CATON OCTUBRE 2004





31 DE OCTUBRE DEL 2004....De espantos

La noche de brujas, o aquelarre, con su cortejo de aparecidos, fantasmas, duendes y personajes ominosos, forma parte del folclor de muchos pueblos. He aqu� una sucesi�n de cuentecillos relacionados con la fecha. No se recomienda la lectura del �ltimo, por su ambig�edad... Dorm�a una se�ora cuyo esposo hab�a pasado recientemente a mejor vida. Despert� la mujer al sentir una presencia extra�a en la habitaci�n. Abri� los ojos, y lo que vio la hel� de espanto: en medio del cuarto, rodeado de una luz espectral, estaba el fantasma del difunto. "Vengo del otro mundo a visitarte" -dice el aparecido. Pregunta la se�ora con temblorosa voz: "Y, �c�mo te encuentras en el m�s all�?". "Soy feliz -dice el fantasma del esposo-. Mucho m�s feliz de lo que fui contigo aqu� en la Tierra". "Me alegra saber eso -intenta congraciarse la se�ora-. Dime: �c�mo es el Cielo?". "�Y qui�n chingaos te dijo que estoy en el Cielo!" -ruge el aparecido... Dr�cula se hab�a corrido una parranda con la Momia, el Hombre Lobo y Frankenstein. Al volver a su casa, cerca ya de la madrugada, sinti� los primeros amagos de la cruda. Se meti� en su ata�d, pues los primeros rayos del sol asomaban ya en el horizonte, pero antes le pidi� a su criado, el corcovado Igor, que le trajera una cerveza bien helada. Fue Igor a cumplir el encargo. Al regresar, golpea la tapa del ata�d y dice: "Aqu� est� la cerveza, amo". Dr�cula abre la puerta de la caja y agarra la botella. Inmediatamente la arroja lejos de s� al tiempo que se cubr�a los ojos con la capa. "�Imb�cil! -le grita a Igor-. �Sol no!"... Unos muchachillos adolescentes fueron a pedir Halloween. Uno de ellos, el m�s crecidito, llam� a la puerta de Himenia Camafr�a, madura se�orita soltera. "�Halloween o travesura!" -dice el muchacho. Lo toma por el brazo la se�orita Himenia, lo introduce en la casa y cierra la puerta. "Est� bien, jovencito -le dice con sugestivo acento-. Vamos a ver qu� travesuras sabes hacer"... Un ebrio regresaba a su casa. Se le ocurri� atravesar el pante�n para acortar camino, y fue a caer en una tumba abierta. Ah� se qued� profundamente dormido. A la ma�ana siguiente despert� y se vio en aquella fosa. "No caigamos en el p�nico -dice tratando de disipar los humos de la borrachera-. Analicemos fr�amente la situaci�n. Una de dos: o estoy vivo o estoy muerto. Si estoy vivo, �por qu� me encuentro en una tumba? Y si estoy muerto, �por qu� tengo tantas ganas de mear?"... Aquel hombre cre�a en la otra vida. Ten�a un amigo esc�ptico. "Si muero primero que t� -le dijo- volver� para probarte que s� hay un m�s all�". Muri�, en efecto, y a los pocos d�as, el amigo escuch� su voz, procedente de la regi�n ultraterrena. "�Ya ves que s� hay un m�s all�?" -le dice la voz. Pregunta el otro lleno de temor: "�Y c�mo es el otro mundo?". "Es muy hermoso -responde la voz-. Me la paso comiendo todo el d�a, y hago el amor 14 veces diarias". "�Entonces est�s en el para�so!" -se alegra el amigo. "No hay tal para�so -dice la voz-. Reencarn� en conejo"... Sigue ahora el cuento cuya ambig�edad lo hace poco recomendable... Un borrach�n volv�a a su casa despu�s de beber toda la noche. En un oscuro callej�n se le apareci� un vampiro. "�Te voy a chupar la sangre!" -lo amenaza con cavernosa voz desplegando ante �l su capa, semejante a las alas de un murci�lago. "�Lo que me vas a chupar es otra cosa!" -responde el borrach�n. "Bueno -dice el vampiro cambiando el cavernoso acento por una voz afeminada-. Nom�s que sea rapidito, porque ya va a amanecer"... (NOTA EXPLICATIVA: Quer�a decir el ebrio que el vampiro no le iba a chupar sangre, sino alcohol, pues casi puro alcohol le corr�a por las venas)... FIN.

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30 DE OCTUBRE DEL 2004....Dos libros en uno

