La junta fue
un verdadero caldero de discusiones fuertes sin aparente sentido entre Rei y
las chicas. Todas, incuso Usagi, estuvieron de acuerdo en vigilar a Ami de
cerca, puesto que aquella energía que desprendía en verdad era sospechosa. Demasiado
fuerte para su gusto. Los gatos recomendaron a la sacerdotisa comenzar a
desconfiar de ella, para evitar una futura y desagradable sorpresa.
Aquella
petición fue demasiado para Rei, no pudo soportar que estuvieran incriminando a
SU Ami sólo por que aquella energía, que ella percibía como tranquila, era
demasiado peculiar. Salió del templo hecha una fiera y ya no hizo caso alguno a
los gatos o a las chicas, quienes optaron por abandonar el templo e ir a buscar
a Rei. Todas, menos Haruka y Michiru, que ya tenían sus planes hechos.
“Hora de
nadar con nuestra amiguita” comentó Haruka al tomar el volante de su auto.
Michiru ya estaba sentada a su lado, lista para llevar a cabo su plan. “Apenas
si llegaremos a tiempo cuando ella salga de sus clases vespertinas” agregó,
arrancando el auto.
Ami había
comenzado a tomar, precisamente ese día, una serie de cursos vespertinos
especiales. Definitivamente era una chica genio.
“Sólo espero
que Rei no haya ido a recogerla” dijo Michiru con algo de temor. “En verdad se
enojó mucho, nunca la había visto así de molesta” continuó, “será mejor que
sepamos dónde está Rei ahora, no nos conviene que haya ido por ella”
“Buena idea”
contestó Haruka, acelerando un poco más su fiel motor.
Michiru puso
a funcionar su espejo marino, sólo para descubrir, con gran alivio y gesto
sonriente, que Rei sólo se había escondido dentro del altar del templo. Había
salido tan rápido que todas creyeron que había abandonado el lugar.
En cuestión
de minutos, llegaron a la entrada y salida principal del edificio donde Ami
tomaba sus clases. No tardaron en ver a la chica salir de ahí con una enorme
mochila de libros cargando. Parecían pesados, pero ella lucía contenta de haber
asistido a clases.
No había
avanzado más de diez pasos fuera de la escuela cuando un auto amarillo se
detuvo al lado de ella. Ami conocía ese auto, era el de dos de las amigas de
Rei, Haruka y Michiru si no le fallaba la memoria. Sólo las conocía de vista,
pues nunca se había detenido a hablar con ellas, hasta ese momento.
Instintivamente detuvo su marcha y miró a la pareja dentro del auto.
“Buenas
tardes, Haruka-san y Michiru-san” saludó de forma amable, inclinándose con
ligereza para no tirar su montón de libros. “¿Puedo ayudarles en algo?”
preguntó enseguida al ver su gesto serio y callado.
El par le
miraba de forma extraña, lo que la puso algo nerviosa. Pero, pronto, su
nerviosismo se apagó al ver que la pareja le sonreía.
“Buenas
tardes, Ami-chan” respondió Michiru, saliendo del auto, “sólo quería hacerte
una pequeña proposición” agregó, sentándose en el toldo. “Claro, si no tienes
prisa por llegar al templo”
Ami le miró
un poco sorprendida. Chequeó su reloj y vio que no era tan tarde. Volvió su
mirada a Michiru y negó con la cabeza. “Pues no, no tengo prisa, Michiru-san”
“Hace algún
tiempo...” intervino Haruka, “Rei-chan nos comentó que te gustaba nadar, así
que Michiru quiere que nades contra ella en la piscina del Instituto, ¿qué
dices?”
“¿Quiere que
nade contra usted?” le preguntó Ami a Michiru, ésta asintió con la cabeza.
“Yo... no creo ser tan buena, probablemente se aburra mucho”
“Oh, vamos,
Ami-chan” le animó la rubia, “Rei-chan nos ha dicho que eres muy buena y sólo
queremos ver si es cierto... aunque ella jamás nos mentiría con respecto a
ti...”
Ami se sonrojó
profundamente y agachó el rostro. Pensó en la proposición por unos segundos,
hasta que se dio cuenta de que no había problema por estar con ellas. Después
de todo, eran amigas de Rei y las demás chicas.
“De acuerdo,
acepto nadar contra usted, Michiru-san” dijo Ami finalmente, lo que hizo
sonreír a la pareja. “Sólo tengo que avisarle a Rei-chan que...”
“Ella ya sabe
que estarás con nosotras” mintió Haruka, interrumpiéndole. “Le avisamos que
vendríamos por ti” agregó. ‘Kami... Cuando Rei-chan se enteré de esto nos va a
matar...’ pensó con nerviosismo, pero no podía arriesgarse a que una enfurecida
Rei les atacara. “Anda, sube, iremos a la piscina”
“Sí”
Ami subió al
asiento trasero del auto amarillo y dejó sus pesados libros en el asiento. De
inmediato, la pareja sintió la enorme y tranquila energía que desprendía. Sí,
era fuerte, pero no lucía peligrosa, al contrario, les tranquilizaba de
sobremanera el estar cerca de ella. La peliazul leía uno de sus libros de texto
en el camino, demasiado apenada como para entablar una conversación ‘normal’
con Haruka y Michiru.
Ninguna de
las tres dijo gran cosa en el trayecto. En menos de diez minutos llegaron al
Instituto, donde Michiru tenía un permiso especial para usar las instalaciones
de música y de la alberca a su total antojo, siempre y cuando no estuvieran
ocupados por los alumnos en turno.
Michiru le
facilitó un traje de baño a Ami y comenzaron a los ejercicios de calentamiento
necesarios para nadar sin peligro alguno.
