"..." "..." "..." Michiru suspiró, miró a Haruka y negó con la cabeza. "No hay cobertura aquí arriba, me temo" dijo guardando su móvil. "Ahaaarghghhh" gritó frustrada su rubia compañera. Michiru se acercó a ella y la cogió de las manos. La bella violinista sonrió intentando animar a su devastada pareja, "siempre podemos hacer autostop" propuso.

El viento sopló, un ramillete de polvo cruzó la desértica carretera, se oyó el canturreo de un par de pájaros compitiendo con las ruidosas chicharras. Nada más.

" Eh... o quizá no ^__^U" comentó después. Haruka se dio por vencida ¬___¬u. Agachó la cabeza. Definitivamente sus vacaciones con Michiru se habían arruinado. Unas delgadas y tiernas manos se apoyaron en sus mejillas y voltearon su cabeza. Haruka vio frente a sí a su elegante y amorosa Michiru sonriéndole, no pudo evitar devolverle una débil sonrisa, pero sonrisa al fin y al cabo. Ambas habían salido airosas de peores situaciones que esa, no debía desanimarse tan fácilmente.

"No desesperes" le dijo Michiru con dulzura " me pareció ver un cartel antes del primer pinchazo, quizá haya alguna casa cerca dónde podamos pasar la noche" Haruka ensanchó su sonrisa. "Sí" se animó, " voy a comprobarlo, espérame aquí un momento" sugirió. Así en un momento, Haruka desapareció corriendo y volvió después de media hora con una amplia sonrisa en sus labios. Michiru que esperó apoyada sobre el coche se incorporó al verla. Haruka siguió corriendo hacia ella y la abrazó fuertemente, casi haciéndole perder el equilibrio en el proceso. Y así sin más, sin avisar, la atleta besó con pasión a la artista.

A Michiru le pilló desprevenida al principio, pero enseguida respondió pasando sus brazos tras el cuello de Haruka y apretando su cuerpo contra el de ella. Cuando ambas se separaron, Haruka volvió a mostrar su blanca dentadura en aquella encantadora sonrisa que enamoraba. " Eso son buenas noticias ¿no?" rió Michiru aún abrazada a su compañera.

"Ajá" se limitó a responder Haruka. "Hay un campamento a dos kilómetros de aquí" se separó de Michiru y se dirigió al maletero. Empezó a coger maletas "o al menos eso decía el cartel" añadió entonces. Michiru enarcó las cejas. Haruka soltó unas carcajadas. "Vamos Michiru, empieza a oscurecer y no me gustaría que nos pillará la noche por el camino" sonrió entusiasmada Haruka cargándose una de sus mochilas a la espalda. "Cogeremos nada más lo imprescindible"

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