AMOR A TRES TIEMPOS

 

 

 

 

Por: Escarlata

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Parte 3 Y después...

 

 

Ya era de mañana.

 

Abrió los ojos y lo primero que vio fue a Ami entre sus brazos, desnuda igual que ella y con un mejor color en el rostro. Sonrió. La fiebre y el dolor ya habían cedido. La chica genio sonreía ampliamente, y supo que en su propia cara estaba una sonrisa similar.

 

Pensó en volver a dormir, pero Ami comenzó a despertar.

 

En cuanto se encararon, ninguna de las dos sabía con exactitud qué decir. Ami se sentía apenada y Rei muy nerviosa. Dado que la culpa de todo ese asunto la tenía Ami, ésta se decidió a decir las primeras palabras de la mañana. Se sentó en la cama, preocupándose por cubrir sus pechos con la sábana antes de mirar a Rei a los ojos.

 

                “Rei... yo... muchas gracias por cuidarme... y... perdóname por... por...” tartamudeó, casi al borde del llanto. “Yo... por favor, sólo perdóname”

 

Lloró sin querer, pensando que tal vez Rei estaba molesta con ella por haberla provocado de esa manera. Se cubrió el rostro con sus manos y un trozo de sábana, avergonzada por haberse comportado así anoche.

 

                “¿Era cierto lo que dijiste anoche entre sueños?” preguntó Rei seriamente.

                “¿Uh?”

                “Mientras dormías, murmuraste algo...” explicó con un nudo en la garganta, “sólo dime si era cierto o sólo delirabas por la fiebre”

 

Ami se quedó callada unos segundos, como tratando de recordar aquello que le refería Rei. Pronto vino a su mente esa frase que dijo antes de caer completamente en manos del sueño. Suspiró con fuerza, antes de mirarla de nueva cuenta a los ojos.

 

Ninguna palabra se animaba a salir de sus labios, ellas también tenían miedo del rechazo. Sólo su cabeza se animó a asentir temerosamente.

 

Rei suspiró, parecía que quería llorar, pero el suspiro suprimió las gotas saladas para permitirle hacer algo en respuesta. Ami no parecía recordar lo que le había dicho al oído después de escuchar aquella frase. Ahora tendría que repetirla, pero no lograba hallar el valor para hablar. Tomó un fuerte respiro y encaró a Ami con un gesto serio.

 

                “Ami, tengo que ser sincera contigo, no me gustaría engañarte” respondió lentamente.

 

La chica genio presintió una respuesta negativa, lo que le hizo llorar en silencio.

 

                “De nada me serviría decir que no siento lo mismo por ti, sino es verdad” agregó con una enorme sonrisa, tomándole las manos.

                “Rei...”

                “Yo también te amo, Ami”

 

Las dos lloraron de alegría y se abrazaron con tremenda fuerza. Rei tomó a Ami por el rostro y acercó sus labios a los de ella, cerrando los ojos en el proceso. Ami imitó sus movimientos, abrazando a Rei por el cuello.

 

Se besaron.

 

Sus labios se mezclaban y masajeaban entre sí, siendo una placentera sensación para ambas. Rei recostó a Ami sobre la cama, quedando encima de ella. Pronto recordó que seguían desnudas y decidió demostrarle a Ami lo mucho que la amaba.

 

Con su lengua pidió permiso para entrar a la boca de Ami, quien no se negó y abrió los labios y los dientes. Sus lenguas se encontraron y enredaron de forma salvaje, sacando gemidos de sus gargantas y acrecentando un placentero calor en todo su cuerpo.

 

Mientras se besaban, una de las manos de Rei descendió por el abdomen y el vientre de Ami, llegando hasta su sexo para masajearlo con sus dedos.

 

Ami gritó entre el beso, jamás había sentido algo así en toda su vida. Comenzó a retorcerse con el masaje que recibía en su sexo y el beso que le chupaba el aire de los pulmones. Se aferró con fuerza a la espalda de Rei y movió sus caderas para aumentar aquella sensación. De pronto sintió que dos dedos de Rei la penetraban suavemente. Volvió a gritar, ahora con más fuerza y sintió que estaba a punto de sucumbir ante un fuerte orgasmo.

 

Después de unos instantes, se vino en el esperado orgasmo y quedó como desmayada sobre la cama. Rei había liberado su boca, por lo que aprovechó para recuperar el oxígeno perdido.

 

                “¿Te gustó eso?” le preguntó Rei de forma traviesa.

 

Ami asintió con la cabeza, antes de incorporarse y sonreírle tímidamente.

 

                “Es tu turno” murmuró Ami, acercándose para besarla de nuevo.

 

Fundidas en otro beso, Ami pellizcó los pezones de Rei, haciéndola gemir y arquearse un poco.

 

Ami la puso sobre la cama y descendió con su boca por todo lo largo del cuerpo de Rei, sacándole profundos suspiros a ésta. Al llegar al sexo de Rei, Ami no demoró en comenzar a lamerlo y comerlo lentamente. Ahora fue la sacerdotisa la que gritó con fuerza, mientras sujetaba a Ami por los cabellos para animarla a continuar con su labor.

 

                “Por favor... no te detengas” rogó Rei al sentir una ligera pausa de la boca de Ami.

 

Ami la tomó por los muslos internos para poder abrirse un poco más de espacio y lograr una mejor arremetida contra Rei.

 

La lengua y los labios regresaron a la labor y Rei soltó un largo alarido de placer. Estaba a punto de venirse en un esperado orgasmo, por lo que se retorció y arqueó y obligó a Ami a penetrarla con la lengua. La chica genio no sólo usó la lengua, sino también los dedos.

 

Unos minutos después, Rei se vino salvajemente.

 

Volvieron a besarse y abrazarse, tratando de recuperar el aire.

 

                “Ami...”

                “Dime”

                “¿Quieres que las chicas lo sepan?”

                “¿Uh?”

                “Digo... es que... son nuestras amigas y... bueno... sabes a lo que me refiero”

                “Lo sé... ¿Y tú quieres que lo sepan?”

 

Se quedaron calladas unas segundos, después se sonrieron en acuerdo.

 

                “No” dijeron al mismo tiempo, soltándose en una carcajada.

 

Desde ese día, la felicidad brillaba en sus vidas cual sol de verano. Se tenían una a la otra y eso bastaba para pasar agradables tardes, noches, y sesiones privadas de estudio. Las chicas no habían notado nada raro en ellas, tampoco parecían percibir el rubor de Ami cada que Rei le robaba algún beso por sorpresa, o las miradas que la sacerdotisa le mandaba a la chica genio.

 

Ellas eran novias, amantes y las mejores amigas; y nadie lo sabría por la sencilla razón de que ese era un asunto sólo de dos...

 

... de ellas dos...

 

 

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