Haruka seguía
observando a Ami fijamente desde el trampolín donde estaba recostada. La
energía no había cambiado mucho, pero aún era demasiado perceptible. Al
parecer, la única que no notaba esa energía era la propia Ami, que hacía sus
ejercicios como si nada pasara.
Seguía
preguntándose si ella era algún enemigo o... un aliado... No estaba segura,
pero lo mejor era no confiarse. Si el enemigo la buscaba, era por algo. Cierto:
la única candidata de ser la que buscaba aquel enemigo, era Ami. En parte, eso
había molestado mucho a Rei, pues incluso sus lecturas en el fuego apuntaban a
Ami.
Al salir de
sus pensamientos, se dio cuenta que ambas chicas ya estaban en la orilla de la
piscina esperando la señal de salida.
“¿Nos haces
el honor?” le preguntó Michiru a Haruka.
“Claro”
respondió, incorporándose levemente. “¡En sus marcas, listas... Fuera!”
El par de
nadadoras se lanzó al agua cual torpedos recién disparados. Ami en verdad que
era rápida. El problema era que se pasaba de tímida, no de modesta. Nadaba muy
rápido, lo que puso en problemas a Michiru. A pesar de que la chica aguamarina
llevaba ventaja sobre Ami, era muy poca, casi iban cuello a cuello.
Michiru
claramente percibió que el agua se sentía distinta con Ami dentro. La pequeña
se movía como pez ahí adentro. El agua era su elemento natural, por eso, aquel
ser que usaba el vital líquido para sus ataques, la quería. Esa era la razón...
quería a Ami para incrementar sus poderes... ¿o acaso sería una aliada?... No
podía estar segura hasta que el enemigo apareciera de nuevo.
La competencia
constaba de cinco vueltas.
Michiru ganó,
pero la extrañeza no le dejó disfrutar su victoria tranquilamente.
Ami estaba
agotada, y bastante sonriente. Parecía haberse divertido con la carrera. Era la
primera vez que la pareja le veía con ese gesto de felicidad... lo cuál, hasta
cierto punto, les causó mucho ternura.
“Muchas
gracias, Michiru-san” dijo una sonriente Ami. “Hace mucho tiempo que no nadaba
así, en verdad se lo agradezco”
“No fue nada,
Ami-chan, me alegra que lo hayas disfrutado” contestó Michiru, tratando de
esbozar una sonrisa, “Rei-chan tenía razón, eres una excelente nadadora, me has
impresionado mucho”
Ami sonrió
más ampliamente, sonrojándose al instante. Haruka y Michiru eran muy
agradables, en especial Michiru.
“¿Habrá algún
problema si nos quedamos otro rato, Michiru-san?” preguntó Ami con una mirada
dulce. “Pero si tienen prisa...”
“Para nada,
podemos quedarnos otro rato, si tú quieres” contestó Michiru. “Siempre y cuando
Rei-chan no se preocupe por ti”
“No se
preocupen, ustedes le dijeron que estaría aquí, no veo la razón para que se
preocupe” dijo con tranquilidad. “Me encantaría bucear un rato...” agregó,
sumergiéndose de inmediato.
La pareja
aprovechó para cambiar sus impresiones sobre la chica, mientras ésta se
divertía en el fondo de la piscina.
“Odio
admitirlo” murmuró Haruka, “pero ella en verdad no parece peligrosa. Rei-chan
tiene razón” agregó con cierta amargura. “Pero no sé a qué se deba ese enorme
poder que lleva dentro”
“Hay personas
que nacen con mucho poder, quizá ella sea de esas personas” supuso Michiru.
“Aunque no creo que sea muy conveniente dejar de desconfiar”
“Cierto”
“Rei-chan va
a asesinarnos”
“Lo sé”
“Mejor nos
vamos antes de que nos metamos en más problemas”
“Tenemos que
esperar que Setsuna venga mañana a que nos diga todo eso que ha descubierto
sobre ésta niña” recordó Haruka. “Quizá eso nos aclare muchas dudas”
“Me preocupa
que aún no haya señales del enemigo. Temo que esté planeando algo... Sus
poderes no podemos repelerlos, eso nos tiene en desventaja contra él”
Después de
media hora más, fueron a dejar a Ami al templo. Rei las vio llegar y sobra
decir que no estaba muy contenta de eso. Pero trató de fingir normalidad ante
la peliazul a fin de no preocuparla.
“¿Y dices que
nadaron?” le preguntó Rei un tanto expectante.
“Si,
Michiru-san me ganó, pero dijo que era muy buena nadadora” explicó Ami con
mucha emoción. “Y después bucee otro rato”
“Me alegra
que te hayas divertido, Ami-chan”
Era la hora
de cenar. Yuuichiro y el abuelo ya estaban en la cama. Ellas seguían platicando
en el comedor. Rei no podía dejar de sentir preocupación, por un momento tuvo
el temor de que ese par lastimara a Ami, pero, aunque no fue así, seguía
alterada sobre las verdaderas intenciones de Haruka y Michiru. Por otro lado,
una reciente lectura en el fuego le advirtió sobre un pronto ataque del
enemigo... y de que la figura en el agua que había visto en sueños aparecería
de un momento a otro...
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O_o ya me
había tardado en traer éste otro capítulo, pero prometo apurarme, por que tengo
reservadas algunas sorpresitas para éste fic... ^O^...
¿Canción
hoy?... Sí hay una...
Quién eres tú que de repente apareciste en mi vida, haciendo revivir la ilusión perdida que hace algún tiempo adormeció dentro de mi...
<¿Quién
eres tú? De Nelson Ned>