DEHESA ABRIL 2004












30 DE ABRIL 2004Nocturno en que todo se oye

Tengo oreja parabólica. Este es mi don y mi maldición. Cuando yo tenía la temprana e impresionable edad de ocho años, mis tías emitieron el siguiente e inapelable veredicto: ese niño es un oyón. Ya no soy niño, pero sigo siendo oyón. No lo hago a propósito, pero oigo todo. Es muy probable que ésta sea la causa principal de mi pertinaz insomnio. Después de pasar un día sumergido en la algarabía y algazara de la actual vida mexicana (deberíamos instituir el día nacional del silencio y la quietud), la cabeza me queda aaasí (imaginen una pelotota grande y multicolor como esas que emplean las focas) y me basta reclinarla en la almohada (hoy vengo saturado de arabismos) para que comience el abejorreo de los cientos de voces que por vía auditiva se colaron a esa vasta oquedad tipo Cacahuamilpa que es mi ámbito craneano. Palabras, palabras, palabras; si me descuido voy a perecer como el papá de Hamlet: envenenado por el oído.

¡Duro con AMLO!, ¡síguele pegando a Fox!, ¡no te expreses así de Doña Marta!, ¿qué te ha hecho Madrazo?, ¡ahora ya la agarraste con Castañeda!, ¿por qué no propones algo en lugar de atacarlo todo?, ¿no te das cuenta de que le estás haciendo el juego al PRI?, ¡deja en paz al Peje, él es el único que puede salvar al país!... Todo esto me da vueltas en la cabeza mientras el sueño se va yendo con rumbo desconocido (probablemente a Cuba). No saben ustedes las íntimas y afantasmadas mesas redondas que organizo en mi cerebro mientras la alta noche avanza. A punto de pandearme, a las cuatro de la mañana voy llegando a algunas conclusiones que procedo a publicar: toda voz (incluida la mía), solapada o abiertamente, tiene algo de razón y algo de interés; todos tenemos nuestra área de lucidez y nuestra zona crepuscular (prejuicios, temores irracionales, espectros). Todo esto es cierto, pero lo que en general me preocupa es la desubicación cronológica de la mayoría de esas voces que mis oídos recogen. Lo que me dicen y el tono en el que me lo dicen harían pensar que estamos en junio de 2006 al borde mismo de las elecciones presidenciales. Tengo entendido que estamos cursando la primera mitad de 2004, que estamos muy lejos de resolver los problemas del 2004 y que, con respecto a las todavía lejanas elecciones de 2006, no han aparecido en el escenario todos los candidatos a salvadores de la patria, ni han desaparecido todos los que ya se anunciaron como tales. Esto sin contar que la idea misma de que exista un individuo que pueda ser "salvador de la patria" es enormemente discutible. Si ya sobrevivimos a los terroríficos 70 años de PRI y ahi la vamos llevando con el sope Fox, creo que ya sería hora de votar cotidianamente por nosotros y tenernos un poquito más de confianza. Por lo demás, ya veremos quiénes sobreviven y figuran en el 2006 y, en su momento, nos preocuparemos por decidir a quién le damos nuestro voto (en una de ésas, el único que queda es el Doctor Simi). Ya veremos; pero hoy, abril de 2004, me cuesta mucho trabajo pensar que no debo preguntarle a AMLO ¿cómo le hizo su Gobierno para ignorar que el señor Ponce había sustraído millón y medio de dólares para dilapidarlos en Las Vegas y cómo le hace el propio AMLO para convertir esta rapiña en un complot que viene de fuera? ¡No se lo preguntes porque beneficias a la Sahagún! me dicen y yo respondo: ¡Akelá!, éste es un argumento timorato y falaz. Insisto: yo no sé quiénes comparezcan en la contienda de 2006; lo que sé es que en 2004 todos los precandidatos están bajo sospecha y haciendo puros desfiguros. Tengo fundadas esperanzas de que esta respuesta me permita dormir esta noche de jueves. Mañana seguiré oyendo.

Por si algo faltara

Ya se enojó un fabricante de ollas de presión. De modo amable me notifica del grave daño que le he ocasionado al producto que fabrica al anunciar a) que se trata de un artefacto obsoleto cuando la verdad es que hasta los astronautas lo usan para hacer sus frijoles charros y b) que es muy peligroso cuando ya cuentan con dispositivos de seguridad que ya los quisiera Ahumada. Pido perdón y afirmo que la olla de presión sigue siendo maravillosa. Si usted se siente el día de hoy como una de ellas, no olvide que HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLXIX

Ojalá y mal. A ustedes no les toca.


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29 DE ABRIL 2004El anticristo

¡Soflameros!, somos un País de soflameros, pataratos, pocalucha y sacaletiras. La charla en mi programa de radio se estaba poniendo realmente buena, cuando: interrumpimos esta transmisión para ser los primeros en "cubrir" la información de la llegada a México del señor Carlos Ahumada Kurtz. Hagan de cuenta que fuera el retorno de Marco Polo, o el cumplimiento de esa nueva visita papal que, en clarísimo fuera de lugar, nos anunciara un jubiloso y fervoroso Santiago Creel, o una aparición de San Juan Diego, o la entrada del Ejército Trigarante, o la vuelta de Benito Juárez. Ahí estaban todos los medios tirando baba y provocando las abundosas salivaciones del auditorio. La noticia era importante porque era importante y era noticia. Frente a mi silenciado micrófono, yo veía y escuchaba toda la "cobertura" y me preguntaba si el retorno de este pelafustán cuyo mayor mérito es ser argentino (esta historia de cómo los "importantes" de México se convierten en tapetes en cuanto vislumbran a un extranjero con tipo de Quetzalcóatl ya la contó Luis Spota en "Casi el paraíso"), redundaría de algún modo en la solución de los verdaderos problemas de México. Yo opino que no. A mí me parece que este regreso no pasa de ser un acto más del carpero vodevil representado por estos pésimos comediantes que son nuestros actuales políticos en boga. Llegó un pillo magnificado por nuestros bobalicones (y bobaliconas) y lo recibimos como si fuera el mismísimo Anticristo. Realmente somos muy globeritos.

Supongamos que el asunto fuera intrínsecamente importante. A partir de este frágil supuesto podemos transfigurarnos en policías chinos y preguntarnos: ¿por qué el colmilludo Fidel Castro, sabedor de que en México a nadie le urgía que regresara el Lucifer pampero, decidió intempestivamente dejar de lado el trámite de extradición y agarrar a su amigo Ahumada y empacarlo rumbo a México en un costoso vuelo de un enorme avión con un solo pasajero?, ¿tendrá esto que ver con el voto mexicano en Ginebra?, ¿por qué el Maquiavelo tropical nos manda únicamente a Ahumada y se queda con Arcipreste y otros malandrines que seguirán gozando de la hospitalidad cubana?, ¿por qué el siempre atinado y carismático Derbez nos había avisado que este trámite, si bien nos iba, consumiría unos dos años?, ¿por qué Sherlock Bátiz apareció a última hora y quedó, cosa rara, a la altura del betún cuando le fue negado el ingreso al hangar de la PGR y él sólo atinó a comentar que andaba por ahí y que no avisó que iba a ir y que sólo quería ver si se ofrecía algo?, ¿por qué luego Renato Sales se fue a los medios y armó un megapancho porque a él tampoco lo dejaban entrar e insistía en que ellos lo habían visto primero?

Yo no tengo respuestas para estas preguntas y a la hora de la redacción de esta nota, tampoco sé en qué va a acabar esta historia. Lo único que sé es que ya regresó el Gardel post-moderno. Nos lo mandaron en una verdadera carcacha Ilyushin-62 que muy probablemente fue el avión personal de Nikita Jruschov (ya ha de traer motores Osterizer y mucho masking en todas las junturas)... Me llega ahora la noticia de que ya se nos infartó el presunto (nuevo boletín: no es infarto, infarto; es "principio de infarto"... Nuevo boletín: dice el reportero de Javier Solórzano que es "intento de infarto" [???]). Dehesa sufre. Ya se me plisó el cerebro. Y mi cardiólogo está en consulta y no me puede explicar lo que es "intento de infarto" y me manda decir que le hable luego (¿y si fuera yo el del infarto?). En el radio, Sherlock Bátiz declara que no toma como mal modo ni peladez esto de que Macedo le haya agandallado a su preso y no lo deje entrar, porque él no avisó con tiempo. Mientras tanto, yo especulo que el supuesto infarto puede haber sido provocado por el Ilyushin-62, o por los equipos Santos y León que podrían haberse presentado en la PGR con su recibo (nada más al Pony y a Jared les ha de deber Ahumada una lanota). Total que no sé nada. Ya es hora de enviar este artículo y sólo conservo la ilusión de que Ahumada nos haya traído jugosos videos de Fidel Castro y de Pérez Roque forrándose de dólares. Esto sería muy honroso para los cuatro colores de nuestra bandera.

¿Qué tal durmió? CCLXVIII

Lo de Ciudad Juárez es una mentada de madre. Así me dijo un amigo y así lo consigno. Va dedicada a mis bellos durmientes.


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28 DE ABRIL 2004Sarmiento: la ira de dos

Sergio Sarmiento es uno de los periodistas más ponderados que conozco. La excelente información que posee o que adquiere la maneja con enorme pulcritud. Como en el boxeo, en nuestro oficio, todo es cuestión de distancias y éstas las maneja Sergio cual verdadero campeón gallo: ni tan lejos como para parecer frío, cínico e indiferente; ni tan cerca como para dar la impresión de exceso de apasionamiento o de parcialidad. Este es quizá el rasgo que más admiro en Sarmiento. Yo, que en fracciones de segundo ya estoy comprando la bronca, subiéndome al ring, entrando en clinch y desmelenándome (esto último es una licencia poética), no puedo sentir más que admiración por el sereno espíritu de ese hombre blanco y barbado que usa las corbatas que dejó Ruiz Cortines.

Como dijo López Portillo en su último informe de Gobierno: conserven estos datos en la memoria porque volveré sobre ellos. Voy ahora con otro periodista querido y admirado. Se llama Rafael Ruiz Harrell, es autor de una excelente novela titulada "El secuestro de William Jenkins" que todavía está en espera de los muchos lectores que merece, y es también la pesadilla de las autoridades policíacas del DF que padecen regularmente su columna "La Ciudad y el Crimen". El pugnaz Rafael publicó este lunes en ese espacio de Reforma un artículo titulado "Razones de la desconfianza" que si AMLO lo lee con cuidado, no vacilará en calificarlo como un capítulo más del complot que hay en su contra. Veamos: según las encuestas de Reforma, en el DF se cometieron un millón y medio de delitos en 2003. De ellos, los ciudadanos, según las mismas encuestas, dicen haber denunciado 373 mil 341 actos ilícitos, es decir, un poco menos de la cuarta parte de los delitos cometidos. Y sigue la fiesta: la Procuraduría del DF informó que en 2003 fueron denunciados 172 mil 827 delitos, es decir, menos de la mitad de los que dicen los ciudadanos y apenas el 8.6 por ciento de los que realmente se cometieron. A continuación comenta Ruiz Harrell que es normal que existan ciertas diferencias entre lo que dicen los ciudadanos y lo que reconocen las autoridades. Hay delitos que son del fuero federal, o que corresponden a las policías de los Estados limítrofes, o que se consignan "paqueteados" (te pueden asaltar, golpear, robar el dinero y el coche, soltarte un balazo y, para fines estadísticos, cuenta como un solo delito) y tal y cual. Muy escrupulosamente, Ruiz Harrell hace todos los descuentos posibles y al final la diferencia subsiste y no es menor; es de 82 mil delitos. Las conclusiones son una grave muestra de ineptitud y de manipulación. Nos dicen puras mentiras (y esto no es exclusivo del DF). Como dice Rafael, son estadísticas deshonestas fabricadas por los MP "para quedar bien con sus superiores", o bien para ayudar a crear la "imagen" de que en la Ciudad se está "abatiendo el crimen" (yes, Jessie, your big bloomers: sí, Chucha, tus calzonzotes). Ante esta muestra de "honestidad valiente"; ante este "rayo de esperanza", sólo quedan la ira y la compasión inmensa por una ciudad y por una nación a merced del omnipresente crimen que sólo se abate y se combate maquillando cifras.

