Ami tenía los
ojos abiertos como platos... aquella linda gatita gris le HABÍA HABLADO... De
puro milagro no se infartó en ese instante. Ya estaba de rodillas en el suelo,
sin dejar de mirar a la minina. No sabía qué pensar o cómo reaccionar, pero fue
la gatita la que habló primero.
“Sé que esto
puede ser un poco sorprendente” dijo la gatita, sentándose “pero en éste
momento no es adecuado explicarle qué pasa, Ami-san” sonrió, incorporándose de
nuevo. “Sólo le pediré que siga mis instrucciones, ¿de acuerdo?”
Ami asintió
por inercia, realmente apenas creía que eso le estaba pasando.
“Antes que
nada, mi nombre es Diana, mucho gusto en conocerla” se presentó de una forma
muy educada, inclinando levemente su cabeza.
“Igualmente”
respondió medio sonriente y medio nerviosa.
Diana dio un
salto y un giro en el aire, apareciendo una pluma con un diseño bastante
llamativo y azulado. Tenía el símbolo del planeta Mercurio en una pequeña placa
y una joya en la cabeza. Con su nariz la empujó hasta donde estaba ella.
“Tome ésta
pluma y repita éstas palabras: Por el poder estelar de Mercurio...
transformación” explicó la gatita, “por favor, apresúrese o puede ser tarde...
tiene que ayudar al resto de las Sailor Senshis” agregó, ahora apurada.
Aquellas
palabras parecieron regresarla a la realidad... ¿Ella ayudando a las senshi?...
¿También era parte de ellas?...
Miró el gesto
preocupado de la gatita y se dio cuenta que no era hora de pensar. Tenía que
actuar, y rápido. Tomó la pluma del suelo, se puso de pie y siguió las
indicaciones de Diana. La gatita ahora parecía feliz.
“¡Por el
poder estelar de Mercurio... transformación!” exclamó con bastante emoción, y
no tardó en verse rodeada por largas estelas de agua que le vistieron con un
uniforme en tonos acuáticos, azulados.
La
transformación fue rápida. Sólo pudo admirarse unos segundos, pues la gatita
montó a su hombro con dos saltos y le indicó el camino que debía seguir.
“Todas están
en peligro, sólo usted puede combatir a ese enemigo con el que están peleando”
dijo Diana durante la carrera. “Por ahora puede usar como ataques las Burbujas
de Mercurio y la Rapsodia Acuática de Mercurio”
“Entiendo”
respondió, entre emocionada y concentrada. Se estaba tomando en serio ese
asunto. “¿Prometes explicarme después de qué se trata todo esto?”
“Claro”
sonrió Diana.
No tardaron
en divisar la pelea a pocos metros. Ami se preparaba para salir en escena. La
adrenalina y la emoción, mezclada con miedo y nerviosismo, se apoderaron de sus
sentidos; produciéndole una extraña sensación que le resultaba familiar.
“Antes de que
salga” dijo Diana, “es necesario que oculte su identidad por el momento, ni las
senshis ni el enemigo pueden saber quién es usted”
“¿Y quién se
supone que soy?” preguntó la peliazul, con los deseos de pelea a flor de piel.
“Sailor
Mercury. La senshi del agua, el hielo y el conocimiento”
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“¿No han
tenido suficiente con mis monstruos de agua?” preguntó el encapuchado con una
sádica sonrisa, viendo cómo sus monstruos atacaban a las únicas sailors que
seguían de pie: Uranus, Neptune y Jupiter. El resto yacía heridas y sin fuerzas
en la calle. “¿Qué tal un ataque directo, eh?”
Miraron de
reojo al encapuchado, no resistirían mucho tiempo así. Temían morir ahí.
“¡¿Qué les
parece las burbujas de agua que experimentaron la última vez?!” gritó,
concentrando su energía. “¡Monstruos, ataquen!”. Los seres de agua obedecieron
y formaron grandes bolas de agua, atrapando de inmediato a cada una de las
senshis. “¡Ja, ja, ja, ja... ya nada impedirá que incremente mis poderes!”
La presión
del agua y la falta de oxígeno comenzaba a ahogarlas... de pronto... nuevamente
aquella energía fuerte y cálida se presentó, deshaciendo las bolas de agua y
liberándolas al instante. El encapuchado pudo apreciar al culpable: una figura,
igualmente encapuchada pero en tonos azules, que estaba de pie sobre una rama.
