Parte 9

 

 

 

 

Ami tenía los ojos abiertos como platos... aquella linda gatita gris le HABÍA HABLADO... De puro milagro no se infartó en ese instante. Ya estaba de rodillas en el suelo, sin dejar de mirar a la minina. No sabía qué pensar o cómo reaccionar, pero fue la gatita la que habló primero.

 

“Sé que esto puede ser un poco sorprendente” dijo la gatita, sentándose “pero en éste momento no es adecuado explicarle qué pasa, Ami-san” sonrió, incorporándose de nuevo. “Sólo le pediré que siga mis instrucciones, ¿de acuerdo?”

 

Ami asintió por inercia, realmente apenas creía que eso le estaba pasando.

 

“Antes que nada, mi nombre es Diana, mucho gusto en conocerla” se presentó de una forma muy educada, inclinando levemente su cabeza.

 

“Igualmente” respondió medio sonriente y medio nerviosa.

 

Diana dio un salto y un giro en el aire, apareciendo una pluma con un diseño bastante llamativo y azulado. Tenía el símbolo del planeta Mercurio en una pequeña placa y una joya en la cabeza. Con su nariz la empujó hasta donde estaba ella.

 

“Tome ésta pluma y repita éstas palabras: Por el poder estelar de Mercurio... transformación” explicó la gatita, “por favor, apresúrese o puede ser tarde... tiene que ayudar al resto de las Sailor Senshis” agregó, ahora apurada.

 

Aquellas palabras parecieron regresarla a la realidad... ¿Ella ayudando a las senshi?... ¿También era parte de ellas?...

 

Miró el gesto preocupado de la gatita y se dio cuenta que no era hora de pensar. Tenía que actuar, y rápido. Tomó la pluma del suelo, se puso de pie y siguió las indicaciones de Diana. La gatita ahora parecía feliz.

 

“¡Por el poder estelar de Mercurio... transformación!” exclamó con bastante emoción, y no tardó en verse rodeada por largas estelas de agua que le vistieron con un uniforme en tonos acuáticos, azulados.

 

La transformación fue rápida. Sólo pudo admirarse unos segundos, pues la gatita montó a su hombro con dos saltos y le indicó el camino que debía seguir.

 

“Todas están en peligro, sólo usted puede combatir a ese enemigo con el que están peleando” dijo Diana durante la carrera. “Por ahora puede usar como ataques las Burbujas de Mercurio y la Rapsodia Acuática de Mercurio

 

“Entiendo” respondió, entre emocionada y concentrada. Se estaba tomando en serio ese asunto. “¿Prometes explicarme después de qué se trata todo esto?”

 

“Claro” sonrió Diana.

 

No tardaron en divisar la pelea a pocos metros. Ami se preparaba para salir en escena. La adrenalina y la emoción, mezclada con miedo y nerviosismo, se apoderaron de sus sentidos; produciéndole una extraña sensación que le resultaba familiar.

 

“Antes de que salga” dijo Diana, “es necesario que oculte su identidad por el momento, ni las senshis ni el enemigo pueden saber quién es usted”

 

“¿Y quién se supone que soy?” preguntó la peliazul, con los deseos de pelea a flor de piel.

 

“Sailor Mercury. La senshi del agua, el hielo y el conocimiento”

 

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“¿No han tenido suficiente con mis monstruos de agua?” preguntó el encapuchado con una sádica sonrisa, viendo cómo sus monstruos atacaban a las únicas sailors que seguían de pie: Uranus, Neptune y Jupiter. El resto yacía heridas y sin fuerzas en la calle. “¿Qué tal un ataque directo, eh?”

 

Miraron de reojo al encapuchado, no resistirían mucho tiempo así. Temían morir ahí.

 

“¡¿Qué les parece las burbujas de agua que experimentaron la última vez?!” gritó, concentrando su energía. “¡Monstruos, ataquen!”. Los seres de agua obedecieron y formaron grandes bolas de agua, atrapando de inmediato a cada una de las senshis. “¡Ja, ja, ja, ja... ya nada impedirá que incremente mis poderes!”