Viene de regreso Sergio Sarmiento y viene enojado. Por caminos distintos a los de Ruiz Harrell y de modo personal y doloroso comprueba lo que ya todos sabemos: estamos rodeados y amenazados cotidianamente por el crimen y tenemos que aguantar además la burla implícita en las cifras oficiales. Para mayor escarnio, este malestar lo padecemos mientras nos apuramos a preparar nuestra declaración anual de impuestos que, según nos dicen, serán empleados para darnos todo tipo de servicios, seguridad incluida (yes, Jessie...). ¿Cómo se atreven a engañarnos de esa manera? Nuestro dinero es para Ponce, para Bejarano, para las grandes acciones de Rosario y para los magnos premios que se asignan los legisladores. Ya comprenderán por qué la ira de Sarmiento me incluye y se convierte en la ira de dos (sin contar a Ruiz Harrell y a los millones de ciudadanos que ya están hartos).

¿Qué tal durmió? CCLXVII

El arte de posponer las broncas. En esta disciplina los políticos mexicanos han alcanzado el virtuosismo. Fox se irá y le dejará al que sigue el berenjenal del IMSS. El ínclito Patricio Martínez hará lo propio con las muertas de Juárez. Todos duermen.

¡Jaunáis!


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27 DE ABRIL 2004Mil perdones

No sé explicar lo que pasó; el caso es que hoy, lunes 26 de abril, busqué mi artículo en el periódico y con indecible horror comprobé que ni yo me entendía muy bien. La pena me inunda y no he podido salvar ni los muebles. En mi descargo sólo puedo decir que le tengo mucha fe y mucho amor a estos dos valores juveniles que son Shakespeare y Cervantes y que en verdad creo que ambos, con su apretado, claroscuro y grácil tejido de palabras, han creado un mundo paralelo que ilumina, ahonda y aclara este mundo de estrépito y de furia (y de complots y de medallas) que tú y yo compartimos. Esto es lo que quería decir, pero, de tiempo en tiempo, ocurre que las palabras se me ponen perras y me dejan como tamal moreliano (nada que ver con los maravillosos tamales "Daunis").

Mi propensión barroca no tiene por qué restarle verdad a hechos tan comprobables como los que, a modo de ejemplo, enumero: quien quiera entender a Ahumada y al Cisen, tiene que leer "Hamlet"; quien quiera entender a Madrazo, tiene que leer "Macbeth"; quien quiera entender la leve bondad de la vida, tiene que leer "El Quijote".

Lo demás es olvido. Un fin de semana que tolera la ignominiosa derrota de los Pumas (no es que nos hayan ganado; es que los Chelitos nos pasaron por encima) y la victoria que entre el Toluca y el árbitro le obsequiaron al América, no merece formar parte de mi calendario. Porque la pena no termina ahí, también está mi amigo cuyo apodo si fuese proclamado en voz audible, destruiría de golpe y sin dejar rastro a los tres principales partidos de México (ganas no me faltan, pero quedaría el Niño Verde con su constipación neuronal, moral y verbal). Bueno, pues mi innombrable particular tuvo el cinismo de apostarle al Cruz Azul y de pedirme ¡oh, cielos! un gol de ventaja y acá su Charro Negro ¡oh, cielos! le aceptó la apuesta y Ahumada no está en México y yo tengo que juntar para pagarle y es grande la tentación de vender el cuerpo y los únicos que han acudido en mi ayuda son los chicos del Barcelona, no porque me quieran comprar el cuerpo, sino porque aliviaron grandemente mis finanzas al derrotar al Real Madrid que, no me lo negarán, es el más costoso conjunto de babosos que se ha reunido en la historia. Pero aun la victoria blaugrana llegó a mí con trágicas velaturas. Sucede que, a la hora indicada, puse a grabar este partido, porque ya conocerán ustedes el conyugal numerito de: nunca me llevas a ninguna parte (falso), yo no cocino los domingos (nunca cocina), ¿qué hacemos aquí encerrados? (podríamos hacer maravillas), me gustaría conocer algún restorán nuevo (salvo los comedores industriales, los conoce todos), se te está poniendo cara de balón (100 mexicanas opinan que no es así)... ¡basta!, puse a grabar mi partido y me dije: en la alta noche lo veré desde el insomne laberinto de mi soledad. Así intenté hacerlo y ¿saben qué canallada me hicieron?, la Jaguara cuchileada por el Bucles, grabó sobre ¡mi partido! unas caricaturas de Bob Esponja y otras de Yugui-o que son como Bátiz y Ebrard. Mi airada intervención sólo logró rescatar 20 minutos del juego original. Y ni contra quien irme: madre e hijo ya dormían con una sonrisa malvada. Alcancé a ver la expulsión de Figo provocada por la enorme capacidad histriónica de Pujol y el gol del Barcelona que en algo me ayuda a subsanar el boquete financiero provocado por mi innombrable particular.

Total que vengo de un fin de semana enfáticamente olvidable. En un mes, sólo recordaré el pachangón de los 70 años de mi amigo xalapeño y ustedes, así lo espero, habrán olvidado cualquier noticia mía generada en este nebuloso lapso.

Venturosamente ya está en curso otra semana. La vida mexicana sigue pareciendo una pésima tira cómica (pulp fiction). Sin embargo, nos obstinamos en vivir aquí y en vivir bien. Sin Shakespeare, sin Cervantes, sin los artistas mayores y menores, esto no podría ser. Por esto y aunque a veces se me haga moño el estilo, me conforta tanto estar aquí o allá y que tú, lectora lector querido, se acerquen, me saluden y me digan con el corazón sonriente que esta cotidiana crónica les ayuda a vivir. Oír esto es mucho mejor que recibir una medalla de la FAO. Nos ayudamos a vivir. Sigámoslo haciendo.

¿Qué tal durmió? CCLXVI

Me imagino que muy bien. Lo que es no tener conciencia.


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26 DE ABRIL 2004Cervantes y Shakespare

Miguel de Cervantes y William Shakespeare murieron el 23 de abril de 1616. Los amantes de los enigmas y los complots del destino se pasaron a molestar cuando descubrieron que este dato no era cierto. Los ingleses (bola de maniáticos) se regían por un calendario distinto al de los españoles. Con todo y todo, sigue en pie el misterio de que cada uno haya muerto en su propio 23 de abril. A mí no me hace falta tanto esoterismo para percibir la compartida voluntad de ambos autores por construir un vasto universo paralelo -espejo, extensión, profundización y refutación de la realidad- a fuerza de palabras. Esa exclusiva libertad que sólo otorga el buen uso de la palabra, esa "dignidad humana" de la que habla Pico della Mirandola se hizo vertiginosa en estos dos fluviales seres que, a los postres del Renacimiento, pronunciaron cada uno un suntuoso discurso que dotó de sentido a la cultura occidental y nos permitió entender y entendernos: Hamlet y Quijote; Cordelia y Dulcinea. Basta. Ya me descansó el cráneo. Reingreso a la atmósfera.

Viernes 23 de abril de 2004. A un costado del Hipódromo se celebra "El Festival de la Palabra" y el "Día del Libro". Miles y miles de libros están ahí en ese espacio cómodo, limpio e iluminado. Tienen una cita contigo. A las 12:30 estoy ahí sentado en espera de mi turno para leer "El Quijote". El espacio destinado a esta actividad es poco propicio, el público es escaso, el sonido deficiente y varios de los lectores manifiestan un rencor personal contra Cervantes. Hace un rato, me cuentan, estuvieron aquí leyendo Diego Fernández de Cevallos y Antonio Lozano Gracia; después estuvo José de la Colina quien manifestó su escándalo y su enojo por el hecho de que estos dos personajes hayan profanado el culto cervantino. No estoy de acuerdo. El Quijote es una fuente de gozo abierta a todo público; leerlo es una experiencia ecuménica al alcance de los buenos, los malos y los regulares y, como diría el propio Quijote, allá cada cual con su conciencia.

Llegó mi turno. Me esmeré en leer de manera comedida y expresiva y no salí demasiado maltrecho de este grave trance. Fox no estuvo. Llegó don Reyes Tamez que leyó, gracias a un enlace televisivo, para España y para México. Luego apareció Enrique Jackson que con su educada voz leyó para el Honorable (y ausente) Congreso de la Unión. Leía un renglón y alzaba la vista de águila para cerciorarse de que ningún perredista le hubiera sacado una injuriosa manta. Terminó de leer el presidenciable y yo me dispuse a atravesar la ciudad para llegar a mi programa de radio. Es una delicia platicar con la gente. En este caluroso y pringoso viernes, había un clamor general: ya no queremos hablar de política; de Ahumada y los videoescándalos ya estamos uptudijuatjuat (hasta el queque). Correcto. Tomamos nota.

Cumplida la cita con Cervantes, voy ahora, tras una afanosa tarde, rumbo al Polifórum a encontrarme con Shakespeare. Ahí se celebran las 800 representaciones de "Las Obras Completas de Shakespeare", una obra de Long, Singer y Winfield, sabia y deliciosamente adaptada a México por Flavio González Mello y dirigida por Antonio Castro. Me dispenso de dar los nombres de todos los magníficos actores y técnicos que participan en esta jubilosa fiesta escénica. Entre todos y a pesar de lo que digan los eruditos que conservan entre naftalinas a Shakespeare, logran revivir la amplia y disfrutable libertad de este dramaturgo. Muchos parecen olvidar que Shakespeare no sabía que era Shakespeare. El ahora venerado Cisne de Avon era un actor medianito, un empresario cuentachiles, un dramaturgo adicto al plagio y al autoplagio y un poeta vasto como el universo. El público isabelino caía más del lado del teatro Blanquita que del de Bellas Artes. El león de Inglaterra comenzaba a rugir por boca de esta turbamulta bebedora, alburera, levantisca e intensamente gozadora de la violencia y la sangre. Para esta raza escribió sabia y exquisitamente William Shakespeare. Un maravilloso pelotón de mexicanos logra resucitarlo con todo y su público. Con tal motivo, gocé cual enano que soy y me sentí muy honrado al desvelar la placa conmemorativa en compañía de Manuel Loco Valdés. Un día con Cervantes y con Shakespeare no es un mal día.

¿Qué tal durmió? CCLXV

La ciega violencia de Macbeth asesina al sueño. Shakespeare no conocía a los funcionarios mexicanos.


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23 DE ABRIL 2004Capufe y solfeo

Para ser Poodle streeter, la Capufe es bastante circunspecta. Muy de su casa, rezandera, cultivadora paciente de la serenidad estoica, posee los dones de la conciliación y el avenimiento. Todo mundo le cae bien y acepta con paciencia no exenta de gozo que cualquier adulto o minivándalo le rasque la barriguita y detrás de las orejas. Quizá la clave de su sosiego está en lo contenta que se halla consigo misma. Casa arriba y casa abajo, me muevo en mis hiperquinéticos afanes, mientras ella, inmóvil y tiradota de panza, en plena relajación ayurvédica, nomás me ve pasar con cierta consternación. Parece decirme: pobre de ti que tanto haces por encontrarte; yo ya me encontré y me encuentro bien.