El padre Arsilio reprend�a a su feligr�s Pitoncio. "Me dicen que tienes una mujer aqu� y otra en el pueblo vecino -le dice con severidad-. �C�mo puedes hacer eso?". Responde el tal Pitoncio: "Tengo bicicleta"... Era casi ya la medianoche, y en la cantina del peque�o pueblo se oy� sonar la sirena del cuerpo de bomberos voluntarios. Uno de los parroquianos salt� de su asiento en la barra y se dirigi� apresuradamente hacia la puerta. Le dice el cantinero: "No sab�a que eres bombero voluntario". "Yo no -responde el tipo-. Pero el marido de mi vecina s�"... Una mujer fue a denunciar que un individuo hab�a abusado de ella. La Polic�a aprehendi� a los sospechosos y los puso en una l�nea para que la mujer identificara a su atacante. Babalucas era uno de los indiciados. "Se va hacer la identificaci�n" -les dice el jefe de Polic�a. La v�ctima es llevada ante los sospechosos. Babalucas la se�ala con el dedo y dice sin vacilar: "�Es ella!"... Don Cornulio lleg� a su casa a media tarde. Hab�a invitado a un amigo a tomar un caf�. "Ven para presentarte a mi esposa" -le dice. Suben, y arriba estaba la se�ora refocil�ndose con un sujeto. Sin decir nada don Cornulio cierra la puerta de la alcoba y dice al amigo: "Vamos a hacer nuestro caf�". "Oye -le pregunta consternado el amigo al lacerado esposo-. �Y el hombre que est� con tu se�ora?". "�Ah, no! -se enoja �l-. �Si el cabor�n quiere caf� que se lo haga �l mismo!"... Pepito le pregunta a su mam�: "Mami: esa muchacha que vive en el departamento de al lado, �es pistolera?". "�Pistolera? -se extra�a la mam�-. No, hijito. �Por qu� crees que es pistolera?". Responde el ni�o: "Porque mi pap� dice que le gustar�a echarse un tirito con ella"... Cuando Manuel Fern�ndez, gran se�or siempre y ahora gran amigo, me dijo que la Editorial Diana quer�a publicar un libro m�o, no lo pod�a yo creer. �Un libro m�o en la editorial que publica la obra de Garc�a M�rquez? �Un libro m�o con el sello de aquellas preciosas ediciones que fueron lujo de mis a�os juveniles? Por aquel tiempo, Giovanni Guareschi sacaba calor humano de la Guerra Fr�a, y en mi casa le�amos las aventuras del recio cura don Camilo y su eternal conflicto con Pep�n, el alcalde comunista. �Qu� editorial puso en nuestras manos los libros de Guareschi, y esa otra novela suya de nombre peregrino, "El destino se llama Clotilde", y tantos y tantos libros impresos con decoro y empastados bellamente, libros que le�amos primero y atesor�bamos despu�s como joyas de la biblioteca familiar? Diana, claro. Entender�n mis cuatro lectores, por lo tanto, que ande yo muy ufano con la publicaci�n por esa benem�rita editorial del libro que se llama "Lo mejor de Cat�n, escogido por Armando Fuentes Aguirre". Le dan ustedes la vuelta a ese libro y �oh sorpresa! se topan con otro libro, adosado al primero, cuyo nombre es "Lo mejor de Mirador, escogido por Cat�n". �Dos libros en uno, y por el mismo precio! El doble volumen es la primera antolog�a que hago yo mismo de mis cuentos y de mis reflexiones; una colecci�n de los mejores chistes que he contado aqu� -m�s otros que no he podido contar- y de mis mejores Miradores, los que he escrito con mayor emoci�n, aquellos donde estoy de cuerpo y alma presentes. El libro ser� presentado ma�ana domingo en la Feria del Libro de Monterrey, en Cintermex, a las 12 del mediod�a. Yo hablar� -�podr�a dejar de hablar en ocasi�n tal?-, narrar� an�cdotas, chascarrillos y acaecimientos de mi vida; dialogar� con ustedes, amados cuatro lectores m�os; firmar� libros y nos retrataremos juntos. Espero saludarlos y compartir con ustedes el gozo de este d�a. La entrada a la presentaci�n es libre. La salida tambi�n. �Ah� nos vemos!... FIN.



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29 DE OCTUBRE DEL 2004....Estatismo

Don Cornulio oy� ruidos en el cl�set de su rec�mara. Lo abri�, y adentro estaba un tipo en peletier, por no decir en cueros. "�Qui�n es usted?" -pregunta don Cornulio, que siempre ten�a la pregunta adecuada a cada caso. Le dice el sujeto: "-Soy el exterminador de termitas". "�Exterminador de termitas -repite severo don Cornulio- y sin ropa?". Explica el tipo, imperturbable: "El problema es serio"... El agente de seguros le dice a Babalucas: "M�s del 80 por ciento de los accidentes suceden en casa". Declara el tonto roque: "-Entonces me voy a mudar"... Dec�a una se�ora: "Mi hija es madre soltera. Ha tenido nueve hijos a causa de un problema de lenguaje". Alguien se extra�a: "�Un problema de lenguaje la ha hecho tener nueve hijos? �Qu� problema de lenguaje es �se?". Contesta ella: "No sabe decir 'no'"... El se�or se inquiet�: su hija estaba con el novio en la sala de la casa, y no se o�a ruido de conversaci�n. "�Susiflor! -le grita-. �Est� tu novio ah�?". "No, papi -responde la muchacha-, pero ya va llegando"... Le pregunta un tipo a otro: "�Qu� har�as si supieras que tu mujer estaba saliendo con otro hombre?". Responde el individuo: "Le comprar�a al pobre ciego un perro gu�a y un bast�n"... El esposo de la mujer can�bal se portaba mal. Le cuenta ella a su vecina: "No s� qu� hacer con mi marido". Ofrece la otra antrop�faga: "Si quieres te presto mi recetario"... Aquel maduro se�or ten�a problemas de performance. Un amigo le dijo que los ostiones eran buenos -en efecto: eran- para mejorar el desempe�o conyugal, de modo que el se�or se compr� 15 docenas y las consumi� todas. Al d�a siguiente le pregunta el amigo: "�C�mo te fue?". Responde el se�or escuetamente: "Tres". "��Tres!?" -exclama el amigo con admiraci�n. "-S� -confirma el se�or-. Tres d�as en el hospital"... La se�orita Peripalda, catequista, les pregunta a los ni�os: "�Cu�l es la primera condici�n para que Dios pueda perdonar nuestros pecados?". Contesta Pepito sin vacilar: "Tener pecados"... Hamponio, maleante de vida criminal, se present� ante el padre Arsilio: quer�a bautizarse. "Muy bien, hijo m�o -le indica el sacerdote-. Pres�ntate aqu� el viernes a las 8 de la noche". "Oiga, padre -inquiere el tal Hamponio. �Qu� los bautizos no son los domingos en la ma�ana?". "As� es, hijo -confirma el padre Arsilio-. Pero contigo no ser� suficiente un poco de agua. Tendremos que marinarte dos noches"... M� no comprende, como dijo el gringo. Por un lado la Constituci�n prohibe los monopolios, por el otro el Estado es el mayor monopolista. Se supone que vivimos en un r�gimen de libertad, pero la verdad monda y lironda es que seguimos viviendo bajo un r�gimen de estatismo que impide que los ciudadanos puedan invertir o trabajar en muchos campos de la actividad. El caso m�s patente es el de PEMEX. Reducido a sus t�rminos m�s simples ese monopolio se manifiesta en el hecho de que los mexicanos s�lo podemos comprar una marca de gasolina. La libertad consiste en la posibilidad de escoger. Escoger, s�, ya sea entre dos religiones, dos partidos pol�ticos o dos marcas de jab�n. Y en lo que hace a la gasolina los mexicanos no podemos escoger; debemos resignarnos -como ante los terremotos u otros fen�menos de la naturaleza- a comprar gasolina cara, de inferior calidad y a veces aun adulterada u objeto de contaminaci�n. Y que nadie hable de privatizar ni siquiera un clip obtenido en alguna oficina de PEMEX, porque de inmediato se eleva un vocer�o de voces -materia de que se forman por regla general los vocer�os- que acusan al proponente de ser antimexicano. Lo dicho: m� no comprende... FIN.



