta es razón suficiente no tan sólo para viajar a España, sino para dar por disuelto el vínculo matrimonial y poner un merendero en Torrelodones.
El caso es que paso a retirarme. Voy vengo. Antes, mucho antes del grito, estaré de regreso. Les encargo mucho al país. No hagan enojar a La Volpe que es tan sensible. Oigan y vean el Informe y no le hagan demasiadas peladeces al Presidente. Pónganle mucha atención a la respuesta de Manlio Fabio que seguramente enaltecerá por igual a Miguel de Cervantes y al Güero Palma. Las llaves y el dinero los dejo con la Capufe. Ahi arréglense con ella. Yo no marché o, mejor dicho, sí marché pero rumbo a la Cibeles.
¿Qué tal durmió? CCCLVI
Me voy con una pregunta sin resolver: en su Informe ¿dirá Vicente Fox algo acerca de las muertas de Juárez y si tal es el caso, qué será lo que diga? Fíjense muy bien para que me cuenten.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
27 DE AGOSTO 2004¡No marches!
Contra lo que muchos piensan, yo solía tener una muy buena opinión de AMLO y no desespero de recuperarla. Tampoco tengo la menor duda de que Fox, Madrazo y Creel lo traen en la mira y desean aniquilarlo (y no con balas de goma). Lo que me parece alarmantemente demagógico y estúpido es el modo de reaccionar de Andrés Manuel que, golpe a golpe, perdió en unos cuantos días la simpatía de la clase media ilustrada y se ha puesto su sayal de protomártir del Japón para confiarse y confiar su salvaguarda en los morenos brazos de una rentable entelequia llamada "pueblo mexicano". Esas son mariconerías, payasadas y avisos de nublazón mental. Estas no son, no deberían ser, asonadas tabasqueñas. Nuestros politiquillos están jugando con el futuro y la viabilidad de este País. Ya los desentonados jilgueros perredistas nos avisaron que la pérdida del fuero del Rayito de Esperanza puede provocar una guerra civil. Achíquenle. La verdad no creo que, en el eventual caso de que el pantanoso paladín fuera conducido a su Gólgota de huacales ("El Mártir de Macuspana"), la nación se incendiara. Lo que tendría que hacer AMLO es dejarse de visajes, renunciar voluntaria y temporalmente al anacrónico fuero, enfrentar, dentro de esa ley que parece estorbarlo tanto, un cargo bastante enfrentable y defendible (es una perfecta nadería) y seguir su vida.
Preveo que no me hará el menor caso (te digo y te digo y como si no te dijera). Es más lucidor y más rentable voltear los ojitos, hacerle a la Virgen de los Siete Puñales, poner cara de "El Grito" de Münch recién robado y organizar cadenas humanas, rosarios laicos, declaraciones que darían para varias historietas y marchas históricas nacidas del capricho de demostrar quién la tiene más grande y de rebasar, aunque sea a base de inmundos acarreos, la todavía no establecida cifra de los que acudimos a la marcha contra la violencia y la impunidad.
Finalmente es una marcha contra el Gobierno, pero se le olvida a López Obrador que él es Gobierno y que ha sido democráticamente electo para, entre otras cosas, no gastar nuestro dinero en sus tarantes historietas y en su onerosa campaña de medios para convocarnos a que marchemos con él. No dudo de que muchos acudirán, la indigencia nutricional y neuronal de México es inmensa (y también, lo crea o no AMLO, el hambre y la marginación son inmensamente respetables). Es obvio que yo no marcharé. Aunque mi salud fuera la envidia de las naciones, no marcharía. No creo en esta mala comedia, aunque vuelvo a mis palabras iniciales: antes de que fuera el Rayo, tuve genuina esperanza en Andrés Manuel. Es más: AMLO me sigue pareciendo lo más presentable de la actual baraja para el 2006; pero mi mejor deseo es que nos cambien la baraja. Rayito, alma mía: ¡no marches!.
¡Felicidades, Ana!
También TV Azteca tiene momentos estelares. Si el martes 24, Televisa tuvo amplio espacio para demostrar su tontería, su congénita capacidad para la falta de respeto y su gozosa vocación de vulgaridad y todo esto teniendo como víctima propiciatoria a la velocista sonorense; el miércoles 25 asistimos a la venganza de TV Azteca (que ya anunció públicamente que le va a dar a Belem Guerrero ¡50 mil pesos!... ya me imagino el brutal sobregiro que tendrá en su chequera el señor Salinas Pliego). Más de dos horas tuvieron secuestrada a la ciclista de Neza José Ramón y sus huestes. Le hicieron bromas graciosas, mediocres y tontísimas. Hubo tiempo de todo. En la mesa principal estaban varios señores que no hablaban porque, según amenazaron, el llanto les ganaría. Varios de los otros, mejor no hubieran hablado. Sin duda, la medalla de oro se la llevó Julio César Chávez. Una sola vez le dieron la palabra. El no desaprovechó la ocasión y le dijo a Belem: felicidades, Ana. Es mi ídolo.
Muy lejos de ahí, Vicente Fox alzaba la voz para felicitar a Ana y a Belem. Alguien le hizo llegar un papel y él, como jugando al navío, navío, cargado de..., dijo: viene llegando, viene llegando, la noticia de que Saúl Mendoza también ganó medalla de plata. La noticia es del domingo. Me preocupa el Presidente. Es capaz de anunciar en el Informe que cayó la Alhóndiga de Granaditas... En fin: HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? CCCLV
¿Saben qué es lo peor de todo esto?. Que en verdad estos gusarapos de cañería duermen de lo más tranquilos. Habrá que seguir gritando.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
26 DE AGOSTO 2004A gusto
Me siento bien a gusto. Así respondió Belem Guerrero cuando le preguntaron cómo se sentía con su medalla de plata. Me parece una hermosa respuesta. Sincera, serena, ausente de melodramas y de oropeles, equilibrada y buena onda, nuestra paisana de Ciudad Neza nos dio a todos una enorme alegría. De algún modo, este júbilo tuvo quizá más intensidad que el que nos hizo sentir Ana Guevara. Esto, nomás faltaba, no implica menospreciar a ninguna de las dos; lo que ocurre es que de Ana lo esperábamos todo y de Belem Guerrero casi nadie esperaba nada. Belem se veía hermosa con su sonrisa de amanecer, su piel atezada y su corona de olivo (todas las mujeres de todos los países tendrían que usar su guirnalda. Se ven lindísimas). Habló poco y habló bien. Lo malo, lo pésimo es que ahí vienen los medios, los intrusivos micrófonos, las impúdicas cámaras que inventarán su consabida épica de pacotilla, entrevistarán parientes, explotarán imágenes, repetirán infinitamente la misma biografía y no descansarán hasta que la heroína en turno perezca consumida a golpe de reflector. Allá en la Hélade, en el monte Athos, sería urgente crear un monasterio de clausura para atletas mexicanos triunfadores. Sería pequeño. Con cinco celdas habría espacio de sobra. Ahí podrían refugiarse estos raros especímenes y quedar fuera del alcance de las electrónicas aves carroñeras obsesionadas por devorar las entrañas del héroe. Si Belem dice que se siente muy a gusto, lo único que habría que hacer sería avisarle que está en todo su derecho y dejarla en paz.
Belem Guerrero se siente muy a gusto. Se propuso una tarea y con admirable tenacidad la cumplió. De igual manera, Ana Guevara cumplió con la suya. Yo digo que para nosotros se crea un compromiso muy grande. En lugar de estar tirando hectolitros de baba frente a la televisión y su consternante vulgaridad, tendríamos que estar sometiendo a un riguroso examen nuestra agenda de tareas y objetivos. Como mero ejercicio especulativo, imaginemos que está en curso una permanente olimpiada ciudadana. En ella participamos ella, tú, yo, nosotros. Si hoy fuera el momento de hacer cuentas, ¿cómo saldríamos?. Adivino que es factible que muchos tengan ya su infinita lista de pretextos para explicar por qué fueron eliminados antes de salir de la Villa Olímpica, otros dirán que les faltó el apoyo de su Federación, algunos más comentarán que se sienten muy satisfechos por haber hecho el viaje y por haber mejorado en unas milésimas el récord nacional; otros habrá que se sientan apenados por no haber logrado ese bien común que perseguían y, como en el caso de Atenas, creo que serán sólo unos cuantos los que puedan declarar que se sienten bien a gusto.
Así están las cosas, pero Ana y Belem son un claro indicio de que pueden ser de otro modo. Así como ellas se olvidaron de Vázquez Raña (y no es fácil olvidarlo) y de Nelson Vargas, nosotros nos tenemos que olvidar de Fox y de AMLO y hacer equipo entre nosotros y ponernos a trabajar diario y duro. Les aseguro que, en menos de cuatro años, agarramos medalla y podremos declarar como la linda Belem, que nos sentimos bien a gusto. Pues cómo no.