La vocación estatuaria de Capufe sólo queda vulnerada por el solfeo. Ciertos días, hacia las diez de la mañana, ella ve llegar al maestro de canto y se pone como lideresa ante la cercanía de un pseudoempresario argentino. Se descontrola durísimo y comienza a botar como pachona pelota de estambre blanco. Como el maestro también la quiere mucho, el idilio es perfecto. Máxime ahora que, con motivo de la grabación de un nuevo disco de la Jaguara, el docto docente viene todos los días. Yo quisiera decirles que disfruto al parejo de Capufe. No sería verdad.

Tener esposa que es cantante y muy sensible y que está grabando un disco, no se lo deseo ni a Roberto Madrazo. La vida en esta casa se paraliza. En voz baja, las muchachas dicen: la señora está pensando, la señora se encerró a estudiar las letras, cuidado, la señora está tensa. La Tractor y sus coequiperas se han vuelto expertas en cuestiones de foniatría. En esta casa hace un calor imbécil, digo yo. Responde la Tractor: es la temperatura ideal para que a la señora no le cambie el "color" de la voz, ni le salga hiss, mañana grabamos una canción muy complicada que necesita mucho control en los agudos. Ah, pues a toda madre, comento con suave voz de tenor, mientras me derrito cual muñeco de plastilina. ¿Y la señora?, baje la voz, la señora ya se durmió porque necesitamos dormir por lo menos once horas si es que queremos hacer un disco como Dios manda (¿Dios mandará hacer discos?). A mí me queda un largo tramo de vigilia para platicar con mi dedito y para vagar por la casa-habitación como tecolote de Sanborns. Dehesa sufre.

En cambio, Capufe goza. María Jaguarini Callas desciende con toda pompa y circunstancia y se coloca al lado del piano. En el otro extremo se ubica de inmediato la Capufe. Muy modosa se sienta, levanta un poco la cabeza y adhiere sus ojos mansos a las manos del profesor. Hasta emocionante resulta su concentración. Es obvio que los tonos graves son caninamente despreciables. La fiesta comienza en los tonos medios y se vuelve fuegos de artificio en los agudos. El maestro propone una escala y Capufe se avienta a repetirla como enloquecida kamikaze vocal. Rin-tin-tina de bolsillo. La méndiga perra es afinadísima. Escucharla es uno de los pocos gozos que tengo en este árido pasaje de mi vida. Se me ocurre que, entre el maestro y su Charro Negro, le podemos enseñar a la canita el repertorio de Lucha Reyes y llevárnosla a palenquear con su vestidito charro y su sombrerote que diga "soy perra y qué". Lo estoy pensando.

¿Quién asustó a Levy?

Para saber de la actual situación del IMSS, no necesitamos cifras ni palabras. Nos basta con ver la cara de Santiago Levy. Es como "El Grito" de Munch en versión sudorosa y peluda. Me dicen que esa cara no se la quita ni para dormir. Deduzco que, hace ya varios meses, Levy -cuyo ámbito es el de las finanzas-, llegó al IMSS, vio la contabilidad, examinó lo de las pensiones y ¡tuc! se pasmó. Se le pegó el cláxon. Desde entonces Levy es un trágico cartel que anuncia: ya valimos queso. Las cosas están mal, muy mal; pero con esa cara van a estar peor.

Viernes tamalero

Vamos de maravilla con nuestros (tuyos y míos) tamales Daunis. Nos urgen becas de capacitación. Pedidos y ofertas a los tels. 5574 1122 y 8596 1111. Ya con la satisfacción del tamal cumplido, recordemos que HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLXIV

El jumento de platino de esta semana se lo lleva el Sr. Mario Alvarez Ledesma, chalán de la PGR, por su pomposa, tardía y absurda descalificación de las protestas de Sally Field y Jane Fonda ante ese horror que son las muertas de Juárez. Don Mario: siga durmiendo.


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22 DE ABRIL 2004El fiestón

Festival de la Palabra. Este es su nombre para presentarse en sociedad y para convocarla. Del 23 de abril al 2 de mayo, la palabra, la nuestra, lucirá sus galas (que son muchas) allá en el Centro de Convenciones anexo al Hipódromo de las Américas. Aikir. Vendrán 300 sellos editoriales a mostrarnos su oferta cada vez más variada. Me detengo aquí un momento para comentar lo que a mí me parece un excelente síntoma de salud: en nuestro País es cada vez más rica y amplia la cantidad y variedad de libros que los editores importan o fabrican. No es complicado deducir que si la oferta ha crecido tanto es porque la demanda así lo exige; ergo: en México se lee cada vez más y mejor (esto, por supuesto, no incluye a los políticos).

Tal como está planeado "El Festival de la Palabra" incluye a todos. Los niños encontrarán libros pensados para ellos y asistirán a talleres que los introduzcan a todas las alquímicas artes destinadas a convertir la palabra en belleza, la lectura en juego y la creación en aventura y utopía; los jóvenes conocerán la cercanía de los grandes libros y el magisterio de los grandes autores; los que han tomado la respetabilísima decisión de no leer sino escuchar, asistirán a conferencias, a espectáculos y serán cómplices de nuestros mejores cuentacuentos. Los adultos tienen mil razones para acompañarnos. Pueden, por ejemplo, estar con nosotros durante la lectura en voz alta de "El Quijote". Aquí hago otra pausa (soy rebelde con pausa) y les comento que, por esas cosas raras de la vida, en esta lectura a mí me tocó en el turno inmediatamente anterior al Presidente Fox. Si me tenso y se me hace moño la lengua, ya sabrán por qué. Si él se tensa y hace lo propio, pues también. Esto ocurrirá el 23 de abril, día de San Jorge que es en el mundo hispánico el Santo tutelar de los libros y de la lectura. De ese día en adelante, nos iremos de fiesta en fiesta hasta rematar el 1 y 2 de mayo con la siempre agradecible compañía de Luis Eduardo Aute, pintor, poeta, compositor, cantante y hombre cabal y generoso.

Hagan de cuenta que la fiesta fuera mía. La miro como un magnífico anticipo de mi sexagésimo cumpleaños (caseta próxima, prepare su cuota). La verdad, yo no tuve nada que ver en su diseño, preparación y realización; pero, en la mejor tradición de la gorra mexicana que generosamente invita a pachangas que ni son de ella, yo los convido a que nos reunamos y celebremos en torno a esta hoguera común que es nuestro idioma. Aikir.

Si lo piensan con detenimiento, caerán en la cuenta de que nunca, ni en el periodo indígena, ni en la Colonia, ni en el Siglo 19, ni en el priato se nos ha permitido el uso de la palabra. Nuestro único derecho era el retobo y la mentada en voz baja. México comienza a hablar y los mexicanos manifestamos cada vez de mejor manera nuestra urgencia de sentarnos a platicar entre nosotros y lejos de los vociferantes caudillos. Esto es lo que estamos celebrando. Ni siquiera me atrevo a hablar de "recuperación" de la palabra. De lo que hablo es de ese sueño vasconceliano largamente diferido: que la nación tome la palabra y la distribuya como un pan común que enuncia y anuncia la verdadera democracia. Si la palabra no es de todos, la esencial igualdad es imposible. La palabra no es dádiva sino conquista. Contra lo que nos enseñaron, la palabra no es para ocultarnos, sino para mostrarnos.

La fiesta ya está lista. Falta tu presencia. Si no vienes, todo será prosa. Si vienes, la poesía se hará carne. Aikir.

Las trincheras

Don AMLO, soy otra vez yo. Lo distraigo un ratito de su complot para pedirle que revise esas horripilantes trincheras triangulares de concreto que están colocando en nuestro Paseo de la Reforma. Están horribles, son amenazadoras y resultan naquérrimas. Entiendo que de lo que se trata es de impedir el paso de la gente; pero si a esas vamos, sería más honrado poner cerca electrificada y torres de vigilancia. ¡Es el Paseo de la Reforma!; se trata de nuestra avenida más hermosa; quizá la única que nos queda. Escuche a la gente: nadie quiere ver ahí esos adefesios. En México tenemos excelentes urbanistas y arquitectos del paisaje. Asesórese y piense por un momento en alguna solución que no ofenda tan frontalmente las misteriosas curvaturas de la Diana.

¿Qué tal durmió? CCLXIII

Ya sé que muy bien. ¡Maldición!.


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21 DE ABRIL 2004Otro complot

Sin embozos, ni adivinanzas, ni "filtraciones",estas líneas van dirigidas al Jefe de Gobierno del DF, Andrés Manuel López Obrador y a su Secretario de Cultura, Enrique Semo. Voy a distraer su atención, aunque sé que, por el momento, toda su energía física y mental está concentrada, no en la investigación de esa red de corrupción que prolifera en su aparato de Gobierno y en la eventual denuncia de los culpables, su persecución legal y su castigo; sino en la fantástica y novelera elaboración de una fantasmal teoría del complot que, según AMLO, explicará cómo y por qué el Innombrable es el perverso causante de los rejuegos (y refuegos) de Rosario Robles y Carlos Ahumada, de la conversión del portafolio de Bejarano en una manuable variante de "transporte de valores Tameme"; de la lanota que el fugaz y alabastrino Ponce "invirtió" estúpidamente en Las Vegas (ha de ser terrible tener el vicio del juego y jugar tan mal); de todos los vicios y errores descubiertos y por descubrir en el actual Gobierno del DF y en el partido al que pertenecen y, si me apuran un poco, de la explosión de San Juanico y de la epidemia que segó la vida de Sor Juana. Todo es culpa del Innombrable que, dicho sea de paso, se cree Satanás, pero no lo es; es un riquísimo pobre diablo.

Así pues, sé muy bien cuán ocupados están, pero yo necesito acusarlos de "alegricidio" reiterado y contumaz. Nos están matando la alegría. Doy un caso ejemplar. En 1990, Don Daniel García Blanco, ciudadano admirable, constituyó la Casa de la Música Mexicana S.C. y la Escuela de la Música Mexicana. ¿Conocen esta última? Yo sí. Está situada en una orillita de la Lagunilla, donde le fue asignada una vieja casona en la calle de González Bocanegra 73. Es un lugar intensamente vivo y luminoso. En verdad es muy emocionante estar ahí y ver cómo gente de todas las edades y condiciones (yo conocí a varios trovadores que componen y cantan sus canciones en el Metro, a una maga encantadora, a un gerente de sucursal bancaria, a varios niños y niñas que prefieren la música a la prostitución y a muchos jóvenes que no trafican con droga, sino con melodías) encuentran en nuestra música su común denominador y una excelente razón para vivir. Salteristas, cantantes, soneros, huapangueros, percusionistas, estudiantes de guitarra, de vihuela, de violín, de guitarrón, de marimba, de instrumentos de aliento y de metales; todos pululan galanamente por ahí y, día a día, convierten la que fue una ruinosa casa ganada por el silencio y la penumbra, en una deslumbrante alacena de alegría. Esto es lo que ha logrado Daniel García Blanco. Si las autoridades no estuvieran tan ocupadas con el Innombrable, hace mucho que ya podrían haber aprovechado las inmensas riquezas musicales que ahí se generan para alegrar nuestros parques todos los domingos. Esto no ha sido así.