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28 DE OCTUBRE DEL 2004....Centros de juego

En el lobby bar del hotel un tipo le apost� una copa a una muchacha de generoso busto a que pod�a tocarle sus opulentos encantos sin siquiera rozarle la ropa. La muchacha llevaba una blusa que le cubr�a hasta el cuello, de modo que acept� la apuesta. Entonces el individuo puso sus dos manos sobre el hermoso tetamen de la chica y lo acarici� cumplidamente. "Pero me tocaste la ropa" -dice la muchacha. "Tienes raz�n -acepta el tipo con una gran sonrisa-. Cantinero, s�rvale una copa a la se�orita"... A prop�sito de apuestas yo digo que es un mito eso de que el establecimiento de casinos de juego traer� turismo a M�xico. Traer� maleantes, s�, y los que aqu� tenemos hallar�n nuevo campo de actividad para su corrupci�n. �Que esos casinos har�n que vengan m�s turistas? Lo dudo: los europeos y asi�ticos no vienen a nuestro Pa�s a jugar poker o ruleta: vienen a ver las maravillas de nuestra arqueolog�a, a disfrutar la belleza y el sol de nuestras playas. Por su parte los norteamericanos tienen sus propios casinos, y competir con Las Vegas, por ejemplo, Estaca Brown, si me permiten esa expresi�n inglesa. Adem�s nuestros vecinos, que casi aniquilaron a los pieles rojas, tuvieron el buen cuidado de dejar los suficientes para hacer reservaciones donde no se pudiera aplicar la ley com�n, a fin de establecer ah� otros casinos aparte de los permitidos, aunque los "native americans" due�os de esas reservaciones se degraden en el ocio, las drogas y el alcohol que pagan con el dinero recibido de los tahures y mafiosos por el alquiler de sus tierras y la autorizaci�n para que en ellas puedan poner casinos. Permitir aqu� esos centros de juego -es decir de vicio- ser�a propiciar una serie de males y delitos de todo jaez. Muchos de esos casinos se har�an con inversi�n extranjera, oculta o aparente, pero el dinero que generar�an ser�a principalmente de mexicanos, y ese dinero saldr�a del pa�s. En todo esto que digo no intervienen criterios moralistas: cada quien puede hacer con su dinero lo que quiera, incluso perderlo en forma est�pida. Lo que est� en juego es el inter�s comunitario, que recibir�a escaso beneficio a cambio de todos los da�os que se le causar�an. Seguramente ya se est�n haciendo manipuleos bajo el agua para lograr la autorizaci�n de los casinos. Ojal� esa corrupci�n que digo no empiece aplic�ndose a la tarea de conseguir disposiciones favorables a su establecimiento... En Nueva York un hombre tropez� en una alcantarilla abierta y se quebr� una pierna. El hombre busc� un abogado, �ste demand� a la ciudad por un mill�n de d�lares y gan� el caso. En su oficina el abogado le entreg� a su cliente un billete de un d�lar. "�Qu� es esto?" -pregunta el individuo. Contesta el abogado: "Es su indemnizaci�n despu�s de deducir mis gastos y honorarios". El sujeto revisa el billete y dice al abogado: "Es falso �no?"... El cuento que sigue se llama "The Rime of the Ancient Mariner". Aquel viejo lobo de mar, piloto de naves veleras, hab�a pasado 70 a�os de su vida en el oc�ano. Un escritor se propuso recoger el relato de su azarosa vida, y para eso le hizo una serie de entrevistas. En una de ellas le pregunt�: "D�game usted, capit�n Tarbutt: �cu�l fue la peor tormenta que afront�?". "Recuerdo la m�s terrible y espantosa -empieza a narrar el viejo marinero-. Regres� un d�a a puerto despu�s de m�s de un a�o sin tocar tierra, y por lo tanto sin tocar mujer. Lo primero que hice fue correr a mi casa y hacerle el amor a mi esposa. Hab�a ella puesto cortinas nuevas en la alcoba. Al terminar me levant� y me sequ� con ellas el sudor. �Hubiera usted visto la tempestad que me arm�!"... FIN.



