Parte 8

 

 

 

 

Pasaron algunos días más sin que nada sobresaliente ocurriera...

 

Bueno, de hecho, Setsuna jamás llegó al encuentro que iba a tener con Haruka y Michiru, lo que tenía al par por demás preocupado. Pero no tardaron en recibir un mensaje de la senshi del tiempo, diciendo que no podía abandonar las Puertas por ningún motivo y que le era imposible decirles todo por los comunicadores.

 

Ahí había algo extraño... la pareja lo sospechó desde el principio.

 

Por otro lado, Rei seguía molesta con sus amigas, pues éstas hacían hasta lo imposible por evitar a Ami... la chica había percibido aquel cambio, pero no dijo nada. Le importaba más lo que Rei pensara... y ella seguía siendo su mejor amiga.

 

Una tarde de sábado, mientras Ami y Rei regresaban de hacer algunas compras, la sacerdotisa notó una extraña energía en el aire... Era la presencia del enemigo que rondaba cerca de ahí. Se asustó al pensar que iría por Ami, así que decidió entrar en acción... sólo tenía que poner a salvo a Ami.

 

“Ami-chan, acabo de recordar que teníamos que comprar otras cosas” mintió Rei con un gesto de apuro fingido. “¿Podrías adelantarte al templo?... Yo iré rápido por lo que olvidé...”

 

“Puedo acompañarte... por mi no hay problema caminar otro poco” contestó Ami ligeramente sonrojada.

 

Rei se exasperó, pero tenía que mantenerse tranquila. Tomó a Ami por los hombros y negó con la cabeza. Aunque no quería, tendría que ser un poco ruda con ella para que regresara al templo... Ya después buscaría como pedirle disculpas; no podía arriesgarla.

 

“Ami-chan, por favor, regresa al templo...” dijo más seria, sin soltarla, “tengo algo muy importante qué hacer y no quiero que te pase algo malo, ¿entiendes?” confesó a medias, no dando mas detalles.

 

Ami bajó el rostro y asintió con la cabeza, un poco triste. “Está bien...” murmuró con un hilo de voz. “Es sólo que me gusta mucho estar contigo y quería caminar un poco más a tu lado...” confesó, bastante sonrojada.

 

Ni la misma Ami supo de dónde sacó el valor para decirle aquello. Desde aquel “beso” no hacía mas que pensar en Rei y la manera de estar junto a ella... sintió el repentino deseo de besarla de verdad... De la misma manera que deseó decirle aquello a Rei... Su nuevo pensamiento se negaba a abandonar su cabeza... y sintió que no podría contenerse.

 

Rei estaba paralizada de la sorpresa. No sabía qué pensar, ni qué contestar y mucho menos qué hacer. Ella también se sentía un poco confundida por aquel “beso”. Últimamente era más cariñosa con Ami y aprovechaba cualquier pretexto para abrazarla o tomarla de la mano... curiosamente, Ami se dejaba hacer todos esos cariños.

 

La guerrera de fuego tragó saliva al clavar su mirada en la de Ami... ella también estaba callada y seria...

 

“Regresaré al templo” dijo Ami, tomando las bolsas que Rei había dejado en el suelo. “Sólo cuídate mucho, Rei-chan... sentiría horrible si algo malo te pasara” agregó sin lograr despegar sus ojos de los de Rei.

 

“Lo prometo” contestó la sacerdotisa en un susurro.

 

De nuevo se miraron una a la otra en silencio.

 

El lugar estaba vacío. El aire era fresco y el sol vespertino muy cálido... Estaban muy cerca una de la otra. Rei aún tenía a Ami por los hombros. La primera en moverse fue Ami, movida por su último deseo... un deseo que quería cumplir a como diera lugar. Soltó las bolsas, se levantó sobre las puntas de sus pies y acercó su rostro al de Rei.

 

‘¡¿Qué está haciendo?!’ pensó una alarmada Rei, sin poder moverse o reaccionar. Sus brazos se movieron como autómatas, rodeando la espalda de Ami. ‘¡¿Qué estoy haciendo?!”