La respuesta
Cambio en la alineación. Estoy enterado de que Manlio Fabio Beltrones será quien responda al Cuarto Informe de Vicente Fox. Ya lo estuve pensando y no me parece una designación afortunada. Algo sabría la Profa Gordillo cuando dijo que Beltrones de lo único que sabía era de albañales de la política. He estado revisando cuidadosamente la nómina de nuestras figuras públicas y he encontrado al hombre idóneo para contestarle a Fox: ¡Julio César Chávez!. Su pulcritud, su compostura, su lucidez, su espléndido manejo del idioma (todavía no se sabe qué idioma), su control emocional y su perfecta oratoria lo hacen candidato dignísimo para ocupar la más alta tribuna de la nación (si ya iba a ocuparla Manlio Fabio, ya puede ir hasta el Mochaorejas). Sé que alguna vez fue un gran boxeador; pero sus dotes verbales me eran desconocidas. Se trata de uno más de los grandes descubrimientos de TV Azteca. Comentando el box estuvo sublime y ahora cuando opinó sobre la medalla de Ana y dijo: gracias a Dios, no se pudo, me subyugó. Sólo él puede estar a la altura del Informe.
¿Qué tal durmió? CCCLIV
354 veces ha sonado el despertador. Las muertas de Juárez comienzan a ser agraviado polvo y los señores de la justicia siguen durmiendo.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
25 DE AGOSTO 2004 Fumar para contarlo
Me inunda la gratitud. Una por una, todas las expresiones de afecto, de solidaridad y de honda cuatitud que he recibido de ti, de ti y hasta de ti han ido restaurando, bronquio por bronquio, mi vulnerada salud. No es en plan de abuso, pero les suplico que no le aflojen porque todavía tengo muchísimos bronquios en plan uva pisoteada. Otra cosa: mi gratitud más actual e inmediata es para todos aquellos espíritus bondadosos que, a lo largo de hoy, martes 24, me han expresado solidario júbilo y nacional contento por el artículo titulado "El Sermón del Segundo Piso". Admito que yo también me reí como orate con mis babosadas, pero eso lo hago yo siempre en defensa propia y como trabajo de bacheo en mi autoestima. Tarea más difícil es conseguir en los otros un efecto similar. A temprana hora, la Jaguara recibe en un solo paquete el periódico y un pantagruélico desayuno que ella devora a grandes bocados (deveras que por más que quiera uno educarlas, es por demás) al tiempo que lee mi artículo. Mientras tanto, yo escruto su rostro con esa misma ansiedad que empleo cuando mi emérito cardiólogo revisa mi electrocardiograma. Si ni siquiera esboza una sonrisa y llega hasta el final y dice con voz distante "está bien", yo experimento el urgente deseo de tirarla desde el segundo piso y luego tirarme yo, o nada más tirarla a ella (con uno que sufra). Así es que este martes comenzó glorioso porque mi virreina de Mexicali se mostró francamente divertida con mis evangélicos escarceos. Luego comencé a recibir telefonemas (AMLO no me habló) y yo me he sentido de lo más bien, pero no por lo que podrían pensar algunas fuerzas oscuras y emisarias del pasado, sino porque, hasta donde alcanzo a saber, es la primera criatura que me ha nacido chapeada y robusta desde que dejé de fumar (¡aaay, mis hijos!).
Por si a alguien le sirve, paso a explicarme. Cuando uno decide dejar de fumar, se forma la imagen de que va a librar una gran batalla tipo Stalingrado. Se hace acopio de energías, de pensamientos positivos, de gestos de amor a la vida, de cariño por uno mismo, por la familia, por las ricas tradiciones mexicanas, por Narciso Mendoza ("El Niño Artillero") y se dice uno cosas como: no le voy a dar a Mario Vázquez Raña, ni a la señora potosina, ni a esa menguada que me escribió dizque defendiendo a Carrillo Prieto, el gusto de morirme. Así amunicionado se espera la madre de todas las batallas y no llega ni la batalla ni la madre. Este es un momento terrible que sólo se atenúa cuando se descubre que la estrategia de la nicotina es guerrillera modelo Vietcong: ataca de golpe, de modo inesperado y siempre te hace creer que ya está en retirada, para entonces volver y asestarte sus peores ofensivas. No puede haber ni descuido, ni descanso. Si en pleno ataque se te acerca un pariente y te dice: ¿no estás feliz de haber dejado de fumar?, ¿ya pensaste que ahora sí vas a conocer el pleno sabor del brócoli?; lo único digno es contestar: ¡no, no estoy feliz, idiota!, además, así a media máquina, el brócoli me repugna casi tanto como a Doña Marta, ya me imagino la náusea existencial que voy a sentir ahora que conozca su pleno sabor. Otros me dicen: estás dejando de fumar, yo sé que es difícil, pero piensa que por el otro lado... ¡Por el otro lado no hay nada!, respondo más veloz que Manlio Fabio (ilustrísimo tribuno sonorense que ahora nos honrará respondiendo el Informe). El caso es que, en el día 25 de mi hégira, ahi la voy llevando. No me ha ayudado en mucho saber que en España un autor de apellido Amiguet acaba de publicar un libro titulado "Fumar para contarlo", donde entrevista a varios ilustres fumadores activos y creativos. La lista la encabeza Fernando Savater y es muy amplia. Con estoica inexpresividad similar a la Cabeza de Juárez declaro: a mí no me incluyan.
Denise Dresser
Mientras convalezco y escribo, Denise Dresser y su liga de las muchachas están presentando su libro "Gritos y Susurros" (Ed. Océano). Hagan de cuenta que ahí estuve.
Ana de plata
Felicidades, Ana. En un año tan difícil para ti nos diste un gran gusto. No olvides que mi amplio lecho puede convertir la plata en oro (¡adentro!).
¿Qué tal durmió? CCCLIII
Y ustedes vayan y....
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
24 DE AGOSTO 2004El semón del segundo piso
Ypor aquel tiempo ocurrió que San AMLO le dijo a San Encinas, su discípulo amado: mira, mi Alex, necesito que ese vasto promontorio vial que a puro golpe de rayo de esperanza están edificando nuestras tribus sea inaugurado el domingo de Flores (Millán) que tendrá presente verificativo el 22 de agosto del año en curso. Decidme, Señor: ¿por qué habláis como en invitación de XV años? Porque esos son mis designios, amado zopenco. Señor, otra dudita: ¿vos deseáis que la obra sea inaugurada o que esté concluida? En verdad te digo, mi Alex, que no hay peor ciego que el que no puede ver, ni peor sordo que el que no puede oír: ¡inauguración!, ¡dije inauguración!, por eso te lo estoy encargando a ti; ya sé que la terminación de los trabajos llevará mucho más tiempo y es una misión asignada a San Buenrostro, a César lo que es de César. ¡Ultima dudita!: ¿vamos a inaugurar toda la obra? Pero, mi Alex, ¿estás dañado o qué tienes?, si inauguro todo de golpe, los feligreses se vuelven locos; nomás vamos a inaugurar un tramito de ningún lado a ninguna parte, para que los gentiles se vayan dando color y postrados de rodillas digan: es que lo adoro. Ahora sí ya entendí vuestros designios, ¡oh, Señor de la Esperanza! Pues id y haced como os he enseñado. Dicho esto, San Encinas se despidió con grandes señales de acatamiento (el desacato era penadísimo en esas tierras) y con ayuda de los Beatos Huehuenches se dio a la tarea de organizar la ceremonia que el Señor le había encargado. No fue nada fácil, pero San Encinas nunca se arredró. El pensaba: si la fe mueve montañas, cuantimás obras viales. Así llegaron cientos de luminarias, toneladas de asfalto, kilómetros de varilla y de cable, ballenones tipo Jonás y todo era una lucha contra el tiempo ineluctable. Lo alentador era que se trataba solamente de inaugurar, no de terminar. En la madrugada del día señalado, se colocó un templete en el punto más alto de la magna obra, pavimentaron los últimos metros, pusieron los macetones infaltables en toda inauguración, medio afianzaron el barandal, enrollaron los cables sueltos y bajaron un diablito para prender las luminarias. Terminaron los devotos chalanes y entró la regia comitiva con los grandes señores de la comarca. Desde Norbocop hasta Juan Ramón, rey de los Pumas, se hicieron presentes. Ya que hubo ingresado toda la comitiva y dado que la estructura parecía resistir (para eso los llevaron), San AMLO, Señor del Rayo (y del rollo) dirigióse al templete y así dijo a la sospechosa turbamulta: Oídme, hijos de la gran urbe: bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque podrán huir encajuelados; bienaventurados los que solicitan información, porque a ellos se les responderá que es estratégica y confidencial; bienaventurados los ancianos, porque de ellos será su mochadita; bienaventurados los amigos del Santo Bejarano, porque ellos también serán mis amigos; bienaventurados los que exigen protección y seguridad, porque ellos saldrán en una historieta; bienaventurados los jueces, porque frente a ellos se formarán cadenas humanas que me protegerán; bienaventurados sean los mariachis, porque con el fuero o desafuero sigo siendo el Rey. Esto es lo que ahora tengo que deciros. Aquí tenéis mi mano extendida. No es tiempo de discordias, ni de ultrajes, ni de pugnas estériles. Hoy vengo de buenas. Hoy los convoco a todos ustedes a que admiremos este magno trozo de la magna obra y a que hagamos todos un gran esfuerzo para lograr esa unidad nacional que todos ansiamos y que sólo en torno a mí puede conseguirse. Ahi piénsenle y váyanle circulando, no se me vaya a pandear la titánica obra que todavía está fresca. La multitud obedeció, a San Saba le dieron un antellevón los fieles del micrófono y todo lo demás fue gozo y alabanza. Esta es palabra de AMLO.