Hoy, lo que realmente ocurre es que la Casa de la Música Mexicana, su escuela, sus archivos, sus instalaciones y sus aulas están a punto de cerrar. El compromiso del Gobierno del DF era apoyar económicamente este esfuerzo. Para funcionar como se debe la casa-escuela necesita un mínimo de 300 mil pesos mensuales; para sobrevivir casi en estado comatoso requiere de 100 mil pesos. Esta cantidad es la que el GDF se comprometió a entregar. No lo hace, o lo hace tarde y mal. D. García Blanco acaba apenas de conseguir que le den la cantidad correspondiente a enero de 2004 y me informa que, de seguir así las cosas, la institución desaparecerá. Hace algunas semanas, yo comenté esta situación con mi cuate Marcelo Ebrard quien me dijo que trataría de hacer algo. Nada ha ocurrido. Por eso, señores López Obrador y Semo, yo los acuso de alegricidio calificado. Supongo que AMLO comentará: ¡aaah!, pero es cultura y eso no es prioritario. No lo haga; mejor díganos claramente si ya no piensan ayudarnos en esta tarea, para que de ser así, entremos nosotros al rescate de nuestra música; aunque ya nos estamos hartando de hacerles el trabajo y reunir ese dinero que no hay porque ustedes ya se lo gastaron en spots televisivos y en las apuestas de Ponce. Esto también ha sido un complot. Ya intenté solicitar la ayuda del señor Ahumada, pero en su oficina no contestan.

¿Qué tal durmió? CCLXVII

Señores Patricio Martínez, Santiago Creel y Macedo de la Concha: ¿saben algo acerca de las muertas de Juárez?


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20 DE ABRIL 2004Los miserables

No, no es fácil la vida del sexagenario. La polka de la vida se transforma en un vals con lejanos aromas naftalínicos. Si esto se enmarca dentro de un caluroso domingo con un absurdo empate entre los Pumas y el Irapuato (nos estrellamos contra la muralla de fresa: ¡plafff! y contra un árbitro catatónico: ¡shlurp!) y todo remata en una comida familiar en un restorán usualmente gratísimo, pero en domingo ya se sabe: niños etarras y ululantes, matrimonios de 30 años que, marchitos e indiferentes, prosiguen su silenciosa guerra a muerte lenta, ancianos reptantes con enfermera poblana (pronto seré el valor juvenil de esa liga) y familias presididas por una matrona-morsa francamente irritada con sus yernos. La fingida felicidad dominical... Estoy aterrado con lo que acabo de escribir. Aclaración al canto: a mí no me fue tan mal, salvo por un hecho comprobable: rodeado de mujeres (mi ilustre hermana, titular indiscutible del IMSS, Marianona, la defensa marranona, mi exposa La Tatcher y Viruta, la literata absoluta) comí de un modo inusual y pantagruélico (cuando no ganan los Pumas, me entrego a la gula como la Tigresa a los varones) y no calculé que a las seis de la tarde, por expresa invitación del extravagante Bucles, asistiría a una más de las exitosas representaciones de la versión teatral de "Los Miserables". Grave olvido.

Debo decir lo siguiente: mi relación con don Víctor Hugo ha sido siempre difícil. A los doce años, mientras leía "Los Miserables" y veía "Nosotros los Pobres" no percibía yo, salvo la incuantificable densidad de Chachita, ninguna diferencia importante. Puedo decir que el padre de la malogradísima Adele H. e ilustre simpatizante de Benito Juárez no ingresó a mi Olimpo personal. Años después, me entregué a los estudios de literatura; los versos de Díaz Mirón ("oruga enamorada de una chispa") me llevaron de regreso al muy apreciable Víctor Hugo poeta, saqueado a mansalva por el bardo veracruzano. Volví a leer "Los Miserables". Entendí que ese libro implicaba el pleno ingreso del proletariado urbano al universo novelístico; pero seguí pensando que era una novela folletón pasmosamente semejante a "Nosotros los Pobres". Pepe Valjean o Jan "El Toro".

El caso es que el Bucles, que ya había visto la obra, quería ahora verla en compañía de sus papacitos. Esto explica por qué, unos minutos antes de las seis de la tarde, la Jaguara, la recia Mariana, el Bucles y un claudicante Charro Negro ocuparan sus butacas para ver la multicitada obra.

En la escena, ya se imaginarán, pasan cosas terribles. Todos sufren y muchos mueren cante y cante. Lo que ocurría en torno a mi butaca no era menos terrible. Mariana, la exportable defensa central, sufría al parejo de los personajes; el Bucles se mostraba avasallado por el doble milagro del hecho escénico y de que su padre no se quedara dormido; la Jaguara hiperventilaba y salivaba intensamente pues concibió una brutal infatuación erótica por Jan Valjean. Acá su menso, nomás se chicoteaba en la penumbra en desigual batalla contra el sopor. Si me cuajo, pensaba, me voy a dar un cerebrazo contra la butaca y muchos seremos los damnificados: el Bucles, Marianona que apenas me está agarrando respeto, la Jaguara que lo toma como insulto personal y el mismo Víctor Hugo. Terminó la obra. Le aplaudí mucho a Roberto Blandón que es un excelente actor. Le aplaudí también al que sale de Jan Valjean que canta hermosamente (díganme si no soy noble). Salimos y pensé: para miserables, nosotros.

La antorcha

De los enemigos se espera todo lo malo. Este es un grave error. De los amigos se espera todo lo bueno. Este es un error mucho más grave que el anterior.

En el estadio de CU, por iniciativa expresa de su Charro Negro, estamos el de la voz y su presunto "amigo" xalapeño. Oye, le digo, ¿me vas a acompañar ahora que con orgullo enorme surque 400 metros de esta ciudad con la Antorcha Olímpica en mi firme brazo? ¿Tú vas a llevar la Antorcha Olímpica? Sí. ¿Y por qué? No sé, me invitaron. ¿A ti? Pues claro que a mí, wei. ¿La de la Olimpiada, Olimpiada? Sí. ¿No será la de los minusválidos?... ¡Gatumá!

¿Qué tal durmió? CCXLI

Los Tigres del Norte hacen corridos sobre las muertas de Juárez. ¿No podrían ceder total o parcialmente las regalías de este macabro trabajo para los deudos de estas mujeres asesinadas?


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19 DE ABRIL 2004Dos tipos de cuidado

Duelo de coplas entre Pedro Fox y Jorge Pejete. Coplas "bravías", "ingeniosas" y totalmente irresponsables. Si esto ocurriera en un palenque provinciano o en la fiesta mayor del rancho San Cristóbal, no pasaría de ser un intento más por ajustar nuestra contrahecha realidad a la irrealidad de nuestro mensamente idílico cine campirano. Lo grave es que los dos trovadores hayan agarrado de escenario para sus bravatas el presente y el futuro de un país. Imagina, lectora lector querido, que todos vamos en un inmenso avión y que la nave entra en una fiera zona de turbulencia y comienza a dar terroríficos bandazos. En ese momento, en ese preciso momento, se abre la puerta de la cabina, aparecen el piloto y el copiloto con sendas guitarras, con gesto de bronca avanzan por el pasillo central y se enfrascan en huapanguero duelo... ¿y el avión?, ¿y los pasajeros? No hay respuesta.

Las reiteradas coplitas de "todo esto es un complot" y de "¿y yo por qué?" ya no divierten a nadie, ya no convencen y para lo único que sirven es para avisarnos que nosotros, los ciudadanos comunes, sólo somos aburridos y angustiados espectadores de estos criminales duelos en torno al asunto de quién manejará el avión ¡en 2006! Lo único importante es ganar esta disputa; lo de menos es que los ciudadanos nos arrastremos ya por el mundo cual focas bateadas.

En mi fantasía, imagino a mi terminante madre jugando canasta uruguaya en la sección de fumadores del Paraíso. Tal como hacía en mi infancia, hay un momento en el que deposita sus cartas sobre el tapete, pide la venia de sus contlapachas, voltea en dirección a ese lugar donde se escucha una estrepitosa riña, llena sus pulmones y suelta su afamado y paralizante alarido: ¡¡QUE SE ESTEN!! En su ausencia, yo tomo el relevo, me dirijo al niño Vicente y al escuincle Andrés Manuel y reitero: ¡¡¡QUE SE ESTEEEN!!! Ahora soy yo quien te habla por teléfono a estas horas de la madrugada. Nomás para que veas lo que se siente. Sí, habla Vicente Fox, Presidente de México. Te quiero notificar que las decisiones de México se toman y se anuncian en México. Tú no tuviste esa elemental cortesía y ese indispensable respeto. Intentaste que mi país quedara como tu recadero. Con tal motivo, te anuncio desde México que mi país se va a abstener de emitir su voto en Ginebra. A ver si así aprendes, George. Me dice Derbez que te diga que si te enojas, ya se te pasará la muina. Hasta luego, George, vuélvete a dormir.

¿Loco yo?

He tenido que invertir mucha neurona, pero creo que he descubierto la clave y el sentido de la errática actuación reciente del gran Bejarano. Mi teoría es la siguiente: Bejarano sabe que le va a tocar frescobote (todos, menos AMLO, lo sabemos). El tambo lo aguarda. ¿Cómo evitarlo? Piénsale, René, piénsale... ¡ya está!, ¿y si me declaran loco?, a Hamlet y a Ezra Pound les funcionó de maravilla. Manos a la obra.

Vistas las cosas desde esta perspectiva, todo adquiere sentido: lo de las ligas, el estudio fotográfico donde sólo le faltó posar con traje de Napoleón, la portada del "Proceso" caracterizado como Paul Anka, las 18 explicaciones sobre lo que realmente ocurrió, todas ellas verdaderas y todas ellas contradictorias entre sí, la mirada de toro encuetado, la profusa sudoración, la voz de Quico, la atesorable declaración de que ya no está muy seguro de que las pruebas que presentó sean ciertas y sean pruebas. La estrategia va de maravilla. En una semana más, aparecerá en la portada del Hola! vestido de tehuana y declarando que tuvo una relación equívoca con Letizia. ¡Prueba superada!

España

Hoy lunes 19, tendría que estar yo en España. Por esas cosas raras de la vida, estoy aquí en México. El hermoso artículo que el domingo 11 publicó en MURAL Enrique Krauze me hizo estar ahí, me hizo sentirme cercano al actual dolor y a la nueva esperanza de los españoles. Gracias, Enrique; gracias por España.

La garra del fin del mundo

Carlos Monsiváis fue a Argentina a recibir chica medallota. Muy merecida. Me congratulo enormidades, pero hago una observación: si Monsiváis se puso traje y corbata es que ya se va a acabar el mundo.

¿Qué tal durmió? CCLX

260 veces hemos llamado; siempre nos han respondido: zzzzzzzzz.