 

Ami abrazó a Rei por el cuello, consciente de que ésta había captado el mensaje.

 

Fue la chica de fuego quien selló el acto al inclinar su rostro y unir sus labios a los de Ami. Cerraron los ojos, abrazándose con más fuerza.

 

Fue un beso ligero, sencillo, pequeño... pero igualmente impactante para ambas. Fue una simple unión de labios que apenas si se masajeaban entre sí... Sin embargo, la electricidad que recorría sus cuerpos, producto del beso, fue suficiente para hacerlas temblar.

 

Rei fue quien rompió el contacto al volver a sentir la energía del enemigo. No soltó a Ami, sólo la miró a los ojos, como tratando de convencerse que lo que acababan de hacer fue real.

 

“Tengo que irme...” susurró Rei, apenas conteniendo la emoción de su voz, “por favor, regresa al templo, después hablaremos sobre esto... ¿de acuerdo?”

 

Ami asintió con la cabeza y soltó a Rei, recogiendo las bolsas del piso.

 

“Por favor, cuídate mucho” dijo Ami con un gesto angustiado, retrocediendo unos pasos. “Prometo esperarte... sólo cuídate” repitió lentamente, dando media vuelta para irse de ahí.

 

Rei contempló a su pequeña Ami alejarse, su corazón rebozaba con una alegría que apenas si le dejaba mantener su rostro serio, con trabajos recordaba que estaría a punto de pelear contra aquel enemigo que por poco y las mata la vez anterior. Pero aquel beso le llenó de energías y sentía que era capaz de vencer a quien fuera.

 

Tomó su comunicador.

 

“Aquí Mars. Chicas, estoy del lado sur del centro comercial, vengan pronto” dijo por su aparato, sacando su pluma de transformación, “me temo que nuestro enemigo atacará de un momento a otro. Necesitaré ayuda. Vengan lo más rápido que puedan”

 

No tardó en transformarse. En cuestión de minutos, aquel ser ya estaba flotando en el cielo, mirándole a través de la capucha. El resto de las senshis no tardaron en llegar.

 

“Me alegra verlas de nuevo, Sailor Senshis” dijo el ser encapuchado, “veo que mi pequeña les salvó la última vez con nos encontramos... pero no creo que tengan la misma suerte el día de hoy”

 

“¡Esta vez no vas a vencernos!” exclamó Uranus, “¡World Shaking!”

 

“¡Deep Submerge!”

 

Pero, de nuevo, sólo los ataques de Michiru parecieron hacer efecto en el encapuchado. Las demás atacaron, pero tampoco hacían gran cosa contra él.

 

Aquello tenía mala espina, podrían morir...

 

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Ami regresaba al templo a paso lento. Aún sentía un placentero hormigueo en sus labios que le obligaba a sonreír y recordar el reciente beso con inmensa alegría.

 

No sabía qué era eso que Rei debía hacer. Se preocupó por ella, por lo que tuvo el deseo de seguirla.

 

Al dar media vuelta, se encontró con un gatito gris muy lindo... error, era una gatita... Lo que le llamó la atención de ella, es que tenía una media luna marcada en su frente. Igual a la de los gatos de Usagi-san y Minako-san.

 

“¿Estás perdida, pequeña?” le preguntó Ami a la gatita. Adoraba a los gatos, pero siempre se preguntó por qué no le agradaba a los gatos que solían acompañar a las amigas de Rei.

 

“No, Ami-san, no estoy perdida... la buscaba a usted” respondió la gatita, sacándole un tremendo susto a Ami que la obligó a tirar las bolsas de víveres.

 

“Me... me hablaste...” murmuró, aterrada. “Puedes hablar...”

 

 

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^^ Je, je, je, je, je... trataré de ir más rápido con el fic. XD... No tengo mucho que adelantar...

 

Algún día verás que me voy a morir

Amándote, amándote, amándote

Algún día sabrás lo que ha sido vivir

Amándote, amándote, amándote

 

Quizás comprenderás lo mucho que sufrí

Amándote, amándote, amándote

Quizás entenderás todo lo que perdí

Amándote, amándote, amándote

 

“Amándote” (Rubén Blades)

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