El Bucles y Ana
Cargando dos mochilones que lo hacían parecer Cuasimodo, el Bucles retornó, muy a su pesar, a clases. Parecía que iba cargando al país entero. Así está también Ana Guevara. Ni uno ni otra merecen tan desmesurado destino.
¿Qué tal durmió? CCCLII
De modo público y tajante, el Ejecutivo no le ha entrado con todo al asunto de los feminicidios en Ciudad Juárez. La gran duda estriba en saber si en su próximo Informe de Gobierno, el Presidente Fox nos dirá algo sobre el estado actual de las investigaciones.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
23 DE AGOSTO 2004La alberca
Periodo de recuperación en Tijuana-San Diego. Dos conferencias en la trepidante ciudad castigada por los dioses con Jorge Hank (¿pues qué le habrá hecho Tijuana a los dioses que se portaron tan perrones?) y cuatro días de ocio reconstituyente en San Diego, en compañía de la Jaguara, del Bucles y de mi suegra. A esta última la tuve a raya a base de balas de goma con gas pimienta; a su agraciada hija le vino un severo ataque de abnegación como hija, como madre y como esposa del titán convaleciente (Titán de piña) y públicamente he de reconocer que se comportó como Leona Vicario y que ejerció su poder de compra de modo muy inferior a lo que es su promedio usual de bateo, ¡qué mujer!.
El verdadero duelo en la cumbre lo tuve con el indómito Bucles. El tiene nueve años, las fuerzas enteras, la imaginación desbocada, la hiperactividad como norma de vida y el sosiego como misión imposible. Yo soy, por lo menos actualmente, todo lo contrario. El no sabe qué nueva actividad inventarse; yo he consagrado todos mis esfuerzos a procurarme nuevas modalidades de la inactividad. Es de imaginar que la convivencia de dos seres así genere conflicto. El pestífero Bucles si está en la calle, quiere estar en la casa; si está en la playa, quiere estar en la alberca y esté donde esté quiere estar en el cine. Desde que Dios amanece (bella, poética e incomprensible expresión de nuestras ancestras), el denodado infante ya está presentando alguna extravagante solicitud de actividad (si fuera Jefe de Gobierno, ya iría por el quinto piso) y su padre ya está negociando la inmediata cancelación de tal solicitud. Hacia el mediodía, el Bucles ya no me pedía nada; nada más se me quedaba mirando cual si fuera yo el cuerpo embalsamado de Lenin y el pequeño movía la cabeza con aire de ¿qué he hecho yo para que me tocara de padre un bulto de tales dimensiones? Ni modo. La convalecencia es la convalecencia (sutil variante de lo afirmado por mi tío "El Tigre" que miraba intensamente a la bahía, respiraba hondo y decía: Acapulco es Acapulco).
Ya casi al término de mi periodo de descanso y ya cuando el Bucles estaba casi convencido de que yo estaba muerto, se acercó y me dijo: voy a ir a la alberca. Le contesté: yo voy contigo, hijo mío. ¿Se imaginan la cara que pondría Fox si Madrazo le dijera: el PRI está sin reservas con usted, señor Presidente?, pues esa cara puso Osama bin Bucles cuando le ofrecí mi grata y acuática compañía. Ni se paró a averiguar, veloz como obrero del segundo piso, se puso su traje de baño, pepenó la copiosa impedimenta que lo acompaña en este tipo de expediciones, consiguió dos toallas y regresó ante mi augusta presencia. Este tiempo lo había dedicado yo a buscar un buen pretexto para rectificar mi temeraria propuesta. No lo encontré y fue así como un claudicante padre y su energético hijo se hicieron presentes en una despoblada alberca que se brindaba entera para los dos. Me bastó ver la alberca para que me arrollara todo un cúmulo de emociones y recuerdos infantiles: no te puedes meter hasta que pasen dos horas después de tomar algún alimento... ya puedes meterte pero nada más en lo bajito... si ves que tu tío Felipe se mete con una botella, me vienes a avisar... no hagas bucitos muy largos porque me da mucha angustia de que ya no vayas a salir. Todo esto para Osamita es prehistoria. Llegamos y me dijo: quiero que veas cómo me aviento en lo hondo. Lo vi como quinientas veces. Llegó entonces la hora de la verdad: ¿nos metemos los dos? Yo di una respuesta negociadora: bueno, pero en lo bajito. Osama fue terminante: en lo hondo. Así lo hicimos y yo logré sobrevivir milagrosamente. Me sentía Ana Guevara.
El pasado ha engullido esta historia. Ya estamos de regreso en la electrizante Capital. Sigo sin fumar y ando como muñequita de cristal. Ya viene el Informe y yo sigo nadando en lo hondo.
Domingo perfecto
Ana Guevara vive olvidada de los infectos dirigentes olímpicos que padece México. Gracias a eso, ha logrado calificar para la final. En horroroso partido, los Pumas derrotaron al Atlante. En movido encuentro dominado por el América, los Tecos se merendaron a los volátiles. Domingo perfecto.
¿Qué tal durmió? CCCLI
Si hubieran hecho esto, si hubieran hecho lo otro. Eso dicen cuando hablan de las muertas de Juárez. Hicieron lo que hicieron y todo sigue dormido.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
20 DE AGOSTO 2004la lotería semanal
¡Cooooorre y se vaaa!... ¡EL TIRALÍNEAS!: Ya me cansé de decirlo: nuestros políticos y, en particular, el Señor Presidente Fox necesitan de inmediato auxilio de un ginecólogo que les ligue la trompa para que ya no digan tantas gansadas. No puede ser que cada vez que nuestro Presidente toma (por asalto) la palabra, retiemble en sus centros la tierra. La tierra y el sentido común que también tiene sus centros. Entiendo que tanto para Fox como para Madrazo resulte de primera necesidad cerrarle el paso a Andrés Manuel. Ambos saben que si AMLO llegara a la Presidencia, ninguno de los dos (con todo y familia política) podría dormir en paz. Los dos lo saben, pero la capacidad del carismático Madrazo para hacerse güey es famosa en el mundo entero y en Tabasco. Así las cosas, Madrazo pone cara de que él está hablando con Santa Rita de Casia y echa por delante al Tribilín Fox para que él se encargue de arrearle candela al Rayito de Esperanza. Lo que no debe tener nada contento a Madraziux es que ni eso pueda hacer bien Fox. Don Vicente es muy malmandado.
El miércoles que pasó tuvimos una prueba de la torpeza con la que procede Don Vicente. Estaba diciendo un discurso, se comenzó a calentar y cuando vino a ver, ya les había dicho, bajita la mano (bueno, ni tan bajita) a los legisladores panistas que todos se le dejaran ir a AMLO duro y a la cabeza. La trémula justificación de este arrebato verbal fue, así lo dijo el embravecido mandatario, la defensa heroica del Estado de Derecho. Piénsenlo bien y verán que, en efecto, hace falta mucho heroísmo para defender lo inexistente. Esto por una parte, por la otra, resulta que nadie le creyó y a los pocos minutos ya todo mundo estaba dando de brincos y acusando justificadamente a Fox de tirarle la línea al Poder Legislativo. No necesito encomiarles lo bueno que son nuestros políticos para tirarse en las alfombras y representar melodramas, paroxismos y frenesíes. Son como Halloween XX. Tan mal se pusieron estos chicos que tuvo que venir a escena Santiago Creel, el bombero atómico, al que siempre llaman para que tape el pozo ya con el niño ahogado. Muy serio, Don Santiago nos dijo que nadie podía tirarle línea a los legisladores panistas porque ninguno de ellos la aceptaría dada su sólida formación (juar, juar, diría Borola Burrón) y su gallarda independencia. Dicho esto, el bohemio calló y yo me quedé pensando en que le faltó solidez al argumento del gerente de Segob. Supongamos que nadie en el PAN esté dispuesto a recibir línea (lo dudo, lo duuudo, cantarían Los Panchos), de cualquier manera y conociendo a Fox, esto no sería obstáculo para que él la tirara. A mi juicio, por supuesto que la tiró... ¡LOS BURRÓN!: Desde hace varios años, Carlos Monsiváis hablaba de la urgencia de agradecerle pública y masivamente a Don Gabriel Vargas sus altos servicios en favor de la salud de la República. Pocas cosas son tan saludables como el humor inteligente y entrañable. Como suele suceder, Monsiváis se salió con la suya y hace unos días se realizó ese homenaje. Por mi confinamiento hospitalario, no pude asistir pero mi entero agradecimiento estará siempre con el talentosísimo y enternecido creador de esa vecindad del Callejón del Cuajo que es uno de los últimos sitios donde han sido avistados mexicanos. Mi módica biografía sería impensable sin esa familia con nariz de pelota. Ya le dije a la Jaguara que nuestro mejor homenaje a Don Gabriel es esforzarnos cotidianamente en parecernos a Don Reginito y a Borola, cosa que venturosamente vamos logrando (sobre todo ella)... ¡LA ESTÉTICA CHINA!: ¿Qué les pasa a los chinos?, ¿ya se volvieron locos?, ¿porqué dijeron que el Canciller Derbez es muy guapo?. Me tienen muy decepcionado... ¡EL ABRAZO!: Ya lo dijo J.E. Adoum: de pronto las cosas se ponen tan mal, que lo único que nos queda es levantarnos la tapa de los sexos. A falta de nicotina, mujerina. Hoy es viernes, los niños ya regresaron a clases, Fox está redactando su informe (¡oye, Marta!, ¿cómo se dice, yo abolo o yo abuelo?) y a nosotros nos queda el altísimo deber de recordar que HOY TOCA y actuar en consecuencia.