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27 DE OCTUBRE DEL 2004....Tiempo libre

Lord Feebledick lleg� a su quinta campestre en Gloomyshire despu�s de haber asistido al banquete de su regimiento, el Sexto de Calcuta, que ten�a lugar cada a�o en Londres en el aniversario de la famosa batalla de Madr�s, la �ltima en que se usaron elefantes. (En el desfile de la victoria un imprudente paquidermo pis� a la esposa del comandante del ej�rcito, sir Dunce Bustle, y desde entonces se prohibi� a los elefantes todo trato con ingleses. Como se recordar�, el comandante Bustle fue devorado a�os despu�s en �frica por el jefe de una tribu de antrop�fagos, con lo que se convirti� en comandante en jefe). Pero me aparto del relato. Lleg� lord Feebledick a su casa y sorprendi� a su esposa, lady Loosebloomers, en er�tico regodeo con Wellh Ung, el toroso mancebo encargado de la cr�a de faisanes. "�Bellaco! -prorrumpe lord Feebledick con iracundia-. �Para esto te pago?". "No, su se�or�a -responde con mucha seriedad el mozalbete-. Esto lo hago en mi tiempo libre". Hace unos d�as se descubri� que un subordinado del Procurador de Justicia del Distrito Federal era secuestrador. "Pero secuestraba fuera de su horario de trabajo", aclar� el se�or Procurador. Vaya, menos mal: lo hac�a sin da�o para el erario ni dem�rito para la Procuradur�a. Tras esa plausible explicaci�n habr� que otorgar al delincuente un diploma por no descuidar sus labores... Los reci�n casados llegaron a la suite nupcial a las 7 de la tarde. De inmediato el anheloso novio procedi� a destapar la consabida botella de champa�a. Lleno de urente deseo le pregunta a su flamante mujercita: "�A qu� horas, vida m�a, tendr� la dicha de gozar tu m�s �ntimo tesoro?". Responde la muchacha: "A las 2". "�A las 2 de la ma�ana?" -gime desconsolado el ganoso gal�n. "No -precisa la muchacha-. A las dos copas. Sirve r�pido"... Un aldeano llevaba por el camino a una mujer atada por el cuello a una soga. "�Qu� haces?" -le pregunta un vecino con asombro. "Llevo a mi esposa al mercado -declara el ruin sujeto-. La voy a vender". "�Est�s loco! -clama el vecino-. �Vender a tu esposa! �A c�mo la vas a vender?". "Es tuya" -contesta el aldeano de inmediato poni�ndole la soga en la mano... El caballero Babalucas lleg� muy orgulloso al palacio real. Ven�a cargando un terrible drag�n que se debat�a furiosamente entre sus brazos. "�Idiota! -le grita el rey mes�ndose los cabellos-. �Te encargu� que mataras al drag�n y trajeras a la princesa!"... Un pescador canadiense cont� en el bar del pueblo que el d�a anterior hab�a pescado un salm�n de 20 libras. "20 libras �eh? -dice con tono esc�ptico uno de los parroquianos-. �Hay alg�n testigo?". "Claro que lo hay -afirma el pescador-. De otro modo el salm�n habr�a pesado 30 libras"... Le dice una se�ora a otra: "Tu marido y t� no tienen nada en com�n. Son totalmente distintos uno del otro. �Por qu� te casaste con �l?". Explica la se�ora: "T� sabes, los opuestos se atraen. Yo estaba embarazada y �l no"... Unas sirenas pusieron un restor�n en la playa. Quebraron en una semana. Hac�an muy buenos platos fuertes, y magn�ficos postres, pero no ten�an entradas... En una ciudad del sur de Estados Unidos un hombre blanco lleg� muy enojado a su casa: una de las llantas de su autom�vil hab�a pasado sobre una botella, dijo, y con eso se le sali� el aire. Le pregunta su esposa: "�No viste la botella?". "�C�mo pod�a verla? -bufa el sure�o-. �El negro la tra�a en el bolsillo interior del saco!"... El m�dico le dice a su paciente: "Le tengo dos noticias, don Feblicio, una buena y una mala. La buena es que aquella cosa se le va a poner muy grande". "�Magn�fico, doctor! -se alegra don Feblicio-. �Y la mala?". "Es elefantiasis" -le informa el facultativo... FIN.



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26 DE OCTUBRE DEL 2004....Asqueados