 

La presión del agua y la falta de oxígeno comenzaba a ahogarlas... de pronto... nuevamente aquella energía fuerte y cálida se presentó, deshaciendo las bolas de agua y liberándolas al instante. El encapuchado pudo apreciar al culpable: una figura, igualmente encapuchada pero en tonos azules, que estaba de pie sobre una rama. Naturalmente que era Ami, con su identidad escondida y con Diana entre la capa para seguir sus  instrucciones.

 

“Así que al fin apareces...” murmuró el encapuchado, reconociendo de inmediato que esa figura era dueña de la energía. Y que era a la persona a la que estaba buscando. “Ya era hora”

 

Diana le había recomendado abstenerse a hablar con nadie, así que no respondió, sólo apretó sus puños para concentrarse mejor. Nunca antes había peleado, ni siquiera en una riña de escuela, así que no sabía cómo atacar o defenderse.

 

“¿Quién es?” preguntó una atontada Haruka, mirando la figura en azul un tanto borrosa.

 

“Nos liberó de nuevo” murmuró Neptune, intentando incorporarse. “Pero no logro distinguir su identidad... ¿Quién será?”

 

Todas contemplaban a la callada figura azul, que sólo se mantenía de pie sobre aquella rama con sus brazos a los costados.

 

“¡Tu Cristal de Corazón Puro será mío!” exclamó el encapuchado, lanzándose sobre la figura azul con un formidable salto. “¡Incrementaré mis poderes gracias a ti!... ¡Hechizo de agua!”. Una pequeña bola de agua, que destilaba una increíble cantidad de luz, fue directa hacia la figura.

 

La figura se quedó quieta, no pareció sorprenderse por el ataque... Pero en realidad era que Ami no podía moverse por los nervios. Deseaba pelear, pero no sabía cómo empezar a hacerlo. Diana, que estaba sujeta de su nuca, le tranquilizó al decirle que aquel ataque nada podría hacerle, sólo tenía que concentrarse. También le explicó que podía usar una computadora de bolsillo (que le estregara instantes antes) y un visor especial que aparecía al presionar su arete izquierdo.

 

Ya tenía la computadora en su mano y el visor puesto, sólo esperaba poder enfrentar bien a ese tipo de capucha.

 

Tal era su concentración y sus deseos de pelear, que un aura azul la cubrió por completo, inundando todo a su alrededor con una niebla helada que deshizo la pequeña bola de agua que el encapuchado le había mandado. Diana estaba sorprendida... aquella niebla era otra de las técnicas de Sailor Mercury, “La Niebla de Mercurio”... el poder de Ami era enorme si podía usar sus técnicas sin invocarlas.

 

“Ataque cuando quiera, Mercury, el enemigo está confundido” susurró Diana al oído de Ami.

 

“Entendido” contestó Ami en voz baja, bastante concentrada... y haciendo que su concentración aumentara la intensidad y el frío de la niebla. ‘Quizá pueda invocar mi poder sin necesidad de hablar’ pensó Ami, que lograba ver a través de la niebla con su visor. ‘Alguna de ellas podría reconocer mi voz cuando estén en su identidad civil... mejor no me arriesgo’.

 

No perdía de vista al encapuchado, pero no estaba segura de que un ataque de agua sirviera contra él. Probablemente podría congelarlo y dejarlo inmovilizado... sólo tenía que saber cuál de sus técnicas servía para congelar.

 

Cerró los ojos y unas palabras vinieron a su mente... las exclamó mentalmente...

 

‘¡Rapsodia Acuática de Mercurio!’

 

Y un chorro de agua bañó al encapuchado, congelándolo casi al instante. La niebla desapareció en ese momento, y las demás senshis pudieron admirar el trabajo de la figura en azul.

 

“¡Yo terminaré con esto!” exclamó una recuperada Uranus. “¡Tierra Tiembla!”. El poderoso ataque de la senshi del viento bastó para hacer pedazos la estatua de hielo del encapuchado. Cuando Haruka volvió su mirada hacia la figura azul, ésta ya no estaba. “¿Quién diablos era?” se preguntó.

 

Por otro lado, Ami corría en dirección al templo. Había olvidado que Rei podría llegar de un momento a otro y, si no la encontraba, podría preocuparse.

 

Diana seguía en su hombro. La gatita también parecía emocionada... pero preocupada, ya que el encapuchado no era el verdadero enemigo...

 

 

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Voy bien, voy bien, estoy al paso... ^-^, mándenme sus comentarios para saber si les está gustando.

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