¿Qué tal durmió? CCCL
De nuevo dos palabras: Ciudad Juárez.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
19 DE AGOSTO 2004Nostalgía del presente (2)
Allá en el hospital te dejaron muy malcriado. La Jaguara, pero esto lo podría decir cualquier esposa nahuatlaca, opina que en el acreditado nosocomio me dejaron muy "chiquiado" y que esto explica mi cambiante humor, mis súbitas depresiones, mis arrebatos de ira, mis inexplicables exaltaciones y, como diría mi madre "mis ordinarieces" (nunca entenderé por qué ser ordinario equivale a ser grosero). Creo que la dulce alondra que mi vida lleva en melodioso vuelo se equivoca con toda la boca. Por supuesto que traigo desgobernado todo el sistema emocional, pero no es porque me hayan "chiquiado" en el hospital. Para mí no es chiqueo que los doctores se dediquen a perforarte la epidermis y a hacer pronósticos catastróficos, mientras uno come hectolitros de consomé y toneladas de gelatina dietética. No fue ahí donde perdí la brújula y el gobierno de mis sentimientos. Ojalá y todo topara en eso, pero no, el asunto es mucho más drástico, tanto que hasta me he resistido a ponerlo por escrito. Ahora lo hago: he dejado de fumar. Omaigod!.
Considera, lectora lector querido, que comencé a fumar formalmente a los ocho años y que, por lo tanto, llevaba yo 52 años de ser un alegre, constante y esmerado fumador. Si en este momento me van a aventar un sermón, yo les suplicaría que lo reserven para algún familiar político o para alguien cuyo odio hayan decidido granjearse por la vía rápida. Yo, por el momento, estoy muy sensible y con francos deseos de arrojarme por una ventana, siempre y cuando sea de una planta baja porque tampoco es cosa de matarme. Si quisiera matarme, seguiría fumando.
Ahora que miro hacia atrás, comprendo que todo comenzó con un malentendido. En 1952, año de mi iniciación nicotínica, fumar no era una maldición social. Lejos de eso, gracias a Humprey Bogar, el sombrero Stetson y el cigarrillo colgando de los labios eran dos irresistibles signos de misteriosa y atractiva masculinidad. Todos mis tíos y parientes mayores profesaban ese culto y esto, junto a la pipa de Sherlock Holmes, eran para mí argumentos suficientes para entregarme a los exóticos placeres del tabaco. Para cuando comenzaron a llegar las noticias alarmantes acerca del consumo de la voluptuosa picadura, yo ya estaba metidísimo en la dependencia y ya tenía mi sombrero Stetson que, aunque me daba un aire entre Speedy González y tachuela mal clavada, a mí me parecía el tope de la elegancia. Desde entonces y hasta la actualidad, me aferré al cigarrillo como Ulises al mástil de su embarcación. Me han pasado cosas horribles, pero ni como mal pensamiento, consideré la posibilidad de dejar de fumar.
Sin embargo, ahora tengo que hacerlo. Ya terminé de estar con el tabaco. Obviamente lo hago por mí, pero también lo hago para quitarle a mis hijos y familiares y amigos esa cara de consternación que ponían cada vez que me veían prender un cigarrillo. Me aproximo al vigésimo día de abstinencia. Hasta ahora voy ganando pero no prometo traer ninguna medalla. Mi estrategia, por si a alguien le sirve, es no vivirlo como una hazaña heroica, sino como algo que ahora debo hacer y ya. Tampoco le apuesto mucho a lo bien que me voy a sentir, ni a lo bonito que voy a oler, ni a lo bien que me van a saber las verduras (con tabaco o sin él, las verduras saben a lánguido sobaco). Entiendo que ya acabé, entiendo que la vida me importa más y con eso me basta. No les voy a decir que este proceso es enchílame otra gorda, pero tampoco es esa agonía terrible que me han platicado. Como diría Proust: nunca sufre más un hombre que cuando va de una costumbre a otra. En eso, en el cambio de costumbre, es en lo que estoy precisamente.
No se piense que escribo esto porque opine que mi caso puede ser un ejemplo para la juventud azteca. Mis motivos son más simples: escribo para comprometerme públicamente y así reforzar mi decisión y mi voluntad de mantenerla y escribo porque, en una de ésas, algún lector o lectora anda en el mismo trance y de algo pueden servirle mis broncas y congojas de esta lucha contra el cigarrillo. Si tal es el caso, por favor avisen a sus parientes y amigos que los traten con enorme miramiento porque se pone uno mas chípil que candidato derrotado y más iracundo que el Jefe Diego (sin su puro).
¿Qué tal durmió? CCCXLIX
Diré exclusivamente seis palabras: Ciudad Juárez, Ciudad Juárez, Ciudad Juárez.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
18 DE AGOSTO 2004!Que manera de perder¡
Noventa minutos de agonía. Uno no está para esas cosas. Tan a gusto que estaba yo amansando al mar y pastoreando nubes. Tan aplacaditos que están los políticos afilando sus navajas para el Informe y lo que resulte después. Y yo tan malo que me vi (así decían mis tías), ¿qué mula necesidad tenía yo de prender la televisión para ver a La Volpe y sus disléxicos?. Comienzo por reconocer que hoy, martes 17, los verdecitos no jugaron tal mal, aunque la selección griega dio tal cantidad de facilidades, que le tendríamos que haber ganado 5-0 y no 3-2 como agónicamente lo hicimos. De cualquier manera, fue un triunfo tardío. El tarante empate con Malí y la oprobiosa derrota frente a Corea nos dejaron ablandados, marinados y en la sartén. A eso añádanle el sospechoso enjuague que se organizaron los coreanos y los malignos (naturales de Malí) para empatar a 3 después de que Malí iba ganando 3-0 (ese autogol del mentado Tambourá -ahora conocido como Tambaboso-, fue una obra maestra, un hito, un monumento a la estupidez humana) y ya verán que, con nuestra mejor colaboración, todo lo organizamos para labrar bellamente nuestra desgracia. Señoras: ¡no se me distraigan!, este artículo no trata de futbol, si no de ese tétrico rasgo del carácter nacional que nos hace aplicarnos sin reposo en la obtención de nuestra desgracia. Somos tremendos. Este sombrío aspecto del alma azteca creo que está vinculado con otra faceta nacional: nuestra vocación paroxística, terminal y espasmódica. Es lo que la literatura médica llama el Síndrome del Chamoy.
Nada nos encanta más que caminar al borde del desfiladero y saberlo, disfrutarlo y seguir caminando mientras cantamos "¡Viva mi desgracia!", "El Rey", o cualquiera de José Alfredo. ¿Ya se dieron cuenta de que están al borde de la perdición?, nos pregunta algún sociólogo francés. ¡Ya!, contestamos a coro como los tomatitos. ¿Qué tal que se van todos al hoyo?, insiste el interrogador. Y los mexicanos respondemos como más nos gusta: con una pregunta, ¿y qué tal que la libramos?. Este es nuestro verdadero y único rayo de esperanza cuya factibilidad, además, no se apoya en nuestra laboriosidad, o empeño, o capacidad de ahorro. No. Se trata de algo menos tangible: el milagro del último minuto, el súbito y total hundimiento de Estados Unidos, el descubrimiento de una mina de oro que abarca todo el territorio nacional, la condonación de la deuda externa, la migración a Tierra de Fuego de todas nuestras familias políticas y de políticos, o la obtención de una beca cósmica, o la combinación de varios de estos resultados. Algo tiene que pasar, no podemos estar tan de malas, decimos viendo a La Volpe o a Vicente Fox.
Por lo pronto, con La Volpe esto ya se fue a la fruta. Resultó más lúcida la participación de la selección femenil. Empatamos con China y obtuvimos un decoroso 2-0 frente a la selección alemana que luce demoledora. Tienen una delantera con tipo de matarife bávaro que se ve que agarra a los marranitos y los convierte en salchichas a base de apachurrones. Pues frente a ellas, que venían de zumbarle ocho goles a las chinas, obtuvimos nuestro pase a la segunda ronda. Ahi la llevamos.