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16 DE ABRIL 2004Micción imposible 2

El correcto caballero revisaba con deleitosa fruición el cada vez más completo expediente migratorio de mi hija Marianona, joven promesa del futbol nacional. La madre de la minicrack, con tantos contratiempos, traslados y visitas al changarro de las fotocopias, parecía rábano gigante de esos que cultivan en el campo queretano. ¿Alguien se acuerda de las "ollas express"? Eran unos artefactos fundamentales en la vida de los hogares mexicanos de los años cincuenta. Podían ser muy útiles o muy catastróficas. No era infrecuente que Hospicia la cocinera rellenara con frijoles la olla express marca "Presto" y luego cayera en alguno de esos pasmos místicos que la sumergían en la perfecta baba. En esas estaba cuando de pronto ¡tómala!, explotaba la olla express, la recia tapa salía volando, el techo de la cocina quedaba como cuadro abstracto en técnica mixta (agua, frijoles, epazote y hierbas de olor). Todos los habitantes del depto acudíamos presurosos, mi hermana la doctora llevaba vendas y merthiolate y nos asomábamos a esa cocina que ya era una cueva de Altamira y en el centro de ella, Hospicia con el chongo ladeado, sudorosa, frijoleada y tartamudeante. Hagan de cuenta Bejarano. Conté esta veloz y explosiva anécdota para que todos entendamos por qué digo que La Tatcher, ahí en el mostrador de la oficina de los pasaportes, daba claros indicios de que estaba a punto de explotar como olla express. Ahora sí, nos dijo el atento caballero, ya está todo en regla, salvo por el hecho de que ustedes solicitan un pasaporte para cinco años, pero no pagaron la cantidad indicada. ¡Qué queeé!, dijo mi amada exposa ya con voz de Ofelia Guilmain, ¡fíjese!, ¡aquí está la ficha de depósito del banco!, ladró la usualmente benévola y pachanguera Tatcher. Pues sí, señora, pero ustedes pagaron $875.00 y el costo de este servicio es $895.00. ¡Pues en el portal de Internet dice $875.00! La onda sónica de este rugido llegó hasta el Ajusco. El portal no está actualizado. ¡En el banco me dijeron que eran $875.00!. De eso sí yo no me hago responsable. ¡El señor de azul que tienen allá afuera dizque revisando que todo esté en orden tampoco me dijo nada! Se lo podemos hacer por un año y Hacienda le devolverá la diferencia. ¡Qué queeé!, ¡en este momento le doy sus pinchurrientos $20.00 y se acabó! No estamos autorizados para manejar efectivo. Durante todo este violento pugilato, yo permanecía en silencio. Estaba seguro de que con el puro esfuerzo de abrir la boca, me reventaría la vejiga. Estaba yo como Peter Sellers en "La Fiesta Inolvidable". La escena era desoladora: La Tatcher barritando, Marianona en pleno descontrol pateando el piso como en coreografía de los Matachines y gritando que ya nos fuéramos, el numerosísimo público, harto de dar vueltas, se manifestaba clamorosamente a favor nuestro. El siempre atento caballero percibió la inminente re-presentación de Fuenteovejuna y dijo con un hilito de voz: cómper, creo que voy a consultar. Desapareció. La furia colectiva crecía. Usted, señor Dehesa, tiene que contar esto, me dijo una señora con cara de que en cuanto hiciera yo una señal, ella comenzaba a incendiar la oficina. Si la pobrecita supiera que lo único que yo quería era tirarme en el piso en posición fetal a ver si así no me ganaba la vehemencia renal. El galante caballero regresó con cara de tregua y le dijo a la atribulada y levantisca familia que la mera mera solicitaba nuestra presencia. Ahi te vamos. Creo que hay una solución, nos dijo afable y cordial, podemos hacer el pasaporte por cinco años y, mientras está, usted, señora, deposita en el banco los $20.00. No deja de dolerme que las mujeres no me crean capaz ni de depositar $20.00. Todo arreglado. ¿Ya me puedo ir?, le pregunté a la Miss. Me dio su venia y yo salí en enloquecida friega en busca de mi equilibrio acuático. ¡Aaaah!, la paz descendió sobre mi ser. Marianona podrá faulear gringos sin resquemores diplomáticos. La Tatcher ha vuelto a su sonriente paz habitual y, por si algo faltara: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLIX

Fidel Castro es indefendible, pero el caso de Cuba no es único. Hay que ver lo que hace México con los Derechos Humanos en general y con los Derechos de las Mujeres en particular.

La adormecida vergüenza.


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15 DE ABRIL 2004Micción imposible

Yo no soy Carlos Ahumada. Esta grave falla ontológica limita enormemente la capacidad de desplazamiento internacional tanto mía como de mi familia. Si yo fuera Ahumada tendría a mi disposición varios pasaportes que me identificaran, por decir algo, como Joao de Pernambuco futbolista retirado oriundo de París, Coahuila; o como el Bachiller Sansón Carrasco nacido en Tacuarembó, pero naturalizado guerrerense. Estos y otros prodigios estuvieron al alcance de seres tan conspicuos como Raúl Salinas o el ya mencionado Ahumada. A ninguno de los dos me los imagino haciendo la cansina cola en la oficina de expedición de pasaportes en Villa Olímpica.

En todo esto pensaba la mañana de este miércoles en el profundo sur del DF. Todo era como de locos. Resulta que la Pequeña Carlos (a) Mariana tiene que transponer las fronteras de nuestro país por una razón de enorme peso: la invitaron a jugar futbol en Minneápolis (¡háganme el c. favor!). Como aún es menor de edad, la moconeta tiene que presentarse acompañada de sus padres para obtener ¡el refrendo! de su pasaporte. Me parece una grave injusticia que todavía no estén en curso los trámites para la canonización en vida de mi exposa (a) La Tatcher y de su Charro Negro que se presentó a este ritual maldormido, convaleciente de un conyugal y hasta ahora fallido intento de envenenamiento y con un enérgico diurético entre pecho y espalda. La cola ya era tumultuosa cuando llegamos. Un señor con traje azul recorría la cola, revisaba la documentación y sembraba el pánico. Nadie, salvo los que ya se habían formado por cuarta vez, llevaba todos los documentos. La Tatcher estaba oronda y tranquila (siempre está oronda y tranquila). Llegó el señor azul, revisó nuestros papeles y los dioses fallaron en nuestra contra: todo está bien, pero falta el acta de nacimiento de la señorita. La benévola Tatcher mutó en basilisco y repuso con inusual aspereza: ¡en el portal de Internet no dice que para el refrendo se necesite el acta de nacimiento! Y el azul: es que no está actualizado. ¿Es todavía el de tiempos de Plutarco Elías Calles?, pregunté yo, pero nadie me respondió. La Tatcher arrancó a su máxima velocidad (un kilómtero por hora) no sin darnos precisas instrucciones: ustedes no se salgan de la fila para que cuiden "el lugar". Vivir en México es deporte extremo. Señor, ¿me podría dar la solicitud para irla llenando?, díjole el joven valor futbolísitico a Mr. Blue. Se la voy a dar, pero si la llena mal, todo se retrasa (¡San Mel Gibson, apiádate de nosotros!). Con esta amenaza, Huguita Sánchez se crispó. Papá: ¿qué pongo aquí donde dice "lugar y fecha"?. Mira, mijita, pon que estás en un espacio abierto de Villa Olímpica cerca de Insurgentes y rodeada de unos cuantos árboles ñangos. ¡Papaaá!, nunca me tomas en serio. Es que eres mensísima, ¿qué vas a poner?, pon México, D.F. 14 de abril de 2004. Retornó La Tatcher a media máquina, se presentó ante el azul con la segunda edición del folder. Ahora sí ya está todo; en cuanto sea su turno, pueden pasar. Pasamos al espacio cerrado, esperamos diez minutos y nos atendió un amable personaje que nos dijo que en las copias de mi pasaporte no se leía bien mi firma. Sale La Tatcher a elaborar nuevas copias y a mentarle la madre al azul que dijo que todo estaba perfecto. Yo con dolor de panza y una inenarrable urgencia mingitoria (¿y si meo al azul?, pensé). Regresó La Tatcher. Nueva espera. Ahora sí ya está todo bien, dijo el amable caballero, salvo que la copia del acta de nacimiento debe estar reducida. La Tatcher quería brincarse el mostrador y tirarle el mordisco al amable caballero. En ese momento, no lo sabíamos pero todavía nos aguardaban muchos contratiempos graves y sabrosos. Mañana remataré esta vívida historia. Que hoy sirva de epílogo la breve charla que tuve con el amable caballero: ¿así de perros se pusieron con Ahumada?. No lo sé, me dijo, yo no lo atendí (si lo atiende él, no llega nunca a Cuba).

Si así trabajaran

¡Ya lo sé!, soy una bestia. Por favor ya no me escriban para decirme que "Grítenme, piedras del campo" es de Cuco Sánchez. Ya lo aprendí. En todo se fijan. Si así trabajaran, ya seríamos potencia.

¿Qué tal durmió? CCLVIII

Pronto cumplirá un año esta sección. La pesadilla de la justicia prosigue su trámite perverso.


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14 DE ABRIL 2004La pnta y el colorado

Hace ya varios días escribí aquí que, para mi gusto, tanto el sudoroso Bejarano como la afligida Rosario y el confeso Imaz tendrían que estar en el bote. Luego me quedé pensando que esto no es cuestión de gustos, sino de aplicación de la ley y que esta aplicación no es, ni debe ser tarea de nosotros los opinadores. Ya con esto me tendría que haber quedado tranquilo, pero resulta que son tiempos de desasosiego y resulta también que nuestros aplicadores de la ley (en este caso, el relampagueante Sherlock Bátiz) son de tal modo ineptos y pachorrudos que, como diría la que me amó antes de conocerme: no se les puede encargar nada, porque todo lo hacen mal. Dejemos a un lado a Digna Ochoa y a toda la enorme lista de "pendientitos" y concentrémonos en el videoasunto de Ahumada y sus paniaguados. La ejecutoria de Bátiz no puede ser más desastrosa. Ponce sale en la tele dándole durísimo al naipe, con voz de legaña irrumpe Bátiz y anuncia que nada escapa a su olfato de sabueso y que a Ponce ya lo traían marcadísimo. Acto seguido, Ponce desaparece. Se descubre lo de Ahumada y ¡la de malas!, también desaparece, aunque Bátiz nos comunica su hábil deducción de que la tepocata pampera no ha salido del país. Como verán, el Procurador del DF es casi tan sagaz como el inspector Clouseau, el de la Pantera Rosa. Tan chacotudo es todo esto, que los otros indiciados (R. Robles, Johnny Bravo Bejarano, Imaz y eventualmente Lazarito) ni se toman el trabajo de pelarse pues con los tiempos y los ritmos que emplea Bátiz, no es pensable la aprehensión antes del 2040. Por todo esto digo que, aunque no es mi asunto condenar ni señalar penas, la verdad es que dan muchas ansias.

Más ansias me dieron todavía ayer lunes con la función de títeres que organizaron Bejarano (función de tarde) y Rosario Robles (función de noche). Para encabezar un comentario sobre esta doble jornada, hay que hacer una pregunta que, a su modo, ya contestó Juan Ruiz de Alarcón. La pregunta es ésta: ¿puede un pillo (o una pilla) decir la verdad?; yo respondería que sí, pero que, en sus labios, siempre será la verdad sospechosa. Esto para comenzar, pero, además, entre las xaladas de Bejarano y los tardíos arrebatos de Rosario (a quien, poishita, sólo le quedan tres mil pesos) no hay manera de racionalmente concederle a uno u otro la menor credibilidad. El héroe épico (Bejarano) nos contó un insostenible y deshilachado cuento chino; la heroína trágica (Rosario Robles) nos asestó otro cuento de otra región de China. El discurso de ambos es tan ambiguo, tan desarticulado, tan inverosímil que no hay manera de creerle a ninguno de los dos. Yo sé que la decisión de ejercer acción penal le toca a esa ráfaga que es Sherlock Bátiz, entiendo que, lo quiera o no, al pegarle a estas dos joyitas, le pega a su partido, pero se supone que está ahí donde está para procurar justicia. Al buen Bátiz me permito avisarle que ya la sociedad está harta de oír imbecilidades que traen implícito el mensaje de que los ciudadanos somos descerebrados. Entambe, Don Sherlock, a quien tenga que entambar. Usted ya no está tampoco para recetarnos fantasías orientales. Entienda que su patrón, aunque diga lavarse las manos, se está erosionando con tanto remoloneo. En este zipizape pierden casi todos; sólo hay dos beneficiarios: el Niño Verde y especialmente Roberto Madrazo. Tan malos los pintos como los colorados.

Mi mujer ladra

Una película así titulada está pasando en SKY. La situación está delicadísima así es que no quiero malas interpretaciones. Mi mujer no ladra; mi Jaguara señora envenena. En Cuernavaca fraguó el golpe y preparó el sope con arsénico, cicuta y Lucas Pelucas. Estoy en agonía. No sé cómo alcancé a llegar al DF. La Jaguara ya tenía una narcofosa en Cuernavaca. Me debato entre la vida y el domingo de expulsión. Hermanas y hermanos: rezad para que sobreviva. Si fallezco, prohíbo que la Jaguara vaya con López Dóriga a enseñar mi estado de cuenta. Que se culpe a la frívola cantante de mi muerte.

