Hielo sobre fuego

Parte uno

 

 

 

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Ami dejó caer su espalda sobre la frágil y pulcramente hecha cama, cerró sus ojos y trató de relajarse. En los ojos de su mente, cabello negro púrpura se arremolinaba alrededor de una figura, cubriendo y revelando sus ojos fieros. "Rei" susurró Ami con suavidad. Se sentó rápidamente y sus ojos se abrieron. ‘Mejor dejo todo listo para salir mañana’. Caminó a su closet y sacó uno de sus varios tops blancos, una camiseta azul y un pantalón azul. Sonrió un poco, recordando algunos de los consejos de Haruka.

"Empieza con sutileza" le había dicho Haruka " una o dos piezas de ropa al principio. Entonces, una vez que estés segura que tus amigas están cómodas con eso, agrega más".

Michiru y Haruka estuvieron ahí para apoyarla cuando, tartamudeando, titubeaba que era gay. Ellas le aconsejaron sobre algunos lugares para conocer a otras jóvenes, y trataron amablemente el que Ami se fijara en Michiru. Después rieron sobre eso. Por supuesto, las otras no habían notado ninguna diferencia. ‘Eventualmente tendré que decírselos’, pensó Ami.

Ami se desvistió lentamente, doblando con cuidado cada objeto y colocándolos sobre una silla, hasta que estuvo sólo en ropa interior de algodón blanco. Sacó un camisón grande, se lo puso y se cubrió con las cobijas. Antes de dormirse, miró las fotos sobre su mesa de noche: había una del grupo, pero se enfocó en una de ella y Rei, cuando, al principio, pelearon con Jedite; juntas en la cubierta del crucero...

"Podemos divertirnos juntas" le había dicho Rei entonces. Con una somnolienta sonrisa, Ami retuvo ese recuerdo y se giró para tratar de dormir.

 

 

Rápidamente subió corriendo las escaleras del templo, disfrutando el sol sobre su cara y la sangre bombeando a través de sus venas, anticipando que el día se acercaba. Llegó hasta la parte superior de las escaleras y se encontró con la sonrisa de Rei. Ami hizo un ademán a la joven en ropas sacerdotales, barriendo el patio, quien le sonrió ampliamente y le regresó el gesto. "¿Necesitas ayuda?" le preguntó Ami, recuperando su respiración.

Rei rió. "Estoy a punto de terminar, gracias" contestó. "¿Sabías que tú eres la única que se ofrece a ayudarme?" dijo Rei con una sonrisa ladeada. Ami se sonrojó.

"¿Cuál es el plan para hoy?" preguntó Ami, un poco ruborizada, al tomar asiento por ahí. Era raro que las dos tuvieran tiempo juntas y a solas, era más usual que mínimo una de sus amigas estuviera con ellas y Ami no estaba muy segura de qué decir o hacer. ‘Otra que salta sus huesos’ pensó Ami, sonrojándose.

"¿No has venido con fiebre, o sí?" preguntó Rei. "Estás toda roja" dijo, arrodillándose ante ella y poniendo graciosamente su palma sobre la frente de Ami; "¡Estoy bien!" dijo Ami en una risa, evadiendo el toque de Rei. ‘No sabes que tú me haces esto’ pensó Ami con nostalgia. "¿Te importa si vamos a la librería? Haruka me preguntó si podía escoger algo para ella" dijo Ami con una sonrisa, esperando por la reacción de Rei.

A mitad de la espera de Ami, Rei le miró de reojo. "Has planeado todo esto. ¡Te conozco!" Rieron por un minuto y Ami sonrió tristemente. ‘No me conoces tan bien’ pensó. Rei llevó a Ami a su cuarto y la tomó por sorpresa al desvestirse con rapidez. "Sólo tengo que cambiarme..."

Ami se encontró incapaz de dejar de mirar a Rei quitándose su ropa, y en instantes, quedando sólo en sostén y pantaletas. Ya antes se habían cambiado una enfrente de la otra, por supuesto, pero Ami encontró difícil contener su respiración en ese momento, al mirar la forma de las curvas de Rei. En ese momento, la falda y la blusa se ciñeron a su bello cuerpo, y Ami lanzó un pequeño suspiro de alivio.

Se sentaron en una cafetería, hablaban tranquilamente mientras bebían sus burbujeantes tés y tomaban unos bocadillos. "Ami", Rei le preguntó de repente "¿Has estado enamorada? Sé que te has fijado en algunas personas, ¿pero hay alguien a quién ames?" Ami miró a Rei, sorprendida, buscando las palabras adecuadas.

"Yo... bueno, sí, he estado enamorada. Lo estoy ahora" dijo Ami tímidamente, un poco incómoda.