Moralejas: a veces no caemos en el precipicio, pero cuando nos vamos al hoyo, el llanto se extiende por todo Tenochtitlan. En Atenas nos acaba de ocurrir, nos está ocurriendo, nos seguirá ocurriendo. No somos competitivos y estamos muy salitrosos. Moraleja 2: ojalá y esto nos ocurriera exclusivamente en el ámbito de los deportes de alto rendimiento, pero en casi todos los niveles de mando o de poder del País nos ocurre lo mismo: confiamos más en el azar que en la previsión y el esfuerzo. Moraleja 3: para evitar la catástrofe de los Tenochcas resultan infinitamente más confiables las mujeres que los machines que traemos cara y actitud de Juan Diego después de la primera aparición. Moraleja 4: no seamos sobreactuados ni vengativos. No pretendamos rostizar a los ratones olímpicos. Bastará con arrojarlos con todo y La Volpe del Peñón de los Baños.
¿Qué tal durmió? CCCXLVIII
Dos palabras: Ciudad Juárez.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
17 DE AGOSTO 2004Nostalgia del presente
No me digan que éste no es un titulazo. Lo puedo encomiar sin ninguna modestia porque no es mío; es el título de un poema de Borges que me ha visitado aquí a la orilla del mar. No sé muy bien cómo vino a dar conmigo. Yo estaba en la baba cósmica mirando el horizonte y pensando en los desacomodos espirituales que una enfermedad severa produce. En ese momento, como rayo de añoranza, cayó Borges y dijo: nostalgia del presente. En efecto, esa era la expresión que andaba buscando. Piénsalo, lectora lector querido, y verás que uno de los efectos más perniciosos de la enfermedad es que te expulsa del presente, te pone entre paréntesis, te vuelve virtual. Súbitamente, el presente ya no te incluye; ahora es de los médicos, las medicinas, los exámenes, la inmóvil cama y los numerosos tubos. La enfermedad es una jubilación instantánea, una relampagueante senilidad y una tangible amenaza de que tu tiempo se ha acabado. No hay presente.
Después, si todo va bien, comienza la recuperación y con ella comienza también la reinserción en el presente a puro golpe de nostalgia de estar ahí y no en ninguna otra parte. Esta es una tarea que no se puede cumplir de golpe. Según mi experiencia, es una prolija y morosa mudanza. Mediante ella, día a día, palmo a palmo, se van recuperando pequeñas parcelas de ese territorio que en la salud era enteramente nuestro. Y no he hablado de otro obstáculo: no es sencillo imponerse este esfuerzo si se sabe que está dirigido a la recuperación de la actual realidad mexicana. Afanarse para volver a estar en el mundo de Fox, de AMLO, de Madrazo, de Beltrones, del Niño Verde, de Flores Millán, de Bejarano (¿lo castigarán algún día?, ¿le dedicará López Obrador alguna historieta?), de La Volpe y de Mario Vázquez Raña, por citar a unos cuantos, tiene un cierto tinte de autoflagelación. El único argumento favorable que se puede emplear es aceptar que eso es lo que hay y que eso no es todo lo que hay. También está el encanto.
Ahora que emprendí este viaje, no sé por qué extraña coyuntura, llegué al aeropuerto con ¡90 minutos! de anticipación. Clara señal de que la neumonía también afectó mi cronómetro interior. Eran como las tres de la tarde y estaba yo ahí paradote sin qué ni para qué en mitad del populoso lugar. Ahí tuve una visitación del presente: sentí hambre, pero hambre urgida y feroz; esa hambre que de modo tan drástico se pierde con el malestar y, muy en especial, con los hospitales. El jubiloso retorno del apetito. De inmediato me trasladé a un localito que estaba a unos cuantos metros y pedí una jumbotorta de lomo "con todo" y un limonado chesco dietético. No saben. Fue casi una experiencia mística. Mi lengua entonaba la Magnífica y en el paladar sentía gloriosos fuegos artificiales. La torta es una cosa muy seria y una forma magnífica del presente. Todavía en plena beatitud, abordé el avión. A mi lado quedó una señora tabasqueña que de inmediato se quedó dormida. No vayan a creer que lo tabasqueño se lo noté en el modo de dormir. Lo que pasó es que cuando despertó nos pusimos a platicar y, como decían antes las muchachas, pegamos la hebra. Ella es esposa de un militar de muy alta graduación y en plan de retiro. Ella me contó de lo que ama a su esposo, a sus hijos, a sus nietos y a las múltiples tierras y tareas que la vida le ha asignado. Hablaba con tal pasión y vehemencia y se le percibía tan drásticamente instalada en el presente que ella, con su pura plática, me dio el empujón que necesitaba en mi trayecto rumbo al aquí y el ahora.
A todo esto añádenle chica medallota de oro que la Fundación Mario Moreno me otorgó en calidad de premio anual a la libertad de expresión y ya verán que he encontrado muchos parajes gratísimos en mi nostalgiosa pesquisa del presente. Para esto, un premio, una torta y una nueva y aérea amiga son tres valiosísimos presentes.
¿Qué tal durmió? CCCXLVII
Ciudad Juárez. Ciudad Juárez. Ciudad Juárez. Se oye en todo el mundo, menos en el ámbito del poder mexicano. Toda la gente sensible y sensata pide más apoyo para María López Urbina y para Guadalupe Morfín. Desde la insensatez del poder, nadie escucha. Todos duermen.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
16 DE AGOSTO 2004México y el deporte
Tiene razón mi amigo el Pirrín: en México hay un grave malentendido con respecto al deporte; suponemos que tenemos vocación y aptitudes para practicarlo, cuando la verdad es que para lo que somos buenos es para verlo. Creo que al gran Pirrín le asiste enteramente la razón. En México tenemos a un buen número de los mejores espectadores deportivos del mundo, ¿oyeron bien?, ¡del mundo! Sin demasiado buscar, ahí tienen mi caso. No es asunto para vanagloriarme, pero mi resistencia y conocimiento frente a la pantalla me otorga calificaciones más altas que las que recibieron nuestras clavadistas sincronizadas. Salvo el golf que me provoca espasmos cerebrales, todos los otros deportes son de mi interés y conocimiento. Veo hasta los torneos de póker.
Desandemos un poco el camino y digamos algo con respecto a la ceremonia de inauguración. El estadio que imaginó y realizó el arquitecto Calatrava es un blanco velero listo para zarpar rumbo a Troya (las cóncavas naves de los aqueos, decía Homero) y con su graderío repleto de seres de todo el mundo constituía un espectáculo muy disfrutable. Ese barquito de papel tripulado por un niño que surcaba un Egeo recién nacido era como una página viva de Saint- Exupery. Toda la primera parte me pareció hermosa y equilibrada, es decir: a la altura de la herencia helénica. Luego vino el desfile que es más aburrido que una película samoana y ya hacia el final, el único tropiezo grave de la ceremonia. Si ustedes van a Sanborns y piden un pastel de "La Sirenita", o si dejan tirado al rayo del sol un cono de helado, tendrán una idea aproximadamente de lo que fue la presentación de la cantante islandesa Björk en el estadio de Atenas. Ella se maquilla como muñeca "Mi Alegría", se viste en la plomería "La Hormiga" y cantó una canción horrible, como para seducir ballenas. Salvo este extravagante detalle, la ceremonia le salió bordada a los griegos y esto a mí, que como tú y como todos, tengo algo de griego, me dio un gran gusto.
Lo que ya no resultó gustoso fue el desempeño deportivo de los mexicanos el sábado. No puede ser que en este país de más de 100 millones de habitantes seamos tan malos para tantas cosas. De no ser por las futbolistas que sudaron la gota gorda para empatar con las chinas, estaríamos hablando de puras derrotas. Nos zumbaron en todo: en clavados sincronizados (con sus correspondientes calambres y escándalos previos), en volibol de playa (y es que a una de nuestras chicas se le lesionó el tobillo), en box, donde a dos de nuestros muchachones los dejaron como Cristos de Iztapalapa y los despacharon de regreso al terruño, y lo más terrible: ¡en futbol varonil!, ¡oh, dioses del Olimpo!, ¡¿qué hado maligno persigue a los mexicanos?! No lo sé, pero qué manera tan ridícula de perder con los coreanos. Como el cadáver de Patroclo, así nos arrastraron por la cancha. En 180 minutos no hemos podido mostrar a qué estamos jugando. Estamos ya con un pie en el estribo y a expensas de un milagro. La Volpe ofreció traernos una medalla. Que se compre una de San Espiridión y regrese con todos sus bultos. Insisto: para lo que somos buenos es para ver los deportes.
Con tal motivo...
...y por severa sugerencia de mis galenos, he agarrado algunos tiliches y he zarpado rumbo al mar. Estaré cinco días a este nivel y con ello espero que mis vapuleados pulmones recuperen su prestancia original. Tenía yo algo así como cinco semanas de no visitar el aeropuerto capitalino. No puedo creer que en tan poco tiempo hayan podido crear, so pretexto de "obras de remodelación", tal confusión y tal desbarajuste. Me encantaría conocer al poderoso "cerebro" que decidió hacer todo esto en el periodo de vacaciones... En fin, ya salí, ya estoy contemplando el mar y ya les estoy avisando que desde aquí les escribiré. Cuídense. Cuidémonos. Ahí les encargo al Rayito (¡Sacre bleu!) y no le abran a nadie.
