La
sirenita se convirtió en humana. No sin esfuerzo, llegó a la orilla y una vez
ahí, exhausta, se dejó caer. Iba a dormirse cuando unas risas llamaron su
atención. Alzó la mirada para ver que su amor paseaba por la playa junto a la
niña que había visto también en el barco, y se dirigían hacia ella.
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Hotaru contuvo la respiración al tiempo que
Michiru la observaba en la cama, dándole a la historia un poco más de
suspense.******* La princesa que se hacía pasar por varón jugaba con la pequeña
en la arena. –Hagamos una carrera Haruka-papa – sugirió la pequeña. El
“príncipe” rió unas ricas carcajadas de
diversión. – Bien, pero no te dejaré ganar, ya sabes que corro como el
viento- le guiñó un ojo a la pequeña. La ex sirena por su parte se arrastró
hasta una roca cercana dónde se ocultó como buenamente pudo y desde ahí observó
encantada a la mujer que le había robado el corazón y a la menuda muchachita
que jugaba con ella y parecía hacerle tan feliz. –Vale, a la de tres, ¿estás
lista Hotaru-chan?- preguntó la príncipe al tiempo que se disponía a correr.
–¡TRES!- gritó Hotaru una vez hubo empezado. Haruka la miró atontada, entonces
sonrió. –¡Tramposa! Ahora verás- fingió enfado la rubia y echó a correr tras la
pequeña que apenas podía correr en condiciones por sus risas.
El
momento después Hotaru notó como unos fuertes brazos la elevaban y sus pies
perdían el contacto con la suave arena.- Te atrapé- gritó victoriosa el
príncipe. Pero tropezó y ambas cayeron al suelo. Seguidamente se miraron
parpadeando, Hotaru sonrió y las dos empezaron a reír. La sirenita no
podría haber evitado reír con ellas si
tuviera voz, pero aún así, rió mudamente emitiendo un leve sonido que delató su
posición. Cuando se dio cuenta se congeló de temor en su escondite suplicando
que no la hubieran oído, pero se equivocó.
-¿Quién
hay ahí? Muéstrate- sonó la grave voz del príncipe que había perdido toda su
jovialidad y se mostraba hostil. La joven sirena asomó tímida la cabeza para
que ellas le vieran. Haruka estaba de pié en posición protectiva mientras
Hotaru se agarraba tras una de sus piernas. Al ver el asustado rostro de la
muchacha, Haruka enmudeció, era la chica más hermosa que jamás había visto y
tenía un aura de familiaridad. Haruka se relajó, alargó una mano hacia la
sirenita sonriendo – Perdona, no quise asustarte- susurró con un tono dulce
-¿quién eres?¿Qué haces aquí?- preguntóó. La joven muchacha miró dubitativa la
mano que le ofrecía su amada y luego fijo su mirada llena de amor en los
esmeraldas ojos de su amado príncipe. Haruka por su parte quedó hipnotizada en
los brillantes y profundos orbes de la desconocida. Fue un momento mágico para
las dos, el fraudulento príncipe notó como una fina y esbelta mano se apoyaba
en su palma, sin dejar de mirarse a los ojos, la muchacha se puso en pie
saliendo de su escondrite.
-Ala-
exclamó la pequeña Hotaru, quien parecía haber sido desplazada.- No lleva
ropa, Haruka-papa- señaló sorprendida
la pequeña. Cómo despertando de un sueño, Haruka miró el cuerpo de la joven por
primera vez, y efectivamente estaba como Dios la trajo al mundo 0__0 . Dos ríos
de sangre explotaron de la nariz del príncipe cual volcán.
-Ala-exclamó
Hotaru – Haruka-papa te sale sangre de la nariz.- se asombró la chica.
-¡Uaaa!-
una extremadamente sonrojada Haruka apartó la vista –Hotaru-chan, ves a buscar
mi capa. Apresúrate – mandó al tiempo que se tapaba la nariz con la mano..
Hotaru se alejó corriendo a hacer lo que le pedían. Tenían su pequeño picnic no
muy lejos de ahí. Mientras, la sirenita, cuyo nombre era Michiru, parpadeó
confusa, bajo el mar nunca llevó ninguna vestimenta al no ser de alguna ocasión
especial. Su príncipe se volvió hacia ella de nuevo, algo incomoda y aún
ruborizada. -¿Cómo te llamas?- preguntó. Michiru quiso contestar pero las
palabras no surgieron de su boca. –Oh, no puedes hablar- se lamentó triste
Haruka -¿De dónde vienes? No recuerdo haberte visto antes por aquí.- Michiru sonrío,
a eso sí podía contestar, señaló hacia el mar con el índice. Haruka siguió la
dirección que ella le indicaba y miró al mar por unos segundos, luego de nuevo
a la encantadora desconocida que tenía frente a sí.
-Ya
entiendo, has sido víctima de un naufragio `u__u´¿verdad? Pobre muchacha- se
compadeció. La aludida intentó explicarse, pero era inútil. Al final se dio por
vencida y decidió que Haruka pensase lo que ella quisiese, era divertido
^__^ y además le gustaba como le
trataba. –No te preocupes, todo saldrá bien. Mi nombre es Haruka Tenoh, soy el
príncipe del reino ¿sabes? – le confesó -Ahora vamos a mi palacio a buscarte
algo con qué vestirte- sonrió.
Michiru
se tambaleó intentando andar hacia Haruka, pero la falta de práctica y el
cansancio fueron más fuertes. Soltó un mudo grito de asombró cuando sintió su
cuerpo caer.
“Tumph”
sonó un almohado sonido cuando se estrelló contra el cuerpo de Haruka que evitó
su caída agarrándola por la cintura. En tan comprometida situación, parecía
estar abrazándola, Michiru se sonrojó. Al darse cuenta Haruka de lo que estaba
haciendo y de la proximidad y tacto de la muchacha, otro chorro de sangre
escapó de su hocico. Pero enseguida pasó la vergüenza y fue remplazada por un
sentimiento de sosiego. La joven muchacha de ondulada melena restó su cabeza en
su pecho con un suspiro y cerró los ojos como compartiendo la misma emoción.
Haruka acarició suavemente su cabeza y espalda en un reconfortante acto para
tranquilizar a la ya serena desconocida.
-
Ala- se oyó una diminuta voz que les perturbó - ¿Qué están haciendo,
Haruka-papa?- preguntó curiosa Hotaru que acababa de llegar y las miraba
inocentemente con la capa en sus manos.