Rei se inclinó hacía adelante, ansiosa por el chisme. "Estoy muy feliz por ti" dijo, sonriendo. "¿Quién es?" preguntó.

Ami puso su mano en su corazón melodramáticamente, exclamando con suavidad "¡Un amor no correspondido!" Volvió a ponerse seria y continuó, "Es una amistad que no sabe cómo me siento"

"Lo siento" dijo Rei en voz baja, poniendo su mano sobre la de Ami. "¿Has tratado de decírselo?"

"No, eso también es imposible" dijo Ami tranquilamente. ‘¿Me pregunto que pensaría Rei si le dijera que se trata de una chica? No, no puedo arriesgarme’

"¿Has hablado con Minako?" preguntó Rei, entonces ambas se detuvieron. Ami y Rei se rieron de pensar en la algo loca Sailor Venus, y rompieron su risa. "Ni pensarlo" finalizó Rei, sonriendo.

"Mejor nos vamos. Le prometí a... ésta amistad que nos veríamos en la noche", dijo Ami y le sonrió un poco a Rei, notando su sobresalto.

Ami rápidamente cambió el tema y, después de terminar de comer, fueron a la tienda favorita de Ami: la librería. Rei se encontró mirando a Ami de reojo, cómo la joven se balanceaba graciosamente en una gran pila de libros. Estaba preocupada por ella, por lo que le dijo. Rei sólo sabía que Ami le ocultaba algo, ¿pero qué?

 

 

‘¡Ella debe estar interesada en un hombre casado!’ pensó, ‘¡Eso debe ser! Oh, Ami, creo que estás en algo como eso’ pensó tristemente. ‘Silencio, no puedo sólo decírselo, ¿y si estoy equivocada?’ Durante todo el día pensó en qué hacer, hasta que una terrible idea se le ocurrió: ¡ella y las demás podrían seguir a Ami a su cita y saber qué pasaba!

Makoto se rehusó a seguir a Ami, pero Usagui y Minako estaban de buen ánimo, así que se reunieron esa noche, se aseguraron de ocultarse en unos arbustos fuera de la casa de Ami, y esperaron. "¿Cuánto tiempo piensas que estaremos así?" preguntó Usagui quejumbrosamente.

"¡Shh! ¡Ahí viene!" dijo Rei, las tres se ocultaron dentro del arbusto. Después de que Ami pasara delante de ellas, Rei preguntó con tono de sorpresa "¿Vieron cómo iba vestida?"

Minako se inclinó, pensativa. "Luce... un poco bien" dijo. "¿De cualquier manera, porqué está vestida como un chico?" preguntó, frunciendo el ceño.

Usagui sonaba confusa "¿No ella siempre usa esa clase de ropa?"

Rei y Minako la miraron pensativamente "Realmente tengo que pensar sobre esto" admitió Rei, calmada. Continuó con suavidad "creo que debemos dejarla sola"

Minako le dio un codazo en el costado. "¡Mira! ¡Ella está entrando a aquel edificio, allá!" dijo, emocionada. Esperaron unos minutos, y no vieron ninguna señal de que saliera. "Creo que entraremos después de ella" dijo Minako firmemente.

Rei trató de convencerlas, pero las otras dos estaban dispuestas a seguirla. ‘La aventura puede aplastarnos’ pensó Rei con amargura. Minako señaló el camino, y Rei tomó la retaguardia, manteniendo un ojo atento. Trataron de abrir la puerta y descubrieron que estaba cerrada.

"Bueno, creo que lo mejor será ir a casa" dijo Usagui alegremente. Minako tocó con fuerza.

De repente, la puerta se abrió, y una alta e imponente figura les miró. Una voz de mujer les dijo "Éste es un club privado. ¿Tienen una membresía?" Rei, Usagui y Minako tartamudearon un poco, mirando a la galante mujer en estado de shock. La alta mujer les sonrió más compasiva, "¿Conocen a un miembro?"

Minako le sonrió dulcemente. "¿Ami?" dijo con gesto de esperanza, pestañeando.

La encargada les miró y se encogió de hombros. "OK, entren. Las tres lucen bastante educadas, aunque si causan algún problema, las lanzaré fuera de aquí tan rápido que sus lindas y pequeñas cabezas nadarán" dijo firmemente, dejándoles pasar. La mujer les miró entrar con una sonrisa, pensando ‘¿Me pregunto si serán solteras?’

Rei, Minako y Usagui bajaron por un pequeño y oscuro pasillo, finalmente llegaron a un lugar más grande. Caminaron dentro y vieron alrededor con los ojos muy abiertos. Había mujeres bebiendo, mujeres leyendo en cómodas sillas en las esquinas, y mujeres bailando lentamente con la música de la rockola. Y ningún hombre a la vista.

"¿Es esto lo que creo que es?" preguntó Minako en voz baja.

 

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