¿Qué tal durmió? CCCXLVI
Don Bernardo Bátiz confiesa, refiriéndose al Delegado de Gustavo A. Madero, que éste sí se les peló. Díganme, con estas autoridades cuándo vamos a terminar con la impunidad.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
13 DE AGOSTO 2004La lotería semanal
¡LA REEECTIFICACIÓN!: Por alguna falla en la comunicación con la madre del agraviado, comenté en este espacio que Diego Antoni prestaba sus buenos servicios en Sedesol cuando en realidad estaba adscrito a la Presidencia de la República en calidad de asesor técnico. Es de ahí de donde lo corrieron sin la menor justificación como no sea la de ser hijo de Guadalupe Loaeza. Hago esta rectificación por amor a la verdad y por temor a las iras de mi cuatacha Josefina que es capaz de enviudar de mí... ¡EL PATO!: Ésta es una desgarradora historia hospitalaria. Durante mi muy reciente ingreso a acreditado nosocomio, la Jaguara con generosidad y gentileza se ofreció a acompañarme durante las agónicas noches. Yo lo agradecí mucho porque con tanto oxígeno, tanta tripa y tanto suero estaba yo virtualmente inmovilizado. Aquí se impone puntualizar que pertenezco a ese vasto sector de la sociedad mexicana que guía su existencia por una sola norma: no molestar. Ahora bien, si nos están obligando a tomar enormes cantidades de agua y a ingerir poderosos diuréticos, esto de no molestar resulta casi imposible. Para esto, la ciencia médica ha inventado un extraño artilugio conocido como "el pato" que no es más que un recipiente alargado donde el sector masculino, llegado el momento, puede darle libre curso a sus vehemencias renales. Por eso me dio gusto el amable ofrecimiento de la Jaguara. Siempre es mejor tratar estas intimidades con la gente cercana que con una enfermera por amable que ésta sea.
Aquí hemos de asentar otra cosa que la vida me ha enseñado: hay mujeres que nacieron para los trabajos de enfermería y hay otras que no. Este último es el caso de la venerada madre del Bucles. Lo que ahora escribiré no es una reclamación, sino un capítulo más de "Mujer, casos de la vida real". Llegó la primera noche, las enfermeras hicieron sus últimas maniobras, la Jaguara se colocó una pijama como de peluche gris que es el antiviagra más enérgico que yo haya conocido. Diez minutos después, se coaguló y adquirió consistencia de iceberg. Apagué mi luz y como a la media hora sentí una acuática y perentoria urgencia. Algo terrible. Todos ustedes han sentido esas ganas normales que se pueden ir negociando; pero también han sentido ese otro arrebato que hasta nos hace llorar y nos hace perder todo recato y compostura. El mío era de éstos. ¡Adriana, el pato!, dije con tersa voz. Mi Florence Nightingale ni se inmutó. Subí la voz: ¡Adriana, el pato! La mujer dormida siguió congelada. El volumen fue subiendo hasta que se convirtió en desgarrador alarido: ¡ADRIANA, EL PAAATO! Exactamente en la "a" de pato, la susodicha despertó, pero ya era demasiado tarde: puse tal enjundia en el grito, que me ganó. Y yo que quería mantenerme en el bajo perfil. Vinieron hasta los camilleros a salvarnos de la inundación. Muy penoso... ¡SACRE BLEU!: Con inexplicable júbilo, la gente de la Jefatura de Gobierno del DF ha anunciado el inminente lanzamiento del número 5 de la gustada serie de historietas "Historias de la Ciudad". Según las noticias, en este nuevo número, el protagonista será un periodista francés que viene a México y se entera con enorme extrañeza y escándalo que aquí, en este país caníbal e incivilizado, un prócer maravilloso es convertido en la inerme víctima de las fuerzas oscuras y es sometido a un proceso de desafuero. Suena interesantísimo. Me muero por leerlo. Sólo le pediría a los que escriben el guión, a los que lo dibujan y colorean, a los que autorizan el gasto de nuestro dinero en la defensa de un individuo (pro-peje), que sean hombrecitos y, en algún lugar del minibodrio, pongan su nombre... ¡TLAXCALA!: La versión tlaxcalteca de "Mi reino por un amor" sigue su sorpresivo curso. Don Poncho Sánchez Anaya ya dijo que ni máis, que ni se va él ni se va su señora. El enérgico y carismático Leonel Godoy ya no sabe ni para dónde hacerse. El amor es canijo. Y hablando de eso: HOY TOCA... ¡MONTERREY!: Un abrazo a tan querida y lastimada ciudad.
¿Qué tal durmió? CCCXLVI
Mucho ruido. El 27 de junio cientos de miles de personas marchamos para exigir seguridad, justicia y un alto a la corrupción y a la impunidad. Las autoridades del país pusieron cara de que ahora sí se iban a emplear a fondo. El resultado es hasta ahora patético. Sigan durmiendo.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
12 DE AGOSTO 2004lo busco y lo busco
¿No pueden hacer nada bien?, ¿de qué marca serán nuestros aparatos de justicia? Créanme que en mi actual estado de salud, lo que menos me hace falta es enzarzarme en alguna estéril polémica con Sherlock Bátiz o con algún otro Procurador que apareciera por ahí. Realmente lo único que quiero puntualizar es que el ciudadano Dehesa no está satisfecho con el desempeño de sus organismos de seguridad y se siente particularmente airado por tener que cooperar para el sueldo de esta recua de acémilas.
Ya habrás adivinado, lectora lector querido, que me voy a ocupar del grotesco asunto de las listas de los criminales más buscados. Como diría mi madre: ¡una cosa que te encargo!, y una cosa que haces mal. Hagan de cuenta. Les pidieron a estos titanes de la justicia que hicieran la lista de los criminales más buscados y, tras mucho meditar, entregaron su tarea. Para nadie es ya una sorpresa que la hicieron con las patas. Malterminó Bernardo Bátiz de entregar la suya, cuando comenzó el ludibrio y el agasajo marinero. Los chicos de la prensa, que son como la pulmonía china, se fueron sobre las autoridades con una primera pregunta: ¿por qué en la lista no está Gustavo Ponce? Los chicos de Bátiz retrocedieron estratégicamente y respondieron con voz truculenta: es que los que están en la lista son unos verdaderos monstruos, son malos diamadre, son asesinos, narcotraficantes, secuestradores, gente horrorosísima; en cambio el señor Ponce será si acaso defraudador, pero no se compara con estos chacales. Muy bien. Entonces, si Ponce no es de los más buscados, ¿qué tan buscado es?, ¿algo, poquito, micha y micha o francamente nada? Esta pregunta ya no la respondieron los batichicos.
Como a todos consta, el jaripeo informático-delincuencial no terminó ahí. De hecho, ahí apenas comenzó. A partir de ese momento, comenzó a fluir una hermosa cascada de inconformidades, de desacuerdos, de denuncias y de comprobaciones de que la lista era inexacta. Lo bueno es que en México los cargos son inamovibles (pronto, gracias a Tlaxcala, también serán hereditarios) y por eso ningún funcionario se acalambra por una tarugada de más o de menos. El caso es que, a estas alturas, la lista ya es un verdadero desgarriate de borrones, tachaduras, enmendaduras y modificaciones. Veinte nombres y veinte fotografías no forman un universo demasiado amplio, ni ofrece márgenes muy grandes para el error. Pues no lo ofrecerá, pero los infatigables mexicanos siempre encontramos la manera de echar el moco en el atole. El caso de "El Duby" (que es un apodazo) resulta ejemplar. Lo pusieron entre la lista de los más buscados; esto nos hace suponer que, por lo menos, tres agentes dedicaban su entera jornada a hacer las pesquisas necesarias para aprehender al torvo criminal. Me puedo imaginar el alivio de estos muchachones cuando se enteraron de que "El Duby" llevaba ya largos meses hospedado en el penal de Puente Grande. ¡Condenado "Duby"!, habrán dicho los sabuesos, hasta dónde se fue a esconder con tal de que no lo halláramos, de veras que es una poderosa mente criminal. Y tras "El Duby" se han ido presentando casos cada vez más absurdos y acalambrantes. Porque aquí hay varios ángulos a considerar: ya es un pésimo síntoma que la multicitada lista esté hecha con las puras patotas, pero además hay que tomar en cuenta que es un síntoma del modus operandi de nuestras autoridades. Piensa, lectora lector querido, que si algo abunda en la Ciudad de México son los delincuentes impunes; si te piden que hagas la lista de los veinte más buscados, en realidad no tienes mucho problema porque buscar, buscar, lo que se dice buscar, no hay ninguno; así es que con poner a veinte de los más notorios, ya estás del otro lado. Si ni esto puedes hacer, el asunto ya es de gravedad.
A modo de sugerencia, yo diría que la PJDF tendría que entregar una planilla en blanco con veinte recuadros, un lápiz, una goma y un Priit y publicar cada lunes la estampita de un delincuente para que el usuario la vaya llenando. Si resulta que no es delincuente, pues le pegas otra encima. Y ya.