¿Qué tal durmió? CCLVII

El narco envenena a todo el país. Puede ser Morelos, o puede ser Juárez. En cualquier caso, la justicia va perdiendo lastimosamente. ¿Qué hacen los impartidores de justicia?: corromperse o dormir.


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13 DE ABRIL 2004¿Cual aleluya?

Mi amigo Abraham Lincoln y su atlética esposa nos visitaron en el campamento provisional que la Jaguara me organizó en Cuernavaca. He de decir que mi amigo A. Lincoln es uno de los hombres sombríos más sonrientes que conozco. Está convencido de que el mundo no tiene remedio, pero está igualmente convencido de que en su permanente descalabro, la humanidad es muy chistosa y de que de vez en cuando en este barco de locos se aparece la gracia y toca a éste o a aquél. Mi amigo, como quiere Fernando Savater, es un pesimista activo que está viviendo su siglo sabático. Yo lo quiero mucho.

Mi amigo es altísimo y friolento. Estoy seguro de que cualquier día va a aparecer con la cabeza cubierta por nieves eternas. Por lo pronto, este domingo particularmente caluroso en Cuernavaca, apareció con chambrita de lana de color azul pastel, pantalones brincacharcos, camiseta, dos camisas y un sombrero como de Monsieur Hulot. Parecía el papá de Manolín. Nomás para abrir fuego, me extendió una bolsa de Sanborns que contenía el "Proceso" y dos discos compactos de los dos Te Deum más hermosos de la música occidental. Como dije: las tinieblas y la luz. Nada más de hojear este muy logrado número de "Proceso", se me comenzó a quebrar la bilis y mi excelente ánimo pascual se fue a inflar burros por el pivote, según la sabia expresión de mi amigo el Inspector Ardilla. A Abraham Lincoln me dieron ganas de preguntarle: ¿por qué a mi helada soledad viniste? Tan atoamaye que estaba su Charro Negro paladeando la contundente victoria de Pumas sobre los encamotados poblanos y tan rico que estaba yo sintiendo al contemplar la zoquetiza que el Osasuna de Aguirre le sorrajó a los spice girls del Real Madrid. Mi alma volaba cual sonda espacial y pascual por las etéreas salas, pero el fementido Lincoln me pinchó el globo de certero perdigonazo y he comenzado a perder altura.

Mi tristeza comenzó con las terribles e inobjetables palabras que M.A. Granados Chapa dedicó a la memoria del recientemente fallecido Gastón García Cantú. Sus desvaríos ideológicos, su penosa falta de lealtad y de coherencia están documentadas. Ocurre, sin embargo, que yo conocí a don Gastón a través de nuestro mutuo amigo Palisandro Colina y siempre recibí de este hombre tempestuoso lecciones inapreciables de la historia de México cuyo Siglo 19 conocía como nadie y recibí también la terrible lección de una vida que declina en la soledad y el abandono, sin más compañía que nuestra conciencia que no nos agrada, ni nos acepta. Te quedas solo y ni tú te caes bien. Yo le guardo agradecimiento y compasión.

Cuesta abajo en mi rodada, me topé con el peladísimo y hediondo asunto de Morelos. Todos sabíamos de los horrores de su Policía local; muchos saben de la importancia estratégica de Morelos como enclave fundamental del narcotráfico, el robo de autos y la industria del secuestro. Ahora entraron en acción los federales. Se abren dos hipótesis: Morelos se incorpora al Estado de derecho (como que me quiere ganar la risa), o el negociote de Morelos, dada su magnitud, será ahora controlado por los federales. Ocurra lo que ocurra, lo que queda claro es que el descerebrado y petulante fifí que el estado tiene como Gobernador (que cesa a los policías de 500 en 500) no pinta nada y lo único que hace es estorbar con su pinta de chico bien de Abel Quezada.

Por más que lo recomendé, doña Marta no recibió su nombramiento de embajadora en la Alta Manchuria. Aquí va a seguir enchinchando, estorbando el trabajo de la gente que realmente quiere ayudar y haciendo las delicias de Guadalupe Loaeza, Sara Sefchovich y Denise Dresser, mi Corregidora de Querétaro particular. Sea por Dios. No hay nada peor que enamorarse de los propios desfiguros.

Ya con toda esta información a cuestas (más la que el honesto y atractivo Bejarano está generando con sus inobjetables explicaciones), mi amigo Abraham Lincoln me recibió este lunes con la maligna pregunta: ¿cuál Aleluya? Nada le respondí, pero pensé decirle: tener amigos como tú y tu familia y lectores como ustedes, ya es motivo suficiente para cantar el Te Deum, el Angelus y por supuesto el Aleluya.

¿Qué tal durmió? CCLVI

A ustedes, bola de gandules, ni Aleluya, ni nada.


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12 DE ABRIL 2004¡Aleluya!

Estoy en Cuernavaca. Es domingo. Tengo flojera. Mis diccionarios se han quedado en México y de momento me resultan inalcanzables. Me gustaría escrutar el significado profundo de palabras como "aleluya" u "hosanna". Me confío a la estricta belleza fonética de ambas palabras. Es lo mismo que me ocurre con vocablos como "sándalo", "caoba", "lapislázuli"; podría no saber a qué se refieren ni qué significan, pero su íntima música me llenaría igualmente de destellos, de aromas, de imágenes frutales y curvadas. Así pues: ¡aleluya!, hemos resucitado, la vida nos invade a todo galope, aquí seguimos y nuestro corazón se recrea, renace y golpea suave pero tercamente las puertas del misterio. Felicitémonos, es Pascua florida. Lectora, lector querido, tú y yo ya llevamos muchos años de conocernos; ya sabes qué puedes esperar de mí y cuáles son las debilidades que tus buenos ojos rectifican y mejoran. Esta es la mejor modalidad del amistoso afecto. Yo no finjo que sé más de lo que realmente he aprendido y no he olvidado y tú me tienes paciencia, me acompañas y ninguno es el "líder de opinión". Caminamos juntos, hallamos algún rumbo, lo perdemos, lo volvemos a encontrar y no pasa nada que no podamos remediar. Con tal motivo y puesto que estamos como unas pascuas, es tiempo de abrazarnos, de que yo te dé las gracias y te diga que aquí estaré al lado tuyo contando nuestra aventura que ya por fuerza será breve. Ni te digo la babosada de que "no te fallaré", porque sé que el hombre falla al día millones de veces (para ser exactos, diría Tito Monterroso), pero te aviso que estoy dispuesto a rectificar, si me lo avisas de buen modo, y a mentarte la madre, si te pones perrón. Por lo pronto, amiga amigo, aquí están mis brazos y llégale a tu vicio.

Del mismo modo, ¡atención!, le envío mis felicitaciones a nuestro Presidente Vicente Fox (que me tiene con dillísusindimaud con eso de que va a leer en público un trocito de "El Quijote". Ojalá y esté practicando a todo vapor para que no nos salga con: "en un lugar de la Moncha"). En fin, lo que yo quiero decirle al desvaído Chente es que tiene la obligación, en medio de este indigno jaripeo de los sub-políticos, los hampones y los rayos de esperanza, de darse cuenta de que la vida le está proporcionando una inesperada y enorme oportunidad. Las cosas se han colocado de tal modo que él, en un gesto viril (que todavía no le conocemos), dé un drástico golpe de timón, ponga a las personas y a las cosas en su lugar, y asuma por fin la Presidencia de la República. Como dirían los demógrafos: es una ventana de oportunidad que en poco tiempo se cerrará. Este es el momento magnífico de saber de qué está usted hecho. Hay toda una ciudadanía que lo está esperando. ¡Resucite, carajo! y vámonos para adelante. Primer paso (se lo doy ya redactado en el horripilante español oficial): he instruido al sangrón de mi Secretario de Relaciones Exteriores para que nombre a la señora Marta Sahagún embajadora plenipotenciaria en la Alta Manchuria donde promoverá intensamente el folclor guanajuatense que tan del agrado es de los manchurios; este bonito nombramiento incluye la cancelación definitiva de las ridículas aspiraciones presidenciales de la señora y un práctico pelapapas. ¿Se imagina, don Vicente?, usted se avienta ese tiro y nosotros lo paseamos por toda la ciudad como si fuera Manolete en tarde de gloria. Hágalo, tome por fin las riendas del poder, deshágase de tanto badulaque que tiene alrededor, procure el encarcelamiento de algunos connotados priistas rateros (candidatos sobran) y gobierne con su pueblo. Suena fantasioso, pero no olvide que México es, momento a momento, una pura fantasía (creo que hasta yo soy inventado). Esto es lo que yo le digo, señor Presidente, en esta Pascua, en este florido abril que podría ser tan prometedor para nuestra nación (más nuestra que suya). Señor Presidente, amigos lectores: ¡hosanna!, ¡aleluya!

¿Qué tal durmió? CCLV

Muchos ya se olvidaron del por qué y el para qué de esta sección. Es una capsulita de reclamo y de ira en contra de todos los gandules que atropellan a las mujeres, las matan, cobran por hacer justicia, no hacen nada y se dan el lujo de no entregarnos cuentas. Malditos sean. Estos no resucitarán jamás. Duermen.


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9 DE ABRIL 2004Mientras nos duren

Se me acaba de aparecer Malcolm Lowry. ¿Recuerdan lo que dije ayer de mi hartazgo ante el paisaje? Bueno, pues bórrenlo, cancélenlo, píquenle delit, oblitérenlo. Atardece en la carretera a Cuernavaca. Esa masa variopinta conocida en Francia como le peladash (en la que resignadamente me incluyo) avanza cansinamente con rumbo a la capital de Morelos. Se me ocurre que Maximiliano tomaba este mismo rumbo, avanzaba a una velocidad similar a la nuestra y caía sobre el jardín Borda poblado de flores y muchachas muy del gusto del malogrado Emperador. A mí me espera el Bucles para jugar volibol acuático. Llego, juego y me voy. Tengo que regresar a México a dar función. Como verán, el amor tiene sus fueros y sus cuotas; pero yo estaba hablando de Malcolm Lowry. Retomo.

Como bien sabes, o deberías saber, lectora lector querido, Lowry fue un alucinado cónsul anglo-etílico que vivió en Cuernavaca su iluminación mayor. Con muchos mezcales de por medio, pudo enrostrar el Popocatépetl e imaginar los infiernos y paraísos que yacen, secretos y murmurantes, bajo el volcán. Nunca le agradeceremos lo suficiente la deslumbrante y oscura novela que escribió sobre este asunto. Yo no traigo ningún mezcal encima, de hecho, vengo de trabajar denodadamente; pero, como decía mi mamuchis: mira, mijito, tú de por sí, traes el cerebro desacomodado. El caso es que, hace un rato, levanté la mirada que estaba atrapada en la pantalla de la laptop, le concedí libertad provisional y ella de inmediato escapó rumbo a los volcanes. Estoy seguro de que todos ustedes habrán experimentado eso que podríamos llamar "una aparición". Uno está entre distraído y aburrido mirando sin fijarse mayormente, el desfile de lo cotidiano y de pronto vemos algo o a alguien y sentimos que la respiración se nos corta (¡ah!), que las palabras se agotan (¡ih!), que el cuerpo se enarca (¡oh!) y que los ojos se inundan de belleza, de misterio, de mensajes (¡uuuh!). Esto me acaba de ocurrir en la carretera a Cuernavaca (que en el atardecer es una inmensa provocación) con el Popocatépetl, nuestro señor San Gregorio. Aquí podría decir: ¡oh, divino misterio!, pero lo que realmente pensé fue: ¡qué bruto! Hagan de cuenta que esta luna maravillosa que hemos tenido estos días hubiese caído suavemente sobre el Valle de México y formado un promontorio de dulce plata líquida que se derramaba y confundía con los violetas-lavandas-plúmbagos-magenta de la tarde y los varios verdores de nuestro valle. Toda esta imagen comunicaba serenidad y protección y parecía aliviar toda orfandad y todo sobresalto. Por si algo faltara, a la izquierda del Popocatépetl, recatada y envuelta en velos de bruma estaba la Mujer Dormida. Pensé en lo que decían mis tías: hacen muy bonita pareja. En efecto, la hacen. Ese es uno de nuestros mayores lujos y privilegios. Junto a esta pareja, el Fujiyama es un chipotito de transistores.