Naturalmente que era Ami, con su identidad escondida y con Diana entre la capa
para seguir sus instrucciones.
“Así que al
fin apareces...” murmuró el encapuchado, reconociendo de inmediato que esa
figura era dueña de la energía. Y que era a la persona a la que estaba
buscando. “Ya era hora”
Diana le
había recomendado abstenerse a hablar con nadie, así que no respondió, sólo
apretó sus puños para concentrarse mejor. Nunca antes había peleado, ni
siquiera en una riña de escuela, así que no sabía cómo atacar o defenderse.
“¿Quién es?”
preguntó una atontada Haruka, mirando la figura en azul un tanto borrosa.
“Nos liberó
de nuevo” murmuró Neptune, intentando incorporarse. “Pero no logro distinguir
su identidad... ¿Quién será?”
Todas
contemplaban a la callada figura azul, que sólo se mantenía de pie sobre
aquella rama con sus brazos a los costados.
“¡Tu Cristal
de Corazón Puro será mío!” exclamó el encapuchado, lanzándose sobre la figura
azul con un formidable salto. “¡Incrementaré mis poderes gracias a ti!...
¡Hechizo de agua!”. Una pequeña bola de agua, que destilaba una increíble
cantidad de luz, fue directa hacia la figura.
La figura se
quedó quieta, no pareció sorprenderse por el ataque... Pero en realidad era que
Ami no podía moverse por los nervios. Deseaba pelear, pero no sabía cómo
empezar a hacerlo. Diana, que estaba sujeta de su nuca, le tranquilizó al
decirle que aquel ataque nada podría hacerle, sólo tenía que concentrarse.
También le explicó que podía usar una computadora de bolsillo (que le estregara
instantes antes) y un visor especial que aparecía al presionar su arete
izquierdo.
Ya tenía la
computadora en su mano y el visor puesto, sólo esperaba poder enfrentar bien a
ese tipo de capucha.
Tal era su
concentración y sus deseos de pelear, que un aura azul la cubrió por completo,
inundando todo a su alrededor con una niebla helada que deshizo la pequeña bola
de agua que el encapuchado le había mandado. Diana estaba sorprendida...
aquella niebla era otra de las técnicas de Sailor Mercury, “La Niebla de
Mercurio”... el poder de Ami era enorme si podía usar sus técnicas sin
invocarlas.
“Ataque
cuando quiera, Mercury, el enemigo está confundido” susurró Diana al oído de
Ami.
“Entendido”
contestó Ami en voz baja, bastante concentrada... y haciendo que su
concentración aumentara la intensidad y el frío de la niebla. ‘Quizá pueda
invocar mi poder sin necesidad de hablar’ pensó Ami, que lograba ver a través
de la niebla con su visor. ‘Alguna de ellas podría reconocer mi voz cuando
estén en su identidad civil... mejor no me arriesgo’.
No perdía de
vista al encapuchado, pero no estaba segura de que un ataque de agua sirviera
contra él. Probablemente podría congelarlo y dejarlo inmovilizado... sólo tenía
que saber cuál de sus técnicas servía para congelar.
Cerró los
ojos y unas palabras vinieron a su mente... las exclamó mentalmente...
‘¡Rapsodia
Acuática de Mercurio!’
Y un chorro
de agua bañó al encapuchado, congelándolo casi al instante. La niebla
desapareció en ese momento, y las demás senshis pudieron admirar el trabajo de
la figura en azul.
“¡Yo
terminaré con esto!” exclamó una recuperada Uranus. “¡Tierra Tiembla!”. El
poderoso ataque de la senshi del viento bastó para hacer pedazos la estatua de
hielo del encapuchado. Cuando Haruka volvió su mirada hacia la figura azul,
ésta ya no estaba. “¿Quién diablos era?” se preguntó.
Por otro
lado, Ami corría en dirección al templo. Había olvidado que Rei podría llegar
de un momento a otro y, si no la encontraba, podría preocuparse.
Diana seguía
en su hombro. La gatita también parecía emocionada... pero preocupada, ya que
el encapuchado no era el verdadero enemigo...
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Voy bien, voy
bien, estoy al paso... ^-^, mándenme sus comentarios para saber si les está
gustando.