¿Qué tal durmió? CCCXLV
Bien. Siempre duermen bien.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
11 DE AGOSTO 2004!Aaay, mis hijos¡
Una pareja puede disolverse, una amistad puede romperse, pero hasta donde mi experiencia me dice, la relación entre padres e hijos es indisoluble y suele durar hasta más allá de la muerte. No creas, lectora lector querido, que las palabras que acabo de escribir son el prólogo a alguna queja que yo pudiera tener en contra de alguno de mis cuatro hijos. En bola o por separado los considero maravillosos y perfectamente dignos de un padre menos zurumbático. Lo que ocurre es otra cosa.
Ya desde la semana pasada me enteré por mi amigo Sergio "El Perrito" Aguayo de que a un valioso joven llamado Diego Antoni (si digo que es valioso es porque lo conozco y lo aprecio grandemente) lo corrieron del sector público por el gravísimo delito de ser hijo de Guadalupe Loaeza. Hoy martes 10 de agosto me comuniqué con Guadalupe y ella me confirmó que, en efecto, a su hijo lo habían chispado de un día para otro de Sedesol sin ningún motivo real puesto que su desempeño era encomiado por todos. Guadalupe me contaba esto y al mismo tiempo me decía que Diego quería mantener las cosas en el perfil bajo y que varios amigos le habían comentado que, frente a cosas así, lo único que queda es la resignación. Además, para complicar todavía más el asunto, Diego es su hijo pero es ya un ciudadano adulto y no resulta muy bien visto que la mamá salga en defensa de un verdolagón. Ya pedí una cita con la señora Sahagún, me decía Guadalupe, porque quiero que cara a cara me explique si tuvo o no que ver en algo tan injusto; lo que pasa es que me contestó un secretario con voz de dulla (como las mujeres ya no entran ni por error a la cocina, paso a explicar que la dulla es ese artilugio cónico que se rellena de ese merengue que sirve para adornar postres y pasteles) que me contó de lo complicada y cargada que tiene la agenda la Primera Dama y de lo difícil que sería que me recibiera. Correcto. Si sirve de algo, refrendo aquí la solicitud de Guadalupe para que la reciba la altísima señora y le explique si se vale o no se vale descargar en los hijos la inquina que se tiene contra la madre. He de decir que no confío mucho en mi recomendación. Creo que doña Marta no pensaría en mí a la hora de seleccionar el personal para recoger su primera cosecha de brócoli.
Más allá de asuntos anecdóticos, el tema de este segmento tiene que ver con el hecho de si resulta justo o injusto perseguir a alguien por su apellido y, junto a esto, preguntarme si los padres tenemos o no derecho a salir por nuestros hijos. Yo digo que en casos de tan flagrante injusticia, nos asiste toda la razón. Como le decía yo a Guadalupe: día tras día hacemos nuestro mejor esfuerzo por defender a tal grupo, o a tal otro y todos ellos están formados por seres que son hijos de alguien; entonces, si defendemos a los hijos de alguien, yo no veo la maldita razón para no defender a los nuestros y/o para optar por la callada resignación. De resignados está empedrado el camino que llevará a Madrazo de regreso a Los Pinos. Conmigo no cuenten. Yo no tengo ni el don de la prudencia, ni la capacidad de resignación; prefiero mentarle la madre al que cometió este atropello, exigirle una explicación y, con la ventaja de que no es mi hijo, defender a Diego hasta donde tope. Yo sé que él es un hombre joven y talentoso, un excelente periodista, un mexicano que creyó en el cambio y que festejó como pocos el triunfo de Fox. No lo defiendo porque lo considere débil, o manco de la neurona, o chimuelo del ánimo. Lo defiendo porque es justo hacerlo y porque frente a la trituradora del Estado, todos tenemos que estar juntos para ver de a cómo nos toca. Tampoco se crea que compro esta bronca porque se trata de una cuatacha. Como decía renglones arriba, todos somos hijos de alguien y nadie tiene el derecho de reprimirnos porque llevemos tal o cual apellido, o profesemos tal religión, tal preferencia sexual o pertenezcamos a tal grupo étnico o a tal género (la persecución contra los hombres es ya intolerable).
Como diría mi amigo cuyo apellido si fuera pronunciado podría destruir Atenas con todo y "El Compayito": por tu sangre, todo; contra tu sangre, nada.
¿Qué tal durmió? CCCXLIV
En Mérida, una vaca es aprehendida hasta en dos ocasiones. En el resto del país los que matan, los que violan y atropellan a nuestras mujeres se pasean tranquilamente.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
10 DE AGOSTO 2004Prometeo prieto
Cada día es más difícil encontrar en México una buena razón para el optimismo. Así me dijo un prestigiado intelectual azteca que además es mi amigo y mi asesor en plomería teórica. Todo esto ocurrió unos cuantos días antes de que mis pulmones organizaran su catástrofe infinita. Recuerdo haberme apoyado en Fernando Savater para elaborar una opinión acerca de lo que mi cuate me estaba diciendo: en principio, tienes razón, pero te aseguro que tu reflexión no me incluye; yo no soy optimista; es más, creo que para ser optimista en el México del 2004 hay que ser imbécil abismático, o hay que ser Roberto Madrazo abismático, o conductor de la no menos abismática televisión nacional abierta (imagina, lectora lector querido, ahora que los atenienses vean al "Compayito" en la tele; van a pensar que los mexicanos somos todos así de densos y de idiotas). No, no soy optimista; más bien lo que soy es, para usar la expresión de Savater, un "pesimista práctico" que está convencido de que casi todo está muy mal (si lo dudan, imaginen a Hankito, mi animal favorito, hecho todo un señor Alcalde, e imaginen también a los hombres y a ¡las mujeres! que votaron por él), pero que también sabe que todos podemos hacer algo para que tal o cual situación mejoren. Trabajar en esto es extremadamente divertido, aunque se encuentre lindando con lo trágico. Pienso además que tenemos el honor de pertenecer a una de las etnias más divertidas y folclóricas del planeta. No conozco otro caso que nos muestre a una comunidad con carencias tan brutales y que camina en la orilla misma del despeñadero echando desmadre, picándose la panza y agarrándose las tepalcuanas. Desahuciados pero gozadores, podría ser nuestro lema.
Así le dije a mi respetado y respetable cuate y en el centro mismo de la neumónica agonía con la que el destino fulminome, tuve oportunidad de comprobar que, aunque fueran mías, mis palabras estaban cargadas de antigua sabiduría tenochca. Ocurrió en el hospital entre vahídos y flemas. Era el martes por la noche y en la habitación 51 una mujer con unos pants que le acuerpaban muy bonito y la dotaban de una bella silueta como de mono de plastilina le preguntó a su casi exánime marido: ¿te pongo a López Dóriga o no te quieres deprimir? El recio varón contestó: suéltame a López Dóriga. Quizá por primera vez en su vida, la mujer obedeció en silencio y fue así que pude atestiguar ese momento en el que López Dóriga nos anunció con cara de enorme desagrado: van a ver, van a ver lo que pasó el domingo durante el juego del América contra el Everton allá en Estados Unidos, van a ver. Fuimos a ver: en la pantalla apareció un inconfundible paisano, pero con el pelo pistoleado, saco sport muy acá y mirada tenuemente bovina. El se encargaría de cantar el Himno Nacional. Le fallaron dos detalles: no se sabía la letra, pero tampoco se sabía la música. Estas minucias no lo amedrentaron en absoluto. Todo lo suplió con entusiasmo, o con eso que los mexicanos llamamos "echarle ganas". Lo admiro más que al cura Hidalgo. Cualquier otro que no fuera de la raza de bronce habría salido corriendo con rumbo incierto; en cambio este admirable muchacho aguantó vara y tuvo la intrepidez de intercalar cuanta palabra le venía a la mente o a lo que tenga en su lugar. Para mí, la cúspide la alcanzó cuando se le ocurrió la palabra "Prometeo" y va pa'dentro. El público le mentaba la madre vigorosamente (como si todos fueran Pavarotti) y los equiperos americanistas se mostraban francamente desconcertados (como si ellos sí se supieran la letra y entendieran todas sus enormísimas xaladas del "bridón" y el "mas si osare"). Creo que en ese preciso instante comenzó mi recuperación. Ni Juan Escutia pudo haber tenido tan sereno semblante como el que tenía el cantante kamikaze. Me bastó verlo para saber que yo quiero ser como él y que yo no me podía morir perteneciendo a una raza que, aun en los momentos más solemnes, echa tan buen desmadre y tiene un Himno Nacional incantable con una letra incomprensible (imaginen el peyotazo que se metieron Nunó y Bocanegra).