El coordinador de la fracci�n parlamentaria de un cierto partido en la C�mara de Diputados les dice a sus pupilos: "Necesitamos a uno de ustedes para que forme parte de la Comisi�n de Presupuesto. Voy a ponerles un examen: �cu�ntos son 7 por 5?". Un diputado escribi� en su papeleta: "32". Al salir del examen saca su calculadora, hace la operaci�n y descubre que 7 por 5 son 35. Desconsolado pens� que ya no estar�a en aquella comisi�n. D�as despu�s su coordinador lo llam� para decirle que hab�a ganado el puesto. "�C�mo es eso? -se asombra el diputado-. No escrib� la respuesta correcta". "En efecto -confirma el pastor-. Pero fuiste el que m�s se acerc�"... En su olvidado Catecismo el buen padre Ripalda enunci� las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, y dio a conocer tambi�n las cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. El met�dico jesuita habl� igualmente de las virtudes opuestas a cada uno de los siete pecados capitales: contra soberbia, humildad; contra avaricia, largueza; contra lujuria, castidad; contra ira, paciencia, contra, gula, templanza; contra envidia, caridad; contra pereza, diligencia... Yo quisiera a�adir otra virtud a esa lista. As� como hay la santa virtud de la indignaci�n deber�a haber tambi�n la santa virtud del asco. Si los mexicanos la tuvi�semos estar�amos ya asqueados por la diaria tragicomedia que nos muestra la descomposici�n de la clase pol�tica; el extremo grado de corrupci�n y de cinismo a que han llegado muchos personajes p�blicos; el perdido respeto a las instituciones... Todo parece estar podrido en la vida p�blica de M�xico; si nuestra pol�tica oliera despedir�a tufo de hedentina. No s�lo la �tica est� ausente de la conducta de los bribones con cargos de autoridad o representaci�n: en forma t�cita, y aun expresa, han manifestado el desprecio que sienten por la ley. Ojal� el asco nos removiera la conciencia y nos hiciera condenar los torpes actos de esos hombres y esas mujeres capaces de todo cinismo y toda perversi�n. Ojal� ese asco nos hiciera abrir los ojos para advertir la amenaza de peores males que pueden consumarse si no rechazamos toda esa podredumbre. No debemos rendirnos ante la pataner�a de los truhanes. Ellos est�n envilecidos, pero M�xico no. Quiz� son duras mis palabras. Escribo esto en lunes, d�a propicio a los malos humores y a los malos discursos. Sin embargo la acrimonia y la murria propias de ese d�a en el cual ni siquiera las gallinas ponen, no me impiden advertir que hay muchos buenos mexicanos, hombres y mujeres, que podr�an ocupar los sitios que ahora ocupan los pillos de ambos sexos, los bandidos, los violadores de la ley, los ambiciosos que en nada se detienen para ver consumados sus prop�sitos. Pensemos en aquellos buenos ciudadanos. Son una valiosa opci�n frente a la embestida de esa inmoralidad que har�a de este pa�s un bot�n de sinverg�enzas... Carajo, una perorata m�s como �sta y la Rep�blica se convulsionar�. Hasta podr�a desprenderse la pen�nsula de Baja California. Moderemos mejor nuestra iracundia, y sedemos nuestro �nimo con el relato de otras vacuidades... Don Autumnio, senescente caballero, invit� al cine a la se�orita Solicia Sinpitier, c�libe madura. "No, gracias -declina ella la invitaci�n-. Temo que al apagarse la luz usted intente acariciarme". "�De ninguna manera, se�orita! -protesta don Autumnio-. �Qu� dir�an las personas sentadas atr�s?". "Podemos irnos a la �ltima fila" -sugiere t�midamente la se�orita Sinpitier... Un ratero entr� por la noche en una farmacia y se llev� todas las cajas de Viagra en existencia. El jefe de Polic�a llama a sus agentes y les dice: "Busquen a ese ladr�n. Seguramente es un criminal endurecido"... FIN.



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25 DE OCTUBRE DEL 2004....Frutos

Simpliciano, candoroso joven, cas� con Pirulina, mujer con mucha ciencia de la vida. Se sorprendi� la pizpireta novia cuando su maridito no hizo nada la noche de las bodas, y m�s creci� su asombro cuando pasaron los d�as, las semanas y los meses, y Simpliciano no hac�a obra de var�n. Recelaba ya de su masculinidad cuando una noche, de buenas a primeras, Simpliciano se precipit� sobre ella y le hizo el amor fogosamente, de modo tan cabal y consumado que la dej� ah�ta y satisfecha. Agotada por el deliquio de aquel inesperado trance le pregunta Pirulina a su ardiente amador: "�Por qu�, Simpli, no hab�as hecho esto antes? Ya llevamos seis meses de casados, y hasta ahora me muestras tu pasi�n". Responde el inocente: "Un tipo que no sabe que me cas� contigo estaba hablando de ti, y dijo que hab�as hecho esto con todos los hombres del pueblo. Y pens�: 'Qu� diablos, entonces a lo mejor tambi�n lo hace conmigo'"... Iban los salmones nadando contra la corriente del impetuoso r�o. El instinto los llevaba al sitio de su nacimiento para realizar ah� el rito de la fecundaci�n. Le dice un salm�n a otro al tiempo que se afanaban en saltar sobre una ca�da de agua: "La verdad es que soy gay, y no me interesa la fecundaci�n. Hago esto por el ejercicio"... Pese a las ineptitudes de la inepta pol�tica hay cosas que funcionan bien en M�xico. Una de ellas es el Instituto Nacional de Administraci�n P�blica. Dirigido actualmente por Alejandro Carrillo Castro, celebr� en Monterrey un encuentro al que asistieron todos los presidentes estatales del organismo. Su anfitri�n fue Jos� C�rdenas Cavazos, titular del IAP de Nuevo Le�n. En el curso de la reuni�n se firm� un convenio con el Rector de la Universidad nuevoleonesa, ingeniero Jos� Antonio Gonz�lez Trevi�o, para la creaci�n del primer doctorado en Administraci�n P�blica en el pa�s, y otro con el licenciado Roque Gonz�lez Salazar, representante de la UNESCO, a fin de establecer una red informativa que permita el intercambio de experiencias en el campo mundial de la administraci�n. De ambos actos fue testigo de honor el Gobernador de Nuevo Le�n, Jos� Natividad Gonz�lez Par�s, quien hace tiempo fue presidente del INAP, instituci�n a la que dio gran relevancia. Particip� tambi�n en el encuentro Mariano Palacios Alcocer. El reconocido acad�mico, de vasta trayectoria en el servicio p�blico, dict� una conferencia magistral -que fue tambi�n una magistral conferencia- sobre el tema "Federalismo y relaciones intergubernamentales". Los cambios pol�ticos habidos en M�xico, y la forma en que se han conducido los asuntos gubernamentales, evidencian la necesidad de dar mayor atenci�n a todo lo relacionado con la administraci�n p�blica. En ese contexto el INAP tiene una funci�n muy importante que cumplir. El encuentro organizado por esa instituci�n y por el Instituto de Administraci�n P�blica de Nuevo Le�n habr� de rendir muy buenos frutos... Despu�s de sostener un t�rrido romance con su novia, romance que dur� un par de a�os, Libidio se cas� con la muchacha. Meses despu�s dec�a a sus amigos: "Hay un alimento que reduce considerablemente el inter�s de algunas mujeres en el sexo". "�Qu� alimento es �se?" -le preguntaban los amigos. Y respond�a Libidio muy moh�no: "El pastel de bodas"... Do�a Golona, madre soltera de 14 hijos, viv�a en una vecindad, y todos los d�as lavaba ropa en el lavadero comunal. Para hacer eso deb�a inclinarse mucho. Cuando dio a luz al hijo n�mero 15 una trabajadora social le pregunt� qui�n era el padre de la criatura. "Ay, se�orita -contest� do�a Golona-. Desde que tuve al sexto dej� de voltear a ver qui�n era"... (No le entend�)... FIN.