Se me ocurre que nos hemos vuelto muy sacatones, muy fragilitos, muy tiquismiquis. Cualquier padrote argentino de cuarta que viene a corromper a políticos de tercera, nos deja con el cuerpo destemplado. Me parece muy mal. Nosotros tenemos para rato. Mientras no se les ocurra reprivatizar o exportar a nuestros volcanes, mientras éstos nos duren y tarde a tarde nos envíen noticias de lo que ocurre bajo el volcán, mientras esto sea así, no terminará la gloria de la nación mexicana. Ya dije.

Hora de ayudar II

Las chivas (agua embotellada, alimentos enlatados, pasta y arroz, ropa limpia) las estamos recibiendo y empacando en "La Casa de Coahuila" que está en Prolongación Xicoténcatl #10 en Coyoacán (frente al Ex Convento de Churubusco). Necesitamos voluntarios, necesitamos, así para empezar, mil 500 colchones y necesitamos dinero. Fomento Social Banamex ofrece poner un peso por cada peso que depositemos en la cuenta #1000, sucursal 124 de Banamex en Saltillo. Por supuesto que nos comprometemos a la más escrupulosa rendición de cuentas. Puedes no creérmelo, pero ayudar es muy divertido.

Para abrir la gloria

Me da mucha pena con Mel Gibson, pero HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCLIV

A ustedes, ratas inmundas que lejos de esclarecer los crímenes de Juárez, han colaborado con su flojera y/o corrupción a la impunidad; a ustedes no les toca nada.


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8 DE ABRIL 2004.


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7 DE ABRIL 2004Saltando valles y colinas

Así ando. Al hacerlo, me incorporo a la tradición del Cantar de los Cantares, de San Juan de la Cruz y de José Alfredo Jiménez que en un ataque de soledad, agarró y dijo: vociférenme rústicas formaciones pétreas ("grítenme piedras del campo"). Lo mío no es tan grave. Lo mío es el trágico resultado de una planeación catastrófica de mis vacaciones de Semana Santa.

Les cuento: durante ocho años, tuve un fatigoso y divertido programa radiofónico llamado "Red-Onda". En el momento menos esperado y por una decisión personal que tomé en intolerables circunstancias, me quedé sin programa. Bueno, me dije, creo que ya he logrado chisparme o que me chispen de todas las estaciones de A.M.; esto es un aviso del cielo para que dé por terminada mi actividad hertziana y me dedique a otros menesteres; por lo menos, debo aprovechar este cese voluntario y fulminante para descansar dos o tres meses. Esto me lo dije un viernes, el sábado se comunicaron conmigo los de Radio Monitor y me invitaron a incorporarme a su tropa loca; así, el lunes irrumpimos en el 1560 de A.M. con el nuevo y revolucionario concepto comunicativo llamado "Radio Muégano".

Lo malo de todo esto es que en mis cavilaciones intermedias, ya había decidido producirme toda la Semana Santa en Cuernavaca con familia y pelota playera. No contaba yo con mi fulminante retorno radiofónico. El resultado es un pleno y límpido desmadre. Me paso los días yendo y viniendo por la ruta Cuernavaca-México. Además, empleo el camino más feo: la autopista (¡oh, dichosa edad, siglos dichosos cuando tomaba yo la carretera vieja sin la menor intención de llegar a Cuernavaca!). Estoy ahíto y optudimóder de "bellos paisajes" del Tepozteco, de los volcanes y de los trenzados verdores morelenses. Todos los días yo solito voy y vengo como las olas del mar.

Allá en Cuernavaca, el Bucles se mete a la alberca a las nueve de la mañana y sale a las seis de la tarde en calidad de acocil; la entrañable Tractor marca a mi hijo y a su hija a veces por zona y a veces personal (¿vieron la zoquetiza que le pusieron a los galácticos mamilones los variopintos integrantes de esa legión extranjera llamada Mónaco F.C.?); la Jaguara está entregada de enfermizo modo a la elaboración de un nuevo disco y va y viene cante y cante; en general, los habitantes del paradisíaco lugar exploran todas las modalidades de no hacer nada y acá su wei entra y sale cual rayo del sur sin tener siquiera un lugar para descansar la cabeza (percíbase la influencia de Mel Gibson).

Hoy, miércoles por la mañana, este alocado trasiego tuvo un remate dramático. En mi veloz unidad conducida por Pancho, el auriga de los pies alados (y salados), veníamos hechos la peluda rumbo a la Capital, la Rosachiva (que desde el sábado ha generado un molesto complejo de superioridad) y su Charro Negro. Como yo estaba dictando este artículo, no supe ni a qué horas, ni de dónde surgió la versión post-moderna de A.T.M. encarnada por un Pedro Chávez y un Luis Macías que ya habían pasado por el laboratorio de Gaby Vargas y Víctor Gordoa. Según ellos, veníamos a exceso de velocidad; según yo, sí era cierto. Chin. El apañón. Y lo peor: una cámara de televisión. Yo que tanto presumía de no tener ningún video que me inculpara. Drástico bejaranazo. Los agentes nos dijeron que la primera vez era sólo una advertencia, que fuéramos precavidos y que siguiéramos nuestro camino. Lo agradezco, pero el mal ya está hecho. Pronto, Brozo, López Dóriga, Paty Chapoy y hasta Chabelo me exhibirán en plena "comisión del ilícito". Me atengo a la estrategia de Imaz y antes de que me saquen al balcón, lo proclamo: ¡soy un delincuente vial!; soy el más doliente personaje del Cantar de los Cantares: ¡he aquí por do viene, saltando por las colinas!

Hora de ayudar

Lo de Coahuila estuvo espantoso. Más espantoso sería no hacer nada. Necesitamos agua embotellada, alimentos enlatados, pasta y arroz, ropa limpia. El Centro de Acopio es "La Casa de Coahuila" (Prolongación Xicoténcatl #10, Coyoacán. El teléfono es 5604 1916). Donativos en dinero en la cuenta Banamex/Fomento Social #1000, Suc. 124, Saltillo (Fomento Social donará peso por peso). La desgracia es menos desgracia si libera la solidaridad.

¿Qué tal durmió? CCLIII

¡A mí qué me importa!; me importan las mujeres victimadas.


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6 DE ABRIL 2004Semana mayor

AMLO, el galán Bejarano y yo somos los únicos que hemos permanecido en la ciudad de México. El músculo duerme y la ambición descansa. Para esta semana no se preveen videoescándalos, perrerías del Niño Verde, investigaciones que vinculen a Ahumada con la venta de Texas, ni ingleses encuerados. Y que conste que no es por respeto a los días santos. La razón es más simple: no hay nadie, y ya se sabe (yo lo supe desde mi infancia) que en México sólo nos portamos mal cuando hay visitas. "Dar la nota" y que no haya nadie para recibirla, francamente no vale la pena. El mismísimo Diego se ha comprometido a no armar panchos, ni a abofetear a algún indígena tabasqueño que le alce la voz o lo mire feo.

Todo esto no nos lleva a suponer que ninguno de los mencionados esté profundamente arrepentido, o que haya hecho un radical propósito de enmienda. Vuelvo a lo dicho: ¡no hay nadie! y un villano mexicano si no tiene público, prefiere no desperdiciar su felonía si no hay los "medios" que la reporten, la analicen y la condenen. En ausencia de López Dóriga y de su audiencia, lo único que queda es resignarse a la bondad en espera de que se junte público.

Estando así las cosas, no seré yo, lectora lector querido, quien empañe tu cielo pagano. Para empezar, tengo serias dudas acerca de tu actual ubicación, acerca de lo amenazado que puedas estar por el alcoholímetro y de la escasa o nula disposición que tengas para leer estos renglones. Esto no necesariamente me lleva a tirar el arpa ni a dejar vacíos estos renglones. Lo que sí me propongo hacer es abordar temas que no atenten contra tu sistema nervioso, llevármela leve y no interferir con tu Semana Mayor, ni con tu flojera que también es mayor.

El inextinguible fuego

Nadie, ni siquiera la Jaguara, está dispuesta a creerlo. Yo les juro que yo mismo no comprendo por qué el Comité me ha señalado (¡Júrameee!). El caso es que acá su presexagenario Charro Negro ha sido nominado para llevar la antorcha olímpica en su paso por la Ciudad de México. No vayan a creer que yo seré el único que cumplirá esta delicada misión. Tengo entendido que seremos varios los atletas (y atletos) de alto rendimiento los que cumpliremos esta tarea en tramos de 400 metros. No negaré que estoy aterrado y agradecido. La verdad, no tengo ni la más pastelera idea de por qué me nominaron. Todavía entiendo menos por qué acepté. En lo que va de este sexenio no alcanzo a juntar 400 metros de desplazamiento pie a tierra; mis caminatas más extensas son de mi camota al servibar (a veces bajo por hielo). Ya comprenderán que no soy un estímulo ni un ejemplo para los jóvenes deportistas mexicanos. Quiero creer que me escogieron porque encontraron en mí otro tipo de virtudes. Me dispongo a encontrarlas por mi cuenta.

Desde hoy y desde aquí me siento obligado a precisar que voluntad la hay, pero que no garantizo nada. Yo tengo una notable resistencia física para estar acostado leyendo, pero el desplazamiento vertical se me dificulta un poco. Les aseguro que haré mi mejor esfuerzo. Si se presentase algún desfallecimiento, ya tengo un plan B: tomo la antorcha, mi bienamada Ana Guevara nos carga a mí y a la antorcha y nos deposita 400 metros adelante. Yo veré cómo le hago, pero cumpliré aún a costa de mi virtud.

¿Qué tal durmió? CCLII

Todo mundo grita y ustedes siguen dormidotes.


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5 DE ABRIL 2004Casa tomada

¡Qué horrible es la promiscuidad! No cabe duda de que la vida nos puede transformar de modo drástico. A los 20 años, pasar la noche con cinco mujeres hubiera sido para mí un paraíso mahometano. Frisando ya los 60 (caseta próxima, prepare su cuota), el asunto es casi tan grato como meterse a las cuevas de Cuetzalan con cinco ingleses nudistas. Dehesa sufre.

El epicentro de este temblor se sitúa en la risueña y plácida comunidad de Mexicali. Como es sabido, a finales del Siglo 19, varias familias que vivían al margen de la ley decidieron poblar lo que hoy es Mexicali. Aquí no hay policía que llegue y si llega, se rostiza, pensaron atinadamente estos padres de la esencia cachanilla. En esas cálidas noches y con tal de no prenderle al cooler, los capos y las capas de estas gavillas se unían con claras y cumplidas intenciones procreativas. Así surgieron las grandes y tumultuosas familias mexicaleñas. Por vía materna, la Jaguara tiene estrechos vínculos con una de estas familias. No tengo ningún juicio, ni crítica que hacer a esto (además, son sentidísimos). Sin embargo, encuentro un tanto extraño que siendo Mexicali el paraíso perfecto, a las chicas de la localidad les dé por viajar, pero tampoco tengo ningún señalamiento ácido que hacer. Si quieren viajar, es su derecho. Hasta aquí todo es felicidad, respeto y armonía.