¿Qué tal durmió? CCCXLIII
Vicente Fox ya fue a Chihuahua, ya le dio sus guayabazos al impresentable Patricio Martínez. El asunto de los feminicidios de Juárez por supuesto que no estaba en la agenda. Quiero oír a Creel decirle a Fox que sea hombrecito y cumpla con sus obligaciones.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
9 DE AGOSTO 2004Sin palabras
Así me quedé y no es metáfora. Su nombre técnico es disnea y es algo horroroso. Es como volver a ser bebé y quedar a cargo de los mimos, caricias y cuidados de Madrazo y de Murat, quienes son a su vez como las hermanastras de Cenicienta en versión peluche. Esta historia ya tendría que haber sido superada, pero su Charro Negro se esmeró en que así no fuera. Todo comenzó en los tiempos de mi cumpleaños (1 de julio. Prepare su cuota para el 2005). En alguno de esos días que tendrían que haber sido lujuriantes y festivos, mi médico en jefe descubrió en mi pulmón derecho un leve brote neumónico. Con oportunidad fui informado de las medidas que había que tomar. Aquí aparece uno de los rasgos más nefastos del alma tenochca: somos incapaces de obedecer una instrucción al pie de la letra. Se nos dice algo y todavía sin terminar de escuchar, ya estamos "interpretando" lo que realmente quisieron decirnos, que jamás es lo que realmente nos dijeron. Esto es especialmente cierto en el caso de las instrucciones médicas: el doctor Churupo dice aquí en la receta que me tome cada mañana dos comprimidos de Tecolín Yodatado, pero Churupo siempre ha sido muy culebra, así es que yo me voy a aventar cuatro, porque si alguien conoce su cuerpo, ése soy yo; además mi compadre el Chupamirto ya me dijo que el Mandil Plus es lo mismo que el Tecolín, pero en jarabe y mucho más barato; entonces, me voy a chutar cuatro tragos de Mandil con una buena chela en calidad de chéiser y en una semana estoy rechinando de sano. Lo que acaban de leer es una caricatura que sin embargo, no desmiente los desafueros interpretativos a los que se entrega un azteca frente a una receta médica. Así procedí yo con mi primer aviso neumónico y, en principio, todo pareció funcionar de excelente modo: experimenté una leve mejoría, la tos disminuyó y reanudé viento en popa a toda vela mis habituales y numerosas actividades.
Yo no lo sabía, pero con la neumonía me pasó lo que a Fox con el PRI: pude haberla exterminado si hubiera tenido decisión y disciplina, pero me sentí muy sabroso, me confié y cuando vine a ver, el mal había resurgido de modo lujuriante y así lo que originalmente era un brotecillo se convirtió en la selva lacandona. Esto ocurrió hacia el 31 de julio. Mientras los tijuanenses votaban ¡ómaigod! por Jorge Hank y los oaxaqueños por el engendro de Murat, a mí se me comenzaban a enjutar los pulmones y a manifestar en franca rebeldía.
El lunes 2 de agosto me tronó el béndix. De Cuernavaca pasé a los expertos brazos de mi médico quien por poco y no me reconoce al estar yo convertido en una especie de pitufo gigante. Lo peor es que ni siquiera podía explicarle lo que me estaba ocurriendo. Por primera vez en mi vida, no podía yo hablar. Intentaba inhalar, pero como mis pulmones estaban en huelga de alvéolos caídos, no retenían oxígeno y yo me sentía entre la Traviata y la Mujer de Madera. Tan serio estaba el caso, que mi mecánico en jefe me ordenó que me presentara sin la menor dilación con el acreditado neumólogo Rogelio Pérez Padilla (a) El Rayo de Jalisco en el hospital Médica Sur. A ese lugar llegué escupiendo los bronquios. Poco tiempo necesité para descubrir que el doctor Pérez Padilla es el Luis Miguel de la neumología. Me trató de modo firme y amable, me condujo a Urgencias donde me hicieron hasta el Papanicolau y me decretó el auto de formal prisión. En otras condiciones, yo hubiera respondido algo, pero ya les dije que me quedé sin palabras.
De hecho, sigo sin tener palabras. No las tengo para agradecer tantísimas maneras de afecto y amabilidad que he recibido (hasta mis tamales Daunis me mandaron de contrabando al acreditado nosocomio) por parte del personal médico, de la buena gente de mi periódico, de mis amigos y amigas, de mis lectores queridos y hasta de mi familia. La Jaguara se metamorfoseó en un híbrido de F. Nightingale y Juana Gallo y yo los quiero mucho a todos y aquí me tienen abordando de nuevo el tren, resucitando gozoso y recuperando la palabra. Permanezcamos juntos hasta que amanezca.
¿Qué tal durmió? CCCXLII
Hoy por hoy y dadas las circunstancias y el aplastante triunfo de los Pumas, me importa un pito cómo hayan dormido Procuradores y funcionarios.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
3 DE AGOSTO 2004La gaceta del charro
La gaceta del charro dejara de publicarse esta semana. Germpám Dehesa, volverá a aparecer en este espacio el próximo 9 de agosto.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO
2 DE AGOSTO 2004Ligero incremento
Se que corro el grave riesgo de que Bátiz me dispare a quemarropa otra letal misiva, pero dada mi índole estoica, asumo ese peligro. De algún modo tengo que darle trámite a la cantidad de piedritas que he ido acumulando en el buche. Enumero algunas: la historieta patrocinada por López Obrador que nos muestra a un rico General que usa bata como de Mauricio Garcés, que simpatiza con el Rayito y que con delicada ternura ironiza (es un decir) en torno a las palabras y las acciones de una nieta que le salió fresa y que, por lo mismo, asiste a las marchas con la noble intención de estrenar atuendo. En el caso de este cómic es importante señalar que carece de créditos, no lo firma nadie, nadie se responsabiliza de esos contenidos entre malévolos y estólidos, no hay pie de imprenta, ni aviso de tiraje. Así las cosas, habrá que atribuirle a López Obrador, único funcionario que ha dado la cara por el minibodrio, todas las idioteces contenidas en él. Vino luego el aviso (hasta ahora incumplido) de que el señor Ponce nos haría en próximas fechas el favor de presentarse a explicarnos sus emocionantes andanzas en Las Vegas, eso sí, debidamente amparado. López Obrador suspiró gozoso al saber la noticia, se hicieron los preparativos y ¿qué creen?, Ponce no se presentó (a lo mejor es que es muy tímido). Después los periódicos nos trajeron la buena nueva de que Dolores Padierna pondría toda su autoridad moral y su bien ganada fama pública al servicio del espontáneo movimiento que se ha organizado, también espontáneamente, para defender a Andrés Manuel. Y siguen las piedritas: el gran Bejarano ha enviado una carta a la Asamblea de Representantes para que ésta salga a defender su buen nombre tan injustamente vulnerado por esos malignos videos que dolosamente inculpan a don René hasta de robo de ligas.
En este ambiente tan clarificado, aparece el elocuente Bernardo Bátiz y, para abrir boca, declara que el caso Digna Ochoa está cerrado (simultáneamente López Obrador declara que está abierto) y que las observaciones de la CNDH del DF no obstante su irrecusable pertinencia (lo digo porque las he leído), le vienen valiendo gorro. Ya en ánimo declaratorio, don Bernardo pasó a revelarnos algo que todos ignorábamos: en el DF ha habido un "ligero incremento" de los secuestros. Este es un descubrimiento casi tan pasmoso como el del ADN. Claro que un sabueso del calibre de Bátiz tiene a su alcance un cúmulo de información. Nosotros los ciudadanos, los que ni siquiera tenemos un abuelo General con bata de rico naco con vista a Chapultepec; nosotros sólo nos guiamos por las noticias del dominio público y ahí nos enteramos de casos tan monstruosos, tan hirientes, tan intolerables como el de la doctora Carmen Gutiérrez de Velasco, mujer respetabilísima, útil y de bien, que fue secuestrada en el DF y terminó siendo asesinada y arrojada a un canal de aguas negras allá en Chalco. Al parecer, este crimen se esclarece, pero subsisten las preguntas: ¿por qué la secuestraron y la asesinaron sin que nadie hiciera algo por ella?.
En efecto, ha habido un "ligero incremento" de los secuestros en la ciudad. Habrá que avisarle a Bátiz y a su patrón que también ha habido un notable incremento en el malestar y el hartazgo social. Con molestia y desencanto comprobamos que la marcha sólo le ha servido al Gobierno del DF para, en pleno uso de su honestidad valiente, hablar de amarillismo, de manos negras, para pasarle la factura al neoliberalismo y para patrocinar historietas imbéciles.
Ante todo esto, lo peor que podría pasar sería que los ciudadanos nos resignáramos. Creo que no tenemos derecho a ello. Por tantos muertos y tanto dolor acumulado, por nuestros hijos, por nuestra propia dignidad y por una ciudad que debe volver a ser realmente nuestra, hoy más que nunca tenemos que proseguir la marcha, aunque sea de maneras más drásticas. Ya estamos hartos de "ligeros incrementos".
Tlacotalpan
El estilo Tijuana se extiende. Ahora en mi amada Tlacotalpan el PRI quiere imponer a un candidato con turbios antecedentes (Hilario Villegas). Resulta obvio que el tricolor nos quiere castigar drásticamente por haberlo corrido de Los Pinos.
¿Qué tal durmió? CCCXLI
El llanto se extiende por todo nuestro país. Todos lo escuchamos. Todos, menos los que cobran por prevenir o paliar tanta pena mediante la justicia.
REGRESAR AL INDICE DE ARTICULOS AGOSTO