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24 DE OCTUBRE DEL 2004....Paloma mensajera

Eran los tiempos de la dominaci�n del PRI. En un peque�o pueblo se iba a elegir Alcalde. Gente del partido se dirigi� al pante�n a sacar nombres de muertos para inscribirlos en el padr�n electoral. Fueron tumba por tumba copiando los nombres inscritos en las l�pidas. Llegaron a una cuyo nombre estaba ya borroso por los a�os, y no se pod�a leer bien. "Ni modo -dice uno de los empadronadores-. A este muertito no lo ponemos". "�C�mo no! -protesta el otro-. �Tiene tanto derecho a votar como los otros!"... Do�a Anfisbena, se�ora mal encarada, sali� muy temprano de su casa, escoba en mano. A esa hora regresaba a la suya Emp�docles Et�lez, el borrach�n del barrio. "Muy buenos d�as, mi estimada" -saluda el temulento a la usanza de los ebrios, quit�ndose el sombrero y haciendo una trabajosa reverencia. "�Mi estimada su abuela! -rebufa la mujer, que era muy puntillosa en trat�ndose de la forma como la gente deb�a dirigirse a ella-. �Lo que debe usted hacer, borracho insolente, es irse ya a su casa a dormir la mona!". Y as� diciendo esgrim�a la escoba con iracundia. Esforz�ndose por no caer replica el beodo con tartajosa voz: "Primero, mi distinguida, s�queme de una duda: �va usted a barrer o va a volar?"... El inspector del fisco le dice al due�o de la tienda de mascotas: "Se ve usted muy pr�spero. Supongo que ha de vender mucho". "Se�or -responde humildemente el de la tienda-. En los meses que llevo aqu� s�lo he vendido una paloma". Se�ala el auditor: "Su cuenta bancaria indica otra cosa". Explica el tipo: "Lo que pasa es que esa paloma la he vendido muchas veces. Es mensajera, y siempre regresa"... En el hospital le dice el m�dico al paciente: "Lo veo muy bien, don Gerino. Creo que lo dar� de alta en unos cuantos miles de pesos m�s"... El cliente le pregunta al mesero Babalucas: "�Qu� hay de entrada?". Contesta el tonto roque: "Una puerta"... Cierto neoyorquino atravesaba por una crisis existencial de graves proporciones. Era hombre de posibles: due�o de una importante empresa relacionada con la computaci�n, ten�a una mansi�n en los suburbios, cinco o seis coches europeos de �ltimo modelo, un yate de 90 pies de eslora, una rica colecci�n de cuadros impresionistas, un penthouse con vista a Central Park y una casa en Saltillo. Pero todas aquellas riquezas no lo satisfac�an. Era muy desdichado; lo agobiaba el taedium vitae de que Horacio habl�. Oy� decir que en las altas monta�as del Tibet viv�a un lama que pose�a toda la sabidur�a del Universo -a m�s de la suya propia-, y fue a buscarlo para o�r de sus labios el secreto de la vida. Despu�s de muchos meses de fatigosa b�squeda hall� al sabio var�n en una caverna perdida entre los hielos �ltimos del Himalaya. "Maestro bueno -le dijo-. Vengo del otro lado del mundo a suplicarte, prosternado en tierra, que me reveles el secreto de la vida". Respondi� el lama sin apartar los ojos de un punto que s�lo �l pod�a ver en el infinito: "Aunque vengas de un sitio tan lejano como las estrellas, aun as� somos hermanos. �De d�nde llegas a m�?". Responde con humildad el visitante: "De Nueva York, maestro". "Vienes entonces -sentenci� el anacoreta- de esa civilizaci�n en donde reina ahora la computadora, fruto de la fr�a ciencia, de la t�cnica deshumanizada. Seguramente has pasado tu vida ante esa herramienta de la sociedad de consumo, y la conoces mejor que te conoces a ti mismo". "As� es, maestro bueno" -reconoci� avergonzado el neoyorquino-. Me apena decir que he dedicado toda mi existencia a la computaci�n". "Bien, hermano -dice el lama-. Hagamos un trato: yo te revelo el secreto de la vida y t� dime c�mo le quito a mi computadora un desgraciado virus que le entr�"... FIN.



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23 DE OCTUBRE DEL 2004....Pepenadores

