Pasaron
algunos días más sin que nada sobresaliente ocurriera...
Bueno, de
hecho, Setsuna jamás llegó al encuentro que iba a tener con Haruka y Michiru,
lo que tenía al par por demás preocupado. Pero no tardaron en recibir un
mensaje de la senshi del tiempo, diciendo que no podía abandonar las Puertas
por ningún motivo y que le era imposible decirles todo por los comunicadores.
Ahí había
algo extraño... la pareja lo sospechó desde el principio.
Por otro
lado, Rei seguía molesta con sus amigas, pues éstas hacían hasta lo imposible
por evitar a Ami... la chica había percibido aquel cambio, pero no dijo nada.
Le importaba más lo que Rei pensara... y ella seguía siendo su mejor amiga.
Una tarde de
sábado, mientras Ami y Rei regresaban de hacer algunas compras, la sacerdotisa
notó una extraña energía en el aire... Era la presencia del enemigo que rondaba
cerca de ahí. Se asustó al pensar que iría por Ami, así que decidió entrar en
acción... sólo tenía que poner a salvo a Ami.
“Ami-chan,
acabo de recordar que teníamos que comprar otras cosas” mintió Rei con un gesto
de apuro fingido. “¿Podrías adelantarte al templo?... Yo iré rápido por lo que
olvidé...”
“Puedo
acompañarte... por mi no hay problema caminar otro poco” contestó Ami
ligeramente sonrojada.
Rei se
exasperó, pero tenía que mantenerse tranquila. Tomó a Ami por los hombros y
negó con la cabeza. Aunque no quería, tendría que ser un poco ruda con ella
para que regresara al templo... Ya después buscaría como pedirle disculpas; no
podía arriesgarla.
“Ami-chan,
por favor, regresa al templo...” dijo más seria, sin soltarla, “tengo algo muy
importante qué hacer y no quiero que te pase algo malo, ¿entiendes?” confesó a
medias, no dando mas detalles.
Ami bajó el
rostro y asintió con la cabeza, un poco triste. “Está bien...” murmuró con un
hilo de voz. “Es sólo que me gusta mucho estar contigo y quería caminar un poco
más a tu lado...” confesó, bastante sonrojada.
Ni la misma
Ami supo de dónde sacó el valor para decirle aquello. Desde aquel “beso” no
hacía mas que pensar en Rei y la manera de estar junto a ella... sintió el
repentino deseo de besarla de verdad... De la misma manera que deseó decirle
aquello a Rei... Su nuevo pensamiento se negaba a abandonar su cabeza... y
sintió que no podría contenerse.
Rei estaba
paralizada de la sorpresa. No sabía qué pensar, ni qué contestar y mucho menos
qué hacer. Ella también se sentía un poco confundida por aquel “beso”.
Últimamente era más cariñosa con Ami y aprovechaba cualquier pretexto para
abrazarla o tomarla de la mano... curiosamente, Ami se dejaba hacer todos esos
cariños.
La guerrera
de fuego tragó saliva al clavar su mirada en la de Ami... ella también estaba
callada y seria...
“Regresaré al
templo” dijo Ami, tomando las bolsas que Rei había dejado en el suelo. “Sólo
cuídate mucho, Rei-chan... sentiría horrible si algo malo te pasara” agregó sin
lograr despegar sus ojos de los de Rei.
“Lo prometo”
contestó la sacerdotisa en un susurro.
De nuevo se
miraron una a la otra en silencio.
El lugar estaba
vacío. El aire era fresco y el sol vespertino muy cálido... Estaban muy cerca
una de la otra. Rei aún tenía a Ami por los hombros. La primera en moverse fue
Ami, movida por su último deseo... un deseo que quería cumplir a como diera
lugar. Soltó las bolsas, se levantó sobre las puntas de sus pies y acercó su
rostro al de Rei.
‘¡¿Qué está
haciendo?!’ pensó una alarmada Rei, sin poder moverse o reaccionar. Sus brazos
se movieron como autómatas, rodeando la espalda de Ami. ‘¡¿Qué estoy
haciendo?!”
Ami abrazó a
Rei por el cuello, consciente de que ésta había captado el mensaje.