Aquí comienza el drama: vienen mis primas de Mexicali y varias de ellas van a dormir aquí en la casa. ¡Zambomba!, pensé, pero sólo pregunté: ¿y dónde, florecita del Capomo, van a dormir nuestras primachas (percíbase la solidaridad)? ¡Ay, pues en la recámara de Andrés y en el Cuarto Verde! (el pomposo "Cuarto Verde" es un cuchitril lleno de cables donde el Bucles tiene instalado su cuartel cibernético). No entraré en más detalles; el sábado a altas horas de la noche las chicas del calendario tomaron mi casa por asalto. Entraban y entraban mujeres pegando gritos apaches y tomándole fotos a todo (parecían de la PFP). Mi única ilusión era que no vieran mi camota y que no decidieran que durmiéramos todos ahí enmueganados. En otras edades, podría haber dado un excelente servicio de visita conyugal y estimulación tardía, pero ya en la primavera de mi invierno, opté por refugiarme en el búnker, ver el Chivas-Cruz Azul que estuvo de peluche y el Necaxa-Pumas que resultó aburridón. Concluidos mis deberes futbolísticos, subí con enorme sigilo y preparado para todo. No pasó nada. En la camota dormían la Jaguara y Osamita Bucles que fue obligado por su madre a este exilio nocturno.

Ya con nuevo horario, llegó el domingo y desde muy temprano me levanté para procurar que nada les faltara a nuestras distinguidas visitantes bajacalifornianas. Las peiné, las maquillé, les preparé un exquisito y variado desayuno, les leí el periódico, me esmeré en hacerles la vida muy feliz. Ellas seguían tomando fotos (¡qué obsesión tienen!). Hacia el mediodía las despedí con lágrimas en los ojos y como chiflido me puse a ver simultáneamente el Pachuca-Atlas y el acalambrantísimo Toluca-Veracruz. Como tareas paralelas, escribía mi artículo de "Señor Futbol" y hojeaba el "Proceso" que trae en la portada a Bejarano en plan de Ricky Martin (¡la perversidad del "Proceso" no tiene orillas!).

NOTA: La primera parte de este párrafo es absolutamente falsa. Me porté bien, pero con veracruzana dignidad y jalapeña distancia. Lo más que pueden decir de mí, previa foto, mis primas de Mexicali es que me porté "mono". Gracias a que contó todo esto, Dehesa ya no sufre.

El emperador magnánimo

Somos tan felices. Arturo Montiel I, emperador de Tollocan y balnearios cercanos tuvo un ataque de magnanimidad (tardará en sanar un sexenio). Ya decidió "perdonar" a los vasallos transgresores y de alta peligrosidad que le dijeron "de cosas" a él y a uno de sus chambelanes. Me parece muy bien este gesto de grandeza que no deja de tener sus muy claros ribetes políticos. Si el emperador se emperraba y mantenía a estos dos personajes en la cárcel y sin derecho a fianza, los daños mediáticos resultantes iban a erosionar las de por sí extravagantes aspiraciones presidenciales del Rey Arturo. Sabia rectificación.

Envío ilustrado

Para el ilustre Heberto Castillo.

¿Qué tal durmió? CCLI

Don Patricio: me da igual.


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2 DE ABRIL 2004¡¡¡Hay tamales!!!

La recuperación del tamal. Uno de los muchos y benéficos efectos de mis desparramados viajes a Oaxaca y Baja California (y con tristeza acabo de suspender uno a Chiapas debido a que mi condición física me tiene en calidad de tapete de Temoaya) ha sido el íntimo reencuentro con los tamales, piezas predilectísimas de mi gastronomía infantil. Tantos años sin comerlos y venir a redescubrir que son riquísimos (los verdes me subyugan). Como de tantas otras lacras de mi existencia, mi renuncia al tamal fue culpa de una tía cuyo nombre me reservo porque, como diría mi mamá, "ya goza de Dios" (Dios todavía no se pronuncia acerca de si El goza con mi mamá y mis tías. Lo dudo). El caso es que esta tía era proclive a la fodonguez y así, cuando tenía que organizar un desayuno para la infantil perrada, salía de apuros mediante la adquisición de tamales de "La Flor de Lis" y bebidas gaseosas. La combinación era mortal de necesidad. Al desayuno entraban 20 niños aceptablemente delgados y salían 20 zepelines que de puro milagro no ascendían a la estratósfera. Fue este "síndrome de Cantoya" el que enfrió mi amor por el tamal. Ya estoy de regreso. He vuelto a comer tamales con excelentes resultados. Si no le entro más macizo es porque pienso en mi doctor Auschwitz que, cuando lee estas cosas, habla a los trapenses para solicitar una plaza de monje de clausura.

Te preguntarás, lectora lector querido, qué pretendo con este tamalero proemio. Mi respuesta es sencilla: cada vez me queda más claro que hay alguien que gobierna los encuentros y desencuentros de esta vida. En los viajes ya reseñados tuve una feliz reconciliación con los tamales. Aquí en la lloviznada Ciudad de México, me acabo de encontrar, por obra y gracia de mi amigo el Rulos, con los tamales "Daunis" de excelente calidad, de razonable precio y fabricados día a día por un compacto y admirable grupo de muchachas y muchachos con síndrome de Down, asunto este último que les otorga a los tamaliux un emocionante valor agregado. Yo pido (casi exijo) una oportunidad para los "Daunis". Me parece un proyecto extraordinario. Estos muchachones no quieren limosna, no solicitan lástima; están encantados y lo único que quieren es una oportunidad para ese producto que fabrican con tanta destreza y amor. Ya están optudimóder de que los consideren "enfermitos". La estrategia de todo este proyecto es la de incorporar a estas dulces personas a la vida normal y productiva. Se quieren valer por ellos mismos y para conseguir esto "Gente Excepcional A.C." ha echado a andar varios proyectos cuyo único objetivo es ya anunciado: que las personas con síndrome de Down pasen de la deficiencia a la competencia y a la eficiencia. En estas tareas, la gloriosa y jamás videograbable Fundación Nosotros, creada por ti, por mí y por él, tiene una participación muy precisa: becar a algún muchacho para que se capacite (2 mil 700 pesos mensuales) y consumir ricos tamales (según Gaby Sáenz, nuestra tamalóloga oficial, los tamales están "de poca" y tienen un sabor hogareño que los enriquece aún más). Necesitamos vender un mínimo de 18 mil tamales al mes para que las cuentas nos salgan. Es una cifra que podemos (debemos) alcanzar. Seguramente tú, o algún conocido tuyo, tienen alguna empresa o industria que cuente con servicio de comedor para el personal. Estos son nuestros clientes ideales, pero hay muchas otras posibilidades por explorar (se me ocurre que, por ejemplo, una boda, un cumpleaños, una circuncisión y hasta un divorcio se podrían celebrar con una magna y relajante tamalada). El caso es no quedarse al margen de esta grata oportunidad de abrazar a estos padrísimos chavos que ya se hartaron de pesarle a la sociedad y de causar lástimas. Están trabajando y cada vez quieren trabajar más y en más campos. Si quieres más informes sobre el Operativo Tamalada, comunícate a los teléfonos 55 74 11 22 y 85 96 11 11. Ya que lo hayas hecho y sólo después de haberlo hecho, procede a darle plena viabilidad, certeza y operatividad al punto más importante de tu agenda de hoy: HOY TOCA.

¿Qué tal durmió? CCXLIX

La última muerta de Juárez, la más reciente, se llama Rebeca Contreras. Apareció muerta el 10 de marzo. La pena fue enorme. Una excepción: Manuel Esparza, un funcionarito, que muy a las claras mostraba su indiferente alegría. ¿De qué se reirán estos descerebrados?.


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1 DE ABRIL 2004¡Cayó Ahumada!

No me negarán que este título es un brutal alarde de originalidad. Y no es que no me proporcione un cierto gusto que le hayan dado el apañón al demonio pampero que tanto daño le hizo a los pastorcitos (y pastorcitas), a los caperucitos (y caperucitas) mexicanos. El muy cínico. Lo imagino perfectamente, tiradote de panza en Varadero, con su playera del León, chupeteando una piña colada que previamente había pagado con un pequeño portafolios. Lo que me ataca los nervios es presentir la tormenta mediática que se nos viene encima. De hecho, ya comenzó ayer martes. A partir de la una de la tarde, la radio, la televisión y el Internet se dedicaron de lleno al caso Ahumada quien, una vez tras otra, aparecía con su playera verde (¿no tendrán otra imagen?) y con su inconfundible aire de papá de D"ring. Esto, como ya habrán ustedes atestiguado, dio pie a todo un festival "informativo" que incluyó análisis retrospectivos que necesariamente incluyeron las enjundiosas declaraciones perredistas acerca de que el Gobierno federal le estaba proporcionando todo tipo de protección que incluía "protección visual" al ahumado Lucifer (Batres dixit). La retrospectiva mediática incluía también las conmovedoras emisiones vocales de Sherlock Bátiz acerca de que lo más seguro era que Ahumadín estuviera en México porque ya habían buscado en Canadá y Samoa y ahí no estaba. Tuvimos también sesudísimos análisis de lo que ocurrirá a partir de ahora y ahí comenzó el megacamote en torno a la existencia o inexistencia de un tratado de extradición con Cuba. Derbez decidió curarse en salud y dijo que andan averiguando, pero que estas cosas llevan tiempo y lo razonable es pensar que en unos dos años tendremos una pronta solución de este enojoso asunto internacional. Yo digo que no tendrían que darle tantas vueltas si tenemos una solución más fácil: previa consulta con Castañeda, el Presidente Fox le puede hablar a Fidel Castro (ya ven que esos telefonemas los borda) e invitarlo a que venga a comer a Los Pinos; te traes a Ahumada, le dirá, y tú llegas, comes y te vas; como quien dice, me lo sacas por abajo y me lo cobras por arriba, ¿sale?

El caso es que tenemos bochinche para rato. Si con los países con los que tenemos un nítido y actualizado tratado de extradición armamos tales merengues (que el expediente está mal integrado, que faltaron dos fotos tamaño infantil, que se perdió el taloncito azul), ya me imagino el ritual de santería que vamos a montar para traer al centro delantero de Corruptos F.C.

Y el asunto no termina aquí. Por lo menos, la percepción de muchos de nosotros es que si bien es importante que sea castigado el que mata la vaca, no estaremos hablando de justicia plena si los que le tuvieron la pata siguen haciendo alegremente declaraciones, mostrando su honda pena por el daño que le causaron a su partido al permitir que la tepocata ponzoñosa los engañara, pero eso sí, siguen libres como el viento. Con toda ingenuidad pregunto: ¿no hay elementos para meter a la cárcel a ese magno cínico que es René Bejarano?, ¿no hay delito que perseguir en el caso de Rosario Robles?, ¿nos informarán algún día acerca de quiénes más estuvieron o están vinculados con Carlos Ahumada?, ¿alguien se atreverá algún día a pedirle su renuncia a Sherlock Bátiz de cuyos valores no dudo -podría ser un excelente prefecto de alguna secundaria en Mixcoac- pero de cuya capacidad como policía y como paladín de la justicia todos tenemos razones sobradas para dudar?, ¿reconocerá alguna vez "el rayo de esperanza" que, más allá de los complots y las conspiraciones, ha sabido rodearse de un compacto equipo de pícaros, babosos y dos o tres seres pensantes?. En lo que hallamos respuestas, alegrémonos, mexicanos: ¡cayó Ahumada!.

¿Qué tal durmió? CCXLVIII

Pronto llegaremos a la emisión número 250 de este triste boletín. Será una buena oportunidad para señalar que no todo es tiniebla en esta doble lucha contra la impunidad y contra la violencia que padecen las mexicanas. Hay personas, hombres y mujeres, que están dando una tenaz aunque desigual batalla a favor de la justicia. Vaya por lo pronto un saludo para Don Héctor González Valdepeña que allá en Juárez se está rifando alegremente el alma.


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