Aquella chica le dec�an "La Varicela". Todos la hab�an tenido alguna vez... El profesor de Geometr�a les explica a sus alumnos: "el seno del complemento de un �ngulo o arco recibe el nombre de 'coseno'". Llega el d�a del examen y pregunta el maestro: "�c�mo se llama el complemento de un �ngulo o arco?". Responde Babalucas: "�Cochiche!"... Don Cegarra era corto de vista. Un d�a corr�a desalado por una calle en las afueras del pueblo. "�Qu� hace, don Cegarra?" -le pregunta alarmada una vecina. Contesta el miope se�or: "Trato de alcanzar mi sombrero. Me lo arranc� el viento". "-Ah, vaya -se tranquiliza la mujer-. Ya estaba yo pensando mal de usted. Lo que va persiguiendo es mi gallina prieta"... Estamos en el convento de la R�bida, en tiempos de Crist�bal Col�n. El Almirante desaf�a a los monjes a poner en equilibrio un huevo sobre la mesa. Quer�a hacerlos pensar. Aun sin probar, todos se confesaron incapaces de realizar la haza�a. Entonces Col�n toma un huevo, le aplasta la parte m�s angosta y as� logra ponerlo en equilibrio vertical. Todos los monjes aplauden la ingeniosa soluci�n, menos uno que masculla con desd�n: "ah, vaya. Se trataba de uno de �sos"... El senescente caballero le dice a la madura c�libe: "me gustar�a ir alguna noche a su casa, se�orita Himenia, y disfrutar de sus habilidades culinarias". Contesta ella ruborosa: "�qu� cosas dice, don Autumnio! Cuando mucho podr�a invitarlo a cenar"... Bustolina Grandchichier, vedette de moda, le comenta a su a�oso y rico gal�n: "si viera usted, don Cr�sido, c�mo me pone rom�ntica la lana. Digo, la luna"... En cuesti�n de desechos t�xicos yo opino que cada Pa�s debe guardar los suyos, y arregl�rselas para disponer de ellos sin arrojarlos por encima de la pared de una frontera. En el momento en que una naci�n manda sus desperdicios a otra, aunque le pague por recibirlos est� cometiendo un abuso, y m�s si tales desperdicios entra�an riesgo para la flora y la fauna. Y para la humanidad, compuesta por la mujer -que es parte de la flora-, y por el hombre -que es parte de la fauna-. Cada quien su vida, y su basura cada quien. Si no se aplica ese criterio, los pa�ses ricos podr�n arrojar su mugre sobre los pa�ses pobres, y �stos, por necesidad, tendr�n que recibirla aun con da�o, y permitir que su tierra y su agua se inficionen y enfermen. El Pa�s que tenemos hacia el norte es Pa�s rico. Como todos los ricos, genera mucha basura. No nos convirtamos nosotros en sus pepenadores... �Qu� b�rbaro, columnista! Hoy no exornaste tu prosa con delicados firuletes, antes bien estremeciste a la Rep�blica con una admonici�n de las que hacen fruncir el ce�o y todo lo dem�s. A fin de restablecer la calma nacional, y para asedar el proceloso mar de tus cavilaciones, narra otros lenes chascarrillos y luego al�jate caminando como Peter Cushing en la pel�cula "Y Frankenstein cre� a la mujer", con Susan Denberg; direcci�n de Terence Fisher (1967)... El conferencista revela a sus oyentes un dato interesante. "M�s del 90 por ciento de nuestro cuerpo -dice- est� hecho de agua". Se escucha al fondo una voz masculina: "�que me traigan a Miss Universo con un popote!"... Do�a Tiburona aleccionaba a su hijo, el peque�o tiburoncito. "Y ya sabes -le dice-. Nada de comerte una monjita. Saben a madre"... Bobina, chica de poco o ning�n seso, ten�a un amigo que la visitaba mucho. Un d�a ella le propone: "�Por qu� no nos casamos, Wilder?". "Imposible -responde el muchacho-. Soy pederasta". "-�Y qu� importa? -replica Bobina-. Para eso est� Alcoh�licos An�nimos"... FIN.



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22 DE OCTUBRE DEL 2004....Peste

Hoy aparece aqu� una tremenda historia: "El consuelo en la desdicha" o "B�lsamo del afligido". Ese nombre parece sacado del Siglo de Oro espa�ol: as� podr�a llamarse un drama de Lope, Tirso o Calder�n. Pero nadie se deje enga�ar por la apariencia: tras ese t�tulo se esconde una de las mayores picard�as que en este espacio han visto la luz p�blica. Mis cuatro lectores hallar�n el deplorable texto al fin de esta columnejilla... Existe la contaminaci�n ambiental, claro, pero por estos d�as los mexicanos sufrimos una forma peor de degradaci�n del ambiente: la contaminaci�n pol�tica. Si por arte de birlibirloque los pol�ticos venales y corruptos desaparecieran de repente, se aclarar�a el cielo de la patria y brillar�a sobre la Rep�blica un espl�ndido sol primaveral. Pero no se van esos pol�ticos, y sus oscuras palabras y sus turbios hechos forman una cal�gine u oscuridad que ensombrece el horizonte mexicano, y nos hacen temer por el futuro. Mala peste ha ca�do sobre nosotros con esta baja ralea de inmorales... Sigue ahora el relato que arriba se anunci�: "El consuelo en la desdicha" o "B�lsamo del afligido". Esta narraci�n es propia de goliardos: las personas con escr�pulos morales deber�an suspender ahora mismo la lectura... El califa de Basora, en la Arabia de Las Mil y una Noches, se hab�a ganado fama de hombre duro y cruel. Sus sentencias eran sobremanera rigurosas, asp�rrimos los castigos que impon�a. Los jen�zaros le presentaban reos cada d�a, y el califa, tras conocer la culpa de cada uno, decretaba la pena que deb�a sufrir. Aquella ma�ana le llevaron a un hombre atado con cadenas. "�Qu� hizo?" -pregunt� el califa. "Gran se�or -respondi� el jefe de la guardia humillando la cabeza-. Lo encontramos refocil�ndose con una odalisca de tu har�n!". "�Ah! -clam� el califa ardiendo en c�lera-. �Entr�guenlo a Pitol�n, el gigante negro de la Nubia, para que le haga lo mismo que �l le hizo a mi odalisca!". "�Nunca! -respondi� altivo el condenado-. �Antes la muerte que sufrir esa verg�enza! �Mi honor y mi decoro valen m�s que mi vida!". "�Calla, bellaco!" -le orden� el jen�zaro. Y con una bofetada le sell� los labios. El siguiente reo era un hombre que hab�a robado un pan en la tahona de palacio. "C�rtenle las manos -sentenci� el califa-. Luego h�ganlo beber plomo derretido, y por �ltimo desped�cenlo y echen sus carnes a los cerdos". Todos se espantaron al conocer aquel duro castigo. El tercer preso hab�a entrado sin licencia en los jardines del se�or. "C�rtenle los pies -dijo el califa- y c�rtenle tambi�n la lengua, de modo que no pueda decir lo que vio ah�. Despu�s arr�jenlo en la perrera para que los mastines lo devoren". El que segu�a estaba acusado de no haber dicho la oraci�n. El califa dict� su sentencia: "Apl�quenle en los ojos un hierro al rojo vivo, para que nunca vuelva a ver la luz del sol, y luego denle 500 latigazos. Por �ltimo, qu�menlo en la hoguera". El �ltimo reo de la ma�ana hab�a blasfemado. "Abranle el cuerpo con unos garfios puntiagudos -decret� el califa-, y s�quenle las entra�as para que sean pasto de los buitres. Luego �senlo en una parrilla hasta que no queden ni siquiera cenizas de este r�probo". No hab�a ya m�s reos. El jefe de la guardia procedi� a sacar a los cinco sentenciados a fin de aplicar a cada uno el castigo que su se�or hab�a ordenado. Cuando iban saliendo, el hombre que iba a ser entregado a Pitol�n, el gigante negro de la Nubia, para que le hiciera a �l lo mismo que �l le hab�a hecho a la odalisca; aquel que hab�a proclamado que prefer�a morir antes que ver perdida su honra, se vuelve hacia los jen�zaros y les dice con suplicante voz: "No se les vaya a olvidar, por favor: yo soy el de la cogidita"... FIN.