Fue la chica
de fuego quien selló el acto al inclinar su rostro y unir sus labios a los de
Ami. Cerraron los ojos, abrazándose con más fuerza.
Fue un beso
ligero, sencillo, pequeño... pero igualmente impactante para ambas. Fue una
simple unión de labios que apenas si se masajeaban entre sí... Sin embargo, la
electricidad que recorría sus cuerpos, producto del beso, fue suficiente para
hacerlas temblar.
Rei fue quien
rompió el contacto al volver a sentir la energía del enemigo. No soltó a Ami,
sólo la miró a los ojos, como tratando de convencerse que lo que acababan de
hacer fue real.
“Tengo que
irme...” susurró Rei, apenas conteniendo la emoción de su voz, “por favor,
regresa al templo, después hablaremos sobre esto... ¿de acuerdo?”
Ami asintió
con la cabeza y soltó a Rei, recogiendo las bolsas del piso.
“Por favor,
cuídate mucho” dijo Ami con un gesto angustiado, retrocediendo unos pasos.
“Prometo esperarte... sólo cuídate” repitió lentamente, dando media vuelta para
irse de ahí.
Rei contempló
a su pequeña Ami alejarse, su corazón rebozaba con una alegría que apenas si le
dejaba mantener su rostro serio, con trabajos recordaba que estaría a punto de
pelear contra aquel enemigo que por poco y las mata la vez anterior. Pero aquel
beso le llenó de energías y sentía que era capaz de vencer a quien fuera.
Tomó su
comunicador.
“Aquí Mars.
Chicas, estoy del lado sur del centro comercial, vengan pronto” dijo por su
aparato, sacando su pluma de transformación, “me temo que nuestro enemigo
atacará de un momento a otro. Necesitaré ayuda. Vengan lo más rápido que
puedan”
No tardó en
transformarse. En cuestión de minutos, aquel ser ya estaba flotando en el
cielo, mirándole a través de la capucha. El resto de las senshis no tardaron en
llegar.
“Me alegra
verlas de nuevo, Sailor Senshis” dijo el ser encapuchado, “veo que mi pequeña
les salvó la última vez con nos encontramos... pero no creo que tengan la misma
suerte el día de hoy”
“¡Esta vez no
vas a vencernos!” exclamó Uranus, “¡World Shaking!”
“¡Deep
Submerge!”
Pero, de
nuevo, sólo los ataques de Michiru parecieron hacer efecto en el encapuchado.
Las demás atacaron, pero tampoco hacían gran cosa contra él.
Aquello tenía
mala espina, podrían morir...
***** *****
***** ***** *****
Ami regresaba
al templo a paso lento. Aún sentía un placentero hormigueo en sus labios que le
obligaba a sonreír y recordar el reciente beso con inmensa alegría.
No sabía qué
era eso que Rei debía hacer. Se preocupó por ella, por lo que tuvo el deseo de
seguirla.
Al dar media
vuelta, se encontró con un gatito gris muy lindo... error, era una gatita... Lo
que le llamó la atención de ella, es que tenía una media luna marcada en su
frente. Igual a la de los gatos de Usagi-san y Minako-san.
“¿Estás
perdida, pequeña?” le preguntó Ami a la gatita. Adoraba a los gatos, pero
siempre se preguntó por qué no le agradaba a los gatos que solían acompañar a
las amigas de Rei.
“No, Ami-san,
no estoy perdida... la buscaba a usted” respondió la gatita, sacándole un
tremendo susto a Ami que la obligó a tirar las bolsas de víveres.
“Me... me
hablaste...” murmuró, aterrada. “Puedes hablar...”
***** *****
***** ***** *****
^^ Je, je,
je, je, je... trataré de ir más rápido con el fic. XD... No tengo mucho que
adelantar...
Algún día
verás que me voy a morir
Amándote,
amándote, amándote
Algún día
sabrás lo que ha sido vivir
Amándote,
amándote, amándote
Quizás
comprenderás lo mucho que sufrí
Amándote,
amándote, amándote
Quizás entenderás
todo lo que perdí
Amándote,
amándote, amándote
“Amándote”
(Rubén Blades)