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21 DE OCTUBRE DEL 2004....Trabajo sucio �Recuerdan mis cuatro lectores a aquellos dos enanitos que fueron a Las Vegas? En esa ciudad pecaminosa (y por lo tanto de las m�s visitadas en el mundo) contrataron los servicios de sendas call girls, y cada uno de ellos ocup� un cuarto de hotel con su respectiva compa�era. Al d�a siguiente los enanitos intercambiaron sus experiencias. Dice el primero: "Pas� una verg�enza muy grande: vi a la muchacha tan alta, tan hermosa y desenvuelta, que a la hora de la hora me puse muy nervioso y no pude hacerle el amor". "Mi verg�enza fue mayor -gime el otro enanito-. Yo ni siquiera pude subirme a la cama"... Me sirve el cuentecillo para decir que nuestra pol�tica nacional tambi�n se ha vuelto una verg�enza. La acci�n en que incurri� Bernardo B�tiz, Procurador de Justicia del Distrito Federal, es vergonzosa, indigna. No cabe duda: la inmoralidad se contagia. Este hecho hace pensar que el encargado de procurar justicia se ha inficionado con los bajunos procederes del grupo que rodea a L�pez Obrador, y de su jefe. S�lo as� puede explicarse el hecho de que haya desvirtuado tan gravemente su funci�n al avenirse a cumplir un papel de tal manera triste, al obedecer la consigna que seguramente recibi� para defender lo indefendible. Cualquier incondicional de L�pez -tiene muchos- pudo haber hecho ese trabajo sucio, el de sacar a la luz el video que B�tiz exhibi�. Quiz� se le encarg� esa tarea al Procurador en un intento de dar respetabilidad al burdo proceder, pero con eso el funcionario abdic� de su derecho a ser respetado. Sin necesidad comprometi� imprudentemente su prestigio, lo lesion� en modo lamentable. He aqu� un claro ejemplo de la capacidad corruptora del poder, y una evidencia m�s de que L�pez Obrador y sus paniaguados no se detienen ante nada con tal de sacar adelante su "proyecto". Si el tal proyecto se realiza el Pa�s quedar� en manos de gente que no tiene la decencia entre sus preocupaciones principales... Ma�ana saldr� aqu� el cuento llamado "El consuelo en la desdicha" o "B�lsamo del afligido". La publicaci�n de ese chascarrillo aumentar� la confusi�n existente en la Rep�blica... Un estudiante de Medicina que estaba haciendo su internado le comenta a un compa�ero: "�Qu� raz�n ten�an nuestros maestros cuando nos dec�an que en el hospital se aprenden cosas que no se aprenden en la escuela!". "�Qu� aprendiste t�?" -le pregunta un compa�ero. Responde el interno, moh�no: "Aprend� a no agarrarle las pompas a una enfermera cuando sale del cuarto de un paciente llevando el orinal"... Le cuenta Babalucas a un amigo: "Voy a cruzar una paloma mensajera con un perico y un p�jaro carpintero. As� la paloma podr� dar los mensajes hablando". Pregunta el amigo: "Y el p�jaro carpintero �para qu�?". Explica Babalucas: "Para que pueda tocar la puerta"... Un hombre de edad madura, habitante de una zona tropical, se desnud� para ba�arse en el r�o. Despu�s de la refrescante abluci�n se ech� a dormir, as� desnudo, en la ribera. Sucedi� que un bicho ponzo�oso le clav� su aguij�n en la m�s pudenda parte. Despert� el hombre al sentir aquel piquete, y con espanto vio que la parte picada se le hinchaba de modo impresionante. Su esposa llam� a un m�dico. Llega el galeno, y el hombre se queja, gemebundo: "�Tengo un dolor terrible! �Y mire qu� tremenda inflamaci�n!". La se�ora, presurosa, le indica al facultativo: "El dolor qu�teselo, doctor, pero d�jele la inflamaci�n"... FIN.



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